ABSOLUTELY LIVE (The Doors, 1970)

Artista: The Doors (B+)
Fecha de Grabación: Jul ’69 – Mar ‘70
Fecha de Lanzamiento: Julio de 1970, USA
Discográfica: Elelktra
Productor: Paul A. Rotchild
Calificación: 10 (MUST HAVE) 

 

 

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero:  Live Album 

Mejor Canción: Who Do You Love o When The Music’s Over

Canciones: ) 1) House Announcer; 2) Who Do You Love; 3) Alabama Song; 4) Back Door Man; 5) Love Hides; 6) Five To One; 7) Build Me A Woman; 8) When The Music's Over; 9) Close To You; 10) Universal Mind; 11) Petition The Lord With Prayer; 12) Dead Cats Dead Rats; 13) Break On Through; 14) Lions In The Street; 15) Wake Up; 16) A Little Game; 17) The Hill Dwellers; 18) Not To Touch The Earth; 19) Names Of The Kingdom; 20) The Palace Of Exile; 21) Soul Kitchen.

A mi me tocó ver a los Doors en vivo… NO! No soy un anciano! Sólo que la gira que me tocó fue la de “Riders On The Storm” del 2007, con la mitad de los Doors (o lo que queda de ellos) Ray y Robbie, y con Jeff Scallions en las vocales. Por supuesto que no es lo mismo los tres mosqueteros, que 1 y medio y 20 años después, pero debo decir que fue uno de los conciertos que más he disfrutado en mi vida, quizá por las pocas expectativas que tenía. Con todo y todo, fue un deleite ver a los Doors en vivo: aun exudan energía y tienen una gran química con la gente, por lo que me debo imaginar la experiencia que debió ser ver a la banda completa en su mejor momento y con un Jim Morrison vuelto loco y derrochando carisma por todo el escenario.

Los Doors hicieron realmente su fama por sus presentaciones en vivo, ya que estaban censurados por muchos medios, y se dice que eran uno de los mejores shows del planeta, sin necesidad de pantallas, luces, efectos o pirotecnia alguna. Esta es una de las mejores pruebas de ello. Generalmente no reseño discos en vivo a menos que valgan la pena, y este sin duda es una joyita, por lo que merece detenernos en él antes de seguir con los discos de estudio.

El álbum vale la pena por muchas razones. La primera, es una muestra del tremendo poder en vivo de esta máquina de hacer música llamada The Doors. La banda logra impactar y transmitir esa emoción y adrenalina de los conciertos, y por momentos basta cerrar los ojos para imaginarse a la banda en el escenario. La interacción con la gente es fenomenal, se escuchan los aplausos, a Jim conversando, regañando, el público coreando algunos fragmentos (sobre todo la parte de “We Want The World and we want it…” de When The Music’s Over), Jim improvisando líneas en la última canción… En segundo lugar, no es un Greatest Hits en vivo, sino que viene mucho material que no se puede encontrar en ningún disco de estudio de los Doors. Es en parte un contra, porque seguramente los fans quieren escuchar “Light My Fire” y “Love Me Two Times”, pero esas se pueden encontrar en casi cualquier otro en vivo. Aquí son en su mayoría rarezas que sabrán apreciar los verdaderos fans, canciones que no alcanzaron a entrar en discos de estudio pero con buena calidad. “Universal Mind” y “Build Me a Woman” son un par de ejemplos de originales de la banda. La Suite “Celebration of The Lizard” merece mención aparte. Abarca desde el track llamado “Lions In The Street” hasta “Names Of The Kingdom”, y aunque muchos la atacan por aburrida y sin sentido, a mi siempre me ha parecido hipnótica dramática y cautivante. Por supuesto que debió ser mucho más impactante verlo en vivo, o al menos ver esta suite interpretada en video, pero no entiendo como glorifican el momento en que Hendrix incendia su guitarra y desechan esta pieza como basura. No es la mejor canción de los Doors, de hecho ni siquiera es canción, pero entiendo su sentido y como tal me parece que logra su intensión como performance y muestra que la banda tenía límites creativos más altos que otros grupos de la época. Entre los covers que no se encuentran en otros discos tenemos “Close To You” de Muddy Waters y “Who Do You Love” de Bo Diddley, que también tienen puntos buenos, por lo que la selección de temas es notable y sin caer en temas trillados. Esto hace además que sea un disco muy cargado de blues, y desnuda a los Doors como la banda de base blues con tientes psicodélicos que realmente eran, poniendo este disco en un nivel superior respecto al Waiting For The Sun y el Soft Parade, más comerciales. Lo confirmarían poco después con el quinto disco de estudio, el Morrison Hotel, donde la banda se vuelca definitivamente hacia el blues. Por último, este no es un único concierto, sino que es una recopilación que Paul Rotchild hizo de muchas, pero muchas presentaciones de lo Doors entre Julio del ’69 a Marzo del ’70, seleccionando los mejores temas y los momentos clímax de cada concierto. Cabe resaltar que incluso, casi ninguna canción es de una sola noche. Es decir, una rola pudo empezar con una parte del concierto en Detroit, el coro es de Boston, los solos de LA y el cierre de Filadelfia, por decir algo. El disco tiene más de 2000 ediciones, y fue hecho para mostrar un documento definitivo de los Doors en vivo; por ello su título, Absolutely Live, no pudo ser más acertado. Las ediciones están tan bien hechas, que prácticamente son imperceptibles, y uno puede irse fácilmente con la finta de que esta es la grabación de un único concierto. Además la producción y el sonido es excelente, y el único pero es que la guitarra de Robbie siempre parece tener poco volumen y queda algo opacada por la batería y el teclado.

Según Nick Hopkins en el libro “Nadie sale vivo de aquí”, Jim tenía deseos de lanzar un disco en vivo desde mediados del ’68, ya que decía que esa era la verdadera esencia de los Doors. El caso es que por X o Y fue hasta mediados de 1969 cuando pudieron comenzar a preparar las grabaciones en directo. De hecho, en Julio del ’69 se grabaron los discos Live at the Aquarius I y II, un par de excelentísimos conciertos, pero que no fueron editados sino hasta el 2001. Ya los reseñaremos cuando acabemos los de estudio. El caso es que entre diversos problemas, que no salía el audio completo como deseaban, etc, no daban con una noche que consideraran redonda como para lanzarla, por lo que se fueron acumulando cintas y cintas. Rotschild sugirió que tomaran fragmentos de los distintos conciertos para hacer un disco, pero el grupo ya estaba por meterse al estudio a grabar el Morrison Hotel, así que dieron luz verde a Paul. El resultado fue bueno y el grupo terminó dando el visto bueno, aunque Jim se quedó con la espina clavada de hacer un en vivo de una sola noche. Además, después de 1969 los conciertos se les complicarían a partir del incidente de Miami. Lo curioso es que Jim Morrison sólo vió este disco antes de morir, siendo los Doors una banda esencialmente de “en Vivos”, aunque después de su muerte saldrían infinidad de recopilaciones y directos de buena calidad. Además, salvo que me hagan alguna corrección, me parece que es el primer disco en vivo que sale en formato de LP doble, apenas un par de años después de que los Beatles impusieran moda con los discos de estudio a partir del White Album.

 

El disco inicia con una breve presentación del anunciador llamada “House Anouncer”. No tan impresionante como el ya mítico “Ladies and gentleman, from Los Angeles California… THE DOORS!”, no. Pero sirve para meternos desde el primer instante en la atmósfera del concierto, con la expectación de la gente ya un tanto impaciente y uno se emociona con los gritos, puede imaginarse el telón abriéndose y todo. Jim empieza a interactuar de inmediato con un “Do you feel alright?” y nos vamos de inmediato con…

El segundo track y primer canción, que es “Who Do You Love” que es original de Bo Diddley, con ese típico tamboreo. Pero sin perder el beat de Diddley, los Doors se la ingenian para apropiársela totalmente, haciendo un cover gigantesco, en el que se sienten cómodos, y lucen todos y cada uno. La canción esta cargada de energía desde el tamboreo de Densmore, que va haciéndose cada vez más complejo y se las ingenia para agregar tensión como sólo él sabe. Que condenadamente buen baterista es! Ray hace buenos arreglos sin acaparar demasiado los reflectores, pero las palmas se las lleva Robbie, con esos tremendos slides y el fuzz cargado de su guitarra que hace estallar por momentos, como al minuto 2. Después de los estallidos vuelven a la calma con el tamboreo y así van construyendo una canción inmensa, que no se entiende porqué nunca agregaron a un disco de estudio. Jim por su parte hace una interpretación vocal majestuosa, dándose tiempo para improvisar un poco, luciendo cómodo con el tono bajo de la canción y por momentos desatando ese grito salvaje. Un festín de energía y una muestra del enorme cuidado en la construcción de tensión y estallidos que tenía la banda. Una excelente manera de abrir un concierto y un disco, que deja al público con la boca abierta desde el primer instante y demostrando que el fuerte será el blues.

Sigue "Alabama Song”, que insisto, es una de las canciones más menospreciadas del grupo. Bueno, también es cover, pero ustedes me entienden. La canción tiene una oscuridad enorme, y es muy semejante a la versión del disco debut. Al principio la guitarra tiene muy poco volumen pero lo corrigen pronto. La canción está recortada casi a la mitad, pero hace el efecto de ligarse con la siguiente…

Que es “Backdoor Man”. Jim lanza un grito salvajísimo que sirve de puente entre ambas canciones e inician ese riff tremendo, alargándolo un poco y creando una impresión verdaderamente apocalíptica. Esta versión es mucho más salvaje que en estudio, Jim suena realmente amenazador con esos gritos, y el requinto de Robbie está para ponerle un monumento. El problema es que, justo cuando estamos apenas recobrándonos de semejante poder, también le cortan un minuto para ligarla con…

“Love Hides”, que es un track menor, esta vez un original no disponible en estudio, que más que una canción en sí, es un poema de Morrison que sirve de coda para bajar el ritmo un poco a este medley con que inicia el disco.

Sin apenas transición y en el mismo tono, la banda nos lleva a “Five To One” y otro de esos riffs de aplanadora. La guitarra llena de un fuzz casi hiriente. La intensidad conm que tocan hace que nos tengamos que abrochar el cinturón de seguridad, y el solo de Robbie es uno de los más excelsos momentos de la historia del Rock. De veras. Jim canta como nunca en su vida, llendo del sussurro al grito, jugando a la construcción de tensión que lidera John magistralmente, y Ray siempre preciso y creativo con los farfisa. La canción está llena de una negrura y un aura amenazante de principio a fin, y dan ganas de pararse y aplaudir junto con la gente cuando acaban. Un medley con canciones ligadas que es realmente impresionante, y que por sí mismo, vale el precio del disco.

El lado 2 del primer disco abre con “Build Me A Woman”, otro original que no encontrarán en un disco de estudio. Es un blues quizá más genérico, pero otro momento culminante de Morrison como vocalista. No es particularmente compleja, ni con solos o riffs que te vuelen la tapa de los sesos, pero está bien hecha y sirve para bajar un poco la intensidad después del implacable lado A.

Pero la tregua no dura mucho. La segunda rola que cubre el resto del lado B del primer disco, es ni más ni menos que “When The Music’s Over”, que extienden a placer, se dan tiempo de improvisar los solos y de crear tensión de manera muy minuciosa, casi hasta reventarnos los nervios. Desde la entrada, la manera en que entra la guitarra cargadísima de distorsión, en lugar del rugido de Jim, crea un impacto sónico inolvidable. No voy a ahondar en detalles. Simplemente “When The Music’s Over” es una de mis 2 o3 canciones favoritas de la banda y esta versión es espectacular. La manera en que Jim comienza a interactuar con la gente a partir del minuto 9 hace que de repente, más que una canción, se convierta en toda una experiencia. De repente calla a la gente y pregunta “Does anyone knows how to behave in a rock & roll concert?” irónico viniendo de alguien acusado de masturbarse en el escenario, pero quizá esa parte fue grabada entes de Miami. Después viene la sección en que todos los instrumentos callan y él lanza la línea “We Wan´t the World and We Want it… - pausa que parece terna - …NOOOOOOOOOOW!!!!” haciendo explotar la rola de una manera que parece que se va a acabar el mundo. Aquí Ray hace un arreglo más extenso, como para ponerle su nombre a una ciudad o país, luego bajan el ritmo y cierran de una manera gloriosa. Muchos se quejan de que es demasiado larga, pero realmente debes sentir la música, dejar que te transporte para disfrutar esos 14 minutos que parecen pocos. Después de que acaba la música aun podemos oír a Jim payasear con la gente mientras Ray le celebra con el teclado con unos arreglitos muy monos, que se ligan a...

“Close To You”, un cover de Willie Dixon, que canta el mismo Ray. No lo hace mal. Por supuesto que no es Jim, uno de los mejores vocales de la historia, pero tiene esa voz rasposa que le sienta bien al blues. A inicios de los 60’s, por cierto, Manzarek tocaba blues bajo el nombre de “Screamin’ Ray Daniels”. Yo creo que al menos se merecía cantar una canción. Al 2:07 el mismo Ray se encarga de hacer un espectacular solo de teclado, muy bluesero. No entiendo porque algunos satanizan tanto la canción. Porque canta Ray? No lo hace mal, Jim le hace segundas y al final de cuentas es pura diversión, al final el mismo Ray se encarga de meterle chispa improvisando unas líneas.

Sigue “Universal Mind” otro original nuevo. Es una balada muy buena, casi con ritmo de vals, con ese ambiente místico. Ray se lleva las palmas aquí con los excelente arreglos. El detalle es que se parece “Demasiado” a una canción de Mongo Santamaría, que después hiciera famosa John Clotrane, llamada “Afro Blue”. El plagio es innegable, pero aún así, la canción es buena y se disfruta bastante, con ese ambiente jazzero místico y sombrío.

Sigue la polémica suite “Celebration of the Lizard” cubriendo casi toda la última cara. No voy a profundizar demasiado, sólo abre con el poema de “Petition The Lord With Prayer” que abre originalmente “The Soft parade” y se puede escuchar al público estallando en júbilo. Luego viene un fragmento llamado “Dead Cats Dead Rats” con la música de “Break On Through”, un fragmento del humor negro de Jim. Después recrean un ritual indio en el que casi se puede ver a Jim danzando como los viejos chamanes que tanto lo impresionaran, en un tono íntimo y confidencial, que se rompe con el siguiente fragmento en el que Morrison saca del letargo con un inesperado grito de “WAKE UP!!!!” Mientras un caos musical reina al fondo. Luego viene “A Little Game”, basada en una canción de juego infantil, en el que Jim narra como se va volviendo loco. Bien visto, esta parte alcanza a asustar y uno se pregunta si realmente Jim no está del mismo lado que Syd Barret. Después de un pasaje instrumental llamado “The Hill Dwellers” sigue “Not To Touch The Earth” que es la parte musical más larga de la suite y la única que pudieron incorporar al disco Waiting For the Sun de la suite original. Después de la gran versión en vivo, que no varía mucho de la de estudio, cierran con “Names Of The Kingdom” en la que Jim se autoproclama como “Lizard King” y luego recita de manera muy mística. Insisto, esta pieza puede ser muy criticada, pero creo que es una muestra de que la banda era capaz de trascender la música y dar un verdadero performance en sus conciertos, lo cual es la verdadera intención de la pieza. Al menos conmigo funciona y me logra transportar a alguna noche de 1969, pero si a ustedes les parece monótona o una colección de ruidos inconexos, se la pueden saltar e irse directo al final.

El cierre del concierto y del álbum corre a cargo de “Soul Kitchen”, que era usada por la banda usualmente como encore. La decisión me parece brillante, vuelven a encajar a la gente en el mood de un concierto, vuelve a mostrar la energía del grupo como unidad, tiene buenos solos y en general hace un cierre mucho más positivo y brillante que si acabáramos con la extraña suite. El final queda perfecto, ya que Jim empieza a improvisar y a bromear con las letras para hacer un magnífico cierre: “Well the cop says it's time to close now, I think we have to go now, I'd really wanna stay here all night…” Jim se despide y uno se queda con la impresión de haber terminado realmente un concierto y se queda con un muy buen sabor de boca.

 

En fin, muchos críticos destrozan este disco, pero a mi me parece la mejor herencia en vivo de la banda. A pesar de ser un LP doble, dura 60 minutos, por lo que no es muy pesado ni tampoco es muy corto como otros discos que no te alcanzan a meter en la atmósfera. Además va dando el seguimiento real de un concierto, desde la presentación hasta el encore. La banda interactúa, improvisa, juega, se divierte, rockea, hace su ritual chamánico, no hace copias de las versiones de estudio (que caso tiene hacer eso en vivo???) y realiza un disco bastante sólido sin siquiera molestarse de meter sus canciones-vacas-sagradas, salvo un par de temas. Además la cercanía de la gente se siente, no es como otros conciertos donde el público suena como un rugido lejano, aquí se oyen los gritos de las personas, los aplausos más tímidos y se siente la vibra.

El disco tiene sus detalles, que ya mencioné, y pero a fin de cuentas el hecho de estar editado y ser un envivo de varias noches no debe ser razón por la que no  alcance el 10. A fin de cuentas, es el mejor documento en vivo de los Doors que he escuchado. Este es de los que tengo en edición original en acetato y guardo celosamente como joya, por lo que ya estoy muy acostumbrado a él, pero creo que si no lo han oído, en primera instancia les va a sonar raro, chocante y tardarán filtrar los sonidos, porque no vienen los clásico eternos. Pero para eso está el Alive She Cried. Cuando la música de este En Vivo les llegue por fin, coincidirán conmigo en que es uno de los mejores registros de concierto jamás hechos.

 

 

 

 

 

 

 

Ah, se me olvidaba, el LP original tiene una tapa distinta a la del relanzamiento en CD. La del CD es la que viene en la imagen que encabeza la entrada, pero la original la pongo sobre estas líneas, ya que me encanta esa foto. Curiosamente cuando se lanzó Jim ya se había dejado la barba, y la disquera insistió en poner una de archivo para mostrarlo más joven y como el símbolo sexual que representaba, es decir para vender más. Morrison se enfureció, pero sólo logro que pusieran una foto actualizada suya en la contratapa, en la sección que aparece cuando se abren los dos lados de la caja.

Bueno, recomiendo ampliamente este disco, pero para quienes ya están mucho más familiarizados con el sonido de los Doors y se quieren arriesgar a nuevos sonidos. Para los que apenas están iniciando, es mejor que empiecen con el Alive She Cried o con el In Concert, que engloba estos discos más el concierto del Hollywood Bowl.

 

 

Por Corvan  

 

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