AFTERMATH (The Rolling Stones, 1966)

Artista: The Rolling Stones (A)

Fecha de Grabación: Dic ’65 – Mar ‘66
Fecha de Lanzamiento: Abr 15, 1966. UK
Discográfica: Decca / London
Productor: Andrew Log Oldham
Calificación: 10 (MUST HAVE)

 

 

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: La Psicodelia 

Mejor Canción: Paint It Black, por supuesto, pero muy cerca están Mother's y Under My Thumb.

Canciones: 1) Mother’s Little Helper; 2) Stupid Girl; 3) Lady Jane; 4) Under My Thumb; 5) Doncha Bother me; 6) Going Home; 7) Flight 505; 8) High & Dry; 9) Out Of Time; 10) It’s Not Easy; 11) I Am Waiting; 12) Take It Or Leave It; 13) Think; 14) What To Do.

BONUS TRACK: 15) Paint It Black (US album Release)

 

Con este disco no podemos desligar la historia de los Stones con su música.

Para empezar, me encanta este disco. La gente usualmente se va por los 4 grandes del periodo clásico (Beggar’s, Let It Bleed, Fingers y Exile, o incluso el Some Girls o el Tatoo You) e ignoran o menosprecian todo lo anterior simplemente porque se presupone que la banda no estaba aun en plena madurez. Error! La cuestión es que este disco es el mejor momento de Brian Jones en su corta y trágica vida. Y eso no puede ser malo. Y Además es una de las mejores etapas de Mick como letrista, dedicándole prácticamente el disco a su aún entonces novia Chrissie Shrimpton, con la que tenía serios problemas y a la que básicamente le dice “Estás pasada de moda” y le da una patada en el trasero en un LP que llegaría volando al #1 y vendería millones. Mick luce fluido, inspirado por la poesía de Dylan (sin llegar a su nivel, claro), misógino a cual más, pero sin sonar vulgar e idiota como sonaría después. Alrededor del ‘66 los Stones lanzarían una serie de rolas con contenido lírico MUY trangresor para la época: “Mother’s Little Helper”, “Get Off Of My Cloud”, “Have You Seen Your Mother Baby, Standing In The Shadow?”, “Stupid Girl”, “Yesterday’s Papers” y “19th Nervous Breakdown”, que no sólo sonaba misóginos, sino que atacaba valores tradicionales británicos como la familia y el rol materno. Jagger nunca volvería a ser tan brillante líricamente, agresivo, pero sin caer en lo soez y caricaturesco. Por supuesto, después de la humillación pública (sólo hay que ver los títulos), Chrissie lo mandó a volar y Mick estaría libre para iniciar su mítico amorío con la bellísima Marianne Faithfull, a quien le dedicó el contrastante “She’s a Rainbow”, con letras totalmente opuestas. Keith también estaba inspirado y en la quinta nube gracias a su aún entonces sólida relación con Linda Keith, a quien le dedicó la exquisita “Ruby Tuesday”, quizá la mejor letra de los Stones. Así que, excepto por Mick, jamás fue tan cierto eso de “Tras cada gran hombre, hay una gran mujer”. En este caso lo podríamos ajustar a “Tras cada gran disco, hay una gran mujer”, o dos. O unas 250, si contamos a Wayman.

El caso es que este es el mejor momento de los Stones como banda. No encontraremos un disco más equilibrado, en el que todos aporten tan bien y se note la química y el balance perfecto entre los 5 integrantes originales. Poco después la banda se comenzaría a fracturar, vendrían las redadas y broncas legales por drogas, los celos y traiciones entre integrantes, y se excluiría al rubio fundador… pero aquí, Brian Jones estaba inspiradísimo, con la radiante Anita Pallenberg como novia y motor. Causaban tanto impacto andando juntos, que Bob Dylan nombraría su tremendo Blonde on Blonde basándose en ellos. Después de todo, fue Anita quien logró que Brian volviera los pies al suelo, se reincorporara a la vida y a los Stones, y tuviera un papel importantísimo durante esta etapa, después de que sentía que la banda lo había traicionado por abandonar el R&B. Si bien Brian nunca fue compositor, su sonido sería crucial, con Anita empujándole y dándole aire para llevar a los Stones a la estratósfera, ya que si bien “Satisfaction” fue la rola que los puso en segundo puesto de la Invasión Inglesa, el Aftermath es la unidad que los hizo ser las leyendas que hoy son.

Un año después sería la misma Anita quien fracturaría a los Stones en Marruecos, yéndose con Keith a las primeras de cambio, destrozando por completo a Brian, quien ya no volvería a sonar igual jamás ni a confiar en Jagger ni en Richards. Keith por el contrario, perfeccionaría su sonido y se convertiría en el Riffmeister en los ya mencionados 4 clásicos, con Anita alentándolo, pero no nos adelantemos. La cuestión es que las historia de los Stones es tanto o más fascinante que la de los Beatles y pocos la conocen, asumiendo que eran solamente unos chicos malos y ya. Y es cierto, pero también eran humanos, y si nos adentramos en la historia de los Rolling Stones, encontramos que sus experiencias nutrían sobremanera sus obras, y explican en gran medida sus sonidos, llegando al Aftermath en un punto fascinante, justo antes de volverse trágico.

Los Stones estaban en un momento crucial, y dieron un giro alejándose del R&B con que empezaron para evolucionar a un sonido más pop y de avanzada. Sin embargo lo hacen de una manera absolutamente genial, sin huecos, sin basura. Además, este sería su primer disco propio, sin covers. Curiosamente no hay rellenos, aunque hay canciones no tan gigantescas. Pero aquí la dupla Jagger Richards se afianzaría como la segunda gran sociedad compositora de los 60’s, y la banda adquiriría por fin un sonido propio e independiente de los Bluesmen que los ayudaron a crecer en su etapa inicial. Aun hay influencias de R&B, pero ya no es la base. Así que cuando dicen que es un disco de transición, puedo coincidir solo en parte: Están migrando a un sonido más maduro y propio, pero ya están en plena forma y en total capacidad creativa. En pocas palabras: El Aftermath es tan de transición para los Stones como el Revolver lo es para los Beatles. Ambas bandas sonarán diferentes, pero no estoy seguro si llegarán a sonar mejor que en el ’66, cuando alcanzaron la cúspide de su mejor pop.

 

El disco iba a ser originalmente un megaproyecto, con los Stones haciéndose cargo de todos los aspectos creativos del álbum, ya que estaban entusiasmados después del efecto del Rubber Soul de los Beatles en Diciembre del ’65. Mucho se ha dicho que el Rubber Soul, y particularmente “Norwegian Wood” fue la que permitió que Brian tomara el sitar para el Atftermath, pero pocos saben que la influencia fue de primera mano, y fue el mismo George Harrison quien le enseñó a tocar el intrincado instrumento hindú a Brian una tarde de enero. Jones estaba tan entusiasmado, que después de dominar el sitar, no se detendría prácticamente con ningún instrumento que se le pusiera enfrente. No se sabe si fue también influencia de Harrison, pero Brian fue el primero de los Stones en probar el LSD, y a partir de enero o febrero, casi todos los días se le veía bajos los efectos del ácido. Pronto jalaría a Keith, pero Mick se resistía con su carácter más burgués y tímido. En realidad Jagger tenía miedo que se pudiera hacer público (como finalmente pasó un año más tarde) y que fuera a dañar su imagen, por lo que en ésta época, Brian y Keith retomaron la vieja camaradería, se juntaban las tardes a inventar riffs y arreglos bajo el caleidoscopio lisérgico, mientras que Mick quedó un poco más excluido. Gracias a ese tiempo compartido con Jones, Keith comenzó a fijarse en su novia. El proyecto del disco original se llamaría “Could You Walk On The Water?”, e incluía una carátula doble con los Stones caminando sobre un lago californiano. Decca rechazó rotundamente la portada, por ser una parodia mesiánica, y el concepto (con una foto de la misma sesión, pero a la orilla del agua) terminó en el compilatorio “Big Hits (High Tide & Green Grass)”, lanzada en marzo. Para el Aftermath, terminarían usando una portada con filtros rojos para la edición británica y una a colores, fuera de foco y con la naciente moda hippie para la versión americana, para frustración de la banda. Pero lo importante era la música, y desde un inicio buscaron hacer un disco completo, lo mejor que hubieran hecho hasta la fecha. Brian resplandecía, y se animaba a tomar el instrumento que se le atravesara. Keith diría de las sesiones: “veíamos a Brian perplejos y decíamos: Oh no! ahora agarró una maldita marimba! Nos daba miedo lo que pudiera salir con instrumentos tan exóticos. Pero al final del día teníamos que reconocer que había mejorado las canciones. Lo que no sabía, iba y lo aprendía.” Andrew Loog Oldham diría “A veces Brian tiraba del disco en su totalidad, era mucho más que decorativo, y piezas que al principio sonaban desechables, las convertía en malditas joyas”.

El resultado es exquisito. 14 canciones que conjugan lo mejor de los Stones, y en donde encontramos Pop, Blues, R&B, Country Rock y Soul a través de la magnífica visión de los Rolling, además de un madrigal renacentista, y un jam de 11 minutos, que para la época, debió ser todo un record. Brian se encarga de darle una gama de texturas y colores al disco que francamente no sonarán mejor en ningún otro disco psicodélico del ’67: desde dulcimer, piano, marimbas, la ya anteriormente usada armónica, el sitar y se despacha con algunos buenos slides de guitarra. Pero los demás también lucen magníficos. Keith hace algunos riffs tóxicos, como el de “Think” y se avienta un trabajo monumental de guitarra en “Under My Thumb”, sin poder quitarle el protagonismo a Jones, pero haciendo remates y licks espectaculares. Watts luce sobrio como siempre, un metrónomo humano, pero destaca en los remates de “Think” y “Mother’s”. Mick también está en excelente forma y es quien se hecha al hombro la maratónica “Going Home”, dirigiendo los cambios de ritmo, las constantes subidas y bajadas y haciendo interesante esa enorme montaña rusa de 11 minutos. Y Bill, simplemente espectacular todo el álbum, siendo su mejor trabajo hasta el momento y aventándose líneas memorables en “Under My Thumb”, Stupid Girl”, “Mother’s” y “Paint it Black”. Es el primer disco en el que todos tienen su momento de gloria, hasta Stu y Jack Nietzsche.

El problema nuevamente es la maldita disquera. Decca/London no dejaban de ver los LP’s como una máquina de dólares e hicieron cambios nefastos para la versión estadounidense. Aún harían un revoltijo con el Buttons y Flowers, pero tras ello, los Stones exigieron respeto a sus discos como conceptos totales e idearían la broma psicodélica Their Satanic Majesties Requests, al que las disqueras no pudieron dividir por obvias razones. Pero no pudieron evitar la mutilación en el Aftermath: Mientras la versión británica tiene 14 temas, la edición gringa tiene solo 11. PEEERO el bastardo americano tiene “Paint It Black” en lugar de “Mother’s”. Cuál es mejor??? Uff! Paint It Black ES sin duda una de las mejores 5 rolas de los Rolling Stones, pero “Mother’s…” y “Going Home”, de las reemplazadas, no se quedan demasiado atrás. Aún así, el LP que tengo y del que me enamoré es la edición británica y así lo vamos a reseñar, aunque al final agregaremos la mítica “Paint It Black”, que no puede eliminarse del concepto de este álbum (la tecnología actual permite hacer un simple copy paste y agregarlo a la carpeta como el mejor y más merecido Bonus Track de la historia).

 

El Aftermath abre con “Mother’s Little Helper”, que suple con total eficacia a “Paint It Black”. “Mother’s” también tiene una cítara ácida y oscura, guitarras de 12 cuerdas, un ritmo desenfrenado y casi militar y un riff de tintes orientales que va dando forma a toda la canción. La manera en que abre Mick con ese “What a drag it is getting old…” es casi mítica, retomando la esencia protopunk de Pete Townshend y resultando irónica si la trasladamos al estado actual de Jagger. El resto de la lírica es ácida, pero más que ser un ataque, es una crónica de un mal de la época. Jagger no parece estar criticando a las madres de mediana edad por necesitar píldoras para resistir las presiones diarias, sino a la sociedad por enjaretarles esas presiones. El riff se va repitiendo entre versos mientras la banda no da un respiro en el frenético ritmo, y el estribillo tipo western es monumental y pegajoso como chicle: "Doctor please, some more of this, Outside the door, she took four more" y remata con la línea inicial. Uno se puede imaginar la escena. Charlie luce implacable, manteniendo el ritmo marcial y eventualmente haciendo remates excelentes, mientras que Bill hace por momentos un bajeo slide recorriendo todo el brazo de su instrumento y dándole una profundidad casi malévola. El final, además, es divertidísimo e inesperado, ideado por Bill. El primero de los grandes clásicos de este disco!

Sigue “Stupid Girl”, una canción basada en un teclado muy groovy y casi psicodélico con Ian Stewart a cargo, con un tamborileo muy a la Bo Didley y un Bill Wayman otra vez luciendo brillante al bajo. La melodía vocal es adictiva, es el gancho principal de la canción, y Mick suena verdaderamente encabronado. Mucho se dijo que era para las grupies que acechaba ala banda, pero la verdad es que era una cachetada directa a Chrissie Shrimpton, la entonces novia de Mick que ya lo tenía enfermo y no hallaba cómo quitársela de encima. Evidentemente, decirle estúpida a nivel global le funcionó muy bien. Después el mismo Mick diría que no se debía tomar literalmente, sino que era como una caricatura. La rola está llena de ganchos, desde el aura medio boba y desorganizada del teclado, las excelentes segundas voces de Keith en los puentes, y en cada “Giiiirl”, en el que además parecen burlarse de Lennon en el Rubber Soul. Al minuto 2 viene un breve requinto con el resto de la banda haciendo unos coros encantadores, algo así como “Shap-shap, shap-shap”. La canción es simple y ligera, pero una perfecta joya pop de primer nivel. 

Luego viene la sorpresiva “Lady Jane”. Sorpresiva porque los Stones nunca habían hecho nada tan tierno y delicado. Bueno, quizá “As Tears Go By”, pero esta vez le dieron un aire de madrigal renacentista, que transporta a la época Tudor con ese clavecín interpretado por Jack Nietzsche y el dulcimer a cargo de Brian. Al 1:40 ambos ejecutan una especie de doble solo que luce mucho. La intro arpegiada es dulce y soñadora, y creo que en general, la ambientación de la rola es redonda. A mediados de 1966 luce perfecta para introducirnos al inicio de la era psicodélica; y esa especie de neblina dulzona que se carga evidentemente es por su dedicatoria a la mariguana (Lady Jane) y a las anfetaminas (Lady Ann), aunque Mick se justificó diciendo que se inspiró en las cartas de Enrique VIII a lady Jane Seymour. Los Stones serían los primeros en hacerle una oda a las drogas, apenas antes de que Dylan fuera más directo en su Rainy Day Women #12 & 35 (“Everybody must get stoned!”). Mick además luce encantador, con una gran melodía vocal y además convincente, rindiendo pleitesía a sus “damas”, que eran las drogas más fuertes que Mick se atrevía a usar por entonces. Gran canción, parece de una cajita de música, y definitivamente nada parecido a lo que los Stones habían sacado hasta el momento, pero es un buen signo de la experimentación que estaban haciendo y que llevarían al extremo un año después en el Satanic. Neil Young se la piratearía para “Borrowed Tune”.

Enseguida está “Under My Thumb” que debe ser de las canciones más menospreciadas de los Rolling y de la historia. Sé de muchos que gustan de la canción, pero en verdad que nunca sale en los recopilatorios ni en las listas, y en serio que esta de be estar al menos entre las 10 mejores canciones de todo su catálogo. Un par de tarolazos dan la pauta para que Brian, Bill y Keith entren a un tiempo, con las marimbas, el beat casi violento y esos chisporroteantes licks de guitarra llena de fuzz, respectivamente. Esa intro es simplemente descomunal. Brian se echa al hombro toda la canción con un riff de marimba absolutamente adictivo y juguetón, que por momentos suena inocente y por momentos malévolo. Posiblemente sea la primera vez que aparece dicho instrumento en un disco de rock. El bajeo es sobresaliente, haciendo otra voz del riff de marimba, y ciertamente les puedo asegurar que es más complicado de lo que parece, pero es uno de los que más disfruto tocar de Wayman. Entre los 3 instrumentos logran crear una atmósfera vibrante, fresca, despreocupada, hipnótica y malévola... casi erótica. Mick también tiene una gran actuación, bajando por momentos la voz y luego retomando la intensidad, con una gran línea vocal que se va repitiendo toda la canción, pero sin sonar enfadosa. La letra es tal vez lo más misógino que harán hasta Some Girls. Habla de una relación amor/odio en el que el tipo narra como trata a su chica como mascota y hace con ella lo que quiere después de que ella lo mangoneó un tiempo. Por lo mismo no creo que haya sido para Chrissie, sino un retrato de la relación sadomasoquista de Brian con Anita Pallenberg, aunque hay versiones arcaicas desde 1964. Al minuto 2 hay un break instrumental en que la batería casi desaparece, para dejar a la marimba y los arreglos a guitarra limpia de Keith sosteniendo la rola por una vuelta, para volver a explotar en el coro. La canción es perfecta, con esos cambios de tiempo y la combinación instrumental en un balance exacto, una de las más maduras del álbum, que después seguirían tocando en el magnífico tour del ’69 con la misma potencia y sin desentonar con las rolas del Let It Bleed. Una de mis favoritas for ever and ever. Como anécdota, esta es la canción que estaban interpretando en Altamont cuando los Hell Angels acuchillaron a un fan empistolado.

Después llega “Doncha Bother Me”, que si bien no mantiene ese nivel antológico de las primeras 4, no es mala del todo. Es un R&B al estilo de Chicago, con una notable guitarra slide a cargo de Brian y un gran piano boogie por parte de Ian Stewart. Este es un vistazo al lado más R&B de los Rolling, pero al mejor nivel de la banda, y sobre todo, siendo un tema propio y que no suena a plagio ni a un blues genérico. La canción es muy divertida, con un ambiente festivo, un Mick subiendo y bajando el ritmo, haciendo curiosos falsettos, y con un gran solo de armónica al 1:20 (también de Brian). Suena más fechada que las anteriores, pero como decía, es un regreso a sus raíces que no se debe menospreciar, ya que no le pide nada a los grandes covers de discos anteriores.

“Goin’ Home” cierra la primer cara del disco. Esta es la canción más polémica por sus más de 11 minutos de duración y por su carácter improvisatorio. La primer rola épica del rock. De hecho es un jam que se armó en una de las sesiones de grabación en diciembre del ’65. La banda acostumbraba a llegar al estudio por la tarde y no era rara la vez que se madrugaban tocando. De repente empezaban a llegar los amigos y la grabación se convertía en una fiesta hasta el amanecer. Pues esta es una de esas noches, ya al borde del alba, en que a alguien se le ocurrió grabar la improvisación. Si por momentos desaparece la batería no es porque estuviera planeado, sino porque alguien le aventó un zapato a Watts y lo tumbó del asiento. En fin, la canción es un blues en el que van recorriendo diferentes atmósferas, desde el blues, a veces se acercan al soul, luego suenan más psicodélicos, con Brian siempre chillando en la armónica, Keith sacando figuras de la manga como mago, Ian también sonando desordenado pero divertido y Watts arreglándoselas para seguirles el paso mientras esquiva zapatos. Mick y Bill son los que van llevando al resto. Jagger con una de sus interpretaciones más memorables y deteniéndose apenas a respirar, recordando las saturaciones vocales que años después haría Robert Plant. Bill por su parte lidera la sección instrumental acoplándose a Mick, marcando cuando bajar de ritmo, cuando acelerar y cuando generar explosiones. En fin, una obra genial, a mi gusto, que muestra la gran creatividad de los Stones, y que nos da un vistazo a la enorme potencia que tenía el grupo en vivo, ya que no era raro que se extendieran más de 10 minutos en una canción en el escenario. Además de romper el estándar de 3 o 4 minutos de la época. Los Doors se soltarían un año más tarde con un par de monstruos épicos. Para algunos puede ser soporífera. Para mí, si se escucha a detalle y se desmenuza la cantidad de recursos musicales que usaron improvisando, es simplemente mágica.

El lado B abre con “Flight 505”, con un delicioso Boogie de Stewart que inicia muy western y termina haciendo una especie de parodia al riff de “Satisfaction”. Inmediatamente entra la artillería con un beat marcado, y una guitarra cargadísima de fuzz. Bill se lleva las palmas, y sin querer quedarse atrás de McCartney en “Think For Yourself”, le agrega unos remates cargados de fuzz tras cada verso, haciendo para el resto un bajeo muy dinámico yvibrante. Richards por su parte, hace magia con la guitarra toda la rola, con arreglitos raudos y un gran solo al 1:35. La letra también es festiva y hace parodia al miedo a volar en un avión que termina cayendo al mar. Hubieran podido ponerla de fondo en algún capítulo de Lost, no? Ya en serio, no es de los pesos pesados, pero es pura diversión y cumple con su cometido. De manera alguna se puede considerar relleno. En cualquier otro disco previo, esta hubiera sido de las estelares.

“High & Dry” es un tema country, con un riff acústico de tres cuerdas jaladas, que da la impresión de sube-y-baja. La canción es uno de los primeros acercamientos al Country que harían los Stones, aquí a un nivel aún amateur en comparación al Beggar’s pero aún así es divertida con esa aura de desenfado y los contratiempos de Watts haciendo ese efecto de fade out que invita a seguir con las palmas. La armónica de Brian no para un segundo, Jagger incluso imposta un raro acento sureño, con letras hilarantes de un tipo que es timado por una chica. Este tema resulta relativamente inofensivo, pero sería crucial para los Stones. Mas tarde los Stones forjarían una amistad con Gram Parsons, un joven guitarrista que se había incorporado a los Byrds, un auténtico portento del Country, y quien llevó al lideró al grupo californiano en la elaboración de su álbum Rodeo. Gram Parsons sería en medida responsable del boom de Roots Rock en ’68-’69. Gram enseñaría a Keith la afinación abierta del Country de Nashville, eliminando la sexta cuerda, afinación tomada de los banjos de los 30’s. Gram fue tan influyente que incluso estuvo considerado para suplir a Brian durante la época del Beggars’s, pero no se concretó. Ry Cooder sería otro guitarrista que influenciaría a Keith y terminaría de enseñarle los secretos de la afinación abierta en Sol. A partir de estas alianzas, Keith jamás volvería a usar la afinación cerrada en Mi (de ahí su peculiar sonido a partir de los “4 Clásicos”, sin la sexta grave resonando), se metería de lleno en los arreglos Country y se convertiría en el mayor creador de riffs de a historia. El mismo Keith diría que Parsons fue la persona que más impactó en su estilo de tocar guitarra.

Después está “Out Of Time”, que es otra rola enorme (en sentido literal y figurado) del Aftermath, y que uno no se explica cómo la dejaron fuera para la versión gringa. Esta es una joya pop, que ahora sí, es un directo y duro cañonazo dirigido a Chrissie Shrimpton, con el delicioso contrapunto de marimba y guitarra. La línea de marimba suena como tímida al principio, mientras que el bajeo marca un ritmo característico “Tum, tum-tum, Tum tum-tum” y luego hace una notable línea en los coros. Mick hace otra delicia vocal, quizá por la sinceridad con que canta, con líneas melódicas muy bien construidas y muy pegajosas, muy al estilo Soul de Motown. No se tienta el corazón para mandar a su novia a volar: “You're obsolete my baby, My poor old-fashioned baby, I said baby, baby, baby you're out of time”. La banda se va escalonando para hacer una perfecta joya, primero marimbas, luego el rasgueo acústico, los remates de bajo tras cada estribillo, el piano de Ian, el órgano de Nietzche, y esos eventuales minirequintos acústicos de Keith. Todos son ganchos, pero quizá el más exquisito son las voces de fondo que hace la banda justo antes de los coros: “Mbap-mbap, Mbap-mbap”. La canción raya la perfección, llegando a los 5:20 en esta versión, que ni se sienten. Uno termina por semanas tarareando el coro. Para el Flowers la recortarían a 3 minutos y perdería parte de su encanto. Otro de los grandes temas del disco y de los más subestimados de la discografía de los Stones. Además le funcionó a Mick, Chrissie lo mandó a volar un mes después ya que no soportó la humillación pública.

“It’s Not Easy” es un tema menor, un rockanrolito de órgano y boogie, con la guitarra líder haciendo figuritas de blues. Hay un solo al 1:40 donde ambas guitarras hacen su parte. No es muy destacable, es más bien genérica, pero tampoco tiene nada ofensivo en particular. Lo mejor acaso es esa fórmula en que Jagger hace una línea y los demás le contestan a coro “It’s Not Easy…”

Luego viene “I am Waiting”, que repite casi al pie la fórmula de “Lady Jane”. Sigue en ese tenor raro, con el dulcimer de Brian punteando tonos delicados, Mick y Keith haciendo complejas armonías a dos voces en los versos y de repente acelerando de la nada para los puentes. Los cambios de ritmo suenan raros, pero a fin de cuentas la canción es agradable, y no deja de tener cierta aura sombría e intoxicante.

“Take It Or Leave It” es quizá el tema más pop y sacarinoso del Aftermath. Es la canción más fechada del álbum y parece que hubiera encajado mejor en los disco previos. Pero está muy bien hecha, llena de ganchos, con un guitarreo acústico en tonos menores, un coro pegajoso como chicle e incluso un puente con “Shalalás”. La canción es ligera, pero agradable, bastante cute, aunque desentona un poco con el resto del disco.

Después está “Think”, otro tema rockero, donde Keith le sube a todo el fuzz de su guitarra, muy al estilo de “Satisfaction”, o tal vez de “Think For Yourself” de los Beatles. Charlie es otro de los puntos fuertes la ir dirigiendo con las baquetas las explosiones y los cambios de ritmo de manera magistral. La canción es intensa, oscura, y más que el mantra de Harrison en el Rubber Soul, suena más agresiva, como una cachetada para hacernos reaccionar. Ese fuzz de Richards es imposible sacártelo de la cabeza, otro de sus grandes riffs con el efecto adecuado para hacerlo inmortal.

El final de la edición británica es “What To Do”. Si “Think” me recuerda “Think For Yourself”, “What To Do” me recuerda “What Goes On”. No sé si por las armonías vocales. O en la ligereza. Esta es otra canción pop con buenas armonías, un pianito boogie, un beat que te hace mover la cabeza y esbozar una ligera sonrisa, pero nomás. Ni siquiera el coro llega a ser realmente un himno a la confusión de la generación, Quizá el gancho mejor logrado sea ese “Wawawa Woooow” del estribillo, pero aún así no es demasiado memorable.

 

 

 

La edición estadounidense, lanzada el 20 de Junio de 1966, tiene sólo dos puntos a favor: la portada, que logró ese efecto poniendo una embarrada de vaselina al lente de la cámara, y “Paint It Black”.

El Track list es el siguiente:

 

1) Paint It Black; 2) Stupid Girl; 3) Lady Jane; 4) Under My Thumb; 5) Doncha Bother Me; 6) Think; 7) Flight 505; 8) High And Dry; 9) It's Not Easy; 10) I Am Waiting; 11) Going Home.

 

“Paint It Black” es una de las mejores canciones de la historia. Quizá la más negra, como su nombre sugiere. Tiene una malignidad implícita que ningún grupo de metal ni ninguna letra satánica logra emular ni tantito. La canción tiene un riff para levantarle un monumento a Brian Jones, que con sus casi nulos conocimientos de cítara, se las ingenió para construir el esqueleto de la canción, que cuando es interpretado con guitarra, se desinfla estrepitosamente. Un riff tóxico, escalofriante y que se te queda zumbando en la cabeza y se aparece de vez en vez en tus peores pesadillas. La canción empezó con un ritmo funky que no lograban hacer funcionar. Luego alguien tomó los tonos y le metió un ritmo klezmer para fastidiar a alguno de los visitantes en el estudio y en seguida se dieron cuenta de que era algo que nunca nadie había hecho. Al oscuro riff se le agrega la batería desbocada (por favor, de pie y aplausos para el Sr. Charlie Watts), para después dar entrada a una guitarra acústica de 12 cuerdas rasgueada hacia arriba, para un efecto hipnótico y oriental. La canción está estructurada en versos de 4 líneas, en los que los primeros 2 Mick canta en tonos medios, casi con desesperanza, mientras que en el último par todos suben la intensidad a un nivel incendiario. “Paint It Black” es un poema sinfónico y casi fúnebre, con una desesperación angustiante, y un Jagger que termina pidiendo a gritos que se caiga el sol del cielo. La coda parece una fiesta pagana, con un rasgueo urgente y sombrío, los “Mhhhhh mhhhhhhh mhhhhh” zumbando de manera agridulce, y un Bill recorriendo todo el brazo del bajo para magnificar el efecto de fin del mundo. Una canción que no envejece ni un minuto. Recuerdo que me hizo temblar cuando empezó en los créditos finales de la película “Devil’s Advocate”. No importa cuantas veces la haya escuchado, siempre me genera un ligero escalofrío por su gran manufactura, esa aura poderosa que solo contadas canciones tienen. Lo dicho, una de las mejores y más perfectas canciones de la historia, y creo, la mayor razón por la que nunca, NUNCA se debe menospreciar el papel de Brian Jones dentro de los Rolling Stones.

 

Un gran álbum por donde se escuche, cargado de clásicos que fueron y clásicos que debieron ser. Además, su título no pudo ser más adecuado. Las “Consecuencias” del disco cambiaron la historia de la música junto al Pet Sounds y el Revolver. Los 3 mejores discos del año, terminaron por tumbar la idea del LP con un montón de sencillos sin pie ni cabeza y abrieron las puertas a la psicodelia y a la experimentación con los instrumentos más descabellados.

Otra de las consecuencias fue por ejemplo la electrificación de Dylan. Mucho se ha dicho de la mutua influencia que tuvieron los Beatles y Bob Dylan, pero la verdad es que a los Beatles apenas los peló. Si bien introdujo a los Fab Four al mundo de la mariguana, nunca llegó a tener amistad con ellos. Con los Stones sí, particularmente con Brian, de quien estaba impresionado y con quien llegó a ser confidente. Se dice que mantenían conversaciones trasatlánticas de horas. Dylan alguna vez le dijo a Brian que los Rolling Stones eran la mejor banda del planeta. Después de escuchar la maqueta del Aftermath, Bob se consiguió una banda neoyorkina llamada The Hawks (posteriormente The Band), y se electrificó. El Blonde on Blonde, que muchos consideran su mejor álbum, fue nombrado presuntamente en honor a Brian y Anita, y “Like A Rolling Stone” y “Ballad Of A Thin Man” fueron compuestas para Brian. Dylan telefonearía a Jones para decirle “hey, los Stones ya no son la mejor banda del mundo” “A no? Y quién es entonces?” Preguntó Brian. “The Hawks!”. Cuando Brian fue expulsado del grupo, se supone que Dylan fue el primero en hablarle para consolarlo y ofrecerle una sociedad musical en su banda.

Aquí están las semillas de la psicodelia (mucho mejor planteadas que en el desastroso Satanic), hay atisbos del Country al que se volcarían después, rompieron el paradigma con una canción de más de 10 minutos, alcanzaron una lírica violenta y verdaderamente desafiante, y no la pose fingida que tendrían 10 años después. Se dice que la gira del ’66 fue la mejor en los 50 años que lleva la banda. Este sería el ojo del huracán, la calma que precedió la tormenta para los Stones y los rápidos acontecimientos de los 3 siguiente años. Su más alto punto creativo.

No sé, sigo con la idea de que está muy menospreciado. Por ahí leí que era injusto tenerlo en un octavo o noveno sitio en la discografía de los Stones en las encuestas hechas, que debía estar en un indiscutible quinto lugar tras los 4 clásicos…

Sé que muchos se persignarán y darán golpes de pecho, pero si me dan a escoger entre el Aftermath y el Exile, sin dudar elijo el Aftermath. Yo lo pondría entre mis 3 favoritos… Pero nuevamente, es cuestión de gustos.

 

 

Por Corvan 

 

Letras de El Traductor del Rock  

 

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