A HARD DAY’S NIGHT (The Beatles, 1964)

Artista: The Beatles (A)
Fecha de Grabación: Ene-Feb 1964
Fecha de Lanzamiento: Julio 10 de 1964, UK
Discográfica: EMI, Parlophone
Productor: George Martin
Calificación:
9

 

 

Era: Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966) 

Subgénero: La Invasión Inglesa

Mejor Canción: A Hard Day’s Night o I Should Have Known Better
Canciones: 1)
A Hard Day's Night; 2) I Should Have Known Better; 3) If I Fell; 4) I'm Happy Just To Dance With You; 5) And I Love Her; 6) Tell Me Why; 7) Can't Buy Me Love; 8) Anytime At All; 9) I'll Cry Instead; 10) Things We Said Today; 11) When I Get Home; 12) You Can't Do That; 13) I'll Be Back.


A Hard Day’s Night es sin duda la obra cumbre de la etapa temprana de los Beatles. Es un disco ligero, el más pop de todo el catálogo de los de Liverpool, pero dentro de esa ligereza logran cosas verdaderamente grandiosas y demuestran aquí que para hacer música donde predomina la forma por sobre el fondo también hay que ser inteligente, y que el pop no sólo es hacer música pensando en el sonido de la caja registradora.


El disco generalmente es tomado como banda sonora de la primer película de los Fab Four. En cierto modo lo es (la edición británica), pero el lado B no tiene prácticamente nada que ver con la movie y contiene algunas buenas canciones que quizá se pensaron lanzar originalmente como singles y se terminaron añadiendo al disco. La versión americana, bastante difícil de encontrar hoy día, es el verdadero soundtrack, ya que la cara B contiene muchos de los temas instrumentales que forman parte del film.


Nos enfocaremos al LP británico. Este disco es una delicia. Es uno de los discos de pop simplistas más grande de los 60’s y quizá de la historia, con rockanrolitos más maduros que la mayoría de las bandas de la época y preciosísimas baladas que se han vuelto clásicos del grupo. Mucha gente piensa que por ser discos de la primera etapa se deben calificar bajo en relación a las obras experimentales, serias y blablablá de los años siguientes. Cierto que no podemos compararlo al Abbey Road, por ejemplo, pero debemos aceptar que los Beatles eran una gran banda de pop y esto es pop en su hora más fina, por lo que tampoco hay razón para ponerle un 6 al que posiblemente sea el mejor disco del ’64 y el que definitivamente abrió las puertas a grupos como los Rolling Stones y los Kinks como punta de lanza para la “Invasión Inglesa” al resto del mundo. Por eso, el disco merece al menos, un 9 excepcionalmente fuerte.
Este es el primer LP de los Beatles donde encontramos puros originales de la banda, y además el único de todo el catálogo donde los temas son firmados como Lennon/McCartney. En todos los demás discos hay algún cover, o canciones de Harrison o del mismo Ringo. Quizá no hayan sido los primeros en hacer un disco con puro material original, pero sin duda son los primeros en hacer un disco original de tanta calidad y demostrar que realmente eran obras propias y no copias recicladas de Rythm & Blues con letras cambiadas, cosa muy común por esas fechas. Es también el disco con mayor dominio de Lennon, ya que de los trece temas, 10 son de él y sólo 3 son de Paul.
A comparación del “With the Beatles” este es un disco mucho menos sombrío. Al contrario, está lleno de un aura positiva y brillante, sentimentalista por momentos, pero en general es un álbum adorable por donde se vea y que difícilmente llega a enfadar.


Todo la negrura y miseria del disco antecesor de ha ido por completo. Los Beatles se están haciendo a la idea de la enorme fama que tienen, al grado de que se autoparodian en la película, y este soundtrack es desenfadado, alegre, sin meterse demasiado en sentimientos ni profundidades, tal cual vivían en esa etapa, sin que el peso de la Beatlemanía los aplastara aún. Es un trabajo muy bien logrado, más evolucionado que los dos anteriores, y cuyo único compromiso es para con la música, las melodías y los tremendos ganchos vocales, por lo que cualquier pretensión hubiera dado al traste con tan perfecta simpleza. Suena acústico, aunque no todas las canciones fueron interpretadas con guitarra española. Más bien da esa impresión por el predominio armónico de la guitarra, esos rasgueos deliciosos que impregnan todo el disco y lo vuelven más fácil musicalmente. De hecho, muchas de las canciones no tienen puentes musicales o solos, y cuando los hay, George prefiere hacer arreglos minimalistas y simples con su Rickenbaker de 12 cuerdas, pero que encajan perfectos en las rolas. Y a pesar del espíritu acústico, el Folk y la influencia de Dylan que se respirará en el Help! aún está ausente.

El disco abre con “A Hard Day’s Night”. Por tercer disco consecutivo, los Beatles se apoderan de la atención del escucha desde el primer instante. Si en el primero lo hicieron con el “One-two three-FOUR!” y en el segundo con el “It won’t be long, YEAH! yeah! YEAH! yeah!” aquí lo hacen con el guitarrazo de inicio en un Sol disminuido y que en cualquier lugar del planeta donde se escuche, ya se sabe que lo que se viene es esta gran canción. Estos tonos se usaban originalmente cuando las canciones iban a iniciar con armonía vocal antes del resto de la instrumentación, y servían para dar el tono de entrada al vocalista. En este caso además de darle entrada a John, George le dio una identidad única a la canción y este simple acorde está ya grabado en la memora colectiva. La armonía vocal de John es magnífica, pegajosa, vertiginosa, y se conjuga a la perfección con esos puentes en voz de Paul y en los que cantan a dos voces. Al 1:20 viene el pequeño pero efectivo solo de Harrison y nuevamente creará un gancho inmortal hacia el final de la rola con ese arpegio con que se difumina la canción. Increíble que en apenas en 2 minutos y medio haya tantos ganchos y tanta simpleza conjugados de manera tan magistral. Por cierto, ya es sabida la anécdota de que el título está inspirado en una de las ocurrencias de Ringo, que solía decir muchas cosas sin pensarlas, pero se dice que la frase ya la traía masticando John desde los tiempos de Hamburgo.

Viene después “I Should Have Known Better” con la misma formula y los mismos grandiosos resultados. Aquí además del guitarreo más rítmico, John utiliza una armónica muy inventiva y que le da un tono festivo a la canción. Es imposible no adorar esta canción melosa con esos ganchos vocales: “Whowowaaaaaaaa I never realized…” y el “and I do, hey hey hey, and I DOOO”. No hay mucho más que decir de la canción ya que es muy básica; y aún así hubo un tiempo a mis 12 años en que la repetía una y otra vez en mis viejos audífonos y fue una de las primeras que aprendí a tocar en guitarra. Aún ahora compite con la del título del disco como mi canción favorita de este álbum.

Después llega “If I Fell” una de las grandes baladas de esta entrega, nuevamente dando una aura acústica a toda la rola. Aquí curiosamente es muy difícil encontrar los límites que diferencian la estructura de la canción, y desde esa especie de intro que inicia sombría y se va llenando de luz, se notan apenas diferencias con los versos y coros. La conjugación de voces nuevamente es de aplaudir y otro punto es que no hay un solo puente o requinto, hay voces de inicio a fin de la canción, lo cual hace que se vaya en un suspiro y resalta esa impresión de unidad en la estructura.

El cuarto track es “I’m Happy Just to Dance With You”, otra canción de Lennon pero cantada esta vez por George. Este rockanrolito con un tiempo más acelerado es quizá un poco más débil que el promedio, y quizá fue hecho con ése propósito, ser un mero relleno, pero aún así es una canción divertida, donde la voz de Harrison suena ñoña a cual más, dando credibilidad a las letras todavía más ñoñas. Ay si, tutti tutti, soy feliz sólo de bailar contigo, tutti tutti! Nada ofensivo, pero a pesar de que los Beatles no estaban aún haciendo letras magistrales, esta suena a la que pudo haber hecho cualquier banda promedio de la época. De nueva cuenta la excelente melodía y los soberbios coros de Lennon/McCA hacen que la canción no sea un desperdicio y que en ocasiones hasta se disfrute su ingenuidad.

Luego está otra de mis eternas favoritas, “And I Love Her”, la primera de las 3 composiciones de Paul que más que ser una bellísima balada, es un bolero, al más puro estilo de los tríos latinoamericanos de mediados de siglo pasado. George toma el papel del Güero Gil haciendo ese soberbio y elegante riff grave al inicio de cada verso y los dulces arpegios a mitad de la canción, y junto con el simple requinto que sirve para un cambio de tono, logra hacer ésta la canción sacarosa que más me gusta de Sir Paul y con la que incluso llegué a llevar serenata más de una vez. Paul tiene poca participación en este disco, pero lo hace de manera más que destacada.

Después está “Tell Me Why”, otra canción bailable. Chequen el trabajo de Ringo en ese tiempo rápido de batería. No es de las grandes canciones del grupo ni del disco, pero tampoco es ofensiva y tiene suficientes ganchos vocales, un coro que parece estirarse enormidades a comparación de los versos y un falsetto muy curioso e inesperado al 1:30 que evitan que la canción se caiga.

Llega la segunda composición de McCartney: “Can’t Buy Me Love”, uno de los mejores rocanrolitos de la banda, con un solo más elaborado (ese efecto a doble guitarra alternando las dos bocinas en la edición estéreo es espectacular) y quizá las letras más “profundas” de este disco. La canción es vertiginosa, y fue de las primeras canciones de la historia en tener un video promocional con fragmentos de la película, ese en blanco y negro donde salen corriendo y saltando en un campo de béisbol como locos. En realidad creo que era un promocional para el film, pero ha pasado a la historia como uno de los precursores de MTV. No se puede negar el buen trabajo compositivo de Paul. Ya casi para terminar, cerca del minuto 2, Ringo hace un cambio en su batería, manteniendo el mismo ritmo pero pasándose de los contratiempos a los tambores, con lo cual logra un cierre espectacular.

El octavo track es “Anytime At All”, una canción que inicia con ese estribillo fuerte y pegajoso y luego con versos un poco más apacibles. La sección rítmica mantiene la misma velocidad, siendo la voz la que va marcando las diferencias en la estructura de la canción. Otra de las grandes optimistas de Lennon y con un gran requinto de George que es doblado por un piano de fondo.

Después “I’ll Cry Instead” que contrasta con la anterior por el pesimismo típico lennoniano. Esta es una de las dos canciones del disco en donde la letra (pesimista esta vez) disiente diametralmente con la música, que aquí es festiva y alegre. El otro tema, donde resulta totalmente lo opuesto es “Things We Said Today”. En fin, no es de las grandes canciones, pero no es ofensiva y mantiene el espíritu promedio del disco.

Sigue precisamente “Things We Said Today”, donde Paul vuelve a mostrarse como un compositor de gran manufactura, logrando el efecto contrario de la rola anterior, pero con mejor resultado. Es decir, es fascinante como encaja unas letras optimistas de amor en una musicalización tan melancólica y obscura, basada en tonos menores. Nuevamente es una canción sin puentes, sin solos y sin demasiadas diferencias en su armado, dando como única pista de cambio el contraste de tonos mayores con que inicia el puente. Esos guitarrazos que van a lo largo de toda la rola también son a destacar y evita que se vuelva monótona.

“When I Get Home” es la única que queda por debajo del resto del disco. Los wohwohaaaa son trucos demasiado infantiles esta vez y suenan muy forzados en la canción, que tiene una melodía no sólo débil, sino patética y unas letras que superan en ñoñez a la cantada por George.

Afortunadamente John se redime con el penúltimo track, "You Can't Do That", una canción mucho más lograda, casi funky, y donde Ringo se lleva la rola con ese cencerro. Bueno no; también Lennon tiene mérito con esa fórmula de grandes melodías y una letra de tipo celoso y posesivo que va mucho más con él que la idiotez de “quiero llegar a casa”. La canción tiene un ritmazo no sólo por las percusiones, sino por el ritmo marcado de los guitarreos, el gran trabajo en el solo (esta vez hecho por el mismo John) y los arreglos por parte de Goerge.

Finalmente el disco cierra con “I’ll Be Back”, donde muestran un sorprendente cambio de tonos menores a mayores que resulta muy bien en la canción. Un gran guitarreo y la fórmula que Lennon ha venido repitiendo como el escritor más prolífico de este disco hace de esta una buena canción para cerrar el mismo.

En fin, este disco muestra un paso adelante en la sociedad Lennon/McCartney como compositores y da un pequeño giro al estilo de los dos primeros álbumes, mostrando una cara más melódica del grupo, un poco más alejada del rock & roll y más cercana al pop que comenzaría a marcar tendencia en bandas como los Kinks y los Byrds.
Hey! Notaron que aquí no canta Ringo? Que pasó con la democracia? Bueno, a fin de cuentas eso también es un punto a favor del disco.

Nada que reprocharle, se puede escuchar de una sentada sin mayor problema y son 30 minutos de diversión y buenas rolas. Para ser de 1964 es un disco increíble que pierde la calificación perfecta por ese pecadillo de Lennon, por las obras maestras que vendrán después y porque se le da prioridad a la forma por sobre el fondo, pero aún así es definitivamente un Must Have que marcó época y el verdadero disco que hizo universales a los Beatles. Así que, si no lo tienes, que esperas?

 

 

Por Corvan   

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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