ANGLES (The Strokes, 2011)

Artista: The Strokes (D)

Fecha de Grabación: Feb – Novdel 2010

Fecha de Lanzamiento: 18 de Marzo del 2011, USA

Discográfica: RCA

Productor: The Strokes, Gus Oberg & Joe Chiccarelli

Calificación: 7.5

Era: Indie (2001-???)

Subgénero: Indie Rock (2001-???)


Mejor Canción: Metabolism o Machu Picchu

Canciones: 1) Machu Picchu; 2) Under Cover of Darkness; 3) Two Kinds of Happiness; 4) You Are So Right; 5) Taken for a Fool; 6) Games; 7) Call Me Back; 8) Gratisfaction; 9) Metabolism; 10) Life is Simple in the Moonlight.


Seré sincero, venía con toda la intención de destazar este disco, pero durante los 15 días que lo he estado escuchando, ha ido sonando mejor de lo que recuerdo que sonaba en 2011. Quizá es por esa cuestión de que la mayoría de los discos que escuchamos recién salidos del horno decepcionan un poco de primera escucha. Por eso prometí no reseñar discos recién lanzados, jeje. El tiempo pone todo en su lugar. Bueno, tampoco es que sea la octava maravilla, pero es bastante decente para el año en que se lanzó (y quizá también ahí algo de mis prejuicios, ya que ese año fue más bien malo para el Rock).

Después del exhaustivo tour del First Impressions of Earth, en 2007, los Strokes decidieron tomarse unos meses de descanso, por primera vez desde el 2001. La cuestión es que las vacaciones le gustaron a la banda, y los meses se convirtieron en 2 años, generando cualquier cantidad de rumores de pleitos y disolución de la banda. En este lapso, Hammond lanzó un par de discos solistas y Julian Casablancas lanzó el suyo y creó su propia disquera. Se reagruparon hasta 2009, cuando comenzaron los ensayos en los estudios Avatar para lo que sería el cuarto disco, con Joe Chiccarelli como productor. El detalle es que Julian Casablancas no estuvo en esas sesiones iniciales, lo que generó que los demás miembros comenzaran a escribir material. La experiencia fue frustrante para los 3 Strokes, ya que no contaban con su líder y no había química con Chiccarelli. El único tema de ésta época que se mantendría fue “Life Is Simple in the Moonlight”. Julian se justificaría después diciendo que habían acordado escribir material por separado para dar mayor democracia al grupo durante una cena. Bueno, al parecer todos los demás estaban muy borrachos, ya que los demás no lo recuerdan. La cuestión es que esto dio mayor versatilidad al disco, sin perder la esencia de los Strokes, aunque, claramente, cuando Julian se reincorporó, terminaron modificando la mayoría de los temas, que además tuvieron suficiente tiempo para perfeccionar en vivo. Como dato, durante esta época, Alber Hammond Jr. estuvo en rehabilitación por drogas, como consecuencia de su rompimiento con Agyness Deyn y condición de su familia y la misma banda para continuar el en grupo, lo cual volvió a retrasar las sesiones.


Tras la incorporación de Casablancas y de Hammond, para iniciar las verdaderas sesiones del disco, en Marzo del 2011, la banda decidió cambiar de productor a Gus Oberg. La larga pausa y circunstancialidad con que fue escrito, resultó en un disco consistente, insisto, para 2011. En realidad por sus sonidos pareciera del 2008 o 2009, aunque de hecho, la mayor parte del material fue escrito por esas fechas. El Angles, sería el primer disco de los Strokes que no parece una continuación del This is It?, aunque sigue manteniendo el estilo y simplicidad de los Strokes.


Esto es quizá debido a que buena parte del material fue escrito sin Julian, con el resto de la banda tratando de llenar el hueco, y mejorando el resultado cuando se reincorporó. Las guitarras se conjugan de maravilla. Aunque nunca han sido ni serán técnicamente maravillosos, Hammond y Valensi se complementan de gran manera, haciendo constantes arreglos y riffs que mantienen al escucha interesado en la canción. Nikolai Fraiture también se muestra maduro, echándose al hombre temas como “Taken for a Fool” y “Metabolism”, con grandes líneas de bajo. Y Moretti, bueno, sigue en su simplismo, pero resulta efectivo para los estándares de la banda.


Por otro lado, en el disco se encuentran diversas influencias. Desde The Clash en el vaivén de “Macchu Picchu”, pasando por The Cars y Blondie en “Two Kinds of Happiness”, con su solo a la AC/DC, hasta Radiohead en la extrañísima “You Are So Right”, algo de The Clash… la mayor parte de influencias de este disco proviene de los 80’s, y algún despistado podría tomarlo por un álbum de ésa época, si no fuera por la carga Indie de las guitarras. Por momentos, regresan a sus orígenes con temas que bien pudieron entrar en su debut, pero luego nos salen con temas más experimentales y de avanzada.



El disco arranca con “Machu Picchu”, que inicia de manera extraña, con las guitarras punteadas en agudos entrelazándose, y creando un efecto muy ochentero, como si fueran sintetizadores, recordándome el tema de Knight Rider, para los que nos tocó ver ese programa del auto detective. La canción la escribió Nick Valensi, y posteriormente Casablancas le daría una pulida. El efecto es nocturno, bailable, con un beat implacable de Fabrizio. Julian entra con una melodía en vaivén, cantando de forma desenfadada: “Selling your body to the Street, I'm selling your girlfriends to the night, for cheap”, queda la canción como en suspenso por un segundo para después explotar en el estribillo, con mucho más ritmo, y tenemos a Hammond Jr. Con sus raudos arpegios, a Nick con su distorsión característica y a Nikolai haciendo escalas por todo el brazo del bajo. Julian canta con voz clara, con una de sus líneas más melódicas ever: “I'm just trying' to find... A mountain I can climb”, haciendo una crítica a la sociedad banal en que nos hemos convertido. Después del segundo coro, tenemos un puente muy extraño, con la voz haciendo la misma melodía de la guitarra, y se van agregando más y más Julians cantando a un tiempo en un festín de overdubs, hasta que regresan al minimalismo por un instante, para cerrar de nuevo a tambor batiente, y Casablancas ahora si rugiendo. Una canción de gran nivel, oscura y potente a la vez, con la esencia de los Strokes, pero agregando más matices de los 80’s y una pizca de Reggae, que recuerdan a The Clash de la época del Combat Rock.


“Under Cover of Darkness” sería la canción más emblemática del disco. Arranca con esas guitarras chirriantes y juguetonas, con bending incluído. Al :18, un redoble lanza la canción en forma, y Julian inicia con su melodía acompasada, fraseando rápido al inicio, y luego alargando sílabas. Las guitarras chisporrotean, la sección rítmica crean una sensación ska, y en general el mood es muy alegre. El estribillo es pegajosísimo, alargando enormidades esos “Don't gooo that waaaaaaaaaaay, IIIII'll wait for youoooouououuuu”, para luego acelerarse, con coros en armonía al fondo. Luego vuelven a hacer la Intro para relanzar la canción y al 2:45 tenemos un interesante solo de Albert. En sí es muy sencilla, pero pegajosa. La canción se lanzó como punta de lanza el 2 de Marzo, poco antes que el álbum, y terminaría siendo el tercer single de más éxito de la banda. La letra es otra de esas historias raras de Julian, de amor-odio. Como curiosidad, en el video, en la parte que dice “Everybody's singing the same song for ten years”, lanza el pedestal del micrófono, en clara referencia a “Last Nite”. Por cierto, es la única del disco acreditada a toda la banda. La canción es pegajosísima, no hay duda; bien pudo haber entrado en el This Is It? La cuestión es que no sé si eso es bueno o malo…


Con “Two Kinds of Happiness” no sé si son Blondie o The Cars… inicia con un efecto de teclado muy ochentero que en realidad es Casablancas haciendo esas oleadas aterciopeladas de fondo. El bajo punteado y el beat machacón con mucho eco ayudan a crear esa sensación de hace 30 años. Para el estribillo, Nick y Albert se nos alocan y nos vuelven a colocar en el presente con la combinación de guitarras y una espectacular labor de Moretti a las baquetas. Julian se nos pone filosófico con la letra, hablando de la felicidad que es dar y la otra que es recibir. Bueno, no es Platón, pero al menos no es otra de sus historias autobiográficas sin mucho sentido. La canción no es mala en sí, me gusta cuando revienta, pero la parte en que imitan a Blondie echa a perder todo.


Sigue “You’re So Right”, a la que todo mundo acribilla. Este tema es de Nikolai Fraiture, que ya había batallado con su proyecto solista Nickel Eye. Y bueno, el tema es abstracto, bizarro, oscuro, asfixiante, con letra minimalista que y no tienen nada que ver con el sonido al que nos tienen acostumbrados los Strokes. Casablancas canta con una voz maquinal y robótica. Y Hammond Jr. hace quizá el solo más espectacular del disco, rápido e incendiario, una mezcla de AC/DC con Van Halen, contrastando con el minimalismo del resto. Todo mundo la criticó por esto. Es cierto que es el tema más difícil y experimental del disco, pero si se fijan, todos estos “contras” son los “pros” que todo mundo ve en los discos de Radiohead. Entonces, si Yorke y Greenwood pueden experimentar así, porque Fariture y Casablancas no? Es arriesgado, pero creo que es un tema válido. Si el anterior podría pintarlo de azul algún día, éste lo podría tintar de rojo.


Continuamos con “Taken for a Fool”, donde recuperamos ese gran Groove y la guitarra con tono casi de armónicos de Hammond. De hecho, fueron Moretti y Valensi quienes iniciaron la composición, pero la guitarra líder y el bajo son los que se roban el show. Inicia con un buen medio ritmo, con guitarra punteada, un bajeo que espejea ese arreglo elástico de Hammond y Julian cantando con mucha actitud “Sister, it feels like just yesterday, Sister, don't you forget my number, on the door”. Al :40, la batería mantiene el mismo ritmo, pero los demás bajan la intensidad y Fraiture cobra más protagonismo con esa figura saltarina de bajo. Luego nos vamos al estribillo, potente instrumentalmente, pero con una voz adormilada, y con el tono típico de Hammond Jr. Destacando encima de todos. “You get taken all the time for a fool, I don't know why…” Al 1:20 tenemos un puente instrumental, con una especie de solo, que rompen con la secuencia de la canción de buena manera, antes de repetir el puente. Una canción con varias secciones que encajan muy bien, potente, y que combina partes oscuras con las usuales fiestas que arman Los Strokes. Este sería el segundo single del disco. Y si, también pudo entrar en los primeros dos discos.


El sexto tema es “Games”, de Hammond y Valensi, donde regresan los tintes ochenteros. Aquí los sintetizadores son los que dominan. Albert deja la guitarra en el estuche para hacerse cargo de los teclados y agregar montones de capas. Incluso Moretti toca con una caja de ritmos en lugar de batería. No sé si soy yo o quieren sonar a The Killers. La cuestión es que no funciona. La melodía es casi nula. Julian canta con una pereza que contagia el bostezo, y la letra intenta ser existencialista, pero termina siendo conmiserada. Un electro pop bastante olvidable, que hubiera quedado mejor en el disco solista de Julian.


“Call Me Back” mantiene esa modorra, aunque Valensi hace un lindo arreglito de guitarra. Quizá si lo hubieran mantenido así, hubiera funcionado, pero para el estribillo agregan sintetizadores y efectos de campana que arruinan todo por completo. Y el puente posterior es rarísimo, también desencajando. En fin, supongo que es la idea de una balada de los Strokes, pero no funciona en absoluto.


Sigue “Gratisfaction”, otro tema alegre y de buen mood, donde Julian canta con un acento extraño (imitando a Joe Strummer?), y haciendo un fraseo en el que apenas se le entiende lo que dice. El estribillo pareciera hecho para que lo canten estadios, con toda la banda haciendo coros, pero también carece de Punch. Al 1:45 tenemos un solo a doble guitarra, pero tampoco es muy impresionante. En sí, la canción es bastante desangelada, dando incluso la sensación de que queda inacabada.


Afortunadamente viene “Metabolism”, otra de las rolas experimentales. Arranca con un riff asesino en el que bajo y guitarras espejean una telaraña circular e incisiva, oscura, y demencialmente poderosa, que recuerda vagamente a “Heart in a Cage” del disco previo. Sin ser un remake, retoma esa densidad. Chequen a Casablancas, que muestra aquí todo su rango, iniciando en un tono bajo, elevando poco a poco la intensidad, mientras las guitarras agregan nerviosismo, hasta reventar de nuevo en el riff principal. Bien visto, también recuerda algo de Muse en los buenos tiempos. Valensi y Hammond se combinan espectacularmente, y al 1:20 tenemos otro de esos solos desgarbados y con efecto de sierra, que sin embargo sienta muy bien a la canción. Tenemos también sintetizadores, pero esta vez usados sutilmente y de manera perfecta, durante esos lentos y calculados crescendos. La letra es nuevamente condescendiente, pero si omitimos este detalle, tenemos la canción más compleja y espectacular del disco, experimentando con nuevas texturas, pero aún reconocibles.


El disco cierra con “Life is Simple in the Moonlight”, donde volvemos a los 80’s. A estas Alturas deberían haberse dado cuenta ya que son una banda de raíces más cercanas al Punk que al New Wave… Es decir, déjenle estas cosas a The Killers. El tema es enteramente de Julian, y también pudo quedar en su disco solista. Aquí los tonos punteados y esos efectos con phaser de la intro no les sientan nada bien. Luego agregan un puente algo más melódico, la parte más decente de la canción, pero enseguida enjaretan un estribillo ruidoso y desordenado, metido con calzador. Parecen 3 temas embonados a fuerzas, y de los 3, sólo uno es más o menos bueno.



Esto resulta en un cierre bastante flojo, y confirma que es un disco de altibajos, donde igual encontramos a la banda haciendo buenos y malos experimentos, regresando a sus bases, pero también temas débiles y complacientes.

Pero básicamente es un buen disco de Garage Pop, que resultó una buena bocanada de aire en un 2011 bastante débil. No sería un “Salvador del Rock” como el “is This It?” 10 años antes (que yo tengo mis serias dudas), pero al menos demostraría que, si bien los Strokes no reinventaron la rueda con su rock-festivo-neoyorkino, al menos mantenían la energía y parte de la actitud que los había llevado a la cima. El título, supongo que porque muestra mejor que ningún otro disco de los Strokes los 5 ángulos que conforman a la banda, pero también porque vemos ángulos que no les habíamos visto antes. Desgraciadamente el siguiente disco se enfocaría más en los ángulos débiles que aquí ya mostraban…


Por Corvan



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