ANIMALS (Pink Floyd, 1977)

Artista: Pink Floyd (B+)

Fecha de Grabación: Abr – Dic del ‘76

Fecha de Lanzamiento: 23 de Enero de 1977, UK

Discográfica: Harvest/EMI

Productor: Pink Floyd

Calificación: 10 (MUST HAVE)

             

Era: Progresivo (1969-???)

Subgénero: Progresivo

Mejor Canción: Dogs, pero el disco no tiene un solo segundo de desperdicio, NI UNO.

Canciones: 1) Pigs On The Wing 1; 2) Dogs; 3) Pigs (Three Different Ones); 4) Sheep; 5) Pigs On The Wing 2.

 

El Animals es un disco perfecto. Aprendí que decir “uno de los más perfectos” era algo idiota de mi parte, redundante, ya que la perfección no admite mejora, es perfecto o no lo es, y punto. Antes de arrancar, quiero mencionar que hace tiempo me mandaron link a una reseña enorme de este disco. Guardé el link pero no quise leerlo para no afectar mi percepción del álbum, ya que también he aprendido a leer reseñas de terceros una vez que he terminado de escribir la mía, básicamente porque de otra forma terminaría robándome ideas aunque no quisiera. Al final no lo leí, y terminé perdiendo el link (si alguien lo tiene y me lo puede reenviar…). Pero en ese enorme lapso no pude evitar leer diversas opiniones que nutrieron la idea que tenía, aunque mi visión del disco sigue siendo algo diferente.

También antes de iniciar, quería desarrollar una idea planteada por Marlaior, que no había tenido el espacio para retomar, y que sin duda este disco se presta para. El Animals es un serio contendiente al título de mejor álbum de la historia del Rock. De verdad. Cada palabra, cada nota, están perfectamente cuidadas. Nada sobra y nada falta. Los conceptos que maneja son casi matemáticos, y a la vez humanos, cruelmente humanos. Ya lo veremos a detalle. La idea a la que voy es que el hecho de que sea el mejor disco de una banda no significa que deba ser tu favorito. No es el disco que más escucho de Floyd. Es tremendamente complejo, y a pesar der su perfección musical y lírica, las canciones son muy largas, con numerosas partes que no dejan que retengas una en particular. Todas son majestuosas, y eso causa una nebulosa mental después de oírlo, además de que me deja en ese estado de rabia y confuso pesimismo que supongo era la intensión de Waters. Tampoco aplica a la inversa, tu disco favorito “no tiene que ser” el que consideres el mejor. Puede haber factores emocionales, recuerdos de momentos en particular, un link especial. Sabes que no es el mejor, pero hay una conexión especial que todos creamos con ciertos discos. Mi disco favorito de Floyd posiblemente sea el Meddle o el Wish You Were Here. Mi disco favorito de los Stones es el Aftermath, que casi nadie considera. El mejor disco de los Beatles, creo que es casi consenso universal en que se trata del Abbey Road, pero por mucho tiempo mi favorito fue el MMT, y luego el Revolver.

Dicho esto, el Animals es un disco difícil, no necesariamente el más aclamado por el público. Yo opino que Pink Floyd no era una banda Progresiva, o al menos difería mucho de los estándares de las bandas consideradas en el género. Sus discos tienden más al Space Rock con tintes Surf al inicio, la Psicodelia, el Art Rock. Si tienen un disco netamente Progresivo, y que quizá sea la cumbre (y ataúd) del género, es precisamente el Animals. Es de esos discos que en cada escucha le notas un detalle nuevo, y que puede tener un sinfín de interpretaciones. Pero a la vez, eso es lo que lo hace tan poco accesible a esas multitudes que prefieren el Dark Side of the Moon o The Wall. Y no se les puede culpar, ahí los temas son cortos, con ganchos memorables, solos fascinantes, y aun con cierta seductora complejidad. Por eso las rolas del Animals, de más de 10 minutos (una de más de 17), rara vez las escucharemos en el radio, o en un tributo, o en los mismos conciertos de Waters o Gilmour. Ese es otro detalle, aquí las rolas funcionan únicamente como unidad, como disco completo, por separado, pierden su intensión y fuerza.

 

El Animals fue concebido por Waters, y fue donde se hizo evidente la dictadura impuesta por él en el seno de la banda. Pink Floyd dejó de ser una democracia como lo había sido más o menos hasta 1975, para dar paso a un grupo donde uno tomaba las decisiones, escribía los temas y los demás acompañaban, sin mucha opción para aportar. Lo cual es irónico si consideramos el tema del disco, y que contiene quizá el mejor trabajo de guitarra de Gilmour y en teclados de Wright. De algún modo, esto lo hace igual de hipócrita que el Wish You Were Here.

El Animals tomó ideas musicales del WYWH que al final no fueron incluidas en ese disco. No se les pueden llamar propiamente descartes, sino que por su complejidad y duración, no encajaban en el mood del álbum. “You've Got to Be Crazy” evolucionaría para convertirse en “Dogs, mientras que “Raving and Drooling” se convertiría en “Sheep”.

Fue grabado en el nuevo estudio de la banda, el Britannia Row, desde Abril del ’76 hasta finales de año. La banda había comprado el edificio de 3 pisos desde 1975, a mitad de la grabación del WYWH, debido a que el contrato con EMI, en el que se les daba horas ilimitadas de grabación, había terminado. Necesitaban su propio espacio considerando lo perfeccionistas que eran y la cantidad de meses que pasaban grabando un disco. Así que pasaron casi un año remodelando el local y equipándolo. Una parte del edificio se usó para guardar todo el equipo musical de la banda, así como los artilugios para las giras, cada vez más sofisticados.

Los temas del disco anterior empezaron a mutar lentamente. Waters les dio un giro del concepto de locura inicial para ajustarlos a una versión propia de Rebelión en la Granja, de George Orwell. Ese año había sido catastrófico en el Reino Unido. Desde 1975 había comenzado una crisis europea por el bloqueo de petróleo por parte de Medio Oriente. En Inglaterra no había trabajo y la inflación se disparó. Los jóvenes empezaron el movimiento Punk, que conjugaba el descontento político y social con el musical. Una especie de neo-hippismo, pero anarquista en el que salían de sus casas y se iban a vivir a edificios abandonados. Musicalmente estaban hartos del virtuosismo del Hard Rock, pero en especial del Prog, así que la música Punk se volvió una antítesis, regresando a las bases más simples, con canciones de 3 tonos, letras directas, sin atisbos poéticos, sin solos, o si los hay, lo más simple posibles. Johnny Rotten sería recordado y reclutado por los Sex Pistols por usar una playera de Pink Floyd a la que le sebrepuso un “I Hate”. Así pues, el Punk iba contra el Prog como forma musical, y contra el gobierno y la industria en la parte ideológica. Es curioso que Nick Mason produjera el segundo disco de The Dammned en Britannia Row…

La cuestión es que el Animals tomó algunos elementos del movimiento Punk. No, en absoluto NO en la cuestión musical; ya he mencionado que éste es el disco más complejo de la banda. Líricamente tampoco. Es también el más complicado, el más metafórico, el que más velos y capas tiene; está a años luz del estilo puño-en-la-cara del Punk. Sin embargo, es el más agresivo, el más encabronado, el más social, el de más protesta político-social. No sé si haya un disco Punk más furioso que éste. Quizá con más palabrotas, pero aquí Waters se va a una raíz profundísima del problema social, y refleja no sólo la Inglaterra de la segunda mitad de los 70’s, sino en general, a toda la sociedad occidental del último medio siglo.

En Rebelión en la Granja, Orwell hace una parodia-crítica al sistema socialista de Stalin; básicamente, los cerdos representan la clase política, los perros son las “fuerzas del orden”, llámese policía o ejército, y las ovejas son las masas, el pueblo, el proletariado. Sin adentrarme aún demasiado en las letras, Waters ataca al capitalismo, usando los mismos animales, pero representando distintos elementos que la novela de Orwell. La lectura más sencilla, asigna a los cerdos el rol de la clase alta, a los perros el de la clase media y de negocios, y a las ovejas a la clase baja. Se supone también que “Pigs on the Wing” hace referencia al nuevo amor de Waters, Carolyne Anne Christien, quien fuera esposa del manager de Grateful Dead. Sin descartarlo, yo tengo mis dudas, ya que Roger era muy reacio a escribir letras de amor.

 

La grabación fue difícil, pero Mason diría que fue menos tensa que el WYWH. Gilmour sólo contribuyó en la composición de “Dogs”, y es el único tema en que canta un fragmento. Es el primer disco en el que Wright no es acreditado en ninguna canción, a pesar de que su aporte en teclados es impresionante, con una cantidad de detalles que resultan imprescindibles para los temas y la creación de atmósferas. Aquí empezarían las fricciones entre Rick y Roger que llevarían a la “salida” de Wright de la banda para el tour The Wall, en la que no era miembro oficial, sino un “asalariado”. Irónicamente el Tour le ocasionó pérdidas a Pink Floyd, por lo que Rick fue el único que hizo plata en esa gira. Ja! Otra cuestión fue la presencia de Snowy White en el estudio. Gilmour de alguna forma aceptó (no sé si de buenas o de malas) la presencia de otro guitarrista para que fuera aprendiendo los temas con miras a apoyar en las giras, ya que los tres temas centrales eran imposibles de replicar en vivo con una guitarra, por más pedales que usara Dave. White grabó un solo para “Pigs On The Wing” que finalmente no apareció en la versión del álbum, sino en la versión de 8 track (se puede encontrar en You Tube). Snowy sería finalmente un aliado de Waters, participaría en las siguientes giras de Floyd hasta la salida de Roger, y terminaría replicando nota por nota las partes de Gilmour en las giras solistas de Waters (me tocó verlo en 2006 en la gira DSOTM). Sospecho que esto también influyó en que Dave grabara aquí su obra maestra en guitarra. No podía aportar mucho líricamente, y además estaba distraído por el nacimiento de su hijo, pero sus partes de guitarra son quizá su mejor momento, con algunos solos verdaderamente emotivos o incendiarios, reflejando con notas la furia lírica. Una dedicatoria a su hijo? O un mensaje de “No te necesito” a Snowy?

Finalmente está la cuestión de la portada. Actualmente con los recursos tecnológicos, se pueden hacer cosas mágicas y se ha perdido la capacidad de asombro. Pero Floyd fue de los primeros en darle una  enorme importancia a la creatividad de las portadas. Hipgnosis, que ya había trabajado en los discos previos, fue la agencia encargada de reflejar la idea de Waters. Él pasaba diario cerca de la Battersea Power Station que se ve en la portada, ya entonces en su decadencia, y que de alguna forma representaba la caída industrial de Inglaterra. Mandaron diseñar un globo gigante que inflaron con helio y que debería haberse visto majestuoso, volando cerca de la estación. Para el día de la sesión de fotos, contrataron un arquero que tumbaría al cerdo si se escapaba. Pero hizo mucho aire y la sesión fue imposible, por lo que pasaron la sesión al día siguiente, y ya no estaba presupuestado el señor de las flechas para un segundo día. El puerco finalmente se soltó con tanto viento y salió volando por los cielos británicos, cayendo en una granja de Kent para pánico de algunas vacas. Se recuperó y volvió a inflar. Se tomaron fotos un tercer día, ya sin viento, pero al final se decidió hacer un montaje con fotos del segundo día, con el cerdo volando libremente, ya algo lejos de la planta. El cerdo se volvería en un ícono floydiano, y Waters aún usa enormes globos porcinos en sus giras, pintándole nombres de políticos locales, para euforia del público.

 

 

“Pigs on the Wing” está dividido en dos partes cortas, de apenas 1:25 cada una, que flanquean ambos extremos del disco. “Pigs on the Wing Part I” es quizá la letra más críptica del disco y que puede referirse a un trillón de cosas. La expresión “Pigs On The Wing” era una frase de los pilotos de la RAF para dar a entender que tenían un avión de la Luftwaffe en un punto ciego, justo detrás de una de sus alas. Es decir, que estaban en riesgo inminente de ser derribados. La versión del disco es simplemente Roger y su guitarra acústica, haciendo un cálido rasgueo folk con una bella melodía. Snowy White agregaría un requinto que no se incluyó en el LP, pero si en la versión de 8-tracks. La letra es clave. Y nos podemos quedar con la idea de una canción de amor a su nueva esposa, incluso Waters lo sugeriría en una entrevista, pero ya sabemos que después de “A Pïllow of Wings” juró no escribir canciones de amor. Waters se coloca en el papel de un perro. Se pueden asumir las cualidades caninas como la fidelidad y amistad, pero en el contexto del disco, los perros muerden. En ocasiones simplemente para proteger sus intereses, a los suyos a su familia adoptiva, aunque no necesariamente estén haciendo “lo correcto”. Waters habla pues desde la postura de un perro a un auditorio, de manera directa, tratando de lograr una conexión desde el inicio; nosotros asumimos pues, que somos también perros, ni las ovejas ni los cerdos oyen a Floyd. Arranca con una bofetada: “If you didn't care what happened to me, And I didn't care for you”, un perro viejo y mañoso, hablando de una sociedad capitalista en la que cada quien guarda sólo sus propios intereses, ya sea su propia sobrevivencia o la de su familia, a diferencia de ovejas y cerdos, que se cuidan unos a otros para poder sobrevivir. “We would zig zag our way through the boredom and pain, Occasionally glancing up through the rain”, la vida de los perros es aburrida, un zig zag esquivando obstáculos, siendo el jamón del sandwich, aplastado entre los cerdos y las ovejas, ocasionalmente “vislumbrando entre la lluvia” o acercándose a esa vida de cerdo que anhela, pero que nunca alcanza. Roger usa una voz casi confesional, emotiva, casi hermosa…

 

Waters cambia el gentil rasgueo acústico por uno más agresivo y rítmico. “Dogs”, a la que se debió agregar el subtítulo “Two Different Ones” porque son dos voces, no sólo al cantar, sino metafóricamente, es la obra medular del disco, una maldita obra de arte que une y da sentido al resto de los temas. David Gilmour canta los versos iniciales, mientras que Roger interpreta la segunda mitad. No es casualidad, cada uno encarna distintos tipos de perros. Los canes no representan en el disco a la clase media. Para la sociedad actual, creo que ya es obsoleta esa definición, y supongo que lo era ya desde 1977. Los perros siguen siendo el estrato medio social. Pero no excluyen a políticos, servidores públicos en puestos judiciales, policiales, empresarios, personas que están en cierto ascenso. Es una clase ambiciosa, en una eterna búsqueda de ascender, pero que no excluye a los mismos servidores públicos o a empresarios que no han llegado a esa otra esfera, representada por los cerdos. Los puercos, pues, no necesariamente representan a los gobernantes, sino a las más altas esferas del poder más asqueroso, desde la cúpula política, los empresarios marca Forbes que se manejan entre números de más de 7 dígitos, las altas esferas eclesiásticas, los organismos internacionales capaces de dejar devastado un país en 5 minutos (FMI, los bancos más poderosos, la OTAN), las farmacéuticas más fuertes que  no se la piensan en desatar epidemias para su beneficio, la industria bélica, el narco y las distinta mafias... Todas interconectadas de algún modo, todas relacionadas por esa enfermedad de poder que los ha enloquecido y despojado de cualquier humanidad. Y las ovejas, no necesariamente las clases bajas, sino las de ideología más pobre, los resignados, los que tienen ese lavado de cabeza o ideología (religión, TV, sistemas educativos, elementos culturales, etc.) que les dicta bajar los brazos y resignarse con lo que son, y que también puede incluir a cantidad de personas de lo que consideramos clase media. Entienden lo fascinante del tema?

“Dogs” nos muestra a dos distintos tipos de perros, uno viejo y amañado, que intenta saltar al status de “cerdo”, y uno joven, ambicioso pero inocente de alguna forma. Gilmour  personifica al perro viejo y decadente advirtiendo a uno joven y que inicia apenas su ascenso:

 

“You’ve gotta be crazy, you gotta have a real need,

You gotta sleep on your toes,

and when you’re on the street,

you gotta be able to pick out the easy meat with your eyes closed,

and then moving in silently, down wind and out of sight,

You gotta strike when the moment is right without thinking.”

 

Como decía, para ascender en serio, tienen que estar locos, haber perdido la humanidad, convertirse en seres cuya única meta sea el poder a toda costa (“a real need”, sed de poder), ser capaz de morder sin parpadear, sin remordimientos. Pero debe estar siempre alerta, ya que siempre es a la vez presa (de cerdos y perros más fuertes) y depredador (de ovejas y perros más débiles). A partir de aquí entra más bien un tono de consejo, casi paternal, en el que el perro viejo le da al joven los principios básicos para ascender a donde él está, mientras que el resto de la banda se incorpora con un ritmo raudo, ágil:

 

“And after a while, you can work on points for style.

Like the club tie, and the firm handshake,

A certain look in the eye and an easy smile.

You have to be trusted by the people that you lie to,

So that when they turn their backs on you,

You’ll get the chance to put the knife in.”

 

En éste último verso, Waters se une para armonías casi en un grito, Manson arranca con un tamboreo casi diabólico, y Dave se discute con un espectacular y pirotécnico solo, afilado, con apenas una pisca de wah, corto y que Waters remata con una risa escalofriante. Rick va acompañando con texturas agridulces en su Hammond. Los perros deben adoptar una imagen normal, confiable, pero en el fondo esto sólo debe ser para obtener una ventaja sobre los demás, ser capaces de manipular, y clavar el cuchillo en la espalda sin levantar sospecha. La voz de Gilmour se llena de eco para el tercer estribillo, como si el perro se fuera volviendo etéreo, acercándose a la muerte:

 

“You gotta keep one eye

looking over your shoulder.

You know it’s going to get harder,

And harder and harder as you get older.

And in the end you’ll pack up and fly down south,

Hide your head in the sand,

Just another sad old man,

All alone and dying of canceEEeer.”

 

 De pronto el perro Viejo se pone demasiado sincero. Esto es sospechoso, no? Si fuera su hijo posiblemente no le estaría dando este tipo de consejos, ya que estaría en la misma búsqueda de poder que él, lo traería de cuna. En cualquier caso, acepta que ese ritmo de vida es alienante, solitario, sin nadie en quien confiar realmente. Quizá advirtiendo al perro joven que se aleje de intentarlo, no para salvarlo, sino para quitarse posible competencia. Pero en medio de esa disuasión, salen muchas verdades, y termina hablando de sí mismo. Exactamente al minuto 3 queda la palabra “cáncer” difuminándose en un eco para arrancar con el solo de Wright, con ese efecto majestuoso de “Shine On You…” y bajando el tiempo, dada vez más, mientras el perro se da cuenta del peso de lo que acaba de decir. Luego otro solo de Gilmour, tranquilo, melancólico, con una guitarra en tritono, otra acústica haciendo un suave rasgueo y una tercera haciendo agudos con slide al fondo, emulando una especie de llanto de can. Un momento verdaderamente celestial, en el que el perro se recompone con las notas mayores con las que cierra. Tras el requinto al 4:45 queda solo la acústica con unos perros ladrando lejos y el sintetizador difuminándose. Un teclado cristalino y elegante lanza unas notas mientras cambian de tiempo. Gilmour lanza un requinto más punzante, con más distorsión, a una sola guitarra, con un feeling verdaderamente estremecedor, como si el perro se diera cuenta que ya no hay vuelta atrás, a esa altura está solo y sólo le queda enfrentar lo que le queda de su vida con todo el orgullo y cinismo posible, lo cual lo vuelve aún más peligroso. Por momentos, la guitarra llora, pero hay partes en que pareciera que Gilmour la hace carcajear! Cierren los ojos y déjense llevar. Es también notable como Mason simplifica un poco su estilo, pero es más eficaz con los fills, creando tensión, volviéndose en un tremendo arquitecto. Al 6:45 el perro viejo vuelve a ladrar:

 

“And when you loose control, you’ll reap the harvest you have sown.

And as the fear grows, the bad blood slows and turns to stoOOOOOooone.”

 

Notable como se queda Dave sosteniendo esta nota - silencio – guitarra – casi se apaga en eco - y Nick vuelve a impulsar la rola con las baquetas, retomando ese tempo cuasi funk. Aquí es sobresaliente la metáfora. Conforme pasa el tiempo ya cumulas más poder, la sangre se va transformando en piedra.

 

“And it’s too late to lose the weight you used to need to throw around.

So have a good-drown, as you go-down, all alooooOOOOne.

DrAAAAgged down by the stone-one-one-one-one...”

 

Chequen los fills de Nick, de verdad está imparable. Y retomamos la metáfora. Tu sangre es piedra. Estas metido en mierda hasta las orejas y ya no te puedes salir, tu propia sangre, densa y pesada por tus delitos, te arrastra a hundirte hasta el fondo. E ironiza deseando un buen hundimiento, sin nadie alrededor. Estas personas, aunque tengan familias, terminan solas. Aunque pongan a sus hijos o [email protected] de excusa para hacer lo que hacen, terminan ignorándolos, haciéndolos a un lado. En la caída, o en la vejez, estarán invariablemente solos. Y esa soledad es una piedra que se los llevará al infierno en vida. Aquí hay un efecto interesantísimo, la palabra “Stone” queda repitiéndose con un eco maquiavélico, que da un efecto electrónico en la voz, difuminándose de forma que parece, de hecho, que se está hundiendo. La genialidad viene en que, si le das vuelta al acetato en ese punto exacto, en la canción “Sheep”, al fondo se alcanza a distinguir el eco repitiendo el sonido electrónico “one-one-one…” dando a entender que el hundimiento fue tan profundo, que llegó hasta la otra cara. O se hunde tanto que se vuelve oveja? Llega ese punto en que el poder ciega tanto que idiotiza y vuelve vulnerables a quienes lo ostentan?

Luego viene un fascinante solo de sintetizadores con efecto satinado, que en inicio puede parecer aburrido, pero que tras las capas, se van notando la cantidad de detalles que agregó Rick. El “Stone” regresa por momentos y el teclado por momentos emula ladridos casi lastimeros. Toda esta parte representa al perro viejo, que tratando de disuadir al perro joven, se ha visto en el espejo. Aunque hablaba en segunda persona, se da cuenta que en realidad hablaba de sí mismo. Se da cuenta que está solo, y por ello la casi desértica y asfixiante atmósfera de Wright.

Al 11:45 regresa el guitarreo acústico sincopado del inicio, y entra Roger en el rol del perro joven, cantando con cierta confusión, desesperación:

 

“I gotta admit that I’m a little bit confused.

Sometimes it seems to me as if I’m just being used.

Gotta stay awake, gotta try and shake off this creeping malaise.

If I don’t stand my own ground,

How can I find my own way out of this maze?”

 

El perro joven realmente está confundido por la postura del perro viejo. La parte clave es el verso “If I don’t stand my own ground”, en el que se da cuenta de que puede ser una especie de depredador, pero a fin de cuentas estaría trabajando para alguien más… vale la pena? Nick vuelve a impulsar con las baquetas con un breve redoble, para una entrada triunfal de toda la banda y ese ritmo a medio tiempo.

 

“Deaf, dumb and blind you just keep on pretending

That everyone’s expendable and no one has a real friend.

And it seems to you the thing to do would be to isolate the winner.

And everything’s done under the sun,

And you believe at heart, everyone’s a killer.”

 

El ultimo verso nuevamente es en armonía, para un breve clímax que nos lanza a otro extenso solo de Gilmour, más aguerrido, acentuado por el brutal tamboreo galopante de Mason, que es casi como si nos pasara una estampida por encima. Este puente instrumental que simula caos (simula porque cada nota está perfectamente calculada), representa al perro joven meditando sobre los consejos que le acaban de dar. La tentación del éxito es mucha, pero a costa de qué? De una vida violenta, doble cara, afilada, que representa ese requinto salvaje, como un cuchillo sangrante, un solo increíble y muy subestimado de Gilmour. El punto de inflexión es ese torbellino descendente de notas al 13:55, en que el perro pareciera iluminarse y decidirse a seguir un camino honesto. El ritmo baja para un requinto a doble guitarra de Gilmour, uno con tritono y otro con un slide llorando, nuevamente imitando el chillido de un perro, que se da cuenta que es lo que debe de hacer. De verdad que lo emotivo y precioso de este requinto es increíble, y pocas veces se le toma en cuenta, pero Gilmour hace de su guitarra otra voz, que dice tanto o más que la poderosa letra de Waters. Debe mantenerse despierto, sacudirse ese “lavado de cerebro”, mantenerse en “su propio pedazo de tierra”. Al 15:15 tenemos un breve y dramático silencio, para una nueva parte de esta especie de suite. El perro joven replica al viejo, en un denso crescendo, atacándolo con preguntas (cada verso arranca con un “who was”):

 

“Who was born in a house full of pain.

Who was trained not to spit in the fan.

Who was told what to do by the man.

Who was broken by trained personnel.

Who was fitted with collar and chain.

Who was given a pat on the back.

Who was breaking away from the pack.

Who was only a stranger at home.

Who was ground down in the end.

Who was found dead on the phone.

Who was dragged down by the stone…”

 

Es un ataque frontal, echándole en cara que no es realmente un depredador, que no puede hacer nada por sí mismo, sino que “está roto y entrenado”, “Tiene collar y cadena”, “es un extraño en casa”, la cual es la metáfora más dura de la soledad. Estos perros en ascenso nunca son verdaderamente amos, a pesar de las apariencias. Pueden parecer salvajes, peligrosos, pero siempre sirven a otros intereses. Llevan a cabo órdenes, aunque por momentos ellos se crean los de las decisiones. Viven un espejismo al detentar un poder que no emana de ellos, sino de los cerdos que les jalan la cadena o les dan palmadas en el lomo… y que pueden prescindir de ellos y reemplazarlos en cualquier instante.

Un teclado bombástico, el guitarreo cada vez más incisivo, Mason recorriendo toda su batería, las arañitas de Gilmour, la escala de bajo cada vez a mayor volumen, Gilmour agregándose en voz a destiempo, creando un clímax para la última línea, en la que la piedra esta vez no se repite, no se hunde de a poco, sino que se apaga de golpe, apenas con el teclado de Wright quedando unos instantes junto a los platillos de Nick.

Uff! Dolorosamente honesta, reflejando esa dualidad humana. La rola la comenzarían a trabajar desde 1974, con muchísimos cambios en letra, y con oportunidad de irla puliendo durante 2 años, lo cual dio pie a que fuera una pieza brutalmente redonda por parte de los 4 integrantes. En algún momento llegó a ser una pieza colosal, al menos del doble de tiempo. Gilmour convencería a Roger de cortar casi dos terceras partes de las letras porque era imposible memorizarlas, eran demasiadas líneas. Otro cambio fue el tono, terminando en Re, ya que en el tono original, en la parte climática en que cada uno canta “dragged down by the Stone”, no alcanzaban el grito agudo, ni por separado ni juntos, por lo que tuvieron que bajarla de tono. La canción es una joya por sí misma, monumental, sin un solo desperdicio, la parte medular para entender las demás rolas del disco, y una increíble crítica social que sigue vigente.

 

Continuamos con “Pigs: Three Different Ones”, en los que Roger emula 3 diferentes voces de cerdos, aunque en esta ocasión creo que la parte instrumental supera la lírica. Los 3 diferentes cerdos no están tan definidos en sus roles como los perros en el track anterior. Es el segundo tema más largo, con 11 minutos de duración. Arranca con unos casi imperceptibles gruñidos de cerdos tras una ráfaga de sintetizador, tras lo cual aparece una espectacular figura agridulce de hammond de Rick, que se termina convirtiendo en la figura principal del tema, y que de inicio parece de lejos “Echos”. Dave hace un pequeño solo de guitarra en tonos medios, y luego da unos Power Chords cargados de eco y distorsión. Hey! Oyen eso? No era un solo de guitarra, sino de bajo, con un fretless bass!!! Una intro verdaderamente espectacular y dramática. Al 1:05, Mason hace un redoble para meternos en un tempo complejo, semilento, ligeramente similar al de “Have a Cigar”, vestigios blueseros y funkys.

La letra es acusatoria, desde el punto de vista del perro que ha abierto los ojos y se negó a caer en el sistema:

 

“Big man, pig man, ha ha, charade you are

You well heeled big wheel, ha ha, charade you are

And when your hand is on your heart

You're nearly a good laugh

Almost a joker”

 

Estos no son políticos de medio pelo. Son los que ostentan el poder más alto, los que en ocasiones ni siquiera tienen que estar en puestos públicos para mover los hilos, muchas veces ni los conocemos. No son empresarios que viajan en limos, sino los que viajan en jets privados. No son esos pobres diablos que tienen una empresa millonaria, sino un maldito consorcio empresarial, ramificado en un montón de empresas alrededor del globo, varias en el Top 500 de Fortune. Los mafiosos, los narcos que no reciben órdenes de nadie, que tienen una capacidad asquerosa para corromper, para comprar jueces, gobernadores, presidentes. Son esas “ruedas de la fortuna gigantes” (que no importa que en su momento estén abajo, siguen estando arriba de nosotros). Son esos que pueden ser llamados al estrado, y sin parpadear, con total cinismo, ponen su mano en el corazón y juran  decir la verdad, la verdad y nada más que la verdad, mientras escupen puras mentiras, de antemano pagadas a los jueces. Políticos que compran casas de 7 millones de dólares y con total cinismo dicen que no tolerarán más impunidad y lanzan mil promesas de justicia… Ese tipo de puercos glotones, tan enlodados que uno ya no sabe si reír o llorar.

 

“With your head down in the pig bin

Saying "keep on digging"

Pig stain on your fat chin

What do you hope to find?

When you're down in the pig mine

You're nearly a laugh

You're nearly a laugh

But you're really cry”

 

Con un ritmo más funky y un tono más oscuro, Roger sigue cantando, con un tono cínico muy ad hoc. El cerdo sigue tragando mientras ordena a los perros que sigan cavando. Qué más espera encontrar si ya tiene una cantidad asquerosa de poder y dinero? Que más buscan estos tipos cuando forman un grupo que abarca un 85% de la riqueza del mundo, y tienen a millones muriendo de hambre? Es increíble como Roger usa la melodía y el falsetto en esa última línea, en la que realmente parece al límite de la risa, o del llanto. Los cerdos también tienen sus problemas. A pesar de estar en la cima, Roger ironiza con ese “estás al borde de la risa, pero lloras”. Gilmour crea efectos de wah casi fantasmales al fondo, mientras la guitarra cargada de un punch y distorsión magníficos, sigue al acompasado bajo.

 

“Bus stop rat bag, ha ha, charade you are

You fucked up old hag, ha ha, charade you are

You radiate cold shafts of broken glass”

 

Aquí ya está atacando a otro cerdo, pero deja abierto a interpretación. Continua con la misma tónica del principio, con los 3 primeros versos lentos y después haciendo un cambio de ritmo y acelerando

 

“You're nearly a good laugh

Almost worth a quick grin

You like the feel of steel

You're hot stuff with a hat pin

And good fun with a hand gun

You're nearly a laugh

You're nearly a laugh

But you're really a cry.”

 

Este tipo de cerdo pudiera representar las mafias, los narcos. Hay muchas referencias al metal a las armas, por lo que es más fácil asociarlos, aunque bien visto, los empresarios y políticos de la cúpula, necesariamente tienen las manos manchadas, tiene sus perros que les hacen el trabajo sucio, pero ellos son los que dan las órdenes. O pudiera ser la industria armamentista, una de las más poderosas, que en cierta forma está detrás del grave problema del narco que vivimos en México, o que no se la piensa en provocar guerras en países del tercer mundo para incrementar sus ventas, o deshacerse de inventarios viejos.

Después de este verso, viene una sección instrumental alucinante, iniciando al minuto 4. Siguen las ráfagas de guitarra, pero esta vez Dave utiliza un talk vox, por primera vez, para emular los gruñidos del perro. Rick hace fabulosos arreglos de fondo mientras en bajeo suena colosal al fondo. Pero Dave es quien se encarga esta vez de agregar un montón de efectos con 3 guitarras distintas, de forma que crea una atmósfera enrarecida, fantasmal pero agresiva a la vez, dando la impresión de intercalar y sobreponer dos solos distintos,  elevando cada vez más la tensión sin llegar a una explosión. Gilmour verdaderamente está descomunal, saliéndose de su estilo, más que un requinto melódico, está volviendo a su guitarra/voz un cerdo, haciéndolo chillar, gruñir, llorar… Al 7:10 hay un parón y quedamos solamente con el riff de teclado del inicio. Nuevamente tenemos un solo de fretless bass. En realidad ambos solos de bajo los interpretó Gilmour. Se dice que Waters decidió interpretar la guitarra acústica en “Pigs” y en “Sheep”, dejando a Dave las partes de bajo, aunque la leyenda dice que no alcanzaba la velocidad y precisión requerida en ciertos pasajes. Después de unos instantes de tensión con los guitarrazos, regresamos a la última estrofa, esta sí dedicada abiertamente a Mary Whitehouse, una moralista de la época. O aprovechó el apellido para un juego de palabras trasatlántico???

Esa estrofa es, o muy ambigua, o muy directa, tanto que se termina difuminando frente a los dardos universales que había estado lanzando. En cualquier caso, suena increíble como resaltan el “YOU!”, Gilmour se incorpora para armonías y termina Roger otra vez con ese increíble falsetto. Dave se discute con otro solo agudísimo, exquisito. Mientras, el resto hace una base colosal y Gilmour  empieza a juguetear con una línea de bajo cuasi-disco con la que se difumina la canción, en pleno éxtasis del requinto. Pedazo de canción, y aun así se antoja la más débil de las 3 épicas del Animals, quizá porque la figura principal es algo repetitiva, aunque a mi gusto, lo que cuenta es la cantidad de detalles que agregan.

 

Luego viene “Sheep” a cerrar la trilogía. Rick inicia con un piano eléctrico elegante, sofisticado,  que recuerda de lejos el efecto de “Riders on the Storm”. “Sheep” dura “apenas” 10:20, siendo la más corta de las 3. Como ya comenté, surgió de “Raving and Drooling" de 1974, que era un jam extenso, dinámico y furioso, con Waters balbuceando letras incoherentes en un diálogo con el sintetizador, para dar la sensación de locura. Con el tiempo se fue refinando y Roger le agregaría las letras que, más que significar una clase, se refieren a la gente que se deja llevar, que no piensa o no ve más allá de sus narices. Esto muchas veces va más enfocada a las clases bajas, más susceptible, pero no descarta a clases medias, que están muy cómodas. Y líricamente aprovecha para atacar a la religión como medio subyugante, pero pudiera aplicar a cualquier medio de “lavado de cerebro”, desde la T.V. y bueno, en estos tiempos internet, en el que, o bien podemos pasar horas viendo 9gag, (por decir lo menos) o pudiera darse cierta manipulación para hacernos sentir “revolucionarios de facebook”, haciéndonos sentir conformes con shares o likes. El bajo nuevamente es interpretado por Gilmour, y en el tour, sería tocado por Snowy, para dejar que Roger guitarreara a gusto (además de que es imposible tocar el bajo y cantarla sin hacerse pelotas). Rick lleva un papel descomunal con las ráfagas de sintetizadores, en un encarnizado diálogo con los gritos de Roger y la poderosísima guitarra de Gilmour, que suena incendiaria, en un constante requinto, uno de los trabajos más increíblemente subestimados de David. La sección rítmica vuelve a crear una sensación galopante, aunque Nick luce algo más discreto que en “Dogs”.

La letra hace esa parodia cuasireligiosa. De inicio, critica la pasividad de las ovejas, contentas con pastar y sentir el aire, sin  preocuparse de los perros que las pudieran rondar… "Helplessly passing your time in the grassland awaaaaaaaaaaaaaaaaaay" Me encanta como se difumina en un efecto electrónico para el salvaje remate de Wright. “Things are not what they seem” dice Roger, “What do you get for pretending the danger's not real?”. Y es que a las ovejas, por más que se les dice que está pasando otra cosa, se aferran en pensar que no es verdad, que no hay complots, que la vida es bella y simple. Y cómo no, si detrás de la religión, detrás de lo que ven en TV o en Internet están cerdos, que son los que realmente los guían y les dan de tragar esa verde ideología?   

 

“What a surprise!

A look of terminal shock in your eyes

Now things are really what they seem

No, this is no bad dream”

 

Waters ironiza, casi se burla de ellos cuando los llevan al matadero. Y es que no son para eso las ovejas? Para comerlos, para abrigarse con su lana? Para que sean carne de cañón en las guerras en nombre de su patria? Viene un tenso puente instrumental, en el que la sangre hecha piedra de “Dogs” se filtra junto con sonidos mecánicos del matadero que van y vienen entre el dinámico bajeo y las figuras de teclado (Stone-one-one-one…). Al 4:40 Nick da un par de tarolazos para cambiar el ritmo e iniciar un solo de sintetizador, que más bien son notas ascendentes mientras los demás crean más y más tensión. Sin darnos cuenta ya el tren va de nuevo a toda marcha y Gilmour está haciendo su magia, aunque da la sensación de frenar en seco justo antes de estallar. La canción casi se apaga, queda con el oscuro bajeo y toma tintes muy densos con los sintetizadores y los slides de guitarra. Del fondo comienzan a surgir espeluznantes sonidos de ovejas, y una voz procesada a través del vocoder, haciendo una parodia casi inaudible del salmo 23 en el que Waters hace juegos de palabras con el verdadero simbolismo del salmo, que tal cual, llama a las ovejas a ser conformistas:

 

“The Lord is my shepherd, I shall not want

He makes me down to lie

Through pastures green he leadeth me the silent waters by

With bright knives he releaseth my soul

He maketh me to hang on hooks in high places

He converteth me to lamb cutlets

For lo,m he hath great power and great hunger

When cometh the day we lowly ones

Through quiet reflection and great dedication

Master the art of karate

Lo, we shall rise up

And then we'll make the bugger's eyes water”

 

Insisto, esto es casi inaudible con el efecto electrónico que parece sonido del sintetizador. Originalmente lo iba a hacer Waters, pero lo terminó grabando el ingeniero de sonido. Las ovejas comienzan a balar de forma cada vez más espeluznante, como si fuera su propio rezo. Esta sección siempre me eriza la piel.

Luego regresamos a la sección espídica, con Roger cantando “Wave upon wave of demented avengers, March cheerfully out of obscurity into the dream”, mientras regresan esas cachetadas sónicas de la guitarra y sintetizador. Gilmour y Rick se combinan para esos remates violentísimos. Finalmente viene:

 

“Have you heard the news?

The dogs are dead!

You better stay home

And do as you're told

Get out of the road if you want to grow old”

 

Asumimos que es desde la perspectiva de un cerdo. A diferencia de Rebelión en la Granja, las ovejas de Waters se levantan en una revolución y masacran a los perros. Los cerdos simplemente se esconden, o huyen, pero la mayoría están a salvo. Ya reemplazarán a sus perros con el tiempo. La canción va cerrando con ese guitarreo esquizofréndico y con Mason vuelto loco, volviéndose un pulpo para un fina apocalíptico en fade out que nos deja con unos pajaritos trinando y las ovejas balando a lo lejos.

Esta alegoría no es de gratis. Waters sabe que las clases medias, los perros jóvenes en general, somos demasiado cobardes para armar una revolución. Estamos demasiado cómodos. Nos quejamos, protestamos con tweets, nos hacemos los listillos pretendiendo saber cómo se manejan las esferas de poder, creyendo que hemos encontrado el hilo negro conspiracionista. Nos suben la gasolina, pero tememos mover un dedo con tal de no perder lo que hemos logrado conseguir con el sudor de nuestra frente. En cierta forma, estamos más amaestrados que las ovejas. Protestamos en el ciberespacio, pero nos da pavor hacerlo en la calle. Mientras tengamos ciertas comodidades, podemos aguantar un poquito más, un poquito más, año tras año… Las ovejas llegan a tal punto en que ya no tienen nada qué perder. No sabrán de Marx, no tendrán idea de teoría política, pero llega el punto de quiebre en el que los cerdos (a través de sus perros viejos) cruzan la línea y obligan a las ovejas a levantarse, porque los perros, o la clase media, simplemente NUNCA tiene las pelotas para hacerlo. Obviamente las masas se desquitan con quienes están más a la mano, los “perros opresores”. Pocos cerdos caerán realmente, a lo mucho se verán obligados a exiliarse, pero son ellos quienes cierran la canción, por lo que siguen vivos, simplemente “fuera del camino”.

 

El disco cierra con “Pigs on the Wing Part II”, básicamente la misma con que abrimos pero con letra ligeramente cambiada:

 

“You know that I care what happens to you.

And I know that you care for me too,

So I don’t feel alone,

Or the weight of the stone,

Now that I’ve found somewhere safe

To bury my bone.

And any fool knows a dog needs a home

A shelter from pigs on the wing”

 

Esta vez es el perro joven, que no permitió que lo quebrara el sistema consumista y no terminó como depredador, como otros de su especie. Muchas veces los perros “cruzan la línea” y se vuelven esclavos de los cerdos con el pretexto de darles “una mejor vida” a sus familias, pero como ya mencionábamos, es una mera excusa, los terminan haciendo a un lado, su leit motiv es el poder y acaban solos. Los perros que se rehúsan a cruzar esa línea, quizá también lo hacen por su familia, o por la persona amada, como sugiere la canción. Un perro necesita casa, son buenos, nobles y fieles por naturaleza… a menos que los entrenen. En el caso de los humanos, muchas veces ni siquiera necesitamos que nos entrene alguien, es el mismo sistema, la ideología, la que nos condiciona, y sin darnos cuenta agachamos el cuello para que nos pongan collar y correa. El sistema no cambia, ni cambiará. Es básicamente el mismo desde las primeras civilizaciones, no repitiéndose en círculos, pero si en espirales. El perro del último tema no cierra los ojos como las ovejas, sabe de los peligros que lo rodean, pero alcanza un escape del sistema a través de las relaciones, y al final logra lo que los cerdos jamás alcanzarán, ni con todos sus millones… Quizá en el fondo, si es un maldita canción de amor de Waters.

 

 

Lo irónico es que Roger Waters haya hecho una representación tan cruel de la sociedad humana a través de animales. Una escalofriante, aún vigente, y que aplica a cualquier país bajo cualquier sistema económico. La moraleja? Que el amor es más fuerte que todo! Ja gotcha! No, realmente no hay moraleja, es una brutal crítica, tanto a los 2 tipos de perros, los cerdos y las ovejas. Ninguno se salva, y cada uno debe hacer su propia autocrítica. El final, la metáfora de “Pigs on the Wing Part II”, me deja pensando si Roger no quiso decir que ese hogar, esa pareja y familia que le da refugio y lo hace sentir seguro, que le da cierta felicidad, no es también una cierta forma de volver a ser oveja. El perro joven sabe, al  menos en parte, lo que lo rodea, pero tiene en su familia una justificación para no rebelarse ni pelear. “Ya tengo mi felicidad” o “Ya no estoy soltero, tengo hijos que dependen de mi, no me puedo arriesgar”. En el fondo es una excusa. Y es por ello que el Animals invita a una autocrítica. Sí; nos creemos perros jóvenes, con los ojos abiertos, con cierta noción de lo jodidamente jodido que está el mundo. Eso nos da cierta sensación de superioridad respecto a las ovejas. Pero de qué sirve si no hacemos nada? Si nos quedamos sentados a que sean las ovejas las que ya no tengan nada que perder y se levanten, arriesguen el pellejo y cambien el sistema por nosotros? No nos deja esto realmente en un rol aún más patético que la ignorancia, en el de la cobardía? En la comodidad? En la justificación?

Este disco deja más preguntas que respuestas, y conforme seguimos escarbando, salen más y más interrogantes. Pero insisto en que aplica perfecto a casi todos los escenarios del último siglo. Sin ir más lejos, en los últimos 6 años lo vivió duramente España, Argentina, Venezuela, y actualmente México, harto de la impunidad y cinismo de los cerdos que llevan 85 años en el poder.

Los cerdos ahí están, siguen y seguirán acumulando más poder y riqueza. Es la síntesis de porqué el socialismo no puede funcionar, ya que la naturaleza humana es glotona, depredadora, animal. Y es precisamente la misma razón por la que el capitalismo no funciona.

A final de cuentas, en el Animals confluyen las guitarras más incendiarias de Gilmour, los más detallados teclados de Wright, y las mejores letras de Waters. Mason hace también un gran papel, pero más discreto que otros discos, a diferencia de sus compañeros, que lucen de principio a fin y parecieran estar conscientes de que es el Magnum Opus de Pink Floyd, el punto cumbre antes de iniciar el doloroso descenso. “Dogs” se roba luces, es más poderosa y compleja, y con una de las letras más profundas del rock, pero en realidad todo el disco es una joya,  las piezas ganan mucho más como unidad en el disco que como piezas individuales, y siguen sonando tan frescas como si se hubieran lanzado ayer. Lo más valioso, a pesar de su perfección y majestuosidad musical, son las letras, que no sólo son críticas a un sistema monstruoso y prácticamente inmutable, sino que deben servir para una crítica personal, aquí y en China, que nos lleve a preguntarnos quiénes, qué somos realmente y qué diablos estamos haciendo por cambiar al mundo... Ese tipo de discos son Must Have, y por eso es el mejor álbum de Pink Floyd y uno de los mejores (que no favoritos) de la historia, sin duda alguna. Depende ya de cada quien que el mensaje llegue.

 

 

 

Por Corvan

 

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