AQUALUNG (Jethro Tull, 1971)

Artista: Jethro Tulln (C)

Fecha de Grabación: Diciembre de 1970 – Febrero 1971

Fecha de Lanzamiento: 19 de marzo de 1971

Discográfica: Island Records

Productor: Ian Anderson

Nota: 9.5 (MUST HAVE)

Era: Progresivo (1968-???)

Subgénero: Progresivo

Mejor canción: Me quedo con Locomotive Breath pero Aqualung y My God están casi a la par

1) Aqualung; 2) Cross-Eyed Mary; 3) Cheap Day Return; 4) Mother Goose; 5) Wond'ring Aloud; 6) Up To Me; 7) My God; 8) Hymn 43; 9) Slipstream; 10) Locomotive Breath; 11) Wind Up.


El chiste de Lennon sale por si solo: ¿Es Aqualung el mejor disco del rock progresivo? Pues lo cierto es que ni siquiera estoy seguro de que sea el mejor disco de Jethro Tull. Bueno, es un chiste pero podría haber bastante de verdad en ello. Yo diría que ni siquiera es un álbum progresivo. No sabría como etiquetarlo pero creo que solo My God entra con claridad en la categoría. Aparte de esto, realmente es una joya musical que se ha ganado un lugar de honor entre los eternos del rock. Y es que en esta época el nivel de Jethro Tull era simplemente espectacular y los discos que publicaban era todos inmensos. Quizás si, quizás Aqualung sea su mejor disco en conjunto. Es el álbum más sólido y todo aquí roza la perfección. Incluso el relleno tiene estilo y brevedad. Solo el cierre no termina de convencerme. Tengo que reconocer que no es mi disco favorito de los Jtull y que lo encuentro un poco ingenuo. Yo disfruto más con el rockero Stand Up y con la primera mitad de Thick As A Brick que es apoteósica (disculpen el spoiler). Pero Aqualung realmente apenas presenta fisuras, es muy accesible incluso para los que no son fans ni de la banda ni del progresivo y tiene un buen puñado de clasicazos. Su fama es más que merecida.


Aqualung vino a confirmar el paso evolutivo que se había dado con Benefit donde el folk comenzaba a desplazar al blues y al jazz como pilar del sonido. Una consecuencia de ese transición progresiva está en el número de canciones en las que aparece la guitarra acústica, que va tomando más y más protagonismo: ninguna en This Was, 3 en en Stand Up, 5 en Benefit y 9 en Aqualung. Las canciones del Benefit quizás eran algo toscas pero la flauta ya dejó de sonar como un outsider al encontrar un entorno más favorable y apropiado y la presencia y el peso que Anderson le pretendía dar parecía más natural. Aqualung, sin embargo, es mucho más digerible. Las rolas están mejor rematadas que las de Benefit y todo fluye.


Bien, conviene aclarar algo antes de continuar. Y aquí me vendría bien un meme de Bart Simpson escribiendo una y otra vez en la pizarra: AQUALUNG NO ES UN DISCO CONCEPTUAL. El vinilo se divide en dos partes que coinciden con cada una de sus caras. La Cara A, llamada también “Aqualung”, habla sobre la naturaleza humana, la falta de conciencia social, la marginación... pero también tiene bastantes introspecciones personales de Anderson. La cara B, “My God”, es una brutal crítica a las instituciones y particulares que han moldeado la idea de Dios según sus propios intereses. Pero a pesar de lo que lean por ahí, recuerden,: aquí no hay nada conceptual. Solo son un montón de canciones sueltas. Grábenlo bien en su mente porque el señor Ian Anderson se enoja bastante cuando nombra “Aqualung” y “conceptual” en la misma frase. “¿Ah, si? ¿Esto les parece un disco conceptual? Esperen que yo les enseño lo que es un disco conceptual”. Bueno, y ya saben lo que vino a continuación... Pero chascarrillos aparte, creo que Ian tiene razón. Hay alguna canción con temática común, o al manos relacionada, pero la mayoría de los cortes son piezas sueltas de diferentes puzzles.


Para este disco hubo un par de novedades en la formación de Jethro Tull. La primera en realidad no es novedad ya que se trata de la incorporación de John Evan como miembro oficial de la banda. Pero recordemos que ya había tocado en Benefit como músico de sesión con mucho protagonismo. La segunda novedad es la marcha de Glenn Cornick y aquí redescubrimos el carácter excéntrico de Ian Anderson pues el elegido para sustituir al virtuoso bajista fue Jeffrey Hamond-Hamond, el mismísimo Jeffrey, amigo de la infancia de Ian al que le habían dedicado una rola en cada uno de los discos anteriores y que nunca en su vida había agarrado un bajo. Jeffrey tuvo que aprender sobre la marcha y sus líneas en Aqualung son muy básicas. Para los siguientes discos la rápida evolución de Jeffrey se hará muy evidente y aunque Anderson ya le permitió un par de momentos de lucimiento, por el momento destacaba más por su traje y su bajo a rayas blancas y negras -que se convirtieron en su (grotesca) seña de identidad- que por sus dotes musicales.


El disco ya se había intentado grabar incluso antes de la marcha de Cornick pero Anderson no quedó satisfecho con el resultado y ya con Hammond y con las canciones más pulidas iniciaron las sesiones definitivas en los estudios de Island Records, coincidiendo en tiempo y lugar con los Led Zeppelin que estaban grabando el popularmente conocido como IV y con quienes habían compartido gira americana en el '69.



Como todo el mundo sabe, Aqualung habla de un vagabundo inspirado en una serie de fotografías que Jennie Anderson (primera esposa de Ian Anderson y ahora Jennie Franks) tomó a varios mendigos. Lo que quizás no es tan conocido es que ella es también la autora de gran parte de la letra de la canción. De hecho es la única rola que no se atribuye únicamente a Ian Anderson como autor. La historia, un poco más detallada, es que a Jennie le causó una profunda impresión aquel proyecto fotográfico y que lo que más la marcó fue el entablar conversación y conocer la historia de aquella gente que un día tenía un trabajo, una familia y una rutina diaria y, de repente, al otro se encontraron a si mismos mendigando y buscando comida en los contenedores de basura. Uno de aquellos vagabundos en particular le llamó en especial la atención. Así que en un momento en que Ian rasgueaba unos acordes esbozando una nueva composición para Jethro Tull, Jennie fue añadiéndole una letra sobre aquel sin techo. Se supone que Aqualung es una canción triste y melancólica, sin embargo abre con ese potente riff de guitarra que le da un carácter muy agresivo, incluso amenazante. Un conciso redoble de Bunker da entrada al resto de la banda. Estos primeros instantes rockean de verdad. Anderson comienza a cantar sobre los desarraigados desde el punto de vista prejuicioso y desconfiado de la sociedad, espejando el riff y dándole incluso más dramatismo con su habitual sobreactuación.


Sitting on a park bench

Eying little girls with bad intent

Snots running down his nose

Greasy fingers smearing shabby clothes


Pasado el minuto la canción cambia de tono y se queda sostenida por una preciosa guitarra acústica mientras la voz de Ian adquiere un efecto megáfono reivindicando los problemas personales del individuo, invisibles a los ojos de los acomodados. Al 1:37 un nuevo redoble de Burke sirve otra otra vez de reentrada al resto de la banda y entonces el piano de Evan comienza a robarle el protagonismo a la guitarra con mucha sutileza y la canción parece subir de intensidad. Al 2:14 hay otro brusco cambio de ritmo y Barre comienza a marcar un ritmo entrecortado con unos rasgueos muteados. Aún pasarán un par de estrofas más hasta que Anderson se deshaga del megáfono y cuando lo hace la canción ya se ha convertido en un rocker imparable. Al 3:25 la música se ralentiza y la guitarra va preparándose el camino para el gran solo de Barre, uno de los más célebres y mejores de la historia. Barre es un músico de perfil bajo porque la idiosincrasia de Ian Anderson Jethro Tull así lo requiere. Pero el suyo es un talento extraordinario y buena parte de la etapa dorada de Jtull parte de su Les Paul. Dicen que cuando Barre entró en la cabina para grabar la primera toma, Jimmy Page se pasó por el estudio a curiosear y saludó a Barre a través del cristal. Barre, que ya había empezado la grabación, le devolvió el saludo con la mano derecha mientras sostenía la nota con la izquierda. Esta primera toma sería la incluida en el corte final. De aquí al cierre la rola es una balsa de aceite que repite las estrofas anteriores convertida ya en la más célebre de todas las composiciones de los Jtull (con permiso de Thick As A Brick, claro).


La primera vez que escuché Cross Eye Mary fue con la voz de Bruce Dickinson en los bonus tracks de una reedición del Piece Of Mind. Ya había aparecido unos años antes como lado B del single de The Trooper. Tardé un tiempo en saber que aquello era un cover y que la autoría era de Jethro Tull (y es que llegué muy tarde a los Tull, lo reconozco). Cuando escuché por fin la versión del Aqualung recuerdo que me descolocó bastante, pero creo que todo lo que escuchaba de Jethro Tull por entonces me resultaba extravagante. La letra habla de una prostituta adolescente que prefiere regalar sus servicios a viejos vagabundos (cruzando su historia con la de Aqualung) que vendérselos a tipos con dinero. La canción arranca con una flauta revoloteando ingenua sobre el bajo y los teclados que van martilleando una escala que sube lenta y marcial. Al 0:27 se une una segunda flauta que inicia un crescendo y se sitia en el centro del escenario hasta que al minuto estalla el rock con la Gibson de Barre imponiendo su ley a base de riffs zeppelianos. Anderson entona extraño. Por momentos su voz suena tan forzada que duele solo de escucharlo. ¡Por Dios, denle un vaso de agua a ese hombre! Me arrepentiré de no pintarla de rojo. Lo sé.


Cheap Day Return es el primero de los tres bocetos acústicos que apenas sobrepasan el minuto y que sirven de coqueto relleno a lo largo del disco. Ian nos habla del recuerdo de una visita que hizo a su padre, ingresado en un hospital en Blackpool. La letra completa habla de las cuatro horas de viaje en tren, las cuatro horas de visita en el hospital y las cuatro horas de regreso a casa. Pero la canción se hacía tan larga como se le había hecho aquel día a Anderson y para el disco decidieron reducirla únicamente a la parte del hospital. La intro es preciosa pero a la vez un poco caótica hasta que la guitarra acústica se hace con el mando y se encarga de poner orden y de darle sentido a todo. Aquí descubrimos al Ian Anderson más intimista y menos exagerado, cantando casi al estilo de Donovan. Y no es por malmeter, pero se agradece el descanso. Y ya. Que sin darnos cuenta la cancioncilla ya se termina. Y que se ha hace cortísima y que deja con la miel en los labios y con ganas de más. Que digo yo que quizás se les ha ido la mano con el recorte.


Mother Goose mantiene el tono acústico pero más alegre y pegadizo. La letra es totalmente absurda y casi aleatoria, aunque hay una crítica a lo arcaico del sistema educativo como temática común. La flauta repite un pequeño adorno al final de cada línea dando un carácter muy particular a la canción aunque termina haciéndose algo cansino. Al 2:18 la guitarra acústica dibuja un pequeño arreglo que marca la entrada de la guitarra eléctrica que hasta el cierre solo se dedicará a resonar estruendosa y agradablemente psicodélica.


A continuación llega Wond'ring Aloud, una maravilla introspectiva y acústica que sigue la línea de Cheap Day Return, aunque en este caso se acerca a los dos minutos. Ya había sido grabada en las primeras sesiones de grabaciones del disco cuando todavía estaba Glenn Cornick pero aquellas tomas no convencieron a Anderson. Es una preciosa balada romántica, que suena un poco más pomposa por los arreglos que Evan hace con el melotrón sonando como una sección de violines. El estilo estridente y teatral de Ian le da carácter propio a Jethro Tull pero a veces se agradece cuando, como aquí, saca a pasear su voz de terciopelo. Merece que la pinten de rojo pero es que se hace demasiado corta. Realmente es frustrante. Posteriormente se regrabarían versiones ampliadas.


La cara “Aqualung” cierra con Up To Me que arranca con una carcajada bobalicona de Jeffrey. ¿Se viene algo grotesco? Nooooo, tranquilos. La risa de Hammonds se repetirá apenas perceptible a lo largo de toda la canción. La rola en realidad es un rocker casi acústico pero muy intenso y muy anárquico y con un riff coral como motivo central. La guitarra eléctrica de Barre apenas tiene presencia pero sus ráfagas aleatorias cargadísimas de overdrive aportan gran oscuridad al resultado final.


La increíble cara B del álbum fue bautizada como “My God” y no arranca con la primera canción sino con el poema de su portada que sigue las ideas de Ludwin Feuerbach y que comienza con los siguientes versos:


In the beginning Man created God;

and in the image of Man created he him.

And Man gave unto God a multitude of names,

that he might be Lord of all the earth

when it was suited to Man


My God (la canción) es uno de esos clásicos eternos e incuestionables y posiblemente sea la única rola de todo Aqualung que podemos etiquetar de progresiva. Arranca con una guitarra acústica marcándose una intro antológica a base de un juego de octavas que se van acelerado hasta que se rompen y liberan la tensión con un precioso arreglo final para inmediatamente reiniciarse. Luego del segundo arreglo final, la guitarra dibuja un pequeño puente que hace la transición al inicio de la estrofas. Anderson arranca a cantar la ambiciosa letra con mucha ira con la guitarra y el piano como único soporte.


People, what have you done

Locked Him in His golden cage (golden cage)

Made Him bend to your religion

Him resurrected from the grave (from the grave)

He is the God of nothing

If that's all that you can see

You are the God of everything

He's inside you and me


Al 2:08 entran en escena la batería, el bajo y una guitarra eléctrica amenazante y atronadora y esto se transforma en hard rocker contundente. La flauta retrasa su aparición hasta el 2:40. Al 2:54 la canción se queda sostenida sobre un solo de Martin Barre, muy al estilo Jimmy Page. El resto de la banda hace su reentrada al 3:10 y en ese momento, Ian con la flauta da respuesta a Barre, primero repitiendo un pequeño riff espejado por Martin y luego sosteniendo toda la canción sobre el considerado como su mejor solo de flauta de toda su carrera (aunque a mi se me ocurren un par de candidatos a arrebatarle tal condición). El solo es realmente magnífico y perfectamente hubiese podido tocarse con la guitarra. Anderson da toda una exhibición con su frullato. Al 3:50 se supone que debieran reaparecer el resto de la banda pero en vez de eso surge unas voces corales al estilo de los coros rusos que recargan el misticismo de la rola. Al 4:07 la flauta y los coros parecen desvanecerse y echar el cierre. Pero solo es un amago y retornan para alargar el solo con subidas y bajadas de intensidad y con superposición de un buen puñado de flautas hasta llegar al 4:57 en el que, ahí si, por fin, regresa toda la banda pletórica. Al 5:13 Ian suelta otro solo de flauta, éste más modesto que el anterior y que sirve de puente para que retome su faceta de cantante. Al 6:24 hay otro solo más que inicia un Martin Barre en estado de gracia y que es relevado por la flauta que va difuminándose y poniéndo el punto final. Es el track más largo del disco. Quizás un pelín pretencioso, pero indiscutiblemente es un rolón.


Hymn 43 es otro clasicazo de la banda aunque no tan impresionante como los otros tres ilustres del disco. Arranca con un Evan arrollador a los teclados marcándose un hard blues sobre el que entona Ian Anderson parodiando el Padre Nuestro. Luego hace su entrada Barre con su Les Paul regalándonos otro riff para la historia con un remate final con rasgueos muteados sobre el que trazan arreglos alternados los demás instrumentos. Todo lo que toca Barre en esta etapa es oro puro y este Salmo 43 es un buen ejemplo. Aquí nos encontramos los que tal vez sean los versos más célebres de Jtull:


If Jesus saves, well He'd better save Himself

From the gory glory seekers who use His name in death


La tercera joyita breve y acústica es Slipstream que habla sobre la muerte y sobre valorar nuestros actos. Creo que es el menos magistral de los tres minitracks de relleno, me parece la más plana, pero es igualmente disfrutable. La instrumentación es bastante completa aunque llevan el mando dos guitarras acústicas, una rítmica y la otra solista mientras el resto de instrumentos se mueven en un segundo plano. La rola en si no llega al minuto aunque termina con un largo e hipnótico efecto del melotrón que retrasa el cierre un buen trozo.


Si me tuviese que quedar con una sola canción de Jethro Tull tendría muchas dudas sobre cual elegir pero es bastante probable que me decantase por el trompicado groove de Locomotive Breath. Sin duda que es mucho más básica que Aqualung y que My God pero la mires como la mires es una obra maestra. Inicia ya imponente y majestuosa con esa intro jazzística, casi de music hall, que parte del piano de un John Evan que también quiere su momento de gloria. Barre la da oportunas réplicas con fraseos cortos y afilados. Al 0:45 el piano se harta de su condición de solista y pasa a percutir con cadencia lenta y entrecortada mientras la guitarra sigue trazando piruetas. Al 1:15 la rola queda suspendida en el aire para de pronto estallar con un potentísimo riff hardrockero coral rematado con esas legendarias notas muertas con las que Barre imita el sonido de una locomotora. Anderson arranca entonces a cantar sobre un tipo caído en desgracia al que su mujer ha engañado con su mejor amigo y al que sus hijos han ido dejando de lado. Un tipo descontrolado, abocado a la autodestrucción, como una locomotora sin frenos. Es cierto que se hace mención a Dios con ese metafórico And the all-time winner has got him by the balls pero resulta curioso que una dictadura con características ultracatólicas como la que se vivió en España con el franquismo, no tuviese problemas con canciones como My God o Hymn43 y sin embargo censurase Locomotive Breath que tuvo que ser reemplazada en el tracklist por la muy inferior Glory Row.


El disco cierra con Wind Up quejándose del adoctrinamiento en las escuelas. Inicia con Ian cantando con cierta condescendencia y con el único soporte de una guitarra acústica. El piano se les unirá al minuto y batería y bajo lo harán medio minuto después. Al 2:03, ya cuando la melodía empieza a hacerse cansina y engorrosa, entra la guitarra eléctrica acelerando y transformando la rola en otro hard rock vertiginoso marca de la casa. Al 3:36, cuando la melodía vuelve a resultar repetitiva alguien creyó que sería una buena idea encajar unos sonidos como de dibujos animados pero afortunadamente llega Martin para rescatar el momento con un solo breve pero efectivo sobre un nuevo riff pesado a cargo del resto de la banda. Al 4:05 regresa Anderson a escena para alargar la travesía rockera apenas un par de versos más pues al 4:20 la rola reinicia acústica y emprende un crescendo que termina en un abrupto punto final... esperen, no: todavía se retoma la melodía un poco más lenta, pero durante unos escasos segundos. Y ahí Ian pone la guía con una risa. No es mala canción pero si las tres rolitas que no llegan a los dos minutos se hacen demasiado cortas, los seis minutos de Wind Up se antojan excesivos. Un simple cambio de orden con Wond'ring Aloud o con SlipStream clausurando el vinilo, hubiese sido perfecto.



Aqualung fue un éxito inmediato y muchos la consideran como la piedra angular del floreciente rock  progresivo aunque no termine de encajar el género. El mundo lo acogió con los brazos abiertos. Los álbumes anteriores ya habían sido más que buenos pero aquí realmente fue cuando Jethro Tull logró escribir su nombre con letras de oro en el libro de la historia. Tardarán un par de años en regresar pero lo harán por la puerta grande con el Thick As A Brick con el que Ian pretendía dar al mundo una lección sobre lo que significa el término “conceptual”. Y vaya si nos quedó claro. Surgirá entonces el debate sobre si es mejor Aqualung o Thick as A Brick pero, como siempre digo, esa es otra historia que contaremos otro día.



Por marlaior