BLACK HOLES AND REVELATIONS (Muse, 2006)

Artista: Muse (C)

Fecha de Grabación: Ago – Dic ‘05

Fecha de Lanzamiento: 3 de Julio del 2006, UK

Discográfica: Warner Bros.

Productor: Muse & Rich Costey

Calificación: 9

                           

Era: Alternativo II: La Gran Explosión (1990-1999)

Subgénero: Progresivo 

Mejor Canción: Knights of Cydonia o Soldier’s Poem

Canciones: 1) Take a Bow; 2) Starlight; 3) Supermassive Black Hole; 4) Map of the Problematique; 5) Soldier’s Poem; 6) Invincible; 7) Assassin; 8) Exo-Politics; 9) City of Delusion; 10) Hoodoo; 11) Knights of Cydonia.

 

Sucede a veces que hay bandas que lanzan discazos, pero pasan desapercibidos para las masas. Luego lanzan un álbum que la arma en grande, recibe aclamación de la crítica y fans, se vuelve en un trancazo multitrillonario de ventas, y lanza al estrellato a la banda en cuestión. Sucede que después las bandas consiguen sobrevivir a la fama, al tremendo tour mundial que se les viene encima, las entrevistas, firmas de autógrafos, la sobreexposición en MTV, apariciones en TV, etc. El problema viene después. Qué es lo que sigue? Cómo lidiar ahora con la grabación del siguiente disco? Seguir con la misma fórmula bajo el riesgo de estancarte musical y creativamente, o arriesgarte y dar un giro?

Imagino que todo esto le pasó a Muse tras el trancazo del Absolution, que en 2003 los puso como LA banda a seguir en los dosmiles, al menos la banda con la propuesta más fresca y novedosa de los últimos tiempos. El Absolution hizo que el mundo no sólo los reconociera por dicho disco, sino que se fuera hacia atrás, al Origin of Symetry y el Showbiz, que en su momento tuvieran una acogida más discreta. El camino para Muse no era pues sencillo de decidir. El trío tenía que determinar si seguían con esa bien lograda fórmula que hacía un balance perfecto entre Progresivo, Alternativo, Clásico y pequeños matices Pop que hicieron de sus canciones tan espectaculares, y que lograron aclamación de todo tipo de público, desde los más críticos progresivos, hasta los más superficiales de los 40 principales que quedaran encantados con “Time is Running Out” o “Feeling Good”. O por otro lado, aprovechar la fama y dar un giro hacia terrenos más arriesgados…

Bellamy y compañía se fueron a Francia, a los estudios Miraval, donde Pink Floyd grabara parte del The Wall. La idea era alejarse un poco de la sobreexposición mediática para poder dedicarse al nuevo disco sin distracciones. Por primera vez, no tenían una fecha de entrega que los presionara, y evidentemente tenían un presupuesto prácticamente infinito. Ésta vez, además, decidieron autoproducirse, con la ayuda de Rich Costey, quien ya les había ayudado en algunas rolas del Absolution. Esta vez tenían más conocimiento de la tecnología del estudio y querían aprovecharla, y en palabras de Matt, por primera vez no se preocuparon por nada, ni siquiera por cómo podrían reproducir esos sonidos en vivo.

El resultado fue un cambio de dirección. Arriesgado, cierto. Pero no el que uno hubiera imaginado. Tras las múltiples comparativas con Radiohead, al menos en los primeros 2 discos, uno hubiera previsto que si iban a dar un giro, sería en un mismo sentido que los de Oxford, aumentando las dosis de Prog y experimentación, hacia sonidos más arriesgados y densos ahora que no tenían preocupación económica. La sorpresa es que escogieron aumentar las dosis de pop, haciendo un disco más ligero, más digerible que cualquiera de los tres previos, como buscando a toda costa mantener ese status de Rockstars masivos... Lo más sorprendente no es esto, sino que salieron muy bien librados. Si bien el Black Holes & Revelations no es una obra maestra como los dos previos, es un buen disco, más light, cierto, pero aún complejo, con el sonido característico de Muse, y en algunos temas donde domina el pop salen bien librados… aunque en otros no.

Es un giro que quizá no se note a primera instancia, pero ya escuchando a detalle uno puede darse cuenta de varias cosas que hace de este un disco muy diferente. No sólo por la tremenda e intencional carga pop de “Starlight”, “Invincible” y “Supermassive”. Líricamente Matt cae mucho. Pero mucho. Si anteriormente lo criticaba por los temas paranoicos, al menos lograba buenas imágenes líricas. Aquí abusa de la repetición, y las letras son mucho más directas. Sigue siendo subversivo, y de hecho es un disco más “rebelde” por decirlo de algún modo al criticar a los gobiernos, la guerra, el consumismo,  pero lo hace de una forma muy directa, tanto que parece una pose, un intento de seguir a Bono o a Chris Martin… “You’ll burn in hell” grita Matt rabiosamente, o “No one’s gonna take me alive, the time has come to make things right!” o “Together we’re invincible”. Esto por decir de las que tienen una buena intensión, al menos. “Starlight” y “Supermassive” tienen una letra inusualmente estúpida para Matt, aunque al menos la segunda alcanza a funcionar por el infeccioso riff. De hecho, casi todas las canciones funcionan, con o a pesar de la letra. Y no todo es malo líricamente, “Soldier’s Poem” es increíble, además de quizá la mejor interpretación vocal de Matt, y “Knights of Cydonia” también sobresale.

Otro de los giros vistos con lupa es que la guitarra pierde protagonismo, mucho, en al menos la mitad de las canciones. Sigue siendo un formato de Power Trio, pero el grupo se dedica en buena medida a agregar arreglos de trompetas, cuerdas o pianos, lejos de los arpegios a velocidad de la luz de sintetizadores a los que nos tenía acostumbrados Matt. Aunque tiene sus momentos, y nuevamente “Cydonia” tiene un trabajo de guitarra que por sí solo es capaz de tumbarte del asiento, y supongo que dejó convencidos a los Prog fans más recalcitrantes, que se les había caído la quijada después del tercer track. Por otro lado, es quizá el mejor trabajo de batería de Dominic Howard. Todo el disco se mantiene  imparable y es quien da un impuso extra a canciones que hubieran podido caerse sin ese “punch”, pero tiene momentos verdaderamente excepcionales, como la intro de “Assasin” o el cierre de “Knights of Cydonia”.

 

El disco arranca con “Take a Bow”, que es una canción extrañísima, en el sentido en que todo es un lento y masivo crescendo, en su totalidad. Inicia con un arpegio de cuerdas sintetizadas con un efecto espacial, pero con esas reminiscencias clásicas de los primeros discos de Muse. Matt inicia cantando casi en susurro, con una gran carga de angustia en la voz: “Corrupt, You're corrupt, Bring corruption to all that you touch...” haciendo un performance vocal impresionante, y subiendo un medio tono con cada verso, agregando con ello dramatismo. Al 1:35 queda solo el sintetizador dando un efecto aún más galáctico y entra la batería y el bajo. La atmósfera se enrarece y la canción va subiendo de intensidad arrastrada por Matt y su gran despliegue. Luego un break instrumental en el que agregan tremenda tensión hasta que explota al 2:35 con una guitarra mastodóntica y queenesca. El efecto es tremendo! La banda va a toda potencia, con esa especie de vaivén de la melodía, y sobresale la labor de Dominic, que desde ya se nota brutal en el manejo de las baquetas, haciendo una coda épica y salvajísima, aumentando un último tono al final y dejando la canción como en suspenso por el feedback. El manejo instrumental y de intensidad me parece notable, y la ejecución vocal de Bellami quizá sea la mejor del disco. “Take a Bow” quizá sea el crescendo más meticulosamente logrado de los últimos tiempos, pero la letra sigue sin convencerme, terminando con Matt como loco pidiendo que ojalá la clase política arda en el infierno.  Demasiado directa, demasiada pose mesiánica, que se pudiera esperar de Bono, pero queda muy debajo del estándar de Matt, y eso que nunca me pareció tremendo letrista. No es que yo no quiera que los políticos ardan, pero no va más allá de lo que cualquier chico de 12 años podría escribir en su hormonal diario. Nomás por ello no la marco en rojo.

Sigue “Starlight”… Qué se puede decir de “Starlight”? Es una perfecta obra pop que hubiera funcionado de maravilla para Coldplay o Keane. Incluso, como decía, me la podría imaginar con Britney, o Lavigne. Pero Muse? Really? Esta vez malentiendame todo lo que quieran. Es una canción linda. Me gusta como me gusta “The Sweetest Thing” o “Yellow”, pero esta canción está hecha para crear una fanaticada de chicas gritonas que atascaran el Wembley, como de hecho pasó. Está hecha para que MTV y las estaciones de radio las pasaran mañana tarde y noche, y para que Muse sonara en estaciones en donde jamás pasarían “Muscle Museum”. Y eso es lo que hace que sienta repulsión por esta canción: su intención tan artera y rascadólares, el hecho de que es evidente que Muse se está vendiendo y traicionando a sus fans verdaderos a cambio de los gritos histéricos de lo que yo llamo La “Starlight Army”. De hecho, en la gira de este disco me tocó verlos en vivo y fue evidente el gritería de las chicas que sólo fueron a ver a Muse solo por esta rola. Por lo demás no es fea realmente: Un bajo crujiente muy iutuesco, un pianito pegajoso como ladilla, que no te lo sacas una semana de la cabeza, una gran melodía vocal, ganchos a diestra y siniestra, y un buen coro, repitiendo el título del disco, lo que convertiría a “Starlight” en la pieza titular del álbum. Pero es endiabladamente sacarosa, y al escucharla uno debe cuidarse de no caer en un posible coma diabético. Y la letra… si la letra anterior era digna de un púber enojado, ésta podría haber sido escrita por un nene de primero de primaria dedicada a su mami. Realmente esta canción me parece con todas sus letras una de las más grandes traiciones del Rock, y por ello es que la marco en azul.

“Supermassive Black Hole” también tiene una evidente carga pop. De hecho, Matt reconoció que la escribió porque quería que al menos una canción de Muse sonara en los antros y la gente la bailara. Pero tiene un aire oscuro e inquietante, un algo alternativo que hace que funcione mucho mejor que “Starlight”. De hecho es ese tremendo riff de guitarra crujiente, un círculo cargado de distorsión y poder a pesar del beat dance. La batería por cierto es compleja, a pesar de que Dom usa un kit electrónico para lograr ese efecto. El bajeo es bueno, espejeando por momentos el riff de guitarra y luego despegándose. La canción además tiene un montón de ganchos, desde el hecho de que está enteramente cantada en un falsetto, los “uhhh UHHH uhhh’s del estribillo” y que después se sobreponga en los mismos coros las líneas susurradas de los glaciares derritiéndose. Por cierto, la letra es aún peor: “I thought I was a fool for no one, Oh baby I'm a fool for you…” esta vez no sé si digna de algún hip hopero de baja alcurnia, pero a estas alturas del disco no hay que prestarle atención a las letras. Hay un solo simple pero efectivo al 2:25, con la guitarra vibrando en agudos hasta regresar al coro y cerramos con el infeccioso riff saturando a todo. Debo reconocer que me gusta, aunque me sorprendió mucho el giro que significaba esta canción en su momento. En su defensa debo decir que es mucho mejor que “Starlight”. Tiene una oscuridad que me recuerda “Miss You” de los Stones, que en su momento tuvo la misma intención. Pero logró su cometido: fue un hit supermasivo!!! Con decir que apareció en la repulsiva “Twilight”… Hasta ahora pensaba que erl queme gustara era un placer culposo, pero me doy cuenta que muchos también la consideran otra pequeña joya de Muse, a pesar del notable cambio de estilo 

Luego tenemos “Map of the Problematique”, donde por fin tenemos a Muse acercándose a su nivel real. Arranca con una intro apocalíptica en la que se combinan licks de guitarra con una distorsión deliciosamente monstruosa, un teclado futurista, el bajo también con cierta distorsión metálica y la colosal batería de Howard, quien mantiene una tensión espectacular en la intro hasta que revienta casi al :40. Esta intro es como una ola arrasando con todo a su paso. Luego Chris y Dominic se combinan para un ritmo rápido e impetuoso, que contrasta con una melodía más pausada de Matt, aunque de nuevo cantando en plan protagónico, con una gran carga de dramatismo en la voz. En el coro, Bellami regresa al falsetto, y luego crean un pequeño caos brutal antes de regresar a los versos. El beat se sigue acelerando, con un Dominic que no cree en nadie, aunque me parece que de nuevo usa patrones dance. Como sea, esta vez la combinación instrumental resulta precisa y demoledora, con las capas de guitarra alternándose con el teclado más etéreo y la gran sección rítmica al fondo. La letra, para variar, deja mucho que desear, un canto a la soledad sin demasiada sustancia, y abusando de la repetición del “Loneliness be over”. Aún así, al fin tenemos a Muse de regreso en el disco!

“Soldier’s Poem” es una joya de 2 minutos. Sí, es un plagio del Ave María, pero es una pieza bellísima y fuera del estándar de Muse. Una guitarra con un arpegio limpio y cristalino, casi lagrimeando. Dominic usa escobillas en la batería y Chris me parece que usa contrabajo para dar un efecto más profundo y redondear el tema acústico. Es un track lleno de una nostalgia enorme, capaz de conmover a una ostra. La letra es sin duda la mejor del disco, con Matt poniéndose en el papel de un soldado (en Irak?) y lanzando reproches que funcionan un trillón de veces mejor que un ardido “Burn in hell”. En lugar de ello, narra como su batallón queda aniquilado y empieza a lanzar líneas devastadoras como: “And do you think you deserve your freedom” o “How could you send us so far away from home, When you know damn well that this is wrong”. Contrasta que sea una de las canciones más rabiosas de Muse y que musicalmente sea una balada bellísima, delicada, como un cristal que se fuera a romper en cualquier instante. En ese aspecto contrastante me recuerda “No Surprises”. Y vocalmente supera incluso “Take a Bow”, con Matt al borde del llanto y retomando la escuela de Jeff Buckley, haciendo la interpretación vocal de su vida. Una canción preciosísima, simplísima, y a pesar de que la melodía del coro es evidentemente el Ave María (no sé si a propósito), es de las que muestran la genialidad de este grupo (cuando quieren). Lo único malo es que sea tan corta.

Luego está Invincible”, donde regresa esa carga pop desbordada, desde la guitarrita slide de la intro y el beat marchoso de la batería. La melodía es pegajosa y Matt nuevamente construye buenos crescendos, y pareciera que está reciclando todos los trucos y ganchos que le funcionan, al cantar fragmentos en falsetto, que esta vez suenan algo forzados, suenan a cliché. La canción revienta en el coro, donde Matt parece querer establecer un nuevo himno generacional: “Together We’re Invincible”. Desgraciadamente lo hace de nuevo más desde el estilo de Bono. Hacia el 2:30 el bajo se hace más notable y la batería cambia a un ritmo en contratiempo, dando más fluidez a la rola. La mejor parte viene al 3:30, donde el bajo hace un minisolo, y todos parecen volverse locos y dan oscuridad a la rola en un mini puente, justo antes de un solo sw guitarra muy luminoso, que hace escalas hacia arriba, y que termina estallando en otro coro, con Matt cantando al límite. No es tan obvia como “Starlight”, y al menos la letra intenta ser esperanzadora, pero… Bueno, un verdadero fan de Muse nunca la pondrá en su Top 10.

Enseguida tenemos “Asassin”, con un riff rápido de sintetizador que a los de mi generación les recordará a “Kit el Auto Increíble”, para al :15 irnos a un patrón de guitarra que acompaña una batería bestial, en la que Howard parece querer acabarse su bataca, sin dejar un solo hueco, y dando una verdadera cátedra tumba-asientos en esta intro. En realidad en toda la rola tiene una labor excepcional, y es la prueba de que es el único miembro que realmente muestra una evolución agigantada en este disco, ya que la guitarra no es tan prominente en el álbum, se extrañan los raudos arpegios de teclado, y Wolstenholme se dedica la mayor parte del tiempo a armonizar con Matt, más que hacer líneas propias. En fin, la canción es tremenda, rapidísima, furiosísima, con una saturación a tope, y por momentos parece que estamos oyendo metal, como el puente instrumental del minuto 2. Versos con sílabas alargadas que dan un toque de desesperación. Coros anticlimáticos que contrastan con lo raudo de la instrumentación. El problema son las letras. De nuevo Matt parece un chico enojado que sólo se queja y no da soluciones u opciones: “The time has come for you, To shoot your leaders down, Join forces underground” o aún más infantil con "Destroy demon-ocracy,", haciendo un juego de palabras burdo. Me encanta esta canción, se acerca de nuevo al potencial verdadero de la banda, pero además de la letra, le falta un puente que le dé un poco más de variedad

Después llega “Exo-Politics”, con un riff de guitarra juguetón y cálido, haciendo escalas ascendentes y descendentes muy curiosas. Matt hace una línea vocal pausada, semilenta, agradable, pero sin demasiados ganchos en los versos, lo cual parece ser la tónica del disco. Luego empiezan sonidos raros, como de naves espaciales de películas de bajo presupuesto de los sesentas, hechos con estilófono, o con un sintetizador que lo imita. Luego entra el bajo distorsionado que le da mucho más punch a la canción, preparando para el puente y coro con bastante más energía, pegajoso de buena forma: “And I've waited patiently, And I'll wait for the sign”. Inmediatamente después nos vamos a un buen solo, chisporroteante, alegre, dinámico. No es muy técnico, pero me gusta ese sabor agridulce y optimista que deja. No se puede decir que esta canción esté ajena de toque pop, pero están muy bien manejados, y la rola termina teniendo ese gran balance de Alternativo y Pop que habían manejado tan bien en rolas de discos previos. La letra es el negrito en el arroz: “When the sickness fills the skies, It's just our leaders in disguise, Fully loaded satellites, Are taking nothing but our minds.” Bueno, así o más paranoico? Yo sé que Matt Bellami nunca ha sido un Bob Dylan, pero ahora sus letras anteriores me parecen poéticos a comparación de la mayoría de las de este disco… Por otro lado, ya sé que me dirán que no cuento las letras en bandas como Queen, Zeppelin o AC/DC. Toda la razón, pero eso es porque sabemos a qué atenernos, conocemos su nivel lírico. Con Matt realmente este no es su nivel, insisto, aunque nunca fue sobresaliente, en éste álbum las letras han sido siempre una cachetada y prefiero no ponerles mucha atención, y por si preguntan, NO las cuento para la calificación del disco (aunque si en no marcar en rojo algunas rolas), pero sí quiero dejar en claro que me resultan decepcionantes.

Continuamos con “City of Delusion”, que inicia con un patrón de dos acordes acústicos con tintes flamencos. Luego Chris entra con el bajo distorsionado haciendo una línea compleja que expande el sonido. Incluso la batería potente a cual más tiene ciertos aires entre orientales y españoles que resaltan cuando entran las ráfagas de sintetizadores orquestales. La canción estalla ahora sí en un coro explosivo y épico. Alrededor del minuto 2 los instrumentos callan y queda Wolstenholme con un efecto acuático de bajo sosteniendo la rola, que vuelve a aumentar de intensidad en base a los pulmones de Matt y los instrumentos que se van incorporando de a poco hasta que sin saber cómo estamos de nuevo en una erupción volcánica en el estribillo. Sigan a Dominic, si pueden… Lleva una velocidad y precisión endemoniadas. Los sintetizadores espectaculares, creando una atmósfera exótica y arabesca que me recuerda a Jonesy en “Kashmir”. Un falso final que nos regresa al endemoniado rasgueo acústico, y luego un solo… de trompeta! Está a cargo de Marco Brioschi, y se las ingenia para que suene maravilloso, con tintes taurinos. La canción ya no baja, Matt sigue con las notas al límite, arreglos orquestales, la batería a tope. Incluso esta letra me parece ésta vez al nivel de Matt, sonando furioso, pero no tan directo, usando metáforas que funcionan lo suficiente: “Destroy this City of Delusion, Break these walls down, I will avenge”. Majestuosa, clímatica, explosiva, y con ciertos tintes Ibero-orientales que me encantan. Qué les costaba?

Sigue “Hoodoo”, que sigue con las guitarras acústicas de tintes españoles, jugando con armónicos y luego entra la voz de Matt, leeeenta, mientras la guitarra gotea notas en largos acordes. Como a mitad de la rola nos despiertan con un dramático piano y los redobles de batería casi fúnebres. Bellami suena mucho más solemne. La canción es muy, pero muy extraña. Pareciera que para lograr los cambios de intensidad ensamblaran dos o tres temas totalmente distintos. Me gusta esa pequeña dosis de pretensionismo y que esta vez se alejen del pop. Tiene un algo bizarro que uno no alcanza a entender pero que es disfrutable. Y la letra es un total misterio, no sé si a algún amor o un amigo, pero por fin se aleja de los lugares comunes y lgra tremendas imágenes: “Come to be, How did it come to be, Tied to a railroad, No love to set us free” o “And I've had recurring nightmares, That I was loved for who I am”. El final del disco crece bastante en aspecto lírico.

Y bueno, el cierre es espectacular y épico. No creo que haya nadie que no haya escuchado “Knights of Cydonia” y no se haya quedado con el ojo cuadrado. Es un furiosísimo rocker pateatraseros, con un riff potentísimo pero muy bien construido, con una línea vocal memorable, ganchos a diestra y siniestra… La canción arranca con un collage de ruidos extraños, caballos, lásers, disparos, una alarma apocalíptica y luego esa intro colosal en la que Matt y el bajo se espejean en ese “Ahh Ahh Ahhh”, perimero en tonos graves y luego Matt subiendo una octava completa. Luego Bellami recorre todo el brazo de ala guitarra en medio segundo al más puro estilo Surf, la batería y bajo entran a un ritmazo que emula caballos al galope, y entramos en ese riff intoxicante cargado de fuzz y una vibra espacial increíble. Es simple, pero perfecto. Si no fuera suficiente la intro, una trompeta repite el patrón principal espejeando una guitarra más limpia con vibratto. 2 minutos!!! 2 minutos de una de las mejores intros de la década. Luego entra Matt con otra gran interpretación vocal a medio tono, en versos oscuros, casi depresivos, y con líneas buenas, realmente buenas: “I'll show you how god, Falls asleep on the job”, o “And how can we win, When fools can be kings”. Luego un pasaje instrumental a puro sintetizador, los instrumentos callan y viene ese increíble anticoro prácticamente acapella: “No one's gonna take me alive, The time has come to make things right, You and I must fight for our rights, You and I must fight to survive…” La instrumentación va aumentando con cada repetición, se sienta la tensión creciente, hasta que Dom hace un redoble y nos vamos a ese riff-requinto poderosísimo. No sé si Matt tenía la intención de hacer un himno generacional en esta canción… lo cierto es que creo que esta vez le resulta, con un mantra rabioso, sencillo, fresco y efectivo. Aunque se nota que es una canción para despedazar estadios, está MUY bien hecha, calculada milimétricamente, pero contagia con su desbordante energía. Hacia el final un par de círculos de sintetizadores aflautados, y Dom se come la coda con un despliegue de poder y velocidad que siempre me deja babeando, inevitablemente. Ésta es la perfecta combinación entre Prog-Space Rock- Pop y Alternativo que hizo grande a Muse. A pesar de la sobreexposición radial, de que Salió en Guitar Hero, Rock band y sabrá Dios en qué tantos juegos, sigo creyendo que es de las mejores rolas del catálogo de Muse. Y es la única del disco que me quita el teclado pegajoso de “Starlight”. Así que no pudo ser un mejor cierre.

 

El Black Holes & Revelations le hace absoluto honor a su nombre. Por un lado, agujeros negros que estarían perfectos para algún artista pop, llámese Coldplay o U2 o incluso hartistillas con H de esos que solo pegan por temporadas con algún éxito pasajero. Muse logra que todas las canciones suenen bien, de eso no hay duda, sigue siendo un disco muy sólido, pero definitivamente no era lo que muchos estaban esperando de una banda que era considerada Progresiva dentro de ese celosísimo círculo. Pero por otro lado, tiene canciones muy fuertes, algunas de las mejores de su repertorio, y el disco va creciendo conforme llega el cierre. Algunos momentos son épicos, de los mejores del Rock en los dosmiles, y al menos 3 rolas que deben estar en el top 10 de la banda. El álbum es bueno, no me malentiendan; de otra forma no le habría puesto la calificación tan alta que le di y que siempre me pregunto si no es demasiado benévola. Siempre me respondo lo mismo: Me gusta! Es sólo que no es el giro que uno hubiera querido, y sin duda aquí está el precedente para el horroroso The Ressistance, además de los imperdonables traspiés líricos. Con todo, ya quisiera que al menos actualmente Muse conservara este nivel...   

 

 

Por Corvan 

 

 

 

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