THE BLACK KEYS

“See the moonlight shining on your window pane,

See it leave you as faithful as it came"

                   

“C”

Década Principal:

00's

Eras Principales:

Alt/HardRock (2000-???)

Miembros Clave:

Dan Auerbach: Guitarra y Voz

Patrick Carney: Batería

Canciones Clave:

Everlasting Light, Tighten Up, Howlin’ For You, Lonely Boy, The Only One, Remember When (Side B), Too Afraid To Love You, Heavy Soul,  Midnight,  Sister, The Moan, Run Right Back, I Got Mine, When The Lights Go Out, I’ll Be Your Man, So He Won’t Break, The Desperate Man, The Lenghts, These Days, Unknown Brother, Run Right Back, Sinister Kid, I Got Mine, Next Girl, Gold On The Ceiling, 10Am, Hard Row, Your Touch, Little Black Submarines, Thickfreackness

La primer canción que oí de los Black Keys en radio fue “Too Afraid To Love You”. Quedé impresionado, y lo único que atiné a decirle a mi esposa, fue “A lo que hemos llegado! El Blues ya se puede tocar con sintetizador, Blues electrónico… y lo peor de todo es que suena endemoniadamente bien!” Por supuesto, no es solo teclado, hay también una guitarra y sección rítmica, pero básicamente el sintetizador lleva la parte importante de la rola y sigue siendo blues, del bueno. “Blues del Nuevo Milenio” se me ocurrió llamarle a eso que escuché de los Black Keys. De alguna forma sentí que no sería la última vez que los oiría. Poco después el disco Brothers la rompió a nivel mundial y se ha convertido en automático en el que encabeza mi lista de mejores discos de la segunda década del siglo (y tendrán que esforzarse mucho para sacarlo de ahí). Los hasta entonces desconocidos Dan Auerbach y Patrick Carney se convirtieron de la noche a la mañana en la sensación del momento, en los herederos de los White Stripes, que por entonces se estaban divorciando musicalmente.

Las comparaciones con el dueto rojiblanco no se hicieron esperar: Por la fortísima base Blues de su música y la influencia Garage, por el gusto por el Lo-Fi, por ser una de las pocas bandas “completas” de dos piezas, por la referencia a los colores en los nombre. Pero hasta ahí llegan las similitudes. De hecho, ese “estrellato de la noche a la mañana” es de lo más irónico, porque el par llevaba picando piedra desde el 2002, el Brothers fue su sexto disco de estudio! Por supuesto, tras el éxito masivo todos correríamos a hurgar en su pasado y maravillarnos con los discos anteriores, todos de un gran nivel. Donde habían estado todo este tiempo? En realidad los Black Keys representan comercialmente a la inmensa mayoría de bandas, que pasan todas sus vidas picando piedra, grabando en el garage y autoproduciéndose discos de buena manufactura, pero que por las nuevas condiciones globales de la Industria Musical, jamás logran visibilidad, y tocan apenas para sobrevivir, si no es que tienen otros empleos para sostenerse su pasión. Los Black Keys tuvieron la suerte de hacer un discazo descomunal, que no pudo pasar desapercibido, y que en parte fue ayudado por las redes sociales y la rapidez de la comunicación (y consejos de boca en boca) actuales, pero esa es la realidad de la mayoría de las bandas hoy en día: subsistir por amor al arte o en círculos locales muy, pero MUY pequeños.

Dan Auerbach y Patrick Carney son amigos desde la infancia. Se conocieron a los 8 años al ser vecinos en un pequeño pueblo de Ohio, llamado Akron. El padre de Dan es de ascendencia polaco-judía, y durante su infancia creció escuchando sus viejos acetatos de blues, que lo marcaron fuertemente. Sus tíos maternos tocaban bluegrass, por lo que fueron también una gran influencia para el pequeño Dan, y presumiblemente uno de ellos fue el que le compró su primera guitarra y le enseñó a tocarla. Auerbach fue en su juventud la definición misma del tipo popular: de buenas calificaciones, que tocaba guitarra y además capitaneaba el equipo de futbol de la escuela.

Patrick Carney era el extremo opuesto. Un chico retraído y tímido, inseguro. Sus influencias musicales venían por un tío materno que había tocado sax con Tom Waits. Sus padres se divorciaron cuando tenía 8 años y vivía alternando un tiempo con una y otro. Su padre consiguió una casa en la parte este de Akron, donde vivían los Auerbach. Conoció a Dan jugando futbol en la calle con los demás chicos del vecindario.

En la preparatoria, Dan formó su primer banda, un trío de blues llamado The Barnburners (algo así como “los quemaestablos”). Para entonces ya había asimilado los sonidos de sus mayores influencias del blues: Robert Johnson, Junior Kimbrough , R.L. Burnside, Clarence White, Robert Nighthawk, T-Model Ford, Hound Dog Taylor, Fred McDowell, Kokomo Arnold y Son House. Pero lo que Son House sería para Jack White, lo sería Junior Kimbrough para Dan, su más grande influencia musical. Carney ya dominaba la batería y tenía una grabadora de 8 canales, pero en la escuela era de los relegados, y a pesar de que se conocían, no se les había ocurrido intentar tocar juntos. En 1996 se separaron los Barnburners, y un amigo mutuo les sugirió que se juntaran para tocar. La química fue inmediata. El nombre surgió por un amigo esquizofrénico que usaba el término Black Keys para referirse a las personas malvibrosas que no le simpatizaban de simple vista,  pero también hace referencia a las teclas negras del piano que hacen la escala pentatónica que caracteriza al Blues. Ambos entraron a la Universidad de Akron, pero la abandonaron para buscar el éxito musical.

Iniciaron tocando en bares locales, pero se dieron cuenta de que no podrían independizarse y vivir de ello. Necesitaban lugares más grandes, y ello significaba salir de Akron. Y para salir de Akron, necesitaban un demo. Dan llamó a sus viejos camaradas para armar una banda de 4 piezas. La idea era grabar un tema que todos conocieran en es sótano de Patrick, con la grabadora de 8 canales, una Tascam 388 8-track de los 80’s… pero los demás no llegaron, prefirieron quedarse jugando videojuegos. Así que Dan y Pat grabaron ellos solos. Decidieron que no necesitaban más gente, y con el tiempo el demo pasó a 6 temas con rolas propias, básicamente patrones de blues con letras improvisadas. Mandaron el demito a una docena de disqueras, pero la única que respondió fue la angelina Alive, posiblemente la única del planeta que los podría firmar sin siquiera verlos.

Se metieron a grabar su disco debut en el mismo sótano de los Carney, autorpoducido, con una buena selección de covers que incluía a los Beatles. Y el resto es historia… Eh, no!! Esperen!!! El resto fue un largo trecho cuesta arriba, picando piedra, buscando oportunidades, y lanzando discos de muy buena calidad, pero que nadie pelaba. Su debut, The Big Come Up, salió en 2002, quizá el más crudo y bluesero de todos. El Thickfreakness le sucedería en 2003, también grabado en el sótano de Carney. El sonido es algo más festivo y movido, aún con base blues. Fue grabado en una sesión de corrido de 14 horas. Habían intentado grabar con Jeff Saltzman como productor, pero no les gustó, ya que sonaban a una banda de "radio cualquiera”. Pero el álbum les permitió empezar a presentarse en festivales. A veces los costos del viaje no salían con lo que les pagaban por tocar. No podían pagarse vuelos, por lo que pasaban la mayor parte del tiempo viajando en una van ’94 a la que llamaban Grey Ghost (supongo que la que sale en la portada de El Camino?).

En 2004 lanzaron el EP The Moan. Recibían buenas críticas, pero sus canciones no se programaban en radio y los shows en vivo no les estaban dejando. El par tuvo que pagar las pérdidas de una minigira europea (unos $3,000 usd) de la cual la disquera no se quiso responsabilizar. Tiempo atrás, habían contactado a Dan ofreciéndole dinero por una canción, para que apareciera en un comercial. Ambos se habían indignado y rechazado la oferta. Para estas alturas, cuando Nissan les ofreció dinero para que saliera “Set You Free” en un comercial ésta vez no lo pensaron 2 veces. Sería el inicio de más de 300 licencias para comerciales, series, videojuegos, películas, eventos deportivos, políticos etc. de canciones de los Black Keys, que irónicamente, sería lo que daría de comer al dúo hasta 2008.

El Rubber Factory fue grabado en un edificio abandonado de Akron que en algún momento fue una fábrica de hules. El par se tomó bastante más tiempo y libertades con la grabación, logrando lo que para muchos fue su primer joyita. “10 AM Automatic” alcanzaría cierta difusión en radio, y los Black Keys comenzaron a participar en festivales más importantes, como el Coachella, Boonaroo en 2005, Lollapalooza. El mismo año lanzaron el Chulahoma, un disco enteramente de covers del ídolo de Dan, Junior Kimbrough, que realmente nadie toma en cuenta dentro de la discografía oficial. El cuarto disco, Magic Potion, fue grabado otra vez en el sótano de Carney. Para entonces sus rolas sonaban en comerciales que iban desde coches, hasta lencería de Victoria Secret, y encontraron además que hacer rolas originales para películas también era buen negocio, por lo que ese año varios OMS salieron con rolas inéditas de los Black Keys.

Pero seguían sin despegar como quisieran! En 2007, el productor Danger Mouse estaba trabajando en los preparativos del próximo disco de Ike Turner y les pidió que escribieran canciones para dicho álbum. El detalle es que Mr. Turner murió en ese lapso, pero Danger Mouse estaba más que impresionado con lo que habían escrito, por lo que no cedió hasta que los convenció de producirles dicho material en lo que sería el Attack & Release, a mi gusto otra de las tremendas joyas del dúo. Evidentemente con mayor presupuesto, grabada en estudio formal, con buen margen de tiempo, arreglos, el primero con un productor en forma, y en general con un aire mucho más profesional, sin traicionar su sonido. El disco entraría en las listas y el dúo al fin lograría cierta visibilidad. Para 2009, Dan Auerbach lanzó su disco solista, el Kip It Hid, que es básicamente un disco de los BK pero sin el nombre de la banda. Patrick se sintió traicionado porque Dan nunca le comentó nada de dicho proyecto alterno, por lo que hizo su propia banda paralela, Drummer. Aunado al divorcio de Pat, las tensiones hicieron que los Black Keys estuvieran a punto de separarse justo cuando comenzaban a ganar reconocimiento. Afortunadamente se reconciliaron y el resultado fue el Brothers del 2010. Y ahora si puedo decir “Y el resto es historia…” Los Black Keys se catapultaron como LA banda de principios de la nueva década, con un Blues que remite a los sonidos de los maestros del Delta Blues, el más básico, con poderosos riffs y esa voz carrasposa; remiten a los sonidos de hace 80 años, pero a la vez con ciertos arreglos futuristas, modernos, que parecieran incluso uno o dos pasos delante de nuestra época. Blues electrónico le dije la primera vez que lo oí, y aunque son pocas las canciones en las que domina el sintetizador, la poderosa guitarra de Dan sigue dando esa sensación de avanzada, de algo lejano hacia el pasado, y a la vez, el futuro.

El Brothers les traería toda la fama, reconocimiento, premios y toneladas de dólares que merecían por todos los discos anteriores juntos. Un álbum redondo, sin fallas, con canciones tremendas, llenas de ganchos, de cierta oscuridad y melancolía del Blues. De repente resultó que Robert Plant, Billy Gibbons, Thom Yorke, Jonny Greenwood, Kirk Hammet, Matt Halders, entre otros, eran “fans de toda la vida” de los Black Keys. El álbum arrasaría en los Grammys y el disco entero no dejaría de escucharse en radio.

En 2011 lanzaron El Camino, incluso con mayor producción (nuevamente a cargo de Danger Mouse). Sigue siendo un gran disco, pero viene siendo la otra cara de la moneda del Brothers, mucho más luminoso, alegre, con tonos mayores, ritmos bailables, y mayor variedad de géneros. Nuevamente arrasarían en los Grammys y sería considerado el disco del año, pero a mi gusto queda un poco corto respecto al Brothers, y me atrevo a decir que incluso ante el Attack and Release. Sin embargo, pedirles que alcanzaran el mismo nivel del Brothers sería demasiado, es uno de esos discos de una vez en la vida.

Seamos realistas, las probabilidades para las bandas de alcanzar el éxito alcanzan su cenit en el 2do o 3er disco, y después decrecen con cada lanzamiento; las probabilidades que tenía este par con tanto rodado eran casi nulas. Pero los Black Keys no son un milagro. Son la excepción a la regla. Son la prueba viviente de que el tesón y la calidad musical pueden más que las estadísticas, que la industria musical, que la aldea global (que en la música actúa en contra la mayoría de los casos), que la anacronía y tendencia de géneros, y que las comparaciones absurdas…Y son la prueba de que el Blues es la madre de todo, y eventualmente regresa en diversas formas cuando su moribundo, hijo Rock más la necesita. Dios Salve a los Black Keys, la banda a seguir durante la segunda década del milenio!

  

 

 Por Corvan  

 

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