CAIFANES (Tour México 2011)

08 de Octubre del 2011

Arena VFG, Guadalajara, México

 

 

No hice un cierre de Caifanes en la reseña del Nervio del Volcán porque sabía que no era el final. Ya tenía listos mis boletos para esta ansiada (pero inesperada) gira de la banda, que se empezó a gestar desde que dejaron a todos con la boca abierta con su participación en el Vive latino 2011. Si aún no ha quedado claro, Caifanes es la banda nacional más importante de los últimos años, la que abrió las puertas al movimiento del Rock en Español en México y la que sin duda más influencia ha tenido en toda la historia del Rock en el país. Es para México lo que Héroes del Silencio a España y lo que Soda Stereo a Argentina. El culto que generaron cuando se convirtieron en la más grande del país, la herida y el hueco que dejaron tras su violenta fractura, es algo que ninguna otra banda podrá repetir en este país, por un trillón de circunstancias, pero creo que la más importante seguirá siendo siempre su calidad musical. La cantidad de canciones gigantescas en apenas 4 discos es abrumadora. En este concierto se dieron incluso el lujo de ignorar casi por completo el Nervio del Volcán (apenas 4 rolas), aún así fueron 28 canciones clásicas, enormes, que todo mundo coreó de principio a fin, que conmovieron y llenaron. Una banda con tan grandes canciones y con tan poca cantidad de relleno, sin duda deja huella, una muy fuerte.

 

Debo decir que lo que se vivió previo al concierto fue algo impresionante. La manera en que se ha fracturado el Rock durante 15 o 17 años, con bandas de cada vez menos éxitos, o de un círculo de influencia cada vez más local y limitado, ha impedido que surjan nuevos ídolos, al menos como en los viejos tiempos. Actualmente no sé si las bandas se contentan, se conforman o se ven obligadas por las condiciones actuales a tener un público muy específico, a participar en festivales más bien chicos, a distribuir su material por internet. No hay ya gigantes, ni mitos, ni bandas de culto. La última quizá sea precisamente La Barranca, más underground y que salió precisamente de las cenizas de la primer alineación de Jaguares, el proyecto con el que Saúl continuó su carrera después de Caifanes.

La cuestión es que se ha vivido un salto en el tiempo. Los días previos al concierto se sentía esa vibra, esa emoción que se percibía a inicios de los 90’s cuando venían estas bandas míticas. Es solo que en esos momentos creíamos que iban a estar para siempre. Dábamos por sentado que ese lapso de oro que nos tocó se extendería indefinidamente. Hoy, a 17 años nos damos cuenta de que nadie ha podido llenar ese hueco. El Rock, como hace mucho no se sentía, volvió a llenarlo todo, Caifanes se convirtió en el tema principal en todos lados. Uno veía los coches con las calcomanías de logo de la banda. Las estaciones volvieron a desempolvar los discos y sus canciones se oían a todo volumen por las calles, incluso en estaciones poperas que rara vez los transmiten. Las playeras negras de chavos que posiblemente nacieron tras su disolución… Un viaje en el tiempo a mi adolescencia.

 

El regreso de la banda se supone que se comenzó a gestar a mediados del 2010. En realidad la mayoría de los integrantes ha tenido problemas de salud en mayor o menor grado. Saúl tuvo tumores en la garganta poco después del rompimiento de Caifanes en 1995, y ha tenido que someterse a más de 40 operaciones y a rehabilitaciones que lo dejaron con la voz muy, pero muy disminuida.  Sabo Romo tuvo un infarto en Febrero del 2010. Y ese mismo año se dio a conocer que Marcovich tenía un tumor cerebral. Eso hizo que Saúl pasara a visitarlo y a desearle lo mejor, a pesar de la violencia con que habían terminado la amistad y la banda en 1995. El ansiado abrazo de reconciliación llegó, limaron asperezas, platicaron y se perdonaron mutuamente. Alejandro fue operado en Julio y se recuperó con éxito. La reconciliación no fue por mero compromiso. La muerte cuando ronda siempre cambia la perspectiva…  En diciembre los dos se reunieron, palomearon como en los viejos tiempos y quedó abierta la posibilidad de algo más.

Las cosas con los demás ya estaban puestas. Alfonso André nunca dejó a Saúl. A pesar de lucir más como baterista de La Barranca, nunca ha dejado de ser el baterista de Jaguares... pero siempre ha dicho que nunca ha dejado de ser un Caifán, y que jamás perdió la esperanza de que los 5 volvieran a tocar juntos (posiblemente la única persona sobre la faz de la tierra). Sabo Romo ha estado en muchos proyectos, el último es Finger, y había producido alguno de los proyectos de Saúl (no estoy seguro si el último álbum de Jaguares o el primero de solista de Hernández). la cuestión es que la relación entre ambos estaba más que bien. Y Con Diego igual, incluso Saúl lo había convencido de salir de su retiro como músico (se había dedicado a la producción y a la búsqueda de talentos) y Herrera participó como tecladista en el último disco de Jaguares.

 

Con todo y todo, sorprendieron a propios y a extraños con el anuncio repentino de que la banda completa, con los 5 miembros originales, se presentaría en el Vive Latino 2011. De  hecho, el Vive Latino fue un trancazo gracias a la expectación que causaron, y 70 mil almas fueron testigos de la reunión el 9 de Abril del 2011, más las decenas miles que los siguieron en la transmisión limitada transmitida por Internet.  Poco después repitieron en Coachella, siendo considerados entre las cabezas de cartel entre pesos pesados anglosajones. Y poco después los rumores de la gira se confirmaron… No han confirmado planes a futuro. El Sabo simplemente dijo algo como que estaban disfrutando el momento, grabando todo y no sabían si a futuro harían otra gira, lanzarían un DVD o se meterían al estudio. De momento hay que recordar, disfrutar el presente, y fue lo que hicimos precisamente el sábado 8 de Octubre en la VFG.

 

Vamos con la Reseña del concierto de Caifanes en la VFG el 8 de Octubre del 2011

 

 

La circulación hacia la VFG es lenta, pero constante. Ya cerca del lienzo charro que sirve más para foro de conciertos internacionales en la ciudad, se vuelve más denso y lento. Todos traen en sus bocinas a Caifanes. Muchos cantan. Se comienza a sentir la magia. Ya los alrededores de la VFG se empiezan a llenar de gente. Las puertas están cerradas y se comienzan a hacer gigantescas filas. El sonido ambiente es puro Caifanes. Se vende comida y chela y las filas de los baños son casi tan kilométricas como las de los accesos. 8:30, aun no se abren las puertas. Hay gente de todas las edades. Todas! Por poner un ejemplo, en la fila en que estoy, justo delante de mi está un padre de familia, de unos 50 años, con sus hijos, uno de unos 30 años que va con su esposa, y los demás para abajo, hasta de unos 15 o 16 años. O sea, que ni siquiera habían nacido cuando Caifanes se separaron. Y todos estaban cantando, al menos fragmentos de las rolas del sonido ambiente. Y fuera de ellos en el resto del público también hay de todo, niños de 7 u 8 años de la mano de sus papás, todos con sus playeras de Caifos. El concierto ha congregado a los entonces jóvenes que los siguieron desde su mismo inicio en 86-87, y que andan rondando los 40’s o más; a los chavos que arrancamos la adolescencia con El Silencio y El Nervio del Volcán y que hoy andamos en los 30’s, y a las generaciones más jóvenes que se hicieron fans tras la disolución del grupo, sin haber tenido jamás la más mínima oportunidad de verlos en vivo. Las playeras que predominan contienen en la espalda los versos de Amanece: “Nunca nadie me podrá parar, sólo muerto me podrán callar”. A las 9 en punto se abren las puertas y las largas filas comienzan a avanzar. Se nota una mezcla de felicidad, ansiedad, nerviosismo, expectación…

La VFG se llena rápido. Hay un escenario sencillo, con tres pantallas gigantes, dos cuadradas a los costados y uno alargado sobre el escenario. En el sonido se escuchan rolas de los Beatles, Queen, Cream, que la gente canta. Al 5 a las 10 se prenden las pantallas laterales con el logo de la banda y la arena entera grita pensando que está por comenzar. Pero pasadas las 10 se apagan. La tensión se puede cortar con un cuchillo. Y al terminar cada canción del sonido ambiente comenzamos a presionar para que salga la banda. Se organiza la ola que da la vuelta varias veces y nos ayuda a distraernos un rato. Son casi 10:30 y no empieza y la tensión e impaciencia es palpable…

 

A las 10:30 en punto se apagan las luces. Un rugido enorme cimbra la Arena VFG. Un grito de más de 16 años!!! Una tenue luz morada surge en el escenario, y un reflector rojo apunta a Diego Herrera, el primero en salir. Una constelación de celulares lo saluda junto con una ovación. Se acomoda en sus teclados y aparece enseguida Alfonso André, que se sienta tras su batería. Los demás salen más rápido, Sabo Romo se adueña del sector derecho, Alejandro Marcovich sale con su guitarra a la izquierda. Se hace una tensión aterciopelada en tonos violeta, y comienza a sonar el punteo de una guitarra invisible al principio, pero en seguida sale Saúl ya tocando ese famoso Riff.

La guitarra de Marcovich ruge y arrancan con “Viento”, una de sus más emblemáticas del primer disco: “Préstame tu peine, y péiname el alma…” Todos somos Saúl. La VFG grita la letra a una sola voz que genera un ambiente mágico y espectacular. “Viento, amárranos, Tiempo detente muchos años.” Saúl canta el coro en tono grave, y da la impresión de no quererse arriesgar a hacer la segunda voz. Diego hace un solo de sax hacia el final, de manera exquisita. La rola sale perfecta y hace que la espera haya valido la pena.

 

Luego André arranca con ese ritmo guapachoso e inconfundible de “Para Que No Digas Que no Pienso En Ti”. Todo mundo está de pie. Saúl no se escucha. No porque no pueda, sino que la gente lo opaca con su voz. Saúl y Alex payasean un poco, sonríen, se ponen espalda con espalda durante los pequeños solos. Se nota la química en la banda, Están en plena forma, sobre todo Saúl, que no pierde un tono. Al terminar la rola Saúl agradece. “Es un honor para Caifanes estar aquí… Gracias por tu memoria, por tu paciencia... un saludo a todas las generaciones reunidas aquí, Caifanes a tus pies!” El público se le rinde.

 

Sin un respiro, arrancan con la potencia de “Miedo”. La VFG casi se cae del delirio ante el riff intoxicante y demoledor de Alejandro. Sabo y Diego se acoplan de inmediato, pero dejándole los reflectores a la guitarra, que luce salvaje y virtuosa, como si no hubiera pasado un solo día. En los estribillos, la gente acompaña con el “Antes que mueras, déjame amarte en vida…” Muchas frases parecen como mandadas a hacer para esta reunión. Diego suena ligeramente con el volumen bajo pero hacia el fina se arregla. El requinto principal arrasa con todo a su paso. Empezaron con todo. La atmósfera no podría ser mejor.

 

Para la cuarta canción tenemos de nuevo ritmos más tropicales liderados por el teclado juguetón de Diego. De inmediato entran en ritmo y Sabo hace una especie de mini solo para la intro de “Pero Nunca Me Voy A Transformar en Ti”. André se luce con el complejísimo beat de la canción y con un pequeño solo en la sección media. No es de mis favoritas de la banda, y a la postre, creo que esta es la más débil de todo el concierto, pero aún así suenan monumentales.

 

Siguen con “La Vida No Es Eterna”, con una intro atmosférica y alargada a cargo de Diego. Se escalonan  a la perfección, dejando que luzcan las guitarras arpegiadas, el riff de bajo que marca la entrada, el despliegue de batería que hace que la canción suene colosal, oscura, gótica, hipnotizante… En general, Alfonso se nota que es el que más ha crecido en este tiempo. Los demás se mantienen enormes, pero André se da el lujo de modificar para bien la batería para potenciar las rolas, y la producción y el sonido le permite lucir más que en los discos. Diego hace otra salida espectacular con el Sax y se lleva una ovación.

 

Comienza a circular el olor a mota a pesar de los controles de la entrada. La banda continúa con “Te Estoy Mirando”. Aparecen juegos de luces en el escenario que es más bien discreto. No traen mucha parafernalia, es más bien la banda y la música. No necesitan más. La gente sigue coreando a pesar de que no es a mi gusto de los clásicos. El coro suena espectacular y Saúl no tiene que levantar el micrófono para que sea el público quien cante el “Te estoy mirando, ya no hay materia, es un vicioooo, es un há-bi-tooo”.

 

Comienzan con otra intro remota y atmosférica, con teclados dulces. Se construye lentamente la tensión bajo el tamboreo tribal de André. La coordinación es excelente. Brillan los celulares en esta balada deliciosa, “Sombras En Tiempos Perdidos”. Todos cantan el coro “Ay amor, hazme creer que todo es verdad...” Saúl alcanza aquí tonos verdaderamente altísimos, y deja demostrado que está en su mejor nivel en muchos, muchos años. André Bestial, prácticamente toda la rola es un solo de batería! Diego se encarga de crear una salida espectacular, atmosférica, íntima, cálida, sobrecogedora.

 

Saúl sale con una preciosa Gibson SG, y Diego cambia el sax por el teclado de mano. Inicia él mismo con el beat electrónico de “Miércoles de Ceniza”. La guitarra llora. Todos cantan a todo pulmón entre los versos de ese teclado agridulce. Sabo luce colosal con el arreglo a destiempo de bajo. Se va creando una lenta tensión, hasta que la VFG explota con el majestuoso coro. Saúl no pierde una nota, y conduce a la Arena al paroxismo con el salvajísimo final. Marcovich se alarga en la coda con un arreglo de wah. Esto se va a caer!!!

 

Saúl saluda. Sigue siendo un divo, con un poder impresionante sobre la gente. No tiene que hacer nada, ni decir nada, pero recupera ese poder de frontman que pocos tienen en México y que había perdido un poco con Jaguares. Parece que al estar los 5 juntos recobraran esa magia de Dioses Ocultos, que en conjunto superan la suma de sus partes. Arrancan con ese riff chisporroteante de “Aquí No Es Así” del Nervio. No hay una sola alma que no cante a todo pulmón y Saúl de nuevo es opacada, pero no por falta de pulmones. “y vienes desde allá donde no sale el sol donde no hay calor…” La escala descendiente con que termina el estribillo “Ahhhhhh” suena como una cascada en miles de voces. Markovich se luce. El Sabo hace un solo y mejora lo que hiciera Yann en el estudio en ese fragmento de la sección media en el que el bajo se queda sosteniendo la rola. Durante la coda, la gente lleva el ritmo con las palmas. Es una comunión banda-público impresionante.

 

Luego retumba la intro de “Cuéntame Tu Vida”, con teclados, bajo y guitarras en perfecta sincronía. Uno pensaría que ese sonido tan peculiar lo lograban con trucos en el estudio, pero en vivo no sólo los recrean con aparente facilidad, sino que incluso lo superan y mejoran las canciones. Todos cantan en el pegajoso coro: “Dime que estoy vivo, que todavía respiro. Sí, apenas hoy las letras de Saúl me empiezan a cobrar sentido. La atmósfera es gótica y densísima, una verdadera explosión sónica. Marcovich hace el requinto que usualmente hacía Saúl. Ni un error. Todo perfecto

 

Otra Intro atmosférica para “Piedra”. Sabo es un derroche de virtuosismo con ese inicio slapeado y poderosísimo, que hace honor a los muchos que lo consideran el mejor bajista latinoamericano. Saúl suena inmejorable, con la emoción al límite y demostrando que es una de las más personales y significativas para él. El solo es sangrante e incisivo. Terminan la canción con los instrumentos “normales” y justo un segundo antes de que explote la ovación estalla esa salida de tambora sampleada, que causa el paroxismo y otro estallido de júbilo.

 

“Antes de Que Nos Olviden” es una de las más emotivas de la noche por obvias razones. Sabo y Alejandro casi se abrazan, tocando mano a mano. Sonríen, se dicen algo, se nota la vieja camaradería. La VFG canta a una voz “Ohhhhhhhh… o-oh-ohhhhhhhhhhhhh”. Es hermoso, simplemente conmovedor. Sabo hace un solo en un enorme bajo Gibson de tonos verdes. Magia pura.

 

Saúl aprovecha la pausa para tirarle al “insensible gobierno de mierda que tenemos”. Recita los versos de Bertold Brecht que Silvio Rodríguez usa también para una de sus canciones: “Hay hombres que luchan un día y son buenos…”. Se apagan las luces y queda sólo Alex en un tenue color rojizo. Comienza él solo con “Ayer Me Dijo un Ave”, y la atmósfera se vuelve más íntima. La guitarra es exquisita. Diego y Alfonso tocan juntos unas congas. Sabo hace el sedoso arreglo de teclado en la sección media y Marcovich se agiganta con el dulce solo en melódicos de su guitarra. Se me hace un nudo en la garganta. Cabrones!

 

Otra percusión poderosa y remota nos conduce al ritmo hipnótico de “Hasta Morir”. Todos palmean acompañando el beat. Van construyendo una tensión meticulosa y calculada. Se van al límite, vuelven a bajar, Saúl hace a la gente como quiere, y estalla la canción con los estribillos. La banda despliega un poder impresionante en la extensa coda.

 

Siguen con “Estás Dormida”, de tonos más alegres y un riff atómico. La gente de abajo brinca y se hace un connato de Slam. Toda la planta baja es una marea enorme. “Que estoy buscándote a ciegas, en un sepulcro sin puertas…” Todos acompañan a Saúl en los “uuUUUuuUUUUuu’s” que rematan cada estribillo. Sabo brilla, pero Diego se vuelve a llevar el final con el sax.

 

“Debajo de tu Piel”… Otra vez se me inundan los ojos. No sólo es mi canción favorita del grupo, sino que que Hiz no pudo venir de último momento y es su canción. SU canción. El inicio con los teclados simulando cuerdas de guitarra es mágico. La ráfaga de Alfonso y entran en ritmo. El bajeo elástico es impecable. Todos son una maquinaria perfectamente engranada. Cada uno aporta enormidades para que las canciones sean un todo mágico. “Si pudiéramos escupir planetas, le ganaríamos al tiempo…” Saúl increíble, alcanzando los tonos altos. Y para mi sorpresa, tampoco yo he dejado ir esas notas que normalmente no llegaba, jajajaja.

 

Diego conduce la implacable intro de “Perdí Mi Ojo de Venado”. Todo mundo brinca y canta, se vuelve a armar un pequeño slam. Diego se lleva la rola, que alargan a su gusto, pero Alfonso hace un inesperado solo al final, recorriendo toda su batería. No, no fue el final. Hacen una pequeña pausa y Alex entra directo al requinto. La VFG hace erupción. Las gradas tiemblan.  

 

Viena otro inicio etéreo y aflautado, con los tums de Alfonso marcando el tiempo. Ahora sí, “Los Dioses Ocultos” y se siente la magia cuando Saúl comienza los primeros versos “Porqué no puedo andar a gatas…” La gente calla expectante y Saúl suena cristalino. La guitarra aúlla y explota el coro con el que la gente estalla y se une a una voz. Nunca vi tanta gente rugiendo así. Alfonso está bestial, el sonido le benefició más que a nadie. Hernández comienza a notarse ligeramente cansado, pero debo reconocer que ha superado con mucho, pero mucho las expectativas que traía de él. El requinto es perfecto, y le merece otra ovación a Marcovich. Un clásico incendiario, que demuestra el excelente manejo de los tiempos que aún tiene la banda. Aquí están, ni más ni menos, Los Dioses Ocultos.

 

Ligan de inmediato ese riff lúdico de “Detrás de Ti”, que inicia con un ritmazo y prende aún más a la gente. Todos cantan. Delirio. Al final Marcovich hace ese solo escalonado, que arranca tímido y va ganando intensidad hasta estallar con los “Ya noooooooooooooo” que grita la gente.  “YA NOOOOOOOOO”. Quedamos delirando con la energía. Si nosotros estamos sudando, ya me imagino la banda.

 

Y sigue creciendo esto. “Mátenme Porque Me Muero” Apenas aquí uno se da cuenta de la cantidad de rolotas que tiene este grupo.  “Cuando me muera y me tengan que enterrar”. El público grita esos “Au’s” del inicio. Un espectáculo sonoro. Otra vez Diego protagoniza la rola con su teclado-guitarra. El coro es una voz, repitiendo el título. Sabor derrocha sonrisas. “Ésta enfermedad ni con un valium”. Salida con los teclados dramáticos de Diego que simulan violines.

 

Seguimos con el debut y el mismo Herrera hace la intro fantasmal de “Amanece”, que le dio el lema no oficial a la gira… todos, absolutamente todos cantamos: “Nunca nadie me podrá parar, sólo muerto me podrán callar”. Para el segundo estribillo Saúl cambia el “Me” por el “Nos”. El slam se extiende en la zona baja con ese beat violento. Sabo va como locomotora punteando la rola.

 

Terminan y Saúl levanta el micrófono y se acerca al frente. Presenta a la banda. Primero a Marcovich, en un buen gesto. Obvio, se viene una tremenda ovación de un  par de minutos. Alex agradece, se inclina, sonría, disfruta el momento. Cuando baja un poco el ensordecedor rugido, dice al micro que él va a tocar y nosotros a cantar, y comienza con las notas de “Cielito Lindo” en un gran, gran gesto. Este wey es más mexicano que el nopal, el tequila y la chingada juntos! Me vale donde haya nacido, es urgente que lo declaremos patrimonio nacional!!! Luego Saúl presenta a Alfonso André en la batería, quien agradece de pie de manera más tímida. Luego Diego, que traen en mano el teclado y el sax. Y otra ovación para el Sabo en el bajo. Toca primero las notas de “Guadalajara Guadalajara” y luego dice: “Quién iba a pensar 24 años atrás, que vinimos a Guadalajara por primera vez, que todavía íbamos a andar por acá”. Luego el mismo Romo presenta a Saúl Hernández en guitarra y voz y de nuevo estalla un vibrante rugido. Saúl agradece uno por uno a todo el staff que está detrás de ellos.

 

Se apaga la luz  y reinicia la música con “Nos Vamos Juntos”, que queda más que ad hoc para la ya madrugada: “Y sin embargo no me voy, y sin embargo aquí estoyyyyyyyyy… Me voy yendo, como el mar, lento y salvaje como tuuuuuu” la atmósfera es lenta y poderosa, casi letárgica. Al final Saúl ya no llega, pero se nota el esfuerzo y que está dejando el alma, y eso se reconoce. Luego levanta una bandera de México que alguien la había aventado desde el inicio y que traía colgada al micro. Parece que se van a hacer del rogar con el encore. Se abrazan los 5 al centro. Saludan al público, hacen caravana, reparten besos, todos irradian sonrisas. Salen del escenario.

 

Nadie se mueve. Otra, otra, otra. Y luego el inevitable “uleeeeeeeeeeeros, uleeeeeeeeeeeros!”Después de 5 minutos salen de nuevo. Diego de nuevo se encarga de confeccionar una densa atmósfera con un inicio casi oriental. Los tonos rojos de las luces apenas iluminan. El encore arranca con “Será Por Eso”, y las notas profundísimas de bajo sacuden a todo mundo… el clima se vuelve aplastante y denso, de manicomio.

 

Luego “Nubes” otra de las eternas. Van creando una explosión lenta hasta que estalla el coro “Vamos a dar una vuelta al cielo, para ver lo que es eterno…”. Diego hace su solo de sax hacia el final y todos estamos en un orgasmo musical. La química que genera la banda con la gente es algo de lo que ninguna otra banda es capaz. Luego Sabo toca unas notas de “Sabor a Mi”, otro simbolismo, ya que en el último concierto en San Luis Potosí, en 1996, Marcovich se despidió llorando con esta rola.

 

Siguen con las primeras notas de “La Célula Que Explota”. Se dan el gusto de hacer la primera vuelta de guitarra, y dejarla en suspenso para provocar el júbilo total. Delirio absoluto. Todos gritan. Saúl saluda y arrancan con un estallido de luz. Esto se cae, se cae, se cae. No hay una sola alma que no cante a todo pulmón “Somos gatos en celo, somos una célula que explota, esa no la paras”. No nadie lo para. Que despliegue de energía! Diego hace el solo de trompetas muy mariachero al final, con sus teclados. Wow! Wow y más wow! Se despiden de nuevo. Todavía no bajan y ya les estamos pidiendo otra. Sabemos que falta lo mejor.

 

Salen al escenario otra vez. Inician el gótico vaivén de guitarra de “La Negra Tomasa”. Todos brincan y bailan al ritmo de la cumbia, coreando: “Ey, Ey, Ey”. Saúl comienza la canción. Sabo se divierte horrores, yendo de un lado a otro del escenario y saludando a la gente. Saúl y Marcovich hacen el requinto a dos liras. Luego viene la parte en que todos se callan y se queda la batería sosteniendo la canción. Un redoble descomunal y la canción revienta de nuevo para que Diego haga su solo fantasmal. Hacia el final la aceleran un poco y la hacen más rockera, extendiendo la coda a placer.

 

Viene el momento cumbre de Marcovich. Inician con la secuencia inicial de “Afuera”, y la simple intro  provoca una última descarga de adrenalina en toda la VFG. Sabo cambió el bajeo en los versos a uno más dinámico que el de Federico Fong. Está claro que le quiere poner su sello. Esto explota en el coro y se vuelve un pandemónium. Saúl, ya bastante mermado, levanta el micrófono y deja que cantemos el “Afueeeeeeeeeeeera” y el responde a cada monumental grito: “Afuera no te cuido, solo adentro…”. Alex brilla. Se acerca el momento del solo. Este debe ser mi requinto favorito de rolas en español. Orgásmico. Alejandro se extiendo unos dos o tres minutos improvisando un solo de gran calidad distinto al del disco, él solo, sosteniendo la rola enterita. Simplemente orgásmico. Entran las percusiones y viene ahora si la secuencia del disco, arrancando con la parte de las cuerdas punteadas. Los teclados aéreos suenan sutiles al fondo. Saúl se incorpora para esa parte increíble a dos guitarras, ambas vibrando y entretejiéndose, ambos juega, se acercan, requintean mano a mano. Mi corazón se para durante esos instantes. Hacen magia, todos estamos con la boca abierta. André rompe el hechizo con un rapidísimo redoble y explota un nuevo coro que nos saca del letargo y nos lleva al grito, al paroxismo, el coro acaba y se queda Alfonso con el tamboreo que finaliza la rola.

 

Cuando creí que era todo, se ligan de inmediato con “No Dejes Que”, con esa entrad a dulce y mágica. “Cuando veo a travéeeeeeees del vaso, veo a través del tiempo…” Saúl, exhausto, apenas se escucha. Gran solo. Una rola verdaderamente histórica, y de las más queridas delñ grupo “Y no sé porqué, no me importa saber porqué…”

 

Se despiden. Parece que esta vez de manera definitiva. Se abrazan. Aplauden a la gente. La multitud no deja de ovacionarlos. Saúl se va y regresa con una cámara de video. Se va bordeando todo el escenario filmando y saludando ala gente mientras filma. La gente sigue con los “Oe oe oe oeeeeeee”. Se prenden las luces.

 

Se acabó.

Salimos bajo las notas de “Imagine” en el sonido general. Es cierto. Ya es 9, y es cumpleaños de John. Ni ese detalle se les fue. Todos salimos cantando a Lennon.

 

 

Set list del concierto de Caifanes, Sábado 8 de Octubre del 2011, Arena VFG, Guadalajara, México.

 

1 - Viento

2 – Para Que No Digas Que No Pienso En Ti

3 - Miedo

4 - Nunca me Voy A Transformar en ti

5 - La Vida No Es Eterna

6 – Te Estoy Mirando

8 – Sombras En Tiempos perdidos

8 – Miércoles de Ceniza

9 – Aquí No Es Así

10 – Cuéntame Tu Vida

11 – Piedra

12- Antes De Que Nos Olviden

13 – Ayer Me Dijo Un Ave

14 – Hasta Morir

15 – Estás Dormida

16 – Debajo de tu Piel

17 – Perdí Mi Ojo De venado

18 – Los Dioses Ocultos

19 –Detrás De Ti

20 – Mátenme Porque me Muero

21 – Amanece

22  - Nos Vamos Juntos

 

Encore 1

23 – Será Por Eso

24 – Nubes

25 – la Célula Que Explota

 

Encore 2

26 – La Negra Tomasa

27 - Afuera

28 - No Dejes Que

 

Algunas de las frases de los Caifanes durante la gira:

 

''Yo siempre he dicho que tuvimos nuestras broncas, pero lo que vivimos juntos en la relación va más allá de cualquier bronca.'' "Una parte de mí tenía muchas ganas de revivir esto, de saber que lo podíamos hacer juntos. Es algo que estuvimos masajeando durante un buen tiempo"
Diego Herrera

''Creo que Caifanes todavía tiene muchas cosas que contar y música que ofrecer. Volver a tocar estas canciones hace correr un impulso eléctrico por mis manos.'' "Me siento muy contento con la reunión. Yo no quería envejecer dejando esa piedra en el camino. Me parecía muy triste dejar esa relación así, sin resolver"
Alejandro Marcovich

"Nos interesa que exista una documentación amplia de lo que hagamos en esta gira y posiblemente haya un álbum en vivo y quizás hasta un DVD" ''El reencuentro lo veo como una gira de amor y de agradecimiento para nosotros y para toda esa gente que no permitió que en todos estos años los Caifanes se fueran.''

Sabo Romo

''Desde el primer ensayo supimos que ahí estaba todavía la magia de Caifanes, y desde las primeras notas parecía como si hubiéramos dejado de tocar hace una semana.'' "Caifanes sigue vivo dentro de mí, es parte de mí, es parte de mi historia, de mi ser musical. Soy Caifán y lo seguiré siendo"
Alfonso André

''En este momento que estamos viviendo un México, tan dividido  por tantos problemas, creo que la unidad puede ser uno de los factores de lucha más poderosos.'' "Gracias por su fuerza y su apoyo, por su paciencia y por creer en nosotros. Nos queda muy claro que en la vida surgen regalos inesperados"
Saúl Hernández


Siguen siendo los más grandes. Uno de los mejores conciertos a los que he ido. Sin demasiada producción ni fuegos ni láser ni nada. Sólo la banda haciendo su magia, agigantándose con cada nota en el escenario. No sé qué planes tengan a futuro. Le creo al Sabo cuando dicen que no saben y que están disfrutando el presente. Yo diría que es probable un CD-DVD en vivo de la gira, pero nada más.

 

No fue hora y media de retraso con la que salió Caifanes al concierto... fueron 17 años de retraso.

Con todo, fue uno de los mejores conciertos a los que he ido en mi vida. Valió la pena la espera.

 

Caifanes, México a tus pies!

Con esto ahora sí, cerramos el capítulo de Caifanes...

A menos, claro, que ellos digan lo contrario!

 

 

 

Por Corvan  

 

 

 

 

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