CONCERTO FOR GROUP & ORCHESTRA (Deep Purple, 1969)

Artista: Deep Purple (C)

Fecha de Grabación: 24 de Septiembre del ‘69

Fecha de Lanzamiento: Diciembre de 1969, UK

Discográfica: Harvest Records / Tetragrammaton

Productor: Deep Purple

Calificación: 6

                       

 

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: La Psicodelia 

Mejor Canción: Es un Concierto… y no hay ninguna que destaque.

Canciones: 1) Wring That Neck; 2) Child In Time; 3) First Movement (Moderatto-Allegro); 4) Second Movement (Andante);5) Third Movement(Vivace Presto).

 

Estuve muy tentado en saltarme este disco e irme directo al In Rock, que ya es una de las obras maestras de Deep Purple. Después de todo, a quien le importa el Concerto for Group & Orchestra? Ni siquiera los mismos Purples parecen tomarlo muy en serio hoy en día, y tuvieron que pasar 30 años para que intentaran recrearlo de nuevo.

Evans y Simper acababan de dejar el grupo por problemas con el bloque conformado por Blackmore, Paice y Lord. Esto porque estos tres deseaban un sonido más pesado, mientras que los que salieron deseaban seguir merodeando el Pop Psicodélico. La banda estuvo a un pelo de desintegrarse, ya que además Tetragrammaton pasaba momentos difíciles, pero al final, Rod Evans y Nick Simper fueron despedidos del grupo e ingresaron Ian Gillian y Roger Glover, que eran cantante y bajista del grupo Episode Six.

Cuando Rod y Nick dejaron la banda, Blackmore llamó primero a Terry Reid, un cantante de apenas 19 años que ya había declinado una oferta de Jimmy Page para integrar Led Zeppelin. Reid quería seguir su carrera solista y mandó al diablo a los Purple. Aún debe estar dándose de topes en la cabeza por dejar pasar no una, sino dos oportunidades de oro. Mick Underwood, el baterista de Episode Six, amigo de Richie, le ofreció su propio vocal, ya que pensaba que podía aportar la energía que Blackmore buscaba. Gillian ya había estado cerca de ser cantante de Deep Purple en su formación, propuesto por Nick Simper. Sin embargo, cuando tuvo que elegir entre ambas bandas, Simper le recomendó seguir con Episode Six porque parecía un proyecto más serio y prometedor. Lo que no contaba Underwood es que Roger Glover acompañó a Gillian a la audición y terminó impresionando al resto por su potencia, por compenetrarse de inmediato con Paice en la sección rítmica y por estar en la misma sintonía de buscar sonidos más pesados. Así se armó la llamada Mark II de Deep Purple y el mismo día Ian y Roger se integraron a la banda… y mataron Episode Six. Blackmore quedaría con algún remordimiento, y después de que él mismo salió de Purple a fines de los 70’s, integró a Mick Underwood  para su primer proyecto, a manera de reivindicación tardía.

Ahora, como es que un grupo que terminó modificando 2/5 partes de su formación por buscar hacer sonidos más potentes,  agresivos y hardrockeros, terminó haciendo  inmediatamente un disco sinfónico para grupo y orquesta? La leyenda dice que Deep Purple estaba en un crucero y que a Jon Lord se le escapó la idea de hacer un disco mezclando al grupo con una orquesta entera. La disquera interpretó la idea como que ya era un proyecto maduro, les pareció una idea interesante, y al día siguiente ya habían reservado en Royal Albert Hall. Lord casi se va de espaldas, pues le quedó la nada fácil tarea de escribir el material para coordinar una banda de Rock con una orquesta entera, haciendo una suite con 3 movimientos, y como preludio, haciendo arreglos a “Wring That Neck” y a “Child In Time”. Lord era el único del grupo con un conocimiento de composición musical clásica, pero aún así tuvo que hacer una gigantesca labor de convencimiento para persuadir a Sir Malcolm Arnold, uno de los hombres más respetados en la escena clásica británica, de ayudarle con la titánica tarea en tan corto tiempo.

Con todo y todo el resultado no es grandioso. La idea es buena. De hecho, es revolucionaria. Por eso decidí no saltarme este disco. Jamás se había intentado algo así. Ni remotamente. Procol Harum había hecho Rock Barroco, pero incluyendo piano y órgano, no una orquesta con grupo. Y Moody Blues, pero ellos obviando la banda y utilizando la orquesta en el esqueleto de las canciones. Esta era la primera vez que se usaba un grupo de Rock para hacer una suite tal cual, en la que por momentos suena la banda, por momentos la orquesta y por momentos se mezclan, haciendo incluso la división de los 3 movimientos.  No lo logran de manera muy afortunada, pero es la primera vez que se hace. The Nice lo intentaría en menor nivel meses después con “The Five Bridges Suite” y luego habría infinidad de intentos, hasta llegar a cosas como el Metallica Sinfónico. Pero bueno, Deep Purple no tiene la culpa de esto.

Lo que sí es que el disco es muy flojo. Al menos para los rockeros. Me gusta la música clásica, sin considerarme conocedor, ni mucho menos experto. En el ’68, George Martin agregó una cara entera del Yellow Submarine con temas clásicos como parte de la película animada de los Beatles. Me encanta esa musicalización, pero entiendo que es mucho menos seria, es más enfocada al público infantil y a un Soundtrack, pero aún así no puedo dejar de pensar que esas canciones tienen bastantes más ganchos y encanto que las que aparecen en este disco. Y me parecen menos fechadas, por cierto. Pero insisto, yo no soy experto, y puede que Lord y Sir Malcolm Arnold hayan hecho algo realmente notable, pero que pasa desapercibido a los oídos de nosotros, los mortales rockeros. Además de que es mucho más serio, con secciones mucho más largas que lo que hizo Martin en el Yellow Submarine. Pero la verdad es que tampoco le he escuchado comentarios muy entusiastas de parte de los clasisistas. Insisto en que es un concepto  revolucionario, pero me parece que no deja satisfechos ni a una parte ni a otra.

Lo que es cierto es que los movimientos de este concierto tienen efectivamente fragmentos que deben considerarse como “música clásica”, y no tienen que ver con el amigable efectismo del Yellow Submarine o de Moody Blues. No es la Quinta Sinfonía de Beethoven,  definitivamente, pero está pasable. No te generará altas dosis de adrenalina, de hecho, no genera demasiadas emociones, pero insisto en que no soy experto. A mí no me emociona, ni encuentro ganchos suficientes en los movimientos, algo que llame particularmente mi atención. Generalmente me pierdo y termino este disco como música de fondo. Buena música de fondo, pero que no me alcanza a atrapar por algo en especial. No hay siquiera una figura principal a la que estemos regresando y que te pueda identificar con esta obra.

El Concierto del Royal Albert Hall, grabado el 24 de Septiembre de 1969, inició originalmente con “Symphony No. 6”, compuesta por Sir Malcolm Arnold. Luego una versión mixta de “Hush”.  Posteriormente “Wring That Neck” y “Child In Time”.  Y finalizó con los 3 movimientos para Grupo y Orquesta. El disco original sólo tiene los 3 movimientos. La reedición en CD tiene además versiones de “Wring That Neck” y “Child In Time”, pero no contiene ni “Symphony No. 6” ni “Hush”. La versión que tengo, evidentemente, es la de CD, así que incluiré los 2 bonus que se usaron para evitar que la gente estallara en furia por el timo y por el cortísimo tiempo.

 

El disco abre con “Wring That Neck”, que de los 5 minutos que dura en Taliesyn, la extienden aquí a casi 13 minutos. Francamente me parece que la versión de estudio es magnífica, con la longitud exacta de los solos. Aquí se exceden y se pierde ese efecto apantallante de la versión más corta. Roger Glover parece apenas estarse acoplando, pero no modifica ni suena mejor que Simper. La canción va m uy bien, pero llega un punto al 6:30 en que parecen no saber que más hacer y se ponen a palomear felizmente, haciendo solos con fragmentos clásicos. Emerson Lake & Palmer hará esto, pero de mucha mejor forma y siempre acreditando a los compositores clásicos.  Aquí Lord se nota a leguas que está usando otros autores, pero se adjudica estas secciones clásicas. En fin, Aquí es cuando uno agradece que ELP se haya ido más por el lado clásico y Prog y Deep Purple por el lado Hard Rockero. Al 8:50 Blackmore se pone a metrallar notas a lo loco. Me gusta más cuando apantalla con requintos técnicos y no con trucos baratos. En fin, la canción me sigue gustando, pero para los efectos del concierto, la extendieron innecesariamente. Al final Gillian parece no creeérsela que está en Deep Purple y se parece desbaratarse en elogios al presentar a sus compañeros, lo cual es su único papel en la canción, ya que es un instrumental.

La segunda canción es un adelanto de la obra de arte que ya estaban cocinando. “Child In Time” aparecería hasta el soberbio In Rock, pero decidieron dar una probadita del nuevo sonido del grupo. Prefiero no adelantarme y hacer un análisis exhaustivo de la canción, sino hasta su álbum. Sólo diré que obviamente se convierte en la mejor canción del disco, respetando la estructura de la versión de estudio, y con un Blackmore haciendo un despampanante solo, en la que Paice también se vuelve un pulpo para dar una cátedra de batería, sin ser propiamente un solo, ya que sigue llevando el ritmo, pero con una dificultad técnica y una velocidad impresionante. Ian Gillian por fin se escucha y luce por momentos, aunque en las partes con falsetto suena forzado, y suena mejor la versión de estudio. Aún así en increíble el tono que alcanza. Aún les falta acoplamiento, pero ya es un buen aviso de lo que alcanzará la Mark II. Por otro lado sirve para mencionar la pésima producción. Los instrumentos suenan apelmazados y no lucen para nada. Se entiende un poco al ser en vivo, pero aún así la producción es espantosa.

Viene ahora sí la sección que mezcla al grupo con la Orquesta Filarmónica Real, iniciando con “First Movement (Moderatto-Allegro)”. Esta es una sección de 19 minutos, con una larguísima y elaborada introducción instrumental, que va alternando secciones muy calmas con súbitas tormentas orquestadas. Y luego inesperados allegros como al minuto 7, con las cuerdas haciendo arreglos traviesos y saltarines. Al 7: 30 se agrega por fin el resto de la banda y alternan con la orquesta por un rato, hasta que Lord toma la batuta y comienzan a armar los riffs y los solos. Glover se luce al 8:15 con un mini solo, y después una potente figura para acelerar la canción mientras Blackmore requintea en la mejor parte del tema. A esta alturas la orquesta se detiene hasta el 12:10, cuando vuelven a alternarse. Y ya la dramática coda es dominada por la orquesta, aunque la sección rítmica tiene algunas apariciones. La gente aplaude al final, pero no noto la euforia. 

Después está “Second Movement (Andante)”, también de 19 minutos. Tiene un inicio todavía más modorro. Demasiado lento. Entiendo que es música clásica, pero entiendan que no es Mozart. En fin, la intro se alarga eternidades, hasta el 4:40 que se oyen los platillazos de Paice. Poco después entra Ian Gillian cantando: How can I see, When the light is gone out, How can I hear, When you speak so silently”. Son letras de su autoría, su primer aportación real al grupo, un tanto pseudofilosóficas y cantadas con un estilo que se parece más al de Rod Evans, que al de sí mismo. La banda se integra un poco más al sonido de la orquesta, y en esta canción luce ya un poco más el supuesto “Tema Principal” del disco, que me sigue pareciendo demasiado débil. La canción sigue sin estallar y los largo pasajes clásicos me parecen fechados, como si fuera el soundtrack de alguna película bíblica de los 60’s. Al minuto 11 la banda vuelve a mostrarse, pero nunca estalla realmente la canción. No soy experto en clásico, pero les juro que me gusta, disfruto escuchar a genios como Mozart, Beethoven, Tchaikovski, Bach… No soy experto en Música Clásica, pero la disfruto como cualquiera. Me da miedo quedar como idiota e ignorante, pero este segundo movimiento me parece incluso aburrido y blando. No hacen estallar el tema una sola vez, no hay solos, y parece alargarse innecesariamente.

 


Luego está “Third Movement (Vivace Presto)” con el que cerramos el concierto y el disco. Como su nombre indica, es muicho más rápido, y tenemos en el primer medio minuto más emociones que en todo el Segundo Movimiento entero. La sección orquestada con que arranca es quizá la mejor del álbum, llenando de dinamismo y tensión, alternando secciones y creando bastante drama. Por momentos se agregan percusiones y la batería de Paice. Al 2 copm,ienza a hacer un tamboero tribal con un muy buen ritmo y se agrega el resto del grupo, con Lord haciendo extensos pasajes de teclado que se alternan de buena manera con la orquesta. Al 2:50 entra la guitarra, y la banda en sí luce mucho más integrada a la orquesta, alternándose como si fueran una sección más. La canción va muy bien, y pinta para el mejor de los 3 movimientos, al menos el más interesante. El problema es que pasado el minuto 6, Ian Paice se agandalla la rola y se pone a hacer un extensísimo solo de batería a la “Toad” o “Moby Dick”. Y ya saben lo que opino de esos solos. SI, muy técnico y todo, pero se alarga hasta el 11:30 y se vuelve muy pesado. Luego regresa la orquesta, Blackmore agrega una nueva figura de guitarra y el cierre es decente, aunque un poco desordenado. Con todo y el chistecito de Paice, creo que sigue siendo el único de los temas orquestados con una identidad propia y que sobresale un poco.

 

  

En fin, un disco al que se le debe tener paciencia. Si pueden escucharlo sin perderse en divagaciones, encontrarán momentos interesantes. Pero generalmente uno se va y esto se convierte en música de fondo. Vaya debut para Gillian y Glover! Ian tiene apenas momentos para cantar y cuando lo hace parece más Rod Evans que el mismo Rod. Y Glover no hace demasiados cambios a los arreglos de Simper en el primer tema, suena decente pero aún tímido en el segundo, y en las secciones orquestadas se pierde horriblemente entre el mazacote de sonido.

No sé, siempre me pareció que este quedaría más como un final flojo de la Mark I que como el glorioso inicio de la Mark II. Con todo y todo la idea es revolucionaria, sólo que me parece que Jon Lord tuvo poco tiempo para planear algo de mayor calidad, que estoy seguro, es lo que hubiera querido. Aún así, influenció a grupos como Electric Light Orchestra, o Apocalyptica, para llevar más allá esas fusiones entre el clásico y el Rock y llevarlas a otro nivel. Un disco para completistas y fans de hueso colorado del grupo. Y definitivamente el último lugar para comenzar a descubrir a Deep Purple.

 

 

 

 Por Corvan  

 

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