CONSTRUCTION TIME AGAIN (Depeche Mode, 1983)
Artista: Depeche Mode (C)
Fecha de Grabación: Abr – Jul del ‘83
Fecha de Lanzamiento: 22 de Agosto de 1983, UK
Discográfica: Mute / Sire
Productor: Depeche Mode & Daniel Miller
Calificación: 7

Categoría: Punk y New Wave (1976-1990)
Mejor Canción: Everything Counts
Canciones: 1) Love, In Itself; 2) More Than a Party; 3) Pipeline; 4) Everything Counts; 5) Two Minute Warning; 6) Shame; 7) The Landscape Is Changing; 8) Told You So; 9) And Them…; 10) Everything Counts (long Version).

Tiempo de construcción otra vez! Pocos títulos son tan apropiados en un disco como éste. Depeche Mode estaba en plena transición, ahora sí con la inclusión de lleno de Alan Wilder después de que se incorporara para la gira del Broken Frame. Depeche estaba pues en remodelación, buscando su identidad, se nota ya la influencia de Wilder en el sentido de que es mucho más oscuro que los dos previos, alejado del pop simplón, y se comienza a vislumbrar a lo lejos el sonido clásico del grupo. No es una obra maestra, definitivamente, pero sí es un avance, un disco transicional, y me atrevería incluso a decir que arriesgado, ya que se empieza a deslindar de los sonidos imperantes de la época. Por otro lado, el título también hace alusión a las letras del álbum. El Construction es quizá el disco más político de Depeche Mode. No quiere decir que Gore de pronto se haya vuelto un Bob Dylan. Algunas de las letras cojean bastante, pero la intensión es buena, lanzando críticas al gobierno, a la iglesia, al ecocidio y a lo que se dejara. 
Por otro lado, aplica también lo que vivía el Reino Unido en 1983, con Margaret Thatcher logrando al fin reactivar la economía británica que había quedado casi destruida a fines de los 70’s. Inglaterra comenzaba su reconstrucción, en parte con las estrictas medidas tributarias impuestas por la Dama de Hierro, las privatizaciones y en parte por la guerra que se inventó con Argentina el año anterior. El caso es que el sonido y las letras del disco parecen reflejar muy bien la época gris, artificial, industrial que se vivía ese año, hay tensión en cada nota, sonidos muy abstractos, claustrofóbicos, asfixiantes por momentos, que remiten a esa era industrializada en la que revivió la tensión de la Guerra Fría, pero tampoco se deslindan del todo de los matices pop. No hay un “I Just Can’t Get Enough”, gracias al cielo, pero “Everything Counts” sin ser tan descaradamente popera, es accesible, bailable, divertida, y se podría considerar el primer verdadero clásico con el sonido de la banda.
A inicios del ’83, Martin Gore fue a un concierto de Einstürzende Neubauten y quedó fascinado con los sonidos industriales que dominaban Alemania. Esto, junto con la inclusión oficial de Alan Wilder, quien terminó de configurar el giro en el sonido, en el que parecían algo perdidos desde la salida de Vince Clarke. Así que se metieron a los estudios Garden de Londres con una idea más estructurada de lo que querían, con Daniel Miller como productor y Gareth Jones como ingeniero de sonido, quien ya había trabajado en discos de Industrial y quien tuvo mucho que ver con el resultado del disco. El grupo empezó a experimentar con nuevos y modernos instrumentos, como el Synclavier, un sintetizador que no sólo tenía un trillón de sonidos precargados, sino que permitía añadir samplers y nuevas grabaciones. Así, como niños con juguete nuevo, los “chicos (aún) salieron a la calle a grabar lo que se les ocurriera, desde martillos, yunques, tuberías, agua corriendo… incluso “Pipeline” fue grabada en un edificio en construcción, cerca de un túnel ferroviario, y por accidente quedó registrado el paso del tren, que finalmente aportó sin querer a las densas texturas del tema.
Ciertamente el resultado es promisorio. No puedo decir que es un gran disco, pero es el germen del Depeche que nos gusta. Sin este álbum hubieran sido imposibles las joyas posteriores ya que es el punto de inflexión lírico y musical del grupo. Estaban entusiasmados persiguiendo esos sonidos industriales y metálicos, con mayor creatividad, y evidentemente, viendo más lejos que la mayoría de los grupos británicos y estadounidenses de la época. Depeche corría el riesgo de quedar como una bandita de Synth Pop más del montón, y con este disco asumieron el riesgo de dar un giro y madurar. Sin estar en su cúspide aún, sonaban mucho más profundos, fríos y arriesgados que la banda que hacía piezas bailables con sonidos de sintetizadores cuasiinfantiles apenas un año atrás. La inclusión de Wilder también es factor, siendo ya un miembro oficial después de que les ayudara en la gira del ’82. Wilder era el único miembro con conocimiento musical oficial, y su creatividad y conocimiento de los instrumentos les ayudó a lograr el sonido que buscaban, a dominar los complejos arreglos y texturas, al manejo de sampleos, y sobre todo, a tener al fin una dirección y un sonido propio que redondearían un par de discos más adelante. 


El disco arranca con “Love, In Itself”, que de entrada muestra el avance en algunas de las canciones, y el aura más oscura del disco. No deja de ser bailable, pero se nota desde el inicio mucho mayor cuidado en los detalles. Dos sintetizadores arman el riff principal, oscuro, uno electrónico y otro con un sonido vagamente parecido a metales, sin dejar de tener ciertos matices pop. Gahan entra con la voz y un teclado hace arreglos acampanados, dejando gotear notas mientras Dave hace la oscura melodía, acelera, llega al contundente estribillo: “There was a time, When all on my mind was love, Now I find
That most of the time, Love's not enough… In itself”. Tiene un algo cursi, pero a la vez esa nota amarga que parece ir contra la corriente a las tendencias ultramelosas de la época. Muestra al menos que se quieren despegar, aunque después este estilo lírico “quejoso” se volvería más bien muestra de inmadurez. Pero insisto, hay que tomar en cuenta que es 1983. Los sintetizadores se siguen escalonando con atino, siendo los de efecto de metales los que llevan la pauta, pero van intercalando numerosos efectos aéreos, un solo agudo y jazzy de Wilder al 3:40 sobre una cortina etérea y escalofriante que en conjunto dan una sensación claustrofóbica, en el buen sentido. La misma banda diría que es muy pop para ser industrial y muy industrial para ser pop, pero yo creo que logra un buen balance y resulta de las mejores del álbum. No se puede considerar un clásico, pero la banda comienza a dar muestras de lo que será su sonido y de que los sintetizadores bien usados, pueden ser mucho más que juguetes pop.
Luego está “More Than a Party”, con un bajeo tremendo, dando una sensación urgente con la brutal línea que se lleva toda la rola. A pesar de que insisto que algunas rolas de Depeche deben llevar un bajo real, de 4 cuerdas (estoy actualmente descifrando la tremenda línea de Policy of Truth”), parece ser que todos son 100% electrónicos. Si acaso llegarían a usar batería real en conciertos, pero mucho más adelante. Los teclados de Wilder son estrambóticos. La sensación demoledora e Industrial (de hecho es la rola más industrial del álbum) con los sampleos apareciendo en toda la rola, comienzan a hacer la asfixiante. Es decir, el bajeo es muy bueno, pero no cambia ni da respiro durante casi 5 minutos, y Gahan tampoco ayuda con tanta repetición del título. No estoy seguro si con “party” inetntan hacer un juego de palabras con juego y partido, en cualquier cosa se nota el sentido crítico o burlón, pero Martin Gore aún no está al 100 como compositor y se le escapan líneas como “Keep telling us we're to have fun, Then take all the ice cream so we've got none” que muestran ehhhr… ingenuidad? No es mala, es un buen precedente de hecho, pero se vuelve demasiado repetitiva e incluso el final, acelerando el beat, es muy carente de imaginación. Pero hay que insistir, esto es 1983 y los efectos que incluían debieron ser fuera de este mundo en su momento.
Con “Pipeline”, Martin Gore se va al extremo más experimental hasta el momento. Ni siquiera tiene un beat bailable, sino que la caja de ritmos lleva un beat industrial y el resto son sonidos sampleados. El mismo Martin la canta (aunque uno se puede ir con el espejismo de que es Dave, no canta muy distinto). Un beat escalofriante y mecánico, una especie de sonido de respirador, una base de teclados como de marimba de madera, que hace un tenso arpegio cíclico durante los casi 6 minutos. Y esos especie de “Ooooomm” como mantras terroríficos por ser tan fríos, inhumanos. La segunda línea de la canción daría título al disco y el resto haría una crítica al deshumanizante mundo industrializado, desde el punto de vista de un trabajador que construye un oleoducto. Los expertos no se ponen de acuerdo sobre si se puede considerar una canción industrial o no, porque no tiene la agresividad que usualmente tiene el género. Es más bien atmosférica, aunque la atmósfera que recre3a es muy tensa, huele a hierro y cenizas. Al 4:15 se escucha un tren de fondo que no estaba contemplado, pero atinó a pasar mientras grababan la voz de Gore e hizo un extraño sentido, por lo que lo dejaron. No me suelen gustar estos temas tan abstractos, pero debo reconocer que esta experimentación hipnótica y oscura me provoca cierta fascinación. Quizá un poco largo.
“Everything Counts” es el tema central del disco, y la estrella, sin duda. El sencillo sería un trancazo que daría tranquilidad a la banda, ya que no habían alcanzado éxito comercial que equiparara a “I Just Can’t Get Enough” de Clarke. Gore aquí muestra un gran equilibrio entre los sonidos pop y el beat bailable. Y Wilder por su parte, se luce con las vestiduras y detalles que hace de esta canción una pequeña joya, al incorporar a los sintetizadores un montón de sonidos, desde marimbas, xilófonos (de un sonido más metálico), armónicas, flautas, acordeones, además de los típicos sonidos sintetizados, con buenas transiciones, haciendo la rola fluida a pesar de que en realidad la estructura es muy simple. Esto le da un tono ligeramente más cálido, a pesar de la frialdad de la voz de Gahan. La letra, bueno intenta atacar la codicia del mundo corporativo: “The grabbing hands grab all they can, All for themselves, after all… Everything counts in large amounts”. Bueno, no será la mejor rola de los 80’s, ni de Depeche, pero es la mejor del disco y llegaría a tener un ministatus de clásico bien merecido. Está perfectamente balanceada entre los sampleos y el beat, una melodía pegajosa sin sonar estúpida, y que no carece de cierta oscuridad e intención crítica. 
Luego tenemos “Two Minute Warning”, compuesta por Wilder. Se nota más ligera, más tendiente al electro pop, aunque no sin ciertos matices oscuros. Sampleos, una caja de ritmos que suena exageradamente artificial y largos pasajes sin demasiada melodía. Suena desoladora, árida por momentos. La letra es rara, como todas las de Alan, se supone que habla de la Guerra Fría, aunque no estoy seguro si se refiere a un Invierno Nuclear. Muy fechada…
Enseguida viene “Shame”, con una melodía flojísima, instrumentación minimalista, llena de sampleos de tubos, cuerdas de relojes, tic tacs, sonidos atonales. Gore y Gahan se alternan la voz principal. El beat y el bajeo repetitivos la hacen verdaderamente soporífera. Laletra es acusatoria, una crítica social, pero Gore se sigue viendo algo verde con líneas como “Soap won't wash away your shame” o “Surgery won't improve your pain”. Por un lado la banda muestra avances, pero no todas las rolas son consistentes.
“The Landscape Is Changing” continua con ese bache a mitad del disco. Tiene algo más de melodía, pero Wilder nuevamente suena demasiado pop. Y Gahan no ayuda, canta como si fuera el líder de una boys band cualquiera. La letra es ambientalista, pero cae en los mismos lugares comunes que Gore: “Mountains and valleys, can't you hear them sighing”. Repetitiva, floja, con arreglos muy fechados y poca imaginación. Suena más a un descarte del Speak & Spell. Entiendo la intención, pero dicen que de buenas intenciones está lleno el infierno.
Seguimos con “Told You So”, que mejora bastante y recuperan un buen nivel. Hay cambios de ritmo, más vertiginosidad, cambios de efectos en los sintetizadores. Dave Gahan cambia el tono, de una rabioso y acusador tono grave en los estribillos, a una octava más aguda, bajando dramáticamente la intensidad hasta casi un sususrro en los estribillos. El bajeo nuevamente es bueno, sin ser espectacular. Las secciones instrumentales se combinan bien en 2 o hasta 3 teclados. Y los coros oscurísimos con el tresto de la banda respondiendo de forma casi militar el “Told You So” en impactante. La letra esta vez funciona mejor, quizá siendo la mejor del disco, haciendo una crítica a la doble moral religiosa. Nuevamente se nota el detalle, y eso mejora enormidades la canción. 
“And Then…” también es un buen esfuerzo, con la banda construyendo tensión, cambios de ritmo, un riff urgente. Dave hace una gran interpretación vocal, aun sin exigirse demasiado. Los teclados con falsos metales hacen un riff ascendente y descendente de dos tonos, muy pegajoso. De alguna forma es más etérea y dulce. Las letras son casi infantiles, hablando sobre reconstruir el mundo, como un juego. Son tan inocentes que esta vez me gustan, no sé porqué. Sin considerarla una de las mejores, me agrada bastante la nota de esperanza con la que cierran. Al final agregan un fragmento de “Everything Counts” sin sección rítmica, como para acentuar el papel protagónico de dicha rola.
Por si no nos quedara claro, en la reedición en CD, “Everything Counts” viene como un reprise de casi 8 minutos con algunos arreglos distintos. No tengo nada contra la versión original, pero creo que hubiera sido mejor dejar el CD en 40 minutos que agregar un tema para embarrarnos en la cara que en realidad era un álbum corto. Realmente no aporta gran cosa, y más bien resulta excesivo. No le resto puntos al disco original, pero en verdad sale sobrando el mix extendido.

Insisto, no es una joya, está fechadísimo a diferencia de las obras maestras de la banda, pero resulta interesante seguir la transición que siguieron. Tomando en cuenta distancias, sería un equivalente a un Ummagumma o Atom Hearth Mother de Floyd tras quedarse acéfalos. No son discos enormes pero fueron necesarios para que las bandas pudieran evolucionar y desplegar su entero potencial. Se notan avances francos, pero cuando parece que por fin están llegando, de repente tienen metidas de pata como en la sección media del disco, que los perjudica mucho. Líricamente aún le falta a Gore, muchos temas les falta el detallado que otras tienen, y suenan planas, repetitivas, demasiado artificiales. No podemos esperar una metamorfosis de la noche a la mañana. Es un buen avance, considerando el Broken Frame, un disco necesario en la evolución del grupo, aunque con sus altibajos. Después de todo, un 7 en 1983 es un lujo! Recomendado sólo para los completistas y fans de la banda, de otra forma lo mejor es buscar los temas en rojo.

Artista: Depeche Mode (C)

Fecha de Grabación: Abr – Jul del ‘83

Fecha de Lanzamiento: 22 de Agosto de 1983, UK

Discográfica: Mute / Sire

Productor: Depeche Mode & Daniel Miller

Calificación: 7

                          

 

Era: New Wave (1976-???)

 Subgénero: New Wave (1976-1990)

Mejor Canción: Everything Counts

Canciones: 1) Love, In Itself; 2) More Than a Party; 3) Pipeline; 4) Everything Counts; 5) Two Minute Warning; 6) Shame; 7) The Landscape Is Changing; 8) Told You So; 9) And Them…; 10) Everything Counts (long Version).

 

Tiempo de construcción otra vez! Pocos títulos son tan apropiados en un disco como éste. Depeche Mode estaba en plena transición, ahora sí con la inclusión de lleno de Alan Wilder después de que se incorporara para la gira del Broken Frame. Depeche estaba pues en remodelación, buscando su identidad, se nota ya la influencia de Wilder en el sentido de que es mucho más oscuro que los dos previos, alejado del pop simplón, y se comienza a vislumbrar a lo lejos el sonido clásico del grupo. No es una obra maestra, definitivamente, pero sí es un avance, un disco transicional, y me atrevería incluso a decir que arriesgado, ya que se empieza a deslindar de los sonidos imperantes de la época. Por otro lado, el título también hace alusión a las letras del álbum. El Construction es quizá el disco más político de Depeche Mode. No quiere decir que Gore de pronto se haya vuelto un Bob Dylan. Algunas de las letras cojean bastante, pero la intensión es buena, lanzando críticas al gobierno, a la iglesia, al ecocidio y a lo que se dejara.

Por otro lado, aplica también lo que vivía el Reino Unido en 1983, con Margaret Thatcher logrando al fin reactivar la economía británica que había quedado casi destruida a fines de los 70’s. Inglaterra comenzaba su reconstrucción, en parte con las estrictas medidas tributarias impuestas por la Dama de Hierro, las privatizaciones y en parte por la guerra que se inventó con Argentina el año anterior. El caso es que el sonido y las letras del disco parecen reflejar muy bien la época gris, artificial, industrial que se vivía ese año, hay tensión en cada nota, sonidos muy abstractos, claustrofóbicos, asfixiantes por momentos, que remiten a esa era industrializada en la que revivió la tensión de la Guerra Fría, pero tampoco se deslindan del todo de los matices pop. No hay un “I Just Can’t Get Enough”, gracias al cielo, pero “Everything Counts” sin ser tan descaradamente popera, es accesible, bailable, divertida, y se podría considerar el primer verdadero clásico con el sonido de la banda.

A inicios del ’83, Martin Gore fue a un concierto de Einstürzende Neubauten y quedó fascinado con los sonidos industriales que dominaban Alemania. Esto, junto con la inclusión oficial de Alan Wilder, quien terminó de configurar el giro en el sonido, en el que parecían algo perdidos desde la salida de Vince Clarke. Así que se metieron a los estudios Garden de Londres con una idea más estructurada de lo que querían, con Daniel Miller como productor y Gareth Jones como ingeniero de sonido, quien ya había trabajado en discos de Industrial y quien tuvo mucho que ver con el resultado del disco. El grupo empezó a experimentar con nuevos y modernos instrumentos, como el Synclavier, un sintetizador que no sólo tenía un trillón de sonidos precargados, sino que permitía añadir samplers y nuevas grabaciones. Así, como niños con juguete nuevo, los “chicos (aún) salieron a la calle a grabar lo que se les ocurriera, desde martillos, yunques, tuberías, agua corriendo… incluso “Pipeline” fue grabada en un edificio en construcción, cerca de un túnel ferroviario, y por accidente quedó registrado el paso del tren, que finalmente aportó sin querer a las densas texturas del tema.

Ciertamente el resultado es promisorio. No puedo decir que es un gran disco, pero es el germen del Depeche que nos gusta. Sin este álbum hubieran sido imposibles las joyas posteriores ya que es el punto de inflexión lírico y musical del grupo. Estaban entusiasmados persiguiendo esos sonidos industriales y metálicos, con mayor creatividad, y evidentemente, viendo más lejos que la mayoría de los grupos británicos y estadounidenses de la época. Depeche corría el riesgo de quedar como una bandita de Synth Pop más del montón, y con este disco asumieron el riesgo de dar un giro y madurar. Sin estar en su cúspide aún, sonaban mucho más profundos, fríos y arriesgados que la banda que hacía piezas bailables con sonidos de sintetizadores cuasiinfantiles apenas un año atrás. La inclusión de Wilder también es factor, siendo ya un miembro oficial después de que les ayudara en la gira del ’82. Wilder era el único miembro con conocimiento musical oficial, y su creatividad y conocimiento de los instrumentos les ayudó a lograr el sonido que buscaban, a dominar los complejos arreglos y texturas, al manejo de sampleos, y sobre todo, a tener al fin una dirección y un sonido propio que redondearían un par de discos más adelante.

 

 

El disco arranca con “Love, In Itself”, que de entrada muestra el avance en algunas de las canciones, y el aura más oscura del disco. No deja de ser bailable, pero se nota desde el inicio mucho mayor cuidado en los detalles. Dos sintetizadores arman el riff principal, oscuro, uno electrónico y otro con un sonido vagamente parecido a metales, sin dejar de tener ciertos matices pop. Gahan entra con la voz y un teclado hace arreglos acampanados, dejando gotear notas mientras Dave hace la oscura melodía, acelera, llega al contundente estribillo: “There was a time, When all on my mind was love, Now I find, That most of the time, Love's not enough… In itself”. Tiene un algo cursi, pero a la vez esa nota amarga que parece ir contra la corriente a las tendencias ultramelosas de la época. Muestra al menos que se quieren despegar, aunque después este estilo lírico “quejoso” se volvería más bien muestra de inmadurez. Pero insisto, hay que tomar en cuenta que es 1983. Los sintetizadores se siguen escalonando con atino, siendo los de efecto de metales los que llevan la pauta, pero van intercalando numerosos efectos aéreos, un solo agudo y jazzy de Wilder al 3:40 sobre una cortina etérea y escalofriante que en conjunto dan una sensación claustrofóbica, en el buen sentido. La misma banda diría que es muy pop para ser industrial y muy industrial para ser pop, pero yo creo que logra un buen balance y resulta de las mejores del álbum. No se puede considerar un clásico, pero la banda comienza a dar muestras de lo que será su sonido y de que los sintetizadores bien usados, pueden ser mucho más que juguetes pop.

Luego está “More Than a Party”, con un bajeo tremendo, dando una sensación urgente con la brutal línea que se lleva toda la rola. A pesar de que insisto que algunas rolas de Depeche deben llevar un bajo real, de 4 cuerdas (estoy actualmente descifrando la tremenda línea de Policy of Truth”), parece ser que todos son 100% electrónicos. Si acaso llegarían a usar batería real en conciertos, pero mucho más adelante. Los teclados de Wilder son estrambóticos. La sensación demoledora e Industrial (de hecho es la rola más industrial del álbum) con los sampleos apareciendo en toda la rola, comienzan a hacer la asfixiante. Es decir, el bajeo es muy bueno, pero no cambia ni da respiro durante casi 5 minutos, y Gahan tampoco ayuda con tanta repetición del título. No estoy seguro si con “party” inetntan hacer un juego de palabras con juego y partido, en cualquier cosa se nota el sentido crítico o burlón, pero Martin Gore aún no está al 100 como compositor y se le escapan líneas como “Keep telling us we're to have fun, Then take all the ice cream so we've got none” que muestran ehhhr… ingenuidad? No es mala, es un buen precedente de hecho, pero se vuelve demasiado repetitiva e incluso el final, acelerando el beat, es muy carente de imaginación. Pero hay que insistir, esto es 1983 y los efectos que incluían debieron ser fuera de este mundo en su momento.

Con “Pipeline”, Martin Gore se va al extremo más experimental hasta el momento. Ni siquiera tiene un beat bailable, sino que la caja de ritmos lleva un beat industrial y el resto son sonidos sampleados. El mismo Martin la canta (aunque uno se puede ir con el espejismo de que es Dave, no canta muy distinto). Un beat escalofriante y mecánico, una especie de sonido de respirador, una base de teclados como de marimba de madera, que hace un tenso arpegio cíclico durante los casi 6 minutos. Y esos especie de “Ooooomm” como mantras terroríficos por ser tan fríos, inhumanos. La segunda línea de la canción daría título al disco y el resto haría una crítica al deshumanizante mundo industrializado, desde el punto de vista de un trabajador que construye un oleoducto. Los expertos no se ponen de acuerdo sobre si se puede considerar una canción industrial o no, porque no tiene la agresividad que usualmente tiene el género. Es más bien atmosférica, aunque la atmósfera que recre3a es muy tensa, huele a hierro y cenizas. Al 4:15 se escucha un tren de fondo que no estaba contemplado, pero atinó a pasar mientras grababan la voz de Gore e hizo un extraño sentido, por lo que lo dejaron. No me suelen gustar estos temas tan abstractos, pero debo reconocer que esta experimentación hipnótica y oscura me provoca cierta fascinación. Quizá un poco largo.

“Everything Counts” es el tema central del disco, y la estrella, sin duda. El sencillo sería un trancazo que daría tranquilidad a la banda, ya que no habían alcanzado éxito comercial que equiparara a “I Just Can’t Get Enough” de Clarke. Gore aquí muestra un gran equilibrio entre los sonidos pop y el beat bailable. Y Wilder por su parte, se luce con las vestiduras y detalles que hace de esta canción una pequeña joya, al incorporar a los sintetizadores un montón de sonidos, desde marimbas, xilófonos (de un sonido más metálico), armónicas, flautas, acordeones, además de los típicos sonidos sintetizados, con buenas transiciones, haciendo la rola fluida a pesar de que en realidad la estructura es muy simple. Esto le da un tono ligeramente más cálido, a pesar de la frialdad de la voz de Gahan. La letra, bueno intenta atacar la codicia del mundo corporativo: “The grabbing hands grab all they can, All for themselves, after all… Everything counts in large amounts”. Bueno, no será la mejor rola de los 80’s, ni de Depeche, pero es la mejor del disco y llegaría a tener un ministatus de clásico bien merecido. Está perfectamente balanceada entre los sampleos y el beat, una melodía pegajosa sin sonar estúpida, y que no carece de cierta oscuridad e intención crítica.

Luego tenemos “Two Minute Warning”, compuesta por Wilder. Se nota más ligera, más tendiente al electro pop, aunque no sin ciertos matices oscuros. Sampleos, una caja de ritmos que suena exageradamente artificial y largos pasajes sin demasiada melodía. Suena desoladora, árida por momentos. La letra es rara, como todas las de Alan, se supone que habla de la Guerra Fría, aunque no estoy seguro si se refiere a un Invierno Nuclear. Muy fechada…

Enseguida viene “Shame”, con una melodía flojísima, instrumentación minimalista, llena de sampleos de tubos, cuerdas de relojes, tic tacs, sonidos atonales. Gore y Gahan se alternan la voz principal. El beat y el bajeo repetitivos la hacen verdaderamente soporífera. Laletra es acusatoria, una crítica social, pero Gore se sigue viendo algo verde con líneas como “Soap won't wash away your shame” o “Surgery won't improve your pain”. Por un lado la banda muestra avances, pero no todas las rolas son consistentes.

“The Landscape Is Changing” continua con ese bache a mitad del disco. Tiene algo más de melodía, pero Wilder nuevamente suena demasiado pop. Y Gahan no ayuda, canta como si fuera el líder de una boys band cualquiera. La letra es ambientalista, pero cae en los mismos lugares comunes que Gore: “Mountains and valleys, can't you hear them sighing”. Repetitiva, floja, con arreglos muy fechados y poca imaginación. Suena más a un descarte del Speak & Spell. Entiendo la intención, pero dicen que de buenas intenciones está lleno el infierno.

Seguimos con “Told You So”, que mejora bastante y recuperan un buen nivel. Hay cambios de ritmo, más vertiginosidad, cambios de efectos en los sintetizadores. Dave Gahan cambia el tono, de una rabioso y acusador tono grave en los estribillos, a una octava más aguda, bajando dramáticamente la intensidad hasta casi un sususrro en los estribillos. El bajeo nuevamente es bueno, sin ser espectacular. Las secciones instrumentales se combinan bien en 2 o hasta 3 teclados. Y los coros oscurísimos con el tresto de la banda respondiendo de forma casi militar el “Told You So” en impactante. La letra esta vez funciona mejor, quizá siendo la mejor del disco, haciendo una crítica a la doble moral religiosa. Nuevamente se nota el detalle, y eso mejora enormidades la canción.

“And Then…” también es un buen esfuerzo, con la banda construyendo tensión, cambios de ritmo, un riff urgente. Dave hace una gran interpretación vocal, aun sin exigirse demasiado. Los teclados con falsos metales hacen un riff ascendente y descendente de dos tonos, muy pegajoso. De alguna forma es más etérea y dulce. Las letras son casi infantiles, hablando sobre reconstruir el mundo, como un juego. Son tan inocentes que esta vez me gustan, no sé porqué. Sin considerarla una de las mejores, me agrada bastante la nota de esperanza con la que cierran. Al final agregan un fragmento de “Everything Counts” sin sección rítmica, como para acentuar el papel protagónico de dicha rola.

Por si no nos quedara claro, en la reedición en CD, “Everything Counts” viene como un reprise de casi 8 minutos con algunos arreglos distintos. No tengo nada contra la versión original, pero creo que hubiera sido mejor dejar el CD en 40 minutos que agregar un tema para embarrarnos en la cara que en realidad era un álbum corto. Realmente no aporta gran cosa, y más bien resulta excesivo. No le resto puntos al disco original, pero en verdad sale sobrando el mix extendido.

 

Insisto, no es una joya, está fechadísimo a diferencia de las obras maestras de la banda, pero resulta interesante seguir la transición que siguieron. Tomando en cuenta distancias, sería un equivalente a un Ummagumma o Atom Hearth Mother de Floyd tras quedarse acéfalos. No son discos enormes pero fueron necesarios para que las bandas pudieran evolucionar y desplegar su entero potencial. Se notan avances francos, pero cuando parece que por fin están llegando, de repente tienen metidas de pata como en la sección media del disco, que los perjudica mucho. Líricamente aún le falta a Gore, a muchos temas les falta el detallado que otras tienen, y suenan planas, repetitivas, demasiado artificiales. No podemos esperar una metamorfosis de la noche a la mañana. Es un buen avance, considerando el Broken Frame, un disco necesario en la evolución del grupo, aunque con sus altibajos. Después de todo, un 7 en 1983 es un lujo! Recomendado sólo para los completistas y fans de la banda, de otra forma lo mejor es buscar los temas en rojo.

 

 

 

 Por Corvan 

 

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