CROWN OF CREATION (Jefferson Airplane, 1968)

Artista: Jefferson Airplane (D+)

Fecha de Grabación: Feb – Jun 1968

Fecha de Lanzamiento: Septiembre de 1968, USA

Discográfica: RCA Victor

Productor: Al Schmitt

Calificación: 9

               

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: Acid Rock 

Mejor Canción: The House At Pooneil Corners o Crown Of Creation

Canciones: 1) Lather; 2) In Time; 3) Triad; 4) Star Track; 5) Share A Little Joke; 6) Chushingura; 7) If You Feel; 8) Crown Of Creation; 9) Ice Cream Phoenix; 10) Greasy Heart; 11) The House At Pooneil Corners.

 

Este es un disco muy raro, donde igual encontramos algunos de los temas más tranquilos y folksys de los Jefferson, como igual encontramos termas potentísimos, o extravagancias experimentales que pueden resultar buenos o catastróficos. Era 1968, la Psicodelia aún estaba presente, aunque ya en franco declive en las tendencias de las bandas grandes. Los Jefferson Airplane siempre fue un grupo ácido, o al menos sus mejores trabajos son de esta etapa, por lo que en este disco logran conjugar los sonidos aún vigentes de la época con un gran balance. Grace brilla de principio a fin, ya sea en la voz principal o en los coros, aunque ya no coloca ninguna joya que se acerque a “White Rabbit” o a “Somebody To Love”.

Como sea, aunque se siente fechado, con LSD en casi cada nota, sigue sonando fresco, con los integrantes en un gran momento creativo, abarcando prácticamente todos los subgéneros de la psicodelia en los 11 tracks, y haciendo un retrato musical a la vez interesante y divertido de la época.

Los Airplane habían continuado extendiendo su fama e influencia, ya no solo en la costa Oeste de USA, sino en todo el país, en base a los míticos conciertos que ofrecían. El After Bathing At Baxter’s se había lanzado a fines del ’67, pero coincidió con las fechas en que los sencillos “White Rabbit” y “Somebody To Love” llegaban a los primeros puestos de las listas, por lo que, a pesar de la menor calidad del Baxter’s, las rolas de Grace lo hicieron subir como la espuma. Para 1968 los Airplane eran una de las bandas más poderosas de la escena hippiedélica.

A inicios del ’68, Grace se peleó de manera definitiva con el manager Bill Graham, ya que a su pensar, los estaba estafando y se quedaba con la mayor parte de las ganancias. Slick lanzó un ultimátum a sus compañeros: “O se va él o me voy yo”. Y ya todos sabemos a quién eligieron. Bill Thompson tomó las riendas como manager y lo primero que hizo fue crear Icebag Corp., imitando a los Beatles con Apple. La cuestión es que Thompson sí fue muy hábil con las finanzas, y con las ganancias de los discos y los llenos totales que lograban noche tras noche, en pocos meses compraron una mansión de 20 cuartos cerca de la zona de High Ashbury en San Francisco, que establecieron como casa comunitaria y cuartel general de la banda.

 

La banda comenzó las sesiones de su siguiente disco, nuevamente bajo la producción de Al Schmitt, con quien se sentían cómodos. Se tomaron su tiempo, nuevamente repartiendo más el trabajo compositivo y relegando a Balin. Grababan algún tema, se iban a cumplir compromisos en festivales o en gira, regresaban después con ideas frescas para regrabar el tema o empezar a trabajar nuevos. Quizá por ello abarca todos los géneros que se podían abarcar en dicha época, todos aportaban ideas, había armonía dentro del grupo, Grace y el baterista Spencer Dryden estaban en el mejor momento de su romance (después de un corto affair con Jack Casady), el dinero comenzó a fluir, y el disco en general refleja esa vibra alegre y despreocupada, aunque también hay un par de temas bastante oscuros, con influencia de los Doors y Floyd.

Las sesiones terminaron en Junio y las mezclas coincidieron con su primer gira europea, en la que recorrieron Holanda, Inglaterra, Bélgica y Alemania compartiendo cartel con los Doors. En la presentación de Ámsterdam, abrieron los Jefferson y Morrison estaba entre el público bailando y drogándose. Un fan le dio un hachís inusualmente potente, por lo que Jim se viajó de más y se subió al escenario a bailar girando mientras los Jefferson tocaban “Plastic Fantastic Lover”.  La banda, siguiéndole el juego a Jim, comenzó a tocar más y más rápido, y Jim giraba cada vez con mayor velocidad… hasta que se desmayó y le cayó encima a Marty Balin. Morrison tuvo que ser hospitalizado, pero como los Doors aún no tocaban y la gente amenazaba con un motín, Ray Manzarek cantó todas las rolas. Durante este tour, fue que se dio el famoso acostón con Jim Morrison… los dos más grandes símbolos sexuales de su generación!!! Se supone que ella fue quien llamó a la habitación de Jim en algún hotel. Cuando terminaron, Jim le dijo "Why wouldn't you come back?" a lo que ella replicó “Only if I'm asked”. Jim nunca lo pidió de nuevo. Cuestión de egos, supongo. O estaba tan drogado y alcoholizado que lo olvidó… Ja!

 

El disco abre con “Lather” una extraña canción, con tintes medievales y pastoriles por ese inicio casi acústico, pero que se va enrareciendo con sonidos de fondo, bastante psicodélicos, que recuerdan por mementos a “Pow R. Toc H.” del debut de Floyd. Aun así, esos sonidos psicodélicos no suenan excesivos como en el Pipers, sino que se mezclan para dar apenas un toque estrafalario al tema, enriqueciéndolo con los diversos efectos que acompañan las letras. Grace canta una melodía suave, hipnótica. No es potente como en el Surrealistic, pero suena casi seductora. Está dedicada a Spencer Dryden, el baterista, con el que tenía una relación por ese entonces (después se pasaría por las armas prácticamente al resto del grupo, teniendo una hija con Paul Kantner). Dryden era el mayor de la banda, acababa de cumplir 30 años, pero en muchos aspectos era el más infantil y alocado de todos. La rola es una especie de burla a. “But Lather still finds it a nice thing to do, To lie about nude in the sand, Drawing pictures of mountains that look like bumps, And thrashing the air with his hands.” Eso es en referencia a una vez que lo arrestaron por dormir desnudo en una playa se Santa Cruz. No es la mejor rola de los Jefferson, pero tiene algo surrealista, adictivo, en la forma en que mezclan esa instrumentación tan básica renacentista con los efectos alucinantes de la era psicodélica.

Seguimos con “In Time”, coescrita por Kantner y Balin. El mismo Marty lleva el rol de voz líder, de una forma apacible, con melodías cálidas. Pero la canción vale realmente por los estribillos, donde Grace y Paul se unen para crear una fenomenal armonía vocal, para alcanzar esas pequeñas explosiones. Grace, aunque no lleve el liderazgo vocal, resplandece con ganas, y le da mayor brillo e intensidad a una rola que de otra forma sería una rolita hippie genérica. Las letras, supongo que hablan sobre la experiencia con el LSD y el andar constantemente de viaje (en ambos sentidos): “Orange, blue, red & Green, Are the colors of what I feel, And my mind y'know it starts to reel in time”. Al minuto 2 tenemos un cambio de tono y un pequeño requinto, muy ácido, sencillo pero efectivo, para luego regresar al esquema de verso calmado / estribillo potente. De alguna forma es memorable, con ganchos, y logra un buen balance. Aunque hay cierta tensión, las explosiones no son agresivas, y se siente a la vez cierta tranquilidad y calidez difíciles de explicar.  

Continuamos con “Triad”, otra apacible rola, cantada por Grace, pero escrita por David Crosby. La había escrito originalmente para los Byrds, pero éstos la rechazaron por ser demasiado erótica ya que habla de un trío. Y bueno, esto ya sabemos que no era un límite para Grace! La canción es muy apacible, por momentos demasiado. Pero las guitarras se entretejen de una forma dulce, minimalista, retomando el Folk psicodélico, y con un papel destacado de Jorma, con el resto de instrumentos al mínimo. Esto hace que Slick luzca con su poderosa voz. Pero en lugar de sonar sensual suena tierna, por momentos  como si estuviera al borde del llanto. Por cierto, esta canción y el conflicto que causó dentro delos Byrds, terminaría con Roger McGuinn corriendo a David Crosby del grupo. Posteriormente CSN&Y la incluirían en el 4 Way Street, pero francamente, me resulta más agradable imaginarme, digo, escuchar, a Grace que a Crosby…

Luego ternemos “Star Track”, un tema de Jorma Kaukonen, en el que el tremendo bajeo de Casady sobresale de principio a fin. Las guitarras ácidas se entretejen de manera exquisita. Sin ser una aplanadora, le dan una sensación de gran fuerza por los efectos y distorsión que el mismo Jorma le agrega, con un estupendo wah y un solo a doble guitarra que vale la pena escuchar con audífonos a todo volumen. La melodía es buena, aunque no se distinguen muy bien los versos de los estribillos, pero la letra en general es buena, con líneas como “My sensory mind is too old to cry, Not ready to live and too strange to die”. El único pero es que estaba mandada a hacer para la poderosa voz de Grace, que la hubiera podido convertir en otra “Somebody To Love”, pero aquí no aparece ni en las armonías…

“Share A Little Joke”, también cantada por Balin, parece eso, una especie de broma psicodélica, un collage de diversos fragmentos de rolas pegados en una sola. No es mala, en medio tenemos un solo de bajo de Casady, y Dryden tiene quizá su mejor momento en el disco, pero aunque alcanza a funcionar como broma psicodélica, no es un tema muy cohesivo ni muy brillante, y muestra porque Marty se fue relegando como líder creativo de la banda.

En cambio, “Chushingura” es otra broma, pero de mal gusto y casi impronunciable. Simplemente ruidos de Dryden haciendo un collage horroroso de 1:20, presagiando la terrible segunda parte del Ummagumma que saldría un mes después.

Afortunadamente recuperamos el lado pop y melódico del grupo con “If You Feel”. Es otro tema de Balin, muy simple, básicamente un jam con un patrón de 3 tonos repetidos una y otra vez, que remite al primer álbum. De inicio parece una canción plana y boba, y lo es, pero de alguna forma crece con las escuchas, las armonías de Grace, el sutil crescendo, el requinto ácido de Kaukonen. Las letras son un tributo simplista al hipismo, pero de alguna forma el mood, esa sensación de que la banda se está divirtiendo, resulta contagiosa, y la rola crece conforma más instrumentos y voces se incorporan y el tema va “progresando”. Sí, es un jam, pero hay que reconocerlo, uno bien hecho. Un buen día la podría pintar de rojo.

Sigue la pista titular del álbum, “Crown Of Creation”, que tiene algo verdaderamente dantesco y apocalíptico en la forma en que Casidy toca el bajo y se la lleva por completo. La banda hace una excelsa armonía a tres voces, con Grace de nuevo brillando aunque no lleve el rol líder. Las pequeñas inflexiones que hace son las que dan vida y fuerza a la melodía. No sé qué efecto da Jack al bajo, pero suena descomunal, como con fuzz, y con la línea que hace opaca por completo el intento de solo psicodélico de Jorma. Las letras son raras, basadas en la novela Las Crisálidas de John Wyndham, que habla de un mundo postapocalítico: “My life is to survive and be alive for you.” Y pues la banda logra recrear cierta aura espeluznante a pesar de los tonos ácidos. Una rola tremendamente oscura, pesada, en el que el bajo, y algo en la armonía, hace que suene como la portada del disco: de una belleza potentísima y devastadora. Me gustan esos puentes prácticamente a capella entre los requintos, con los que la banda da un respiro a la intensidad. Van jugando con los tiempos, subiendo, bajando, y cerrando con cierta pausa casi gregoriana… Un enormísimo trabajo en equipo, aunque demasiado corta a mi gusto, pues no llega ni a los 3 minutos. Con todo, creo que la podemos considerar la corona del disco.

Luego llega “Ice Cream Phoenix”, donde sobresale Dryden con ese tamboreo a lo Bo Didley. La banda hace esas complejas armonías, que por momentos suenan desorganizadas. Grace tiene momentos donde lleva el vocal lead, pero sin usar su peculiar potencia, y creo que incluso brilla más cuando se une a los coros. La melodía es juguetona, y la rola en sí es divertida, con todo el sello de San Francisco, incluyendo las letras.

“Greasy Heart” es lomás cercano a “Rabbit” o “Somebody” en este disco. Si, ya sé las comparaciones son odiosas, pero son dos temazos que dejaron muy alta la medida. “Greasy Heart” es un tema compuesto y cantado por Slick, en el que de nueva cuenta usa su poderosa voz, juega con los tiempos, las intensidades y ese inimitable fraseo. La guitarra entra con mucho fuzz, pero luego desaparece para dejar al piano llevar la rola en una secuencia de dos tonos. La melodía es algo confusa, pero tiene grandes momentos y buenos ganchos, como esa parte que hace de estribillo “Don't ever change people, even if you CAAAAAAN!!” El requinto desafortunadamente suena con muy poco volumen y muy desangelado. La banda suena un tanto apática, pero aun así, escuchar a Grace así, a tope, es todo un lujo. Creo que podría ser a capella y la seguiría marcando en rojo.

El disco cierra con “The House At Pooneil Corners”. El título sugiere cierta relación con “The Ballad of You and Me and Pooneil” con el que abre el disco anterior, pero fueron hechas en distinto tiempo e incluso esta es escrita mayormente por Balin, mientras que “The Ballad” fue de Kantner.  Salvo el título, poco tienen en común. “The House” es quizá el tema más aterrador del disco y de la banda. Inicia con ruidos de fondo que podrían ser tomados como un avión (digamos uno llamado Enola Gay), abriendo una compuerta y soltando una bomba (digamos, la de la portada). Luego viene un teclado ácido, negro, fúnebre, aplastando todo a su paso mientras Grace, Marty y Paul hacen esas perfectas armonías, con un terrible sentido de urgencia, contagiando angustia. Algo en el teclado tiene una reminisencia a Manzarek, aunque es muy simple, me eriza la piel. Durante los puentes, dan una nota de esperanza, aceleran el ritmo y usan tonos mayores alegres, llenando de sol con las voces porun pequeño espáciuo, hasta que regresamos al mastodóntico riff de teclado y las guitarras se entrelazan con telarañas de notas, como de pesadilla. La canción es espesa, realmente terrible, Dryden contribulle con una caótica pero precisa batería, y en la sección media Jorma hace un efecto de sirena de la Segunda Guerra que va creciendo hasta que es evidente que es la guitarra. En la parte en que Grace canta sola, Casidy hace una especie de solo de bajo (si es bajo!) recorriendo prácticamente toda la escala y saliéndose del patrón de 2 tonos de la rola. La rola va subiendo de intensidad, los cantantes se alternan en gritos, efectos al fondo, y por momentos recuerda las progresiones delas grandes suites iniciales de Floyd. La letra… bueno, supongo que es una canción antibélica dentro del viajezote que debían traer, pero si resultan algunas buenas imágenes dentro de toda la imaginería hippie: “Everything someday will be gone except silence, Earth will be quiet again, Seas from clouds will wash off the ashed of violence” o “One tear I thought that should stop a war, But someone is killing me” o “From here to heaven is a scar”. Es una canción ácida, no hay duda, pero uno diría que es el extreme opuesto del Flower Power. Utiliza sus elementos, pero de una forma oscura, despedazando en 6 minutos cualquier dejo de esperanza de la Revolución Hippie… Una verdadera joya de la banda, muy menospreciada.

 

En sí el disco es bueno, recorriendo toda la gama de colores y estilos del hippismo, desde el Folk más básico y acústico, pasando por jams luminosos, hasta rolas verdaderamente escalofriantes y apocalípticas. Es de hecho una especie de canto del cisne de los Jefferson Airplane, antes de que los problemas internos y las drogas fracturaran la banda, lo cual se reflejaría en el bajón de calidad del siguiente disco, Volunteers. Cabe notar que con este álbum siguieron en la cresta de la ola, y es una de las pocas bandas que encabezaron los tres grandes festivales: Monterey, Woodstock y Isle of Wight, sin contar que también estuvieron en el infame Altamont.

En el Crown of Creation, suenan a una banda sólida, creativa, que explora a totalidad su territorio, que es el Rock ácido, y que conoce a su perfección sus limitaciones, pero las explota a la perfección para que no se noten. De esta forma, el disco es una fotografía musical de su época, y uno pensaría que lo mejor apenas estaba por venir. Desafortunadamente, los Airplane como tales no pudieron descolgarse del sonido hippiedélico, y cuando dicho sonido evolucionó, los Jefferson no supieron hacerlo. Bueno sí, pero como Hot Tuna y como Starship, pero aún nos falta el Volunteers y no me quiero adelantar.

  

 

Por Corvan 

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