DAY AND AGE (The Killers, 2008)

Artista: The Killers (D)

Fecha de Grabación: Abr-Sep 2008

Fecha de Lanzamiento: 18 de Noviembre del 2008, USA

Discográfica: Island

Productor: Stuart Price & The Killers

Calificación: 6.5

Era: Indie (2001-???)

Subgénero: Indie Rock

Mejor Canción: The World We Live In o Losing Touch


Canciones: 1) Losing Touch; 2) Human; 3) Spaceman; 4) Joy Ride; 5) A Dustland Fairytale; 6) This is Your Life; 7) I Can’t Stay; 8) Neon Tiger; 9) The World We Live In; 10) Goodnight, Travel Well; BONUS TRACKS: 11) A Crippling Blow; 12) Forget About What I Said.


Qué rayos le pasó a The Killers? Es que el Síndrome del Tercer Disco fue verdaderamente cruel con ellos? Recordemos que el soberbio Sawdust fue una recopilación de Lados B y rarezas, por lo que técnicamente, éste Day And Age es el tercer disco de estudio de los de Las Vegas. La cuestión es que la diferencia entre un disco y otro es de apenas un año, pero estilísticamente pareciera que son dos bandas totalmente distintas. Aquí queda claro que la etiqueta de Indie Rock que le pongo al disco es por mera costumbre y le queda ya muy grande.


Mucho se dijo que los Kings of Leon habían dejado de ser los Strokes sureños para convertirse en los U2 sureños. Pero seamos honestos, los KoL mantuvieron su identidad a pesar de refinar un poco su sonido, y el cambio les sentó bien. Pero a los Killers el cambio no les vino nada bien. Aquí por momentos parecieran estar intentando copiar la ligereza de Franz Ferdinand en sus peores temas, o a Coldplay en cualquier disco post Rush of Blood… Si ya tenían una marcada influencia pop que los hacían la más digerible de las bandas Indie Rock, aquí, como decía, se quitan por completo la etiqueta para hacer un disco Dance, Synth Pop y New Wave, que intenta ser majestuoso, como lo fue el Sawdust, pero con melodías flojísimas, más enfocadas a reventar el antro que en nutrir el cerebro, y que a lo mucho, se queda como un mal intento pretencioso.


La banda comenzó a escribir los temas de su tercer disco cuando aún estaban en el enorme Sam’s Town Tour. Stuart Price ya les había producido algunos remixes, pero nunca habían trabajado directamente con él en estudio, por lo que, a su paso por Londres, se reunieron con él para discutir la posible producción del nuevo disco. Platicaron durante una cena y saliendo se fueron directo al estudio, donde grabaron “Human” en apenas un par de horas. El disco se grabó mayormente en Las Vegas, en el estudio de The Killers. La banda grababa los demos y se los enviaba a Price por internet, quien luego les llamaba para dar su opinión. Bueno, supongo que no hubo demasiada supervisión directa…


Yo no estoy en contra de que las bandas se reinventen. De hecho, es algo necesario, o corren el riesgo de estancarse y repetirse hasta el cansancio. La única banda de la historia que pudo repetir con cierto éxito la misma fórmula fue AC/DC… La cuestión con los Killers es que fueron muchos cambios en muy poco tiempo. El Hot Fuss les hizo acaparar reflectores y lanzar una promisoria carrera. No es un disco perfecto, pero es fresco, con bases pop de los 80’s, pero con fuerte carga Rock, y con temazos como “Somebody Told Me” y “All These Things We’ve Done”, que te enganchaban por más resistencia que pusieras. Con Sam’s Town expandieron su sonido, hicieron un disco más grande y pretencioso, con más sintetizadores, con bigotes, más “americano”, ligeramente más pesimista y más raro, y con un estilo en el que se notaron mucho más cómodos, y por ello la gran manufactura del disco, que a mi gusto superó al debut. Nos guste o no, “Mr. Brightside” debe ser uno de los 10 temas más emblemáticos de la primer década del siglo. Sin contar el Sawdust, que es un recopilatorio de gran nivel, aún más oscuro, llegamos al Day And Age. Aquí la banda intenta hacer un Sawdust más grande. El mismo Brandon confirmaría que intentaron dar una especie de continuidad al disco previo. Así pues, suena más grandiosista, más hecho para estadios. Hay metales, bajeos funkys con reminiscencias al Bowie de los 80’s, a Duran Duran, algunos sonidos que recuerdan a los Talkin’ Heads, y mucho dance. No me molesta la mezcla y la diversidad del disco. El problema es la ligereza con la que lo hacen. Muchos de los recursos, y el hecho de tener capa sobre capa sobre capa, parece que es para maquillar las canciones, que tienen melodías débiles, sin ganchos, y básicamente distraen del hecho de que son simplemente mediocres, salvo por un par de momentos. Brandon suena además cada vez más protagónico, no sólo acaparando todo con los teclados, sino con la voz, cada vez más teatral. Y las letras… bueno, nunca fueron demasiado filosóficos, pero la línea que define al disco es “Are we human or are we dancer?”, que ni siquiera es gramaticalmente correcta…



El disco arranca con “Losing Touch”, que podría dar título al disco. El inicio de la canción es de hecho, espantoso, con unas como campanas navideñas y un sintetizador que recuerda “I’m Not In Love” de 10 cc (sin olvidar que esa rola es la parodia de parodias). Afortunadamente, tras unos 15 segundos de terror, se rehacen con una línea de bajo muy funky y pegadiza, y una base de metales muy pomposa, pero que funciona muy bien, y logra enganchar. Incluso Brandon Flowers suena endemoniadamente bien, y hasta el momento, tenemos una melodía sólida y muy pegajosa. En el estribillo bajan la intensidad, para agregar matices más electrónicos. A la de por sí ya saturada atmósfera, le van agregando más y más capas, coros al fondo, overdubs de Flowers, sintetizadores, un solo muy a la Bon Jovi… En fin, la canción funciona, sobre todo por esa intoxicante interacción entre el bajeo y los metales, y creo que es la mejor rola del álbum. Voy a ignorar que al final repiten en exceso el estribillo, e incluso que parece una versión más lenta y funky de “Jenny Was a Friend of Mine”. El disco arranca bien, y hace parecer que los Killers han refrescado su sonido…


…Hasta que nos topamos con “Human”. Muchos comentan que es una canción predecible. Bueno, francamente a mi me tomó por sorpresa. Es lo que menos me esperaba de los Killers tras un disco como el Sawdust, o un inicio como “Losing Touch”. Es decir, aquí es un vuelco totalmente electrónico y dance, un tema para la disco. Sería predecible si estuviera en un álbum de los Pet Shop Boys, no en uno de los Killers, o al menos a los que conocíamos hasta el 2007. La letra… bueno la famosa pregunta causó un montón de polémica por su falla gramatical. Pero creo que es triste por lo vacía y banal, que hace ver a Alex Kapranos como Dylan. Los críticos curiosamente le dieron buenas reseñas. Para mi es simplemente el tema que marca el giro de la banda al lado más vacío de la industria musical. Are we human or are we dancer? Creo que Flowers tiene la respuesta en la canción misma…


“Spaceman” no es TAN electrónica, pero sigue dejando ver claramente los visos comerciales. Al menos es más juguetona, y tiene mejor Groove, porque parecen no tomarse tan en serio. Intenta ser un tema futurista, por su tema, agregando un montón de efectos como reverb y sintetizadores y el puente al 2:45. Algunos dicen que tiene cierta influencia de Bowie. Por “Starman”? quizá es que no soy un gran conocedor del Duque Blanco, en especial de los 80’s, pero no me suena en absoluto similar. No hay demasiados ganchos y la melodía no es muy memorable, Brandon canta de manera desenfrenada. Los efectos terminan siendo irritantes, y aunque la letra no es para tomarse en serio, líneas como las del estribillo nos hacen preguntarnos qué se estaban metiendo: “The song maker says, it ain’t so bad, The dream maker’s going to make you mad, The spaceman says, Everybody look down, It’s all in your mind”. Aún así, le doy el beneficio de la duda. Si le quitamos la sobreproducción, podría haber entrado sin pena ni gloria en algún disco previo.


Luego está “Joy Ride”, que suena a un mal tributo combinado a Franz Ferdinand y a The Talkin’ Heads. Un bajeo Funky, con percusiones latinas, guitarreos discos, y un fraseo de Flowers inteligible, sin melodía. Cuando leemos la letra, preferimos no haberlo hecho, ya que entendemos aún menos. El estribillo al menos es algo más melódico, con guitarras acústicas y el bajo de Stoermer más en onda disco de los 70’s. Hay sax, armónica, timbales, sintetizadores en exceso, una coda larguísima y que termina con esos insufribles pujidos de Brandon difuminándose. Mi queja no es que tomen influencias, sino que tomen taaaaaantas y quieran enjaretarlas en un solo tema sin dirección alguna.


“A Dustland Fairytale” no mejora demasiado. De hecho empieza bien, con alguna reminiscencia a la versión de “Romeo And Juliet”, con un piano minimalista y una sensación íntima de Brandon, dando la impresión de que va a hacer una buena balada. Pero al 1:10 mandan todo al traste al acelerar el tempo y volver este cuento de hadas en una abominable superproducción de Disney, con orquestas y juegos artificiales, y sintetizadores sobre sintetizadores. Si le quitamos todo el bling bling, nos queda un tema casi unitonal, que Flowers no puede mantener por sí solo, ya que su timbre termina sonando molesto. Es quizá la rola más personal del disco, al intentar retratar la manera en que se conocieron sus padres, pero la echan a perder miserablemente con esa ambientación bombástica. Les hubiera quedado mejor al mantener un ambiente minimalista.


“This is Your Life” revienta de entrada con esos coros con los que inicia. “Oww OWE, Oww OWE, Oww OWE, Oww OWE…” durante un minuto y medio, que es lo que tardan en difuminarse, no puedo prestar atención a nada más. Parecen sacados de “The Lion Sleeps Tonight”, pero en versión molesta. Después de ese lapso, uno se da cuenta del simplismo de la línea de bajo, un beat de batería disco y uno se pregunta dónde está Dave Keuning, no sólo en esta rola, sino en todo el disco. Quizá nadie le avisó que estaban grabando… Ah! Por ahí aparece al final, parece que había salido a fumarse un cigarrillo! El tema es plano, con una melodía floja, Flowers teatral y enfadoso. Y la letra… sigo intentando descifrar qué demonios quisieron decir en esta.


Con “I Can’t Stay” de nuevo suenan sobreproducidos cuando se supone que debía ser un tema ligero. Quizá Price no escuchó el arpa y esa como tuba por teléfono… Sin embargo, en este segundo Talkinheads-alike, salen mejor librados que en el primero. El ambiente es más relajado con esa guitarra acústica, más tropical, y por momentos se puede disfrutar la suave melodía, memorable e hipnótica. Por momentos, antes del solo de sax, marimbas, metales, y esa ambientación que parece sacada de La Sirenita.


“Neon Tiger” es un tema promedio, no demasiado memorable, pero tampoco malo. Aquí la atmósfera, llena de ecos, y la guitarra de Dave, dan ciertos aires iutuescos. Muy fastuosa, y se puede decir que hasta genérica para términos de los Killers. La pasaría totalmente por alto de no ser por el estupendo puente al 1:30, cuando todos callan y prácticamente queda Brandon cantando:


“I don't wanna be kept, I don't wanna be caged, I don't wanna be damned- oh hell

I don't wanna be broke, I don't wanna be saved, I don't wanna be S.O.L.”


Ya sé, es un truco reciclado de “All These Things That I've Done”, pero aquí vuelve a funcionar ese crescendo, y me agrada como revienta la canción y la escala de tonos descendientes del teclado tras el grito de “everyone make some noise!” Después de esto, abusan en la coda, extendiéndola de más y arruinando el clímax. La canción tiene sus momentos, pero batallan para mantenerla constante.


Con “The World We Live In” muestran que aún pueden hacer pequeñas joyitas pop. Es cierto, sigue con el problema del disco de demasiado bling bling, pero esta vez se las ingenian para hacer una melodía memorable y llenarla de ganchos, y ni con las innecesarias capas de sintetizadores logran arruinarla. Es curioso, lo que en “This is Your Life” me revienta, aquí funciona muy bien. Ese loop de fondo, - AhhhAAA AhhhAAA - que sigo sin saber si son coros femeninos procesados o Keuning con un talk vox, resulta inquietante, pero agradable, y termina dando cohesión a la rola. Flowers no suena tan desesperante, dando más pausa y claridad a la voz, y creando una buena melodía. El bajeo sencillo, potente, con la batería a medio tiempo. A lo largo de la canción tenemos otra vez un montón de sonidos, sobre todo sintetizadores, pero tenemos algunos metales muy beatlescos, ráfagas de guitarra con delay y phaser, y demás artilugios que esta vez logran conjugarse muy bien. Sí, por momentos suena muy pesada, pero la melodía la hace tolerable. El estribillo es encantador, y lo más cercano a un clásico de la banda en este disco. Al terminar, cambian a tonos menores para crear un efecto espectacular y dar pie a un solo, minimalista y de aires harrisonianos. La alargan demasiado. Dan pequeños matices orientales, y para la coda vuelven los excesos, pero nos deja con la sensación de por fin haber vuelto a escuchar algo nutritivo después del espejismo del primer tema.


Luego llega “Goodnight, Travel Well”. El tema más oscuro del disco, y quizá más oscuro que “Tranquilize”. Capas densas de teclado, que esta vez recuerdan vagamente al Depeche Mode de fines de los 80’s y a “Climbing Up The Walls” de Radiohead. Una atmósfera espesa, con los tonos lentos arrastrándose, creando una tensión inusitada. Brando canta a media voz, casi recitando. La melodía es casi nula, pero la intensidad con que canta es increíble, atrapándonos en ese ambiente de pesadilla. La letra es la más clara del disco, y por lo mismo, la mejor. Habla sobre la muerte de alguien querido: “The unknown distance to the great beyond, stares back at my grieving frame” y sobre la tortura que es aceptar esa ausencia: “Every time you fall and every time you try, every foolish dream, and every compromise”. Al minuto 3, Flowers eleva una octava para el siguiente estribillo. “There’s nothing I can say, there’s nothing I can do now…”. El tema debió terminar al 3:30 de manera dramática. Pero nooooooooo, tenían que irse por la formula y hacer su majestuoso e innecesario y dramático crescendo. El drama a partir de aquí suena artificial, más efectista que real. Se exceden de nuevo agregando unos 3 minutos que terminan echando a perder lo que pudo ser la mejor canción del disco, terminando incluso en tonos mayores y saturándonos por completo.


El disco en teoría acaba aquí. Oficialmente tiene 10 temas, pero todos los álbumes de Day & Age traen 12 tracks. La cuestión es que los últimos 2 varían de país a país. La versión que yo tengo es la de iTunes para Inglaterra, Japón y Australia.


Con “A Crippling Bowl” se acuerdan que alguna vez fueron una banda de Rock. La guitarra de Keuning ruge literalmente, mientras Stoermer y Vanucci crean una tremenda muralla con la sección rítmica, creando arrancones y parones bastante potentes. Brandon también suena con bastante actitud, e incluso el efecto lejano de la voz le sienta bien. Para el estribillo, cambian el mood a uno más suave y agradable, con una gran melodía, guitarra acústica y una saltarina línea de bajo, la más creativa del álbum. No me fascina el sintetizador de Flowers, y creo que sale sobrando en todo el tema, salvo la parte en que lo hace sonar como clavicordio. En sí la rola logra una gran combinación entre las partes agresivísimas y esa otra sección de ensueño y cargada de ternura. No pueden hacer ESTE tipo de experimentación en todos los temas?


Cerramos con “Forget About What I Said”, un tema genérico, más roquero que la mayoría del disco, y que también pudo estar sin pena ni gloria en los discos previos. Es formuláica y previsible, con un estribillo que intenta ser un gancho para estadios, pero que le falta punch, y el previsible puente en el que crean tensión para reventar la rola. Vanucci hace una gran labor con las baquetas, por cierto. Sin ser demasiado memorable, el tema al menos cierra de manera decente el soso Day And Age.



En fin, muchas fallas, pero la principal es tratar de acaparar demasiado, pero con muy poca sustancia. Curiosamente el disco tendría cierto éxito comercial, no al nivel del Hot Fuss, por supuesto. Sin embargo, mi teoría es que muchos de los que seguíamos a los Killers quedamos muy decepcionados con este álbum. Les serviría sin embargo para moverse a otra base de seguidores, quizá más amplia, esos que tampoco se molestaron en convertir el Viva La Vida en un éxito de ventas…

Es triste, los Killers intentaron expandirse tanto con este disco, que se perdieron difuminando por completo.


Por Corvan

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