DECEMBER’S CHILDREN (The Rolling Stones, 1965)

Artista: Rolling Stones (A)

Fecha de Grabación: Mar – Sep ‘65
Fecha de Lanzamiento: 14 de Diciembre de 1965, US
Discográfica: London Records
Productor: Andrew Loog Oldham

Calificación: 6 

 

 

Era: Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966)

Subgénero: La Invasión Inglesa  

Mejor Canción: Get Off Of My Cloud.

Canciones: ) 1) She Said Yeah; 2) Talkin' About You; 3) You Better Move On; 4) Look What You've Done; 5) The Singer Not The Song; 6) (Get Your Kicks On) Route '66; 7) Get Off Of My Cloud; 8) I'm Free; 9) As Tears Go By; 10) Gotta Get Away; 11) Blue Turns To Grey; 12) I'm Moving On.

 

Qué portada tan más cool!!! De todas las portadas de los primeros discos de los Stones, esta es la que más me gusta, sin duda alguna. En esta foto logran una pose más de grupo, más oscura y se ven más malotes de una manera natural, no tan fingida como el Out Of Our Heads, o el 12 X 5. Además la foto es más lejana, y en blanco y negro, dando una buena perspectiva de la banda al final de ese pasillo. En alguna ocasión vi una playera de los Stones con esta portada, y la verdad siempre me han parecido más interesantes las fotos de la primera formación de la banda, aún con Brian Jones, más naturales y antes de que Mick y Keith se volvieran posers faranduleros en los 70’s. La playera que vi obviamente no era original, pero la dejé para después y ya no la volví a encontrar, por lo que me arrepiento enormemente de no haberla comprado en su momento.

Hey! Corvan! Reacciona!!!! (cachetada) Esto se supone que es una reseña de disco, no de moda callejera, o de portadas de discos. Ehrr… bueno sí, pero desgraciadamente, si esta es la mejor portada de los Stones en los 60’s, también es su disco más débil de la década, así que en realidad comencé con lo más interesante del disco.

La verdad es que este es uno de esos discos bastardos americanos de los Rolling Stones, que Lanzó London Records para aprovechar: a) la época navideña (será por eso el tan enigmático título?) y b) la explosión que había causado “Satisfaction” unos meses antes, con la consiguiente popularidad de la banda. Así que los ejecutivos gringos dijeron: “Si los Beatles hicieron una mina de oro la navidad pasada con el For Sale, pues vamos haciendo lo mismo” y recopilaron en su mayoría lados B de segunda, algunos sencillos interesantes, material que ya había salido con anterioridad en otros EP’s, un par de rolas inéditas, y un par de tracks en vivo. El material es tan flojo, que esta vez el December’s Children ni siquiera tiene un equivalente británico… al menos en DECCA tuvieron un poco de decencia.

Así pues, el December´s Children pierde gran parte de lo que la banda había ganado con el Out Of Our Heads: muchos de los temas originales son más bien débiles, exceptuando por supuesto “Got Off Of My Cloud”, que está mucho más adelantada al resto del material, y “As Tears Go By”, que viene siendo el equivalente al “Yesterday” de los Beatles. Nuevamente la selección de covers no es la más adecuada, y en general, el disco está otra vez más orientado al pop que al R&B que tan bien dominan en este punto. Resulta casi increíble que el siguiente disco sea el Aftermath, apenas unos meses después, con un cambio radical en el sonido, una madurez total de la dupla escritora Jagger-Richard, componiendo ahora si todos los temas y dominando el pop a un gran nivel. Parece imposible que unos meses después lanzarían su primer obra maestra, pero hay que considerar que los chicos no estuvieron involucrados realmente en la decisión de la disquera ni en la selección de temas de este disco. Y en dado caso, también los Beatles metieron las 8 patas con el For Sale antes de comenzar su madurez.

Al menos, en el December’s Children, los tracks en vivo, “Route 66” y “I’m Moving On” muestran una faceta que generalmente nos es desconocida de la etapa temprana de los Rolling Stones: que no fue hasta el ’69 que se convirtieron en una impresionante aplanadora musical en vivo, sino que ya en 1965 sonaban tremendos y ya eran una máquina sónica perfectamente aceitada. Lo único malo es que los dos cortes son ofensivamente cortos.

 

El disco empieza con “She Said Yeah”, que oyéndola bien, no está tan mal. Es un rocker furiosísimo original de Sonny Christy y Roddy Jackson. Aquí los Stones suenan demencialmente agresivos para ser 1965, recuperando ese aire amenazante y sombrío a través de la manera desenfrenada en que canta Mick y esos riffs bestiales que se unen de pronto con los solos. La canción en sí es muy movida y tiene unos arrancones y parones impresionantes prácticamente durante los 1:40 que dura, con trabajo destacado de Watts y de Wayman, que hace una enorme labor al bajo. La canción no puede ser considerada un clásico, pero destaca del promedio del disco con esa aura salvaje y punketona.

“Talkin' About You” es una canción de ritmo medio que no llama demasiado la atención. Tiene una gran línea de bajo y está bien realizada, pero no es nada del otro mundo, y ese es el problema de la mayor parte del disco. No son canciones malas en sí, pero son muy promedio para el estándar de los Stones. Los solos se oyen genéricos, y queda por debajo de otros covers que la banda ha hecho a Chuck Berry, como “Carol”. Lo destacado acaso son las melodías de voces que comienzan a ensayar y que perfeccionarán en los próximos discos.

Después llega “You Better Move On”, que es una canción muy blanda, muy pop, con ese guitarreo (acústico?) casi de vals. Esto suena exactamente al tipo de baladas que los ejecutivos americanos empezaron a usar a fines de los 50’s para asesinar al Rock. Está cute, no lo niego, pero después de grabar exitosamente “Under The Boardwalk”, aquí suena a una copia barata y absolutamente innecesaria. Como dato, Arthur Alexander, autor de la canción, es también el compositor de “Anna (Go To Him)”, por lo que sorprende la melosidad de los Rolling, usualmente más sombríos y agresivos que los de Liverpool.

Enseguida está “Look What You've Done”, un blues muy genérico, cargado de eco, y donde destaca el trabajo de armónica de Brian y nada más. No es agresivo, no hay un gancho en particular, no hay riffs, Jagger suena plano en la entonación y el eco hace que parezca que está rezando en una cueva, con el entusiasmo de una ostra. Nada que ver con la enorme tensión sexual de otros blues llenos de armónicas como “Confessin’ The Blues” del 12X5.

La cosa empeora con “The Singer Not The Song”, que presumiblemente, y a consideración de muchos, podría tener el cuestionable honor de ser la peor canción jamás escrita por la dupla Jagger-Richards. En primer lugar la canción está llena de clichés, una especie de riff arpegiado que podía servir a los Everly Brothers para poner a babear a las adolescentes, pero los Stones??? Los que después serían llamados “Sus Satánicas Majestades”???? Se dice que en esta rola intentaron imitar el sonido del Merseybeat, dependiente de los ganchos vocales, y una especie de guitarreo marcado, de tonos optimistas y con un aire inocente. Yo creo que hasta Gerry & The Peacemakers, máximos exponentes del Mersey Beat, se rieron de este intento por cursi. Azúcar en hartas dosis, y al escuchar ese final en falsetto uno no puede sino sentir pena ajena. Es una muestra de que hasta los Rolling Stones, esos mismos que meses antes lanzaran el máximo himno de disconformidad de los 60’s, tenían limitaciones. La canción bien se pudo llamar “The Singer AND The Song”.

Afortunadamente empezamos a recomponer un poco con la versión en vivo de “(Get Your Kicks On) Route 66”, que vale la pena por dos cosas: la primera el implacable bajeo de Bill, que no para un instante, luce siempre dinámico, da pautas y cierta oscuridad a la rola que no da la guitarra. Y la segunda es el gran trabajo de Keith, desde los arreglos que va desperdigando desde que empieza la rola hasta el tremendo requinto del 1:22, destacando las primeras notas del solo, casi tímidas, para después desbocarse con gran técnica. Esta es la muestra de que la banda tiene nivel, sólo que en ocasiones aún les cuesta trabajo explotarlo. Mick se sale de tono un par de veces, pero muestra una gran energía y esta versión sin duda es mejor que la del England’s Newest Hitmakers. La única pena es que dure tan poco.

Seguimos en franca mejoría. De hecho, “Get Off Of My Cloud” es la mejor canción del disco, pero por mucho. Jagger y Richards por fin se acuerdan de que habían tenido avances como compositores y ponen otro de sus clásicos eternos, casi del nivel de “Satisfaction”. No fue escrita para este disco, sino que ya había salido como sencillo, pero eso no quita que robe reflectores al resto de las obras, mostrando la madurez y el sonido que relucirá en el siguiente disco, y ya con algunos atisbos psicodélicos. El riff es histórico, no hecho con una cuerda, sino con el guitarreo agresivo de Keith y Brian, cíclico, y con mucho mayor ritmo e intensidad que el de “Satisfaction”. Watts demuestra que también es un baterista de gran nivel, haciendo un ritmo complejo, con quiebres y unos remates excelentes que suenan a metralleta y por el cual le deberían levantar un monumento. Las letras se alejan de la melosidad de las canciones previas para sonar nuevamente amenazantes, oscuras, y explícitas para quien las quiera ver. Acaso un “Bájate de mi nube” no es lo suficientemente claro? Esta es la clase de agresividad que me gusta de los Stones, sin ser aún vulgares como en los 70’s, pero rompiendo reglas, siendo sumamente inteligentes, pero con esa especie de malignidad natural que ni los metaleros más malos pueden imitar: “Don’t hang around ‘cause two is a crowd for my cloud”. Un clásico de todos los tiempos y más de la mitad de la calificación de este disco. Otro nivel lírico y musical, y de nuevo, una buena señal el que la mejor canción del disco sea original.

Continuamos con “I’m Free”, que es mejor que el promedio, o al menos, mejor que los covers. Rítmica, pegajosa, nuevamente coqueteando con el pop, pero esta vez logran hacerla funcionar a través de ese veloz fraseo. Además es otra de las que tienen un mensaje implícito de rebeldía en la letra. El tema es además de los más conocidos por la gente, a pesar de que no es precisamente un clásico o un himno generacional, en parte porque a la banda le gusta interpretarla en vivo y fue capturada en el mítico concierto de Hyde Park unos días después de la muerte de Brian, y también en el Stripped, el semiacústico de finales de los 90’s. Curiosamente ese puente-coro del :25 que se irá repitiendo nos transporta al ya mencionado For Sale de los Beatles, por el “Hold me, love me…” de “Eight Day’s A Week”. Buena, sin ser gigantesca, mucho mejor en las versiones en vivo más extendidas que mencionábamos.

Sigue “As Tears Go By”, una balada que también está a otro nivel del resto del material. La leyenda cuenta que su manager y productor, Andrew Loog Oldham, los encerró en un cuarto amenazando con no dejarlos salir si no escribían un éxito del tamaño de “Yesterday”, que para ese entonces estaba rompiendo récords y fronteras generacionales. Según la leyenda, cuando salieron del cuarto traían esta canción, con todo y los hermosísimos arreglos de cuerdas ideados por Brian. La comparación pues, es válida. En menos de tres minutos logra una pieza con base acústica, una hermosísima armonía vocal, letras introspectivas y tristes, pero sin sonar forzadas, y un arreglo de violines muy barroco que parece llorar a lo largo de la canción, añadiendo drama y tomando la función del solo a partir del 1:15. Lo notable, fíjese usted por si no lo sabía, es que Brian Jones es quien ejecuta todos los violines y chelos por sí mismo. La verdad de esta canción es que Mick la había escrito mucho antes para Marianne Faithful (dedicada a ella y para que la cantara ella), pero la idea no prosperó hasta este disco. Eso no quita que la leyenda sea divertida, ni quita que sea una canción magnífica. No sé si sea un clásico realmente, porque yo la escuché por primera vez en la primera compilación de los Stones que compré, llamada “The London Years”, y me enamoré desde entonces de ella, pero no aparece en muchos otros recopilatorios. A mi me parece excelente, con un aura medio trovadoresca que después imitarían con menor éxito en “Lady Jane”. No es “Yesterday”, definitivamente, pero es lo más cercano que cualquier otra banda logró hacer sin sonar a un vil plagio.

El gran momento del disco se rompe con “Gotta Get Away”, otra original que no destaca particularmente por algo. Con un ritmo semilento, no logra explotar, el riff no funciona y es muy pop, pero sin chispa. Nada memorable aquí, ni siquiera las armonías vocales, por lo que es un mero relleno.

“Blue Turns To Grey” lo dice todo con el título. Medio evocando esa aura tudoresca con una guitarra arpegiada, es rítmica y todo, pero desastrosa y muy poco inspirada. Simple, popera, y con intentos de ganchos que no logran hacerla funcionar ni a punta de pistola. El disco apenas iba recomponiendo y salen con esto… Para resumir: No suenan a los Rolling Stones. Tache!

Afortunadamente el disco cierra de gran manera con “I’m Moving On”, la segunda rola en vivo, y donde definitivamente demuestran la potencia avasalladora que tenían en vivo. El bajo, el bajo, escuchen ese bajo de Bill Wayman y extasíense. El riff principal lo lleva este instrumento, robándose prácticamente toda la canción, con un efecto elástico muy raro para la época. El slide de Brian es magnífico, dando ese toque bluesero que sólo él podía darle a las canciones. Luego Mick se discute con un simple pero soberbio solo de armónica al :40, Charlie no da un respiro a sus platillos y hay un fragmento al 1:15 en que Mick y Keith entablan un diálogo delicioso. Ya para el final Richard hace tronar su guitarra como un verdadero ferrocarril espejeando la armónica. En serio, para ser un material en vivo de 1965 la única queja es que dure apenas 2:18 y que no hayan hecho esto más seguido en los 60’s. Un cierre impresionante que ayuda a terminar de manera más que decente un disco mediocre.

 

Después de todo, no es realmente horripilante, pero es malón, y tenemos en resumen un clásico prepsicodélico y una balada majestuosa en los originales, y dos temas en vivo entre los covers que sobresalen. Además están “She Said Yeah” y “I’m Free” que mantienen un estándar más o menos decente y lo demás, puro relleno, algunos insultantes. Así pues, es el álbum más flojo de los Rolling de la era con Brian Jones, y de no ser por Ronnie Wood y joyitas como el Black & Blue o el Dirty Work, sería de los peores de su inmensa carrera. Pero como atenuante tenemos que no fue un disco de estudio planeado por ellos, sino por los ejecutivos rascadólares de London Records, que a fin de cuentas, lograron su cometido de tener un buen aguinaldo. Y no sé si haya tenido qué ver, pero tal vez los chicos dieron su máximo esfuerzo en reivindicarse meses después con el Aftermath, una verdadera joya de colección, que marcaría su madurez como grupo y el inicio de la transición a sonidos más arriesgados.

No creo que el December’s Children sea para todos, y definitivamente no es para quienes quieren comenzar a conocer la época inicial de la banda, sino para los fans. Aún así, el peor disco de los Rolling Stones (con Brian Jones, aclaro), supera con creces los mejores discos de muchas otras bandas de la época. Moraleja: nunca toques rolas de las que te puedas arrepentir, algún malévolo ejecutivo puede estar grabando para sacarte un disco navideño…

Por cierto, si alguien ve una playera con la excelsa portada de este disco, no sean gachos y avísenme!

 

 

Por Corvan 

 

Letras de El Traductor del Rock 

 

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