DEL 63 (Fito Páez, 1984)

Artista: Fito Páez (C) 

Fecha de Grabación: 1984 

Fecha de Publicación: 1984 

Discográfica: EMI Music 

Productor: Fito Páez 

Calificación:

              

Era: Rock en Ñ Clásico 

Subgénero: 80´s Rock en Ñ Clásico 

Mejor Canción: Tres Agujas 

Canciones: 1) Del 63; 2) Tres Agujas; 3) Viejo Mundo; 4); La Rumba de Piano; 5) Cuervos en Casa; 6) Sable Chino; 7) Rojo como un Corazón; 8) Canción sobre Canción; 9) Un Rosario en Budapest.   

Es interesante cómo la década de los ochentas de Fito quedó bastante opacada por sus noventas exitosos y sus dosmiles mediáticos, ya que sin miedo diré que es la de su mayor explosión creativa en un tiempo constante, desde este disco hasta el final de la década; y digo creativa porque realmente las ideas más novedosas como compositor  las ha aportado en esta etapa. Si no me creen pueden comparar discos, tipos de canciones, temáticas, y hasta estructuras. Verán que si bien Fito con el paso del tiempo, mejoró aspectos de la producción de sus discos y ha evolucionado sus letras,  musicalmente no es tan diferente de como ha estado en sus primeros discos. Obviamente todos tendrán sus puntos más altos y más bajos, pero desde el inicio la esencia se mantiene. Ya desde adolescente, Fito tendría su fórmula caótica e intacta de componer canciones. 

Este primer disco está marcado por esa diferencia con su etapa más conocida, se lo ve rodeado de una crudeza y falta de producción tan notable, que la vemos desde la tapa del disco, con Páez solitario con su sintetizador en una especie de baño… Los aportes musicales estarán entre compañeros de banda realmente casuales, ya que todavía no tendría banda fija, y los músicos de la Trova Rosarina que podrían ayudar acompañando sus composiciones.

Esto no es un pequeño detalle, ya que el sonido del disco no está para nada influido por el sonido de los 80’s (a excepción de las baterías electrónicas), sino que más parece un disco compuesto para un músico de Rock Progresivo de los 70’s. Hasta sus letras son muy setenteras, como si Fito no tuviera claro si ser un músico de Rock o un Trovador. Y en esta desfachatez hay pequeños errores de juventud, como querer parecerse mucho al Charly Garcia de Sui Generis, esa especie de Trovador Rocker que puede enfrentar a todos los males de este mundo por igual. El problema es que Charly ya existía y en ese momento era un ídolo, tanto que el joven Fito era comparado con él constantemente y hasta lo tildaban de imitador, generando cierta tensión entre los dos. Por suerte para Fito, todo esto terminó cuando el mismo Charly lo convocó para ser parte del grupo que grabaría Piano Bar. Esto dejaría grandes enseñanzas en Fito como algunos conceptos de poliritmia electrónica y algunas cadencias no habituales en el mundo del Rock, a las que luego Páez les sacaría mucho jugo. 

Lo importante es que no tuvo miedo de mezclar estos dos mundos que traía en su música. Hablo de mundos porque para Páez habrá  pasado todo muy rápido desde su llegada a Rosario hasta caer en Buenos Aires con la Trova Rosarina de Baglietto. Este mundo, el primero el que traía de Rosario, con toda su influencia Folklórica, además del Jazz y la Bossa Nova y el segundo el Mundo del Rock de Buenos Aires, la Noche  y sobretodo la respuesta de un público bastante exigente. El resultado final es un disco cargado de nostalgia por su Rosario natal con dramatismo post dictadura. Si bien Fito con sus letras siempre quiso ser una especie de abanderado social autobiográfico al mejor estilo Lennon-Dylan-Garcia, hace que este estilo, por lo menos a los primeros discos, se le note forzado. Sin embargo su obra, como veremos mas adelante, ya tendría influencias más artísticas y en mi opinión mejoraría este aspecto. Eso no quita que tengamos ya grandes letras de colores épicos como en Tres Agujas.   

 

El disco comienza con Del 63, que realmente es un relato autobiográfico de Fito, desde su nacimiento “con Kennedy a la Cabeza” hasta esa actualidad. Si bien con algunos detalles realmente forzados, muy pero muy influenciado por Sui Generis en la letra, logra un aura nostálgica enorme. La estructura es simple, de versos largos con pequeños puentes, que al final funcionan de estribillos. Si bien el relato sigue igual, cambia en 2 ocasiones en donde interfiere la batería. La primera es cuando canta “Ya corría el 76, no se podía andar solo en la calle sin un revolver” y el segundo es cerca del minuto 3:30 con el clímax final,  con ese “Nosotros tenemos la culpa y hay que solucionarlo”. La verdad que el track es lindo, realmente dramático, pero sigo insistiendo suena demasiado forzado, como una especie de sobresfuerzo de Fito de hacer un himmo generacional.  

El segundo tema es Tres Agujas, que es en mi opinión el mejor tema de toda la discografía de Fito o por lo menos uno de los mejores, con una armonía muy ligada al Jazz, en la que deja una progresión armónica sublime y un ritmo marcado con el bajo. Nos deja una balada oscura, en las que suena de pronto algún piano brillante. La letra es genial, muy rebelde y más honesta que el anterior tema. Es un poco un pequeño desafío a todas las instituciones que nos dejan en vida, La Iglesia, La Política, El Amor… en realidad Fito habla de él mismo,  aunque más va avanzando la canción gana más y más dramatismo. Con 1 verso y ésta vez 2 diferentes estribillos, el primero mas luminoso “No es que no te crea,  es que las cosas han cambiado un poco “ y el segundo mas oscuro “No, creo que nunca es tarde, una válvula de escape se transforme en un acorde”. La letra en si es un dramático relato en forma de metáfora de algunos hechos pasados y presentes de la vida de Páez. En todo caso esta forma metafórica suena realmente más honesta que la anterior en forma de protesta directa. Sobre el final otra vez la cuota de dramatismo: “Quiero vivir aquí, más quiero cambiar, cambiar para sentirme vivo!!!” El clímax es tremendo y sería uno de los primeros tracks Clásicos del Rock Argentino de los 80’s compuesto por Páez, estando muy por encima de las otras canciones del disco. Cuenta la leyenda que la idea de la progresión armónica le vino a Fito escuchando el tema No Soy un Extraño de Charly. Meses después de componerla se la enseño al mismo García, y Charly exaltado se arrodilló y lo alabó. La leyenda también cuenta que este encuentro fue la decisión final de Fito a lanzarse como solista, todo gracias a este tema. 

Sigue Viejo Mundo, otro relato pacifista pero en forma de balada romántica, esta vez con Ruben Godín de invitado. Creo esta vez que la producción es el gran fallo, en la que se escucha a un Fito muy bajo y un sintetizador muy alto, casi tapando la voz de Fito. Creo que la mejor parte del track es el estribillo cantado por Godin, pero de los tracks del disco es de las mas flojas, además de repetir formulas ya que otra vez la parte más exaltada del track está en su final. 

El cuarto track es Rumba de Piano, el más alegre de este disco, y un tema muy olvidado de la discografía de Fito. Un piano muy influenciado por la música Brasileña, bastante alegre en el que Fito le canta al mismo piano como una especie de regalo a si mismo, como si de un amigo hablara. El estribillo sigue con el mismo jolgorio, obviamente más explosivo, aunque luego del mismo, el track se empieza a llenar de detalles: primero algunos efectos de sintetizadores, hasta un corte abrupto, en el que entran sintetizadores y baterías, para rematar con el mismo estribillo con solo de sintetizador incluido. Es interesante la historia de Fito y su piano… dicen que cuando tenía alrededor de 10 años, estaba con su padre y sus tías viendo la tele; durante un momento el pequeño Rodolfo (el nombre de Pila de Fito para los que desconocen) bajó al sótano donde estaba el piano de su fallecida madre, el cual lo abrió y descargó cierta energía sobre el mismo tocando cualquier nota sin sentido. Sin tener idea de música, dicen ese fue el primer contacto de Fito con un instrumento y el comienzo de su historia como músico. 

Sigue Cuervos en Casa, un track oscuro, el más rockero del disco y en el que se acerca al sonido de los 80’s, muy minimalista. Lamentablemente también tuvo algunos fallos de producción, sobre todo en las voces de Fito y los Coros. El track claramente de trasfondo político, con ese grito desgarrador de “Cuervos!!” El tema mucho no cambia, y por lo bajo que canta Fito mucho ni se entiende lo que dice, como queriendo silenciarse. Cerca del minuto y medio empieza el relato oscuro de un Fito más explosivo. Lamentablemente el track se quedaría solo en eso, tal vez con una mejor producción le hubieran sacado más jugo. 

Continúa Sable Chino, un track que arranca con un teclado monótono de Fito que nos relata un extraño personaje que toma “Coca Cola a las tres y cualquier cosa a cualquier hora”. La canción sigue hasta romperse al minuto 1:30 para volverse mucho más oscura. La letra termina con “y el saxo chorrea de odio”, y es aquí cuando interviene Oscar Feldman con el saxo para terminar el tema, que es bastante simple, pero mejor producido que el resto.  

El siguiente track es Rojo Como un Corazón, otro relato sobre ser artista. Si bien arranca siendo una balada prometedora, esta vez la fastidia la mala producción, primero por lo bajo de las voces, segundo por esos bruscos sintetizadores. Si bien uno de los mas rockeros del disco, sigue sin poder funcionar Páez con los Rockanroles. 

El siguiente track es la Balada Canción Sobre Canción, con cierto aire Tanguero en la forma de cantarla. De las más simples del disco, con un estribillo repetitivo, cargada de sintetizadores. Sin embargo no suena mal, ya que de por si el disco es complejo, así que algo de calma no viene nada mal. 

El último track es Un Rosarino en Budapest. Este ya un tema más Pop y alegre, con cierto aire de a uno de sus temas más conocidos como es Mariposa Tecnicolor. Marca de un modo aquél positivismo post dictadura, y un final más alegre a como venía la carrera de Fito en ese momento, en el que todo realmente le salía bien, desde su ida de Rosario hasta la llegada a Buenos Aires, en la que pasó de ser un desconocido a ser una Joven Promesa.  

 

Si bien es un debut un poco monótono, Fito cumple muy bien para ser su primer trabajo. Ya con su primer clásico como es Tres Agujas, una muestra de lo que sería capaz en un futuro no muy lejano, junto con lo demostrado en las canciones compuestas para Baglietto en su disco Tiempos Difíciles, de la misma época. Como verán, la fórmula Páez está en todo el disco, y en realidad no es muy distante a lo que veremos en un futuro. Poco a poco Fito cuidaría más la producción de su música, y es que en realidad tal vez sería el único aspecto que tendría que mejorar de cara al futuro, porque buen compositor ya era desde un principio.

 

 

Por Homer 

 

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