DESVIACIONES DE LA CANCIÓN INFORMAL (Fernando Delgadillo, 1994)

Artista: Fernando Delgadillo (C)
Fecha de Grabación: 1994
Fecha de Lanzamiento: 1994, MEX
Discográfica: Discos Pueblo
Productor: Fernando Delgadillo
Calificación: 8

 

 

Categoría: Trova y Cantautores (1968-???)

Mejor Canción: La Boca De Mi Amada o No Se Olvida o tal vez Llamadas Anónimas

Canciones: 1) Cosas y Palabras; 2) Matutina; 3) No Vine A Decir Que Sí; 4) Ensayo De Una Boca; 5) Soñando El Camino; 6) Mis Hojas De Noviembre; 7) No Se Olvida; 8) El Retocador De Calles; 9) Te Dejo Y Ya; 10) Reflexiones En La Mesa; 11) El Rag De Las Tres; 12) El Swing de la Vinatería; 13) Modelos Antiguos; 14) Llamadas Anónimas.

 

Este es otro buen disco de Fernando Delgadillo, que salió prácticamente al mismo tiempo que el Crónicas De Bruno Del Breñal. Sin embargo este disco no es experimental como el mencionado, sino que regresa a las canciones muy bien armadas, con buenas vestimentas de guitarra y en donde se combinan desde delicadísimas baladas que derretirían a cualquier mujer, como “Ensayo De Una Boca”, canciones de protesta con una carga de crítica muy, pero muy afilada como “No Vine A Decir Que Sí” o “No Se Olvida” y rolas anecdóticas y con un gran sentido del humor, como “Llamadas Anónimas”, que arranca más de una carcajada.

Así pues, Fernando vuelve a lo que mejor le sale, que es la canción informal; y no es que el Crónicas De Bruno Del Breñal no le haya salido bien, pero ciertamente no es de fácil asimilación. Aquí Delgadillo vuelve a esa tremenda versatilidad como compositor para darnos un disco variado, nostálgico, poético, aguerrido, con sonidos que evocan en todo momento ambientes cotidianos, y que de entrada nos deja un buen puñado de clásicos de su discografía en infaltables en cualquiera de sus conciertos.

El disco está muy bien logrado, Delgadillo se metió al estudio a grabar varias canciones recién salidas del tintero y otras que ya tenía tiempo presentando en cafés y en presentaciones. El disco va retratando diversos paisajes, desde emocionales hasta pequeñas pinceladas cotidianas. No es un disco conceptual, evidentemente, pero es un buen retrato de una vida de altibajos, con momentos grises, pero también con esperanzas. Delgadillo luce franco y abierto, aún con esa espontaneidad y falta de pretencionismo que hacen tan buenos sus primeros discos. Sin embargo me parece que no mantiene el buen nivel de su debut; algunas canciones son ligeramente más débiles en cuanto a melodía y repetitivas, sin tantos detalles musicales, como “El Retocador de Calles”, que a pesar de las letras ingeniosas, se vuelven cansinas después de un rato. Aún así, el álbum mantiene buen ritmo, ligero, cambiando de estados de ánimo y narrativas para que los casi 40 minutos se vayan volando. No me malentiendan, no digo que sea ligero porque sea un disco sin contenido; al contrario, el mayor valor del álbum es por la excelente lírica delgadillezca. A lo que me refiero es que los ambientes no son rebuscados ni exigen demasiado, y por ello el disco es calmo y ligero como pluma, absolutamente disfrutable, aunque genera momentos de cierta tensión cuando el autor se nos pone filoso con las letras.

Este disco comenzaría a abrirle bastantes más espacios al interior de la República. Debió ser por esta época cuando lo escuché por primera vez (Sí, un boleto para verlo en la Peña costaba apenas $20) y el rumor de un buen cantautor comenzó a circular, recomendándolo de boca en boca y creándole una buena cantidad de fans. Ya para el Primera Estrella de la Tarde era quizá en cantautor con más seguidores en México a pesar de no tener un respaldo de disqueras o televisoras, y en mayor medida se debe al buen trabajo de este disco.

 

El álbum abre con “Cosas Y Palabras”, una canción muy melancólica, en la que Delgadillo inicia haciendo unos deliciosos juegos con los armónicos de su guitarra para una larga intro de muy buena manufactura. Esta primera parte de la canción está muy bien manejada entre la tristeza que va desplegando en cada nota, jugando con los tonos, mientras hace una narrativa ágil y dramática, a corazón pelado de una ruptura, sin caer necesariamente en figuras comunes, sino creando imágenes generosas y bien construidas: “Que voy hacer cuando la lluvia me haga voces, Cuando deje de cansarme la rutina de trazarte aquí en mi cuerpo…” cantando con una voz casi desolada. Al 1:50 se incorpora un bajo eléctrico, ya que hasta el momento sólo habían sido Fernando, su guitarra y unos dedos chasqueados marcando el ritmo. Casi de inmediato se agrega una batería y la voz se hace todavía más desesperada. El verso final es de antología: “Para hallarme que soy solo un sujeto, Que ya no sueña con ser… Tu sueño” y una breve salida de teclado y bajo. Muy buena canción, que da muestras de ese juego que suele hacer de arrancar una canción en base acústica y luego incorporarle instrumentos eléctricos.

Luego está “Matutina”, una canción muy delicada, con arpegios muy bellos y enmarcando ese fraseo rebelde que siempre se niega a seguir métricas. Fernando va narrando un despertar lento, pegado a la almohada mientras va escuchando los ruidos matutinos. Al :40 se incorpora un pianito muy mono jugueteando en tonos agudos, haciendo revoloteos cuando se menciona la palabra y dando buenos toques. Mientras Fernando va despertando suena más firme la voz y el piano. Una rola inocente, muy mona y que refleja la esperanza de un buen día en un despertar lleno de sonidos cotidianos que generalmente nos pasan desapercibidos.

Continuamos con “No Vine A Decir Que Sí” donde el cantautor se vuelca a la protesta con una de sus mejores letras. La rola empieza con un círculo rítmico y con unos arreglitos (apostamos a que está en sol?), que viene a dar forma a una especie de riff cíclico. Apenas después de unas vueltas se agrega la batería (o caja de ritmos) y un teclado que de nuevo no tiene una estructura definida, sino que va dando pincelazos aquí y allá. En el coro Fernando se vuelve más directo y su voz trasluce coraje con las palabras acusadoras. Después del coro, el mismo Delgadillo hace un buen remate de guitarra. La letra es genial, haciendo una aguda crítica a la clase política, pero también al actuar ciudadano, que nos pasamos la vida quejándonos sin hacer más. Y no es que Delgadillo haga un llamado a las armas, no es una canción de guerra ni mucho menos, pero llama a hacer pequeñas acciones individuales para hacer una colectividad mejor: “Creo que mi vida empezó el día que quise crecer…”. Es más bien un llamado a la felicidad y a la conciencia que ésta puede generar en el país, aunque sin dejar de darle su responsabilidad a la clase política y a cada partido. Curioso como cada vez cobra más vigencia. En fin, esta es una letra que les queda de tarea para buscarla y disfrutarla. La canción es rítmica, y aunque es un tanto repetitiva, se las ingenia para ir haciendo arreglos con guitarra y teclado para que no se vuelva cansada. Todo un clásico!

Después viene otro plato fuerte. “Ensayo De Una Boca” es uno de los mejores poemas de amor musicalizados jamás hechos. Delgadillo hace una hermosísima balada en que describe solamente y con mil metáforas delicadísimas la boca de su enamorada, recorriendo sus labios, su risa, su aliento, creando mil y un imágenes perfectamente construidas, con una delicadeza de cristal. La guitarra es un tanto complicada, nuevamente en círculo, pero de nuevo lanzando notas que visten a la perfección la sensibilidad de las letras. Esta vez va acompañado por el violín más triste del mundo y un piano frágil, que combinadas van mandando la guitarra a segundo plano y crean una atmósfera cálida y muy íntima. Esta es una de las canciones más inteligentes de Fernando, en las que letras y musicalización se combinan para hacer una atmósfera que raya la perfección, que conmueve hasta el nudo en la garganta: “La boca de mi amada es jardín de cerezos, es huerto de naranjos, de limones y almendros, es sombra y es frescura en el molde más perfecto, y mi más caro tesoro, porque hoy me lo da todo… si me regala un besooooooo.”

“Soñando En El Camino” no es que sea mala, pero después de tan enorme canción parece muy gris. Un buen arpegio, aunque el círculo previsiblemente está en Sol, esta vez sin mayor acompañamiento que la guitarra. La letra es buena, narrando un desamor y la búsqueda de un nuevo camino tras la ruptura, haciendo gala del tremendo manejo del lenguaje que tiene el autor, ya mostrado en el Crónicas y en otras rolitas. Sin embargo, musicalmente no hay muchos recursos, no hay un coro memorable, pocos ganchos y se vuelve ligeramente repetitiva.

Enseguida llega “Mis Hojas De Noviembre” otra rolita menor de este disco, con buenas líneas de guitarra en el que muestra algunos buenos recursos. La letra es excelente, un monólogo a su amada, hablando en un tono como consolador, insistiendo en que sólo la quiere hacer sonreír, pero sin dejar de mostrar intenciones románticas. Me recuerda esa etapa en que apenas estás quedando bien con la otra persona, tanteando el terreno. Pero hay mucha melancolía, hay una especie de tristeza intrínseca en esa manera en que canta “a ver si podía hacerte sonreír”. No es un clásico, pero no es mala canción.

“No Se Olvida” es otra canción gigantesca, mostrando su mejor nivel en los arreglos de guitarra así como por el manejo lírico de la protesta. El 2 de Octubre de 1968 es una fecha negra en México por ser cuando se hizo una masacre de estudiantes en la Plaza de las 3 Culturas de Tlatelolco, valiéndose de la confusión del ejército que no fue quien inició el fuego, sino un grupo armado que obedecía las órdenes del presidente. Esta matanza fue calculada perfectamente y tenía la intención de terminar con las manifestaciones estudiantiles previas a las Olimpiadas de México ’68. La letra es enorme, sin caer en lugares comunes, llena de rabia, señalando y criticando, tanto a los gobiernos que siguen sin resolver nada como de la ciudadanía, que tampoco exige. Creo que en esta letra Rodrigo Solís tuvo cierta participación, pero no estoy seguro. A ver si Morocco nos confirma. No pongo fragmentos de la letra para que les quede de tarea. Gran, gran canción, una de las más incisivas y valientes de Fernando Delgadillo.

“El Retocador De Calles” es de las que menos me gustan de los primeros discos. Entiendo perfectamente la intención de retratar personajes y situaciones suburbanas, la letra es ingeniosa, y es impresionante la manera en que estira un tema que parece no dar para mucho. Pero a diferencia de “Ensayo De Una Boca”, me parece que se pierde en lo anecdótico, en agregar sonidos de fondo con requintos muy simples; y además la musicalización es muy repetitiva y cansada, sin salir del mismo sonsonete de sube y baja en los 3 minutos y medio que dura. Entiendo su propósito, pero en este paisajismo Delgadillo se queda corto ante paco Padilla, incluso ante sí mismo con otras canciones.

“Te Dejo Y Ya” mejora un mucho, con un ritmo desenfadado y letras divertidísimas, en donde el narrador le reprocha a su mujer que le molesten sus “pequeños detalles” que le molestan a ella, desde el no trabajar, pasando por verle las piernas a las chicas que pasan por ahí, y con un final divertidísimo. Musicalmente no es la gran cosa, pero esta vez la melodía vocal es pegajosa como el chicle, además de la entonación y esa especie de valemadrismo con que canta (Delgadillo más que cantar, “actúa” sus canciones) hacen que la canción funcione a la perfección. Esta es la primera parte de “La Trilogía de un Vago”

El disco vuelve a caer en un bache con “Reflexiones En La Mesa”, que retomando la idea de “Ensayo De Una Boca”, hace una descripción exhaustiva, con la diferencia de que una mesa de cocina difícilmente logra el impacto emocional y el interés que la boca de la amada. A pesar de los esfuerzos de Fernando por hacer una letra en un tema arriesgado y regalarnos otro pincelazo cotidiano, incluso a pesar de que intenta agregarle otro violín más triste del universo, la canción carece de mucho interés y lo mejor viene siendo que apenas pasa del minuto y medio.

“El Rag de las Tres” es diametralmente opuesta. En todos sentidos. Desde esa entrada tipo country la canción se apodera de nuestra atención, y va llenándose de recursos musicales bastante divertidos que nos mantienen inmersos en los detalles hasta el final, pianitos juguetones, tarareos, y con todo y los boing-boings incluidos con es instrumento que hace sonido de liga y del cual se me olvida de nuevo su nombre. Líricamente es una joya y también opuesta a la de la mesa. Habla de todo y nada al mismo tiempo, emulando esas divagaciones en que uno cae en medio de un insomnio a las tres de la mañana creando divertidísimas imágenes. Francamente Delgadillo es mucho mejor cuando hace esta demostración de recursos musicales y líricos, sin mayor intención que divertirse y divertirnos. No es un clásico, pero es una de las que más me gustan, y me saca un par de carcajadas con lo del pedigrí y con lo de meterse a estudiar. Por cierrto, esta es la segunda de “La Trilogía de un Vago”.

Después viene “El Swing De La Vinatería” que cierra la trilogía, con un ambiente oscuro y nocturno. La canción es puro bajo, haciendo una ambientación de antro de mala muerte mientras Fernando “canta-actúa” como malote pidiendo una botella de ron en una vinatería a altas horas de la madrugada, explicándole al expendedor la situación que lo llevó ahí. Usa una jerga urbana, intentando caerle bien al vendedor de la licorería. Buena canción en la que logra formar una atmósfera básicamente con nada y termina creando una escena chusca y compleja en una escena tan común como ir a una vinatería.

“Modelos Antiguos”, una canción desenfadada, con una musicalización muy campirana con banjo y todo, un poco semejante a “La Floresta”. Delgadillo hace un fraseo endiablado para encajar extensas letras en donde hace alegorías de un carro de modelo viejo y sin motor con una vida cansada, pero aún con esperanzas. El coro es pegajoso, pero uno se pierde entre tanta idea. Es buena rola, sin ser sobresaliente.

La que sí destaca es “Llamadas Anónimas” que cierra el disco, atrapando con la divertida melodía vocal, la guitarra que también hace juego al ambiente chusco, pero sobre todo la letra. Fernando vuelve a mostrar su genialidad para recrear situaciones inverosímiles y convertirlas en tremendas odiseas que te hacen carcajear, caso de una llamada al azar de una chica ganosa. La musicalización es un tanto básica, por momentos se alcanza a escuchar un trombón haciendo los bajos y una trompeta haciendo solos al final, pero es la voz la que se lleva la canción haciendo las modulaciones perfectas, desde la sorpresa, la calentura, el desencanto y la desesperación. Una joya gigantesca que muestra que no todo tiene que ser serio para ser grande.

 

En fin, un buen disco que se va volando y que nos enseña la genialidad y dominio de Fernando Delgadillo para crear diferentes estados de ánimo, texturas y ambientes, desde los más delicados a los más chistosos. El Desviaciones De La Canción Informal es un buen disco que le abrió más puertas a su autor, pero a pesar de que tiene algunas de las más grandes canciones de su discografía, también tiene un par de rolitas sin mucho sentido y algunas un poco promedio y sin demasiados recursos. No es que Delgadillo se vea pretencioso en algún momento, sino que más bien peca de inocente en algunas canciones… Y eso a veces es igual de malo.

Es un disco sólido a pesar de todo, muy llevadero, y las canciones buenas hacen que los errores no se noten demasiado. Definitivamente recomendable para todos los que no lo hayan escuchado.

 

 

Por Corvan 

 

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