DIRT (Alice In Chains, 1992)

Artista: Alice In Chains (C+)
Fecha de Grabación: Mar – May 1992
Fecha de Lanzamiento: 29 de Sep de 1992, USA
Discográfica: Columbia
Productor: AIC, Dave Jerden
Calificación: 10 (MUST HAVE)

 

 

Era: Grunge (1989-???)

Subgénero: Grunge (1989-1997)

Mejor Canción: Would o Rooster o Angry Chair… les cambio todo el Nevermind por cualquiera de éstas!

Canciones: 1) Down In A Hole; 2)Them Bones; 3) Damn That River; 4) Rain When I Die; 5) Sickman; 6) Rooster; 7) Junkhead; 8) Dirt; 9) God Smack; 10) Iron Gland; 11) Hate To Feel; 12) Angry Chair; 13) Would?.

 

Esta es otra de las razones por las que no le puedo dar al Nevermind un 10. El Dirt es un disco perfecto de Grunge, el que sumariza el mood, la esencia devastadora y sin lugar en el mundo de la generación a la que representa el Grunge. Saben porqué el Nevermind se convirtió en un disco icónico de los 90’s, en el más representativo del supuesto Grunge y en uno de los más vendidos de la historia, mientras que el Dirt de Alice In Chains no pudo a pesar de ser infinitamente mejor? No, no fue porque el Nevermind llegara primero, sino porque el Dirt es absolutamente más violento, crudo, sincero y terrorífico que el Nevermind. A comparación, Cobain y compañía suenan como los Jonas Brothers o como los Backyardigans. Eso no quita que el Dirt sea uno de los mejores discos de los 90’s, lo que pasa es que la gente le tiene pavor, ya que no recurre a maquillaje o a trucos baratos (no me refiero a Kurt sino al Glam Metal) para generar miedo. Es realidad pura. Ni siquiera pretende generar miedo. Alice In Chains simplemente refleja con toda la crudeza posible la realidad, la horripilante realidad de un adicto a las drogas, un hombre enfermo que se está consumiendo en un hoyo sucio, convirtiéndose en huesos, y que lo mejor que puede desear es que llueva cuando muera sentado en una silla rabiosa (simplemente usando algunos títulos de rolas).

Realmente es una pesadilla, este disco es la película de terror que Ozzy Osbourne y Tony Iommy imaginaron convertida en música cuando dieron forma al concepto de Black Sabbath. Sólo que Alice In Chains no tenía la intención de asustar, ni de disuadir ni nada, quizá por ello es tan genial, porque es de los discos más logrados y al mismo tiempo menos pretenciosos de la historia. La música por su parte también es sobrecogedora, y es el conducto perfecto para que Staley haga un canto desgarrador. Jerry Cantrell es un guitarrista excepcional que hace una gran cantidad de riffs de muy buena calidad y con una facilidad sorprendente. Y sus riff obscuros, sombríos, poderosos y pegajosos, sólo sirven para potenciar las ideas de Staley. Musicalmente es una combinación de oscuridad y esa atmósfera del día del fin del mundo con la melodicidad, creatividad y sonidos mastodónticos. Y líricamente es todo lo que Kurt quiso decir en el Nevermind pero no pudo. Por eso, a mi punto de vista, éste es el non plus ultra del Grunge y el que verdaderamente resume todo lo que el género debería ser.

El EP SAP de principios de 1992 ya le había dado cierto reconocimiento a Alice In Chains, ya que había salido justo en el momento en que el Nevermind llegaba a la cima y el Grunge cobraba forma e impulso como movimiento musical. Las bandas de Seattle de pronto eran las más cool del mundo, y la agenda de Alice In Chains se apretó de repente. Así que la grabación de un nuevo álbum era urgente. Para Marzo del ’92 Layne acababa de salir de rehabilitación de heroína, pero ni bien salió y ya estaba inyectándose de nuevo. Durante las grabaciones, además tuvo dolores de espalda, por lo que estuvo consumiendo Oxycodone bajo receta. Jerry Cantrell, Mike Starr y Seann Kinney por su parte, no dejaron de fumar mariguana durante las sesiones, y poco a poco fueron abusando más y más del alcohol, hasta el punto en que algunas sesiones eran absolutamente caóticas. Jerry además estaba deprimido por la reciente muerte de su madre y de un amigo, por lo que le recetaron un ansiolítico, Xanax, que mezclado con otras sustancias, no era muy recomendable.

Así pues, en Marzo se metieron a los estudios Eldorado en Californa y el London Bridge de Seattle, junto al productor Dave Jarden, quien ya les había producido el album debut, Facelift, y con quien habían quedado contentos. Para las grabaciones, Jerry trajo un amplificador viejo, que usaba cuando tenía 17 años y que tenía bastante más distorsión que el usado en Facelift. “Estaba encabronado” dijo, “y la única manera de mostrar todo lo encabronado que estaba era con este amplificador”. Después el mismo Jerry diría que durante esa época lidiaban con sus demonios internos a través de la música: “todo el veneno que surgía a lo largo del día se limpiaba cuando estábamos tocando”. Se dice que Layne estaba tan sumido en su adicción que se inyectaba en pleno estudio, enfrente de todos. Jerden tendría problemas con Staley porque no podía hacer que llegara sobrio y tenían constantes peleas, pero según él, lo contrataron para producir un disco, no para ser amigo de Layne. Lo chistoso es que Starr y Kinney dirían después que incluso Jerden fumaba mariguana con ellos dentro del estudio. Todo esto influyó en el ambiente desolador del álbum.

Todos estaban pasando por un mal momento en lo personal y se sentían agobiados, lo cual se evidenció en el resultado del disco, que es de un estado de ánimo más denso negro, pesado, y bastante más intenso que los demás discos del grupo. Pero curiosamente es una verdadera obra de arte, la presión les ayudó a reflejar como espejo sus sentimientos en la placa. Se dice que las verdaderas joyas les cuestan bastante a sus creadores, y así el Black Album de Metallica terminó con 3 divorcios, por ejemplo. De alguna manera, esta joya sería el comienzo del fin para Staley.

El Dirt es bastante más oscuro y potente que el Facelift. 6 de las canciones hablan directamente de drogas. No es precisamente un disco conceptual, pero la idea central está más que clara. También se refiere a la depresión, la alienación, en la guerra, en la incapacidad de comunicarse, y en realidad, en todos los problemas que lidiaba verdaderamente la generación joven de principios de los 90’s. Un disco brutal, denso, pesado y muy intenso. No hay la más mínima intensión de sonar funky, como por momento parece en el Facelift o en el AIC. No hay tampoco ninguna canción ligera con tintes acústicos como en el mencionado SAP. Los riffs de Cantrell son un poco más lentos, pero apocalípticos, y ganan en calidad y en oscuridad. La banda alcanza su cima musical (en contraste con sus estados de ánimo personales), y no falta ni sobra una sola nota, cada quien hace todo lo necesario para que cada canción te lleve hacia abajo, hacia abajo, hacia abajooooooooooooooo… Y no lo hacen por vender discos, lo hacen porque es la situación en la que están y ya. Eso es lo escalofriante de este disco. Staley diría poco después: “Escribí sobre drogas pero no pensé que fuera descuidado o inseguro el hacerlo como lo hice… no estaba invitando a mis fans a pensar que la heroína era cool. Estaba simplemente reflejando lo que me pasaba… Pero cuando empezaron a llegar fans con los pulgares arriba diciéndome que estaban bien drogados, supe que la había cagado. Era exactamente lo que no quería que pasara.” Y le creo. No puedo imaginar a alguien convirtiéndose en adicto después de escuchar todo esto viniendo de un adicto.

 

El disco abre con “Down In a Hole”, quizá lo más parecido a una balada que encontraremos aquí. La canción inicia sutilmente, con unas voces de fondo muy monas, un arreglo de guitarra sutil, delicado y agridulce, con un fuerte efecto de delay, que después cambia por una distorsión más fuerte conforme la canción se va volviendo más densa y pesada. Esta canción es de Jerry y en principio no quería mostrársela al grupo por pensar que era demasiado blanda… Blanda? La letra es sobrecogedora. No es propiamente de drogas, sino sobre la ruptura de una relación larga y lo devastado que Jerry quedó: “Down in a hole and I don't know if I can be saved / See my heart I decorate it like a grave / You don't understand who they thought I was supposed to be / Look at me now a man who wont let himself be”. Finalmente terminó siendo uno de los 5 sencillos del disco y uno de los temas emblemáticos del grupo. Y es que la interpretación de Layne es magistral y canta como si la letra la hubiera escrito el mismo, con una emotividad desgarradora. Musicalmente es perfecta. Sin ser demasiado compleja, el grupo se las arregla para subirle la potencia por momentos, sin subir los tiempos, apenas apretando el pedal de distorsión. Y es pegajosísima, puedes pasarte semanas tarareando el coro! La armonía vocal es compleja, haciendo esos cadentes juegos de voces entre Layne y Jerry. Ganchos por doquier, desde pequeñas inflexiones de la voz de Staley, una que otra escalita de bajo por ahí después de los coros, los arpegios… todo funciona en esta balada desoladora.

Luego está “Them Bones”, otra de Cantrell, que está escrita en un tiempo de 7/8 con un violento riff ascendente. La canción es bastante más pesada, desde ese riff de inicio, rápido, incisivo y destructivo en el que Layne lanza constantes gritos (no les eriza la piel?). Luego viene otro riff para los versos y uno distinto para el coro, que regresa al tiempo estándar de 4/4. El solo no es la octava maravilla pero funciona muy bien. La canción en general tiene un ambiente tétrico que le sienta a la perfección a las letras que hablan sobre la mortalidad inherente del ser humano: “I believe them bones are me / some say we're born into the grave / I've been so alone, gonna end up a big ol' pile o' them bones”… de verdad puede esto competir siquiera con “An Albino, A mosquito?” AIC tiene una esencia absolutamente nihilista en sus letras, están a otro nivel. Exquisito.

“Damn That River” tiene un riff bastante más dinámico, pero igualmente demoledor. La canción está cargada de energía desde el primer segundo, con una gran interpretación vocal de Layne. Lo único es que las diferencias entre versos y coros apenas se notan, parece que simplemente bajaron una octava a la voz y a la guitarra, y por ello la canción puede ser ligeramente cansada. Pero el solo es tremendo, ligeramente corto, pero bueno. Y el final no podía ser sino de golpe y porrazo.

“Rain When I Die” es una de las canciones más angustiantes de la historia. Supongo que es lo que intenó hace Cobain con los tracks de ruido del Nevermind, solo que aquí si resulta. El bajo de Mike Starr es profundo y con una línea oscura, la batería suena caótica, y la guitarra cargadísima de fuzz le da una gran desesperación abrumadora a esa tremenda intro que dura más de un minuto, mientras va cobrando forma hasta estallar en ese par de magníficos riffs, uno al 1:05 y otro al 1:15. Quizá el momento culminante del disco es cuando Jerry hace explotar la guitarra con ese rugido de motocicleta para liberar la tensión que han venido fabricando. Después la guitarra está carga da de wha, luciendo feroz. Staley canta de manera exasperada, como si realmente es lo mejor que le pudiera pasar jamás, y es conmovedor cuando canta esa línea: “I think it's gonna raaaaaaaain! When I diiieeee!” La canción te deja sin aliento, es un truco bien hecho tras otro, cantidad de riffs para aventar y un derroche de técnica ala guitarra quye demuestran que Cantrell es uno de los últimos virtuosos del Rock. Una obra perfecta cargada de angustia. Y ese falso final es la cereza del pastel!

Luego viene “Sickman” que es otra de las rolas escalofriantes, sólo que esta si trae un poco más de maquillaje. La entrada de batería de Kinney es casi tribal, y la guitarra va siguiendo el ritmo frenético. Al 35 hay un caos estrepitoso a manera de puente que se irá repitiendo conforme la banda cambia el ritmo durante la rola. No es de las melodías más memorables de Layne, pero le van agregando cambios de tiempos que impactan, recordándome por momentos las atmósferas de Rob Zombie. Cerca del minuto 3 hay una risa espeluznante como de niño, que te puede dejar con pesadillas por semanas, mientras que van agregando susurros y demás efectos que te sumergen en un ambiente horrible, una especie de caos, pero muy bien logrado.

Después llega “Rooster”. Si se lee la letra de la canción literal, uno puede pensar que es una oda a la mariguana, a la que en muchos lados se le conoce cono “gallo”. Sin embargo es una canción que Jerry le escribió a su padre, quien estuvo en la guerra de Vietnam y al que le apodaban “Rooster”. Sabiendo esto, las letras cambian diametralmente, no? Aunque no dudo que astutamente haya jugado con los significados. La canción es perfecta, empezando de manera sutil, con los guitarreos lentos cargados de delay. La canción es lenta y melancólica hasta terminar el primer coro, al 2:05 cuando por fin explota y Jerry mete la distorsión a todo, junto con la entrada de batería y bajo, mientras que Layne grita más la canción. De nuevo, es impresionante cómo la banda puede hacer que una canción tan oscura sea tan melódica, tan llena de ganchos, con tantos cambios de ritmo que funcionan tan bien (infinitamente mejor que en “Sickman”. Una balada muy pesada, que a pesar de se más de 6 minutos, no aburre un solo segundo, y más que crear el efecto de una balada, genera una descarga de adrenalina. Otra rola clásica de la banda, y que desgraciadamente prueba que, aunque la estaban hablando de una cosa totalmente distinta, se les tenía ya totalmente encasillados en el tema de las drogas.

“Junkhead” explica el porqué de esta fama. Es la oda al adicto. En los coros Layne canta casi orgulloso: 'What's my drug of choice? Well what have you got?” Luego dice: “Money, status, nothing to me. 'Cause your life is empty and bare”. El riff durante los versos es simple pero aplastante, muy Sabbathiano. Más simple, pero incluso en canciones donde parecen no esforzarse demasiado, mantienen esa atmósfera del fin del mundo y la capacidad de pegarte al asiento.

Enseguida está “Dirt”, que tiene un sospechoso aire al riff de “Electric Funeral”. No será la única referencia a Black Sabbath en el disco, por supuesto. No importa, la canción es igualmente tremenda, con un gran bajeo de Mike Starr. La canción la escribieron juntos Jerry y Layne con la idea de hacer la rola más pesada que jamás hubieran escrito. No sé si lo lograron, pero ciertamente tiene ese aire doom, amenazante y… ehrr... sucio! Por cierto, el solo al 2:50 es tremendo. Cantrell tiene esa rara capacidad de ser TAN expresivo con su guitarra como Staley con su voz.

Sigue “God Smack”. El riff de la guitarra es muy cool, pero no me convence el efecto de voz distorsionado de Layne al principio, trabando además las palabras y sonando muy forzado, en contraste con los puentes. Las letras son muy crudas, quizá de las más honestas respecto al tema de las drogas: “What In God's Name Have You Done? / Stick Your Arm For Some Real Fun”. Lo más destacable es el tremendo trabajo de Jerry con el wah durante los coros, y la batería de de Sean, por momentos monumental.

Luego viene “Iron Gland” que no es más que una broma de Jerry parodiando la intro de “Iron Man” de Black Sabbath. Incluso en algunas ediciones salió bajo ése título por error, jeje. Lo que sí es que es mucho más terrorífica que la de Sabbath mismo. En realidad estaban jugando con el tema, pero las voces si llegan a sonar escalofriantes, no por lo que pueda asustar Layne haciendo voces guturales, sino por la locura que ya reflejaba.

Sirve de pequeña intro a “Hate To Feel” cuyo riff tiene un vago aroma a “Dazed And Confused” de Led Zeppelin. La culpa no es de Cantrell, sino de Layne, quien muestra que también tiene ideas como guitarrista, aunque sean ajenas, jajajaja. La cuestión es que es otra durísima canción sobre la heroína en donde Staley culpa en parte a su padre y acepta en parte haberse convertido en su viejo. Me crispa un poco los nervios esas partes donde canta cortado y remarcando cada sílaba, pero supongo que es la intención.

Viene ahora un cierre brutal con un par de canciones de primer nivel. “Angry Chair” es una obra de arte, con un riff lento y rítmico, endiabladamente sencillo, pero que queda retumbando en la mente como campana. Y en contraste la gigantesca línea vocal de Layne, fluída melíodica y llena de ganchos. Por momentos suena con demasiado eco, al borde del abismo, y luego vuelve a sonar cruda. La canción es brutal, cargada de una energía devastadora, puentes con buenos cambios de ritmo, y ganchos por doquier. Impresionante lo que hacen con canciones grunge… se imaginan si este par se hubiera decidido a hacer pop? Hubieran vendido más que Michael Jackson y todo el catálogo de artistas plásticos de Disney juntos!

El álbum cierra con “Would?”. La canción es una obra de arte. Una cantidad de recursos que funcionan de principio a fin, y que la banda hace parecer muy fáciles. No lo es, no es sencillo hacer canciones que equilibren tan bien los aspectos rítmicos, el gran manejo de una energía casi destructiva, los ganchos, los cambios de tiempos… El bajo y batería se encargan de hacer una entrada sutil, pero al mismo tiempo bestial, con algo malévolo, tribal y antiguo en ese tamboreo oscuro. La guitarra va dando latigazos cargados de potencia hasta que logra estallar en el coro y luego hacer un solo con un efecto más limpio alrededor del 2:07, corto pero escalofriante. Layne por su parte hace una de sus mejores interpretaciones vocales, y es de remarcar que aunque a veces grita, jamás usa ese recurso para sobresaturar la canción, sino como un gancho breve que va de la mano con el resto de la rola. La letra le sienta como anillo al dedo, a pesar de que la escribió Jerry dedicada a Andrew Wood, un amigo suyo que murió por sobredosis de heroína en 1990: “Into the flood again, Same old trip it was back then, So I made a big mistake, Try to see it once my way”… la canción se vuelve demasiado irónica si consideramos que Layne moriría también de sobredosis de heroína. Gran canción, que tiene algo realmente sobrecogedor en ella que logra erizarme la piel cada que la escucho. Un efecto que solo me provoca “Gimme Shelter” de los Stones, y pruebas de que no tienes que ir a velocidad de la luz o del tras ni subirle a toda la distorsión ni cantar como escupiendo el pulmón para lograr el efecto aplastante de esta rola. El cierre, cortando de tajo la dinámica de la canción, también es exquisito e inesperado.

 

Juntando todo, el Dirt es prácticamente un álbum conceptual sobre los estragos físicos y emocionales que pueden causar las drogas duras. La sinceridad y emotividad de Staley es devastadora, considerando que él mismo es un adicto. Este no es un disco de sermones, es un disco crudo donde Layne se desnuda para mostrar lo que las drogas le han hecho, así, sin mayores pretensiones. Haciendo una especie de relación con estos tiempos de Halloween, la diferencia entre este disco y los de galm metal es que los glameros se disfrazan para causar miedo. Aquí Alice In Chains se muestra como es, y ESO es lo que causa miedo. El Dirt, pues, viene siendo una combinación perfecta entre un horror realista, potencia pura y melodías metálicas pegajosas.

El Dirt es absolutamente recomendable. No hay que ser grungero ni suicida potencial para disfrutarlo (aunque no lo recomiendo para los que tengan ideas suicidas, definitivamente). Los riffs y el talento de Cantrell con la guitarra valen por sí mismos, pero la crudeza y capacidad lírica de Layne, y la efectividad de Mike Starr y Sean Kinney, hacen de este una verdadera obra de arte de los 90’s. Aunque terminó siendo el disco de más éxito de AIC y alcanzó varios discos de oro y algunos premios, se sigue sintiendo como uno de los discos más menospreciados de la década y de la historia… Un Must Have!

 

 

Por Corvan   

 

Letras de El Traductor de Rock  

 

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