EXILE ON MAIN ST. (The Rolling Stones, 1972)

Artista: The Rolling Stones (A)

Fecha de Grabación: Oct ’70 – Mar ‘72

Fecha de Lanzamiento: 12 de Mayo de 1972, UK

Discográfica: Rolling Stones

Productor: Jimmy Miller

Calificación: 9 (DISCO ICÓNICO)

       

Era: Hard Rock (1968-???)

Subgénero: Hard Rock

Mejor Canción: Tumbling Dice, o Rocks Off, o Shine a Light

Canciones: 1) Rocks Off; 2) Rip This Joint; 3) Shake Your Hips; 4) Casino Boogie; 5) Tumbling Dice; 6) Sweet Virginia; 7) Torn And Frayed; 8) Sweet Black Angel; 9) Loving Cup; 10) Happy; 11) Turd On The Run; 12) Ventilator Blues; 13) I Just Want To See His Face; 14) Let It Loose; 15) All Down The Line; 16) Stop Breaking Down; 17) Shine A Light; 18) Soul Survivor.

 

Espera, QUÉ??? NUEVE? Corvan, ahora si te has deschavetado, para muchos éste es el mejor disco de los Stones!!! Lo sé. Pero a pesar de que estuve buscando razones para ponerle el 10, al final terminé buscando pretextos para no bajarle el 9… Debo empezar coincidiendo con una frase muy poderosa de Starostin: Este disco estuvo muy subestimado en su momento y está demasiado sobrevalorado en la actualidad. Tiene muchas rolas de gran calidad, eso nadie lo va a negar, pero también hay que reconocer que tiene algo de relleno. En su momento, la crítica se enfocó solamente a ese material más flojo para argüir que los Rolling Stones estaban acabados. Con el paso del tiempo, el disco fue tomando su lugar, pero recientemente, la gente se enfocó sólo en el material bueno, sin notar el bling bling de algunos temas. Es un disco variadísimo - dirán algunos – recorre todos los matices de la música negra, es una especie de equivalente del White Album… Bueno, sí; tenemos Rock & Roll, Blues, Country, Gospel, Soul… La cuestión es que, salvo a Keith cantando de gran manera su tema, no muestra nada nuevo que no hubiéramos ya escuchado en el Sticky Fingers, y de mejor forma, si me lo preguntan. Aquí, se empeñaron en hacer un disco doble (para sacar más dinero para salir de sus broncas financieras, acaso?), cuando bien pudieron hacer un solo disco mucho más sólido.

Además, en al menos la mitad de los temas, pareciera que estaban en un jam en el sótano de Keith. Esperen, eso es exactamente lo que estaba ocurriendo! El gran mérito es que la otra mitad no suene como tal. La producción es pésima, y no permite que luzca un inspirado Taylor, que por muchos lapsos se pierde en esa masa, mientras que los platillos suenan como si tuviéramos a Charlie a un lado. Ahora, no tengo problema con los jams, incluso marqué “Ventilator Blues” en rojo. El problema es ese bling bling que impera en todo el disco, ese exceso de pianos, de coros gospelianos, de saxos y trompetas, esa especie de glamour jamesbrowniano que nunca he sentido que le quede bien a los Stones. Y este disco es en el que más abusan de ese toque. Una buena melodía no requiere de tanta faramalla, y prueba de ello es “Tumbling Dice”, la mejor canción del disco, y quizá junto con “Happy”, el único verdadero clásico del álbum. Entiendo la reverencia hacia el Exile, pero siendo honesto, mientras que en el Sticky, el montón de problemas pareció unir a la banda, aquí, ya en el exilio francés, esos mismos problemas parecían estar desbaratando al grupo. Y eso se siente en la música. Cuando Mick canta, casi puedes oler el alcohol. Puedes imaginarte a Taylor con el cigarrillo en la boca mientras requintea. A Keith con su sonrisa cínica mientras lanza riffs. La producción ayuda a esa sensación de estar en la sala escuchándolos tocar, y el disco definitivamente se vuelve más humano, más cercano, aunque dudo que esa fuera la intensión. Las letras expresan esa especie de colapso emocional por el que atravesaban, huyendo de su país, adaptándose a Francia, viviendo por primera vez lejos unos de otros, Mick cada vez más metido en el Jet Set parisino, Keith en el sopor de la heroína, Taylor alzando la mano mientras todo mundo lo ignora, Wyman más enfocado en las mujeres que en las mismas sesiones (sólo tocó en 8 temas), Watts como el hermano mayor que ya está harto de sacar a los menores de problemas y simplemente mira. Sexo, Drogas y Rock & Roll. Quizá eso es lo que lo llena de un aura mítica y lo pone en un pedestal altísimo para muchos, un mood que define toda una época.

 

Otro punto es que la historia de los Stones, por primera vez en 10 años, deja de ser divertida… Bueno, al menos en el aspecto narrativo, ya que básicamente ésta era se define por la fiesta eterna que fueron las sesiones de grabación en el sótano de Keith en Nellcote. Dejamos a los Rolling maleta en mano abandonando las Islas Británicas, encaminados a Francia a finales de Abril de 1971.

Mick se estableció en París, a petición de su adorada Bianca, que cada día chocaba más con Keith, mientras los demás se instalaron en la Costa Azul mediterránea. Aún  estaban desempacando, cuando en Mayo, Mick Jagger llamó a la oficina londinense de los Stones para avisar que se iba a casar con Bianca, ya de 4 meses de embarazo. Le acababa de dar un brazalete de diamantes y había encargado anillos a juego. La idea era hacer una boda íntima con 75 invitados, pero la prensa se enteró y todo se convirtió en un circo. El 7 de Mayo, un vuelo rentado llevó desde Londres a Niza a algunos de los más distinguidos invitados: Paul y Linda, Ringo y Maureen, Eric Clapton, Keith Moon, Robert Fraser, un tal Ronnie Wood que entonces tocaba en los Faces…

El 12 de Mayo, poco antes de la boda en el ayuntamiento de Niza donde se llevaría la boda civil, la aún Bianca Pérez-Mora Macías, leyó el contrato prenupcial que básicamente la dejaba con apenas unas libras en caso de divorcio. La boda casi se cancela por el coraje, y más tarde diría que el matrimonio se había arruinado aún antes de celebrarse. La prensa abarrotaba el lugar y la ceremonia estuvo a punto de cancelarse de nuevo entre las peleas de los reporteros y los intentos de desalojo. Eran demasiados avisos!!! Por la tarde se casaron en ceremonia católica, ahora sí en privado, en la capilla  de Santa Ana. Mick había sido instruido en un curso exprés de preceptos católicos. La fiesta, por la noche, fue un derroche de dinero (que Mick no tenía) con caviar, champagne y langosta. Mick quería que los Stones tocaran al menos un par de temas, pero fue Bobby Keys quien organizó un palomazo con Nicky Hopkins y otros músicos. Keith, que estaba en contra de la boda porque a sus ojos Bianca era una burguesa alzada que terminaría adoptando el rol de Yoko, se quedó dormido en una esquina. Bianca se fue temprano. Mick se quedó a despedir a los últimos invitados a las 4 de la mañana. Después él y Bianca tomaron un yate a Cannes que los llevaría a la luna de miel en Italia.

Mientras Jagger estaba de luna de miel, Keith se terminó de instalar en una gigantesca villa de Villefranche-sur-Mer, en la costa mediterránea, llamada Nellcote. Ése se volvió el punto de reunión del resto de los Stones y su círculo interno. En plenas sesiones, Keith pagaba hasta 7,000 libras semanales (que tampoco tenía) en renta, cocineros, y drogas. Ian Stewart estaba encargado de encontrar una casa donde pudieran montar el estudio de grabación, pero no hallaron nada cerca de casa de Keith, por lo que al final, sin aval de Jagger, decidieron traer el estudio móvil de los Stones y montar todo en el sótano de Nellcote. La instalación eléctrica de la casa no podía aguantar todos los amplificadores y equipo de grabación, por lo que se conectaron ilegalmente a la red del tren. El Exile se convirtió de inicio en el proyecto de Richards.

El séquito de los Stones, incluyendo a los músicos de soporte, productor, ingenieros de sonido y técnicos, rentaron lugares alrededor de Keith, y no era raro que Anita Pallenberg, embarazada ya de su segundo hijo, se encontrara con más de 25 bocas que alimentar a medio día. La policía le puso marca personal al tipo ése que había traído una invasión británica de exhippies adictos, a pesar de que Keith había invitado al jefe de policía a cenar a su villa y hasta le regaló algunos discos.

Los Rolling Stones habían estado parrandeando durante las noches durante un par de meses, haciendo jam sessions en el sótano de Keith, hasta que las sesiones formales de grabación iniciaron el 10 de Julio, con Jimmy Miller de nuevo en la producción. Todos tenían la cabeza en otra parte. Mick, que forzosamente tenía que viajar, tenía la mente en París. Pero además de la fiesta eterna, tenían demandas contra Klein, problemas de liquidez, los horarios estaban sujetos a que el pequeño Marlon Richards ya se hubiera dormido, y a que la heroína de Keith ya hubiera llegado. El ambiente era muy informal. Era difícil que estuvieran todos al mismo tiempo. Bill Wyman, a quien no le gustaba el ambiente lleno de drogas, muchas veces no llegaba por preferir ir a cazar chicas a Marsella, por lo que Mick Taylor y Keith Richards se hicieron cargo del bajo en la mayor parte del disco. Charlie, que pronto se hartó de la situación, también dejó de ir, y Jimmy Miller tocó la batería en su ausencia. El mismo Keith, muchas veces no estaba, a pesar de ser el anfitrión, o se excusaba con el pretexto de ir a arropar a su hijo y se tardaba 3 horas en regresar, o a veces, quedaba demasiado aturdido por las drogas y lo perdían por completo, con la vista fija en un rincón... Más de alguno temió que le comenzara a pasar lo mismo que a Brian. Si Mick no podía viajar, sobre todo tras el nacimiento de su hija Jade, en Octubre, seguían grabando en ese ambiente informal, a veces sin darse cuenta de su ausencia. Nadie se sentía cómodo. “No sabías si estabas grabando, o viviendo, o cenando” Diría Jagger. “Había demasiados parásitos”. El grupo estaba dividido. Por un lado, Jagger, Watts y Wyman, que fumaban hierba, pero no aprobaban el uso de drogas duras. Y por el otro, Richards, Taylor, Keys, Miller y básicamente todos los demás, que tomaban las sesiones como pretexto para drogarse. 

Finalmente algunas canciones empezaron a cuajar. Gram Parsons terminó por aparecerse en Nellcote en Julio. Durante su estancia, salieron todas las canciones del Lado B del disco 1, el llamado “Lado Country”, pero la presencia de Parsons fue tan irritante, que Keith terminó echándolo después de 3 semanas. Sería la última vez que Parsons estaría dentro del círculo interno de los Stones. En Octubre, entraron a Nellcote y robaron 11 guitarras mientras todos dormían arriba. Keith rompió en lágrimas. Poco después, volvieron a irrumpir y se llevaron todas las joyas y dinero de Keith y Anita. Bobby Keys era echado de cada casino que pisaba. Para acabarla, el chef personal de Keith se enteró que Anita había dado heroína a su hija y los intentó chantajear. Fue despedido, pero al día siguiente llegó la policía a tomar declaraciones y supieron que estaban bajo la mira, con una patrulla estacionada frente a la casa todo el tiempo. Esto puso a todos nerviosos. A fines de noviembre, con 20 canciones usables, hicieron maletas y se largaron todos a Los Ángeles, haciendo una escala en Memphis para reemplazar guitarras de la colección de Keith. En Enero del ’72 retomaron las grabaciones en los estudios Sunset Sound, puliendo las versiones de Nellcote, grabando nuevos temas y añadiendo pistas con músicos como Billy Preston, quien aportó su sonido único para “Shine a Light”. Preston llevó un domingo a Jagger a una iglesia para que escuchara el celestial coro y regresaron con varias de las mejores coristas, quienes agregaron todo el sonido góspel del álbum. Para “Let It Loose” trajeron a Dr. John y su grupo de percusionistas. Wyman, molesto, se había quedado en Francia, por lo que el sesionista Bill Plummer completó el contrabajo en tres temas. Terminaron el disco, cuya mezcla jamás le gustó a Jagger, planearon el lanzamiento para primavera, y se dispersaron en la turbulenta vida angelina. Mick, de hecho, se quejaría no sólo por la producción. Miller estaba muy drogado para hacerla de productor serio, por lo que mucha de la labor de producción la tuvo que hacer él mismo, pero aún así, sigue diciendo que el sonido es malo. Además de ello, es un disco de Keith. El llevó los tiempos, la pauta y el estilo. El Exile on Main Street es un álbum donde la guitarra brilla y rinde tributo a los sonidos negros estadounidenses, un disco de raíces. Jagger estaba ya cansado de eso y deseaba experimentar con otros géneros. “It was a roots álbum, you know, and you don’t always have to be tied to the ground, I wanted to reach the sky”. Mick tomaría el control creativa de los Stones los siguientes discos mientras Richards se hundía en la heroína.

 

El disco arranca con “Rocks Off”, un tremendo rocker, que inicia con un riff de lo más cool a cargo de Keith (quien suena del lado izquierdo si se oye con audífonos), mientras que Taylor puntea y remata en esa fabulosa intro (del lado derecho), 15 segundos de deleite puro. Desde inicio, este par chisporrotea energía y se complementan a la perfección. Entra la base rítmica para hacer un beat ágil y divertido. Mick Jagger inicia cantando con una irresistible melodía semilenta, como si se estuviera apenas despertando, pero con una gran actitud, para luego lanzarse a toda velocidad. El problema es que por la mezcla, la voz apenas se entiende. Pero no se necesita ser un genio para adivinar que es un tema mayormente de Keith, quien habla de un shot de heroína: “I'm zipping through the days at lightning speed. Plug in, flush out and fire the fucking feed. Heading for the overload, Splattered on the dirty road, Kick me like you've kicked before, I can't even feel the pain no more”. Nicky Hopkins hace uno de los mejores pianos boogie que le haya oído, inyectándole aún más vitalidad, mientras que Jim Price y Bobby Keys agregan los metales, que revientan en los estribillos y dominan la coda. Al 2:10 tenemos un extraño puente, en la que básicamente se queda Mick sosteniendo la canción con las voz llena de efectos electrónicos mientras recita “Feel so hypnotized, can't describe the scene, Feel so mesmerized all that inside me” para luego relanzar el tema a toda máquina. Este recurso funciona muy bien, dando pausa necesaria y simulando la sensación que provoca la heroína. La canción tiene un Groove colosal, está llena de energía, es uno de los temas más estructurados, las guitarras hacen una gran labor (aunque los metales de nuevo impiden algún solo, o mejor dicho, lo aplastan por completo en los últimos segundos) y en general, es una gran apertura. El problema es que la voz no se entiende, por momentos en absoluto. La batería está muy alta, y sobre todo los metales, que cuando suenan, aplanan al resto de los instrumentos. Y la coda es algo larga. Esto será una constante, ya que debían extender algunos temas innecesariamente, con el único fin de completar un álbum doble. Con todo, esta rola tenía bastantes ingredientes para convertirse en un clásico de la banda.

Seguimos con “Rip This Joint”, que es una especie de continuación de “Rocks Off”. De hecho, el riff principal es básicamente el mismo con que abre el disco, pero acelerado y durante toda la rola. Es además una de las canciones más rápidas de los Stones, al menos hasta 1997, cuando Flip The Switch la desbancó. “Rip This Joint” es básicamente un Rock & Roll de los 50’s incluso con la misma jerga lírica: “Mama says yes, Papa says no, Make up you mind 'cause I gotta go.” La cuestión es que la actitud con la que canta Mick no es de R&R, sino que se anticipa un poco a la violencia y desparpajo Punk. Al final termina desgañitándose y casi lanzando los pulmones. De nuevo, no se le entiende nada, pero el chiste de esta rola es la actitud: “Mister President, Mister Immigration Man, Let me in, sweetie, to your fair land…” La canción funciona, a pesar de que es un jam, debido a que no se extiende demasiado, a que contagia energía, y a que al estar al inicio, aún no se cansa uno de ese sonido sofocado por el sax.

Después llega “Shake Your Hips”, un cover de Slim Harpo, con Charlie llevando el ritmo con las baquetas contra el borde de la tarola. Las guitarras hacen una labor descomunal, tejiendo una gran telaraña, y luciendo en el solo al 1:30. Mick lo hace bien, esta vez con mayor eco, tratando de sonar lo más negro posible, y aún sin entendérsele nada. El problema, a mi gusto, sigue llamándose Bobby Keys, quien a estas alturas era claro que ya se sentía más imprescindible que el mismo Keith y agregaba metales cuando era totalmente innecesario. El cover es bueno, sin ser monumental, pero creo que hubiera sonado mejor si hubieran dejado la estructura básica de guitarras y batería. Por cierto, no les parece vagamente conocido ese riff??? Algo así como a L.A. Grange? En dado caso, un año más tarde, los ZZ Top tomarían más influencia de la versión de los Stones que de la de Slim Harpo.

“Casino Boogie” es, bueno… un blues sobre un casino. Es un jam, de 3:30, en el que intentaban retratar la emoción de estar en los casinos de Montecarlo, que les quedaban bastante cerca. Jagger no podía armar una letra que le gustara, así que metieron frases al azar en una bolsa, y cada miembro fue sacando un papelito. Como fue grabada refleja el orden en que fueron sacando cada papel. En L.A. agregarían los coros femeninos, a mi gusto, no necesarios. Keys esta vez hace un buen papel, con un gran solo de sax, que le sienta a la rola. Hacia el final, Mick Taylor se discute con el solo de guitarra con el que se difumina el tema.

“Tumbling Dice” es el mejor tema del disco. Aquí tenemos a la banda cohesionada, haciendo temas estructurados y no meros jams. Y cuando hacen eso en éstas épocas, son simplemente descomunales. No es precisamente una balada, Mick canta sin gritar tanto, pero con gran intensidad. Tampoco es precisamente un rocker. Es una especie de tema Soul en medio tiempo, en el que Richards se luce con la guitarra. Para esas alturas, la banda ya dormía de día y trabajaba en el sótano de Nellcote por la noche, de 10 pm a 5 am. Mick había escrito la letra platicando con el ama de llaves de Nellcote, a quien le gustaba ir a los casinos y jugar a los dados. Jagger no era muy fan de apostar, por lo que le sacó toda la información que pudo para poder hacer una analogía entre el amor y la jerga del juego. Keith había armado el riff principal y la letra le pareció perfecta a Mick para armar una buena canción. El 3 de Agosto, grabaron la pista base de “Tumbling Dice”. Bill Wyman no llegó ese día, por lo que Taylor tocó el bajo (por ello esas escalas pentatónicas inusuales en Bill) y Jagger la guitarra rítmica, dejando que Keith luciera con la guitarra. En L.A. le agregarían los coros femeninos, que le dan un gran carácter a la rola y la completan a la perfección. Arranca con ese riff, una batería que suena como si se desperezara mientras la canción agarra ritmo, y Mick cantando con una melodía asesina, sonando realmente desesperado, y a la vez furioso, cerrando los versos con un pequeño quiebre de voz. Ian Stewart hace una gran labor de piano, pero esta vez queda enterrado en la mezcla. Hay ganchos por doquier. Esos “But baby, BABY!” a todo pulmón son adictivos, y la manera en que cierran los estribillos hace temblar estadios: “You got to Roll me and call me the tumblin' DIiiiIIIiice”, lo digo porque yo lo viví. El bajeo de Taylor es espectacular, la batería de Watts es apasionada, incluso los metales se ciñen a hacer exactamente lo que deben, sin intentar acaparar reflectores. Todo está en un perfecto balance. Al 1:50 tenemos un requinto de Keith, y mi parte favorita es ese falso final, con el que regresan de a poco “Got to roll me, Got to roll me” creando un lento crescendo hasta cerrar en medio del paroxismo. Una canción poderosa, muy bien estructurada, con magia en cada instrumento, y emotividad en la interpretación… uno de los pocos temas del Exile que se volverían clásicos.

El lado 2 del acetato, es el “Lado Country” e inicia con la bella balada “Sweet Virginia”. La mayoría de estas canciones fueron grabadas bajo la influencia de Gram Parsons, durante las 3 semanas que pasó en Nellcote. Inicia con un suave rasgueo acústico a cargo de Taylor. Luego Jagger hace un melancólico arreglo de armónica, Keith se incorpora con su guitarra afinada en sol, con un efecto de mandolina y luego haciendo preciosos arreglos slide agudos, y Charly entra en forma hacia el :45. La canción de inmediato remite al sur estadounidense. Mick canta con nostalgia, y esta vez la mala ecualización le ayuda a dar un aire más retro, mientras Keith sigue haciendo arreglos de fantasía. La melodía del estribillo es aún más conmovedora, y es imposible no vibrar con ese verso con que lo amarran: “Got to scrape the shit right off you shoes”. Los coros de la banda y las chicas, que le dan un toque góspel, funcionan bien, y terminan dándole un aire aún más arrabalero. Mi única queja, y perdonen que insista tanto, es el sax. No es que sea malo, pero no combina en absoluto con la canción. Cuando han visto un sax tocando en una cantina del viejo oeste??? En fin, insisto en que Keys parecía dueño de la banda más que músico de soporte. Por lo demás, la canción es enorme, no sé si se pueda considerar un clásico, pero sería de las celebradas en la gira del ’72 y ’73.

Enseguida está “Torn And Frayed”, un jam de Country Blues, con tintes Soul. Habla sobre un vagabundo que toca guitarra, y tiene un abrigo que está roto y desgastado. La melodía no es mala, pero después de un rato se vuelve repetitiva, ya que a diferencia de los 2 temas anteriores, no tiene demasiados ganchos memorables. La banda se limita a repetir la figura, bajar la intensidad, parar, reiniciar. Hay un solo de slide guitar alrededor del 1:40, a cargo de Al Perkins, parte de los Flying Burrito Brothers de Parsons. Taylor tocó de nuevo el bajo. Es linda, pero aceptémoslo, es un jam de 3 tonos y más de 4 minutos.

“Sweet Black Angel” regresa a la base acústica, con un arpegio de matices entre orientales y folks. Más que batería, Charlie hace una percusión con cencerros, mientras alguien toca un güiro, para darle un aire más bluegrass. Jagger hace también la armónica. Hacia el final hay incluso una marimba (Brian debió retorcerse en su tumba). La melodía es débil, y de nuevo repetitiva. Parece que la hubieran grabado en un sótano húmedo y a 40 grados… esperen! La canción es de los pocos temas políticos de los Stones, dedicada a Angela Davis, activista de los Black Panthers. Habían empezado a componerla desde Stargrooves, para las sesiones del Sticky, pero la desecharon. Esto causaría que Allen Klein demandara derechos por esta y otras canciones previas, ganara, y lanzara el compilatorio More Hot Rocks. Además que nos dio idea de que había aquí varios desechos del Sticky. Es una canción con buena intensión, pero sin aterrizarla bien, por lo que termina volviéndose enfadosa, no es catastrófica, pero es de las débiles del disco que bien podría marcarse en azul.

El lado 2 lo cierra “Loving Cup”. Además de la bella melodía una balada tenemos uno de los mejores trabajos de Nicky Hopkins, quien muestra que no sólo sabe hacer boogies. La canción se arma sobre esta base de piano, con la guitarra acústica de Taylor haciendo delicados arreglos y Richards con la eléctrica. Alrededor del minuto 2 tenemos un puente muy emotivo, con una gran labor de los metales, que no saturan, para luego regresar a los versos. El tema no fue grabado en Francia, sino totalmente en Los Ángeles. Sin embargo, fue compuesta en las sesiones del Let It Bleed, por lo que es otro de los 4 temas por los que Allen Klein demandó. La canción debió terminar al 3:20, cuando Keith empieza a dar unos guitarrazos. Pero extienden una innecesaria coda circense con Price y Keys de nuevo arruinando todo con aires Funk. Sin ese minuto sobrante, sería de los temas fuertes del disco, e incluso con ella, un buen día la podría tintar de rojo.

 

El lado 3 lo abre “Happy”, el tema más emblemático de todos los interpretados por Keith. Es un rocker muy alegre, escrito enteramente por Richards. Una tarde en que tenían programada una sesión de grabación, nadie de la banda llegó a Nellcote. Keith se puso a jugar con riffs, y a Jimmy Miller le gustó uno en particular, y le dijo que lo siguiera repitiendo, mientras ordenaba a los ingenieros a correr las cintas y tomaba las baquetas. Bobby Keys, que parecía parte del mobiliario de la casa, tomó el sax y la canción comenzó a cobrar forma. Keith agregó el bajo, Bobby las maracas, metieron coros, overdubs de guitarra, un vibrante requinto… Empezaron a palomear al medio día y a las 4 pm tenían ya la base de la canción, a la que agregarían en L.A. otra guitarra slide de Taylor, coros de Jagger, trompeta de Price y piano de Hopkins. La canción le hace honor a su nombre. Keith canta su autobiografía con total desparpajo: “Well I never kept a dollar past sunset, It always burned a hole in my pants”. El estribillo es pegajosísimo, y recuerdo ese momento en el Foro Sol en que Keith nos puso a cantar a todos “I need a LOOOVE to keep me hapyyyyy”. Es de las canciones más conocidas del disco, de las más alegres de todo el catálogo de los Stones y de las más coreadas en concierto, quizá por el cariño que le tiene la gente al RiffMeister Richards. Una canción con mucha energía y Groove, en el que además canta como nunca, partiéndose el alma y rugiendo, sobre todo al final. No deja de ser un jam, pero es uno grande.

Seguimos con “Turd On The Run”, que pudo quedar en el lado 2… o eliminarse del todo. Entiendo cuando hacían en vivo estos jams, semi Rythm & Blues, semi Shuffle, a inicios de los 60’s. Pero aquí se siente totalmente fuera de lugar. En primer lugar porque es muy similar a la superior “Shake Your Hips”. En segunda, por la letra, exageradamente idiota. Y tercero, porque es un jam demasiado simple, básicamente un tono, básicamente un riff desaforado de Keith que se repite una y otra vez durante más de 2:30. Ni Jagger con su gran trabajo de armónica puede salvarla. No tengo nada contra los jams, pero mientras el track anterior es ejemplo de uno de gran nivel, éste es relleno, que no creo que nadie recuerde una vez que termina el disco.

Afortunadamente llega “Ventilator Blues”, un blues denso, oscuro, sudoroso, recuperando esa malignidad natural que tenían algunas canciones del ’66 y ‘67. Mick Taylor debió realmente haber hecho casi todo, ya que es el único tema en que aparece coacreeditado junto a la dupla Jagger/Richards. El riff es brutal, haciendo una escala ascendente, para luego descender de nuevo al punto de partida, creando un efecto circular e hipnótico. Nicky Hopkins hace un complejísimo trabajo durante los versos, llevando un intrincado ritmo. Charly y Bill conforman (milagrosamente) la sección rítmica, dando su característica solidez y sobriedad, con Watts llevando el magnífico  a destiempo. Taylor hace un buen requinto durante la coda. Jagger hace una gran labor, sonando furioso, replicando el sonido de Muddy Waters, y haciendo double tracking, algo inusual en la discografía de los Stones. Los metales contribuyen a ese ambiente húmedo y sofocante, haciendo buenos arreglos, pero por momentos, replican el riff principal de la guitarra y lo aplastan, cuando lo deberían dejar lucir. El tema surgió en Nellcote, ya que en ocasiones, el sótano alcanzaba hasta los 40 grados centígrados, y Taylor hace referencia al único ventilador que tenían, colgado encima de la batería de Charlie. Solo la tocaron en vivo una vez, ya que a decir de Watts, es complejísima de tocar y nunca volvió a salir como en estudio.

“I Just Want To See His Face” es... Bueno, no estoy siquiera seguro de que sea una mala broma. Es Gospel? Es Soul? Tiene un algo religioso. Este jam surgió en una sesión en que solo estaban los dos Micks y Charlie, que son quienes tocan. La voz es todavía más fangosa que en el resto del Exile, quizá intentando sonar como Robert Johnson. En Los Ángeles agregarían los coros femeninos. Dura casi 3 minutos de sonidos sin dirección.

Llega “Let It Loose”, un bello y emotivo Gospel-Soul en el que Taylor luce por el efecto acuático que da a su guitarra a través de un amplificador Leslie. Hopkins hace un melancólico piano que gotea notas, mientras Jagger inicia con la bella melodía, en un lento crecendo que termina sin demasiada forma, pero con uno de los mejores performances vocales de Mick. La letra es enigmática. Cuando le preguntaron a Jagger, dijo que no sabía en realidad de qué trataba, ya que la había escrito Keith, y era de hecho, imposible de replicar, por lo que jamás la tocaron en vivo. Aunque sigue siendo un misterio, acaso las primeras líneas dan pistas de un posible reproche a Mick por su matrimonio con Bianca. Aunque no tiene demasiado fondo, la forma, la intensidad, la voz de Mick y las chicas, la guitarra, el piano, hacen de este un tema emocional y majestuoso. Starostin tiene razón en que es un Gospel genérico, sin una melodía fuerte identificable después de la primer estrofa, y casi a puro pulmón, pero el performance de los 2 Micks es increíble.

Con “All Down The Line” regresamos a los rockers. Es un tema energético, potente, con un gran riff de inicio. Sin embargo suena a un rocker genérico de los Stones, que bien pudo estar en el Tatoo You o en el Bigger Band. Quizá es por eso que les encanta tocarla en vivo. Sin embargo es un jam, muy energético, sí,  y con buenos solos de Taylor, pero que termina siendo repetitivo, alcanzando casi los 4 minutos. Y mientras Jagger luce vocalmente en “Let It Loose”, aquí tanto grito comienza a sonar cansino.

Sigue “Stop Breaking Down”, un cover de Robert Johnson al que le dan un tremendo trato. Mick Taylor en particular, brilla con el slide guitar, mientras que Jagger hace la armónica, y Keith lleva la pauta con una guitarra con un sonido sucio y distorsionado. La dejan casi irreconocible, con un aire de malignidad y gran potencia. Al final se extienden un poco en la coda, pero creo que lo vale por la manera en que Taylor deslumbra con el requinto, además de que en esta no hay metales en absoluto! Jack White se basaría en esta versión para hacer su cover en el debut de los White Stripes en 1999.

Nos acercamos al final con “Shine a Light” un Gospel con un coro bombástico, en el que Jagger sigue levantando la mano ante un Daltrey o un Ian Gillian. Inicia con una nota que da el tono de entrada a Mick, que inicia cantando casi a capella, con apenas unas notas de piano de Billy Preston, y termina en una orgásmica fiesta con un coro entero, recordándome un poco la forma de “Hey Jude”. Billy Preston toca además el órgano, que eventualmente se vuelve el instrumento dominante. Las voces femeninas se empiezan a incorporar de a poco, sobre todo en los pegajosos estribillos. Jimmy Miller toca la batería en ausencia de Watts, y aunque Taylor está acreditado en el bajo, Wyman jura que fue él quien lo tocó. Taylor hace unos solos endiablados celestiales hacia el final. La canción es sobre Brian Jones. De hecho, Mick la escribió a inicios de 1969, cuando la adicción de Brian estaba empeorando. El tema entonces se titulaba “Get a Line on You”, y grabarían una maqueta en Octubre de ese año, tras la muerte de Jones, con Leon Russell en los teclados. Aunque saldría en el disco debut de Russell, nunca se publicó, hasta los 90’s. Los Stones la desempolvaron hasta 1972, ya en los Olimpic Studios, donde Mick le cambió ligeramente la letra para convertirla en un tributo, añadiéndole además el órgano y coros que le dan un aire góspel. El tema es simplemente precioso, emotivo, con una gran letra, que Mick parece sentir cada palabra. El estribillo es melódico, un himno absoluto que puede poner a cantar estadios: “May the good Lord shine a light on you, Make every song you sing your favorite tune”. No la interpretarían en vivo sino hasta la gira del Vodoo Lounge, más de 20 años después. Mi único problema con esta canción es su ubicación en el disco. Pudo ser un perfecto cierre de álbum, terminando con una nota alta, pero no…

El mítico Exile on Main Street cierra con la pobre “Soul Survivor”, que es otro de esos temas génericos rollingstonianos que no aportan mucho. El riff principal es medianamente interesante, pero lo repiten hasta el cansancio. De alguna forma parece más un Punk lento, y Mick sigue gritando como desquiciado. Desgraciadamente resulta un cierre flojo y anticlimático, opuesto a lo que pudo haber sido con “Shine a Light”.

 

En fin. El Exile es un disco grande, no lo niego. Con una buena podada pudo haber quedado del mismo tamaño que el Sticky Fingers. Sin embargo, es demasiado largo, demasiado ambicioso, y le sobran temas… y músicos en algunos tracks. Insisto en que Keys y Price arruinan algunas cosas con su terquedad de aparecer en la foto innecesariamente. Son demasiados jams, algunos de enorme nivel, pero otros simplemente dejan mucho qué desear, y no sólo porque el sonido suene apelmazado. Es aleatorio, e inconsistente. Aún no te recuperas de la belleza o potencia de un tema, cuando te dan en la cara con uno genérico. Mick tiene algunos de sus mejores performances vocales, pero en otros es gritar por gritar. Si me preguntan, los discos de 10 tienen la mayoría de temas con al menos algo endemoniadamente interesante. Y, arriesgándome a los jitomatazos o a la hoguera, en ese aspecto sigo considerando superior el Aftermath que el Exile. Pero no seré yo quien rompa con su aura mística. No deja de ser uno de los trabajos más sobresalientes de los Stones, que a decir de muchos, brilla por esa colección de Roots Rock con un Keith en uno de sus mejores momentos, justo antes de comenzar a desinflarse. El aura del Exile iría creciendo con los años hasta colocarlo como unos de “Los Grandes Cuatro” discos de los Rolling Stones, el que cerraba su periodo clásico, sobre el que se basa la mayor parte de su actual reputación. Mick se encargaría de preparar una gira superprofesional y espectacular. Para muchos, la del ’72 sería la mejor gira de la historia de los Rolling Stones, que ayudaría a aumentar el mito del Exile. Jagger tomaría el control de la banda, mientras Keith comenzaba a difuminarse como antes lo hiciera Brian… pero esa ya es otra historia.

 

 

 

Por Corvan

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