FACE TO FACE (The Kinks, 1966)

Artista: Kinks (C)

Fecha de Grabación: Oct ‘65 – Jun ‘66

Fecha de Lanzamiento: 26 de Octubre de 1966, UK

Discográfica: Pye

Productor: Shel Talmy

Calificación: 8.5

                    

Era: Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966)

Subgénero: La Invasión Inglesa

Mejor Canción: Sunny Afternoon

Canciones 1) Party Line; 2) Rosie Won't You Please Come Home; 3) Dandy; 4) Too Much On My Mind; 5) Session Man; 6) Rainy Day In June; 7) A House In The Country; 8) Holiday In Waikiki; 9) Most Exclusive Residence For Sale; 10) Fancy; 11) Little Miss Queen Of Darkness; 12) You're Lookin' Fine; 13) Sunny Afternoon; 14) I'll Remember.

 

Sí, el avance entre el Kontroversy y éste disco es realmente asombroso. Una de las mayores evoluciones de una banda en los 60’s. Los Kinks salieron de su capullo, abrieron las alas y se convirtieron en la banda que dominaba ese Brit Pop cálido, agradable, muy melódico, con letras como instantáneas de la vida de la clase media británica que aún hoy en día sigue sembrando alumnos de vez en vez. En cierto modo, esta fue la respuesta de los Kinks al Revolver, aunque se sigue quedando algo lejos a dicha joya de los Beatles. Ambos discos están llenos de una selección variadísima de canciones, cada una totalmente diferente de la anterior. Lo que muchos no saben, es que Ray pretendía hacer un disco conceptual… Bueno, en realidad lo sigue siendo en el sentido que es un clavado a la clase media británica (de hecho es más conceptual que el Sgt Peppers), pero lo que pretendía era unir las canciones con sonidos como el teléfono con que inicia, o los rayos, o la lluvia, que son vestigios de lo que la disquera (o Shel Talmy) permitió que quedara y fueron tan pocos, que se perdió la idea de canciones unificadas que pretendían los Davies. Las rolas, pues, iban a tener cierta unidad o ilación, y hubiera sido muy interesante ver la reacción de los fans, ya que a partir de este álbum empezaron más bien a ignorar injustamente a los Kinks porque no sonaban psicodélicos como el resto de sus ídolos.

La transición de los Kinks había empezado desde 1965 con el Kontroversy, aunque no salieron tan bien librados con un disco con tantos altibajos. Algo que no mencioné en dicha reseña es que René Davis, la hermana mayor de Ray y Dave, murió de un problema cardiaco durante el proceso creativo y grabación, lo cual los afectó enormidades. A ella le dedicaría el sencillo “See My Friends” que aunque lleva guitarra, el sonido del riff cíclico es muy parecido al del sitar, e influiría en los Beatles para incluir sonidos orientales en sus canciones. Durante el descanso físico, emocional y mental que se tomaron a fines del ‘65, Ray recobraría las pilas y la creatividad para comenzar a lanzar su mejor material.  El brinco de calidad sería con los singles apenas después del Kontroversy. Los Kinks habían sido hasta entonces (y en realidad nunca dejaron de serlo) una banda de sencillos. Sus piezas más valiosas (salvo algunas valiosas excepciones) salieron  de manera individual y no en LP’s, y ya a finales de 1965 la madurez de Ray como compositor se empezó a notar con “Dedicated Follower of Fashion” y “A Well Respected Man”. A inicios del ’66 también lanzaron “Sunny Afternoon”, con la que desplazaron del #1 a “Paperback Writer” y que sería punta de lanza de este cuarto disco, y más adelante “Dead End Street” y “I'm Not Like Everybody Else”. Muchos de estos sencillos se agregarían al Face to Face en las reediciones de años posteriores, como Bonus Tracks, lo cual elevaría enormemente el nivel del disco, pero nos abarcaría prácticamente otro álbum, es algo tramposo, y la versión que tengo es la original, así que es la que reseñaré.

Los Kinks se habían tomado un descanso tras la gira del Kontroversy porque Ray había sufrido una crisis nerviosa por las presiones del tour. Pete Quaife tuvo un accidente automovilístico y dejó la banda un tiempo, siendo reemplazado en el bajo por John Dalton. Dalton no tuvo mucha actividad porque la misma banda estaba en un receso entre rumores de separación, y cuando volvieron al estudio, Quaife ya estaba listo de nuevo. Pero Ray no se durmió en sus laureles durante el break, y comenzaría a escribir nuevo material, que conformaría este nuevo álbum, con canciones más detalladas y acabadas, volviéndose un maestro de la melodicidad y ganchos vocales, siguiendo la ruta marcada por los Beatles y los Beach Boys de hacer discos y no un LP con un montón de canciones de relleno. El Face to Face no es tan genial, y quizá no tan cohesionado, me recuerda más el espíritu desenfadado del Aftermath, pero sigue siendo uno de los buenos discos del ’66.

Y la mayoría de las canciones son buenas. "Sunny Afternoon" podría ser la única que yo caracterizaría como “Genial" y que llegaría al status de Clásica, pero muchos otras son, al menos, "muy buenas", como "Too Much On My Mind" y "Rosy Won't You Please Come Home" los cuales indican que Ray Davies había madurado definitivamente como escritor de baladas. El humor en este álbum es mucho más evidente, sobre todo en " House In The Country" (uno de los mejores rockers), "Holiday In Waikiki" (esa guitarra hawaiana cuasisurf es genial), "Most Exclusive Residence For Sale" y "Sesión Man", una especie de burla-homenaje a Nicky Hopkins, que se convertiría por un tiempo en el quinto Kink hasta que los Rolling Stones y Jeff Beck lo acapararan en 1968, pero fundamental en esta etapa de madurez de los Kinks.

 

El disco arranca con un teléfono sonando, dando así inicio a “Party Line”. Es un rocker furioso, que de entrada parece más del ’65. Quizá es de las que quedaron guardadas. O quizá es que ésta es la única del disco que fue compuesta por Dave, y él mismo la canta. Ya sabemos que tiene un estilo un poco más gritado que su hermano. Ray hace magníficas segundas voces. Las guitarras se entretejen bien. La letra no estoy seguro si hace un juego de palabras sobre las llamadas que los partidos hacían en épocas electorales, (una especie de queja, en la que además se queja de que está intervenido) o las líneas de ligue. En cualquier caso, la rola es buna, divertida, te pone en buen mood, y es una especie de despedida a la etapa anterior de los Kinks, dejando atrás los rockanrolitos y dando paso a un pop más elaborado. Incluso la producción es un poco más cavernosa en esta rola, como en los anteriores discos. Afortunadamente las dema´s rolas tienen más claridad de sonido.

Con “Rosie Won't You Please Come Home” comienzan a mostrar ese cambio de actitud. Es una preciosa balada armada en 4 tonos que la guitarra acústica va sembrando con melancolía. Dave entra con una voz agridulce, cantando en el papel de una madre desconsolada que le ruega a su hija que regrese,  ya que ésta abandonó la casa hace dos años para irse al otro lado del charco en búsqueda de una vida más cómoda. Menciona algo de buscar clases altas. Cazar algún gringo rico? No sé, pero veladamente Dave empieza a hacer dramáticos retratos, viñetas de la clase media británica, y los chicos y chicas que comenzaban a emigrar en pos de la diversión y libertad que les ofrecía Estados Unidos, evidenciando la fractura generacional que se dio en la época. Varios versos son desgarradores: “I would sacrifice all I have, To have a happy home once more” o “Since you tried to change your life, Christmas wasn't quite the same”. No me extrañaría que tuviera una doble dedicatoria a su hermana perdida para siempre, pero de paso hace una de las primeras joyitas bajo este nuevo estilo, y no dudaría ni tantito que haya “influenciado” un poco la creación de “She’s Leaving Home”. Musicalmente es muy buena, con cierta oscuridad, no con una ambientación nocturna, sino como bajo un velo de niebla londinense. Un bajo amenazador de Quaife (quien ya había regresado para las sesiones), y un teclado magistral a cargo de Nicky Hopkins, que si no me engaña el oído, es un clavicordio. Como sea, le da tintes barrocos y tristes. La melodía es pegajosa. Muy buena.

Luego tenemos “Dandy” que no me fascina, pero hay que reconocer que tiene todos los elementos Kinkiescos que volvieron marca registrada (la manera cínica de cantar de Ray, el guitarreo marcado y juguetón, el cambio melódico y de tiempo del puente, algo más oscuro…). Y la letra a fin de cuentas es eso, una sátira a los padrotes que se dedican a coleccionar chicas. Pero Ray aprovecha además para lanzar la pedrada a esa vida aparentemente perfecta: “And Dandy, you know you can't escape the past, Look around you and see the people settle down, And when you're old and grey you will remember what they said”. La soledad con la que quedan al final. En fin, no es mala en absoluto, la letra tiene algo del cinismo de Oscar Wilde quien ya habría tocado el tema mucho tiempo antes, pero me parece que musicalmente aglutina cosas que salen mejor en otras rolas como “Dedicated Follower of Fashion” (el guitarreo es idéntico) o el cinismo más a filado de “A Well Respected Man”. De alguna forma me parecen las 3 muy relacionadas (por no decir semejantes) y de las 3 “Dandy” es acaso la más débil. Por cierto, el rumor dice que Ray la escribió sobre el acelerado ritmo de vida de Dave.

Después llega Too Much On My Mind”, otra hermosísima balada, con una instrumentación rica, liderada nuevamente por el clavicordio de Hopkins. Unicia con un arreglo de guitarra, un riff limpio y melancólico, seguido por la voz de Ray, con una melodía impecable, preciosa, que de inmediato se filtra. Y m,ejora aún más cuando se val al estribillo con el título de la rola y se agrega Avory marcando el tiempo con las baquetas y Hopkins con el clavicordio, haciendo arreglos deliciosos. Me recuerda vagamente el preciosismo de “Lady Jane” sólo que ésta salió varios meses antes que el Aftermath de los Stones. La letra podría no ser tomada demasiado en serio, pero aún hoy en día se retoma el tema de vez en cuando: Demasiadas cosas pululando en la cabeza, cosas que no te dejan dormir y que te van llevando lentamente al colapso y la locura: “My thought just weigh me down, And drag me to the ground, And shake my head till there's no more life in me”. A pesar de las veces que se haya regresado a, no sé si alguien lo haya hecho con el mismo sentimiento y honestidad que Ray. No es un vocal brutal ni excepcional, pero es muy emotivo, y de alguna manera se las ingenia para contagiar esa tremenda tristeza, que espejea la sensación del clavicordio. No hace falta ser un genio para saber que en quien sigue pensando noche tras noche se llama René. Insisto, un pedazo de canción, que c ombina la ambientación y delicadeza renacentista de “Lady Jane” con las mejores melodías McCartneyianas.

“Session Man” desde el arranque se nota que es un tributo-broma a Nicky. Tras la deliciosa cascada de notas que Hopkins nos regala a toda velocidad en la intro, la guitarra toma el protagonismo con power chords, lentos, espaciados, que simplemente van marcando cada cambio de tono, mientras la sección rítmica y el mismo Hopkins van a toda velocidad al fondo para dar esa sensación vertiginosa. Ray regresa a “ese” tono de voz, burlón, cínico, por el que sabemos que está en “British Sense of Humor Mode On”. Aunque no por ello deja de hacer maravillas melódicas y ganchos por doquier. Esta es una de las 3 canciones del disco en que aparece Rasa, otra hermana de los Davies, haciendo coros. Algunos especulan si era una burla o ataque a Jimmy Page, después de que éste dijera que el riff de “You Really Got Me” fue idea suya. Pero en primer lugar, nunca se ha comprobado que él haya dicho eso o iniciado el rumor, y en segundo, creo que el trabajo de Hopkins y la curiosa letra (que no deja de ser también una crítica de cómo trataba la industria a los cesionistas), no dejan lugar a dudas: “He's not paid to think, just play”

Enseguida retumba un relámpago para dar entrada a “Rainy Day In June”. Otra joya de este disco, en el que el mayor mérito es la tremenda atmósfera que logran armar. De algún modo es lenta, algo perezosa al igual que “Sunny Afternoon”, pero es como si fuera el otro lado de la moneda. Sombría, oscura, tensa, como el momento justo antes de que empiece la tormenta. Y bueno, pudiera ser un día cualquiera en un jardín cualuiera en la lluviosa Londres, pero brinca el verso “The cherished things are perishing, And buried in their tomb, There is no hope, no reasoning, This rainy day in June… And everybody felt the rain”. La canción trae cierto drama, cierta tensión, cierta tristeza que se une con los relámpagos y la magnífica instrumentación (Tremenda guitarra tremolada, un tamboreo solemne, el piano que llora notas), una melodía gigantesca que revienta en el estribillo que hace suponer que es más que una descripción de una tormenta vespertina. Ehm no tengo el dato de cuándo murió su hermana, ni si llovió en su sepelio, pero podría adivinar. Y uno empieza a sospechar que la idea conceptual de Face to Face no era retratar la clase media británica, sino la tristeza y devastación de un británico en particular, uno que acaba de perder a su hermana…

Nos sacudimos un poco la solemnidad y regresamos al ácido sentido del humor inglés con “A House In The Country”. Estilísticamente a lo mejor también se acerca más al periodo inicial de la banda, es un rockanrolito alegre, muy movido y cool. Pero en la letra, Ray hace una tremenda crítica a los juniors que tienen la vida resuelta desde su nacimiento, y echan a perder herencias enteras: “Well, he got his job when drunken Daddy tumbled down the stairs, From that very day this boy is more than having his share”. Y bien vista, sigue siendo vigente, especialmente considerando los últimos escándalos de juniors políticos en México. La única cuestión es que de repente Ray forza mucho la voz en los gritos. No sé si le hubiera quedado mejor a Dave por el estilo de la canción. Pero aún así es buena.

Continuamos en un mood alegre con “Holiday In Waikiki”. Inicia con un tamboreo muy cool (recuerda vagamente a Gene Kupra), luego entra  un riff cíclico al que se superpone un slide, y después un arreglo con efecto igual al de “See My Friends”, emulando el sitar, pero esta vez logrando un efecto Surf. Y la canción podría ser tomada tal cual, como una canción de sol, olas y arena de los Beach Boys, pero es en la letra donde viene la genialidad de Davies. En vez de retratarlo con la frivolidad gringa, ataca precisamente la frivolidad gringa: “I didn't realize it was commercialized when I unpacked my cases,Because a genuine Hawaii ukulele cost me 30 guineas, And even when I'm swimming I have to pay”, cuestiona la “identidad” estadounidense: "I come from New York City, And my mother is Italian, And my dad's a Greek.", rematando con “And even all the grass skirts were PVC”. El requinto es breve y espejea la pegajosísimo melodía, pero es bueno, ese efecto me encanta, es alucinante. Al final Mick Avory vuelve a hacer ese tamboreo y escuchamos las olas del mar en el último resquicio de los efectos de producción que se supone que iba a llevar el disco. Si la tomamos como una rolita Surf, queda como eso, pero si se le presta atención a la tremenda saña y sentido del humor crítico de las letras, crece enormidades.

Luego viene “Most Exclusive Residence For Sale” donde regresan al Brit Pop, pausado, con guitarreos cálidos, y donde vuelve a cargar contra la clase rica, pudiente y buena para nada que ya retrató en “House In The Country”. La música es linda, pero nada del otro mundo, resaltando más los ganchos vocales de los coros (papapás que hace Dave) y lalalás al final. Pero la letra es donde nuevamente notamos que Ray es la verdadera contraparte británica de Dylan. Quizá no en la construcción de metáforas y uso de poesía, sino en la crítica y la manera en que la incluye en sus letras, y sobre todo, con un estilo propio, totalmente “british”, sin ser un intento de copia de Bob como en ocasiones dejaban traslucir Lennon o Jagger por la misma época. Aquí narra el ascenso de un nuevo rico, que sin más que hacer, compra la casa más lujosa del vecindario para presumir a sus amigos. Luego se le acaba el dinero “He went and spent all the money that he had, Because he had a heart and not a head” y con ello los amigos, al grado que tiene que corer a la servidumbre y finalmente poner un letrero de se vende, rematando con un “He took to the bottle and drunk himself down”. Y sí, Ray aún no está a tope en su capacidad lírica, pero se necesita ser un genio para crear las viñetas que logra en este disco, que dicen más, muchísimo más de lo que parecen.

“Fancy” vuelve a corroborar que los temas fuertes de los Kinks, al menos en esta época, son las baladas de construcción detallada. Esta pieza es de las más criticadas del disco por ser monótona y sin momentos cumbre. Es cierto, no hay un puente como tal y es prácticamente unitonal. Pero aunque no logra el mismo misticismo y honestidad de los temas orientales harrisonianos, yo no le veo nada malo. Es una especie de mezcla de “Lady Jane” y “Tomorrow Never Knows” con letras a la “The Inner Light”. Porqué los Stones y los Beatles pueden hacer acercamientos hindús gloriosos y los Kinks son masacrados cuando lo hacen? Es más, los Kinks fueron los primeros en incorporar dichas influencias en 1965, en la ya mencionada “See My Friends”, cuando estaban de gira en Bombay y Ray quiso incorporar los sonidos que había escuchado a unos pescadores locales mientras recorría la ciudad. Aquí la unitonalidad respeta más ese origen hindú, y para ser sincero, me parece al menos más memorables que algunos temas del mismo Harrison. Pero bueno, es cuestión de gustos. A mi me parece hipnótica, profunda, que logra de buena forma esa comunión occidental y oriental, y me encanta ese verso “My love is like a ruby that no one can see” y el cierre con un melotrón que asemeja el sonido de la nadaswaram o trompeta hindú.

Viene después “Little Miss Queen of Darkness”, la única rola en que John Dalton aparece en el bajo. Sin hacer nada apantallante, realmente. Con la canción regresan al Brit Pop, pero de los de éste estrilo, me parece la canción más sosa. La melodía no me fascina, es algo blanda, y Ray canta con especial desgano. Hay algunos puentes instrumentales donde mas bien Avory inserta unos redobles raros, circenses, a destiempo, que rompen la canción. Incluso me parece que se queda corto en su crítica a las chicas fresas que sólo andan de club en club en busca de fiesta.

Luego tenemos You’re Looking Fine” donde retoman un buen nivel, con las guitarras de protagonistas nuevamente. Una haciendo una curiosa escalita, un riff ascendente que resulta vagamente demasiado parecido a “Hey Bulldog”, y uno empieza a sospechar que los Beatles eran una banda original, pero cuando les daba por piratearse cosas, tenían especial predilección por los Kinks. Y otra guitarrista haciendo arreglitos agudos de R&B. Nicky Hopkins entra más adelante haciendo elegantes arreglos de piano. En la sección media se entrelazan los solos de Dave y Hopkins. La canción va creciendo, le añaden algo de tensión, y Dave (quien lleva de nuevo el lead vocal) termina gritando un poco, sin que sea nada volcánico. La única queja es en las letras. Es la primera vez en el disco en que Ray lanza algo absolutamente superficial y sin contenido, que no dista mucho de la profundidad de “I Saw Her Standing There”.

Enseguida llega la joya del disco, “Sunny Afternoon”, una de las canciones más conocidas de la banda. La rola es exquisita, con esa inconfundible intro en escala descendente, el ritmo semilento, esa atmósfera de flojera, pero luminosa, y de alguna forma TAN británica. Los coros al fondo son perfectos, los guitarreos, los panderos, el acordeón, el piano de Nicky que hace espectaculares y precisas arañitas de vez en vez… Todo funciona a la perfección, y particularmente la forma en que llegan al estribillo a cantar “lazing on a Sunny Afternoooooooooon” la batería calla, el piano hace esa escala, susurran el “in The Summertiiiiiiime” para luego regresar a los versos desenfadados, como si no acabaran de hacer una maldita genialidad. Lo peor es que lo hacen ver muy fácil. Ray llena de ganchos esta canción, desde la entonación rabiosa de “luxury”, la voz que hace para resaltar el cinismo en algunos versos, las partes en que Avory calla para cre3ar más drama, y todo sin perder esa aura tan inglesa que rodea a esta canción, y que sería realmente imposible definir dónde. Es en ritmo vagamente semejante a un Music Hall?  No, imposible. Y la letra! Ray esta vez se deja ir con todo al sistema tributario inglés, que estaba dejando secos a todos los músicos de la invasión inglesa en base a impuestos sobre impuestos de los impuestos, aunque también pone su nota chusca al mencionar a la esposa, la novia y sus padres como aspiradoras de dinero. Y bueno, donde está la originalidad, dirán ustedes, si George Harrison ya había hablado de impuestos en “Taxman” desde Agosto???? Ah! Esque el detalle es que “Sunny Afternoon” se lanzó como single desde el 3 de Junio. Por supuesto, no hubo tiempo para que Harrison les robara la idea, a esas alturas el Revolver ya debía estar imprimiéndose, pero es una aclaración para los que acusa a los Kinks de robarle el tema a los Beatles, ya que en dado caso, habría sido al revés. Bueno, una verdadera joya, que además de la critica, se las ingenia para una atmósfera perezosa, cálida, que transporta de hecho a una tarde soleada en un jardín británico. Sólo falta la taza de té.

Cerramos con “I'll Remember”, que no es mala, pero después de semejante tema, y con ese estilo un poco más cercano a su primer etapa, parece totalmente innecesaria. Tiene una buena melodía, pianito, armonías vocales de los hermanos, pero es muy repetitiva en los “I’ll Remember”. Pudo haber sido una buena canción en los discos previos, pero aquí desluce un poco.

 

En fin, el Face to Face es un muy buen disco. Quizá un poco menospreciado como la mayoría de los del ’66. Me parece que los Kinks crecerán aún más, aún les falta sacudirse completamente los vestigios de su primera etapa, pero sin duda ya es un paso gigantesco respecto al Kontroversy. Están cerca, muy cerca de estar a tope, pero no son consistentes totalmente. Aun hay detalles y ligeros altibajos, pero cuando Ray se aplica, ya logra tremendas canciones, que no le piden nada a las mejores rolas de los Beatles o los Stones. Y líricamente también por momentos está en otro nivel, agregando un doble filo muy sutil a algunas canciones en apariencia inofensivas o chuscas… pero por debajo lanza la pedrada con mucha fuerza, y sobre todo, con un estilo muy original, algo que aún no desarrollaban del todo ni Lennon ni Jagger (sería hasta el ’68 cuando alcanzarían un estilo crítico propio, a mi gusto).

Por otro lado, algo que no se ha comentado prácticamente en ningún lado, es la influencia de la muerte de su hermana en algunas letras. En su momento esto pasó desapercibido, pero me parece claro que algunas letras tienen mucha influencia de, e incluso le sirvieron de catarsis. Sobre todo en las baladas de la primera mitad. Lo cual le cambia mucho el sentido, el significado y la emotividad a algunos temas. Es cierto, no es una obra perfecta como el Revolver o el Pet Sounds. Ni siquiera como el Aftermath, que en dado caso, me parece tiene más cosas en común en cuanto a ambientación y resultado final. Pero quizá su intensión iba más allá que éstos discos. Quizá estamos ante el abuelo del soberbio Funeral de Arcade Fire…

Como sea, al menos por su valor como primer disco de Brit Pop, Brit Rock o como se llame, vale la pena no sólo escucharlo, sino tenerlo.  

 

 

Por Corvan 

 

 

 

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