FESTIVAL COORDENADA 2015

17 de Octubre del 2015

Parque Trasloma, Guadalajara, México 

 

    

Hey Corvan, esto es trampa, no es  reseña de un concierto de Blur!

Bueno, no precisamente. Es la reseña de un festival de 20 bandas que cerró con broche de oro con Blur. Como se lucieron con hora y media y fueron la banda estelar, he decidido colocar la reseña bajo Blur, aunque definitivamente fue mucho más que eso.

Debo decir que llevaba más de 20 años esperando a 3 de las bandas del tremendo cartel que presentó la segunda edición del Festival Coordenada de Guadalajara. Café Tacuba, aunque vienen seguido, se me había escapado por alguna u otra razón. A Los Tres estuve a punto de verlos en 1996, pero yo era aún menor de edad y no pude entrar. Y Blur, pues simplemente nunca se habían asomado a este rancho bicicletero.

La organización fue muy buena, hay que decirlo. Ubicado en Parque Trasloma, que queda muy cerca de mi casa, el lugar resultó lo suficientemente grande para albergar 2 enormes escenarios (uno junto al otro), y un tercero más pequeño en el que estuvieron bandas con público más focalizado, o como les llamaron, “emergentes”. Hubo una zona de food trucks, zonas VIP bastante alejadas de los escenarios a mi gusto, pero con sombra y asientos, juegos para entretenerse (toboganes y albercas de pelotas), baños que nunca tuvieron demasiada cola y toldos de venta de cerveza y vinos en las que éstas sí eran kilométricas y lentas. Todo esto sentó las bases para que más de 20 mil almas disfrutáramos de un bufete musical con muy buenas bandas en la cartelera.

Este año estuvieron Little Jesus, Rebel Cats, Los Victorios (antes Salón Victoria), Presidente, Mon Laferte, Elsa y Elmar, Leiden, Taraf de Haïdouks, Old Natives y Descartes a Kant. División Minúscula y El Columpio Asesino pusieron las notas más pesadas. El Rock gringo estuvo representado (pésimamente) por The Dandy Warhols, que reemplazó a The Reavonettes, que a su vez iban a reemplazar a Foals, pero ambos grupos cancelaron. Los platos fuertes fueron Los Tres, Nacho Vegas (que inexplicablemente estuvo en el escenario pequeño y no lo pude ver), Dread Mar I, El Gran Silencio, Natalia Lafourcade, Café Tacuba, y Blur, cerrando con broche de oro.

         

Por supuesto, no vi a todos. Por experiencia propia sé que si llegas desde las 2 pm, para cuando sale la banda estelar estás más que tronado. Si no aguantaba estos festivales en mis 20’s, ahora menos, sobre todo considerando que venía de un viaje de 22 horas. Llegamos pues a las 5:30, apenas a tiempo para escuchar a Los Tres, que ya interpretaban con los Rebel Cats La Torre de Babel. Tocaron Sudapará, Un Amor Violento… Álvaro Henríquez mostraba la misma juventud de voz y Titae Lindl se paseaba con su bajo por todo el escenario. Invitaron a Meme de Café Tacuba (con una gran ovación) y continuaron con Olor a Gas, La Espada y La Pared (ya se había subido Joselo), para cerrar con  Déjate Caer, para la cual apareció Rubén Albarrán para completar un 75% de los Cafetos. Meme amagó con empezar la versión Cafeta de Déjate Caer, pero al final la interpretaron más cercana al estilo de los Tres, con Rubén llevando las vocales, para finalizar con la coda más al estilo de la versión de los Tacubos. Se me escapará alguna rola. La actuación de Los Tres (que ya son dos) fue algo breve, pero tocaron sus temas clave, y se llevaron una tímida ovación tras su presentación. No sé por qué estos chilenos no son tan del gusto del público tapatío, a mi se me hacen enormes. Yo apenas llegaba y ya sentía mi primer orgasmo musical, tras haberlos estado esperando casi 20 años.

No terminaban de apagarse las luces del escenario izquierdo, cuando ya se encendían las del derecho, mostrando una gran coordinación en los tiempos para llevar el festival con control cronométrico. Iniciaba Dread Mar I, con sus sombrerote tipo Barón Rojo, que supongo la está rompiendo en la región austral, ya que apenas en diciembre pasado cerró la FIL también aquí en Gdl. Tiene buena voz, pero no me parece acorde para el Reggae que intenta. Trae buenos músicos, sobre todo en metales, pero me desencaja mucho con el aura del Reggae que tenían Los Cafres o Los Pericos, por ejemplo. En fin, aproveché para formarme en la eterna fila de las cervezas. Cerró con Tu Sin Mi, que algunos se sabían y corearon. Al menos a mi me parece que tiene una voz (y letras) parecidas a las de Marco Antonio Solís, más ad hoc al pop que al Reggae y fue de los que desencajó en el festival.

Sin embargo, de inmediato arrancó El Gran Silencio, que desde el primer segundo se encargó de prender al público, incitándonos a brincar con su mezcla de cumbia-ska-punk-norteño-rap que ellos llaman Chúntaro. Una gran nube de polvo se elevó mientras el sol se ponía a nuestras espaldas. Tocaron Déjenme Si Estoy Llorando, Círculo de Amor, Chúntaro Style, y retaron a la gente a romper el récord del slam más grande del mundo con Dormir Soñando, con la que armaron un tremendo desmadre. En algún momento, el vocal comentó “Se ven rebonitos con sus playeras de Blur bailando nuestras canciones”. No soy muy fan de estos regios, pero hay que aceptar que saben poner gran ambiente. Nacho Vegas tocaba al mismo tiempo en el escenario más pequeño, pero no queríamos arriesgarnos a perder nuestro privilegiado lugar si nos movíamos, así que me lo perdí.  

         

Tras la fiesta que armó El Gran Silencio, vino la calma con el refinado pop de Natalia Lafourcade, que podría desencajar un poco con el resto del cartel, pero la verdad es que su disco Hasta La Raíz es una preciosura que le valió una ovación. Se necesita coraje para continuar después de los Chúntaros, y Natalia y su menuda figura no se hicieron menos, arrancando con Vámonos Negrito y luego directa a Hasta La Raíz, cantando con ese tono de voz que por momentos rememora a Edith Piaf. Tocó canciones de toda su carrera, pero basándose en su último disco, que debo reconocer, me gusta bastante. Tomó la guitarra, se sentó al piano, tocó ukulele… Nunca es Suficiente, Ya No Te Puedo Querer, Mi Lugar Favorito y Amarte Duele fueron coreados por los mismos que hacía minutos armaban un slam. Meme se le unió en Limosna y cerró con un gran retrabajo de En El 2000, que suena más madura, pero sin perder esa frescura.

Seguían The Raveonettes, pero los daneses, que iban a suplir a Foals, cancelaron. Supongo que no hallaron nadie mejor que los Dandy Warhols a quienes yo desconocía por completo y a quienes tuve el disgusto de conocer. Shoegazing de 2 tonos, con canciones que se basaban en un único buen riff, pero que a la larga resultaba martilleante. Un tono de voz apático y cansino, abusando de los “ahhh, ohh oh-oh”. Si Natalia había sido un bajón de energía, los estadounidenses casi inducen al suicidio colectivo. Aproveché para ir al baño y buscar cerveza, o un stand de cerveza donde pudiera recargarme en menos de una hora. Así terminé en el otro escenario donde Los Victorios cerraban con la emblemática Sol de Media Noche y yo conseguí cervezas en 5 minutos. 

         

Llegué con suficiente tiempo para encontrar a mi esposa y amigos y ver cómo arrancaba Café Tacuba, que también se me había escapado en vivo todos estos años. No decepcionaron. Iniciaron con El Fin de la Infancia, vestidos con trajes y sombreros que parodiaban los trajes gruperos y norteños de México. Aunque no es de sus temas favoritos, todo el Coordenada estalló en júbilo. Para esas horas, el otro escenario ya había terminado funciones y se sentía mucho más hacinamiento. Siguieron con Ingrata, que coreamos 20 mil voces y después se quitaron los trajes estrafalarios, para quedar Rubén en un conjunto rojo y con sus rastas trenzadas. Y así fueron repasando sus hits durante una hora y veinte. Cómo Te Extraño, Las Flores con la que volvió a elevarse la nube de polvo, Las Batallas, ligada a Raratonga, Olita de Altamar… Volver a Comenzar me dejó sin aliento, ya que me parece un tema complicadísimo y lo interpretaron sin mayor problema, toda la mini suite.

Tras cada canción la gente pedía coreaba con los “papa papá eoeooooo”, que también se ha convertido en la canción favorita de mi hija, pero la guardaron aún. Luego tocaron “Déjate Caer” en su versión deconstruida, con Álvaro Henríquez pagando el favor y entrando a cantar a dúo, y ya hacia el final dejaron el tema en loops para hacer el bailecito del video, con todo y Álvaro que andaba perdido intentando seguirlos, y dejando a toda la gente eufórica con esta versión electrónica. Siguió Chilanga Banda, que nuevamente puso a todo mundo a cantar. Por fin complacieron a la gente interpretando El Baile y el Salón, Rubén interactuando con el público todo el tiempo, brincando por todo el escenario, ya sin el saco y con las rastas sueltas. Cerraron con La Chica Banda, Meme llevándose el tema con el teclado de boca de tan peculiar sonido, que tocó no sólo en este tema, sino en varios otros del disco debut. Salieron, pero no se hicieron del rogar demasiado ante el público que los ovacionaba.

Para el Encore bajaron la intensidad con sus temas más íntimos. Eres me sacó una lágrima y entendí por qué Rubén no quiso cantarla, o al menos mi teoría de porqué Meme la canta con tanto sentimiento, es porque me parece que no es un amor común, sino a su hija que aún no nacía y a toda la ola de sentimientos que le generaba. Al menos así me llegó en ese momento, y toda la letra se me redimensionó y se me metieron basuritas a los ojos al pensar en la mía. Luego vino María, llenando de nostalgia todo el lugar. Después Mediodía, y cerraron con El Puñal y El Corazón y ese ritmo de Danzón desenfrenado que nos dejó deseando más, pero a la vez ya ansiosos por voltear al escenario de la izquierda. Los Cafetos están en plena forma y demostraron porqué son headliners. Mantienen la misma energía que hace 25 años, Rubén brinca más que el Rocco de la Maldita (y eso es mucho decir) y los 4 se divierten, muestran su genialidad e interactúan con el público. Es imposible no quererlos, y tienen bien ganado su status de banda de culto. A mi gusto, son la mejor banda mexicana de la actualidad, y saldé otra deuda de casi dos décadas al verlos por fin en vivo.

   

Pero aceptémoslo, a pesar de Los Tres, de Café Tacuba y de la gran variedad de bandas que hubo, la mayoría íbamos por Blur. Una banda que en su momento estuvo a la sombra de Oasis, pero que el tiempo se encargó de poner en su lugar, como banda mítica y de las mejores de los 90’s. Ya desde el final del setlist de los Tacubos, la enorme masa humana empezó a recorrerse hacia la izquierda y hacia adelante, apretujándonos más. Se oscureció todo por un momento y se hizo silencio absoluto en tensa expectación, hasta que las luces brillantes del escenario arrancaron un rugido. Los 4 salieron, Alex James, con playera roja, el pelo en la cara, cigarro en boca y un precioso Fender Precision Sunburst, comenzó con ese riff adictivo e hipnótico de “Go Out” del The Magic Whip. Se le agregó Dave con el beat y mantuvieron el ritmo por un rato hasta que Damon, con un chamarra y pantalones gris oscuro, comenzó la melodía, invitando a todos a unirse con los imposibles de resistir “Oh o-o o-o ohhh” del estribillo. El Coordenada estallaba en júbilo y vibraba mientras Graham, de un gris más claro, experimentaba con su guitarra y le sacaba ruidos alienígenas. 

     

Siguieron con There’s No Other Way, de su ya lejano debut, con ese riff intoxicante de guitarra y la rauda línea de bajo, que pusieron a todos a brincar y a corear. “It’s great to be in Mexico, it’s great to be in Guadalajara tonight” dijo Albarn, para ganarse otra ovación. Siguió Lonesome Street, volviendo a su más reciente disco. No es de las mejores ni de las más conocidas, pero dejaron claro que no sólo tocarían rolas clásicas. Una bandera mexicana ondeaba cerca del escenario. Siguieron con Ghost Ship, que me gustó más en vivo, con ese bajo cadente y esa guitarra setentera y fina, cargada de un aire soul. Para esta rola noté los 4 coristas, el tecladista sentado al fondo y una pequeña sección de metales que ayudaron para los arreglos.

Con Coffee &TV retomaron los temas emblemáticos, Graham tomando el liderazgo vocal y haciendo los remates crujientes, mientras Damon tomaba una guitarra acústica. Me emocioné enormidades con ese riff elástico y recordé las peleas cuando era el único de la banda que entonces insistía que Blur era mejor que Oasis. La gente rugía al cantar la parte en estribillo en falsetto. Luego Coxon empezó a rascar la guitarra con el riff característico de Beetlebum, otra de mis favoritas. La multitud la coreó de principio a fin, con Damon alzando el micrófono en los estribillos, caminando por todo el escenario, sobrio, elegante, pero contagiando entusiasmo, y creando una coda colosal, con Coxon haciendo un solo estrambótico y climático, y las luces llenando todo de diversos colores, en otro de los orgasmos musicales de la noche. “He’s on, he’s on, he’s on it”, nos quedamos cantando todavía unos instantes después de que la banda hizo silencio, mientras sonreían.

          

I Thought I Was a Spaceman es de los temas más difíciles de digerir del Nuevo álbum. Con una sección rítmica entre electrónica y tribal, y Graham jugando con los pedales, es hipnótica, pero contrastó mucho con el clímax que acabábamos de experimentar. A la mitad, la rola empieza a cobrar más vida con los Power Chords y los latigazos de teclado, mientras Damon subía una octava, para terminar de forma más poderosa. Coxon comenzó después a juguetear con armónicos de su guitarra, hasta que se descubrió al fondo esa maravillosa melodía y estallamos en júbilo para de inmediato empezar a corear ese himno antes incluso de que lo empezaran. Damon hizo una caravana como agradeciendo y retomó la acústica, para dejar que Graham iniciara con el riff en forma de Tender y arrancar a su vez con el tibio guitarreo, mientras Alex y Dave se incorporaban con esa lenta pero intensa sección rítmica. Éxtasis total, y no hubo nadie que no cantara con Damon el “C’mon c’mon c’mon, get through it” o con Graham los “Oh my baby, oh my baby, oh my, oh my…”. El coro de 4 integrantes acompañó de maravilla y por momentos parecía un coro góspel entero. Un requinto espectacular, ligeramente modificado y más largo. Terminaron la canción en medio de un mar de aplausos, pero James seguía jugando con un par de tonos, para dejar que Albarn cantara casi a capella. Casi por las 20 mil voces que lo acompañaron en la siguiente estrofa y estribillo. “Love's the greatest thing, That we have…”  al terminar hicieron silencio para otra larga ovación, pero tampoco era el final. La banda regresó con todo a un estribillo más, causando el paroxismo. Coxon redondeó la coda repitiendo una y otra vez sus líneas, con el coro creando una enorme muralla, las luces creando una sensación de láser, y en general, convirtiendo todo en una monumental fiesta, para terminar ahora sí, después de unos 10 minutos de iniciada.

Las canciones del Magic Whip terminaron con Ong Ong, que daba continuidad al ambiente festivo. La sección de metales lució aquí, y realmente daba la impresión de ser uno de los temas viejos, conservando esa vibra noventera, aunque evidentemente no causó el mismo furor. Parklife encendió de nuevo los ánimos. Aunque es imposible que alguien pudiera seguir a Damon en esa jerga impronunciable, todos estallábamos con el título al estribillo, levantando un puño al aire. Enseguida Dave comenzó a hacer un beat muy reconocible, aunque más lento, que de nuevo arrancó el alarido general, y en cuanto nos repusimos, comenzó a acelerar mientras gritábamos el “WhoooHooo!”. Graham entro con el poderoso riff, y de pronto esto se estaba viniendo abajo con Song 2. WhoooHooo! Para ese entonces yo ya estaba afónico. Coxon se equivocó en un tono pero se repuso sin problema. WhoooHooo! Todos brincando y la nube de polvo que se elevaba frente al escenario. WhoooHooo! Increíble el tremendo poder en apenas un par de minutos… Otra ovación. Creo que fue tras esa canción que Damon hizo subir a los ganadores de algún concurso, unas 10 personas que treparon al escenario y se tomaron selfies con él y que se quedaron ahí mientras tocaban This is a Low. Creo que una de las chicas estuvo a punto de desmayarse. Damon agradeció y salieron todos del escenario al terminar el tema.

         

Pero nadie se movió. Tras algunos minutos al grito de “otra, otra” o “Blur, Blur, Blur”, la banda reapareció para arrancar el encore con el magnífico riff de bajo de Girls & Boys, que es uno de mis favoritos ever. Damon brincaba por todas partes, mientras Coxon hacía chirriar su guitarra y deslizaba la púa para crear ese efecto por todo el brazo. “Always should be someone you really LOOOOOOVE”, para después dejarnos hacer los “Ah-Ah Ah a-a-ahhhhh”.  Impresionante el nivel de energía. Continuaron con For Tomorrow, con Damon nuevamente a la acústica, y llevando a la gente a corear los Lalalá’s del estribillo. El final, después de un espectáculo así, no podía ser otro que The Universal, ese otro gigantesco himno que definió a una generación entera. Las manos arriba con ese ritmo de vals, mientras Coxon arrancaba esos preciosos tonos a su guitarra, el teclado hacia una estela de fondo y los mentales se unían para el estribillo, que todo mundo cantó. “It really, really, really could happen” y sucedió, creando un final espectacular, mágico, con las luces aumentando esa sensación irreal de que estábamos presenciando quizá, hoy por hoy, a la mejor banda del planeta. La canción se apagó con sus aires de ensueño, Damon volvió a agradecer y salieron del escenario.

Espectacular, realmente. La hora y media se me fue en un suspiro, y aunque no fueron las 2 horas que regularmente toman, no se sintió algo breve como comúnmente pasa en los festivales. Las luces generales se encendieron, la música ambiental comenzó a sonar y comprendimos que no habría otro encore, así que salimos lo más pronto posible entre ese mar de gente.

 

Una tarde-noche mágica, en la que pude ver muchas bandas, pero 3 de las cuales considero pilares en mi audioteca y han conformado el Soundtrack de mi vida.

Enorme el festival, las bandas se partieron el alma y no quedaron a deber, mostrando lo mejor de su repertorio, salvo Blur, que entiendo la inclusión de los temas del Magic Whip. Salí exhausto, lleno de polvo con mi cuerpo diciéndome que eran las 8:30 am aunque eran las 12:30 am locales, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

En mi cabeza retumbaban las líneas de esa última canción:

“Says tomorrow is your lucky day

Well, here's your lucky day…”

 

 

Por Corvan

P.S. Al ser el grupo principal y el de set más largo, coloco la reseña de este festival en el archivo de Blur 

*Fotos cortesía de página FB oficial de Festival Coordenada.
 

 

Members Area

Need Translation?

Recent Blog Entries

by Corvan | 6 comments
by Corvan | 2 comments

Recent Forum Posts

by Corvan 6 months ago
by Boncha 8 months ago
by marlaior 8 months ago

Lanza tus Gritos Aqui!

Newest Members

Geoglobe

VISITAS

Ayudanos a llegar a mas gente

Siguenos en FB

Paginas Amigas:

Oops! This site has expired.

If you are the site owner, please renew your premium subscription or contact support.