FIVE LIVE (The Yardbirds, 1964)

Artista: The Yardbirds (C)
Fecha de Grabación: 1964 Marquee Club
Fecha de Lanzamiento: Dic 1964, UK
Discográfica: EMI
Productor: Giorgio Gomelsky
Calificación:

 

 

Era: Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966)

Subgénero: Live Album

Mejor Canción: Too Much Monkey Business

Canciones: 1) Too Much Monkey Business; 2) Got Love If You Want It; 3) Smokestack Lightning; 4) Good Morning Little Schoolgirl; 5) Respectable; 6) Five Long Years; 7) Pretty Girl; 8) Louise; 9) I'm A Man; 10) Here 'Tis.

 

Para Octubre de 1963, los Rolling Stones se habían hecho amos y señores del Crawdaddy Club de Londres, propiedad del empresario Girogio Gomelski, que se supone era también representante del grupo, sin u n contrato firmado, pero con un convenio verbal sellado con un apretón de manos. El ambicioso y joven Brian Jones, fundador del grupo, era quien llevaba las riendas de la banda en ese entonces. A fines de ese mes, un jovencísimo Andrew Loog Oldham, de apenas 19 años (más joven que varios de los  Stones), y que había ya trabajado como ayudante de Marketing con Brian Epstein en la primer campaña de los Beatles, llegó al club sin más intensión de oír buena música. Quedó endiosado con la potencia y el sonido R&B d elos Rolling Stones. Terminando el show les invitó unos tragos y les endulzó el oído con sueños de gloria. Particularmente a Brian, a quien llevó a parte y le dijo que por ser el líder de la banda, recibirí aun porcentaje más alto, y que si no quería, lo demás no debían de enterarse. Esa noche misma firmaron con Oldham y lo convirtieron en su manager y productor. El resto de la historia de los Stones ya la sabemos.

Gomelski en cambio se quedó echando pestes porque se había quedado sin el mejor grupo de R&B de Londres. Alguien le recomendó un grupo impresionante, con un guitarrista rapidísimo y muy bueno. El grupo se llamaba The Yardbirds y el joven era Eric Clapton. Gomelski se apresuró a contratarlo en cuanto los escuchó, y a pesar de que se resistieron algunos días, terminaron firmando contrato con Gomelski en el cual él quedaba como representante y productor del grupo.

Poco después, Giorgio les consiguió que fueran la banda de soporte del armonicista y leyenda de blues americano Sonny Boy Williamson para un tour por algunas ciudades de Inglaterra. De hecho, su primer grabación, incluso previa a este Five Live, es el Live at the Crawdaddy Club With Sonny Boy. Sin embargo en este disco el que luce es el americano, y por ello el Five Live se considera el debut oficial del grupo. La gira con WIlliamson les daría más soltura, confianza y energía para perfeccionar su estilo: un Rythm & Blues potente, no salvaje como el de los Stones o los Animals, pero quizá más técnico y estilizado, más fino, y con una mejor guitarra.

Sobre el album debut de los Yardbirds, el Five Live es el primero en muchos aspectos. Es el primer LP de los Yardbirds, es el primero de Eric Clapton, es el primer “En Vivo” de una banda británica, y sobre todo, es el primer LP a nivel mundial en donde una banda debuta con un disco en directo. No se puede esperar mucha calidad en el sonido tomando en cuenta que fue grabado en un pequeño Crawdaddy club de Londres en 1964, pero esto a la vez es una ventaja, sobre todo considerando la época, ya que no se trata de un estadio con miles de fanáticas locas que impiden que se escuchen los músicos. De hecho no se escuchan fanáticas enloquecidas en absoluto, pero sí se percibe energía en las interpretaciones, una furia que no tiene que ver con el salvajismo de los Stones o Animals o The Who, pero que está más bien implícita en la música.

El setlist aún consiste en covers de los maestros americanos del blues, ya que los chicos todavía no se animaban como compositores. Así tenemos rolas de Chuck Berry, Slim Harpo, Howlin’ Wolf, John Lee Hooker o Ellas McDaniel. Ningún original a la redonda.

La banda por sup arte suena confiada, dominando sus instrumentos, enganchando a la audiencia, contagiando energía a pesar de no tener esa especie de imán maligno y más salvaje que tenían los Stones. Eric no sobresale demasiado. No tiene mucha oportunidad de mostrar su ya excelente técnica, y en cambio tenemos muchos solos de armónica de Keith Relf. Algo le aprendió a Williamson, pero no es un virtuoso, y la verdad el disco hubiera ganado pero mucho si hubiera dado oportunidad a Slowhand. En lo poco que se puede escuchar a Eric, se nota un guitarrista atrevido y creativo, que no busca copiar los solos originales, sino agregarle de su cosecha, reinventarlos y agregarles fuego, como en “Too Much Monkey Business”. Aún así es un disco innovador y con una gran experimentación de guitarra. No olvidemos que aún era 1964!

El disco y el concierto abren con “Too Much Monkey Business” y el presentador anunciando a la banda: “The drums, Jim McCarty; the rythm guitar, Chris Dreja; the bass, Paul Samwell-Smith; lead guitar, Eric “Slowhand” Clapton, the singer and harm, Keith Relf," e inician con la interpretación más salvaje que hay hasta el momento de esta canción. La rola puede verse muy fechada en estos días, pero la intensidad con que tocan fue suficiente para dejar a los escuchas babeando en 1964. La guitarra y en general el grupo suena veloz, espídico, con arreglos sobresalientes, interpretados con gran soltura y furia. La versión de Clapton del solo es un trillón de veces más violenta que la de Chuck Berry y después sería copiado nota por nota por un sinfín de bandas. Pero esto no suena a los Stones ni a los Animals, ni a alguna banda norteamericana. Esto es una carga energética sin la “oscuridad” ni “amenaza” que desplegaban los mencionados, pero tiene más energía, dinamismo y brillo. En ese entonces no era nada que se hubiera escuchado. Hoy suena viejo, al igual que los primeros discos de Los Beatles y otras bandas que dieron pie a la invasión inglesa, pero esos solos sin duda se pueden seguir disfrutando por décadas.

Sigue “Got Love If You Want It”, que supongo que dio título al disco en vivo de los Stones, aunque nunca la versionaron, que yo sepa. Aquí Keith Relf muestra sus limitaciones como vocal, es un tanto inexpresivo y no le añade personalidad propia a las rolas, pero por otro lado aparece tocando la armónica y demuestra que la domina, no como Jagger, pero al menos mejor que Lennon. La canción es sólida, con un riff rítmico y como en oleadas que se va repitiendo. La banda produce energía pero me parece que Clapton está desaprovechado. Después veremos que no es la única canción en que ocurre esto.

Vamos con “Smokestack Lighting” de Howlin’ Wolf, donde Clapton ya hace algunos arreglillos que dan más brillo a la canción y la banda suena de nuevo arrasadora, lenta, cadente, sin ese filo de los Stones cuando hace este tipo de rolas, es decir, no suenan amenazantes, pero la combinación suena potente por todos lados. Y ese duelo de armónica y guitarra en el solo de la sección media es delicioso. Relf sin duda puede ser mediocre como vocalista con respecto a muchas otras bandas de la Invasión Británica, pero como armonicista demuestra ahora sí que es más creativo que Jagger, y que esos años tras Cyril Davies no fueron en vano. El jam se alarga hasta casi 5 minutos y medio, que es una verdadera eternidad para la época, pero no se siente una banda repetitiva ganando tiempo, sino que exprime con éxito cada segundo de la canción.

Después llega “Good Morning Schoolgirl”, que suena a un rockanrolito más inocente y bobo y que se les presta menos. Al igual que los Rolling en su etapa temprana, cuando coquetean con el pop no suenan tan bien. Pero al menos hay que seguir esa armónica endiablada que se lleva la rola. Me hubiera gustado otro duelo con la guitarra, pero los muchachos hacen lo suficiente al menos para hacer un trabajo divertido.

Enseguida viene “Respectable” de los Isley Brothers, en la que Clapton le da un punch tremendo al ambiente festivo de la canción. Como muchas de los Isley, la canción es un carnaval que te pone de buen humor y te pone a tararear y mover un pie aunque en tu vida la hayas escuchado. Al 1:35 Eric se lanza un solo furioso y velocísimo. Su cualidad desde ya es nunca copiar los solos de las canciones originales, sino agregarle su propio estilo y creatividad, y aquí lo hace con una velocidad que contradice su mote. A mitad de la canción Relf comienza a cantar

“Hompty Dumpty Sat on A Wall” de una manera muy inocente y divertida, aumentando el tono irreverente y desenfadado, para después meternos de lleno a una rabiosa coda que va a la velocidad de la luz. Una belleza. La banda no es muy técnica precisamente salvo en los instrumentos mencionados, pero funcionan como uno solo y logran canciones perfectas como ésta, que explican el porqué de su reputación en vivo.

La sexta canción es “Five Long Years”, la primer interpretación de blues clásico de Eric Clapton en un disco, donde demuestra que ya tenía dotes para merecer ese “God” que le dedicarían en un graffiti. La versión es muy tímida comparada a la que apareció 30 años después en From the Craddle, pero aún así no es NADA que ningún guitarrista blanco hubiera hecho hasta 1964. uno de los grandes momentos de Clapton en el álbum, en el que se suelta el freno y nos regala notas de blues de la más fina manufactura.

Enseguida está “Pretty Girl” con un riff tamborileante muy del estilo de Bo Diddley y un excelente trabajo en el bajo por parte de Paul Samwell-Smith. La canción es divertida, en realidad todas lo son, pero en esta también logran contagiar su entusiamso y se nota a través del tiempo que se divertían enormidades haciendo música.

Sigue “Louise”, original de John Lee Hooker, donde Clapton hace grandísimos arreglos mientras Relf hace los versos de manera salvaje, pero sin el encanto original del maestro Hooker. En la parte media se enlazan en un duelo de solos entre armónica y guitarra simplemente fascinante, alternándose una y otra vez. Sin lugar a dudas Clapton sale victorioso en este duelo, pero viste mucho a los Yardbirds tener un armonicista TAN genial y capaz de responderle a esa guitarra sin quedar en ridículo.

Después está “I’m A Man”, el segundo tema de Bo Diddley. Me parece que la banda se pierde en este jam destinado al lucimiento de Keith. Y se luce, pero sonaría mejor si alternara otra vez con Clapton, No me molestaría en absoluto que repitieran esa alternancia de solos en todas las canciones, al contrario. Pero aquí, a pesar de la intensidad que alcanzan por momentos, no es más que un jam para vestir la armónica. Ah! Y el bajo! Aquí otra vez hay que seguir el tremendo bajeo!

El disco cierra con “Here ‘Tis”, también de Bo. Una canción muy boba con un Clapton muy reprimido haciendo simplemente un guitarreo mientras los “who hooo hoooo” se repiten infinitamente. A fin de cuentas es divertida y no es ofensiva, pero siento que hubieran podido hacer una mejor selección para terminar, ya que aporta poco. Lo interesante viene al 2:50 donde Clapton y Samwell-Smith hacen por breves instantes un dialogo entre guitarra y bajo, pero enseguida se vuelve un jam sin sentido y exageradamente largo.

 

En fin, un excelente inicio para esta banda británica, que da muestra de su poder en vivo. Insisto, suena muy fechado, pero se nota de inmediato la presencia de Eric Clapton haciendo de las suyas y dando brillo a las canciones en que se lo permiten como “Too Much Monkey Business”, “Smokestack Lightning” y “Respectable”. Keith Relf no es sobresaliente en la voz, pero si en la armónica. Y los demás no son unos virtuosos, pero logran crear una conjunción y una muralla de sonido muy, pero muy disfrutable. Así que si eres de los que han escuchado hablar de los Yardbirds, pero nunca los has escuchado tocar... aquí tienes la gran oportunidad de hacerlo.

 

 

Por Corvan 

 

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