GOODBYE (Cream, 1969)

Artista: Cream (B)

Fecha de Grabación: Oct ‘68

Fecha de Lanzamiento: 5 de Febrero de 1969, USA

Discográfica: Polydor

Productor: Felix Pappalardi

Calificación: 7.5

                   

 

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: Live Album 

Mejor Canción: Badge

Canciones 1) I'm So Glad; 2) Politician; 3) Sitting On Top Of The World; 4) Badge; 5) Doing That Scrapyard Thing; 6) What A Bringdown; 7) Anyone For Tennis.

 

El Goodbye Cream es de esos discos que no sabes si es de estudio, si considerarlo un En Vivo, o c) ninguna de las anteriores. Cuando fue lanzado traía 3 canciones en vivo, de entre 5 y 9 minutos de duración. 1 del Fresh y 2 del Wheels of Fire. Así mismo, 3 rolas inéditas, que parecían copiar el formato del segundo disco del Ummagumma de Floyd: Cada miembro de la banda aportaría una rola propia. Con el detalle de que este disco fue grabado y lanzado meses antes que el Ummagumma, jeje.

De hecho, la idea es que este cuarto álbum tendría un ambicioso formato semejante al Wheels of Fire, en el que harían un disco doble: uno con temas en vivo de sus mejores rolas, y otra con temas inéditos. Tenían todo planeado excepto que Jack y Ginger nuevamente se pelearían y amenazaría de muerte y que el tremendo trío se cayó a pedazos antes de que tuvieran suficiente material para completar la idea original. De hecho, el Goodbye es demasiado corto a pesar de que “I’m So Glad” dura más de 9 minutos. En total, apenas alcanza la media hora.

Por ello quizá la idea general de que Cream tiene 3 discos, porque es realmente difícil tomar éste en serio como un cuarto disco formal con tan sólo 3 canciones nuevas, más el bonus lanzado en la reedición de CD. Para mi se queda muy lejos del estándar que habían dejado, pero evidentemente los otros 3 te dejan buscando lo que sea que haya del trío, y esta es la siguiente opción lógica.

Pero Corvan, Cream en vivo era una máquina insuperable!!! Sí, de acuerdísimo. Cream a tope era una banda que te tumbaba del asiento, sólo superados en poder por The Who y quizá The Experience,  pero la de la noche del 19 de Octubre de 1968 en The Forum de L.A., no fue una de sus noches inspiradas. Oír a Cream en vivo era escuchar los solos de 3 virtuosos al mismo tiempo Y EN PERFECTA CONJUGACIÓN, catapultando las rolas a niveles orgásmicos fuera de este universo, y la prueba es “Crossroads”, uno de los mejores covers de la historia, en vivo. Desgraciadamente, no hay un concierto en vivo oficial que los haya capturado a tope, hay que buscar viejos videos o bootlegs. En este disco, las cosas estaban tan tensas, que los 3 llegaban en distintas limosinas a los conciertos, y en un duelo infantil, Baker y Bruce buscaban contratar limosinas más largas y lujosas cada vez. Así pues, aquí en las 3 rolas  en vivo escuchamos 3 impresionantes solos al mismo tiempo… pero sabrá Dios qué rola estaba tocando cada quién. Por momentos los jams son verdaderamente caóticos, y sólo concuerdan para regresar a la rola en sí. El Goodbye Cream es uno de los peores discos para escuchar el verdadero potencial del mítico trío, y los Live Cream son todavía peores. Insisto, no porque fueran malos en concierto, sino por las tensiones que tenían cuando fueron grabadas se notan en la ejecución. Tan es así, que la magia salta nuevamente hasta el concierto del The Royal Albert Hall en 2005, casi 40 años después de su disolución, y en la que lucen más pausados, con un freno de mano por la experiencia, pero sonando nuevamente como un trío sincronizado que disfruta lo que hace. A pesar del tiempo transcurrido, de la artritis de Baker, la reciente operación de cáncer de hígado de Bruce, y que Clapton rechaza la influencia psicodélica y prácticamente no agrega wha, en dicho concierto en 2005 vuelven a sonar como una banda acoplada y demuestran porqué fueron de las más poderosas e influyentes de la historia a pesar de su cortísima duración. Ah! Y me olvidaba de los BBC!!! Pero a lo que iba es que en su momento no hubo ningún en vivo que les hiciera justicia.

Pero volviendo a fines del ’68, Cream estaba ya por mera inercia para cumplir los contratos de la gira, que terminó siendo de despedida. Ginger y Jack se odiaban al grado de sabotearse los instrumentos, y hay un rumor de que Baker amenazó con un cuchillo a Bruce, aunque al parecer fue en la banda en la que estaban antes de que se formara Cream. Pero bueno, ese antecedente nos sirve para entender por qué Cream duró apenas 2 años y medio. Eric por su parte,  estaba harto de hacerla de niñera y mediar entre sus compañeros. Para el Wheels of Fire había recibido una crítica asesina de la Rolling Stone en la que lo llamaban “Master of the blues cliché”. Además, por esas fechas quedó impresionado con el primer disco de The Band, el Music from Big Pink, que iba más por el Roots Rock, alejado de la psicodelia del estilo de Eric por entonces. El rumor dice que estaba tan fascinado, que un día agarró un vuelo a New York para tratar de enrolarse a The Band, pero le dieron las gracias  (y en contraste Eric rechazaría en menos de un año las invitaciones de los Beatles y de los Rolling Stones de unirse a las bandas!!). Eric quería también un cambio de estilo, y aunque podía intentarlo con el supertrío, la actitud de sus compañeros era un lastre dificilísimo.   

El disco pues es muy irregular. Difícilmente es su mejor presentación en vivo. Bruce por ese entonces había conseguido 3 poderosos amplificadores Marshall y en ocasiones usaba los 3 para aplastar el sonido de Baker. Por ello también parece que Eric y Bruce gritan las rolas, porque el sonido del bajo es excesivo y aplastante, y eso que aquí ya está editado. Baker parece ir a su ritmo porque no estoy seguro de que se escuchara a sí mismo en absoluto, a pesar de la fuerza que imprimía a sus baquetazos. De los temas nuevos, “Badge” de Clapton (y L’Angelo Misteriosso, que ya deben saber quién es) sin duda es la mejor. Jack aportó con “Doing That Scrapyard Thing” que es un tema muy raro y se sale de los estándares del trío. Y lo mismo podría decirse de “What a Bringdown” de Ginger, aunque en su caso posiblemente fue lo mejor de su autoría con la banda.

 

El disco empieza con la versión en vivo de “I'm So Glad”. Esta es la canción más larga del LP, con más de 9 minutos, prácticamente más de lo que duran los temas nuevos juntos! Es una versión con mucha energía, el pegajoso estribillo aquí lo llevan a dueto Jack y Eric. Con esto se va notando un poco la evolución que ha tenido Clapton como vocalista, desde el terror que le daba siquiera acercarse al micrófono, a la soltura que fue tomando como voz de soporte en Cream, al grado de llevar el liderazgo vocal en varias rolas o adornar en vivo algunas que originalmente no llevaban su voz, como en este caso. En fin, el riff, el coro, los raudos arpegios son iguales a la versión del Fresh. Lo que cambia es el efecto del bajo. Parece que bruce le metió overdrive a los 3 amplificadores y aquí suena crujiente y con una tremenda distorsión. No sólo opaca la batería, sino que por momentos aplasta incluso la guitarra, que suena ya con un efecto muy limpio, aunque en la original tampoco usa wha. A partir del 1:25 vienen los solos. Y lo enfatizo en plural, porque no es un solo de guitarra, sino también de bajo y de batería. Lo que hacen es brutal, el poder de Cream en vivo debió ser tremendo. Pero aquí es un duelo de egos. No están armando una canción, están peleando cada cual por lucirse más que el otro, no están escuchando a sus compañeros (y yo creo que aquí es culpa de Jack Bruce), y el jam, aunque impresionante en el despliegue técnico de los 3, no luce simplemente porque no tiene dirección ni conjunción. Quizá son los mejores momentos de Clapton en el disco, con solos verdaderamente rapidísimos. Jack hace un brutal solo en escala blues dando cátedra de lo que se puede hacer con 4 cuerdas. Ginger parece estarse deshaciendo para alcanzarse a oír, redobles, fills, de repente ataca los platillos, intenta con todas sus fuerzas, pero es aplastado por el volumen de sus compañeros. Y por momentos aburren. Aunque a nivel individual es impresionante, el tratar de oírlos como colectivo me da dolor de cabeza. Y pues es triste, pero me recuerda las últimas etapas de mis dos bandas. Y no, no las estoy comparando con el virtuosismo ni estilo de Cream ni mucho menos, pero tanto el Moby Dick como en Plastic Soldiers coincidió que ya al final, cuando era más desorden que nada,  algunos no estaban a gusto y les importaba poco o no le daban seriedad, les subían enormidades a sus instrumentos dejando a otros sin oírse y las rolas se convertían en jams sin sentido. No estoy para nada en los jams, pero escuchen detenidamente el tercer disco del All Things Must Pass de Harrison (donde de hecho aparece Clapton) y las improvisaciones de aquí y notarán la diferencia. Sé por experiencia cuando en un jam están tocando en función de la banda y la canción y cuando están tocando para sí mismos sin importarles los demás, y por ello puedo decir que aquí cada quién está haciendo lo que se le hincha su rechingada gana.

Luego viene “Politician”, que no sé si cambian de tono o afinaron distinto los instrumentos. En vivo suena un poco más acelerada, y Ginger pierde algo de la elegancia jazzy de la versión de estudio y suena casi apocalíptico. Bruce por su parte grita mucho más, no sé si nuevamente por la cuestión del volumen, pero por momentos suena muy forzado y llegando apenas a las notas, y esto afecta a la canción en general, aunque instrumentalmente es la mejor de las 3 en vivo. Aquí no se extienden tanto como la anterior, apenas la alargan a poco más de 6 minutos, y si en “Glad” Clapton brilla por la rapidez de sus solos, aquí lo hace por el gran uso del tremo bar. Además, al menos en el requinto, Bruce parece bajarle al volumen, por lo que suena un poco más equilibrada. No es una aplanadora, ni me parece que haga un retrato justo de Cream en el escenario, pero creo que es la mejor en vivo del disco, por lo que marco en rojo este excelente neo-blues.

En el acetato, “Sitting On Top Of The World” abre el lado B, para balancear un poco la duración de cada cara. Los riff son muy distintos. Aquí suena más crudo, más rudimentario. Clapton se acerca más al blues de raíz, alejándose del riff más psicodélico y elaborado del Wheels of Fire.  Aquí dura 5 minutos relativamente razonables, pero sufre más o menos lo mismo que las canciones previas. Al menos Eric tiene otro gran momento con el solo, y por momentos, parecen retomar la dinámica de grupo y combinarse bien en el último medio minuto del requinto. Y el gran cierre, en el que Eric se luce con una metralla bluesera.

El “Goodbye” tiene un comodín que en sí vale todo el disco. Es “Badge”, la primera de los originales de estudio. Esta fue coescrita con George Harrison, y él mismo toca la guitarra rítmica en la rola. Cuando surgió la idea del álbum, la intensión era que cada quien aportara con una canción propia. Alguien ha notado que, a pesar de la infinita cantidad de veces que Eric Clapton fue coacreeditado hasta este momento, no había escrito nada él solo? Su primer rola escrita enteramente por sí mismo no vendría hasta 1969 en el Blindfaith, siendo “Presence of the Lord”. Como estaba aterrado y bloqueado en su tarea, le pidió el pago del favor de “While My Guitar” a Harrison. Y pues melódicamente tiene toda la magia beatlesca, no? El título surgió porque precisamente no tenía nombre cuando George y Eric la estaban armando. Harrison simplemente había escrito la palabra Bridge (Puente) para señalar el cambio, pero Eric la leyó mal y pensó que decía Badge y la cantó así y así quedó. La canción es perfecta, con los pianos agridulces, los arpegios 100% harrisonianos en los puentes justo antes del estribillo, la línea de bajo es brillante y poderosa, Ginger también se puede lucir con fills y redobles, arreglos de cuerdas… y tiene una gran guitarra rítmica y coros, jeje. El solo de Eric es magistral, blues puro y explosivo, y esta vez con un gran balance en la producción. Me encanta el final que queda como en puntos suspensivos. George aparece en los créditos como 'L'Angelo Misterioso por los problemas legales que pudiera surgir entre las distintas disqueras. Curiosamente, aunque fue uno de los himnos de Clapton como solista, Cream no la interpretaría en vivo… sino hasta 36 años después de su lanzamiento!

Sigue “Doing That Scrapyard Thing”, que es la contribución de Jack Bruce. Curiosamente, no es el bajo el instrumento dominante, sino el piano. Es una canción rara, extravagante, algo bizarre y circense. Pero me gusta. Aún no sé porqué, si por la melodía y las impostaciones raras de voz y acento que hace Jack, o por el piano/órgano, o por el gran trabajo de guitarra de Clapton. Es la última canción de tintes psicodélicos de Cream, y en sí tiene un aire festivo y desenfadado que me pinta una sonrisa cada que la escucho, a pesar de que muchos la consideran un punto débil no sólo del disco, sino de la discografía del trío.

Y el disco original cierra con “What A Bringdown”, una canción espídica de Ginger Baker. Sin ser una de las clásicas de Cream, creo que es mucho mejor que “Pressed Rat And Warthog”. El bajo suena apocalíptico, Jack canta con un raro sentido de urgencia, y Clapton hace un trabajo relampagueante, acordándose de que alguna vez fue el Dios del wha, por lo que es la única aparición del efecto en este disco. Me encanta el solo, con la combinación de platillos de Ginger, el wha a todo, y una campana resonando de vez en cuando. En sí, el grupo logra una atmósfera encerrada, vibrante y dramática. En buen día la podría marcar en rojo.

La reedición en CD incluye “Anyone for Tennis", que originalmente fue lanzada como single, y después se incluyó en el Soundtrack de The Savage Seven. Tampoco es que aporte demasiado. Es un tema tranquilo, pastoril, en el que predominan las flautas y al final un arreglito de violín. Pero Eric toca la guitarra acústica y Ginger se contenta con las congas y percusiones. Es un tema más íntimo, como si la banda estuviera en la sala de la casa de alguno de ellos palomeando en un semiacústico.

 

Para la época en que el disco fue lanzado, Cream ya había dejado de existir. Quizá por ello el plan de completar dos discos no se pudo realizar. De hecho, es cuestionable que esto se pueda considerar un solo disco dados los apenas 30 minutos de duración. Los ingenieros de sonido del concierto deberían ser quemados en una hoguera. Y luego decapitados. Aunque tampoco es culpa de los ingenieros que el trío tocara tan mal durante su última gira.

El disco fue a final de cuentas un último esfuerzo de Polydor de exprimir las últimas gotas de crema de un grupo fracturado y que ya había dado lo mejor de sí. Contrasta con la portada super cool en la que parecen más amigos que nunca con esos fracs blancos. Creo que por ello es algo decepcionante, porque uno esperaría escuchar a Cream como una aplanadora en vivo, y uno tiene enormes expectativas del material de estudio, y a final de cuentas ni uno ni otro cumplen con ellas. Excepto por “Badge”, claro, pero después de todo se puede conseguir en cualquier recopilatorio del grupo. Si no son fans recalcitrantes de la banda y les bastó con algún grandes hits, no tienen porqué empezar por aquí, ésta sería más bien la última opción. Pero si son fans, no importa lo que yo diga, sé que eventualmente, después de oír las 3 joyas previas, buscarán y escucharán el Goodbye, y se quedarán con esa misma sensación agridulce al oír el ocaso de una de las más grandes y efímeras bandas de Rock de la historia. No queda mas que decir: Goodbye Cream! Gracias por tanto en tan poco tiempo!!!

 

 

 

Por Corvan  

 

 

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