HAIL TO THE THIEF (Radiohead, 2003)

 

Artista: Radiohead (B)

Fecha de Grabación: Sep ’02 – Feb ‘03

Fecha de Lanzamiento: 9 de Junio del 2003, UK

Discográfica: Parlophone

Productor: Radiohead y Nigel Godrich

Calificación: 8.5

                       

Era: (Post)-alternativo III: La Dispersión (2000-???)

Subgénero: Alternativo

Mejor Canción: There There o 2+2=5

Canciones: 1) 2+2=5; 2) Sit Down Stand Up; 3) Sail to the Moon; 4) Backdrifts; 5) Go To Sleep; 6) Where I End and You Begin; 7) We suck Young Blood; 8) The Gloaming; 9) There, There; 10) I Will; 11) A Punchup at a Wedding; 12) Myxomatosis; 13) Scatterbrain; 14) A Wolf at the Door.

 

El Hail to the Thief es un caso muy extraño. De alguna manera siempre me ha parecido un disco nebuloso, sin demasiada identidad… y salvo “There There”, la mejor canción de lejos del álbum, sin algún tema que mi memoria retenga después de un rato. No les pasa a ustedes? Si el Amnesiac debió llamarse Kid B, a éste disco le hubiera sentado mejor el título de Amnesiac.  Días atrás estaba dispuesto a ponerle menor calificación. Pero escuchándolo, me encuentro que, si bien el disco no funciona bien como unidad, a diferencia de los trabajos previos de la banda, es una colección de excelentes rolas que funcionan por sí mismas.

En el caso de las bandas consagradas, siempre queda la duda de qué dirección tomar en el siguiente disco. A estas alturas, Radiohead ya lo había probado casi todo, y ya se habían estresado demasiado reinventándose y haciendo un nuevo sonido para cada disco, de modo que el Hail to the Thief  es una especie de conglomerado musical de los estilos por los que ya habían transitado. Mantiene muchos de los elementos electrónicos de sus dos predecesores, pero también es un regreso al sonido cargado de guitarras que la banda tuvo en los 90’s. Con decir que el final de “2+2=5” debe ser lo más potente del grupo desde el ’97. Es pues el disco más accesible desde el OK, aunque sin dejar de experimentar e incorporar cosas inusuales como sistemas análogos, ondas Martenot, pianitos de juguete, xilófonos, sampleos…

Radiohead había estado girando en Europa en el verano del 2002, presentando ya algunas nuevas canciones. De pronto se dieron cuenta de que tenían material suficiente para meterse al estudio nuevamente, así que viajaron a Los Ángeles, donde grabaron parte del disco en apenas 2 semanas, bajo la producción de Nigel Godrich. Terminarían después la grabación en Inglaterra a finales de año e inicios del 2003. Se supone que las grabaciones fueron mucho más relajadas que los dos álbumes previos. Varias canciones usan de nueva cuenta la formación estándar de Rock, e incluso varias fueron grabadas en un formato “en vivo en estudio”. Al no haber un tema central, el grupo se dedicó a cada canción de manera separada, dejando que las grabaciones fluyeran como venían, sin forzarlas por algún camino específico.

Creo que por eso contrasta tanto este disco. Los álbumes previos, al menos desde el The Bends, mantenían al menos una unidad musical, un estilo e identidad propios. Y a partir del OK, si bien no son obras conceptuales tal cual, manejan una dirección lírica sobre la alienación, el consumismo, etc., que les dan cierta unidad, un carácter propio que hace que dichos discos funcionen aún mejor como piezas enteras. Aquí no. El Hail To The Thief mantiene esa sensación desoladora y claustrofóbica, pero ya nos e siente esa sensación de urgencia apocalíptica de los discos anteriores. Uno no sabe qué esperar canción tras canción, lo que genera confusión. Después de un inicio muy rockero (“2+2”=5”) que recuerda un poco al sonido de The Bends, nos vamos a otro tema con base electrónica y muy repetitivo (“Sit Down”), y luego a una preciosa balada tipo canción de cuna (“Sail”), y luego a otro tema abstracto (“Backdrifts”) que parece un descarte del Amnesiac, innecesario a estas alturas, y luego a un tema con guitarra acústica (“Go To Sleep”), que sin tanta producción incluso pudo entrar en el Pablo Honey, y así,  yéndonos hasta “There There”, que bien pudo entrar en el mood del OK Computer… Es decir, uno no tiene ni puta idea de la dirección que lleva el disco, parecen estar dando volantazos a diestra y siniestra con cada tema. Pero supongo que ésa era la intensión.

El disco pierde pues identidad como unidad, y por ello creo que es poco memorable. Lo cual no significa que es malo, simplemente que no creó un shock en crítica y fans como los anteriores. Radiohead ya no podía revolucionar más, no tenía nada más que demostrar; su última innovación fue con los gemelos Kid A-Amnesiac, pero de alguna forma era lo que todo mundo esperaba, un nuevo cambio de sonido, un nuevo trancazo para el nuevo milenio, o al menos, algunos esperaban aún un regreso al OK. No fue nada de ello, sino un mix de canciones con diversos estilos recorridos durante su carrera, y por ello creo que es un disco tan subestimado y que decepcionó a mucha gente.

Por otro lado, no creo que sea un disco complaciente. Es decir, no creo que la banda haya intentado complacer a sus dos públicos, al noventero que tenía 6 años esperando un regreso al OK, o a los que habían aceptado el nuevo sonido electrónico como una maldita genialidad y esperaban un Kid C (si me entienden). Simplemente la banda hizo lo que mejor sabe hacer: lo que le da la gana, sin intentar quedar bien con nadie más que con ellos mismos. En ese sentido, el disco funciona canción por canción. Hay temas flojos evidentemente, innecesarios a mi gusto, y el disco es ligeramente largo. Pero hay también temas muy buenos y creo que no coincidiremos todos con las marcadas en rojo, ya que hay otras rolas muy fuertes que podrán ser tus favoritas, pero estaremos de acuerdo que hay una que otra joyita que quedó muy menospreciada en la discografía del quinteto.

Líricamente el Hail To The Thief se vuelve todavía más abstracto. En algunas canciones es más evidente y aguda la carga política (“2+2=5”) de tintes orwellianos, y en algunas se nota la madurez lírica de Yorke a pesar del minimalismo. Pero en otras Thom resulta realmente desconcertante, con letras casi dadaístas que no hacen sino aumentar esa especie de atmósfera de confusión que rodea el disco. En cuanto al título, Yorke negó que estuviera dedicado a George Bush por su “triunfo sin mayoría” en las elecciones del 2000, en un país que se ufana por ser “ejemplo de democracia”. Pero creo que es demasiado evidente, Jajaja!

 

El disco arranca con “2+2=5”. Con ese título uno podría esperarse una canción abstractísima que suene a sistema binario, pero para sorpresa de todos, Radiohead coloca una canción donde al final las guitarras vuelven a ser protagónicas y arman una coda climática y explosiva! De hecho sí inicia con sonidos computarizados y entrecortados, pero apenas unos segundos, para dar paso a un arpegio que da una sensación de urgencia, con todo el viejo sello de Jonny Greenwood (no lo extrañaban?).  Thom canta una angustiante línea vocal, muy melódica, que contrasta con el incisivo arpegio. Al 1:20 la guitarra cambia a un punteo de mandolina y Thom comienza a subir la intensidad a partir de la línea “It's the devil's way now, There is no way out”, preparando la explosión que finalmente llega casi al minuto 2. Esta tercera sección se caracteriza por tener los instrumentos a tope con un Selway inmejorable en la batería y Yorke repitiendo como desquiciado “Payin’ attention, Payin’ attention…”. Casi al 2:30 tenemos un puente instrumental rockerísimo, a 2 guitarras, cambiando el tono de la canción y un pseudorequinto de Jonny, para inmediatamente irnos a la coda, en la que Yorke canta con un fraseo endiablado: “I try to sing along, But the music's all wrong, Cos I'm not”, y la banda agregando distintos arreglos para un espídico cierre. Aunque la canción no está exenta de efectos electrónicos, las guitarras vuelven a ser supremas protagonistas y tienen momentos verdaderamente incendiarios. Es una canción compleja, con una cantidad de cambios de tonos y tiempos que sorprende para los apenas 3 minutos de duración. En este aspecto recuerda vagamente la complejidad de “Paranoid Android”. La letra está basada en 1984 de Orwell, con un poder político supremo que controla todo e incluso dicta cómo se debe pensar, a pesar de que la lógica diga lo contrario. A mi gusto una gratísima sorpresa. A pesar de que no es un sonido nuevo para la banda, se extrañaba algo de este estilo más rockero.

Sigue “Sit Down. Stand Up”, que es un tema que sé que puede resultar controversial. La canción abre con notas de xilófono repiqueteando inocentemente, un beat sintetizado y discreto, y un piano profundo al fondo, repitiendo una secuencia de notas. Se siente algo siniestro en la atmósfera. Thom repitiendo el título con la orden contradictoria, con una ausencia total de emociones, e insertando versos como “Walk into the jaws of hell”. La cuestión de que sea contradictoria es que para muchos será fascinante el tremendo crescendo que se avientan durante casi 3 minutos, haciendo un brutal manejo de la canción y llevando la rola al límite, hasta que al fin revienta al minuto 3 en un beat electrónico acelerado, y Thom se nos vuelve loco repitiendo “The Raindrops” hasta el cansancio. El crescendo es magnífico, pero la segunda parte no me convence ni le encuentro mucho sentido, me parece muy repetitiva. A algunos los mata de aburrimiento y les parece un punto débil del disco. A otros les parece una obra de arte como construyen la tensión y la consideran de los puntos altos. A mi me pasa las dos cosas, la segunda parte me parece innecesaria. Por ello mejor opto por dejarla en neutral.

Luego tenemos “Sail To The Moon”, una hermosísima balada que me parece una pieza muy subestimada en la discografía Radioheadiana. Las notas lentas de piano se combinan con un lindo arreglo a guitarra limpia, creando una atmósfera cálida, hipnótica, de ensueño, no sin cierto twist extraño. Luego entran los sintetizadores (o son las ondas Martenot?) con un manto de eco y tremo, que realzan la sensación nocturna. Thom hace una melodía encantadora, delicada, esta vez muy emotiva, alargando eras las últimas sílabas. Los teclados van dejando caer eventualmente gotas de notas psicodélicas que quedan relampagueando, y luego se apagan para dejar nuevamente ese bello diálogo entre piano y guitarra. La letra es sobresaliente. La escribió Thom para su hijo. Y bueno, en la primera parte no olvida recordarse a sí mismo que es un fracasado, pero espera que su hijo haga las cosas mejor, no sin ciertas dosis de ironía: “Maybe you'll be president, But know right from wrong, Or in the flood, You'll build an Ark”. La letra funciona en el sentido literal, pero conociendo a Yorke, podría ser también una burla a las altas expectativas que los padres ponemos en nuestros hijos. Como sea, es una canción hermosa, que recuerda un poco la vibra de “No Surprises”.

“Backdrifts” es un tema mucho más abstracto. Iba a decir que crea una sensación desértica, pero el término no me convence. Ese beat procesado no tiene nada natural. Diría más bien asfixiante. La banda combina ese ritmo desencajado con el sonido oscuro y acuático de (ahora sí) las ondas Martenot al fondo, creando un telón siniestro aunque sutil. Thom canta nuevamente con ese tono impersonal que crispa los nervios, haciendo una letra pesimista capaz de deprimir a Barney el dinosaurio. Esto no es malo en sí. El Kid A y Amnesiac tienen canciones más abstractas y asfixiantes. La cuestión es que parece ya innecesaria después de dichos discos. Bueno aún así podrían ser pasables los primeros 3 minutos. Pero a partir de ahí queda únicamente el beat y eventuales arreglos que no llevan a ningún lado en la segunda mitad, o repeticiones del “estribillo” que alargan demasiado la rola. A estas alturas los constantes cambios de dirección son confusos. No tengo nada en contra respecto a la primera parte, pero la segunda mitad me parece ya excesiva, incluso para los estándares de Radiohead.

“Go To Sleep” mejora bastante, regresando al sonido guitarrero y con una tremenda línea de bajo de Colin. De hecho, me recuerda mucho el estilo de The Bends, aunque más producida. Pero la combinación de guitarras, una acústica y otra crujiente, me encanta. La banda recobra esa vieja energía que desbordan por la combinación de instrumentos en que todo funciona: las dos guitarras, la tremenda línea vocal más simple y directa, la línea de bajo que va haciendo escalas de gran manufactura y el gran manejo de tiempos de Phil, que sabe cuando echar hacia arriba la canción con platillazos y cuando hacerse hacia atrás con los tums. Cambios de ritmo complicados, e incluso al 2:30 Jonny intercala una especie de solo con algunas líneas de Yorke, para luego hacer ahora sí un solo radioactivo, (procesado por un sistema en computadora, casi al azar) hasta que la canción se va diluyendo en un fade out. Definitivamente tiene esa energía de una banda en vivo y no me extrañaría que esta fuera de las que grabaron en este formato.

Luego viene “Where I End and You Begin” con la presencia de las Ondas Maternot de inicio, creando ese efecto “creepy”. Después de unos instantes, entra la sección rítmica con una sencilla pero enorme línea de bajo y un complejo patrón de batería, que suena esta vez menos procesada. Thom hace una línea vocal que resume casi todas las del dicos. No es mala, de momento suena bien y encaja en la canción, va marcando la intensidad con los cambios de tono, pero no hay ganchos, no son melodías memorables y se desvanecen casi después de haber escuchado la canción. Sé que Radiohead reniega de los sonidos comerciales, pero creo que particularmente en este disco, Yorke descuida mucho la memorabilidad. No hay además muchos cambios. Es el mismo círculo repitiéndose, nuevamente jugando al crescendo y a los juegos instrumentales, y al final de nueva cuenta abusa de la repetición lírica: “There'll be no more lies, I will eat you alive”.

Enseguida llega “We Suck Young Blood”. Ésta es una canción fúnebre, casi espectral, que podría inducir al suicidio al mismísmo Mickey Mouse. Un piano demasiado solemne haciendo escalas descendentes, un trabajo minimalista de Phil con los platillos, y unos aplausos espaciados que intensifican la sensación desoladora. Muy lenta. Demasiado. Lo único que interrumpe la monotonía es el pequeño Puente instrumental al minuto 3, que sólo dura unos 15 segundos, pero luego regresan al patrón. Las letras nuevamente confusas. Yorke nunca es directo, pero “Are you hungry? Are you sick? Are you begging for a break? Are you sweet? Are you fresh?” Aquí no hay una intension en absoluto. O si el título refiere vagamente a una crítica política, bueno, esta vez lo matizó demasiado bien… No es una mala canción, pero a mitad del disco se siente un bache creativo y de nuevo, el tiempo es demasiado al llegar a los 5 minutos.

“The Gloaming”, me parece, demuestra aún más pereza de la banda. El tema más experimental del Hail To the Thiefs, en el que prácticamente todos los sonidos (excepto la voz de Thom, extrañamente clara) están procesados por computadora. Suena innecesaria al ser muy similar a Backdrifts, y al no aportar nada a la experimentación que ya habían hecho en los dos discos previos. Quizá hubiera quedado mejor en el The Ereaser, pero aquí suena floja y fuera de lugar.

Afortunadamente llega “There There” a rescatar la mitad del disco, siendo quizá su canción más espectacular y majestuosa desde los tiempos del OK. Entramos con ese beat hipnótico, con tintes remotos y tribales de Phil. Quizá no sea el más complejo de su carrera, pero creo que es el más memorable, el más representativo de Selway. Y luego el par de guitarras entrelazándose con los rasgueos y arpegios, dando una sensación turbia y elegante a la vez. Hacía mucho que Jonny y Ed O’Brien no se combinaban de esta forma, armando riffs, escalas, adornos, licks y demás en todo lo largo de la canción. Me encanta en particular ese momento al 3:15 en que la banda regresa y una de las guitarras suena mucho más cristalina, que le da un toque muy Okeycomputerista. Colin también hace un gran papel con un bajeo elástico y creativo, aunque queda opacado por el performance del resto de la banda. Al 4 la canción revienta con un beat más firme y una especie de requinto corto de apenas 2 o 3 notas, pero que suena magnífico. La canción sigue en un crescendo espectacular, con Thom elevando el tono, hasta que la guitarra chirria, callan todos los instrumentos y queda sólo el ritmo oscuro  y arcaico de Selway hasta que la termina con un par de remates casi al 5:30. Líricamente es ambigua, con Yorke cada vez más abstracto (una lejana referencia a La Odisea de Homero?), pero lanzando grandes líneas como “Just ‘cos you feel it doesn't mean it's there” que canta a forma de mantra, o “We are accidents waiting Waiting to happen”, que es uno de los versos que  mas me gustan de toda la discografía. Las líneas melódicas son pegajosas, hay ganchos, y en general, es un enormísimo trabajo en equipo, recobrando el espíritu majestuoso,  sombrío y rockero de los viejos tiempos que solo puede resultar en una genialidad. No por nada fue la más radiada y representativa del disco, lanzada como sencillo y hasta nominada al grammy. “There, There” es una joya que debe estar entre mis 10 favoritas de la banda.

Después llega “I Will”, que, sobra decir, no tiene nada que ver con la de los Beatles. Nada. Es una canción casi macabra. Se dice que el mismo Thom lloró la primera vez que la escuchó terminada. Musicalmente es la más minimalista del disco, con apenas una guitarra limpia haciendo acordes lentos y dramáticos. Thom hace overdubs para metre varias voces en tonos medios y una octava más aguda, que dan un tono casi eclesiástico, casi fúnebre. La letra es extrañísima, no sé si se la dedicó a su hijo, pero es muy buena, retratando esa paranoia Yorkeiana de inicio a fin: “I will, Lay me down in a bunker underground, I won't let this happen to my children, Meet the real world coming out of your Shell”. De hecho, esa es casi toda la letra, jeje. El valor realmente cae en la aplastante atmósfera que logran con tan poco, y en las tremendas letras, casi escalofriantes. A pesar de que la canción  no es muy memorable y que difícilmente la podrán tararear después del siguiente track, es una muestra del avance lírico de Thom.

Enseguida tenemos “A Punchup At A Wedding”, con aires muy lounge, y una gran línea de bajo de Colin que se lleva la rola y enseguida hace que se te borre de la memoria el track anterior. Luego un piano juguetón, y la voz etérea de Thom con un coro celestial de overdubs al fondo, que después del inicio hacen cacofonías para un twist oscuro. Luego entra la línea vocal, más sólida que el promedio del disco. Poco a poco van agregando más tensión, el piano se vuelve más complejo, la voz más desafiante, la guitarra empieza a hacer licks, la batería más fills... Pero Colin sigue con esa línea hipnótica, llevando la rola con las 4 cuerdas. Es nuevamente un lento crescendo, pero esta vez funciona mejor que “Sit Down. Stand Up”, quizá por el bajo que mantiene una exquisita tensión, o las incorporaciones electrónicas al final, no sé. No se siente tan larga a pesar de que llega a los 5 minutos. La letra, se dice que es otra alegoría a Bush, con su manía de andar borracho y bravuconear y hacer el ridículo en eventos de la socialité estadounidense.

Cuando apenas te estás relajando, llega “Myxomatosis”, que es “la rola rara” según Jonny. Nuevamente su hermano Colin es quien arma el tema con el bajeo distorsionado, haciendo un círculo complejo y con un efecto asfixiante. De fondo hacen varias capas de Martenot. Thom canta en un tono absolutamente abstracto, y la batería tiene un efecto procesado y seco. La letra es más variada y narrativa, pero esta vez si me deja con una total incógnita. Quizá sobre control mental y un ataque a los medios… No sé. La cuestión es que en general no me gusta esta canción, pero no sé si la banda la hizo precisamente con la intensión de, es decir, hacer sonidos chocantes.

"Scatterbrain" es una canción linda, una especie de balada, con Phil tocando gentilmente los tambores, la guitarra lanzando notas casi a manera de canción de cuna, y la voz de Thom fraseando libremente. Letras extrañas, agridulces, contrastando con la suave música: “Any fool can easy pick a hole I only wish I could fall in, A moving target in a firing range”. En  la parte media las guitarras hacen disonancias, y luego se agregan teclados y una segunda guitarra. La canción es linda, pero tampoco tiene ganchos, y el hecho de que la melodía sea tan diversa hace que sea poco memorable, lejos de esa aura magnifiscente de “No Surprises”.

El disco cierra con “A Wolf at the Door”, con un teclado juguetón, casi de carrusel, con lentos vaivenes. La voz de Yorke es rarísima, en un inusual tono bajo, y con un fraseo que parece más bien rap (por si no había suficiente confusión en el disco). La canción va creciendo de a poco, con Yorke agregando angustia y velocidad a la línea vocal, y elevando una octava en lo que vendría siendo el estribillo. La instrumentación también sube por momentos, sin llegar a explosiones, pero con un Selway destacado, hasta el cierre delicado y tranquilo. Las letras son también raras, quizá satíricas: “Snakes and Ladders flip the lid, out pops the cracker smacks you in the head, knifes you in the neck, kicks you in the teeth”. El mundo es una metáfora del lobo, que se quiere comer la inocencia de los niños La canción contrasta una de las líneas vocales más raras de Thom con una buena instrumentación. Hay días en que la marcaría en rojo…

 

El Hail to the Thief es un buen disco. Me parece que en su momento fue injustamente ignorado. Bueno, casi todos los discos de Radiohead tardan un tiempo en ser apreciados y procesados. El Hail tuvo incluso nominaciones y premios que discos previos no tuvieron, pero en realidad me parece que en fans y crítica tuvo un efecto de ni fu ni fa, y a diferencia de los anteriores, su apreciación no creció con el tiempo. Quizá esto no fue de gratis. El Hail to The Thief muestra un avance en el aspecto lírico, pero pocos o nulos avances musicales. Tampoco es culpa de Radiohead, no les podemos exigir que nos apantallen con cada entrega. Creo que a estas alturas la banda ya había dejado atrás su tope, por lo que no les quedaba más que hacer una buena recapitulación por diversos estilos. Las canciones aquí no tienen una unidad, una dirección uniforme. Bien podrían desparramarse en cada uno de los discos anteriores. Tampoco es eso lo que le resta puntos al disco, no necesita ser un álbum conceptual para ganarse un 10 (ahí está The Bends). Es sólo que la calidad musical es muy variable, hay temas flojos, repetitivos o muy largos. O de plano con sonidos demasiado chocantes o abstractos. Pero también hay varios muy buenos, injustamente olvidados, y al menos uno que entraría en mi top ten del grupo. No espero que coincidamos en todas, ya que algunas en blanco estuve a punto de dejarlas en rojo o azul, la pareciación de las rolas es también variable y de acuerdo a estados de ánimo. Aún así, en general, no es el mejor disco del grupo, pero sigue siendo una entrega sólida, que se destacaría en ese árido 2003 y que daría inicio a esa etapa más ambigua y dispersa de Radiohead.

 

 

Por Corvan 

 

Letras de El Traductor de Rock  

 

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