HOUSES OF THE HOLY (Led Zeppelin, 1973)

Artista: Led Zeppelin (B+)
Fecha de Grabación: Ene – Ago 1972
Fecha de Lanzamiento: 28 de Marzo de 1973, UK
Discográfica: Atlantic
Productor: Jimmy Page
Calificación: 8 

 

Era: Hard Rock (1968-???)

Subgénero:  Hard Rock

Mejor Canción: No Quarter

Canciones: 1) The Song Remains The Same; 2) The Rain Song; 3) Over The Hills And Far Away; 4) The Crunge; 5) Dancing Days; 6) D'Yer Mak'Er; 7) No Quarter; 8) The Ocean.

 

Qué le pasó a Zep!!! Bueno, se pusieron a experimentar. Este es el disco más diverso de Zeppelin en cuanto a géneros. Quieren funk? Ahi les va funk! Quieren reggae? Ahí les va reggae! Quieren una sobrecogedora canción vikinga? Ahí les va algo que les va a helar el alma! Quieren una balada sublime? Ahí les va la canción más bonita del mundo con un trabajo de guitarra monumental! Todo eso está aquí! Quieren Hard Rock?? Ehmm… De eso no estoy tan seguro… decídanlo ustedes.

El disco no es malo, pero tampoco es maravilloso, y para mi sería el comienzo del declive de Zeppelin. Bueno, aún está el Physical Graffiti, donde regresan a las bases, pero la falta de la creatividad y poder de Zepp se vería ya más evidentemente en el Presence y sucesivos. Ya jamás alcanzarían la maestría del I y IV.

Pero pónganse en sus zapatos. 1973. A estas alturas la banda había lanzado ya el Zeppelin IV, eran el acto de rock más grande del planeta, el combo de virtuosos más espectacular hasta ese momento, los sucesores de los Beatles, “Stairway to Heaven” era para muchos LA mejor canción de la historia, eran los amos y señores y podían hacer cualquier cosa. Así que lo hicieron. Estaban en un punto es que cualquier cosa, recalco, cualquier cosa que hubieran lanzado, hubiera alcanzado multiplatino. Así que pudo ser peor. Los chicos simplemente decidieron expandirse y probar cosas ajenas al blues y salir de su zona de confort, y bien visto, era el paso obvio a seguir. Un riesgo o un capricho, como sea, pero no podían permitirse quedarse estancados, y las criticas hubieran sido peores de haber lanzado un Led Zeppelin V. El que no les haya funcionado ya es otra cosa, pero hay cierto mérito en este álbum.

El disco tiene momentos espectaculares, y tiene un par de canciones de primer nivel, por lo que de alguna manera, no es tampoco muy alejado del nivel del III. Pero salvo ese par de joyitas, el resto de las canciones de este disco, sin ser necesariamente malas, suenan un poco blandas para los estándares de Led. La banda trata de ser diversa, y nos sale con esta experiencia un poco fallida. Cierto, los criticamos de que les faltaba variedad, y cuando la buscan, los criticamos por intentarlo. La cuestión es que este disco demuestra que Jimmy Page se siente un poco incómodo con canciones alejadas del blues, y siendo la guitarra el pilar principal de Zeppelin, si la guitarra no está en su ambiente, el resto del grupo se siente también incómodo, por más esfuerzos de Jonesy y de Bonzo.

El disco fue grabado en 1972. La banda le pidió prestado su estudio rodante a Las Piedras Rodantes en Stargroves. Algunas canciones ya las habían empezado a desarrollar desde las sesiones de Headley Grange para el IV, como “No Quarter”, la mejor rola del disco. Uff! Se imaginan si “No Quarter” hubiera alcanzado a entrar en el IV? Una vez que tuvieron los demos, John Paul Jones y Jimmy Page se llevaron los tracks a sus casas, donde recién habían instalado sus respectivos estudios. Cada quien estuvo trabajando en la inserción de adornos y terminados, de manera que Jones pudo pulir el excelso arreglo de teclados de “No Quarter”, mientras que Page pudo agregar las 17 guitarras de “The Song Remains The Same” y trabajar en los dulces arreglos de “The Rain Song” donde creo que además inventó dos o tres pisadas. Varias de las rolas que compusieron durante este periodo se quedaron fuera, y serían incluidas en discos posteriores, en mayor medida en el Physical Graffiti, que tuvo que ser lanzado como disco doble. Por ello la canción que titularía el álbum no aparece aquí, ya que se decidió de último momento no incluirla, situación realmente inusual para un disco.

Además de la inclusión de diversos géneros y el alejamiento del blues, el disco comienza a mostrar un alejamiento con las tendencias fantasiosas y magico-cómicas en las letras de Plant. Lo más cercano sería “No Quarter”, pero en esta ocasión las letras logran capturar el espíritu de las viejas leyendas escandinavas y quedan sorprendentemente bien con la canción, y unos atisbos místicos en “The Rain Song”, que curiosamente son las mejores del álbum. El resto de las canciones tendrían distintas inspiraciones: “The Song Remains The Same” es un intento de suite para guitarra por parte de Page. “D'Yer Mak'Er” es básicamente un reggae, y lo curioso es que su nombre se refiere a la pronunciación fonética que usan los británicos para decir “Jamaica”. Yo siempre había pronunciado el nombre de la canción como “Daier Meiker” pero en realidad se pronuncia con acento londinense “Dyaimeique”. Pero eso no salva a Zep de ser una de las bandas que pone los títulos más absurdos a sus canciones. “The Crunge” es un abominable tributo funk a James Brown; “The Ocean” fue para su “mar de seguidores” e incluye una sección media a capella especialmente para que los fans la cantaran en los conciertos en los estadios (y luego le andamos echando la culpa a Queen de inventar las sing-along songs) y con una coda con estilo Doo-Woop. “The Rain Song” sería hecha por una observación de George Harrison a Bonzo: “No tienen baladas”. Así la banda se dio la tarea de hacer una verdadera balada, y los dos primeros acordes son los mismos de “Something” en un especie de tributo a George. John Paul aprovecharía para estrenar su melotrón recién desempacado en esta melodía.

La portada del disco es una de las más inquietantes del grupo, basada en el libro “El Fin de la Infancia” de Arthur C. Clarke. La tapa es doble, y abriéndola se pueden ver 11 niños desnudos subiendo una montaña hacia un ocaso naranja. La fotografía tuvo problemas al momento de la impresión, por lo que los niños salen en tonos morados y el cielo en naranja, dándole un aspecto más siniestro. Además fue el primero en llevar un título: Houses of the Holy, rompiendo la tradición de los primeros 4, y sería el único con todas las letras impresas.

El disco abre con “The Song Remains The Same”, que es un tanto decepcionante cuando ese enorme, rápido y feroz riff de la intro se convierte en una melodía débil, lenta y olvidable. La música está bien por momentos pero la voz de Plant la arruina por donde se vea. La canción estaba pensada originalmente como instrumental, por lo cual los instrumentos suenan magníficos: el bajo es rapidísimo y complejo, la batería potente, y la guitarra… Bueno, Page había ideado esta canción como una suite para 17 guitarras en las que se van sobreponiendo una con otra. Por momentos me imagino a Jimmy con una batuta y 17 músicos tocando a un tiempo como una suite de orquesta, pero en vez de violines, todos con sus Gibson EDS-1275 de 12 cuerdas, Telecasters y Rickenbacker. La idea era hacer una especie de intro instrumental para “The Rain Song”, pero la canción se fue alargando, se fue haciendo cada vez más compleja, y la insistencia de Plant de enjaretarle una sección más lenta para poder agregar su voz vino a dar al traste con la rola. Además este es uno de sus más claros excesos vocales, grita demasiado, gime demasiado y arruina por completo una canción que tenía potencial. A fin de cuentas, la canción no es oscura como parece al principio, no es realmente luminosa como intentan los versos, no es triste ni divertida, y a fin de cuentas no es mala, pro tampoco buena. Se entienden las buenas intenciones de Jimmy, y musicalmente las partes rápidas son impresionantes (el ir siguiendo las secuencias de guitarras es alucinante) y una de las canciones más difíciles de igualar en vivo, pero terminaron perdiendo el sentido original, y no es un rocker demoledor como el resto de tracks abridores en los discos previos.

Sigue “The Rain Song”, que se tambalea en la delgada raya entre los supercute y lo cursísimo. Yo me voy más por el lado de una canción supercute. Como ya mencionaba, esta canción surgió por el comentario de George Harrison sobre que no tenían verdaderas baladas. Así que Jimmy se dio a la tarea de hacer la canción más bonita del mundo. Robert le puso unas letras bastante decentes, y aunque no carecen de ciertas dotes de fantasía, debo decir que es de las que más me gustan y le sientan mejor a una canción de Zep. En el lado vocal, Robert suena excelente, sentimental, y bastante más sincero de lo que usualmente parece, y sin asfixiar la canción con sus exclamaciones. El mismo Robert diría que fue la mejor interpretación vocal de su carrera. Musicalmente es una balada poderosa, delicada, con un corte acústico mayormente, sobre la que van poniendo capas de instrumentación, desde guitarras eléctricas, orquestaciones, el melotrón recién estrenado de Jones, la batería que entra discreta y marcial hacia el 3:40. Ya para el minuto 5 la canción revienta con bastante más energía, aunque sin desbocarse y manteniendo los tiempos originales para después de un breve clímax, regresar a un cierre tranquilo. Hermosa, hermosísima canción. A los que me digan que es una cosa cursísima y derramamiel, no se los pienso discutir, pero a mi me alcanza a tocar fibras, además de que el trabajo de guitarra es colosal, complejo, y quién sabe cuántos tonos se inventó Page para esta canción. Difícilmente encontraremos otra balada tan majestuosa y en la que cada detalle de la rola vaya encaminado a causar esa especie de calidez emocional con que nos deja.

Después está “Over The Hills And Far Away”, que yo nunca le he encontrado lo maravillosa, aunque todo mundo parece amarla. Tiene una buena intro acústica, con guitarra de 12 cuerdas, pero demasiado larga. Alrededor del 1:30 entran por fin la batería y bajo de manera descomunal. Es el problema de Zep; de repente te estas acostumbrando a una rolita folk apacible e inofensiva y de la nada te enjaretan un riff monstruoso y lleno de disto y te voltean la jugada. Al final no es propiamente un rocker, no es una canción folk, y no sabes qué ha pasado. En este caso ni la melodía ni los diferentes riffs me convencen demasiado, y es como una versión 2 de “Ramble On”. Lo bueno es la manera en que se complementan Bonzo y Jonsey para hacer una tremenda sección rítmica. Y a fin de cuentas no es mala, puede no gustarte, pero es fácilmente escuchable.

Luego viene “The Crunge”, y es cuando uno dice: “Qué carajos estaban pensando????” Se supone que experimentando? Palomeando? De hecho, se supone que la canción surgió de estar palomenado durante ensayos, y al final pusieron a James Brown como excusa para dedicarle un funk. La canción es horrible. Horrible! Deberían dar disculpas públicas, no solo al Sr. Brown, sino al universo entero por esta pieza. Led Zeppelin terminaría pagando el karma de esta canción con el grupo “tributo” Dread Zeppelin, y si no me creen, busquen cualquier canción de esta banda. Es Funky, pero yo puedo hacer funk sin que sea bueno. No hay ganchos, no hay nada bueno. Uno se pregunta, cómo es posible que una banda que esa capaz de hacer canciones TAN buenas, sea también capaz de hacer semejantes bodrios? Quizá lo único rescatable es que el mismo Plant se burla de la canción hacia el final, preguntando si alguien ha visto el puente… supongo que el puente de la canción. Yo preguntaría también por el coro. En fin, digamos que la banda expió culpas por esta, una de sus más horribles creaciones, con Dread Zeppelin.

Enseguida llega “Dancing Days”, que a comparación de la anterior, suena como un bálsamo puro para los tímpanos. Tampoco es la mejor canción, pero es bastante decente, creo que la mejor aproximación de Hard Rock del disco, no sin ciertos matices pop, pero con un riff que luce potente y efectivo, guitarras ascendentes en los versos y un Plant que para sorpresa, luce bastante sobrio (andará aún crudo por “The Crunge”?). Además la canción tiene ciertos sonidos orientales por las afinaciones de las guitarras. No es de lo mejor de Zep, más bien es bastante promedio.

Luego está “D'Yer Mak'Er”, que es la experimentación reggae del disco. No entiendo porqué la critican tanto. OBVIO que no va a sonar como Bob Marley (así como “The Crunge” no suena ni por lejos a James Brown), pero aquí al menos el bajo y la guitarra le dan un toque verdaderamente de reaggae, mientras que la batería de Bonham le da una potencia inusitada para una canción de este tipo. Parece que todos estaban tocando reggae menos Bonzo, jajajaja! A mi me parece divertida, y la disfruto bastante. Entiendo a los que la critican. No van a encontrar en esta canción nada comparable a “Baby I’m Gonna Leave You”, pero es ligera, inofensiva y divertida! Qué más quieren???

Viene ahora sí el plato fuerte del disco. Esta es una de las mejores canciones que jamás hicieron. Casi todo mundo coincide que es la mejor del álbum, pero pocos la meten entre las vacas sagradas tipo “Rock & Roll”, “Black Dog”, “Stairway To Heaven” y por el estilo. Se trata de “No Quarter”, una canción tremenda, que resume todas las partes buenas del grupo: su pretencionismo (que en ciertas dosis es siempre necesario), su virtuosismo instrumental, su misticismo, la potencia, y la capacidad de combinar fragmentos tranquilos con explosiones volcánicas. Es una épica vikinga, escrita endemoniadamente bien y ejecutada aún mejor, lenta, majestuosa, logrando una atmósfera que efectivamente recrea la sensación de estar en un país nórdico presenciando leyendas de guerreros que no volverán. Deja sin aliento. El mérito se lo lleva casi todo John Paul Jones con ese gigantesco trabajo de sintetizadores y teclados Hammond, que, no sé si por la ecualización o el eco, generan un ambiente helado, remoto, antiguo, que nos transporta a panoramas con montañas blancas, vientos furiosos y barcos de cabeza de dragón. Y la letra! Pocas veces elogiaré a Plant por letras y esta es una de ellas. Por primera vez una de sus letras mitológicas encaja a la perfección con el resto de la canción, siendo parte inherente de y no obligándonos a ignorarlas por bobas. Es decir, esta no es una buena canción de Zeppelin A PESAR DE las letras, sino en buena medida, gracias a las letras, y creo que será la única vez que lo diga en todo su catálogo. Vocalmente es también perfecto, sonando desolador, convincente, casi al borde del llanto… El riff de Page, por su parte, es también excelso, soberbio, furioso y circular, y parece un dragón rugiendo y agitando sus alas, lento pero terrorífico. La canción es hipnótica, es bella, es salvaje, es furiosa, es una máquina perfecta, y una de las pruebas de que estos tipos eran verdaderos genios. Posiblemente la única canción de Led Zeppelin que me guste más es “Since I’ve Been Loving You”. Curiosamente el III es un disco también flojito, pero ambas rolas logran rescatar sus respectivos discos.

El disco cierra con “The Ocean” que tiene un riff muy cool, pero no tiene mucho además de eso. Plant regresa a melodías poco memorables y a su teatralidad vocal. Al 2:15 todos paran en seco para una bonita sección a capella, donde presumiblemente podrían a la gente en los estadios a cantar. Al 3:15 hacen un cambio de ritmo, más alegre y movido, tipo Doo-woop, donde Jimmy hace algunos arreglos interesantes, pero nada del otro mundo. Un buen cierre, a secas.

 

Listo. Si se fijan, no es tan terrible. La cuestión es que no es un disco tan consistente. Tiene muchas canciones muy promedio, que aún rockean, pero parecen haber perdido punch y el alma de los primeros discos. Hay una aberración absoluta, pero en contraste tenemos una balada sublime. Y por último, esta una de las mejores canciones épicas de Led Zeppelin, capaz de balancear por sí misma el disco a algo más que decente.

El problema de Led Zeppelin es la consistencia. Igualmente son capaces de hacer canciones sobrecogedoras, despampanantes y que unifican alabanzas de fans y críticos. Y la siguiente rola del disco es una completa porquería. La cuestión es que, mientras las primeras dominaban los primeros discos, con el paso del tiempo se les fue secando la creatividad, y las canciones buenas serían las excepciones. Aquí estamos en un balance medio, que aún se mantendrá en el próximo disco de estudio, pero marcaría el inicio del descenso del este poderoso Zeppelin. 

 

 

Por Corvan 

 

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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