IMAGES AND WORDS (Dream Theater, 1992)

 

Artista: Dream Theater (C)

Fecha de Grabación: Oct – Dic ‘91

Fecha de Lanzamiento: 7 de Julio de 1992, USA

Discográfica: Atco

Productor: David Prater

Calificación: 10 (MUST HAVE)

                      

 

Era: Metal (1970-???)

        Progresivo (1968-???)

Subgénero: Metal

    Progresivo 

Mejor Canción: Metropolis, Pt. I o Pull Me Under

Canciones: 1) Pull Me Under; 2) Another Day; 3) Take The Time; 4) Surrounded; 5) Metropolis, Pt. 1 (The Miracle and the Sleeper); 6) Under A Glass Moon; 7) Wait For Sleep; 8) Learning To Live.

 

Uff! Un tremendo disco de Dream Theater. En casi todos los demás generalmente hay polémica entre cuál es el mejor disco (el Metropolis II, el Awake, el Falling Into Infinity, Octavarium…),  pero casi siempre hay un consenso en que el Images And Words es de los mejores, si no el mejor. Y sin duda es un disco colosal, donde dan un gran salto estilístico, por fin logran conjuntarse como banda para lograr explotar ese gigantesco combo de individualidades que es Dream Theater. Y a eso le sumamos que aquí ya aparece James LaBrie, que si bien no es el mejor cantante del mundo, le da mil vueltas a Charlie Dominici, sonando más seguro, más potente, con un rango mayor de tonos, y absolutamente compenetrado con el resto del grupo, como si llevaran siglos juntos.

 

Después de que corrieron a Charlie tras el mediano debut, precisamente porque el resto de la banda consideró que tenía una voz muy limitada y una personalidad que no cuadraba con la del grupo, se tomaron su tiempo en serio en buscar un remplazo. A esto se aunó el hecho de que pelearon con uñas y dientes la liberación de su contrato con Mechanic, que no les había cumplido con el apoyo financiero prometido y a quien culparon en parte del fracaso del When Day And Dream Unite. Así, aplicaron doblemente la de “más vale solos que mal acompañados” y continuaron como grupo independiente y sin vocalista.

Cuando digo que nos e apresuraron, lo digo en serio. La banda estaba convencida en que podrían llegar a ser la mejor del mundo con el vocal adecuado, y no querían volver a cometer el mismo error, y tardarían casi dos años en su búsqueda. Así que la leyenda dice que llegaron a audicionar a más de 200 cantantes, incluso a gente ya reconocida en distintas bandas. Se habían decidió por John Arch de la banda Fates Warning, entre sus primeras opciones, pero al final Arch declinó. A mediados del ’90, Steve Stone fue contratado, y con el grabaron los primeros demitos del Images and Words. Parecía que al fin habían encontrado a alguien, pero en la primer presentación en vivo Steve sonó desastroso, se puso a bailar de una manera extraña que no iba con la música (entre Mick Jagger y Bruce Dickinson), se equivocó en el nombre de la ciudad en que estaban tocando y causó una pésima impresión, por lo que lo corrieron sin darle siquiera una segunda oportunidad.

Siguieron sin voz, puliendo en vivo los temas que ya tenían. Quizá por eso este disco es tan redondo. La banda tuvo muuuuuuuuuucho tiempo para pulirlo instrumentalmente. Aunque estaba hecho para llevar línea vocal, las condiciones los obligaron a perfeccionar la instrumentación a tal grado que una línea vocal no fuese necesaria mientras encontraban a la persona indicada. Algo parecido a lo que había pasado al Ten de Pearl Jam, con sendos resultados magistrales. En enero del ’91, el cantante de la banda canadiense de glam metal, Winter Rose, viajó a Nueva York para una audición. Se llamaba Kevin James LaBrie. La leyenda dice que andaba tan corto de dinero que ni siquiera traía dinero para regresar a Canadá. No fue necesario; LaBrie palomeó 3 canciones con la banda y encantó a todo mundo, por lo que fue contratado. El resto, como dicen, es historia. Como en ese tiempo estaba Kevin Moore en los teclados, el vocalista usó su segundo nombre, james, para evitar confusiones. La buena suerte se extendió al aspecto discográfico. Ya con un vocalista, el grupo comenzó a ensayar el material nuevo con las líneas vocales, y grabaron 3 rolas para lo que se llamaría “The Atco Demos”. En realidad tocaron muchas puertas, pero fue Derek Shulman quien quedó impresionado con ellos, tanto que los firmó para Atco (división de Elektra) por un total de 7 discos! Eso es tenerles confianza!

El disco es una chulada. El tiempo que tuvieron para trabajarlo, pulirlo y detallarlo se nota. Muchas de las críticas a Dream Theater es que a pesar de ser un combo con algunos de los mayores virtuosos en sus instrumentos y de tener un nivel individual envidiable, como compositores no funcionan tan bien, y que muchas veces tanto solo,, tanto cambio de ritmo, las estructuras tan complejas, suenan forzadas y la banda cae en la trampa del pretensionismo. No lo puedo discutir. Yo opino que teniendo tantos virtuosos, no les puedes poner freno de mano, pero los detractores tienen algo de razón cuando dicen que muchas veces exageran, y no quedan bien ni con los metaleros ni con los progresivos. Este disco es la excepción. Logran un balance tremendo en todos los sentidos. Las rolas son complejas, con multipartes, pero sin sonar sofocantes, y con los cambios estructurados de tal manera que suenan naturales, siendo quizá el mejor trabajo compositivo del grupo hasta la fecha, calculado, potente, inteligente y fluido. Es un despliegue increíble de riffs de bajo y de guitarra, que varios grupo ya quisieran para una vida entera, y Portnoy ya también se muestra como una metralla en la batería. James suena bien. Creo que está un poco subestimado como vocalista. El problema es que a quien pone uno en un combo de este tamaño que esté a la altura? A Robert Plant? A Bruce Dickinson? A Greg Lake? A quien pongas en la voz entre estos tipos va a seguir sonando como el punto débil de la banda. Aquí James hace uno de sus trabajos más destacados, sonando sobrio y sin exagerar, llegando a notas altísimas, metiendo ganchos vocales y haciendo su máximo para estar a la altura. Me gusta en particular cuando suena más suelto y relajado como en “Wait For Sleep” que no le exige tanto. Suena explosivo cuando se requiere y delicado, suave y emotivo cuando es necesario.

En cuanto al balance entre Prog y Metal también es perfecto. Kevin Moore tampoco está al nivel de Petrucci, Myung y Portnoy, y a mi gusto es el tecladista más débil que han tenido, pero sigue siendo destacado, y es quien da ese toque Prog que me recuerda mucho a Keith Emerson en los primeros discos de ELP. La sección rítmica es quien marca la potencia y los cambios de ritmo, y la combinación entre batería y guitarra son las que generan esas explosiones y riffs demoledores de Metal. Se notan por momentos las influencias de ELP por el lado Prog, de Metallica (particularmente del Black Album, lanzado un año antes) en el balance entre potencia y ganchos, y de Iron Maiden en las súbitas explosiones de Metal y algunos riffs.

Esta vez la nueva disquera si cumplió con el apoyo para la promoción del disco. “Another Day” fue lanzada como sencillo y también se hizo un video de la canción, pero no lograron pegar. Sin embargo, cuando comenzaban a pensar que el disco sería otro fracaso, “Pull Me Under”  comenzó a despegar por sí sola, logrando ser transmitida en las radiodifusoras sin que la disquera o la banda hiciera alguna difusión en especial. Cuando se dieron cuenta, Atco de inmediato les dio un presupuestazo para grabar un video de la rola. MTV de inmediato lo puso al aire y la canción fue un tremendo trancazo, llevando consigo al LP al éxito. “Take the Time” también tuvo su bvideo, pero sin duda fue “Pull Me Under” la canción que llevó a Dream Theater al sitio en donde está. No sé si sea su mejor canción, a mi me encanta, pero es sin duda una de las más emblemáticas y la que le dio visibilidad al grupo; jamás lograrían otro éxito comercial como con esta canción. La banda se fue de gira por todo USA, y cuando menos se dieron cuenta, el disco ya tenía disco de oro en su país, pero platino en Japón!!! Al parecer se había desatado la Dreamtheatermanía en Japón justo como 20 años antes se había desatado la DeepPurplemanía, así que nada tontos, se fueron de gira a la isla asiática. Desde entonces Dream Theater ha sido la banda consentida de Japón. En 1993 tocó el turno a Europa, donde grabarían el show en el mítico Marquee para su primer disco en vivo.

 

El disco arranca precisamente con “Pull Me Under”, con un exquisito riff de guitarra limpia, apenas algo de delay, con un efecto oscuro, antiguo, y a la vez poderos. Luego entran los tums de Portnoy y el doble bombo, dándole más potencia y un aire tribal. Los teclados etéreos y por momentos orientales de Kevin Moore, quien fue el autor de las letras de esta canción ayudan a crear esa tensa atmósfera. Myung entra hasta el :55, cuando la canción entra en ritmo, y ya tenemos una perfecta progresión para la intro. Al 1:15 la guitarra se carga de distorsión para un riff demoledor y salvaje. Teclados punteados, y la banda a tope como una aplanadora para esta colosal intro, que nos lleva al límite en 2 minutos. Es entonces cuando entra james, con un medio tono: “Lost in the sky, Clouds roll by and I roll with them…” y comenzamos con los cambios de tiempo, ritmos y progresiones. Al 2:30 hay un pequeño puente instrumental con el teclado haciendo un gran arreglo, no demasiado rápido, pero que le da más furia y une la siguiente parte, para la cual hacen un parón y regresan con la voz de LaBrie más gritada. Al 3:16 se acelera, y hay que seguir el tremendo bajo en esta parte en que la batería va a toda máquina y Jams canta “This world is spinning around me..” Lo que hace Myung aquí no tiene nombre! Al 3:30 la tensión revienta y tenemos uno de esos minisolos explosivos, ahora si a toda velocidad, justo antes de entrar al estribillo, tan pegajoso como potente: “Pull me under Pull me under, Pull me under I'm not afraid, All that I feel is honor and spite, All I can do is to set it right”. Después la guitarra vuelve a esa pesada carga de metal para el siguiente verso. Hay que seguir a Portnoy, que se multiplica para llenar de fills sin perder el ritmo con Myung, mientras también da una cátedra de doble bombo. La canción es potentísima, pero también muy rítmica, y es casi imposible quedarse con las ganas de brincar o sacudir la cabeza con los coros. Al 5:30, después del segundo coro, bajan la intensidad para regresar a la atmósfera tranquila de la Intro, con Moore haciendo un largo solo, no muy técnico pero efectivo, para casi sin aviso, hacer explotar de nuevo la rola y llevarnos al clímax con el incendiario solo de Petrucci, el cual inicia muy melódico y cierra con esa velocidad de ráfaga. Dura apenas unos 20 segundos, pero es de primer nivel y uno de los más reconocibles y memorables de Dream Theater. Cerramos con una secuencia de estribillos, para luego volver a una sección de de guitarra distorsionada, teclados emulando violines de manera dramática y de repente todo se corta sin previo aviso al 8:11, con los coros etéreos a la mitad, dando la sensación de que la rola se quedó sin terminar. De hecho, mucho tiempo pensé que mi disco estaba mal, jeje, pero por alguna extraña razón la cortaron así de súbito. La letra es buena, oscura y pesimista, con un dejo desafiante. Pero con Dream Theater, es a lo último que uno presta atención. James suena bien, no es su mejor interpretación, pero encaja, con tonos medios cuando lo requiere y con altos cuando la canción explota. Una verdadera joya, de mis favoritas del grupo y quizá su canción más conocida, además de que el trabajo en equipo es perfecto, cada quien aporta para hacer una canción monstruosa y redonda. Como sencillo fue un trancazo y llevó al disco a los primeros planos, obligando al grupo a grabar un video que tuvo bastante difusión en MTV. Si conoces a Dream Theater por una sola canción, seguramente es ésta.

Sigue “Another Day”, una balada que rompe con todo lo que uno piensa a primera instancia cuando le mencionan Dream Theater. La mayoría de los fans la desprecian por ser tan ajena a la escancia del grupo, pero a mí me parece muy bien hecha, con una melodía vocal bien lograda, que es la que va liderando la canción y llevándola a buen fin, luciéndose esta vez con su potente voz y mostrando porqué fue elegido para este poderoso combo. La canción arranca con un dulce arreglo de piano, tras lo cual tenemos una guitarra fuerte dando la pauta para la voz. Cuando entra LaBrie, acompañado solo por el piano, suena cargado de emotividad. Lentamente van elevando la tensión e intensidad, aunque nunca se salen del formato de balada. Tenemos incluso por ahí un solo de sax, y la guitarra suena con algo de distorsión, pero la canción no deja de tener ese aire inocente y dulce. Incluso el requinto, que es bueno, luce muy sencillo para Petrucci. Portnoy es el que por momentos parece que está tocando una canción totalmente diferente, y quizá sea la batería más brutal que se haya agregado nunca a una baladita, pero no desentona. La letra es algo cursi, hablando sobre superarse a si mismo, sobrellevar los obstáculos y librar otro día... Lo chistoso es que la letra es de Petrucci, que usualmente hace temas mucho más oscuros. Tampoco es muy larga, dura unos 4:25. Es linda, entiendo las críticas, pero la canción, siendo del lado más pop del grupo, no deja de tener su encanto. Esta se la lleva James.

Con “Take The Time” recobramos la potencia y las multipartes, prácticamente sin repetir una sección. Una intro aérea, tras lo cual entra la doble metralla de batería y bajo distorsionado, para luego agregar un colosal riff de guitarra distorsionadísima, con un ritmo bestial, casi trash, y los teclados sonando como cuchilladas, para inmediatamente dar pie al primer solo. Impresionante arranque! Luego nos quedamos con un riff-solo de bajo, con Myung luciéndose y llevando el peso de los versos. Unos extraños loops y luego LaBrie machuca un poco la letra, por momentos parece que rapea, pero luego extiende la última nota en un tono imposible. Para el siguiente verso Portnoy está haciendo un solo mientras lleva el ritmo y James canta de forma más melódica. “There is something that I feel…” Chequen a Myung en esta parte. Desgraciadamente siempre su bajo queda escondido por el volumen, pero hace unas figures rapidísimas y elásticas que siempre me dejan babeando en esta sección. Al 2:00 otro acelerón para el estribillo, en el que LaBrie canta la primer línea y el resto de la banda contesta a coro: “You can feel the waves coming on (It's time to take the time)” para un efecto majestuoso. La letra por cierto, es otra vez medio de superación personal, hablando de tomarse un tiempo para reflexionar, recobrar aire y volver a la carga… Insisto en que si a nadie le importan las líricas de Zeppelin, tampoco las de Theater. Al 3:25 bajamos la intensidad, con apenas un piano y de nuevo el bajeo llevando el peso de la canción , para después otro riff asesino de Petrucci que va ascendiendo en escalas hasta quedar en un arreglo circular, más luminoso y chisporroteante. Luego la canción se vuelve más melódica en este extenso puente instrumental. Después tenemos solos alternados de teclado y luego de bajo (chequen esa parte), luego uno sincronizado de guitarra y teclado en los que encajan nota por nota a una velocidad impresionante,  para terminar con la explosiva guitarra, y con la canción a toda máquina otra vez. Progresiones perfectas, haciendo los cambios de secciones de manera mágica, subiendo y bajando la potencia, y con James otra vez en muy buen nivel. El final es un cierre como de balada al 6:30, después de una gran explosión musical, pero es excusa para otro gran solo de Petrucci, y una de las líneas de guitarra más memorables  de la rola. La coda es mi parte favorita de la canción, con La Brie cantando como mantra “Find all you need in your mind, If you take the time” y la guitarra prendiéndose fuego hasta el fade out. Pedazo de canción! Otro de los clásicos de la banda.

Después viene “Surrounded”, con un inicio en la que Moore hace una figura de sintetizador con una mano y acordes de piano con la otra. La entrada es lenta, y la voz íntima de James para armar otra balada, muy atmosférica. Tras el 1:20 entra la guitarra y hacen un ritmo chistoso, como tropical. Un tremendo redoble y entramos de lleno a una canción a medio tiempo, juguetona, brillante. Myung aporta a ese aire lúdico con los destiempos del bajeo. Los teclados de Moore son los que se llevan esta canción, haciendo diferentes figuras y dando unidad a las distintas partes. Tenemos otro buen requinto hacia el final, antes de regresar a la sección de la balada con que cerramos. Tampoco es de los temas favoritos de los fans, pero está muy bien lograda, y es de las buenas baladas del grupo.

Luego tenemos “Metrópolis Pt. I (The Miracle and the Sleeper)”, donde retomamos el sonido más maduro de la banda al que se enfocarán en los discos posteriores. Esta es una verdadera aplanadora con un equilibrio perfecto de Metal-Prog. Entrada con cascabeles y maracas, unas ráfagas de sintetizador etéreo. Una guitarra oscura y malévola asomándose tímidamente y tomando cada vez más confianza. El bombo de Portnoy llevando el tiempo hasta la súbita explosión de todos a l mismo tiempo para mandar el riff a la estratósfera. Uno de mis favoritos ever. Al 1:20 la banda se queda creando tensión y Moore hace arreglos muy al estilo de Yes. Luego al 1:40 entramos a otro riff negro y cargadísimo de distorsión con el que entramos a los versos. Moore va agregando texturas orientales, mientras Portnoy parece que su vida dependiera de la velocidad de los baquetazos que da. Luego volvemos a bajar la tensión al 2:30 “I was told, there’s a miracle for each day that I try”. Al minuto 3:00 la canción revienta con toda su magnificencia, con una melodía vocal inolvidable, con James extendiendo esa última nota hasta la última partícula de aliento. La banda continua con las progresiones a un nivel descomunal. Un cambio de ritmo al 4:15, con el bajo y guitarra sincronizados, luego se aceleran para una escala ascendente y descendente a la velocidad de la luz. Prog puro!!!!!! Otro cambio al 5:20, con guitarrazos y la batería acelerada. Atención!!!!!! Al 5:35 tenemos un solo de John Myung, luciéndose con el bajo sin ningún instrumento que lo opaque. Luego viene el turno de Moore y Petrucci al unísono!!! Ese doble efecto es magnificente, y no importa cuántas veces lo haya oído, siempre me vuela la tapa de los sesos! Después se despegan y siguen haciendo progresiones y magia durante la larga sección instrumental media. Es indescriptible, simplemente se tiene que oír. Sexo auditivo. Orgásmico. Creo que al escucharla se activan partes de mi cerebro que en ningún otro momento funcionan. Quizá el mejor momento de Metal Prog de la historia. Regresamos a los versos alrededor del minuto 8, pero nuevamente llevan la canción al límite, y la canción termina con un brutal redoble de Mike recorriendo toda su batería cada vez más lento. Uff! La letra la voy a tocar solamente porque de aquí sacaron un trillón de ideas y títulos para otras canciones, y hay algunos versos sueltos que logran buenas imágenes. En realidad quizá es la mejor letra del disco, pero otra vez: A quien le importa???? Por cierto, cuando le agregaron el “Pt. I” jamás pensaron en hacer una “Pt. II”, pero al parecer los fans coincidieron conmigo en que esta canción es fuera de este mundo y estuvieron jode y jode preguntando por la segunda parte, hasta que la banda decidió complacerlos retomando su facete más Prog (después del criticado Falling Into Infinity) y en 1999 lanzaron el Metropolis Pt. II como álbum completo.

La sexta canción es “Under a Glass Moon”, que inicia con un riff en el que se conjugan guitarra y teclados La batería suena como metralla, mientras el bajo agrega unos poderosos destiempos. Luego el tono se vuelve más metalero y los teclados recuerdan a algo del Tarkus. Al 1:20 tenemos un riff negro y poderoso con el que entra LaBrie. El teclado se vuelve una muralla aterciopelada al fondo. La melodía vocal es pegajosa, haciendo bien las transiciones, y brillando a lo largo de toda la rola. Progresiones, cambios de tiempo, Portnoy demostrando porqué fue durante 7 u 8 años seguidos el mejor baterista del mundo… pero el solo. Bueno, primero viene el de teclado al minuto 4, con la guitarra entrecortada como motosierra. Finalmente se combinan ambos instrumentos en distintas voces, la canción vuelve a entrar en ritmo, viene un minisolo de bajo, y ahora sí. Petrucci demuestra también porque debe estar en el top 10 de guitarristas de todos los tiempos. Un solo complejo, afilado, rapidísimo sin sonar violento, en el que no sobra ni falta una sola nota. Myung también luce espectacular aquí, pero de nuevo es opacado por el volumen de John y Mike. Después la sección instrumental se alarga con diferentes combinaciones hasta que regresamos a los versos al 6:20. Mike da una cátedra hacia el final, haciendo prácticamente trash y haciendo ver como un novato a Lars Ulrich. Un cierre descomunal y violento para otra tremenda joya de la discografía de Dream Theater.

“Wait For Sleep” es un trabajo delicadísimo de piano de Kevin. Es otra balada, pero sirve de un gran respiro tras la potencia de “Under a Glass Moon”. El tema es muy lindo con una figura principal cristalina. Parece sencillo, pero he oído que técnicamente no es fácil, además de que lo hace con una mano ya que en la otra hace ese sintetizador aterciopelado. Si ya sé, incluso yo subestimo a Moore a veces. Y James hace por su parte una emotiva interpretación para evitar que la canción se caiga, llevando muy bien la melodía y haciendo cambios en los tiempos y el fraseo, con esa lírica cargada de melancolía.

El disco cierra con “Learning To Live”, otra compleja multiparte, y el track más largo del álbum con 11 minutos y medio. Arranca con unas buenas pinceladas de teclado,  luego Mike empieza a juguetear con el ritmo y después entran los Johns con un ritmo machacón, para prender la rola al medio minuto. Se percatan en esta larga i ntro cómo van llevando sutilmente las progresiones, sin cambios bruscos, pero engranando cada sección de manera natural? Un solo de Moore, luego uno de Myung al 1:15, o más bien una figura compleja que da pie a la entrada de la voz. James canta en un tono muy bajo y la rola baja de intensidad al mínimo, para comenzar de nuevo con la adhesión de instrumentos y la creación de tensión. La guitarra aquí suena muy limpia y con cierto eco. La batería va subiendo y James sube una octava. Al 2:40 llega el estribillo: “The way your heart surrounds, Makes all the difference…” en el que la guitarra se carga de distorsión y cambian ligeramente el tiempo dando más potencia, con la voz sonando más melódica. Al 3:10 ya se convierte en metal con un riff martilleante y oscuro. EL teclado místico mientras James va subiendo la tensión con la voz y Mike lleva un ritmo a destiempos muy complicado. Otro cambio de ritmo al 4:00 y cuando parece que regresamos a una sección metalera, suben el beat y hacen una sección más optimista y con tintes pop, que termina en un largo grito y en un solo de teclado que recuerda un carrusel medieval. La banda juguetea un rato en la sección instrumental, con cambios en los sonidos de los teclados, redobles y bajando la canción para el solo de guitarra, limpio y con tintes flamencos al 5:30, haciendo de nuevo progresiones y llevando la canción hacia un nuevo clímax con Portnoy masacrando su batería con elegancia. Un nuevo clímax al 7 con un agudísimo grito de James para el solo principal de Petrucci, haciendo llorar su guitarra. Al 8 hacen un silencio corto para luego iniciar otra figura con el piano de Moore, y una nueva serie de requintos intercalados, que llevan la canción a la estratósfera. Al 9:35 regresamos al coro, y tenemos un falso final al 10:00. Pero regresa Myung para reactivar la rola en una brutal coda con la mejor figura de la canción, hasta que se va a apagando de a poco. Las letras son buenas, sobre un tipo observando el mundo, su violencia, y tratando de aprender como embonar en él, resaltando que es doloroso aprender a vivir. Un cierre tremendo, con una magnífica canción que muestra lo mejor de cada integrante.

 

En fin, estos tipos no son llamados virtuosos de a gratis, y en buena medida esa fama se la ganaron a partir de este disco. Si el debut fue soso y más tendiente al metal glam ochentero, aquí logran una rápida madurez y se muestran ya a tope. No hay un solo relleno, y los cambios de tiempo y mood están muy bien balanceados. Para un álbum tan complejo, se nota que estudiaron a la perfección como ir construyendo cada tema, donde bajar los tiempos para no hacerlo abrumador, en qué parte agregar las baladas, que son los tracks menos destacados pero que se agradecen para tomar aire… Todo se complementa de una manera casi mágica.

El Images and Words es un disco clásico, capaz de cautivar a un escucha que jamás ha oído Metal Progresivo, así como de dejar babeando a otros músicos y expertos del género. Cada integrante tiene su oportunidad de mostrar su virtuosismo, aunque sigo insistiendo que Myung está algo desaprovechado para su potencial. Las largas secciones instrumentales no se vuelven pesadas, sino que te tienen al borde del asiento esperando alguna nueva maravilla, y LaBrie se muestra potente y melódico a la vez. No es un disco para oír 1 vez, sino para oírlo 4 o 5 veces, siguiendo a un instrumento por ocasión. Si no has escuchado en tu vida a Dream Theater, ésta es la mejor opción para hacerlo. Un Must Have!

 

 

Por Corvan  

 

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