IMAGINE (John Lennon, 1971)

Artista: John Lennon (C)

Fecha de Grabación: Feb – Jul ‘71

Fecha de Lanzamiento: 09 de Septiembre de 1971, UK

Discográfica: Apple

Productor: John Lennon, Yoko Ono & Phil Spector

Calificación: 10 (DISCO ICÓNICO, MUST HAVE)

            

Era: La Gran Transición (1970-1980+)

Subgénero: La Gran Transición 70's

Mejor Canción: Imagine

Canciones: 1) Imagine; 2) Crippled Inside; 3) Jealous Guy; 4) It’s So Hard; 5) I Don’t Want To Be A Soldier; 6) Give Me Some Truth; 7) Oh My Love; 8) How Do You Sleep; 9) How; 10) Oh Yoko!

 

El Imagine lo escuché incluso antes que cualquier disco de estudio de los Beatles. Por esas fechas mis conocimientos se limitaban a un par de recopilatorios y a esa caja de 8 acetatos de los mejores temas de los Fab Four que reunía una caja de Reader’s Digest, que me prestó un amigo. Imagine era para mi hasta entonces un jingle de un comercial de Whirlpool. El escuchar el álbum fue un shock. Desde la portada, en la que John me veía fijamente, etéreo, entre nubes, desde ese cielo en que debía estar. La música que salió no se parecía en nada a lo que apenas me estaba acostumbrando con el cuarteto. Imagine dejó de ser un comercial de lavadoras para envolverme en su calidez, en las letras que aún intentaba descifrar con trabajo, pero que adivinaba como algo demasiado profundo. No se necesita ser un experto ni tener más de 11 años para reconocer el suave poder de ese tema, que se ha convertido en un himno, no sólo de una generación, sino de la humanidad misma. El resto fue algo extraño. Los aires Country de “Crippled Inside”, que aún no podía adivinar como un ataque a Paul. La delicada belleza de “Jealous Guy”; el feroz blues de “It’s So Hard”; La desesperación cargada de eco en “I Don’t Want To Be  a Soldier”; la brutal honestidad de “Gimme Some Truth”, el minimalismo rompecorazones de “Oh My Love”, la también incomprendida furia en “How Do You Sleep?”; esa especie de inocente ternura en “How?”; y la encantadora melodía de “Oh Yoko!” que desde entonces el simple título ya me causaba cierto enfado. 

Un disco corto, de apenas 40 minutos, diverso, encantador, adictivo. Una muestra de John en todas sus facetas: el utópico, el político, el que se equivoca, el enamorado, el que tiene miedo, el filósofo, el encabronado, el vulnerable… Cómo un disco tan pequeño puede ser tan grande? Porque Lennon se revela aquí como el hombre que es, con sus defectos, con una enorme gama de emociones. Es fácil identificarse con cada tema, porque John no habla desde la postura de un ícono, sino de un hombre común y corriente, y eso es lo que vuelve esta obra tan colosal y universal.

 

Lennon estaba en una etapa muy vulnerable. El Plastic Ono Band había sido aclamado por la crítica, pero no todos los fans entendieron su minimalismo, así que decidió que su siguiente disco tendría algo más de instrumentación. Estando en Nueva York, coincidió con George Harrison, palomearon un rato, y John lo invitó a tocar para su disco, cuyas sesiones iniciaban en una semana. George aceptó con gusto, y él mismo le conseguiría a su viejo amigo de los tiempos de Hamburgo, Klauss Voorman para tocar el bajo. Desgraciadamente Ringo andaba ocupado, por lo que declinó la oferta. Phil Spector fungió nuevamente como productor, y aunque aún no aparece por completo su Wall of Sound, si se nota mucho más su toque que en álbum previo. Para la batería se consiguió a Alan White y a Jim Ketner. Nicky Hopkins se incorporaría de última hora para los teclados en algunos temas.

Otro punto a considerar sin duda es el Ram. Paul nuevamente se había adelantado lanzando su segundo disco en Mayo, a mitad de las sesiones del Imagine. John no pudo sino encabronarse por los ataques, reales o imaginarios que le lanzaba Paul. Lo cierto es que “Too Many People” era demasiado obvia para ser un malentendido. Me pregunto si Paul se hubiera atrevido a lanzarla de haber escuchado “Imagine” antes. Quizá no, lo cual agradezco porque ya he mencionado que me gusta muchísimo esa canción. John escribió “How Do You Sleep?” la misma noche en que escuchó el Ram. Un tema furiosísimo, pero hay que decirlo, de gran manufactura. Qué otra cosa podíamos esperar de él? “I heard Paul's messages in Ram - yes there are dear reader! Too many people going where? Missed our lucky what? What was our first mistake? Can't be wrong? Huh! I mean Yoko, me, and other friends can't all be hearing things... What am I supposed to do, make you laugh? It's what you might call an 'angry letter', sung - get it?” . George también se sentiría aludido por “3 Legs”, e hizo aquí uno de sus mejores performances, con una guitarra rabiosa y un solo que le debió haber dolido a Paul casi igual que las letras. “Crippled Inside” también sería una dedicatoria directa y al rostro, y por si no estaba lo suficientemente claro, John aparece en la contraportada sosteniendo un cerdo por las orejas, parodiando la portada del Ram.

La emblemática foto frontal, la tomó Andy Warhol con una cámara instantánea. El disco fue lanzado en Septiembre y de inmediato se disparó al #1. Curiosamente la canción “Imagine”, no sería lanzada como sencillo en Inglaterra hasta 4 años más tarde. Las críticas fueron variadas, pero en general, buenas. “Imagine” volvería al No. 1 en Diciembre de 1980, ya sabemos todos por qué… convirtiéndose desde entonces en más que una canción, en más que un himno, en la voz etérea de un John que no se va.

 

El disco arranca con “Imagine”. Se podría hacer una maestría dedicada sólo a esta canción. En serio. La línea de piano es icónica, delicada y fuerte al mismo tiempo. Fue grabada en su casa de Tittenhurst Park, en el piano de su sala que aparece en el video, con posteriores overdubs en estudio. Yoko diría que John compuso la música casi de una sentada, jugueteando una mañana en el piano blanco. En estudio se agregó el bajeo de Voorman, la batería de White y un arreglo de cuerdas, que resaltan la voz llena de esperanza. El mismo piano da una sensación de paz, de tranquilidad y optimismo, con esas notas en Do y esa pequeña y rauda escala para llegar al Fa. El tema, a pesar de ser político, es muy melódico y pegajoso, en particular el estribillo. Todo mundo se lo sabe. Alguna vez vi un video de una sala de espera de un aeropuerto en Navidad, con la gente harta por el vuelo retrasado. De pronto empieza a sonar “Imagine” y uno empieza a cantar aquí, otro allá, y para el puente, todo mundo se une y canta “Imagine all the people, Living for today...”, y al final aplauden y se abrazan y se olvidan un rato del mal humor. Y la forma en que remata los puentes, con el “Uh-Uhhh” es una genialidad, un gancho que ni a Macca se le hubiera ocurrido. Este no es un tema para levantar estadios, sino para unir al mundo, y la gente reacciona a él esté donde esté. Mucho se atacó a John, no por la canción en sí, sino por tener un Rolls Royce y comprarse un piso en el Dakota y tener millones y millones y hablar de igualdad. Quizá hay algo cierto, pero John había ganado ese dinero con su talento. Lo importante en dado caso es su mensaje. Un mundo sin todo lo que nos hace odiarnos, sin todo lo que se supone que nos hace diferentes: Religión, nacionalidad, materialismo, sin ese miedo que nos inculcan desde la cuna al infierno, sin razones para matar, que es básicamente lo contrario a lo que la TV, la política y la Iglesia nos tratan de inculcar todo los días, estés en el país que estés. Más que un himno, para mí es un credo, la utopía de un mundo que no será, hecha canción. John mismo lo reconoce como un cuasi imposible, como un sueño, pero a la vez lanza esa invitación: “I hope someday you'll join us, And the world will live as one”. Si todos llegáramos a pensar así, si los gobernantes llegaran a pensar así…  Es una oda a la humanidad, a la paz, a la igualdad, a tumbar las barreras que nos hemos creado. En algún momento le pidieron permiso para usarla en alguna campaña, pero le pidieron que cambiara la letra a “And one religion too” y John explotó diciendo que no, que si querían cambiar esa línea no habían entendido nada. Por ello se ha vuelto un tema tan poderoso, que regresa con cada masacre, con cada acto que nos resulta ilógico del hombre contra el hombre, sea la razón que sea. Por eso no fue un #Prayforparis, sino un #Imagineforparisandlebanon. Cuando parece que más nos hace falta, la figura de John, entre nubes, vuelve a resonar por todos lados, como diciendo, sigo aquí. No sé qué creer de la muerte de Lennon, si fue un solo hombre desquiciado o si hay una teoría conspiracionista detrás de él, pero de lo que sí estoy seguro es que en gran medida, su muerte se debió al poderoso mensaje de “Imagine”.

“You may say I'm a dreamer

But I'm not the only one.”

    

Sigue “Crippled Inside”, en la que se lanza con todo a la yugular de McCartney, a pesar del aire desenfadado y Country del tema. Hay que reconocer algo, si Paul usó algo de la mordaz lírica lennoniana en el Ram, John utilizó una infinidad de melodías y ganchos mccarteyescos en el Imagine. Es pegajosísima, y al igual que “Too Many People”, uno no puede sino sentir cierto placer culposo mientras cantas el estribillo. Harrison hace aquí su primera aportación con el dobro, que es una especie de Steel guitar con el que hace esos slides y arreglos tan sureños. Hopkins se luce con esos pianos con aroma a Saloon, mientras que Klaus usa aquí un contrabajo para resaltar más ese aire rústico. John no se contuvo en su respuesta a Paul y quizá fue mejor que saliera primero ésta en el disco antes que el aún más mordaz ataque que había preparado. Sin rodeos, le escupe a Paul:

 

“you can shine you're shoes

and wear a suit

you can comb your hair

and look quite cute

you can hide your face

behind a smile

one thing you can't hide

is when you're crippled inside”

 

Lo peor es que es adorable, y ese disfraz inocente de Country junto con la gran melodía son parte de la cachetada. No es de los temas épicos de John, pero es un buen tema, y bastante astuto.

Luego llega “Jealous Guy”, una de las más bellas baladas del mundo mundial. Es casi increíble que este tema haya surgido en Rishikesh, tras una lectura del Maharishi. Paul escribió ese día “Mother’s Nature Son” y John, tratando de hacer algo similar, compuso “Child of Nature”, que podemos escuchar como demo en las Antologías. EL tema estuvo guardado hasta el Imagine, en el que lo redimensionó por completo con los arreglos y la nueva letra. Nicky Hopkins es quien hace el delicado arreglo de piano que va llevando la canción. Se agrega una base de armonio y un arreglo de cuerdas. El bajo entra punteando hasta el estribillo “I didn’t mean to hurt you…”, y la batería entra en ritmo hasta la segunda estrofa, al 1:10. Voorman hace una línea formidable, discreta, pero a la vez, que viste mucho y le da mayor personalidad. La melodía es espectacular, y John canta con una emotividad contagiosa, tierno, adolorido, sin miedo a sonar vulnerable. En lugar de solo, hace un puente con un silbido agudísimo. La letra de nuevo es sobresaliente, sin miedo a mostrar sus debilidades. Mucho tiempo se discutió si fue para Yoko o no, siendo que se sabía de sus infidelidades a ella, pero no a la inversa. La leyenda dice que sí, que fue por una vez en que le preguntó a Yoko por sus amantes antes de él y la obligó a hacer una lista a darles puntuación del 1 al 10. La relación casi se fracturó ese día, y John le escribió este monumental poema a manera de disculpa. Lo cierto es que es una canción preciosa, de celos, de arrepentimiento, de dolor, y a la vez de amor. John se abre como lo hiciera en el Plastic Ono Band, para lograr una canción que cala hondo, y que uno espera nunca tener que dedicar. Hay también infinidad de versiones, siendo quizá la más conocida la de Roxy Music, lanzada poco después del asesinato, pero en lo particular prefiero la de Collective Soul.     

Continuamos con “It’s So Hard”, un blues sencillo, en el que John hace la guitarra distorsionada, muy del estilo de “Yer Blues” y otras rítmicas que hacía con el cuarteto. Una respuesta a “3 Legs” acaso? Es decir, si él puede hacer un Blues rústico, porqué yo no? Es muy simple, con un bajeo marcado y una vestimenta de cuerdas con tintes orientales que milagrosamente no desentonan, al igual que el sax a cargo de King Curtis. La letra habla sobre las cosas simples de la vida, que de repente se vuelven muy pesadas cuando se está deprimido. No es monumental, pero incluso los temas no tan fuerte suenan muy bien y con mucho carácter.

“I Don’t Want To Be A Soldier” es otro tema raro, que no sé si es político o de esos introvertidos o de los de sátira. La línea más emblemática es “Well, I don't wanna be a Soldier mama, I don't wanna die”, en una especie de jam blues esquizofrénico que tiene apenas 2 o 3 tonos, del estilo del tercer disco del All Things Must Pass. John apela al simplismo lírico, recordando a “I Want You”, y usando la misma línea y misma melodía, pero cambiando las últimas palabras, de soldado, a abogado, de hombre rico a hombre pobre, de pordiosero a hombre de Iglesia. La sesión fue el mismo día en que se grabó “Power To The People”, que sería lanzado como single, y por ello tiene un aire similar, con lo más cercano al “Wall of Sound” de Spector, mucho eco y sección rítmica muy acentuada y el sax de Curtis. Como dato, la versión de estudio no le convenció a John, por lo que se llevó a su banda a su casa, donde había grabado Imagine, para intentarla. Por eso suena tan llena de eco. Alan White tocó el vibráfono en el baño, y por eso suena tan lejano con aún más eco. En algún momento consideró que terminaría con el sonido de un excusado, en burla al debut de Paul, pero afortunadamente se le olvidó. Es la más larga del disco, con casi 6 minutos, pero de alguna forma se las ingenia para no sonar tan repetitivo y funciona con el mood. 

El lado B inicia con “Gimme Some Truth”. Esta rola la empezó a componer desde las sesiones del “Get Back”, pero también le faltaba madurar. Es un tema que llega muy duro, nuevamente con melodías memorables. El riff principal es una llovizna de 3 notas que se va ajustando al cambio de tono, dando una cierta sensación circular y psicodélica. Una base rítmica tosca, pero que aporta a esa aura agresiva y suave a la vez de la canción. George hace un gran requinto al :45, con toda su firma. John canta con una rabia inusitada: “I'm sick and tired of hearing things, From uptight, short-sighted, narrow-minded hypocritics”. Las letras son una cachetada directo y al rostro, esta vez a la clase política estadounidense, que tenía harto a John por la manipulación mediática de la Guerra de Vietnam, que aún estaba lejos de acabar. Incluso se anima a lanzar un directo a “Tricky Dicky” Nixon. John usa su peculiar lírica y cinismo para lanzarse a la yugular y exigir algo de verdad en todo el chiquero que se había convertido Vietnam, regresando a una generación adicta a la cocaína y a la heroína, que terminaría de dar al traste con el orgánico hipismo. El tema es muy bueno, con letras de protesta, con ese riff como una marea agridulce (que se supone, se basó en una canción de cuna), y esa manera furiosa al cantar que creo que nunca le escucharemos de nuevo. Mientras se difumina en el lento fade out, se supone que lo último que se escucha es “This is the truth”, en referencia al siguiente tema.

“Oh My Love” es una preciosa balada, con la guitarra de George y el piano de John armando un delicado diálogo. Hopkins agrega un piano eléctrico que se combina muy bien. También es de los temas que se trabajaron en las sesiones del White Album, pero descartada, evidentemente. A pesar de ser anterior, ya tenía dedicatoria a Yoko, y la letra hace también referencia a ese despertar de consciencia que intentaban tener en la India: “Oh my lover for the first time in my life, My eyes can see”. Creo que intenta alcanzar el minimalismo y la belleza de “Love”. No lo logra, pero no deja de ser un tema bellísimo, que transmite paz y ternura, y cuya manera de cantar contrasta fuertemente con el tema anterior. Es la más minimalista del álbum.  

Y hablando de contrastes, llegamos al punto polémico con “How Do You Sleep?”, la virulenta respuesta de John al Ram. Desgraciadamente es muy buena, no dejando nada al azar. Arranca con sonidos de una orquesta afinando, de manera similar al Sgt Pepper, al cual hace referencia desde la primer línea: “So Sgt. Pepper took you by surprise...”. Starostin tiene razón al afirmar que no sabe cómo dormía Paul antes de esta rola, pero que seguramente le quitó el sueño al menos una semana. The Wall of Sound vuelve a aparecer con un bajeo profundísimo, que se acopla muy bien al estilo básico de Voorman. No es una saeta al bajo, pero se las arregla para echarse al hombro algunos temas con líneas muy prácticas. El piano de Hopkins y la Guitarra de Goerge van haciendo licks y adornos mientras John lanza su veneno cargado de eco: “Those freaks was right when they said you was dead”, lanza, en alusión a la leyenda de que Paul había muerto en un accidente de auto en 1966. Luego entra el estribillo, con una espectacular orquestación con tintes orientales y la guitarra y bajo arman ese riff casi destructivo de 2 tonos. “Ohhhh how do you sleep at night?”, y tras la segunda vez que lo canta, suena una maraca con un efecto de cascabel… Al 2:40 viene el solo más espectacular del álbum, con Harrison haciendo un espectacular trabajo con el slide y una pizca de wha. Un solo de gran nivel que le debió doler a Paul casi igual que las ponzoñosas letras: “The only thing you done was Yesterday, And since you've gone it's just another day”. La segunda fue una línea sugerida por Allen Klein, que se quedó como su manager, en referencia al nuevo single de Paul, y para evitar una posible demanda por la línea que originalmente había añadido John. Al final, Nicky se lanza un solo de piano eléctrico, para cerrar con un toque elegante. Lo peor de todo, igual que “Too Many People”, es que es un gran tema, muy bien construido, tenso, con una melodía que no te la sacas en meses, y quizá el mejor trabajo instrumental del disco. Cuenta la leyenda que Ringo se dio una vuelta al estudio precisamente cuando estaban grabando este tema y declinó tocar la batería, diciendo “That’s enough, John”, y regresando a casa. Tiempo después, John la minimizaría: “It's not about Paul, it's about me. I'm really attacking myself. But I regret the association, well, what's to regret? He lived through it. The only thing that matters is how he and I feel about these things and not what the writer or commentator thinks about it. Him and me are okay.”

Lennon vuelve a dar un volantazo con “How?”, una balada filosófica, con John tocando el piano, y mostrándose vulnerable, con los miedos que lo atormentaban aún tras la separación de los Beatles: “How can I go forward when I don't know which way I'm facing?”. Fue inspirada por la terapia Primal en la que se había desintoxicado de heroína y de la cual resultó el Plastic Ono Band. Es minimalista, quizá con algo más de instrumentación que las de dicho álbum, p ero pudo encajar bien en ese disco. Aquí da balance, mostrando al John humano, cantando con una voz tierna, cansada, que no duda en reconocer: “Sometimes I feel I've had enough”. Es muy simple, pero la vestimenta de piano y cuerdas la subliman y hacen otra muy buena balada de John.

El Imagine cierra con “Oh Yoko”. Es simplemente adorable. La melodía es un chicle que no te despegas del zapato en un mes, la más pegajosa del disco y quizá de todo el catálogo de John. Si te sorprendes a ti mismo cantando “Oh Yoko, Oh Yoko, my love will turn you on”, y sientes una tremenda culpa, no eres el único. La letra es una suerte de cliché sobre cliché, no sé si intentando copiar las melosas baladas que Paul le dedicaba a Linda: “In the middle of a shave, in the middle of a shave I call your name”. El piano casi infantil, a cargo de Hopkins, es también pegadizo, muy melódico, y contagia alegría. Spector aportó en las voces para las armonías de los estribillos. En fin, de esos temas que por más que intentas odiar, no puedes. La melodía es irresistible y eso me impide marcarla en azul. Un placer culposo.

 

En fin. Un disco icónico, el más representativo de John, el disco por el que los que no conocen su obra, deben empezar a hacerlo, y al que los que la conoce, deben volver de vez en cuando para recordar porqué es tan grande y porqué sigue tan vigente. No sólo es un retrato de las emociones por las que pasaba en ese momento, tras la ruptura de los Beatles y el pleito con Paul. Es un vistazo al John más humano, y por ello es tan fácil identificarse con cada canción. Con mucha mayor producción e instrumentación que el anterior, sigue aún cierta línea minimalista, antes de lanzarse de lleno a las murallas sónicas. Inteligente, diverso, más accesible, con enormes melodías, excelentes arreglos… John además estaba en un gran momento creativo, simplemente porque hace parecer que es muy fácil lograr lo que hizo aquí. La única diferencia con su primo hermano, el Ram, es que no todas las canciones mantienen esa aura beatlesca; aquí John pareciera ya haber encontrado su propia identidad y sonido que lo guiaría en su corta carrera solista, aunque ya no igualaría nunca este nivel, no en un disco completo. John dejó un gran legado, y definitivamente hay otras muchas grandes canciones, pero creo que el Imagine es y seguirá siendo SU disco por excelencia, el que mejor lo define, y no sólo por el tema titular, sino por el gran nivel de todas las rolas.

 

“You may say I'm a dreamer

But I'm not the only one...” 

 

 

 

Por Corvan

 

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