IN THE WAKE OF POSEIDON (King Crimson, 1970)

Artista: King Crimson (C)
Fecha de Grabación: Ene – Abr ‘70
Fecha de Lanzamiento: 15 de Mayo de 1970, UK
Discográfica: Island/Atlantic
Productor: Robert Fripp & Peter Seinfield
Calificación: 8

                           

Era: Progresivo (1969-???)

Subgénero: Progresivo

Mejor Canción: Pictures Of A City o In The Wake Of Poseidon

Canciones: 1) Peace - A Beginning; 2) Pictures Of A City; 3) Cadence And Cascade; 4) In The Wake Of Poseidon; 5) Peace - A Theme; 6) Cat Food; 7) The Devil's Triangle; 8) Peace - An End.

En el mundo progresivo hay un consenso casi universal sobre la importancia del disco debut de King Crimson. In The Court Of The Crimson King, como ya vimos, quizá no sea el mejor álbum Prog, pero está entre los más reconocidos, alabados e influyentes del género. Por lo mismo, su sucesor creó altísimas expectativas en el mundo musical. Estoy convencido que si King Crimson hubiera mantenido su alineación inicial, hubiera al menos terminado teniendo muchos mayores reflectores de los que tuvo. El hubiera no existe, pero creo que tenía potencial para haberle pateado el trasero a otras bandas Prog que los terminaron relegando. También estoy convencido de que Robert Fripp no tenía la más mínima intensión de mantener el proyecto, acaso lanzar un disco y ya, pero como le salió tan bien, se vio obligado a darle continuidad. Como sea, la cuestión es que en menos de un año, King Crimson inició con esa enorme rotación de personal, que a la vez la ha llevado a ser una banda única, con puntos altos, pero otros muy bajos.

A estas alturas, Ian McDonald no estaba de acuerdo con la dirección que estaba tomando Fripp, y renunció a la banda. Fue sustituido por Mel Collins, flautista y saxofonista que provenía de la banda Cirkus,  y quien posteriormente trabajaría con Camel y con Alan Parson’s Project. Greg Lake renunció a inicios de año, para integrarse al supergrupo Emerson, Lake & Palmer. Su salida era inevitable, pero Lake se mantuvo en la mayoría de vocales de este disco, ya que llegó a un acuerdo con Fripp: grabaría la voz, a cambio le pagarían con equipo que necesitaría para su nueva banda, no tocaría el bajo para concentrase en lo vocal, y no formaría parte de tour. Fripp lo pensó un rato, e incluso estuvo a punto de contratar a un cantante entonces desconocido, que se hacía llamar Elton John, pero al final cedió a las pretensiones de Lake. El único tema en que no canta es en “Cadence & Cascade” en el que la voz corre a cargo de Gordon Haskell, antiguo amigo de Fripp y quien continuaría como vocal para el tour y el siguiente disco. Para reemplazar a Lake como bajista, regresó Peter Giles, quien fuera de los fundadores del grupo pero que había salido aún antes de la grabación del debut. La salida de Greg Lake, sería pues, una pérdida doble a futuro. Una muy considerable. Finalmente, se integró Keith Tippet como tecladista, ya que Collins solo podía reemplazar a McDonald en los instrumentos de viento, pero no en las teclas.

El problema de In The Wake of Poseidon es que es MUY similar al In The Court Of The Crimson King. Siendo King Crimson una de las bandas más cambiantes y camaleónicas de la historia, resulta curioso que para su segundo disco, Fripp haya decidido irse a la segura y hacer una especie de copia del debut. Es decir, entiendo cuando hay discos “hermanos” por así decirlo, en el que se nota la evolución de uno a otro con una propuesta similar, pero evolutiva, caso por ejemplo del “Rubber Soul-Revolver” o del “Afterath-Between the Buttons”. El caso es que aquí Fripp y compañía hacen canciones que tienen “gemelos” en el debut. “Pictures of a City” es muy semejante al nivel amenzador y apocalíptico de  “21st Century Schizoid Man”; “Cadence And Cascade” tiene el mismo espíritu calmo y pastoril de “I Talk To the Wind”, “In The Wake Of Poseidon” tiene ese aire majestuoso y orquestado de “Epitaph”, e incluso “The Devil's Triangle” tiene algo de la caótica “Monchild”, aunque no resulta tan crispante. “Cat Food” sería la única pieza verdaderamente original de este disco. Incluso el título del disco es una especie de copia…
El In The Wake Of Poseidon no es pues un disco malo. Por sí mismo funciona bien, y de no haber existido el In the Court, todo mundo hablaría maravillas. El problema es que deja una sensación de Deja Vu, y que si la banda dejó al mundo boquiabierto con el sorprendente debut, con este disco uno se queda con la boca abierta, pero de desencanto. No por ser malo, sino por ser TAN parecido. Uno se queda con una extraña de ya haberlo escuchado. Y bueno, ningún tema, ni siquiera “Pictures of a City”, alcanza el nivel de las mejores rolas del debut, pero también es cierto que no hay ninguna tan nefasta como “Moonchild”, nada que se pueda considerar realmente relleno grosero. Es la banda intentando madurar, pero a través de un camino demasiado seguro. Y eso le resta puntos a un buen disco.


El disco empieza con “Peace – A Begining”. Hay 3 fragmentos de Peace a lo largo del disco, ésta a manera de intro, otra en la parte media y una como outro. A pesar de ello, no alcanzan a dar una sensación de continuidad. “Peace - A Beginning” es una linda introducción a capella de paneas 50 segundos. Lake canta bien, con una voz etérea, en un volumen bajísimo (al menos en mi versión), que siempre me obliga a subir el volumen e irme de espaldas cuando inicia el siguiente track. Un breve poema de Seinfield que intenta dar forma al disco, hablando en voz de Poseidón: “I am the ocean…I am the story, I never end.”

Sigue “Pictures Of a City”, que obviamente está destilado del mejor tema del In The Court. Todo se siente como una sombra de “21th Century Schizoid Man”, el riff principal de saxofón, los interludios, la parte calma de la intro o en este caso, la canción previa, la estructura, le melodía vocal de Lake, la voz distorsionada (aunque aquí en menor nivel), el caótico final, incluso duran casi lo mismo. Lo que cambia es el nivel de agresividad, ya que aquí, aunque es de las rolas más potentes del disco, no tiene ese nivel apocalíptico de “Schizoid”. De hecho, al menos el sax, suena más Funky y cálido, recordándome un poco esas suaves ondulaciones de “Pink Phanter Theme” de Mancini.
El bajo de Giles es muy fuerte, pero se extraña el virtuosismo crujiente de Lake. La batería de Giles es muy jazzera, y creo que resulta sobresaliente. Al 2:50 las guitarras suenan como sirenas del fin del mundo, se hace un crescendo, un tremendo redoble, y luego queda la guitarra de Fripp haciendo un solo (o anti-solo) tremendo. Se unen los metales para un soberbio puente instrumental, y se van sucediendo las multipartes características del Prog. En fin, la rola vale simplemente por esta sección y por el brutal solo que se lanza Robert. Y Michael. La batería va perfectamente sincronizada. Al 4:50 parece que termina, pero empieza una especial de solo de bajo  y teclados para armar nuevamente tensión un tanto desordenada. Ésta es la parte que menos me gusta, pero al 7 estalla en un nuevo coro con la instrumentación a todo lo que da, hasta el cierre en el que cada quien trata de hacer el mayor ruido y disonancias posibles.

“Cadence and Cascade” es el debut vocal de Gordon Haskell con King Crimson. Y lo hace bien al menos aquí, en una rola tranquilísima, cantando en tono tibio y apacible, muy semejante a como lo hace Greg en “I Talk To The Wind”. Y es que es su hermana gemela, sólo que en lugar de ser liderada por flauta, la batuta la lleva la guitarra acústica de Fripp, haciendo suaves y cadentes arepegios. Luego entra un piano dando pinceladas. Y aunque la flauta no lidera, sí tiene su momento al 2:20 haciendo el solo principal, y mostrando las habilidades de Mel Collins. La canción me gusta. No tanto como “Wind”, suena más pop (por el piano?), pero transmite tranquilidad, y tiene el aire de algunas baladas de Yes, o incluso de ELP que después exportaría Lake.

Luego viene la majestuosidad equivalente de “In the Wake of Poseidon”, que titula el álbum. Aquí regresa Greg a las vocales, y se nota por la intensidad y seguridad con que canta. Es un maestrazo! Este viene siendo el equivalente de “Epitaph”, con el melotrón haciendo juegos orquestales con aires medievales, míticos, majestuosos. La batería nuevamente es monumental, insertando difíciles contratiempos, que contrastan con los arpegios. El tema es triste, dramático, con una bellísima melodía. Las letras son buenas, haciendo un gran despliegue de imágenes medievales, quizá las mejores del disco, pero Sinfield aún parece lejos del nivel del debut. La sección instrumental de la parte media es bella, pero ligeramente larga. Al final tenemos unos colosales coros que dan una atmósfera triunfal mientras se desvanecen y ceden paso al melotrón. Giles se vuelve  a robar el tema con las baquetas. Bueno, no, se las ingenia para hacer una batería maravillosa, intensa, sin robar el protagonismo al os demás instrumentos. No sé si es la mejor producción del disco (a leguas) pero aquí Michael suena crecidísimo respecto al debut, siendo el único que no parece distraído con los problemas internos y salidas del grupo.

Enseguida está “Peace – A Theme” de 1:15, con un nostálgico arreglo de guitarra acústica sin voz. Es linda, sirve de quiebre, pero no aporta gran cosa.

Llega después “Cat Food”, que no tiene equivalente previo. Ésta canción tiene una base mucho más jazzy y experimental, con un tiempo de 19/8, inusualísimo, al menos para el Rock. Las letras también se salen del patrón medievalista. Muchos la atacan sin piedad, pero a mi me gusta bastante, es lo que termina dando identidad al disco y te recuerda que no estás oyendo el debut. Particularmente me gusta el bajeo, con esa línea cool ligeramente reminiscente a “Come Together”: El piano es rebelde y sofisticado al a vez, haciendo curiosas disonancias en esos como arrebatos, sin tiempo aparente, como si lo estuvieran atacando en lugar de tocarlo, aunque cada nota está calculada. Lake canta con ligera distorsión haciendo líneas agresivas con fraseo frenético, pero endulzando los coros. La rola es en cierta forma oscura y amenazante, con fenomenales transiciones entre los instrumentos, que se alternan con gracia para mantenerla interesante de principio a fin. Da la sensación de que va a estallar en cualquier momento, aunque nunca lo hace. Supongo que es ese arranca-para-arranca-para que domina la canción, sobre todo la segunda mitad. Una rola interesantísima… y muy extraña.

Sigue “The Devil's Triangle”, que es otra rola que se sale un poco del patrón del debut, salvo porque por momentos es demasiado caótico, sin dirección y en ese aspecto se asemeja a “Moonchild”, aunque no llega a hacerte querer meterte piedras en los oídos. Es una especie de reinterpretación de “Mars” de Gustav Holst. Inicia con sonidos quedísimos de melotrón, que empiezan a ser audibles como hasta el minuto. La batería hace un lento Fade In con ritmo marcial, evocando imágenes del enemigo marchando a la batalla. El Fade In va creando la sensación de tensión, hasta que el melotron hace una nueva figura más compleja al 2:20. Drama y manejo de intensidad. Un corno resuena al 3:50 (Es el melotrón, pero suena como corno llamando a la guerra), y la intensidad  aumenta. Los instrumentos se van intercalando y hacia el 6:40hacen un frenético clímax que termina con una sensación aérea. Las ráfagas se extienden, se van apagando y suenan manecillas de reloj. Debieron dejarlo aquí y sería bastante interesante. Luego viene una marcha más caótica y circense (evocando la batalla en sí?), el melotrón (o clavicordio?) es más disonante y el final es realmente un caos, y al menos a mi gusto, no en el buen sentido. Parece que cada quien va por su lado para hacer el mayor ruido posible. Y parece que va a terminar, pero no, se extiende, y extiende, y extiende, y le agregan incluso un fragmento the “In The Court”. Podría marcarla incluso en azul, pero al menos la primera parte me parece buena. Pero es una muestra de que a todas las bandas progresivas  les llega un punto en el que no saben donde parar y arruinan lo que pudo ser un buen trabajo.

Cerramos con “Peace – An End”, una outro, donde esta vez conjugan la voz y guitarras de los dos “Peace” previos. Greg describe la “Paz” con mayor detalle sin omitir los detalles marinos: “Peace is a Word, Of the sea and the wind…”. Un manera tranquila de cerrar el disco. Nada más.


Y bueno. Es todo. Me parece difícil agregar más. No es un mal disco, pero es como ver un remake medianamente logrado de tu película favorita. Además se notan las tensiones internas de la banda, con algunos miembros sin acoplarse aún, otros distraídos por su inminente salida, y Fripp y Sinfield haciendo copias de lo que ya les había granjeado alabanzas.
Con todo, en este disco hay de todo: Guitarras potentísimas al estilo de Hendrix, con solos rimbombantes y riffs apocalípticos para los fans hardrockeros: Presente! Arreglos rebuscados, orquestales, con complejas composiciones en suite para los fans del naciente progresivo: Presente! Baladas conmovedoras y drama a cual más para los que gustan de hacer “Ojitos de Remy”: Presente! Esperen! Esto ya lo había dicho en la reseña anterior… se vale???? No. Supongo que no… 

 

 

Por Corvan  

 

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