INXS

“I’m losing my fear.

Suddenly,

The way

Has come to me”

 

 “C”

Década Principal:

80's 

Eras Principales:

New Wave (1976-???)

Miembros Clave:

Garry Gary Beers: Bajo

Andrew Farris: Teclado, Guitarra

Jon Farris: Batería

Tim Farris: Guitarra líder

Michael Hutchence: Vocales

Kirk Pengilly: Saxofón, Guitarra

Canciones Clave:

On A Bus, Just Keep Walking, Doctor, Stay Young, The One Thing, Don’t Change, Original Sin, Johnson’s Aeroplane, What You Need, Listen Like Thieves, Kiss The Dirt, This Time, Devil Inside, Mistify, Need You Tonight, Mediate, Never Tear Us Apart, Suicide Blonde, Heard That Sound, Heaven Sent, By My Side, Taste It, Beautiful Girl, Strange Desire, The Gift, Full Moon Dirty Hearts, Freedom Deep, Everything, Elegantly Wasted, Searching… y varias más.

 

Muchos de nosotros durante nuestra infancia fuimos expuestos de manera involuntaria a cierta banda o artista que, aunque no sea nuestra preferida(o) de todos los tiempos, dejaría una muy significativa huella en nuestras vidas y forma parte de nuestro soundtrack personal.

Quizás alguno transcurrió sus primeros lustros escuchando al tío fanático de los Doors. A otro, le inculcarían el gusto por los discos de Roger Waters, Gilmour y compañía. Alguno más crecería con una hermana entusiasta de los alaridos cavernícolas de Frank Black y las melodías de los Pixies. No faltan, claro, los que adoptarían directamente de sus padres el gusto por escuchar a los Bicles y washa-washearían las letras de John y Paul desde muy temprana edad. Y tampoco me olvido aquellos caídos en batalla cuyos castos oídos fueron violentados sin clemencia por los sonidos de Enrique Iglesias, Laura Pausini, Maná, Bon Jovi, Culture Club, Backstreet Boys y similares.

En mi caso, los grupos que marcarían mis desventuras pueriles serían Depeche Mode, U2 y en mayor medida, INXS. Ello a causa/por culpa de/gracias a mi hermano mayor, quien tenía (tiene) la vieja costumbre de oír su música al volumen que le pegara la gana y sin importarle un rábano si el resto de la familia o los vecinos estaban de acuerdo o no.

Mi otra hermana y yo solíamos decirle que en realidad deberían llamarse los INXpertos, que sus canciones eran bobas y cosas similares, todo ello con el único y preciso fin de molestarlo, al profanar una de sus bandas preferidas. Pero lo cierto es que, en el fondo, y aunque me tomó varios años admitirlo, me encantaban las canciones de estos tipos y ya desde entonces tenía grabadas a fuego muchas de sus composiciones, así como las portadas de sus discos. Aquello no disminuiría con el paso del tiempo, sino al contrario.

Cuando dejé de ser un mero escucha en segundo plano y comencé por mi cuenta a profundizar en sus álbumes, descubrí que en Australia no todo es koalas y canguros: Me encontré con letras inteligentes y atrevidas, un estilo reconocible y pegajoso, discos repletos  de clásicos y canciones memorables, y sobre todo, una trayectoria musical que, con excepción de un par de discos algo flojos en su etapa más temprana, sobresale por su consistencia en cada trabajo y en la que parecen madurar y mejorar más y más en cada sucesiva entrega.

Si tuviera que hacer un greatest hits o un compilado personal con las mejores rolas de estos australianos, me pasaría lo mismo que con los Stones, los Fab Four, Bowie y otros pocos: terminaría siendo una colección gigantesca de tres o cuatro discos. Y es que aparte de todas las canciones que llegaron a “pegar” en la radio y se convirtieron en éxitos (que no fueron pocas), la trayectoria de INXS está plagada de joyitas escondidas y canciones menospreciadas que no tienen ningún desperdicio.

No se trata de una banda para nada revolucionaria o que haya propuesto o inventado nada en absoluto: Simplemente poseían un estilo plenamente identificable y sabían hacer composiciones pop como pocas bandas pueden. Eran los malditos amos de la melodía. De eso estoy convencido. Y es que aparte de todos sus ‘trancazos’ y sus rolas más conocidas,  incluso sus canciones menores tienen algún gancho melódico, algún estribillo, o algún detallito que no te permite olvidarlas tan fácilmente.

Ahora bien, los orígenes y desarrollo de INXS son simples y no tan dramáticos en comparación a otras agrupaciones. Todo comienza por el año de 1977 con los hermanos Farris (del mayor al menor, Tim, Andrew y Jon) durante su adolescencia tocando en diferentes bandas, cada uno por su cuenta y con amigos de sus respectivos institutos o high schools. En 1977, el mayor, Tim, invitaría a sus hermanos y algunos amigos de ellos (Michael Hutchence, Garry Beers y Kirk Pengilly) a conformar una sola banda que, cómo no, se llamaría The Farris Brothers. Quedaría entonces Andrew Farris en los teclados, Tim en la guitarra líder, Jon tras la batería, Garry Beers en el bajo, Kirk Pengilly con el saxofón y Michael Hutchence como vocalista y letrista.

Su debut tendría lugar en las playas de Sidney y pronto se mudarían a Perth, donde tocarían con frecuencia en bares y pubs al lado de otra célebre banda australiana, Midnight Oil, en varias ocasiones hasta dos veces al día. De tal manera, se curtirían rápidamente como intérpretes y empezarían a componer sus propias canciones, apoyados todo el tiempo por sus padres, quienes lejos de representar un obstáculo en su desarrollo como músicos, los impulsarían todo el tiempo a que continuaran ensayando y tocando.

Andrew Farris, aparte de encargarse de teclados y guitarra, se erigiría también como el principal compositor, y es de hecho el verdadero genio detrás de casi cada canción de INXS. Y de esta forma, con Hutchence en la parte lírica, se conformaría una infalible mancuerna que fue prácticamente el motor creativo de la banda durante toda su trayectoria.  

Tim Farris, bautizado por Hutchence en algún punto (específicamente, durante el Live Baby Live de 1991) como el Riff Meister, aportaría todos esos clásicos y pegadizos riffs funky marca INXS. Su mote no fue gratuito, pues la cantidad de líneas memorables con las que contribuiría se cuentan por decenas, siempre con un estilo guitarrístico simple, pero sumamente efectivo.

Por otra parte, Jon Farris y Garry Beers —batería y bajo, respectivamente— serían los que mantendrían siempre la nave unida y a flote desde la parte rítmica. Jon propondría y desarrollaría un peculiar estilo de beats cabaretescos con tintes funkys y dance, mientras que Beers aportaría con frecuencia líneas tremendas de bajo, en apariencia simples, pero bastante creativas y complejas en realidad, siempre echándose al hombro la cadencia y ritmo de los temas.

Por último, Kirk Pengilly es quizá el mayor sello distintivo del sexteto, o al menos, el más evidente. Pues más allá de su labor como guitarrista rítmico, su inconfundible saxofón dotaría a no pocos temas de una dimensión extra con sus arreglos y solos excepcionales, simplificando sus influencias blueseras y de prog-rock en composiciones pop y funk: Sin exagerar, INXS es inconcebible sin el sax de Pengilly. 

Para 1979, inspirados por los ingleses XTC (cuyo nombre se pronuncia Ecstasy), adoptarían el nombre de INXS, que de modo similar, se pronuncia InExcess. Meses más tarde lanzarían su debut discográfico homónimo y ofrecerían ahí un híbrido de sonidos extraño pero efectivo, que navega entre el Pop-rock, el Ska, el Funk y el New-Wave más ochentero. Un trabajo fresco y espontáneo bastante ameno aunque sumamente infravalorado.

Para su segunda placa, abandonarían por completo sus influencias Ska y se apegarían sólo al Pop-Rock y el Funk y de tal modo se mantendrían bastante tiempo, refinando poco a poco su sonido en cada disco sucesivo: Shabooh ShoobahThe Swing y Listen Like Thieves. Su frontman, Michael Hutchence, rápidamente se convertiría en un imán para la creciente legión de fans del grupo, pues su presencia escénica, su melena a la Jim Morrison y su resonancia vocal encajarían bastante bien con el estilo de los hermanos Farris.

Aunque para entonces ya se habían anotado éxitos notables con temas como Original Sin y What You Need, sería el año de 1987 y el disco Kick el que marcaría un antes y un después en la trayectoria de la banda. Y no porque sea su mejor trabajo —aunque muchos así lo consideran y es indudablemente su trabajo más célebre— sino porque fue el que les valió un reconocimiento masivo en Europa y Norteamérica, donde hasta entonces se habían mantenido con ventas muy modestas.

Lejos de decaer y aunque sus demás discos no alcanzaron el mismo éxito comercial que Kick, INXS entraría en un periodo de considerable madurez y creatividad en sus siguientes trabajos: X, Welcome To Wherever You Are y el infravaloradísimo Full Moon, Dirty Hearts. Por último, en 1997 saldría a la venta Elegantly Wasted, un trabajo que una vez más conserva un buen nivel cualitativo e irradia una madurez y una paz mental en la parte lírica que, por los acontecimientos posteriores a su lanzamiento, resulta casi trágica.

Un triste 22 de noviembre de 1997, Michael Hutchence sería hallado muerto a la edad de 37 años en su habitación de hotel, bajo extrañas circunstancias. El reporte oficial cerró el caso como un suicidio, pero hasta la fecha no se ha esclarecido del todo si fue el propio Hutchence el que acabaría con su vida o si se trató de una muerte accidental. INXS por supuesto, jamás volvería a ser lo mismo.

El resto del grupo se mantendría inactivo por cerca de un año. Pero más tarde iniciaría un periodo que nos resulta más bien chocante a la gran mayoría de los seguidores de INXS, pues contra todos los pronósticos, los Farris y compañía comenzarían a presentarse aquí y por allá reemplazando a Michael con distintos vocalistas de poca monta.

Casi como sacado de un falso rockumental de mal gusto, realizarían incluso un aberrante reality show llamado Rock Star: INXS, cuyo fin era encontrar al sucesor definitivo de Hutchence, quien al final  resultó ser un tal JD Fortune, con el cual grabarían el muy olvidable Switch en 2005 y posteriormente Original Sin en 2010, un disco de covers de algunos de sus clásicos, interpretados por gente como Ben Harper y Tricky. De éste, rescato solamente la bellísima regrabación de Don’t Change, que en voz de su compositor principal, Andrew Farris, suena emotiva hasta las entrañas.

El 11 de noviembre de 2012, todo terminaría donde comenzó 35 años atrás: Durante un concierto en la Perth Arena y al borde de las lágrimas, la banda anunciaría que aquella sería su última presentación. Y así ha sido hasta la fecha.

Para resumir, todo lo que aconteció luego de la muerte de Hutchence fue como un mal sueño. El verdadero INXS existió básicamente de 1980 a 1997. Y a pesar de que la última etapa del grupo (si es que aún podía llamársele así) manchó de forma desagradable el nombre de de la banda, la obra de Hutchence —incluyendo su disco solista póstumo— y todo lo que compuso al lado de los hermanos Farris y compañía, ahí quedará para siempre, intacto.

Dado su innegable talento para componer canciones pegadizas en enormes cantidades, las recopilaciones y grandes éxitos de esta banda son abundantes, pero es mucho más satisfactorio y enriquecedor conocerlos disco por disco, profundizar en sus distintos periodos y ser testigo de su lenta pero continua evolución.

Vale la pena cuestionarse: dada mi historia personal con esta banda, ¿es posible que los esté sobrevalorando más de la cuenta? ¿Seré demasiado subjetivo a la hora de analizar sus trabajos? ¿Tienen discos directamente merecedores de un 10? Es discutible. Pero eso lo decidirá cada uno de ustedes, y es algo que iremos descubriendo disco por disco.

 

 Por el Hombre Mojón

 

 

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