KILL 'EM ALL (Metallica, 1983)

Artista: Metallica (C)
Fecha de Grabación: 10-27 May 1983
Fecha de Lanzamiento: Julio 25, 1983
Discográfica: Megaforce Records
Productor: Paul Curcio y Jon Zazula
Calificación: 8

 

 

Era: Metal (1970-???)

Subgénero: Trash 

Mejor Canción: The Four Horsemen o Seek and Destroy

Canciones: 1) Hit The Lights; 2) The Four Horsemen; 3) Motorbreath; 4) Jump In The Fire; 5) Anesthesia/Pulling Teeth; 6) Whiplash; 7) Phantom Lord; 8) No Remorse 9) Seek And Destroy; 10) Metal Milita.

 

En un inicio era Metallica, y Metallica escuchó a Venon y vio que era bueno. Y Metallica escuchó a Motorhead y vio que era bueno. Y Metallica escuchó a Diamond Head e Iron Maiden, y escuchó la velocidad del punk y vio que también eran buenos. Y Metallica dijo: “Revolvamos todo esto y creemos el trash”. Y creó un nuevo género de metal y vio que el trash metal era bueno.

Ya en serio, el hecho de que Metallica haya creado el trash metal es bastante discutible. Antes de ellos ya habían bastantes canciones y bandas que se habían acercado al poder y velocidad del trash, como los mencionados Venom y Motorhead, o Black Sabbath con “Symptom of the Universe” mucho antes, o incluso Accept con “Fast as a Shark”.

En fin, nos podríamos pasar horas discutiendo la paternidad de este subgénero. Lo importante no es si había o no trash antes de Metallica, sino en lo que se convirtió después de esta banda, y en lo particular, después de este disco. Por esas épocas, la mayoría de las bandas de metal gringas estaban más preocupadas por sus cortes de cabello y por sus maquillistas, que por hacer verdadera música con pelotas y neuronas. Y el resto eran, en su inmensa mayoría, bandas británicas que comenzaban igualmente su carrera, o que comenzaban su declive. Pero ninguna sonaba como Metallica, tan poderoso, rápido y arrasador, ni Motorhead, ni Iron Maiden ni nadie tenía tanta fuerza y velocidad unidos en un disco entero como el “Kill ‘Em All”.

Nirvana creó el Grunge? A quién le importa!!!! Lo que queda en la historia es que el Nevermind cimbró el universo musical de la misma manera en que lo hizo este álbum. Desgraciadamente este disco no desapareció de la faz de la tierra ni al pop metal ni al glam metal, pero produjo después una generación de bandas mucho más comprometidas con el metal y que, siguiendo con la frase de arriba, se decidieron a combinar las neuronas y las pelotas en la música para hacer algo mucho más potente en lugar de andarse preocupando por el esmalte de uñas, como era la tendencia.

El disco por supuesto que no es una obra maestra; en muchos aspectos suena casi infantil comparado a las obras mayores de la banda, pero las canciones son pegajosas, con riffs de buena manufactura y con una producción decente en comparación con los posteriores discos hasta antes del Black Album. La banda suena menos precisa de lo que sonará y los solos de Hammet suenan a veces un poco forzados. Metallica era una banda de jóvenes conflictivos que se peleaban constantemente entre ellos y la actitud de este disco es “vamos a patear traseros rompiendo la frontera del metal y entrando a territorios más serios en la música pero con actitud desenfadada y fiestera en las letras”. Y lo hicieron. A pesar de que a muchas de las letras les faltan madurez y hablan de temas como muerte, guerra, historias míticas y sobre el desmadre de estar en un concierto de metal, al menos no suenan como a Poison. En los siguientes discos pulirán este aspecto e incluso lograrán enlazar las canciones en torno a un tema único.

Además en este disco hay mucha influencia de Mustaine. Y esa es otra pregunta… el trash fue creado/perfeccionado por Dave Mustaine o por Metallica?

La historia de este disco es curiosa, y se entiende toda la rabia que hay contenida aquí y en el primer disco de Megadeth. Metallica acababa de atravesar el país desde California a Nueva York tras un llamado de John Zazula, que había quedado impresionado con un demo de la banda y los convocó para una gira y para grabarles un disco. Así los chicos llegaron a la Gran Manzana y dejaron impresionado a Zazula con su poder en concierto. En ese entonces Dave Mustaine era el requintista de la banda, y tenía demasiado peso musical, lo cual generaba constantes fricciones con Hetfield y Ulrich, llevándolo casi a los golpes con el primero por una pelea a causa de un perro (ajá, un perro llamado Johnnie Walker?); poco después de esto, James y Lars lo despertaron una mañana para soltarle de trancazo que ya no seguía más con Metallica y lo mandaron de regreso a casita. Mhhh… me suena de algún lado… recuerdan a Pete Best? Jajaja, a diferencia de el exbaterista de los Beatles, que se conformó con ser panadero o algo así, Dave Mustaine reclamó sus derechos como cofundador del trash creando Megadeth, otra de las cuatro grandes bandas del género junto con Anthrax y Slayer. Lo que es poco conocido es que a James Hetfield también estuvieron a punto de correrlo, ya que aún no tenía desarrollado el estilo vocal que posee actualmente y consideraban que tenía una voz muy plana y poco adecuada para la música, por lo que incluso ya tenían listo a su reemplazo: John Bush de Armored Saint… Entonces, era el baterista danés el que realmente ostentaba el poder en la banda?

El caso es que mandaron al diablo a Mustaine y llamaron como reemplazo a Kirk Hammet, quien había sido recomendado por el ingeniero de sonido Mark Whitaker. Hammet entonces tocaba con una banda llamada Exodus y había sido “discípulo” de Joe Satriani. Así la banda tuvo un mes para ensayar con el nuevo integrante, quien retomó parte del trabajo que ya había hecho Mustaine para este disco… El resto como dicen, es historia. Dave sigue recriminando a Metallica el haberlo pateado sin sugerirle siquiera que fuera a AA, además de que acusa a Hammet haber recibido reconocimientos como mejor guitarrista con solos que él había manufacturado nota por nota.

Dave Mustaine no participa pues como miembro activo del “Kill ‘Em All”, pero tiene créditos en algunas canciones, como “The Four Horsemen”, “Jump In The Fire”, “Phantom Lord” y “Metal Militia”. Además se nota su influencia en los riffs poderosos y parte en el estilo de guitarra del que se separará Hammet en el siguiente álbum, pero sobre todo en las letras que tienden más a la imaginación apocalíptica y a la eterna fiesta rockera. Estos elementos se los llevaría a su futura banda Megadeth.

En fin… con todo y que el “Kill ‘Em All” es un disco al que le falta madurez, es un paso firme y fuerte que definiría los sonidos futuros del metal durante la década. Riffs potentes, una velocidad endiablada de la guitarra y batería, un bajo virtuoso y una voz incisiva a la que también le falta madurar, pero a la que ya se le notan algunos elementos del estilo típico de Hetfield.

 

El disco abre con “Hit The Lights”, una de las primeras canciones que empezó a ensayar la banda y una de las que tiene mucha influencia de Mustaine en guitarra ya que era una de las infaltables en vivo. La rola abre con un riff de bastante fuerza y una entrada bombástica de batería. No es de las mejores del álbum, pero me agradan los cambios de ritmo y es bastante sólida; demuestra desde el primer instante que no es una banda poser, sino que el sonido, la dureza y la velocidad van bastante en serio. El solo casi al minuto 3 y hasta el final es impresionante, pero Mustaine sigue diciendo que es suyo.

Viene después “The Four Horsemen” que es la mejor canción del disco, con ese efecto de chugga-chugga-chugga en la guitarra y atmósfera apocalíptica. No les recuerda ese riff al de “Keep Yourself Alive” de Queen? Además me encanta el trabajo de Burton al bajo, con esas como escalitas simples pero que lucen mucho entre los coros. Esta canción la escribió originalmente Mustaine con el nombre de “The Mechanix” pero tras su salida le cambiaron letras y Kirk le bajó un poco el tiempo, renombrándola y apropiándosela. Dave la usaría con el título y ritmo original en el debut de Megadeth. La canción es un poco larga, más de 7 minutos, pero muestra un germen de lo mejor de lo que sería Metallica a finales de la década, haciendo multipartes y constantes cambios de tiempo, grandes solos, poderosos riffs, buenas armonías… La manera en que inicia el requinto del 6:26 es impresionante, dando idea en las primeras notas que no tiene nada que ver con la canción y volviéndose después en una metralleta de notas. Lo único malo de esta rola es la mezcla, ya que los solos aparecen de la nada, sin un fade in ni nada que matice las entradas y salidas.

La tercer canción es "Motorbreath"… Me suena.. me suena… Ah por supuesto! Será esta una canción tributo a uno de los grandes ídolos de los Metallicos?? Motorhead? Les suena? Bueno, al margen del poco ingenio al rendir este tributo, la canción es rapadísima desde el mismo inicio, sin aflojar un solo segundo. Esta es la única del disco con créditos sólo de Hetfield y a pesar de que los solos son ráfagas, realmente parece una de las pocas imprescindibles en este disco, con un riff débil y en general una estructura poco impresionante. Pero eso sí, qué velocidad, todo un bólido!

“Jump In the Fire” tiene un riff más lento pero efectivo e incendiario. La canción es más pegajosa y rítmica, aunque Hammet suena un tanto repetitivo con los riffs y los solos, mientras que Hetfield suena forzadísimo con la voz. Me gusta bastante ese cambio de ritmo al minuto 2, pero a pesar de que es una canción muy “cool” creo que se queda en el riff y se vuelve un tanto repetitiva y carente de ideas, bien pudo haber sido una buena canción de 2 minutos y medio, pero se alarga innecesariamente. Soy yo o los coros “Jump In The Fire” suenan muy a Deep Purple?

Después viene un impresionante solo de bajo por parte de Cliff Burton que lo confirma como uno de los bajistas históricos. Se trata de “Anaesthesia/Pulling Teeth”, una canción instrumental donde Burton da muestra de porqué Metallica insistió tanto en pirateárselo de su anterior banda, Trauma. Dicen que cuando Lars y James entraron al bar escucharon este tremendo solo y quedaron impresionados: “I don’t see any guitar player up there”… We were both counting the strings and I finally turned to Lars and said 'Dude, that's a bass!” Y básicamente es Cliff con su bajo, un distorsionador a toda potencia, un wha wha y una gran técnica de tapping. Lars Ulrich se le incorpora al 2:30, pero la verdad es que las palmas se las lleva Burton con su magistral técnica, llevando el solo de bajo a un extremo al que nadie se había imaginado en esas fechas. Lo más impresionante es que al inicio se escucha una voz que dice “bass solo take one”… pero este es quizá un truco para fanfarronear, no creo que haya salido en la primer toma.

La sexta es “Whiplash” que realmente inicia con una secuencia de guitarra y batería semejante a latigazos. Una canción potente, usando nuevamente el recurso de chugga-chugga de “The Four Horsemen”, pero con muchísima más velocidad. No me parece que sea de lo más destacado del disco y del repertorio, pero de alguna manera se ha convertido en un clásico, tiene ya infinidad de covers y es un infaltable de los conciertos, donde actualmente parte de la letra es cantada por Newsteed.

Después viene “Phantom Lord” donde incorporan un efecto muy viajado al inicio que no sé si es sintetizador o algún efecto de guitarra. El primer riff es mastodóntico y oscuro. Al minuto 2 la banda para en seco y Kirk se discute con uno de los solos más rápidos del disco. La verdad es difícil mantener un equilibrio entre técnica y velocidad, no sólo escupiendo notas a lo baboso sino calculándolas y dándoles sentido, y hay que reconocer que Hammet lo hace de manera muy notable. Después de este solo la canción baja de ritmo para un arpegio y tras otro arreglo mastodóntico, regresamos a la velocidad luz y los solos aguijoneantes.

Viene luego “No Remorse”, otro violento número de trash, con riff bestial y un sonido muy sólido con impecable combinación de rapidez y precisión de ejecución en todos los instrumentos. La letra es una referencia hacia la indiferencia de la guerra, pero hay ciertas frases que bien podrían haber sido dedicadas a su querido Mustaine.

“Seek & Destroy” es la novena canción y otro clásico de este disco debut. Junto a “The Four Horsemen”, tiene el mejor riff del disco. No es coincidencia que estas dos piezas sean de las más “lentas” del disco. Logran así ganar en potencia, armonía y estructura. La voz de Hetfield es un verdadero rugido durante los coros, escalofriante: “searchiiiiing... seek and destrooooy!” Me gusta en particular el bajo limpi que agrega Burton en esta rola. Con toda justicia se ha convertido en un clásico, ya que refleja mucho de lo que Metallica llegaría a ser al perfeccionarse y madurar, y es una de las que comúnmente usan para cerrar los conciertos.

El cierre del disco corre a cargo de “Metal Militia” que también ha logrado posicionarse bastante bien en el gusto del público hasta hoy en día. Este es otro despliegue de poder y velocidad, donde el bajo de Cliff se superpone al espídico riff de Kirk, lo cual da una muestra de la técnica del bajista. Otra de las más rápidas del disco, un cierre adrenalínico y adecuado para un disco que cimbró al mundo con su poder. Nuevamente las entradas de los requintos no tienen una ingeniería de sonido adecuada, pero es un defecto menor que no es culpa de los músicos. Al menos el final con esa marcha impresionante queda más que adecuada

 

En resumen, este es un disco donde Metallica recupera la seriedad del metal como género, dándole además una velocidad que nunca había tenido. Solos de gran calidad, algunas armonías muy bien logradas, multipartes, un bajo impresionante, solos deslumbrantes a la velocidad de la luz. Y lo más importante, una velocidad enorme que no está peleada con la calidad de las notas. Cualquier idiota puede lanzar 200 notas por minuto en la guitarra, pero no cualquiera puede hacerlo dando buenas secuencias. Después de todo, Hammet es un alumno de Satriani, y creo que no decepciona en este debut de Metallica por más que Mustaine siga exigiendo tales reconocimientos, aunque tendría bastante por mejorar. Hetfield mejorará con la voz en los próximos discos, y lograrán temas mucho más elaborados y maduros, pero aquí ya se nota un gran potencial y es un debut bastante firme, divertido, disfrutable, aunque un poco “Ligero” con respecto a lo que vendría. Después de todo, era 1983 y reinaba el New Wave y el Pop de Maddona y Michael Jackson. El mundo tiene mucho que agradecerle al “Kill ‘Em All” a pesar de su enorme inmadurez.

Creo que un 8 es lo justo a pesar de su inmadurez, ya que falta bastante para llegar a los tamaños del “Master of the Puppets” o “And Justice for All…” pero no se puede negar su importancia histórica.

 

 

Por Corvan 

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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