THE KINK KONTROVERSY (The Kinks, 1965)

Artista: The Kinks (C)

Fecha de Grabación: Oct ‘65

Fecha de Lanzamiento: 26 de Noviembre de 1965, UK

Discográfica: Pye

Productor: Shel Talmy

Calificación: 7.5 

             

 

 

Era: Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966)

Subgénero: La Invasión Inglesa

Mejor Canción: ) Till The End Of The Day o Where Have All the Good Times Gone


Canciones: 1) Milk Cow Blues; 2) Ring The Bells; 3) Gotta Get The First Plane Home; 4) When I See That Girl Of Mine; 5) I Am Free; 6) Till The End Of The Day; 7) The World Keeps Going Round; 8) I'm On An Island; 9) Where Have All The Good Times Gone; 10) It's Too Late; 11) What's In Store For Me; 13) You Can't Win.

 

 

El Kontroversy le hace honor a su nombre. Es una especie de disco de transición para los Kinks. Es el primer movimiento de la banda, donde se sale de su zona de confort que es el R&B y rockanrolitos salvajes de los 2 primeros discos, para empezar a dirigirse a un sonido más melódico, y maduro. En cierta forma, este es el primer disco del grupo pensado como tal y no como un montón de sencillos con relleno para justificar un disco. No es tampoco un disco conceptual, pero los Davies se están arriesgando a moverse hacia sonidos más avanzados, y la pluma de Ray (y de Dave) está mejorando poco a poco.
En realidad no es malo, pero uno se queda con la sensación de que pudieron haber hecho más. Fue una jugada arriesgada el hecho de no haber incluido los sencillos previos de ésa época. El Kontroversy es un buen disco a secas, pero pudo haber sido tremendo para su época si la disquera un hubiera lanzado 2 bastardos en USA con el material de los sencillos y los EP’s y las canciones que habían quedado fuera de éste disco y el Kinda; rolas clásicas como  “Dadicated Follower of Fashion” (que salió en la reedición en CD), “I’m Not Like Everybody Else” o “A Well Respected Man”,  hubieran hecho crecer enormidades al disco. Pero el hubiera no existe…


Lo que tenemos es un buen álbum, donde dominan los temas más rockeros y tendientes al R&B que los Davies ya dominan bien. De hecho, para esas alturas se jactaban de ser la única banda británica (además de los Beatles) de tener un estilo propio. Por supuesto que no podemos esperar que nos salgan con un “Waterloo Sunset” a estas alturas. La transición se dará poco a poco y este es apenas un primer paso tímido, donde las baldas y temas más lentos no dejan de ser melódicos, y Ray comienza a destilar esa melancolía introspectiva y un paso más hacia el anglocentrismo lírico. Guardando las distancias, “The World Keeps Going Round” y “I’m On An Island” vienen siendo los equivalentes a “I’m A Loser” y “Help!” de los Beatles, en donde los Kinks comienzan a hacer críticas y a pagar el precio de ser una de las bandas más famosas de la Invasión Inglesa. La cuestión es que sin ser malas, tampoco son demasiado buenas y son poco memorables. Pero hay al menos 2 clásicos y un tremendo rocker, y no tenemos ningún tema realmente malo, lo cual es a mi gusto un paso al frente.
Otra cuestión es que Shel Talmy sigue siendo un pésimo productor. La mejora es mínima respecto a los discos previos, pero al menos en los rockers las guitarras no apagan todo, pero la ecualización sigue sin ser la mejor. Quizá sea que tengo la edición en Mono original (en ese entonces no se lanzó en Stereo, sino hasta el lanzamiento remasterizado en CD, con los bonus). Pero quién me entiende??? luego digo que si le limpian el sonido pierden su esencia… jajajaja 

Lo que queda claro es que es mejor disco que los dos primeros. Hay rolas promedio, pero ningún relleno de esos que apestan, lo que demuestra que los Davies están mejorando como compositores. Además de que por fin pudieron despegarse del cliché de autoplagiarse “You Really Got Me” en todas sus variantes. Parecen haber superado esa etapa inicial de letras superficiales y rockarolitos genéricos. Por supuesto que aún no entran de lleno en su madurez, pero al menos las canciones son más consistente, e incluso el único cover del disco es un tremendo acierto, sonando oscuro y feroz. Tenemos un par de clásicos, lo cual es buena señal considerando que no tomaron singles lanzados previo al LP, e incluso “Where Have All the Good Times Gone”, igual que “You Really” también fue covereado por Van Halen. Una decente transición de ese inicio crudo y tosco que tuvieron los Kinks como banda hacia un estilo más melódico, introspectivo y anglocentrista que los llevaría a ser una de las bandas más creativas de los 60’s.


El disco arranca con “Milk Cow Blues”, original del bluesero Sleepy John Estes. La canción es tremenda, con un ataque furioso de guitarra con un riff principal agresivo, que se te va directo al yugular y te muerde hasta matar. Nada de lo que habían hecho los Kinks hasta entonces (y después) sonó tan oscuro y amenazante. Pareciera que querían competir con los mejores Stones  en el R&B, su propio terreno, y lo hacen bien. No sé si los Rolling llegaron a tocar esta rola en vivo (evidentemente no en disco de estudio) pero sin duda llegan por lo menos al nivel con la que pudieron haberla tocado. Dave lleva el liderazgo vocal, y si en ocasiones suena demasiado garaje y gritón, aquí le queda la rola a la perfección, sonando amenazante en los versos, sugestivo, maloso, y luego haciendo estallar la rola con los estribillos, alcanzando tonos altísimos y manteniendo ese estilo rasposo en la voz. Las combinaciones de guitarras también son magistrales, prácticamente haciendo un solo durante toda la rola, entretejiéndolo con el riff principal. Al 1:35 la canción baja de intensidad y se va apagando, pero Dave cuenta un “One Two Three” para lanzarse con un requinto breve pero incendiario. Y el cierre también es espectacular, creando tensión y con el bajo de Pete Quaife (escondido por la pésima ecualización) haciendo una figura rapidísima y elástica que me recuerda a John Entwhistle. Además un pianito boogie y guitarreos frenéticos que crean un caos celestial para el cierre. No deja de ser un R&B genérico y un poco pasado de tiempo para 1965, pero hay que aceptar que tiene un Groove tremendo. Gran inicio de álbum.

Después está “Ring The Bell”, una balada gentil con un riff acústico circular, con cierto aire a The Byrds.  La canción es linda, con buenas melodías y juegos de guitarras, que intercalan los arpegios con rasgueos lentos que remarcan cada cuerda. La canción es linda, las letras quizá demasiado cursis a mi gusto, pero crea una sensación cálida de ese enamoramiento que intenta representar Ray, y con los estribillos aún más lentos y oníricos. El problema es que después de “Milk Cow Blues” rompe con el tremendo arranque de disco y da un bajón considerable a la energía con que habíamos iniciado. Pero es un indicio del estilo más melódico que irán adoptando. Además es corta, de manera que no alcanza a empalagar.

La tercer rola es “Gotta Get The First Plane Home”, un buen rocker con un riff en destiempos y cambios de ritmos. La canción tiene un aire inocente y festivo, sin ser agresivo como la primer canción del álbum, pero más energética que el track previo. Incluso tenemos un solo de armónica al :45, muy sencillo pero que sirve para incrementar ese tono fiestero de la rola. Además me agrada cuando se callan todos los instrumentos pero continua sonando ese riff lúdico, como desafiando al resto a continuar. Nuevament un pianito boogie a cargo del eterno Nicky Hopkins, que ya empieza a meter su sello con cada grupo en el que colabora. Una canción mediana, alegre, pero poco memorable y lejana del estatus de clásico.

Seguimos con “When I See That Girl Of Mine”, que continua con buen ánimo, en un estilo que va entre rocker y balada. Las armonías son de gran nivel, combinando las voces de los Davies y nuevamente con un buen bajeo de Quaife, que da soporte a toda la rola. Las letras son simplonas: “I don't care if the sun don't shine, Long as I can see that girl of mine”. El Puente es pegajoso como chicle, con los “When I See” in crescendo, al estilo de “Twist & Shout”. El problema quizá es ese. Esta canción pudo haber estado muy bien para un disco como el Please Please Me en 1963, pero para 1965 luce muy inocente y fuera de época. Con todo y no hay nada que le podamos reprochar realmente.

Luego está “I am Free”, son un tiempo lento, como de vals, en la que Mick Avory no deja de atacar sus platillos suavemente mientras Dave hace esos rasgueos alternando tonos. Por cierto, esta es composición de Dave sin ayuda de su hermano y es él mismo quien la canta. Cuando no grita es casi imposible de distinguirlos, jeje. Me recuerda vagamente “I’m Free” de los Stones, lanzada en el “Out Of Our Heads” en Agosto de ese mismo año. La melodía de los versos es como si hubieran estado palomeando la rola de los Stones y le hubieran bajado considerablemente el tiempo y agregado un nuevo coro. Con todo y la letra ya comienza a dar un giro más introspectivo, alejándose de los temas de las chicas (relativamente) y haciendo su propia declaración de libertad. Aunque evidentemente este tema no se convirtió en un himno como el de los Stones, que siguen tocando en vivo y no suena tan fechada.

Continuamos con “Till The End Of The Day”, que es quizá lo más cercano a “You Really Got Me” que tenemos por aquí, pero quizá solo en el riff  en escala y el tono sucio de guitarra, ya que la vibra y la melodía son muy distintas. Es igualmente adictiva, con un montón de ganchos por doquier, un estribillo pegajosísimo, el pandero que contagia un tono festivo y logran aquí muy buenas armonías. El solo sigue siendo básico pero energético y bien logrado. Las letras son simples, pero debo coincidir que en este caso parecen traer un doble filo. Las letras de Davies después dirán mucho más de lo que aparentan, y no sé si este sea el caso. El tono con que canta Dave me parece que va cargado de ironía y sarcasmo, y es como si quisiera significar exactamente lo opuesto a ese mundo perfecto que describe. Suena por momentos casi desesperado, y ese contraste entre letras-guitarra-voz es lo que da la pista de que Ray no está siendo tan simplista como lo aparenta, o que por lo menos hay un mensaje escondido. En cualquier caso es una excelente rola y una de las que se logró colar como grandes clásicos de la banda, con una construcción casi perfecta y manteniendo el estilo Kink inicial, pero ya sin ser un autoplagio.

“The World Keeps Going Round” es otra rola donde comienza a notarse el avance, o por lo menos el giro direccional que tomarán. Un acorde de inicio para luego entrar a un mediotiempo con los Davies haciendo un guitarreo con remates y luego, en la segunda estrofa, algo como Power Chords o lo más cercano para la época. Una melodía semilenta y un tanto pesimista. Al 1:30 un requinto simple que va siguiendo la melodía vocal (raro para los Kinks!). Las letras son lo que destacan. Pudiera interpretarse como una canción dedicada a una chica, pero bien vista es aplicable para cualquiera. Habla sobre la gente que se preocupa por tonterías de la vida, mientras al mundo le importan un bledo sus preocupaciones y sigue girando. Hay unos versos que me llaman muchísimo la atención: “You worry 'bout your own, What's the use of worrying 'cause you'll die alone,  Times will be hard, rain will fall, And you'll feel mighty low.” Parecen decir: El mundo estaba antes de ti y seguirá después de ti, así que tus molestias son intrascendentes, mejor dedícate a vivir. Para ser 1965 y no parecer un rip off de Dylan es notable!!! Pero salvo la sorprendente letra para su fecha, la melodía es un tanto repetitiva y esta vez no meten tantos ganchos y no es TAN memorable. Sí; es una linda canción, pero se termina quedando entre las promedio.

“I’m On An Island” es una canción rarísima. Tiene un riff juguetón y brincolín, en los que esta vez se combinan todos los instrumentos para armarlo, desde el bajo, los contras de batería, y por supuesto las guitarras, una espejeando el bajo y otra con rasgueo suave. La melodía también es pegajosa y divertida, y para la segunda estrofa incluso la canta de manera afectada, haciendo el idiota. Bueno, si a los Davies en los primeros discos apenas se les entiende… “I'm on an island, And I've got no where to run, Because I'm the only one. Who's on the island”. Nuevamente Ray usa versos en apariencia simples e idiotas para esconder algo mucho más profundo. Esta canción viene siendo una especie de “I’m A Loser” o “Help!” de los Kinks, siendo “la Isla” esa burbuja de soledad que crea la fama. Y apenas es su tercer disco! Jaja, pero ciertamente en esas fechas las bandas líderes de la Invasión estaban lidiando con algo nuevo, y que quizá sólo Elvis y Chuck Berry de la década pasada habían enfrentado. Para 1965 no podían caminar ya por la calle y apenas si salían de sus casas u hoteles si andaban de gira. No tenían una vida normal, pues. Eso pasa cuando se vuelve realidad tu sueño de convertirte en rockstar. Los puentes de la canción son hermosos: “But there is no where else on Earth I'd rather be, Then if my long, lost little girl was here with me” con melodías bellísimas y un arreglo de piano de Hopkins de primer nivel. En cierta forma la canción no encaja en el disco y me parece que bien podría entrar en el Village Green, pero por otro lado también creo que es un poco repetitiva en los versos, y Ray cantando como idiota tampoco queda muy bien ni con la canción ni con el mensaje de soledad que intenta dar. Como sea, creo que es el síntoma más evidente de la madurez que están adquiriendo, sólo le falta a Ray terminar de direccionarla mejor.

“Where Have All The Good Times Gone” es mi favorita personal del disco. Una canción exquisitamente melódica, adictiva, con una cantidad de ganchos impresionante y una construcción tremenda. Desde esos guitarrazos al principio que luego se convierten en un ritmo muy agradable y envolvente. Ray empieza con esa melodía, casi rapeada, con un fraseo raro, que de repente se vuelve exquisitamente melódico con un cambio de tiempo cuando lanza la pregunta “Wondering if I'd done wrong” o “Let it be like Yesterday”… para luego lanzarse al coro de lleno” Won’t you tell me, Where have all the good times gone?” Imposible no cantar con esas exquisitas armonías que arman entre todos, mientras que llevas el tiempo con el pie o la cabeza. Líricamente también es de las que están ya en otro nivel de madurez. Es quizá la primer crítica social que lanza Ray. Y aquí se nota la influencia de Dylan (quizá también en el fraseo), pero no se puede decir que sea un plagio, o que haya una canción de Mr. Zimmerman que haya sido usada, al menos de lejos, para esta rola. En fin, me encanta todo el mood que logran con esta canción, fresca, muy rítmica, con toques folk, y unas letras abrasivas, con líneas como “Ma and Pa look back at all the things they used to do,  Didn't have no money and they always told the truth, Daddy didn't have no toys, And mummy didn't need no boys”.  Seamos, francos, en 1965 Lennon/McCartney aún estaban a años luz de sonar tan afilados. Esta debe estar en mi Top 10 de rolas de ese año.

Después llega “It’s Too Late”, que lleva un riffeo punteado tipo Rock & Roll, pero más lento y con acústicas. Nuevamente líneas muy melódicas, y en los coros los hermanos se conjugan para unas bellas armonías que suenan de lejos a los Everly. A la mitad tenemos otro buen solo de Hopkins, quien hace maravillas con cosas muy simples al piano. La canción es simple, pero no deja de tener algo de eso aires sombríos y amenazantes de los Stones. Incluso, la letra sin ser descaradamente misógina, si tiene algo de la carga de desprecio femenino que suele dar Jagger. Una canción agradable y muy rítmica, sin ningún reproche, pero que tampoco lega a trascender y que termina siendo olvidable.

Enseguida tenemos “What's In Store For Me”, que es un rockanrolito muy simple e inocente, que también parece que quedaría mejor en el ’63. Tiene buenas melodías, cambio de tono en el puente y todo, pero es muy genérico. Supongo que Dave tuvo mayor peso en la composición ya que es quien canta, pero la letra también suena pesimista, un tanto resignada respecto al futuro, como bajando los brazos desde ya ante una perspectiva sombría. En fin, el problema es que es un R&R muy simple y olvidable.

El disco cierra con “You Can’t Win”, donde se afirma ese aire pesimista y derrotista del disco. La canción tiene mejor melodía, y un piano al fondo que le da una gran personalidad a la rola. Las guitarras hacen algunos licks muy buenos entre los versos, y los Davies cantan a dúo haciendo grandes armonías, que por momentos suenan desesperadas. Pero tampoco es una canción que se destaque mucho.  Suena un tanto promedio para la época.


En fin, viéndolo bien, este disco es una especie de mezcla entre el “Beatles For Sale” y el “Help!”en cuanto a temas oscuros, pesimistas, algunas inclusiones de rockanrolitos de la vieja guardia, pero ya también muestras de avances tanto compositivos como instrumentales. Por momentos parece un disco del ’63 y en otros parece uno del ‘67… Pero entendamos que es un álbum de transición y que los Kinks (Como los Beatles en su momento) necesitaban descargar todas sus frustraciones, y que mejor que con un disco oscuro, melódico y con algunos momentos de bastante brillo. No es tan malo como el For Sale ni tan bueno como el Help!, más bien es un sano punto medio donde pocas rolas destacan con ganas, pero no hay ninguna realmente mala ni ofensiva, y por lo tanto es un álbum que bien merece una escuchada. A partir de este disco, Los Kinks darán un notable salto de calidad, y de ser una banda de singles, más o menos promedio durante la primer mitad de los 60’s, se convertirá en una de las más creativas, sólidas y brillantes de la segunda mitad de la década.

 

 

Por Corvan 

 

 

 

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