LED ZEPPELIN II (Álbum, 1969)

Artista: Led Zeppelin (B+)
Fecha de Grabación: Ene – Ago 1969
Fecha de Lanzamiento: Octubre 22, 1969
Discográfica: Atlantic Records
Productor: Jimmy Page
Calificación: 10 

 

 

Era: Hard Rock (1968-???)

Subgénero:  Hard Rock

Mejor Canción: Whole Lotta Love

Canciones: 1) Whole Lotta Love; 2) What Is And What Should Never Be; 3) The Lemon Song; 4) Thank You; 5) Heartbreaker; 6) Living Loving Maid; (She's Just A Woman); 7) Ramble On; 8) Moby Dick; 9) Bring It On Home.

 

Ah, el Led Zeppelin II, un disco durísimo de reseñar… El problema con Led Zeppelin es que su mejor disco fue el debut y los demás tienen muchos detalles que pueden ser considerados tanto a favor como en contra. A pesar de tener excelente material en los demás LP´s, a pesar de que los riffs se pulieron, que la técnica de los músicos se hizo magistral hasta convertirse en virtuosos universales y de que en general la banda ganó más poder en el sonido, también comenzaron a agregar más relleno con el paso de los años, a exagerar en ciertos pasajes, a caer en letras idiotas y Plant a usar su exasperante manera de relleno vocal que podría sacar de quicio al mismísimo Buda.

Esta segunda entrega, pues, no es tan exquisita como su antecesor, pero tampoco es mala y es quizá más “salvaje” en ciertas partes, por decirlo de algún modo. Hay canciones mucho más poderosas, como la que abre, o riffs y solos espectaculares como Heartbraker, pero también comienzan a incluir canciones más débiles o innecesariamente largas.

Podríamos decir que este disco es una especie de transición entre la gran carga de excelso Hard Blues del primer disco y el “periodo místico” que vendría después. Es decir, el “Brown Bomber”, como también se le conoce, rockea a lo grande, y podemos hallar canciones llenas de energía y con vestigios del espíritu innovador del primer disco; pero también comenzamos a encontrar algunas baladas folk y pop, o incluso algunas letras con referencias tolkenianas que nos invadirán más adelante como marabunta.

Una cuestión que se nota a primer oída es que la manera en que la música explota y se te embarra en la cara. Cuando uno escucha las primeras notas de “Whole Lotta Love” saliendo de las bocinas, realmente es un mazazo directo al rostro, es una canción que impacta por su gran energía y que noquea si uno no está acostumbrado a ella, o cuando uno pasa un buen rato sin oírla. El disco en general está considerado por los medios como una mejora, y sin duda este fue el que consolidó la fama de los Zeps a nivel mundial, logrando mayores ventas (400,000 copias por adelantado y desbancando al Abbey Road del primer sitio al momento de salir al mercado) y siendo considerado como uno de los discos más influyentes de todos los tiempos. Tengo mis dudas sobre lo de ser una mejora, pero al menos la banda trata de no estancarse en el mismo sonido. Está claro que al menos no es el mejor de esa famosa “Tetralogía” que conforman los primeros discos de Led. Creo que estaremos de acuerdo en que el I y el IV son algosuperiores. Pero también hay que reconocer que es un gran disco, muy por encima de lo que bandas de Hard Rock estaban haciendo por esas fechas, el Shades Of Deep Purple, por ejemplo, o Grand Funk. Hay que considerar que se lanzó en 1969… Todavía son los sesentas, y en los sesentas nadie, NADIE sonaba igual a Zep!!!! Entonces, no es el mejor ni el peor de su catálogo. Es una gran entrega, con altas dosis de adrenalina, que se puede escuchar y disfrutar sin problema alguno, y una labor de bajo increíble.

Una de las críticas más duras es que este disco es un plagio a otros músicos. Se dice por ejemplo que “Whole Lotta Love” es un plagio de “You Need Love” de Willie Dyxon; que “Lemon Song” es un refrito de “Killing Floor” de Howling Wolf, y la parte de “Squeeze My Lemon” es de Robert Johnson; o que “Moby Dick” es una copia de “Toad” de Cream. Yo creo que las influencias son innegables. En esta época Page basaba gran parte de su maestría en todo lo que aprendió de los viejos blueseros pero agregándoles una gran carga de decibeles, así que es difícil que no tuviera sonidos que vinieran de estos genios. Pero de eso a llamarlo plagio? La verdad es que escuchando las originales hay una diferencia del cielo al infierno. Page está haciendo rock con base blues, y la base blues lleva algunas escalas y secuencias de tonos imprescindibles. La verdad se nota influencia, pero podría ser un plagio en la misma medida en que plagian el tercer movimiento de la quinta sinfonía de Beethoven en la parte media de “Whole Lotta Love”. O sea: esa acusación para mi es RI-DÍ-CU-LAAAAAAAA.

 

El disco fue grabado por la banda cuando estaban en plena gira en Reino Unido, USA y Canadá. Fue también el debut de Page como productor, un debut muy aceptable por cierto, ya que me parece que la atmósfera turbia del disco es perfecta para la potencia de la música, además de la gran mezcla y ecos de “Whole Lotta Love” así como la difícil mezcla y definición de sonido de la batería de Bonham en “Moby Dick”, aunque parte del mérito es también del ingeniero de sonido Eddie Krammer. Además sería la primera vez que Page usara la Gibson ’59, tan determinante para su sonido y con la cual su imagen se hizo famosa. Plant, por otro lado, dice que fue hasta las grabaciones de este álbum cuando se dio cuenta de que todo iba en serio. Debido a las presiones del debut, no se sintió totalmente cómodo en el proceso de grabación del mismo, pensando incluso en abandonar la banda, pero después del Zep II fue cuando el grupo se terminó de consolidar como una unidad creativa. Musicalmente es quizá la mejor labor de bajo de Jonesy, y uno de los discos en general donde este instrumento tiene un trabajo impecable y destacadísimo: escuchen por ejemplo a John Paul en “Lemon Song” con atención y sabrán de los que hablo.

La portada, por otro lado, es una de las que más me gustan de Led. Es la foto de una división Jesta de la Luftwaffe a la cual le cambiaron las caras por las del grupo y algunos otros personajes, ya sea como homenaje o como broma. El color café de la carátula hizo que también se conozca como “The Brown Bomber” y las primeras ediciones traían una leyenda que decía “The Only Way To Fly” que no apareció en las siguientes y que los convierten en joyas cotizadísimas.

En fin… pasemos a la música:

 

El disco abre con “Whole Lotta Love”, que ya dije, es un riff monstruoso y tremendo que puede noquear a los escuchas en un descuido. El riff es tan arrasador que es una de las pocas ocasiones en que puedo justificar, o al menos comprender porqué se encasilla a Zeppelin en el Metal más que en el Hard Rock. No por nada Dee Snider la menciona como “La maqueta del Heavy Metal”. La canción inicia con Page y su guitarra; a la siguiente vuelta se le agrega Jonesy, y a la siguiente Plant inicia con “You need coolin’, baby I’m not fooling” con una voz potente, aguda y clara que crean en conjunto un efecto de estampida o de avalancha. Y eso que Bonzo entra hasta el coro, después del medio minuto, dándole un efecto apocalíptico. El sonido de la batería es además espectacular. Pareciera que Bonzo está usando un bastón o un mazo en lugar de baquetas, pero aún así suena preciso y veloz. John Paul Jones por su parte, casi le roba el reflector a Page, haciendo un bajeo profundo, con un sonido que resalta más que en las demás canciones y que le da una especie de tensión sexual a la canción. Al 1:20 comienza esa sección media en que se crea un orgasmo musical que va muy acorde a las letras de la canción que no hablan más que de sexo y más sexo. En fin, esta parte está llena de experimentación con efectos de guitarra arrastrada y batería creando tensión, mientras que Page hace sus gemidos y gritos. Vale la pena escucharla con audífonos, ya que van girando de un oído a otro haciendo un efecto espectacular, aunque bien podrían haberla recortado un poco. Al minuto 3 Bonzo hace un redoble tremendo que da pie al solo de guitarra (magistral, incendiario y breve) y regresamos al poder del riff original. La letra es misógina y bastante estúpida; parece escrita por un adolescente calenturiento: “I’m gonna give you every inch of my love”… Qué sutiles! Pero siendo honestos, cuando nos han importado realmente las letras de Zep??? Creo que en las demás canciones puede haber debate y distintas opiniones sobre si son buenas o malas, pero hay unanimidad al considerar esta la pieza estelar del disco y una de las mejores de todo el catálogo de Zeppelin.

El álbum sigue con “What Is And What Should Never Be”, una magnífica balada que aumenta por momentos los decibeles. Una de las baladas de Zeppelin que no suenan tan pretensiosas y que logra envolvernos con sus partes delicadas y las partes ligeramente más fuertes y rockeras. Siempre me ha parecido que tiene un coro raro, aunque pegajoso con los Uhhhhh… desvaneciéndose como un soplido al final de los coros de una manera simplemente deliciosa. Un punto fuerte del disco que nos muestra además la versatilidad al combinar ambas caras de la moneda. Lástima que las demás baladas de Zep no fueran así. Me gusta en particular el “solo tranquilo” y lleno de blues al 1:35, con la música casi en silencio, que luego va aumentando de intensidad. Las letras no son muy buenas, parece un poema de amor hecho por un adolescente basándose en alguna escena del Silmarillion y esforzándose inútilmente porque no se note, pero no hagan caso de las letras y disfruten la música. Nuevamente échenle un ojo (o un oído) a Jones. Una canción encantadora.

La tercera canción es otro clásico de Led, “Lemon Song”. Este disco no está considerado como una de las obras maestras de bajo por nada. Simplemente sigan a Jones y traten de negarlo. La canción inicia con un riff simple pero muy efectivo, con la guitarra llena de un efecto sucio. Se trata de un Heavy Blues lento que viene siendo como un medley de viejos temas de blues reinterpretados y recargados de TNT al estilo de Zep. Todos los fragmentos son espectaculares, los lentos, los rápidos, los de transición (excepto quizá esa parte recitada de “Squeeze my lemon”)… Al 1:30 tenemos uno requinto incendiario, rápido, emotivo, cargado de blues y de furia, mientras JPJ se lanza un solo de bajo al fondo que queda medio escondido por la diferencia de volúmenes en los instrumentos, pero que es igualmente impresionante. Al minuto 3 la canción baja de intensidad en lo que podría ser un buen cierre que podría acabar al ‘4 con una canción magnífica y redonda. Pero… cuando aprenderán estos chicos algo de autoncontrol??? Empieza la coda exageradamente larga en la que Plant hace el famoso juego de palabras de Robert Johnson: “Squeeze me baby, until the juice runs down my leg / Do squeeze squeeze me baby, until the juice runs down my leg” y empiezan aquí los excesos vocales de Plant que resultan hartosos, innecesarios y molestos durante más de 2 minutos. Afortunadamente aquí no se extiende tanto como en la versión de la BBC Sessions, donde realmente dan ganas de meterle un saco de limones a Plant por donde le quepan, de tan repetitivo, nefasto y odioso, ya que no sólo en esta canción hace esta broma-albur de mal gusto. Este es el tipo de armas que manejan los detractores de Zep para decir que las canciones son malas. La verdad es que Lemon Song es grande, pero los mismos Zeps se encargan de quitarle puntos haciendo este tipo de barbaridades y dando argumentos válidos a sus enemigos. En resumen, la canción es muy buena, y especialmente el riff y el trabajo de guitarra y bajo son para levantarse y dar un aplauso, pero del minuto 4 en adelante todo sale sobrando. Si querían hacer un homenaje a Johnson, un par de menciones de la frase hubiera sido suficiente. Bueno, al menos al final hay otro solo de metralleta de Page que vale la pena.

Viene después “Thank You” otra balada donde el resultado no es tan bueno como en “What is and…”. La canción es linda y pegajosa, con una buena armonía y llena de toques pop y con un buen teclado por parte de Jones que recuerdan un poco el Flower Power. Pero por el otro lado tenemos en contra también que es una canción pop, un tanto predecible, un riff acústico muy simplón y con letras terriblemente insinceras. La canción está dedicada a Maureen, la esposa de Plant, por lo que con insinceras nos referimos al montón de lugares comunes y recursos trillados que utiliza. Aún así la parte de “When Mountains Crumble to the see” suena casi convincente a pesar de ser sospechosamente similar a un verso de “Stand By Me”. De cualquier modo, la atmósfera creada por el teclado de Jones le da un aire majestuoso a la canción en la coda, y me gusta esa falsa salida cuando regresa el teclado para hacer un breve tono más al final. El requinto al 1:50 no es particularmente impresionante, pero embona bien con la canción y es una muestra del manejo que tiene Page con la acústica. Puede ser una canción que pase sin problema, pero si se nota que es ligeramente más débil que las anteriores y puede ser considerada como mediocre y comercial por los más férreos detractores.

El quinto corte es “Hartbreaker”, un rocker misógino con un tremendo riff que puede sonar bobo la primera vez que se escucha, pero que logra cierta atracción y uno termina por tomarle gusto después de varias escuchadas. Por ello se ha convertido en otro clásico de la banda y ha cambiado mi percepción de ella con el paso del tiempo, hasta considerarla uno de los platos fuertes del disco. La canción inicia con el famoso riff, sencillo pero efectivo y que se va adentrando de a poco. Luego entra el bajeo que es también espectacular y con un efecto de sonido igual de fornido que en el primer tema. Cuando entra la batería y la voz, sucesivamente, la canción se vuelve en uno de los temas fuertes y gloriosos del Hard Rock. El solo de guitarra es tremendo, a partir de un lento crescendo al 1:50 después de un breve silencio. Page se discute aquí con uno de sus mejores solos de toda la vida, sosteniendo la canción por momentos únicamente con su guitarra y su magia. Al 2:50 entra de nuevo toda la instrumentación con un efecto demoledor y dando más vertiginosidad con el bajo lo cual permite un mayor “speed” en el solo con un ritmo implacable y un trabajo de batería también bestial por parte de Bonzo. Una canción de las grandes, aunque yo mismo tardé buen tiempo en reconocerla.

Seguimos con altas dosis de adrenalina con “Living Loving Maid”, otro rocker de muy buen ritmo y bastante divertido. Tiene fuerza y potencia, un riff entretenido y los cambios de ritmo son bastante interesantes. Sin embargo no trasciende más allá de ser una buena pieza promedio de pop disfrazado de Hard Rock. ACDC hizo cientos de canciones en el mismo tenor. Es corta, divertida, tiene punch, pero… No me malentiendan, no es mala, pero tampoco es de lo más destacado de Zep.

“Ramble On” es una canción que queda sobrando en el disco. Sé que hay gente que gusta de ella, pero francamente me parece una mezcla fracasada de folk acústico con partes pesadas, algo que SÍ les resultó con “What Is And What Should Never Be”, conservando el espíritu de balada y que no tenían porqué repetir. Las partes acústicas son más planas y carentes de armonía y las partes fuertes son mucho más pesadas y no parecen encajar del todo. Además aquí es el inicio del fanatismo lírico de Plant por Tolkien. Sé que hay otros autores que hacen referencias indirectas a la Tierra media y al aura Tolkieniana, pero aquí Plant peca de ridículo y no será la única vez: “'Twas in the darkest depths of Mordor, mm-I met a girl so fair / but Gollum and the evil warg crept up and slipped away with her” Por eso digo que es mejor no poner mucha atención a las letras de Zeppelin, pero esta metida de pata no se pasa por alto tan fácilmente. Además el riff eléctrico de los coros no es tan fuerte y memorable como los que Page nos tiene acostumbrados y Plant exagera bastantito con los gritos.

La penúltima rola es nada más y nada menos que la mítica “Moby Dick”, canción odiada por muchos y venerada por más. La canción es un instrumental que empieza con un riff monumental, de los mejores de Page. Poderoso, incendiario, con minisolos a manera de puente en los cambios de tonos y que verdaderamente rockea. Este fragmento, en el que todos los instrumentos están presentes, es una de las odas al Hard Rock, donde Page hace gala de sus recursos, imaginación y virtuosismo en la guitarra. Sin embargo al primer minuto es cuando empieza la polémica ya que guitarra y bajo desaparecen para dar pie a un extenso solo de batería de Bonzo. Bonham se había destacado como el alumno mas importante de la escuela de Keith Moon, sin embargo aquí rompe con su mentor y retoma el trabajo realizado por Ginger Baker en “Toad”, el primer solo extensivo de batería. No es una copia, ni mucho menos, y tampoco será el último solo kilométrico de batería en la historia del rock, así que no creo que tengan razón los que dicen que es una copia barata y una falta total de originalidad. La verdad es que prefiero cuando los bateristas se lucen llevando el ritmo y no cuando comienzan a hacer ruidos a lo salvaje para demostrar su técnica, así que a mi punto de vista, para mi es triste este rompimiento con la escuela de Keith Moon, mientras que en Toad, al menos el baterista de Cream hace un despliegue impresionante de su técnica, siendo quizá más lento, pero más efectivo. Aquí Bonzo rompe el ritmo por completo desde el primer platillazo del solo y no hace algo realmente deslumbrante. Me gusta más escucharlo dentro de la estructura de las canciones, y me agrada más lo que hace en las versiones en vivo, aunque sean infinitamente más largas. Los que saben de batería dicen que tiene su mérito por la técnica usada, ya que incluso hace buena parte a mano pelada, pero concuerdo con quienes dicen que es excesivamente largo. Quizá un minuto de solo llevando el ritmo hubiera hecho de esta una canción realmente imprescindible, y ya hubiera aprovechado en los conciertos para extenderse las horas que quisiera. El resto de los instrumentos y el riff inicial regresan casi hasta el minuto 4 solo para hacer una vuelta a manera de cierre. En las versiones en vivo, Bonham se extiende casi hasta 20 minutos, lo cual es una patada en los hue*** y un insulto a la paciencia de sus fans, pero hay que reconocer que por momentos logra pasajes mucho más interesantes que esta versión de estudio. La verdad es difícil valorar bien esta canción ya que para algunos es el mejor solo de batería jamás hecho y representa un antes y un después en la historia del instrumento, y para otros es una aburrida y caótica pérdida de tiempo. Yo opino según mi estado de ánimo, a veces me gusta y a veces no, por lo que podría estar marcada tanto en rojo como en azul. Así que la dejamos en negro como una curiosidad histórica y una canción más del disco.

El cierre del II corre a cuenta de “Bring It On Home”, un homenaje al Delta Blues de los viejos maestros, con una producción que suena a un vinilo viejo al que han ido arrastrando a lo largo de todo el Gran Cañón. En serio! La canción comienza con un sonido sucio de una guitarra acústica a la manera del blues de Mississipi, y con una harmónica que hace algunos arreglos. Luego Robert Plant comienza a cantar, o parece que comienza a cantar ya que a ese sonido amorfo de puré de papa no se le entiende nada. Pareciera que está cantando con la harmónica en la boca. Hey! Un momento! De hecho ESTÁ cantando con la harmónica en la boca!!! Al 1:45 inicia el riff de guitarra eléctrica y la canción se enciende. La canción se llena entonces de energía y Bonham hace unos arreglos tremendos, que vienen a confirmar lo que decía sobre que es mejor cuando se lucen llevando el ritmo. JPJ también hace un gran trabajo. El final lo hacen nuevamente con ese sonido pantanoso y con armónica. La canción no es de las históricas de la banda. Es un hard Blues genérico al que bien se le pueden poner los mismos adjetivos que a “Living Loving Maid” aunque está tiene una base blues en lugar de pop. Es un rocker un poco flojo, pero no revienta los oídos y los cuatro minutos que dura no alcanzan a resultar cansados. Por otro lado, a pesar de ser una canción un tanto débil, la manera en que interpretan los instrumentos es increíble, con una reivindicación de Bonham y un cierre magistral de Jonesy, quien se la pasó todo el álbum dando cátedra de bajo.

 

En fin… el disco tiene muchos puntos altos. No se puede negar que Led Zeppelin era un conjunto de virtuosos con un tremendo dominio en sus instrumentos y capaces de hacer melodías y riffs explosivos. Una gran banda. Pero aquí demuestran que no tienen autocontrol y muchas veces exageran, echando a perder o al menos, devaluando canciones que hubieran podido ser perfectas. Por eso comentaba en un principio que este disco es dificilísimo de reseñar. Básicamente todas las canciones en negro tienen puntos para colocarlas en rojo o en azul, según el punto de vista que se mire. La verdad es que yo prefiero ver la magnificencia de este álbum, un histórico sin duda alguna que catapultó a Zep de los teatros a los conciertos de estadio, llevándolos a la fama mundial. Es irónico y casual, pero no por nada el II desplazó al Abbey Road de las listas del Billboard. Acababa la era Beatles para comenzar la era Zeppelin.

Un gran disco sin duda, con una  tremenda importancia histórica y después de todo, es uno de los mejores discos de bajo de la historia... y ya saben cuanto adoro este instrumento. Un infaltable.

 

 

Por Corvan 

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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