LEISURE (Blur, 1991)

Artista: Blur (C)
Fecha de Grabación: May ‘90 – Mar ‘91
Fecha de Lanzamiento: Agosto 26, 1991. UK
Discográfica: Food, EMI
Productor: Steve Lovell, Steve Power, Stephen Street, Mike Thorne
Calificación: 8

 

Era: Brit Rock (1991-???)

Subgénero: Brit Rock (1991-1998) 

Mejor Canción: Sing. Lo mejor de Blur casi siempre es lo más experimental.

Canciones: 1) She's So High; 2) Bang; 3) Slow Down; 4) Repetition; 5) Bad Day; 6) Sing; 7) There's No Other Way; 8) Fool; 9) Come Together; 10) High Cool; 11) Birthday; 12) Wear Me Down.

 

Después de un tiempo de andar picando piedra, Blur comenzó a ganarse una fuerte base de fans a mediados del ’89 y a depurar ese sonido desenfadado, que se relacionaba con el movimiento llamado “Madchester”. En Noviembre de ese año, Andy Ross de la disquera Food Records, los escuchó y quedó impresionado por lo que se los llevó de inmediato a sus oficinas para ofrecerles contrato. El único “pero” era el nombre de la banda, y realmente concuerdo y me pregunto si hubieran tenido el mismo éxito con un nombre tan ñoño como “Seymour”. En fin, Ross les dio una lista de nombres para que escogieran y el que menos les desagradó fue Blur. Aún así, el contrato no se firmó sino hasta Marzo del ’90 y de inmediato se lanzaron de gira. En algunos descansos, se tomaban tiempo para entrar al estudio y empezar a grabar el material propio que había nacido en el tour. Fue hasta Octubre cuando lanzaron su primer sencillo, “She’s So High”, que tuvo un relativo éxito en las listas. Posteriormente no se decidían por una canción lo suficientemente fuerte para tratar de igualar al menos el éxito de “She’s So High”, y tras algunas discusiones, terminaron lanzando “There’s No Other Way” que llegó hasta el #8 y los colocó como estrellas en todo Inglaterra, logrando además aplausos de la crítica. Empezaron a tocar en el “Syndrome”, un exclusivo club londinense, y por primera vez se vio a un grupo del movimiento “Madchester” destacar por un sonido más propio.

El tercer sencillo fue “Bang” que no tuvo tanto éxito como los anteriores, por lo que Ross decidió que el siguiente paso lógico era un LP y metió a los chicos al estudio para este debut bastante decente. El disco estuvo terminado a las carreras en plena cabina de grabación, con Damon garabateando las últimas líneas prácticamente con el micrófono en la boca.

A pesar de las prisas, éstas apenas y se notan, y es un debut bastante sólido y disfrutable. Sin duda es de los discos más flojos de Blur como cuarteto (no cuento el Think Tank, ya que no estaba Coxon), pero se entiende. Es el precio de la novatez. Blur crecería a partir de aquí a pasos gigantescos. En este álbum muestran una cara aún inmadura, y muy ligada a ese llamado movimiento “Madchester”, mucho guitarreo, mucho ruido, aún falta madurez en las letras, que aquí están lejos de la anglofilia y el Britpop que resaltará en el siguiente disco. Y no soy muy seguidor de los Stone Roses, pero se nota algo de influencia de ellos en este disco. Aún así se nota talento en la mayoría de las canciones, que si bien son ligeras, bailables o de desmadre, tienen grandes arreglos, y viéndolo bien, no es MUY diferente a la intensión de lo que hace hoy día Franz Ferdinand, por ejemplo. Como música sin demasiados compromisos, al menos se nota una calidad que destaca sobre muchos contemporáneos, y que se irá afinando con el paso del tiempo hasta convertirlos en una banda grande. Tenemos pues un buen debut con canciones dinámicas, otras melódicas, y un par de rolas más etéreas, que ya dan cuenta del gusto de la banda por la experimentación.

 

El álbum abre con “She’s So High”. Esta canción está entre las melódicas, no es demasiado rápida, pero tampoco es una balada precisamente. Tiene una especie de atmósfera como onírica, que yo siempre atribuyo a la gran carga de ecos en la voz. El riff es de lo más simple, pero funciona muy bien y ya demuestra la habilidad de Coxon para enganchar con su guitarra. Además hay un detalle que generalmente no se percibe: se trata del magnífico trabajo de teclados, apenas audibles, que van danzando detrás de la guitarra y el bajo, mezclados de una manera bastante rara, ya que parecen girar adentro de la cabeza, sobre todo cuando se escucha con audífonos. Al 2:28 hay un especie de solo, en el que el bajo sigue marcando el ritmo y la guitarra hace un requinto al revés, al principio apenas perceptible, pero después sube de intensidad con el regreso de un guitarreo distorsionado que le da bastante intensidad a la canción. Recuerda algunos efectos usados por Harrison en el Revolver, pero no de una manera descarada, sino como una excelente adecuación de la psicodelia sesentera a la atmósfera como de sueño que tiene la rola. Un buen comienzo sin duda.

Sigue “Bang”, una canción de las que son triviales, pero que tampoco es desechable. La canción tiene un inicio espídico y explosivo, como sugiere su nombre. Me gusta ese efecto de gente al fondo y luego la guitarra con ese efecto dando vueltas como un zumbido, el riff inicial seguido de una batería mastodóntica y luego el guitarreo para hacer explotar la canción y permitir que Damon entre en escena con un fraseo bravo. Los versos no me llaman mucho la atención, para ser honesto, pero los coros son muy buenos, pegajosos como chicles con ese “I don’t need anyoneeeeee…”. No es de lo mejor de Blur, pero tienen ganchos por doquier, y está llena de detalles sencillos y encantadores, como ese puente vocal descendente tras el solo, al 2:25. Alguien que no se apellide Gallagher puede decir que esta sea una mala rola?

Después está “Slow Down”, quizá la única canción que sale sobrando. A pesar de que la melodía vocal de Albarn es buena, la canción es excesivamente repetitiva, demasiado distorsionada, con Rowntree demasiado revolucionado por momentos en su batería. En general, me da la idea de que es demasiado ruido, y que la armonía vocal difícilmente es compatible con esa música casi grungera… como si fueran dos canciones distintas. Muy fuera del estilo de Blur, por lo que la considero una canción de relleno para completar el disco.

Enseguida está “Repetition”, con un ritmo semilento e hipnótico que le hace honor a su nombre. A pesar de lo repetitivo del riff-gancho, resulta encantador el sonido que da Coxon a su guitarra, que suena como si ese efecto de fuzz fuera subiendo, luego cayera y quedara rebotando como pelota. En los coros se agrega un el teclado muy mono con el que inicia la canción, logrando para resaltar ese beat que no cambia un segundo y que es quizá lo que la vuelve un poquito pesada. No es la octava maravilla, pero de nueva cuenta muestran que pueden ser creativos sin esforzarse demasiado.

Después está “Bad Day” con un inicio de harmónica que de alguna manera me recuerda bastante a Gorillaz. Después el efecto desenfadado de la armónica es sustutuído por un teclado medio psicodélico, y un excelso trabajo de guitarra, cargado de delay y un efecto estroboscópico maravilloso. La melodía vocal también es de gran manufactura, sobre todo en los coros. Lo malo es que a estas alturas nos empezamos a dar cuenta de que el beat que da Dave Rowntree no es muy variado en todas las canciones. No se puede decir que haga un mal trabajo, pero la variedad no es su fuerte. Por otro lado es increíble la manera en que juegan para mantener la atención del escucha, desde la inclusión de panderos, guitarras punteadas, arpegios, parones en seco con falso final, el riff de guitarra alternando con el teclado psicodélico… No se puede decir tampoco que sea una de las canciones inmensas de Blur, pero es impresionante la manera en que la llenan de adornos que la hacen funcionar muy, pero muy bien.

Sigue “Sing” que es una canción que parece estar un paso adelante del resto del disco y viene siendo la cereza en el pastel de este buen debut. Se trata de una canción como entre nubes, de una aparente sencillez radicada en el martilleo del teclado y batería, pero con la mejor línea de bajo de Alex James en el disco, la cual resalta ese aire de sueño, de letargo… la guitarra al fondo tiene una enorme cantidad de efectos que no alcanzo a distinguir, pero suena como entre una masa enorme, majestuosa, que ya en conjunto con el letargo de la voz y los demás instrumentos, crean una atmósfera medio gótica, medio industrial, medio floydiana. Albarn canta como si estuviera demasiado cansado y deprimido como para hacerlo más fuerte; "So what's the worth in all of this... if the child in your head, if the child is dead", no es depresivo, es casi suicida! La canción dura casi 6 minutos, incluyendo el final con feedback y distorsión de la guitarra, pero a mi gusto no aburre un segundo por esa aura majestosa y alucinante que presagia un poco lo que vendrá después en el 13.

El disco continúa con una canción bastante movida, “There’s No Other Way”, que fue el sencillo que le abrió paso al LP y comenzó a posicionar el nombre de la banda en Inglaterra. La canción tiene una intro con una secuencia de tonos muy juguetona, y reaparece por instantes ese teclado sesentero, pero después regresan al beat británico. Esto no impide que la canción sea muy disfrutable, chequen la melodía vocal en los coros y los coros tras el “All that you can do is watch them play…”. Al 1:55 hace otro truco vocal en el puente para después un requinto que no sé si es al revés o solamente tiene un efecto de, pero que resulta efectivo. En fin, este es un claro ejemplo de una canción ligera, de desmadre, sin compromisos e incluso bailable, pero con mucho cuidado en los detalles, lo que la hacen una buena rola, muy al estilo del Indie actual.

Sigue “Fool”, otra mezcla entre guitarras potentes, arpegios, el beat que ya es algo predecible, y las armonías vocales, que esta vez son buenas a secas. No es mala rola, pero es de las menos memorables.

“Come Together”, que no tiene nada que ver con la de los Beatles, más bien la secuencia de tonos me recuerda a “Rape Me” de Nirvana que fue grabada por esa misma época. En fin, conjuga todos los elementos de la rola anterior, pero con algunos detalles que la hace más memorable, como un juego de armonías vocales más complejos, aunque nada fuera de lo común.

Sigue “High Cool” con un riff de guitarra muy simple, pero efectivo, juguetón y pegajoso. La melodía vocal no es muy complicada, pero tiene lo suficiente para hacer una buena canción pop, y es adorable la manera en que Damon redondea el final de cada verso con esos “I really want you to”.

La penúltima rola es “Bithday”, que tampoco tiene nada que ver con la de los Beatles. Esta es otra de las canciones lentas y experimentales, con un Coxon jugando con todos los efectos de pedales posibles. La rola es oscura y melancólica, con buenos juegos de tonos, emulando las atmósferas floydianas. La melodía vocal es lentísima y casi inexistente, y ya hacia el final la canción cobra un poco más de potencia con distorsiones que le dan un aura majestuosa a esta canción, que se sale de cualquier parecido al sonido “Madchester”.

El disco cierra con “Wear Me Down”, que básicamente no tiene ganchos de guitarra, sino que ésta más bien ruje al fondo de toda la rola. Damon parece demasiado desganado en los versos, pero la magia regresa en los maravillosos coros. Ese “You, you wear me down, my defenses are gooooone noOow…”, hacienda un ligero cambio de modulación en el “now” que es suficiente para convertirse en un gancho. Y en ello radica el genio de Albarn, capaz de agregar valor a una canción con detalles tan pequeños. Un buen cierre a secas, que sin ese maravilloso coro hubiera resultado un poco aburrido.

En fin, algunas canciones pueden resultar ligeramente aburridas, pero nunca malas. Otras son realmente entretenidas, y las dos canciones lentas y de influencia floydiana dan muestra de los primeros signos de genialidad de la banda, que se irá mostrando cada vez más conforme lanzan discos. Es curioso que la banda siempre incluiría al menos una rola con este tipo de atm´posferas en cada disco, como “Resigned”, “This is a Law” o “Yuko and Hiro” antes de que se metan de lleno a la experimentación. Las demás rolas del disco son sólidas, la mayoría con ganchos que llaman la atención. Quizá no geniales al nivel de los Beatles o Kinks, pero siempre con melodías cohesivas. Generalmente la gente se queja de este disco de que la instrumentación suena toda muy parecida. Sin embargo, siempre hay detalles que las diferencian, además de las excelentes melodías vocales, que son casi la mitad del valor del disco.

No creo que haya falta ser fan de Blur para disfrutar el disco. No es perfecto, pero se entiende por ser el debut de una banda que irá alcanzando mayor madurez con cada lanzamiento, además de haber obtenido un reconocimiento global quizá muy tardío, tras su desintegración, hasta ser hoy uno de los referentes del sonido británico y haber causado un verdadero revuelo con su breve reunión y gira este año.

 

 

Por Corvan   

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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