LET IT BLEED (The Rolling Stones, 1969)

Artista: The Rolling Stones (A)

Fecha de Grabación: Nov ’68 – Nov ‘69

Fecha de Lanzamiento: 5 de Diciembre de 1969, UK

Discográfica: London / Decca

Productor: Jimmy Miller

Calificación: 10 (MUST HAVE)

              

 

Era: Hard Rock (1968-???)

Subgénero: Hard Rock

Mejor Canción: Gimme Shelter, seguida por You Can't Always Get What You Want

Canciones: 1) Gimme Shelter; 2) Love In Vain; 3) Country Honk; 4) Live With Me; 5) Let It Bleed; 6) Midnight Rambler; 7) You Got The Silver; 8) Monkey Man; 9) You Can't Always Get What You Want.

Bonus Track: 10) Honky Tonk Women

 

El piloto de House MD es particularmente memorable de entre todos los grandes capítulos de esa tremenda serie. Porqué? Porque será imposible olvidar al cínico Dr. House diciéndole a Cuddy: “Un filósofo alguna vez dijo “You Can't Always Get What You Want””. Al final del capítulo, Cuddy se la regresa diciéndole que el verso se completa con “But if you try sometimes well you might find, You get what you need”, y empieza el tremendo coro de la canción para irnos a los créditos. A partir de entonces no podía esperar al siguiente capítulo, pero creo que de todas las escenas memorables de ésta, una de mis series favoritas for ever and ever, éste detalle es el que más me se pegó a mi memoria. Y qué tiene que ver House con el Let it Bleed? Nada. Bueno, que es una prueba de la enorme influencia que aún tiene este disco, que se ha ido filtrando de a poco en el subconsciente colectivo, más de lo que muchos se han dado cuenta.

De hecho, mi percepción es que la mayoría ven con mayor veneración el Sticky Fingers y el Exile on Main Street. Ya es cuestión de gustos… y de Marketing. Yo creo que el Let it Bleed, y su hermano gemelo, el Beggar’s Banquet, son las obras maestras de los Stones. Desgraciadamente los tomó en una etapa convulsiva, sobre todo el Bleed, en la que los escándalos empezaban a empañar gravemente el nombre de los Rolling y además Decca ya veía venir el fin del contrato. No es que no invirtiera en marketing, ambos llegaron al #1, pero me da la impresión que las campañas de los dos subsiguientes discos, ya totalmente en control de la compañía creada por la propia banda, así como la opción de hacer una gira masiva, y el haber quedado sin los Beatles que les hicieran sombra, hicieron que la percepción de los discos fuera de algún modo distinta.

Y ojo, no digo que el Sticky y el Exile sean malos, simplemente que en mi opinión, el Let it Bleed es su cumbre creativa y como grupo: 9 canciones perfectas. El último en que aparece Brian Jones, casi en estado catatónico y de manera más bien decorativa, luciendo más como adorno de pastel en la tremenda portada que en las apenas 2 rolas en las que participó. El primero en que aparece Mick Taylor colaborando también en un par de canciones, aún tímidamente. El primero con Bobby Keys en los metales en una relación que duraría décadas. El primero con una voz femenina en papel protagónico con Mary Clayton haciendo una interpretación descomunal en “Gimme Shelter”. Keith haciendo quizá su obra cumbre como guitarrista al echarse al hombro la banda sin una segunda guitarra, y sobre todo, sin el genio de Brian detrás de él. El primero en que Keith lleva por completo el liderazgo vocal de una canción entera. El primero donde empieza además a usar el arsenal de riffs y arreglos “prestados” de Gram Parsons, y ahora además de Ry Cooder, con al menos un par de rolas obligadas en el top ten del grupo y una de ellas, “Gimme Shelter” que comparte el puesto de mis rolas favoritas de los Stones junto con “Paint It Black” y “Jumpin’ Jack Flash”, y la otra, lo más cercano a un himno definitivo que jamás tendrían los Stones. Stephen Davis diría atinadamente: “Ningún otro disco, antes o después, logró capturar tan bien la esencia de lo que estaba pasando en su época”. En ese aspecto, es una visión mucho más realista que el idealista himno de los Beatles, “Let It Be”, que para entonces ya estaba grabado, pero no se lanzaría sino hasta 1970. El sueño de la cultura hippie se caía a pedazos. La incertidumbre y la violencia reinaban después del caótico 1968. El fin definitivo sería en Altamont, y el Let it Bleed fue el Soundtrack perfecto del fin de los sesentas…

Qué hubiera pasado si Brian no hubiera muerto? Nada. Es decir, poco o nada hubiera impactado en la música o historia de los Rolling el que Jones hubiera seguido vivo. Quizá hubiera armado una banda con Syd Barret y Pete Best, o tal vez hubiera irrumpido años después en la grabación de los Stones de un hipotético disco tributo y habría sido lanzado a patadas. La cuestión es que desde Mayo, Brian había sido oficialmente expulsado de la banda porque era ya un lastre insoportable. Y hay que reconocerlo, realmente el disco sigue siendo perfecto. Por más que me duela, no se nota el hueco de Brian en el Let It Bleed, ni un cambio realmente radical en el sonido de los Stones, a diferencia del Sticky, donde ya darán un giro. A favor mío y de todos los “Jonesistas”, es de resaltar la cantidad de gente que usaron para cubrir de alguna forma ese hueco.

 

La historia sangrante del Let It Bleed comienza antes de su lanzamiento. Mucho antes incluso del lanzamiento del Beggar’s Banquet. Recordemos que el Banquet estuvo enlatado varios meses mientras Decca y la banda se ponían de acuerdo sobre la portada. A mediados del ’68 el grupo cambió de staff para tratar de hacerse con algo del control que les había arrebatado Allen Klein, así que la joven Jo Bergman, ex -asistente de Brian Epstein, hizo las funciones de manager en conjunto con Mick. Por esas fechas, Jagger tuvo un ofrecimiento de Donald Cammel para actuar en el rol estelar de una película: Performance. Realmente no valdría la pena la mención de no ser por el hecho de que la protagonista era Anita Pallenberg, novia de Keith, y quien ya había dejado en un lamentable estado mental a Brian. Performance era una película supuestamente vanguardista, violenta, con mucha carga sexual, que incluso tuvo que ser censurada. Keith estaba incómodo, pero no quería entorpecer la carrera de su novia, y se abstuvo de presentarse al set. Mick hacía el papel de Turner (irónicamente, un rol con mucho de la personalidad de Brian Jones), que tenía una complicada relación con Pherber (Anita) y el trío se completaba  con Lucy (interpretada por Michelle Breton. Anita recién empezaba su embarazo de Keith cuando obtuvo el papel, pero se abstuvo de mencionarlo. A petición del director, Donald Cammel, Mick y Anita tuvieron sexo real en una gran cama del plató. Ya había una gran tensión sexual entre ellos, por lo que aceptaron sin preguntar y las cámaras rodaron. Cuando terminó la escena, los dos se encerraron en el camerino por horas. Todo mundo se enteró. Incluso Keith, por voz de Robert Fraser, y se enfureció. Esto casi termina con los Stones, aunque es poco conocido. Keith corrió a Anita de su departamento, pero la aceptó de nuevo cuando se enteró que estaba embarazada de él. No le dirigió la palabra a Mick por semanas. Cuando la película se terminó, se exhibió a los productores y casi se infartan. Cammel tuvo que cortar las escenas de sexo, y con ellas armó un corto XXX que presentó en el Festival de Ámsterdam y con el cual ganó el Cipote de Oro. Cuando terminó la película, Keith volvió a hablar con Mick, quien a decir de muchos, adoptó de manera permanente parte de la personalidad de Turner, es decir, de Brian. Para entonces Anita ya se había pasado por las armas a 3 de los Rolling Stones, y su relación con Keith ya no volvería a ser la misma.

A fines de año, Brian tuvo otro juicio. Para entonces se veía gordo y abotagado, con el pelo largo en fleco. Mick y Keith fueron al tribunal. Era casi seguro que iría a prisión, y con ello no podrían girar. Hubo testimonios de medio mundo, incluso de psiquiatras. De manera milagrosa, fue liberado con una multa de solo 50 libras. Brian no lo podía creer, salió bailando y llorando de alivio. Después de ello se concentró en las grabaciones que había hecho con los Jajouka para tratar de editar un disco étnico. Por Octubre, finalmente Mick y Keith cedieron con la cuestión de la portada, aceptando el fondo blanco con letras en formato de invitación de boda, que les causaría tantas críticas desfavorables respecto al White Album.

Antes del lanzamiento, ya estaban trabajando en nuevo material, con una canción llamada “You Can’t Always Get What You Want” grabada el 16 de Noviembre, y que casi nadie sabe que trata realmente sobre la adicción de Marianne a la heroína. “Monkey Man” y “Gimme Shelter” también hablaban de ello, aunque la última se asumió falsamente como un tema Anti-Vietnam. La sesión de “You Can´t” fue en una sola noche, terminando a las 4 am. Jimmi Miller tocó la batería, sin consultarlo con Charlie, que se quedó atónito mirando a su productor usurpando su lugar. Brian estuvo tirado en el suelo leyendo una revista durante toda la sesión. Dos días después Marianne perdió al bebé de Mick. Tenía 7 meses de embarazo y cayó en una tremenda depresión, culpándose con razón por no haber bajado su consumo de drogas. A fines de noviembre, Brian compró una mansión en las afueras de Londres llamada Cotchford Farm, que había pertenecido a A. Milne cuando escribió los cuentos de Winnie The Pooh. Incluso tenía una estatua de Christopher Robin, y una espléndida piscina en la que Brian disfrutaría mucho nadando…

En Diciembre grabaron el Rock & Roll Circus, que era una especie de parodia a su estilo del Magical Mystery Tour. Allen Klein se negó al proyecto y no les soltó un centavo, por lo que tuvieron que poner de sus bolsillos para financiarlo. Curiosamente Klein sería el único que ganaría algo con el Circus cuando lo lanzó en el ’95. Bueno, el caso es que el reparto original que querían no estaba disponible: ni Johnny Cash, ni los Flying Burrito Brothers (la banda de Gram Parsons) ni los Isley Brothers. Sólo estaban apuntados The Who, Taj Mahal y una desconocida banda llamada Jethro Tull. Mick tuvo que acudir a su pesar con John Lennon, quien le consiguió a Eric Clapton y a Mitch Mitchell para armar un supergrupo, que llamaron Dirty Mac a petición de Lennon para parodiar el nombre de la naciente Fleetwood Mac. En el primer ensayo, Keith quitó a codazos a Bill del bajó y se encargó de las 4 cuerdas sin preguntarle a nadie. A petición de Brian, invitaron a Ivry Gitlis, un violinista francés que lo tenía impresionado. Brian estaba tan mal e insistió tanto, que mandaron por él a Paris. Gitlis quedó pasmado con la inaudita presentación, pues su música de cámara no tenía nada que ver con un espectáculo pseudocircorockero.

El 5 de Diciembre hicieron una rueda de prensa para presentar el Beggars Banquet, que se lanzaría el día siguiente. La prensa quedó anonadada. A mediados de año habían hecho una fiesta con la élite rockera londinense, incluidos los Beatles para presentar el disco ya acabado. El Beggars sonó a todo volumen durante la fiesta. Paul le pidió a Mick permiso para colocar el nuevo sencillo de los Beatles, y las melancólicas notas de “Hey Jude” y la potencia de “Revolution” terminaron eclipsando la celebración de los Stones. Esta vez se aseguraron de acaparar los reflectores y no invitar a los Beatles al lanzamiento oficial del disco. Al día siguiente continuaron los ensayos del Circus.

Habían contratado un circo ambulante que proporcionó los animales y el ambiente real del circo. Los músicos estaban disfrazados, Mick de domador, Brian de Mago y así. Yoko no se tuvo que disfrazar, simplemente fue como siempre, de bruja. En la grabación, Taj Mahal se lució con su mejor versión de “Ain’t That A Lotta Love”, que en si misma vale todo el Circus. Dirty Mac tocó una versión extendida de “Yer Blues”. Luego Jethro Tull iniciaría su ascenso a la fama con su “Blues for Jeffrey”, en la única aparición de Tony Iommi con el grupo antes de volver a Sabbath. Siguieron The Who, quienes venían calientitos después de una gira americana y metafóricamente le prendieron lumbre al escenario, dejando patente que nadie podía tocar después de ellos. Nadie. El público quedo aplastado después de la presentación de The Who y aún faltaban los Stones, que tenían casi dos años sin tocar en vivo. Tocaron “Jumpin’ Jack Flash”, “Parachute Woman”, “No Expectations” y “You Can’t Always Get What You Want”, interpretada por primera vez en público. Terminaron con “Symphaty for the Devil”. Brian no daba una  y Keith lo desconectó sin que se diera cuenta. La presentación de los Stones fue lamentable, terminando alrededor de las 4 am y despidiendo al poco público que aguantó hasta el final. Días después, cuando vieron la edición de una hora, Klein les embarraría en la cara que The Who les robó esta vez su propio escenario y se pensó en regrabar las partes de los Stones, pero les costaría otras 10 mil libras y finalmente ya no le movieron. La película quedó enlatada por más de 25 años en poder de Klein. Para Navidad, Keith y Marianne Faithful se fueron de vacaciones a Brasil. Keith y Anita se fueron a Perú y ahí empezó a componer una canción vaquera que evolucionaría a un Country Honky Tonk. Brian se fue a Ceilán, y a decir de Suki, su entonces novia, un adivino le leyó la mano y le dijo que tuviera mucho cuidado con el agua. Sin embargo, a pesar de que no iría a prisión y que podía salir de Inglaterra, un tribunal sentenció que no le daría el visado de trabajo, con lo que estaba impedido a tocar fuera del Reino Unido.

Por entonces, los Beatles también tenían problemas. El 30 de Enero daban su último concierto en la azotea de Abbey Road. Mick le había endulzado el oído a Lennon sobre Klein con la esperanza de sacarse al abogado de encima, y ahora John y Paul estaban en una guerra abierta por el control del grupo, ya que McCartney quería a su suegro como manager. Lindsay-Hogg (el encargado de la edición del Rock & Roll Circus) filmaba el desmoronamiento de los Beatles en la película Get Back.

En Febrero os Stones se reagruparon en los estudios Olimpic para volver a trabajar en “You Can’t”, agregando al London Bach Choir para la larga e impresionante intro. Brian fue de adorno. Y después, ya de plano dejó de ir. Logró agregar unos tambores marroquíes para “Midnight Rambler” y una armónica en “You Got The Silver”. Jagger estaba harto y amenazaba con que si no se presentaba, él mismo lo correría. Lo dijo unas 6 veces. Keith ya era adicto a la heroína. Ry Cooder volvió al séquito de los Stones y aportó en varios temas. En particular, agregó una mandolina a Love In Vain, canción de Robert Johnson que recién había descubierto Keith y de la que se había enamorado. Cooder diría “Cuando se producía una pausa en los presuntos ensayos, yo me ponía a tocar guitarra. Richards dejaba a sala y ya no volvía. Creí que no le gustaba lo que yo hacía; pero como descubrí más tarde, las cintas seguían corriendo. Pregunté cuándo grabaríamos formalmente y me daban largas diciendo que aún no estaban a punto. Durante 4 o 5 semanas que estuve ahí, debí haber tocado todo lo que sabía, y ellos lo ghrabaron todo en esas cintas. Todo…” de Brian dijo “Era una persona desfasada, un personaje triste. A veces cuando empezábamos a tocar, Brian agarraba una armónica y somplaba al micrófono. Pero la mayor parte del tiempo estaba sentado en un rincón, durmiendo o llorando. Jagger se mostraba siempre duro y desdeñoso con Brian, y le decía que estaba acabado. Son sanguijuelas…”

A inicios de Mayo tenían una sesión fotográfica para la portada del recopilatorio Through The Past Darkly. Mick amenazó a Brian con que si no se presentaba, sería expulsado de la banda. Brain fue puntual. La idea original era un foto con los Stones en el suelo en forma de estrella, pero usaron otra en la que aparecen con un fondo azul. Tenían todos el pelo muy largo. Brian ya se veía gordo. Después de eso, se fueron a un pub cercano al muelle, donde había obreros y marineros. Se hizo silencio durante un largo rato, y alguien dijo: “Jodidos Rolling Stones”. Keithpegó con fuerza el vaso a la mesa y se hizo un silencio aún más espeso. Fueron las últimas fotos con los 5 Stones originales juntos, y la última vez que estuvieron juntos.

Brian por esas fechas tenía una cuadrilla de albañiles remodelando su nueva casa. Sus padres fueron a verlo y lo vieron más animado. Parecía incluso normal a pesar de haber roto recientemente con Suki. Un día lo vieron frente a una vieja foto de él y Anita, perdido, repitiendo tristemente el nombre de ella. Cooder finalmente se atrevió a enfrentar a los Stones. Le diría a la Rolling Stone (la revista) “Montaron un disco con mis mejores figuras, pero aún más importante, tomaron ekl ambiente base que yo interpretaba. Mick me dijo “Cuál es el problema Ry? Es cuestión de dinero?No nos abandones ahora, vamos a divertirnos.” Cooder se largó. La cuestión es que si el Beggars era casi una obra de Gram Parsons, el Bleed estaba basado en Cooder. “Let It Bleed”, “Honky Tonk” “Silver”, el riff principal de “Monkey”, los arreglos de “Love in Vain”. Qué pasó después? Porqué no demandó? Quizá no podía comprobar nada. Quizá le dieron dinero... a fines de Mayo grabaron “Honky Tonk Woman”, una versión rockera de “Country Honk”. Mick sabía que tenían un #1 en cuanto terminaron las tomas y decidieron que sería sencillo y no parte del disco.

Tras grabar “Honky Tonk” empezaron a buscar un nuevo guitarrista. Era obvio que no podían seguir con Brian y estaba la cuestión de la visa de trabajo. Buscaron a Eric Clapton, quien apenas meses antes había recibido una llamada similar de Paul McCartney cuando Harrison hizo un berrinche y dejó la banda una semana, pero Eric declinó la invitación de los Stones porque acababa de armar un nuevo supergrupo llamado Blindfaith. Ron Wood, un joven guitarrista de los Faces estuvo considerado. Keith llamó al lugar de ensayo de los Faces y contestó el bajista Ronnie Lane. Se dio cuenta que la llamada no era para él, sino para su tocayo, pero no quería que Wood se fuera y declinó la invitación sin decirle nada a su compañero. Wood se enteraría de esto hasta 5 años después y no creo que le haya hecho gracia.

Cómo llegaron a Mick Taylor? Nadie sabe. Era un mozalbete flaco y greñudo de 21 años cuyo mayor mérito era haber tocado con los Bluesbreakers. Pero era un artesano de la guitarra, capaz de figuras delicadas, solos precisos que destilaban arte, una sensación superior al hasta entonces blues desgarbado y sucio de los Stones. Jagger le llamó y al principio creyó que era una broma. Se pasó todo el día sacando rolas del Banquet y se presentó al día siguiente al Olympic. Taylor se acopló rápido y tocó algunas piezas que estaban montando, “Gimme Shelter”, “Live With Me”, Loving Cup”. Keith no lo reconoció entonces, pero quedó impresionado con la técnica y soltura del chico. Taylor pensó que era todo, un día de palomazo con los Stones, pero días después el viejo Mick le llamó ofreciéndole el puesto y el joven Mick le pidió una semana para pensarlo. Todos sabemos la respuesta. Su salario inicial fue de 150 libras por semana hasta que fuera un “verdadero Stone”. Con ello, el grupo consiguió lo que nunca había tenido ni volverían a tener: Un virtuoso de la guitarra.

El sábado 8 de Junio, Mick, Keith y Charlie fueron a la casa de Brian. Keith diría que todo fue más fácil por el hecho de que Brian ya la veía venir. Sabía que estaba más que apático y que su situación legal impedía al resto del  grupo girar, que era lo que más deseaban en ese momento. Charlie diría que Richards y Keith fueron muy bruscos, pero Brian se lo tomó con calma: “Ni tan sólo sé si se enteró del todo. Ya estaba en la estratósfera. Era como si dijera “Vale tío, de acuerdo””. Mick después de darle la noticia de su expulsión de la banda, trató de suavizar las cosas, y le dijo que podía decir lo que quisiera, que él era quien abandonaba al grupo, o que sólo esta vez no iría de gira en lo que se arreglaba su situación legal. Le ofrecieron 100 mil libras de contado y 20 mil al año mientras duraran los Rolling Stones. Brian los miró partir con su sonrisa agridulce y mirada partida. Los Stones regresaron a Londres a mezclar “Honky Tonk” y él se quedó llorando junto a la estatua de Christopher Robin.

Al día siguiente, Les Perrin, representante de prensa, hizo pública la noticia y un comunicado en el que Brian decía que él era quien dejaba a los Stones por diferencias musicales, y que cerraba con un “Adoro a mis compañeros” que apestaba a Jagger. Todos llevarían con los años algo de culpa. En palabras de Watts: “Lo sentí mucho por él, por lo que le hicimos entonces. Le quitamos la única cosa que le importaba, que era estar en un conjunto. Estoy seguro de que casi lo matamos cuando lo echamos”.

A fines de Junio comenzaron a preparar su regreso a los escenarios a través de una presentación gratuita en Hyde Park. Hicieron una rueda de prensa para anunciar el concierto y presentar oficialmente a Mick Taylor como miembro del grupo.

 

Lo que pasó la noche  del 2 de Julio de 1969 nadie lo sabe. Brian vivía en Cotchford Farm con Anna Wholin, su nueva novia sueca. En la finca también vivía un albañil llamado Frank Thorogood, de 44 años, quien se encargaba de la cuadrilla que hacía las remodelaciones a la casa. Con Thorogood vivía su novia Janet Lawson, enfermera. Brian no se llevaba bien con él. Thorogood y su cuadrilla habían hecho los cambios en Redlands, dejando la casa de Keith a su gusto, y por ello se lo había traído a su casa, pero sentía que abusaban de él. Le cobraba de más, no trabajaban, le cargaban a cuenta de Brian las cervezas del Pub más cercano… Cuando terminaron las remodelaciones, le permitió a él y a su novia seguir viviendo en la finca, posiblemente porque Brian le debía dinero.

La versión oficial es que Brian nadaba solo en su alberca después de una tarde de bebida, que posiblemente sufrió un ataque de asma y fue encontrado ahogado. Nadie que conociera a Brian se la tragó, ya que era el mejor nadador a la redonda, y había dejado a todos boquiabiertos con su nado en pésimas condiciones en el mar. Anna Wohlin daría su propia versión: “Sólo cuatro personas quedaban ahí esa noche: Brian, Anna, Frank Thorogood y Janet Lawson. Brian había despedido a Thorogood días antes, pero la pareja aún vivía en la propiedad, y les invitó unos tragos en la piscina para terminar bien la relación y hacer las paces. Los invitó a bañarse en la piscina mientras bebían vino Blue Nun. Janet no estaba de humor para meterse en la alberca y entró a la casa a beber una copa. Brian, Frank y Anna se metieron a la piscina. Brian intentaba bromear, pero no todos los chistes le hicieron gracia a Frank. Un par de ocasiones metió la cabeza de Brian al agua, y Jones salía salpicando y escupiendo agua, pero riéndose, tratando de tomarlo como una broma. Janet le gritó desde la casa a Anna que tenía una llamada, y Wholin se metió, dejando solos a Brian y a Frank por unos quince minutos. De pronto Janet le gritó desde la terraza “Algo le ha pasado a Brian!!!” y bajó corriendo. No lo vio por ningún lado. Janet temblaba. Y entonces lo vio bocabajo, al fondo de la piscina. Thorogood y Janet lo sacaron, y la enfermera trató de resucitarlo. Anna recuerda que sintió que Brian le agarraba la mano. Bill Wyman declaró que ella le había dicho que sintió el pulso de Brian. Siguieron dándole respiración de boca a boca hasta que los paramédicos los apartaron. No se pudo hacer nada.”

Según Wholin, Thorogood la amenazó de muerte si decía algo sobre esa noche. No la dejaron ir al funeral y la pusieron en el primer avión a Suecia. Permaneció oculta hasta que publicó su versión en 1999.

Cuando se fue la policía, la casa de Brian fue saqueada. Ian Stewart recibió la llamada a las 3 am en los estudios Olympic, la madrugada del 3 de Julio. La esposa de Tom Keylock le dio la noticia. Los Stones quedaron en shock. Charlie Watts se echó a llorar, y después llamó a Wyman para informarle. Los titulares al día siguiente fueron despiadados y Mick dio una rueda de prensa para informar que los planes del concierto en Hyde Park seguían en curso, porque “Era lo que Brian hubiera querido.”

El concierto en Hyde Park se suponía que era el regreso triunfal de los Rolling Stones a los escenarios y en lugar de ello fue uno de los conciertos más lamentables en la historia del Rock. Compré el DVD por unos 4 dólares y en su momento pensé que era una ganga, pero cuando lo vi, realmente me sentí timado. Taylor estaba petrificado de miedo, los Stones en pésima forma y aún en shock por lo de Brian, el ambiente era húmedo y las guitarras se desafinaban en cada canción. Jagger apenas atinó a leer unos versos de Percy Shelley en memoria de Brian, de manera hipócrita.  Iban a soltar 2000 mariposas blancas al inicio de los primeros acordes, pero la mayoría se habían asfixiado en la caja y en vez de salir volando, cayeron muertas en el escenario y entre el público. El concierto en sí fue un asco, pero la prensa dio su visto bueno al regreso de los Stones.

Al día siguiente, Marianne y Mick volaron a Australia para empezar el rodaje de la película Ned Kelly. Jagger no fue al funeral, el 10 de Julio, y sólo envió una corona de flores. Irónicamente, como aún no estaba claro si había sido un suicidio, le negaron la opción de ser enterrado en el cementerio de la Iglesia. Una multitud lo despidió, pero pocos amigos lo lloraron realmente. Así se fue uno de los más grandes genios del Rock. Sólo, abandonado por sus amigos, expulsado de la banda que él había formado, traicionado por la única mujer que realmente amó. Pete Townshend diría cínicamente: “Oh, fue un día normal para Brian, como se moría cada día, sabes?”. Desgraciadamente, en su cinismo hay bastante de verdad. El Club de los 27 quedaba oficialmente inaugurado.

El mito dice que en 1993, en su lecho de muerte, con su último suspiro, Thorogood le confesó a un amigo: “Yo maté a Brian”.

 

 

El disco comienza a sangrar con “Gimme Shelter”, con unas notas oscuras, míticas,  amenazadoras como ellas solas, creando una atmósfera densa y una tensión tremenda. Los gélidos coros aullando al fondo. Golpes de piano, el güiro sonando de forma casi angustiante, el lento crescendo hasta que Charlie entra en ritmo y Richards hace esa rápida escala de blues para irnos a los versos. Una de las más perfectas y tenebrosas intros de la historia del Rock,  como un Soundtrack perfecto a todo lo que había pasado, una pesadilla hecha música. La instrumentación es impecable. Logra recrear esa sensación de impotencia y miedo ante una tormenta apocalíptica, y realmente esa es la atmósfera que transmite. Mick canta como nunca. Años después intentaría impostar una voz negra, pero francamente creo que nunca sonó tan negro como cuando lo hacía con su voz más natural en ésta época. Aquí realmente suena con una sensación de terror, de urgencia. Recuerdo la primera vez que la oí que me causó miedo. No pude descifrar porqué, si no era nada parecido al metal, que muchas veces tiene esa intensión. Ahora veo que no te intenta enjaretarnos o convencernos con una escena maligna ni nada por el estilo, sino que Mick parece cantar con verdadero pavor, está realmente rogando por un refugio después de todo lo que ha ocurrido en ese año. Logra contagiar esa sensación porque es real...Y eso es lo que la vuelve terrorífica. Mick habla sobre la heroína, consiente de que está perdiendo a Marianne a causa de ella: “Oh, a storm is threat'ning, My very life today, If I don't get some shelter, Oh yeah, I'm gonna fade away”, aunque el coro, a dueto con Mary Clayton, hizo que se tomara como una canción antibélica: “War, children, it's just a shot away, It's just a shot away”. Qué tanto es esta línea antibélica y que tanto preveía Mick una tormenta con Brian jalando el gatillo? Mary luego hace una parte solista, con la interpretación de su vida, entre licks de Keith y ráfagas de guitarra. La canción de pronto va a una vertiginosidad impresionante, con maracas, platillazos de Charlie, el urgente piano de Nicky Hopkins, la gran línea de Bill,  y da la impresión de estar en la peor parte de un huracán. Lo que hace Keith es simplemente fuera de este mundo. Prácticamente hace un solo de 4:30, pero en particular el requinto al 2:10 es espectacular, y me deja sin aliento sin necesidad de ser pirotécnico. Clayton merece una estatua por lo que hace aquí, tanto a dueto, pero en particular por sus partes solistas. Es verdaderamente increíble la forma en que canta, llevándose la mitad de la rola, y me recuerda la interpretación de Clare Torry en el Dark Side. Por eso esta versión es insuperable en vivo. Aquí incluso canta con tanta intensidad que se le rompe la voz un par de veces alrededor del minuto 3, si se fijan bien. Es una canción majestuosa sin intensión de. No es pretensiosa, es simplemente la maquinaria Stone funcionando al 100% de su capacidad, con esa aura negra y amenazante, no fingida, que sólo tienen ésta, “Jumpin’ Jack Flash” y “Paint It Black”, mis tres canciones favoritas de la banda. Cerrar los  ojos y disfrutar el viaje con un blues oscuro y salvajísimo. “Rape, murder! It's just a shot away…” de vez en cuando retumban en mis pesadillas, contrastando con el cierre: “Love, sister, it's just a kiss away”. La mejor canción de lejos en el Bleed, una verdadera obra maestra.

Seguimos con “Love In Vain”. A mediados del ’68 había salido un bootleg con las canciones de Robert Johnson, que hasta entonces se habían transmitido de guitarra en guitarra. Las grabaciones de Johnson conmocionaron sobremanera a Keith, y palomeando “Love In Vain”, terminaron hacienda pequeñas modificaciones y lanzando “No Expectations” en el Beggar’s. Al parecer no fue suficiente y Richards quiso agregar el primer cover en un LP de los Stones desde 1965 (si mal no recuerdo). Los Stones hacen una tremenda versión, con Mick cantando emotivamente, Keith haciendo un slide de antología y Ry Cooder dando el toque sublime con una mandolina, que es la que viene a hacer esta quizá la versión definitiva de la canción. Si el slide de Richards es suficiente para hacer un nudo en la garganta, la mandolina repiqueteando viene a reforzar ese aire de devastación de la letra. Una despedida irremediable. Un gran cover, con arreglos más Country, desoladora. Me imagino a Brian sentado en un rincón tratando de no llorar mientras los demás la grababan…

Continuamos en country mode on con “Country Honk”, y posiblemente más cercana a como Keith (cof cof, Ry Cooder, cof cof) la había ideado originalmente, antes de electrificarla. Inicia con un riff acústico muy pegajoso, un ritmo semilento, pero contagioso, efectos de olas al fondo, una bocina, y un violín de salón del viejo oeste a cargo de Byron Berline. La escencia esta ahí, con el contagioso estribillo. Es más lenta que “Honky Tonk”. No es mala, de hecho es bastante divertida, pero queda totalmente opacada por la versión eléctrica, que dicho sea de paso, surgió cuando Mick Taylor empezó a jugar con “Country Honk” con su guitarra eléctrica. No se puede decir que sea un punto débil del Bleed, simplemente que las demás son demasiado buenas a comparación de ésta.

Regresamos al tono descarado de la banda con “Live With Me”, y esa línea monumental de bajo, ésta vez a cargo de Keith. Se fijan que algunas de los mejores bajeos de los Stones son de Keith??? Aquí al parecer aprovechó que ya estaba Taylor en la guitarra para hacerse cargo de las 4 cuerdas, y básicamente es quien hace éste rocker. Mick canta con furia y regresa a esos toque misóginos. La letra es extraña, con la línea “My best friend, he shoots water rats, And feeds them to his geese” refiriéndose a Keith y sus costumbres en Redlands. Hay algo aquí que pocas veces se menciona. Un sax. Y no cualquier sax, Brian ya había agregado uno alguna vez. Es Bobby Keyes, quien hace un buen solo, a partir de ahi la canción va subiendo hasta terminar en una verdadera fiesta. La cuestión es que Bobby Keyes ya no dejaría la banda.  Se convertiría no oficiaklmente en un miembro de los Stones en los siguientes discos, dirigiría las secciones de vientos, estaría en los Tours, y francamente, creo que más que Taylor, fue Keyes el responsable del cambio de sonido de los Rolling Stones en los 70’s. No es malo, en absoluto, pero no les parece que esta canción es un adelanto de cualquier pieza del Sticky  o del Exile? No les da una sensación rara escucharla en el Bleed?

Luego está de nuevo el lado Rootsy con “Let It Bleed”. A pesar de que es el tema titular del álbum, siento que es un tema un tanto menospreciado, quizá porque no tiene un estribillo en forma. Es un ejemplo de crescendo: inicia con Keith haciendo un simple rasgueo, Charlie da un par de tarolazoas  y entramos en ritmo. Mick entra con ese estilo entre country y negro, desgarbado, atropellando las palabras, y con una melodía formidable y de ahí es solo crecer y ccrecer. Esta canción es mitad la forma y personalidad con que canta Mick, y la otra mitad el gigantesco piano de Ian Stewart. Bill hace una buena línea de bajo elástica, efectiva más que impresionista. Los slides agridulces supongo que los agregó Richards con overdubs, cobrando cada vez más fuerza y protagonismo, hasta un punto frenético en que parece responderle a la fiesta personal que trae Jagger al final con los “Bleed It Alright”. Esta canción era también una referencia a los problemas con las drogas de Marianne: “When you need a little coke and sympathy" o “Take my arm, take my leg…”. A pesar de ello, no sé si era indirectamente para Brian. Siempre se habían apoyado, en las malas y en las  peores, y en parte habla de esa camaradería, pero por esas fechas, Brian no tenía nadie en quien pudiera recargarse. Una canción cargada de ironía y que queda perfecta ante la trágica situación: “Bleed it alright, baby, bleed it alright, bleed it alright…”

Llegamos a “Midnight Rambler”, donde Brian aporta con percusiones al fondo. Esta es de las canciones épicas de los Stones con casi 7 minutos de duración. Duraron mucho tiempo montándola y Keith diría que es una Blues-Ópera. Habla sobre un violador-asesino serial. Supongo que de alguna nota que leyeron en Italia sobre el estrangulador de Boston. Esta armada en un patrón blues y va haciendo cambios de tiempo para narrar de forma efectiva la historia. En la mitad tiene un largo pasaje instrumental en el que Mick balbucea y la armónica y guitarra hacen un estupendo diálogo. La banda va subiendo y bajando de intensidad, y el twist o verdadero mérito en la canción es cómo Mick inicia hablando del violador como algo lejano, lo va filtrando de a poco, el pasaje instrumental hace la vez del tipo entrando sigilosamente, luego llegamos al clímax musical en el que el violador se descubre como el mismo narrador, hace destrozos pen la casa phasta encontrar a su víctima y cierra con las espléndidas líneas: “I'll go easy with your cold fanged anger, I'll stick my knife right down your throat, baby, And it hurts!” Es una buena canción, no por nada la marco en rojo. Pero creo que tanto la banda como la crítica la sobrevaloraron. En pasajes es algo repetitiva, aunque entiendo que la intensión lo requería así. Pero musicalmente no es muy distinta ni muy superior a “I’m Going Home” del Aftermath, y pecando de honestos, prefiero ésta última que “Rambler”, que aquí luce como una pieza algo pretenciosa.

Con “You Got The Silver”, Richards hace su debut como lead vocal en una canción entera. Y no lo hace mal! De hecho creo que es la mejor interpretación vocal que le he oído. Aquí la nicotina aun no le llenaba la voz de arrugas, y al principio suena emocional, sincero, melancólico, quedando perfecto para los tristes arreglos slides. Cuando la canción revienta y empieza a gritar, para mi sorpresa mejora. Usa la entonación de Mick y por momentos es imposible distinguir si es Jagger gritando, confirmando mi teoría de que inconscientemente, cuando un miembro de cualquier banda canta (no siendo el cantante oficial) generalmente copia la modulación y entonación del cantante fijo. Se nota apenas por el esfuerzo en alcanzar los tonos que es Keith. Brian hace aquí su más grande colaboración musical al disco tocando el autoharp. Un lindo teclado, parones y arrancones y un estupendo final que queda como en puntos suspensivos. Hay quienes la consideran uno de los puntos débiles del disco, tal vez porque canta Keith, pero vamos, aunque no es Mick, no lo hace mal en absoluto, o si? Aquí canta con más pasión que Mick en todo el Dirty Work! Originalmente no la iba a marcar en rojo, pero creo que sería menospreciar a Richards.

Luego “Monkey Man”… esta es otra canción espeluznante, en el buen sentido, igual que “Shelter”. Muchos dicen que “Rambler” se supone que me debe causar el mismo efecto, pero a mi me deja frío. Esta en cambio, la guitarra vuelve a crear un arranque brutal, lento, pero con mucha tensión. Esa escala, combinada con los agudísimos arpegios de piano de Hopkins son mágicos. Luego la escala se vuelve más incisiva, conformando un tremendo riff, sucio, poderoso, que debe estar al menos entre los mejores 10 de Richards. El solo es de gran calidad, se aceleran un poco, viene una parte con slide un poco más psicodélica, llena de eco, y luego regresa Mick casi escupiendo un pulmón con sus gritos. Aunque usualmente no me gusta este tipo de perfromance vocal, aquí le sienta perfecto a la canción, Mick suena enojado, violento, y ya al final se convierte en una verdadera bestia. La letra es una incógnita. Davis dice que también era para Faithful, pero salvo la línea “I'm glad you are a monkey, monkey woman too, babe” no encuentro realmente referencias… Con todo, es una canción muy loca, escalofriante, con un papel vocal destacado y otra sublime cátedra de guitarra del Riffmasiter. .

Después de este lapsus de manicomio, empieza el coro angelical que da entrada a “You Can’t Always Get What You Want”. Fue la primer pieza del disco. El coro de entrada está a cargo del London Bach Choir, con tintes Gospel. Luego se difumina y entra una cálida guitarra acústica, rasgueando suavemente. Un corno hace un breve arreglo antes de la voz. Originalmente se garbó una enorme sección de metales, pero se dejó únicamente esta parte. Mick entra con la melodía entrecortada, luego maracas, el estribillo masivo, universal, que es lo más cercano a un himno eterno de los Stones, para estallar en el remate “But if you try sometimes well you might find, YOU GET WHAT YOU NEED!!!”. El resto es una fiesta en el que cada invitado toca o interpreta las notas correctas de los instrumentos correctos en el momento correcto. El magistral piano de Al Kooper, Jimmi Miller haciendo el complejo beat de batería con los tremendos redobles a media canción, las congas de Ricky Dijon. La sección instrumental media, el grito de Jagger al 4:30 para irnos de nuevo a un viaje gospeliano, casi angelical. Keith de nuevo se luce con los arreglos de guitarra. Sin duda su mejor trabajo con los Stones y con el que finalmente se ganó un respeto como guitarrista. La coda en la que casi tocamos el cielo, subiendo de intensidad hasta difuminarse. Todo es perfecto aquí. La letra es la más directa sobre la adicción de Marianne, pero creo que el mensaje trasciende mucho más allá. El estribillo tiene un poder e impacto casi tan resonante como el “All You Need Is Love”, así que poco importa el resto de la letra. Jimmy Miller es mencionado un par de ocasiones como Mr. Jimmy. Innumerable la cantidad de referencias que tendría esta canción hasta nuestras fechas. Una verdadera joya, quizá algo con algo de sobreexposición, pero ello no le resta majestuosidad y perfección.

 

El disco cierra aquí, pero  no me puedo ir sin mencionar “Honky Tonk Women”, que de cualquier forma no impacta la calificación del disco, y si lo hiciera, me quedaría sin nota suficiente, jeje. Quien no la haya escuchado, no sé que hace en este sitio. Es un clásico de la banda que surgió cuando Mick Taylor comenzó a juguetear con la secuencia de acordes de “Country Honk”. A los demás les gustó, empezaron a palomear y surgió otra joya. La letra de los versos es distinta, como una continuación de la versión country, pero los inmortales estribillos son los mismos, y sigue enardeciendo multitudes en los estadios igual que en los 70’s. Quién no ha cantado ese estribillo a todo pulmón??? Taylor le da otra dimensión con su guitarra, opacando esta vez a Richards, y dando una muestra del virtuosismo y técnica que oiremos de e´l los siguientes 5 años. Hay cencerro, batería, metales, y es una especie de eslabón que une el sonido de los Rolling de los 60’s con el de los 70’s. Saldría como sencillo un día después de la muerte de Brian, y como Mick había anticipado, se disparó al #1 por 5 semanas, con “You Can’t Always Get  What You Want” como contraparte, siendo quizá el single doble A más fuerte de los Rolling a la fecha, y devolviéndole la cachetada con guante blanco a los Beatles por el “Hey Jude/Revolution”.

 

El Let It Bleed fue un disco que les costó sangre, literalmente. Si es el clímax musical de la legendaria banda, también es su clímax histórico, trágico, triste. Si tomamos en cuenta todo lo que estaban pasando por entonces, es prácticamente un milagro que hayan podido siquiera grabar, no digamos ya hacer esta obra maestra. 8 canciones en rojo de 9 temas es algo que no se ve diario. Definitivamente no es un disco fácil. A mi me aburrió a las primeras veces, pero fue creciendo y creciendo con cada escucha, al grado de convertirse en mi disco favorito de la banda. En su momento peleó el #1 codo a codo con otros dos gigantes como el Abbey Road y el Led Zeppelin II. Uff!!!

 

Y la historia que hay detrás es tristísima. De alguna forma, es el último disco de Brian Jones. Aunque no participó demasiado, creo que su simple presencia en el estudio servía como alguna forma de motor en los Stones, una guía, una manera de hacer las cosas. Quizá sean mis nervios, pero creo que ese espíritu se perdió a partir del “Sticky Fingers”. Ya es otra banda, con otro guitarrista, con metales, con letras descaradamente obscenas en lugar de las inteligentes alegorías líricas durante los 60’s, con requintos matemáticos, con Mick convertido en una diva del Jet Set... Jagger diría que a partir de entonces dejaron de ser la banda que todo mundo odiaba en los 60’s para ser la banda que todo mundo amaba en los 70’s. Y quizá tiene razón. Su verdadero éxito comercial vendría a partir de entonces. Pero a qué precio? Perdieron su alma, perdieron a Brian Jones, y al menos para mí, jamás volverían a tener la frescura y genialidad que este genio menospreciado les dio. El Let It Bleed no ha cicatrizado a más de 40 años de su lanzamiento. Sigue sangrando. Y por ello es un Must Have definitivo.

 

 

Por Corvan 

 

 

 

 

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