LIVE AT FILLMORE EAST (Jefferson Airplane, 1968)

Artista: Jefferson Airplane (D+)
Fecha de Grabación: Mayo de 1968
Fecha de Lanzamiento: 1998
Discográfica: RCA
Productor: Paul Williams
Calificación: 9

 

 

 

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: Live Album

Mejor Canción: White Rabbit o Star Track

Canciones: 1) Intro/The Ballad Of You And Me And Pooneil; 2) She Has Funny Cars; 3) It's No Secret; 4) Won't You Try/Saturday Afternoon; 5) Greasy Heart; 6) Star Track; 7) Wild Tyme; 8) White Rabbit; 9) Thing; 10) Today; 11) The Other Side Of This Life; 12) Fat Angel; 13) Watch Her Ride; 14) Closing Comments; 15) Somebody To Love.

 

Este es uno de las primeras grabaciones en vivo de los Jefferson Airplane. Parece que por ahí se encuentran algunas tomas del Verano del ’67 en el Boxset, pero la verdad no las he oído. De cualquier forma, por los comentarios, esas cintas no tienen el mejor sonido. Por lo tanto el Fillmore East es la primer muestra en vivo de calidad de esta banda psicodélica californiana, grabada apenas unos meses antes que el “Bless Its Little Pointed Heart”, el cual fue lanzado al mercado en 1968 y había sido uno de los pocos vestigios oficiales en vivo de la banda. Este Live At The Fillmore estuvo enlatado por más de 30 años y no fue sino hasta 1998 que vio la luz. Demasiado tiempo escondido por razones que desconozco por completo, ya que a mi gusto es ligeramente superior que el “Bless…”, primeramente porque en ese disco Grace Slick (la hermosa y maravillosa Grace Slick!) no sale en su mejor noche. En este disco en cambio la podemos apreciar en todo su esplendor vocal, y eso se nota en canciones como “Greasy Heart” donde se vuelve por momentos puro pulmón, o en el final de White Rabbit, alargando al extremo la última nota hasta la última partícula de oxígeno. Esos son ovarios, carajo! Además la versión que encontramos aquí de “Somebody To Love” es mucho mejor que en el “Bless…” donde suenan demasiado improvisados y Grace un tanto falta de energía. Aquí Slick canta con toda la pasión que tiene, y estos detalles hacen que este sea el mejor álbum en vivo de los Airplane, aunque sea por un pelo ya que tampoco hay diferencias en estilo y se repiten algunas de las canciones. En ambos discos las rolas pertenecen en su mayoría a los LP’s que ya tenían en el mercado, y hacen además algunos adelantos del disco en que estaban trabajando en ese entonces, “Crown Of Creation”, tomando la moda sesentera de “perfeccionar” las canciones en vivo antes de grabarlas.

Así pues, en este disco, podemos escuchar a Jefferson Airplane en su época más radiante y espectacular, donde las canciones están cargadas de poder psicodélico y sonidos ácidos, de gran creatividad y soltura, con tremendas improvisaciones pero con dirección, sin volverse meros jams sin sentido. Grace luce totalmente conjuntada con el grupo y aporta una gran unidad y cohesión a los juegos caóticos de voces masculinas. Aún no se dan los duelos de egos, ni se meten a una experimentación total ni crean discos donde dejan de lado esa intensidad musical que los caracteriza por mensajes políticos. Jefferson Airplane sonaba en escena como si estuviera tratando de despegar y llevarse al público con ellos en un viaje sonoro, logrando su objetivo en la mayoría de las veces y siendo esta la prueba más contundente. No por nada eligieron esos efectos de avión para empezar el concierto, y seguramente los asistentes sabían al escucharlo que esta no sería una presentación común y corriente.

La única cuestión que lamentar respecto al “Bless…” es que aquí no aparece nada del lado bluesero de los Jefferson, no aparece “Rock Me Baby”, por ejemplo, por lo que tenemos una sobredosis de psicodelia pura a lo largo y ancho del disco. Pero por otro lado, los Airplane demuestran porqué son los reyes del rock ácido, dominando a la perfección este estilo generado en la bahía de San Francisco y de la cual siguen siendo los máximos referentes.

Esta no es una grabación de un solo show, sino que son varias presentaciones a lo largo del Mayo de 1968, por lo que el grupo está en su mejor momento musical y creativo. Afortunadamente al productor no se le ocurrió poner varias versiones de una misma canción, por lo que se puede disfrutar del disco sin escuchar tomas iguales de una misma rola.

 

El concierto comienza con el rugido impresionante de una turbina de avión despegando que se va desvaneciendo para dar paso a una guitarra retroalimentada que complementa el efecto apocalíptico. Y entonces Jefferson Airplane comienza con “The Ballad of You And Me and Pooneil”, una de las mejores canciones psicodélicas jamás escritas perteneciente al segundo disco de estudio, pero mucho más feroz que la original, con casi 8 minutos de duración en esta toma. La canción tiene por momentos la estructura de un jam perfectamente interpretado. Casi al minuto 3 Casaddy hace un soberbio solo de bajo con en efecto profundo y que va creciendo poco a poco para que los demás instrumentos se agreguen uno a uno creando una gran tensión musical hasta lograr una explosión al 4:15. Casady no usa trucos como slappeo o tapping, pero sin duda es un maestro en crear estructuras y juegos de bajo maravillosos y este es un claro ejemplo. Sin duda, “The Ballad…” es uno de los platos fuertes de este disco, un monstruo vibrante con guitarras poderosas y lisérgicas, un gran bajeo y una armonía vocal un poco caótica, pero que siempre suena genial con la colaboración de Grace.

La segunda canción es “She Has Funny Cars”, del Surrealistic Pillow. Aquí conserva el espíritu libre y juguetón, una canción divertida con muy buen ritmo y donde nuevamente se nota un entrelazamiento descuidado de las voces, con una batería espectacular.

Viene luego “It’s No Secret” del disco debut, y donde se agrega Grace en lo s coros, pero no tiene un papel destacado. No importa, me parece que el rol vocal de Marty tiene mucha más energía y pasión en esta versión que en estudio y la batería nuevamente conlleva una importante mejora. Los efectos de slide a mitad de la canción por parte de Kaukonen también son a destacar. Además cambian ligeramente la intro y aquí ya no se parece tanto a “I Can See For Miles” de The Who.

La cuarta canción es “Won't You Try/Saturday Afternoon”, del Baxters, con toda su majestuosidad hippie, las guitarras desquiciadas y las voces que insisten en ser un total desmadre, yendo cada cual a su ritmo y a veces en otros tonos. Esta es una característica muy particular de los Jefferson en vivo: no sé si ese total desorden vocal era intencionado o porque realmente fueran incapaces de ir a un solo tiempo. Supongo que al principio no lograban ir juntos y terminaron por hacerlo a propósito, pero solo Dios sabe. De cualquier manera, siempre que parece que Balin, Kanter y Kaukonen van a despedazar la canción llevándosela cada quien por su lado, llega Grace a dar una unidad que logra con el simple hecho de poner su potente y hermosa voz, aunque este fuera de tono y parezca no encajar con la línea vocal principal. Una buena canción, que podría sonar muy larga y repetitiva si no fuera por el gran manejo de tiempos que tiene la banda, subiendo y bajando los ritmos a diestra y siniestra con una suavidad de terciopelo.

Después viene “Greasy Heart” una canción de Grace que aparecerá en el Crown of Creation unos meses después. Gran sección rítmica, que suena más funky. Las gutarras y la voz se encargan de regresarle los matices hippies, y de pronto estamos inmersos en el vertiginoso y peculiar fraseo de Slick. Me encantan esos grititos en falsetto tan sexosos que hace esta mujer, como ese del 1:50. Esta canción es una muestra de que Grace está sin duda en las grandes ligas de vocalistas femeninas de la historia del rock, sonando potente, dando los matices perfectos, haciendo cambios de velocidad. Musicalmente no es tan impresionante, pero esta canción está totalmente sustentada por la voz. Por ahí se oye casi al final una guitarra requinteando con wha wha, pero el volumen es muy bajo y se pierde detrás de la voz de Slick.

La sexta canción es de Jorma, un blues rocker ácido llamado “Star-Track” que suena mucho más lograda que en el “Crown of Creation”. Aquí la banda se extiende casi 8 minutos para agregar más solos e improvisaciones, y como Jorma, sin ser un virtuoso absoluto, sabe perfectamente como tratar la guitarra, logra pasajes muy buenos usando el wha, tratando de imitar a Hendrix. Después quita el wha y agrega más distorsión, haciendo un requinto bastante efectivo antes de regresar a la secuencia bluesera y semilenta. El bajo de Casady, por otro lado, es impresionante en esta entrega.

“Wild Tyme” tiene por primera vez un trabajo maravillosos y alineado de las voces de Marty y Grace, con apenas unas ligeras salidas de tono. La manera en que ambos cantan “IT’S A WIIIIIIIILD TYME!!!” es increíble, llena de entusiasmo y energía, y con una gran velocidad, lo cual confirma mi tesis de que en las demás canciones el desfase es a propósito. Musicalmente tiene arreglos sorprendentes en todos los instrumentos.

Viene el plato fuerte. Pero antes Grace comenta algo de porque no gusta de las galletas de chocolate y pide arreglar un poco el sonido de los micrófonos. Casady inicia ese bajeo peculiar e hipnótico de “White Rabbit” la que a mi gusto es la mejor canción de la discografía de los Airplane. Una interpretación con mucha más pasión por parte de los músicos, haciendo vibrar más las guitarras y dándole más energía a través de los tambores que suenan casi amenazadores. Una delicia que siempre vale la pena escuchar en cualquiera de sus versiones en vivo. No me canso de ver la expresión de Grace al cantarla, mágica, como en trance; si pueden buscarla en You Tube, háganlo. La tensión musical como siempre tremenda, subiendo lentamente sin que nos demos cuenta, hasta ese impresionante orgasmo cuando canta “FEED YOUR HEAAAAAAAAAAAD!!!!!!” alargando tanto la nota que parece que se va a quedar eternidades sosteniendo el tono. Siempre me dan ganas de pararme y aplaudir también cuando el público ovaciona al final.

La novena canción es “Thing”, una improvisación caótica de 11 minutos donde van generando tensión músical a partir de una secuencia de 4 acordes que se van repitiendo. La canción dura eternidades y realmente es innecesario tanto tiempo, pero Jorma hace un despliegue de su habilidad en la guitarra mientras que Casidy también hace una gran demostración de su potencia al bajo una vez que la canción explota hacia la mitad. Son mis nervios o hay aquí algo de influencia del “Piper At The Gates of Dawn”? Por otro lado es una lástima que no haya ninguna voz, pero a mi no me resulta insoportable como a muchas otras personas.

“Today” tiene armonías hermosísimas, aunque musicalmente es más bien minimalista, contrastando con el estilo general de la banda. Aquí nuevamente Marty y Grace logran una excelente conjunción vocal a partir de la segunda mitad.

En “The Other Side of This Life” la sección rítmica aumenta con un gran trabajo de batería, casi funky, y las voces pierden la secuencia perfecta del anterior corte, alternándose el rol principal. Encontramos quí un requinto ácido y efectivo por el minuto 3.

“Fat Angel” es un cover de Donovan que sale sobrando totalmente aquí. Carente de creatividad y de ese espíritu arriesgado, sombrío y atrevido que impregna las obras del Aeroplano. Por momentos parece incluso una copia barata de “The End” de los Doors”. Prácticamente sin nada de interés, suena repetitiva y plana, sin tensión ni cimas. Un desperdicio de casi 9 minutos.

La banda mejora con “Watch Her Ride” subiendo a un ritmo que sirve para sacarnos del sopor, aunque tampoco es de las mejores canciones de los Jefferson. Por lo menos hay que seguir a Jack con algunas escalas de bajo vertiginosas.

Después de esta, la banda se despide e invita al público a otro concierto donde alternarán con los Grateful y viene un cierre espectacular con “Somebody To Love”. La canción se queda un poco corta en cuanto a fuerza a comparación de la versión de estudio, pero es mucho más coherente y potente que la del “Bless…”. A pesar de no ser la mejor toma de esta rolita, es un tremendo cierre y siempre es un deleite escuchar las joyas escritas por Slick cuando estaba aún con Great Society, y que siempre serán himnos referentes de la época hippie. Lo único malo tanto de “White Rabbit” como de “Somebody to Love” es que sean tan cortas. La banda podría aprovechar para extenderlas un poco y deleitarnos más con su misticismo y energía, respectivamente.

 

En fin, definitivamente es un buen disco, representativo de la época y del sonido de la banda. Podemos encontrar además mucha conversación e interacción con el público, y la música está bien elaborada y suena potente y creativa.

Es una muestra de que cuando los Jefferson no estaban demasiado drogados, podían salir con presentaciones tremendas como ésta. O quién sabe? Es posible que lo estuvieran y eso ayudara a generar este sonido. Hay una frase de Jeff Tamarkin, colaborador de la banda, que quiero usar para resumir este disco: “Nada en el rock se puede aproximar a los Airplane cuando salen en una buena noche.” Amén!

 

 

Por Corvan 

 

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