LIVE AT LEEDS (The Who, 1970)

Artista: The Who (B)
Fecha de Grabación: 14 de Feb, 1970
Fecha de Lanzamiento: 16 de Mayo de 1970, UK
Discográfica: Decca/MCA
Productor: Jon Astley, Kit Lambert y The Who
Calificación: 10 (MUST HAVE) (DISCO ICÓNICO)

                    

Era: Hard Rock (1968-???)

Subgénero: Live Album

Mejor Canción: Heaven & Hell o My Generation

Canciones: Disco 1: 1) Heaven And Hell; 2) I Can't Explain; 3) Fortune Teller; 4) Tattoo; 5) Young Man Blues; 6) Substitute; 7) Happy Jack; 8) I'm A Boy; 9) A Quick One While He's Away; 10) Amazing Journey/Sparks; 11) Summertime Blues; 12) Shakin' All Over; 13) My Generation; 14) Magic Bus.

Disco 2: Tommy (20 tracks).

El mejor disco en vivo de la historia? Ni siquiera estoy seguro de que sea el mejor disco en vivo de The Who.
JA! Gotcha! Hay un consenso casi universal que marca el Live at Leeds de The Who como el mejor disco en vivo de Rock del universo conocido por los siglos de los siglos amén. Casi como un dogma. Ya en serio, algo hay de cierto es esta paráfrasis de Macca. Resulta que el primer disco en vivo de The Who que oí fue el Live at the Amsterdam  Opera House, grabado en 1969,  porque estaba buscando algún recopilatorio y ese fue de hecho el único que encontré, de una discográfica llamada “On Stage” que al parecer editaba bootlegs de conciertos “menores” de artistas “mayores” en los 90’s. Debo decir que de inicio no me fascinó. Era muy chico y aún estaba con la fascinación Beatle-Stones-Doors-Zeppelin-Floyd. The Who me intrigaba por lo mucho que se decía de ellos, pero no me enganchó de primer oída. Estaba chavo, dirían algunos. Conforme fue pasando el tiempo el disquito se fue filtrando en mí y me obligó a buscar toda la discografía de estudio de esta banda y me quedé anonadado con su poder y virtuosismo. Luego encontré este Live at Leeds, que para muchos es el mejor disco en vivo de la historia.

Yo no sé… Creo que debo coincidir. Si hay que elegir uno, por su fama cuasi mitológica, por el poder en bruto de la interpretación, por la impecable y virtuosa interpretación instrumental, por las tremendas líneas de bajo, por la rugiente voz, por la monumental batería, por el despliegue de riffs y artillería de Townshend, y además con el relativamente buen sonido, hay que coincidir con las masas y señalar el Live at Leeds como el favorito. Es impecable. Alguien puede lanzarle una piedra? Un guijarro? No? Yo tampoco.
Pero vienen los peros, y no es que intente quitarle la etiqueta. Cuando lo anuncié la reseña como el mejor Disco de Rock en Vivo de la historia lo hice de manera sincera y casi todos adivinaron a qué me refería. Pero francamente es muy difícil señalar cuáles elementos se deben considerar para este honorable puesto. Hay que decirlo, hay varios conciertos que le pueden disputar esa etiqueta, desde el Live at the Isle of Wight de los mismos Who, el descomunal Live at the Fillmore East de los Allman Brothers, el Made in Japan de Deep Purple, el Get Yer Ya Ya’s Out de los Rolling Stones, el Live! de Bob Marley, el In Concert de Derek & The Dominos, el Absolutely Live de los Doors, el Pompeii de Floyd… O más recientemente algún bootleg de Radiohead (el Live At Earls Court) o el H.A.A.R.P. de Muse. Qué hace que uno sea mejor que otro? En todos ellos los artistas dan todo de sí y quedan inmortalizados en todo su esplendor, sin trucos de estudio, haciendo la verdadera magia del Rock, que es el refractar con su música esa energía del público, el mejorar las versiones de estudio con fluidez, con técnica, con acoplamiento, con virtuosismo y con improvisaciones, cosas que comparten todos los directos mencionados.

Por otro lado es endiabladamente difícil lograr grabar exitosamente una banda en su mejor momento, porque generalmente este momento es poco antes de que explote su fama y alcancen su pico de popularidad. No es regla universal, pero generalmente sus mejores conciertos es cuando viven de ellos y no de la explosión de un álbum. Después de su disco icónico, las bandas se saturan, comienzan a cansarse, y las canciones se vuelven más mecánicas en directo. Y es difícil sobre todo cuando se trata de una sola noche (como en este caso), y no los mejores temas de un tour o de varios días, o incluso un collage de pedazos en una misma canción como el Absolutely Live. El hecho de grabarlo tal cual y tener esa presión, quieran que no, influye en el desempeño, y no por nada los mejores conciertos de Zeppelin o Hendrix o Janis no formaron parte de su discografía oficial. De hecho, difícilmente se habrá grabado siquiera el mejor concierto en la historia de cada banda. Esos quedan únicamente para los fans que tuvieron la suerte, y para la memoria del mismo grupo.

El Leeds fue una sola toma de la noche 14 de Febrero de 1970. Townshend llevaba tiempo queriendo lanzar un directo de la banda. Desde mediados de 1969 grabaron muchas de las presentaciones de la gira del Tommy, pero a fin de cuentas el sonido no era muy bueno. Es una lástima, porque el álbum de Amsterdam que tengo es buenísimo, más crudo y fluído que el Leeds, con la banda más suelta y salvaje (sin llegar al nivel del Wight), pero ciertamente la mezcla es muy, pero muy inferior. El rumor dice que Pete quemó las cintas para evitar los discos piratas, aunque evidentemente se le escapó una que otra. Como no podían rescatar mucho de las más de 80 horas que tenían grabadas del tour, en 1970 agendaron 2 fechas, el 14 de febrero en la Universidad de Leeds y el 15 en Hull, para grabar enteras con un estudio móvil, y de las cuales seleccionarían los mejores cortes para el disco en vivo. Sin embargo, en Hull hubo problemas con la grabación del bajo, que quedó fuera en algunas rolas, por lo que se vieron obligados a usar la grabación de Leeds. Daltrey diría que fue una lástima, ya que la de Hull les salió mejor en ejecución y por la acústica del lugar, aunque en lo personal yo no la he oído. Por eso la broma de la duda de si es el mejor disco en vivo de The Who.
Como sea, el disco es tremendo, eso nadie lo cuestiona. El disco original del ‘70 tenía sólo 6 rolas (de ellas 3 covers), más un sencillo  con un par de temas más de esa noche. El relanzamiento en CD en 1995, con las cintas remasterizadas y un sonido aún más limpio y definido, trae consigo 14 temas, y actualmente es considerado el Leeds completo. Sin embargo hay un segundo disco, el Deluxe del 2001, que trae toda la parte del Tommy; bueno, no entero, pero la columna vertebral de la ópera Rock dejando fuera algunos rellenos menores. En el concierto, originalmente tocaron toda la sección del Tommy antes que  "Summertime Blues", "Shakin' All Over", "My Generation", y "Magic Bus", pero se decidió romper la continuidad en el álbum para dejar el Tommy entero en el segundo disco y el resto de material de los LP’s y singles previos en otro, aunque generalmente cuando se refieren al Live at Leeds lo hacen al disco 1. Hay una última versión, la de 40 aniversario lanzada en 2010 que además de todo lo anterior, trae las tomas de la noche en Hull para un total de 4 discos.

Regresando al Leeds para ésta época The Who ya era una verdadera aplanadora en vivo. Muchos de los temas que en estudio eran más tímidos, con más guitarra acústica y un carácter relativamente más suave. La banda aquí se va más por los singles que por canciones de LP’s (salvo el Tommy, obvio). “My Generation”, “A Quick One While He's Away” y “Tattoo”; salvo éstos, los demás son sencillos o covers, e incluso “Heaven & Hell”, con la que abren, nunca salió en estudio, sino que fue creada especialmente para concierto. De cualquier forma, en vivo se vuelven un dragón de 4 cabezas y le dan un trato mucho más feroz e incendiario a las canciones. Olvídense de los arpegios, de los gentiles rasgueos acústicos y por el estilo. Pete hace una carga de dinamita con su guitarra, usando sus famosos Power Chords, creando un catálogo de potentes riffs, dando un dinamismo lleno de Punch a las canciones, reinventándolas, mejorándolas (tanto las propias como los covers) y convirtiéndose en un verdadero mago. Pete aquí se muestra como un verdadero líder, es el que va dando las pautas, marcando los tiempos, dando la dirección a cada canción, mientras la intensísima sección rítmica conformada por Moon y Entwistle hacen una verdadera muralla sónica con las líneas, redobles y fills, ingeniándoselas para seguir a Pete a la vez, en una sincronización de verdad destacable. Roger suena tremendo, pero creo que su cúspide vocal la alcanzará hasta el Who’s Next. El Leeds, es pues un disco cargado de poder e impecable en ejecución. No sé si limpiaron el sonido o hicieron correcciones, pero es realmente perfecto, y no hay errores de ninguno de los músicos que haya podido detectar. Sin embargo, a pesar de la enorme potencia, no es el e vivo más poderoso de The Who. En el Isle of Wight suenan mucho más tempestuosos y brutales, con mucha más adrenalina, y es igualmente impecable. No sé si en Leeds, por el hecho de ser un auditorio cerrado, relativamente chico, y donde fueron universitarios y gente más seria, Pete y compañía se frenaron un poco y quisieron de alguna forma sonar “técnicos y correctos”; y no sé si el espíritu libre de Wight, en medio de la noche, en el campo, ante miles de hippies ovacionándolos, influyó en que prácticamente las mismas canciones suenen tan distintas. Como sea, Leeds es el que ha pasado a la historia como el Mejor álbum en Vivo, así que vamos con él. Para razones prácticas, estaré revisando la versión del 2001, viendo rápidamente las canciones del Disco 1 y las partes sobresalientes del disco 2 correspondiente al Tommy.


El Disco 1 arranca con “Heaven & Hell”. Escuchamos de entrada los gritos y aplausos del público, Keith probando el bombo, John repasando la afinación de las 4 cuerdas y luego la espectacular pirotecnia con esa intro que está para tumbarnos del asiento. Los Power Chords con la guitarra distorsionada en el punto exacto, la compleja pero fluida línea de bajo, la poderosísima batería, con Moon recorriendo toda su batería a una velocidad impresionante, haciendo honor a esa fama de lunático con las baquetas. Una entrada explosiva que de inmediato nos lleva al verdadero nivel del a banda en vivo. Luego nos estacionamos en el doble tono de los versos, y Roger (o es el mismo John???) comienza a cantar con ese tono felino que de la nada alcanza altísimos rugidos. Una melodía adictiva, sobre todo cuando Pete se une en los coros para esas perfectas armonías. Un gran solo a 1:50, en el que, a pesar de que no hay segunda guitarra, la sección rítmica, colosal, no deja hueco alguno y crea el sustento para uno de los mejores requintos de Townshend. Esta canción la escribió Entwistle, pero nunca se grabó en estudio, siendo un clásico para abrir conciertos, y queda perfecta por su energía para entrar de lleno en el virtuosismo y fluidez de esta banda.  Hubiera quedado perfecta en el Next, pero por alguna razón la dejaron de lado, y ni siquiera la lanzaron como single. La canción es perfecta en su construcción, pegajosa sin ser pop, permite que los tres músicos se luzcan en su virtuosismo, el requinto es extraordinario, el riff es de esos que se vuelven históricos, y es poderosísima. De las mejores canciones del catálogo de The Who y lo increíble es que sólo la podamos escuchar en vivo. A mi gusto de las mejores del concierto.

Todavía no se difuminan los aplausos cuando entramos al ya conocido riff descendente de “Can’t Explain”. Ésta canción es de las que no se editó en ningún disco, pero fue lanzada como single en ’64-’65 y es parte de las ya clásicas de The Who. Fue de las primeras que compuso Pete cuando empezó la presión de los Beatles y de los Kinks de lanzar rolas propias. Jimmy Page tocó la segunda guitarra en el single. Aquí Pete se las arregla por sí mismo para hacer la poderosa guitarra de manera maestral. Pete siempre se caracterizó por funcionar más como un segundo guitarrista más que como lead, con sus potentes acordes y la manera de llevar las rolas, y esta es una perfecta muestra. La canción es genial, muy rítmica, con un riff incisivo de sierra eléctrica, el diálogo entre Roger y las armonías de John y Pete que le contestan el título tras cada verso. El bajo enorme, que no se contenta en llevar el riff, sino que agrega fills y remates como si fuera batería, y el mismo Moon que suena colosal. El solo de buena manufactura, mostrando que Pete también es un genio en este aspecto, aunque aquí es más bien breve. Un verdadero clásico que los muestra aquí en plena forma. Al final Roger platica un poco con el público, bromea, y presenta la siguiente canción.

Viene después el primer cover de la noche. “Fortune Teller”, escrita por Allen Toussaint (bajo el pseudónimo de Naomi Neville) y grabada por primera vez por Benny Spellman. La versión de los Rolling Stones en el Got Live If You Want It me parece superior, más fluida y rápida con un trato más R&B, con ese espíritu oscuro y amenazador por los coros. Pero esta también es magnífica, más pausada y apocalíptica. The Who le da un gran trato a la versión y se la apropia por completo haciéndola casi irreconocible. Un bajeo elástico, la batería sin tregua, y esa forma en que rematan los coros: “Said You're in loOOooOOOOve" y un breve silencio que deja en suspenso para volver a cargar. Aceleran a partir de la segunda mitad, con los instrumentos ya a toda marcha. No es el mejor cover que hayan hecho los Who, pero es una muestra del gran trato que dan alas canciones ajenas.

Al final se liga con los arpegios raudos de “Tattoo”, que es muy semejante a la limpieza técnica de la versión de estudio del Sell Out. Aquí podemos disfrutar esa perfecta combinación entre los 3, alternándose en las partes lentas, creando tensión y haciendo esos crescendos durante los puentes. El que más destaca y mejora es Moon, quien le imprime más fuerza a la batería, ya que John y Pete pocos cambios pueden hacer a la ya perfecta versión de estudio. Una obra maestra en estructura, y una impresionante muestra de armonías y escalonamiento vocal que tenía el cuarteto. Pocas bandas son capaces de repetir este despliegue que parece magia (cof cof –overdubs – cof cof) en estudio y mejorarlo incluso en vivo.

Tras los aplausos, me parece que es Pete el que presenta la siguiente canción, compuesta por Mose Allison. “Young Man Blues” alcanzó su versión definitiva en manos de The Who. Esta versión es colosal. Considerando que la original es básicamente el poderoso riff con el patrón de blues, aquí tiene un trato apocalíptico con la batería y bajo haciendo figuras tan importantes como la guitarra, extendiéndola de una forma brillante a la que no le falta ni sobra una nota. La exactitud con la que se combinan los instrumentos para establecer el diálogo con Roger deja sin aliento. Daltrey por cierto, hace la canción en esta primera parte con esa manera de cantar, llena de blues y actitud, con un tono amenazador y aplastante. Parones y arrancones que suenan como cuchilladas sónicas, hasta que entramos a la larga sección instrumental, comenzando con el chugga-chugga de la guitarra, una especie de solo de bajo, luego el de la guitarra destrampada, Roger gritando al fondo desquiciado, Moon masacrando su batería, requintos y más requintos con una furia inusitada, en los que podemos oir a Pete exprimiendo cada recurso y nota de su brillante Gibson SG. Uno de los momentos más intoxicantes y maravillosos del rock. Bajan la instensidad por un momento para luego volver a crear esa erupción de notas que no cesa hasta el último rugido de Daltrey y el cierre apocalíptico al unísono.

Sigue “Substitute” otro de los temas que sólo salió en single en el ’66. Curiosamente yo estaba absolutamente familiarizado con este setlist gracias al concierto de Amsterdam que me memoricé primero, pero mucha gente se habrá perdido de estos singles y les parecerán una grata sorpresa, ya que las versiones de estudio sólo saldrían en compilaciones. Una guitarra juguetona, con una melodía relativamente pop, pero que aquí es tratada sin miramientos. Incluso siendo un tema más melódico, Moon suena brutal y no se contiene en su constante ataque a los platillos. Después Keith bromearía diciendo que no recuerda haberla tocado de tan drogado que estaba: “los muchachos debieron haber puesto otro baterista en mi lugar”. Jajajaja! No, es mas bien triste, un deja vú, si saben a qué me refiero.

Siguiendo con los temitas pop, viene “Happy Jack”. Ésta canción salió como single y como bonus track en versión acústica en el A Quick One. Aquí viene mejorada y aumentada, con la guitarra puntanedo tonos de manera sofocada y el bajo llevando el rol protagónico con ese juguetón riff. Van armando la tensión y en esta versión eléctrica si logran una tremenda explosión durante los coros, con los Power Chords como olas de tsunami y Moon nuevamente haciendo un despliegue descomunal. Los “la-la-la’s” son divertidísimos. En general, la canción mejora bastante, agarrando un punch del que carecía por completo en el álbum.

“I’m A Boy” cierra esta trilogía de temitas pop relativamente inofensivos. Pete es quien inicia cantando, y con la guitarra relativamente limpia, hasta que Roger entra con su voz más ronca y la guitarra también se ensucia para el puente. Ambos se combinan para el estribillo “I’m a boy, I’m a boy”. La canción es relativamente sencilla en estructura, con Entwistle dominando con bajeo simple pero profundo. La sección del 1:30 en el que se escalonan para los “uhhhh’s” es simplemente majestuosa. Luego el aguijoneo de guitarra para regresar a los versos. La canción dura hasta el 2:40, pero el track se sigue 2 minutos más en lo que presentan la micro-ópera “A Quick One While He’s Away”, payaseando entre ellos y con el público, a quien arrancan más de una carcajada, amenazando incluso con que Keith Moon la va a cantar.

“A Quick One While He’s Away” inicia con la sección acapella a 3 voces en perfecta armonía, a manera de intro. Vienen luego los arpegios y después la inserción de la sección rítmica. Roger canta en tono afectado y extendiendo la última sílaba, de manera bastante cómica. Al minuto vienen los coros en armonía. La batería y el bajo mejoran bastante, y hay mucha mayor presencia de la guitarra, que con la distorsión hace que la rola cobre una nueva dimensión. Al 1:30 viene el cambio de tono y sección, cantando un pegajoso estribillo a 3 voces que se convierte en una parte de “lalalá’s”. Las partes instrumentales suenan enriquecidas y más poderosas, y además se la pasan payaseando entre secciones. En la tercer sección, cerca del minuto 3, Moon recorre literalmente su batería a una velocidad imposible, hasta que entran en ritmo semi-country y festivo. Al 3:40 arranca la sección de “soon be home”, más calmada y rítmica, con Moon haciendo ese suave ritmo de galope con las baquetas. Otra serie de guitarrazos, para entrar  al 4:50 a la parte más desmadrosa y alegre de la rola. Y bueno, se siguen con cambios a diestra y siniestra, amplificando para bien el efecto de la versión de estudio, que a comparación resulta casi inofensiva. Aquí la potencia instrumental resalta el aire lúdico y divertido de la rola, que se extiende hasta el 8:30. En este3 caso se van más rápido ya que en álbum dura más de 10 minutos.

Sigue otro de los puntos destacados “Amazing Journey/Sparks”. Este tema es original del Tommy. Después de “A Quick One” en Leeds tocaron la parte que corresponde a Tommy, pero en la reedición de 1995 se brincaron toooda la Ópera Rock y dejaron sólo este tremendo corte. Para la reedición deluxe del 2001, en la que si se incluye en Tommy como disco 2, se omite este track en el disco 1y queda en orden como la pista 4 del Tommy. Bueno, el caso es que es algo que hay que oír para creer. La reinterpretación es magnífica. En el Tommy la canción es acústica, y le da un aire inocente, sencillo. Daltrey incluso canta en un tono casi infantil. Aquí Pete no podría subirle más a la distorsión, todos tocan al límite, con una batería apocalíptica que no tiene nada que ver con la timidez de estudio. La guitarra es poderosísima, atacando con agudos, de repente volviéndose una sierra devastadora, combinándose con el bajo, sacando a relucir riffs y más riffs por todos lados. Entwistle hace uno de los performances de su vida, jugando con los tonos, haciendo líneas elásticas y de repente tomando una velocidad que parece que está haciendo solos. Y hablando de, en la transición a “Sparks”al 3:15, Townshend hace un riff-solo descomunal que recuerda un poco a Hendrix en “Foxy Lady”. La canción va creciendo con el despliegue de virtuosismo casi violento, guitarrazos, el solo de bajo al 4:20 recorriendo todo el brazo de manera dinámica y sin perder el ritmo, hasta regresar a la figura principal. Ufff! Luego la parte centelleando al 5:15, con tremendas combinaciones. Es para quedarse babeando, en serio. Hacen ver la versión de Tommy como una canción de niños, terminando de manera verdaderamente apocalíptica. Si alguien aún en el universo duda que The Who merece cuando menos una B como banda, simplemente necesita sentarse y escuchar esta canción a todo volumen con audífonos.

Continuamos con otro cover, “Summertime Blues” de Eddie Cochran, y que si me preguntan, también encontró su versión definitiva con The Who. Una canción a la que le sacuden un poco el sol y la arena para hacerla mucho más pesada, sin quitarle lo pegajoso, eso sí. La alentan un poco para que los Power Chords puedan hacer efecto. Aquí John se lleva la versión. Se trata de una canción con una escala de 4 tonos que suben y bajan. Algo muy simple. Pero Entwistle hace una cantidad de artilugios, líneas, riffs y figuras, que llenan absolutamente cualquier hueco. Alguna vez me pasaron una versión de The Who (no sé si ésta) sin la pista de guitarra por un error de grabación. Les juro que no hacía falta. Parecía que el solo estaba haciendo un inacabable bajeo que llenaba todos, absolutamente todos los espacios. Y, bueno, Keith tampoco desmerece, entre todos se la adueñan y le dan un trato mucho menos inocente que la original,  pero esta rola es de John, sin duda alguna. Una verdadera cátedra de bajo.

Siguiendo con los covers, vamos con “Shaking All Over” de Johnny Kid. Otra canción rockabuilly, rítmica y muy pegajosa, a la que le cambiaron la cara para convertirla en una rola amenazante y oscura. Desde el riff inicial, medio sofocado, con guitarra y bajo espejeándose en la deliciosa escala. Parón. Rugido de Daltrey. Regreso instrumental. Parón. “Shaking AaaAAll OooovEEEEEEER!!!!” No les encanta? Esta vez Pete va creando chispazos de guitarra, como verdadero lead, dejando que John se encargue del oscuro riff. Al 1:40 Keith hace un redoble a toda velocidad que da pie a un jam instrumental con un solo asesino de bajo mientras Pete juega con el feedback y Keith masacra su batería. Luego otra vez al ritmo y están haciendo una especie de triple solo al mismo tiempo. Pete revienta su guitarra con agudos. Roger grita al fondo. Crean una sensación espídica y ponderosa que quizá solo Zeppelin puede repetir. Hacia el final regresan a los versos y a un último estribillo, para despedirse con otra pincelada de Townshend. Brutal. Una verdadera maravilla y un gran tributo a Johnny Kid. Con estos dos covers, parece que hicieran todos los trucos imaginables del Rock, siempre parece que duran enormidades (no por malas, al contrario) pero “Summertime” dura apenas 3:20 y “Shaking” menos de 5 minutos. Cómo lo hacen? Es un misterio, pero son de los mejores covers de la historia.

El tremendo cierre se extiende con “My Generation” el himno por excelencia de The Who. Y si la versión original era ya descomunal, en ésta hacen un medley que resume en 15 minutos el Tommy entero, con una cantidad de riffs orgásmicos, algunos tomados del Tommy, regresando eventualmente a “My Generation” otros improvisados, pero todos tejidos de una manera que los 15 minutos te mantienen al filo de tu asiento. Y a veces te tumban! Los requintos también sobn muy buenos. No es Hendrix, pero Pete sabe cómo tratar una maldita guitarra, y no lo hace gentilmente. Por momentos el tema se vuelve caótico, pero cuando parece que van a salir desbocados cada cual por su lado (como al 5:35) hace un silencio para reagruparse en torno a Pete y comenzar de nuevo con la creación de tensión. Esa parte en que Pete regresa con la guitarra tímida es excepcional. Sólo le falta usar un arco de violín. Jajaja. Y luego de la nada, se convierten en una locomotora desbocada, sin freno alguno, con Keith atacando sus platillos y el bajo de John retumbando, como si quisiera reventar los amplificadores sólo con las notas. La banda sigue improvisando secciones con maestría, a veces más tendientes al blues y a veces al Hard Rock. Al minuto 10 comienzan a armar un tremendo Medley con “Sparks”, "See Me, Feel Me" con la guitarra cortante. En serio, esto es algo que se debe escuchar antes de morir. Esta rola en vivo viene siendo el equivalente a “Dazed & Confused” de 27 minutos, con la ventaja de que no trae arco de violín y que no se requiere ser un experto para quedar fascinado por cada una de las notas. El nivel instrumental es monstruoso. Y junto con “Heaven & Hell” debe ser la mejor del álbum.

La versión más conocida del Leeds cierra con “Magic Bus”, que fue otro single y que tituló una compilación de lados B en 1968. La original es acústica y más juguetona. Aquí prácticamente conservan el ritmo de Keith con las baquetas y la melodía. Pete hace arreglos eléctricos mucho más blueseros, y el mismo Roger canta de forma más oscura y feroz. Townshend y Entwistle contestan el título casi desgañitándose. La canción va tomando fuerza y creando tensión en el jam. La rola estalla hasta el 3:20, con la metralla de la batería y el bajo rugiendo, hasta que regresan lentamente a la figura bluesera para continuar improvisando y jugando con la intensidad, haciendo una pieza casi progresiva. En el punto climático tenemos incluso un solo de armónica de Roger, que quizá no sea un virtuoso, pero funciona a la perfección en la rola. Al 6 pareciera que se niegan a terminar y extienden el final de la canción y concierto durante minuto y medio, hasta ahora si el cierre absoluto y magistral. No es una canción muy conocida, pero le dan también un gran trato y sirve bien como cierre de concierto. Aplausos. Casi se puede ver a la gente de pie en la merecida ovación.

El disco 2 trae el Tommy casi completo, con el siguiente tracklist:

1) Overture; 2) It's a Boy; 3) 1921; 4) Amazing Journey/Sparks; 5) Sparks; 6) Eyesight to the Blind  7) Christmas; 8) The Acid Queen; 9) Pinball Wizard; 10) Do You Think It's Alright?; 11) Fiddle About; 12) Tommy, Can You Hear Me?; 13) There's a Doctor; 14) Go to the Mirror!; 15)  Smash The Mirror; 16) Miracle Cure; 17) Sally Simpson; 18) I'm Free; 19) Tommy's Holiday Camp; 20) We're Not Gonna Take It.

Me volvería loco si reseño de nuevo el Tommy, y más en esta versión en vivo. Por lo general se apegan a las estructuras de las versiones originales, pero evidentemente las rolas suenan potenciadas por la guitarra de Pete, que se olvida de la acústica por largos lapsos. La distorsión magnifica los tremendos riffs y los convierte en feroces rockers. Las mejores a mi gusto son (evidentemente) “Amazing Journey/Sparks” que ya la vimos en la versión del disco 1 sin el Tommy; “The Acid Queen” y “Pinball Wizard” también cobran dimensiones descomunales en este concierto, y el cierre con “We’re Not Gonna Take It”, es inmenso. Aquí se alcanzan a oír los cambios de pastilla de Pete, jeje. Sigue siendo una tremenda versión, pero Roger comienza a oírse cansado y llegando apenas a los tonos altos hacia el final del Tommy.


En fin, sin desmerecer la versión en vivo de Tommy, el disco 1 es el que se volvió inmortal. Si pueden conseguir la versión de 14 temas está bien. El disco 2 con Tommy en vivo también es magnífico, pero el sonido no se limpió tan bien (no fue la misma remasterización, y se nota a leguas), y por la estructura del Rock Ópera, no hacen cambios mayores a las rolas como en el disco 1. Acaso más potencia, pero ya hacia el final comienzan a notarse más cansados, sobre todo Daltrey.
Como sea, y en cualquiera de sus ediciones, el Live at Leeds no se volvió un disco mítico por nada. La ejecución y potencia son cosa fuera de este mundo. El sonido es relativamente limpio y en lo personal me encanta que el bajo predomine tanto y no está aplastado al fondo como muchos otros conciertos.
The Who era una banda grande en estudio, pero inmortal en vivo, donde se destrampaban y daban su verdadera personalidad a las canciones: una mezcla perfecta de violencia y elegancia. Retomando la idea del inicio, no sé si sea el mejor en vivo de The Who. Tomando en cuenta la limpieza del sonido, quizá lo sea, pero ellos mismos reconocieron que no fue su noche más brillante. Con todo, el Live at Leeds ha pasado a la historia como el mejor disco en vivo jamás grabado. Imagínense al grupo en una buena noche!!! Un Must Have! Sin duda, además del aura mítica que lo rodea. Si no has oído el Leeds no has comenzado a oír Rock.

 

 

Por Corvan 

 

  

 

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