MASTER OF PUPPETS (Metallica, 1986)

 

Artista: Metallica (C)

Fecha de Grabación: Sep – Dic ‘85

Fecha de Lanzamiento: 3 de Marzo de 1986, USA

Discográfica: Elektra records

Productor: Metallica y Lemming Rasmussen

Calificación: 10 (MUST HAVE)

                        

 

Era: Metal (1970-???)

Subgénero: Trash

Mejor Canción: Master Of Puppets

Canciones: 1) Battery; 2) Master Of Puppets; 3) The Thing That Should Not Be; 4) Welcome Home (Sanitarium); 5) Disposable Heroes; 6) Leper Messiah; 7) Orion; 8) Damage, Inc.

 

Y volvemos a Metallica… Muajajaja! No soy rencoroso. Bueno sí, pero eso no quita que este disco sea una maldita obra maestra, así que dejemos de lado los hardfeelings y trataré de reseñar el Mastert of Puppets de la manera más objetiva posible. Ya me desquitaré justamente cuando pasemos del Black Album…

Lo dicho. Metallica alcanzó con este disco un nivel de madurez impresionante, combinando una potencia inaudita del Trash, con mayor melodicidad que los discos previos, y un nivel técnico instrumental envidiable, logrando un balance perfecto de estos elementos para un álbum redondo. Creo que hay consenso universal en que el Master of Puppets debe ser uno de los mejores discos de Metal de la historia, si no es que el mejor. Aclaro que esto lo digo sin ser fan del metal, tomando en cuenta lo que he escuchado y también las críticas en general que he leído, no se me vayan a ofender los fans hardcore. Quizá debamos decir que es el disco que comenzó a abrir las puertas del Metal (el de a deveras, no el de spray y maquillaje) al Mainstream, y al ser un disco relativamente “Mainstream”, es el que recibe mayor aclamación tanto de críticos como de fans. A lo que voy, es que el Master es considerado como una obra de arte incluso por gente MUY alejada del metal.

Es además el último con Cliff Burton, por lo que el nivel instrumental que alcanzan los 4, no lo recuperarán jamás, con perdón de Jason Newsteed. Lo que hace Cliff con las 4 cuerdas es realmente impresionante, y aquí todavía la banda trabajaba como un equipo. El bajo con Burton funciona como un potentísimo instrumento solista, sobre todo en este disco. Es parte creativa, que aporta enormidades y no sólo da sustento a la estructura de la canción, no sólo es parte de la sección rítmica, sino que en ocasiones compite y gana en protagonismo sobre las guitarras. Y lo que hace en “Orion”, bueno, esa simple rola le vale un lugar entre los más tremendos bajistas de la historia. Después de John Myung, Cliff debe ser mi bajista favorito de metal, pero insisto que mis conocimientos son muy limitados al respecto. Y por otro lado, ya está visto que a Jason jamás le permitirían tener un nivel creativo del mismo nivel. No tenía la misma capacidad, pero además la banda le impuso un freno de mano que hizo que el bajo perdiera mucho brillo en los siguientes discos.

En 1984, apenas tras lanzar el Ride The Lighting, la banda comenzó a ganar más reconocimiento. En uno de los conciertos, el director de Elektra Records, Michael Alago, los escuchó en un concierto y se fue de espaldas. Los firmó de inmediato por un dineral, con lo que la banda pasó a una disquera importante, siendo de las primeras de Metal serio en hacerlo. Pronto lograron irse a su primer gran tour europeo donde tuvieron una buena aceptación para una banda de Trash. Regresando a Estados Unidos ya eran una especie de suceso, y comenzaron a encabezar festivales y tours, mandando a grupos que tenían más bagage, como Tank, WASP y Armored Saint a telonearlos. Por estas fechas, dieron sus primeros conciertos para multitudes que superaban los 60 mil asistentes.

Elektra comenzó a pedirles un nuevo disco, pero no quisieron apresurarse, sino ir creando poco a poco las canciones, de manera que tuvieran calidad y no sonaran forzadas ni hechas a la carrera. A finales del ’85 tenían ya material suficiente y entraron a los estudios Sweet Science en Copenhague, bajo la producción de Lemming Rasmussen, que ayudó a pulir el sonido respecto a los discos previos, definiendo mejor cada instrumento, pero manteniéndolos con un sonido suficientemente sucio y alejado del pop.

En fin, el Master sigue un poco la línea del Lightning, en el sentido de que no es un disco conceptual, pero gira en torno a un tema base, que se va tocando en algunas canciones. El tema es ese “titiritero” que controla vidas, que quita voluntades, que roba el alma y nos convierte en marionetas manipulables y débiles. Y no, no habla del diablo, sino de diversos “Titiriteros” como son las drogas, la religión, los políticos que organizan guerras a diestra y siniestra pero se mantienen a años luz del frente, la alienación social reflejada en instituciones mentales… en fin, el disco en general tiene un aire oscuro y pesimista, casi paranoico, dando a entender que estamos controlados por todas partes, pero a la vez es una voz furiosa llamando a luchar contra esa manipulación.

Apenas son 8 temas, siendo el más corto de poco más de 5 minutos y el más largo de unos 8:30, es decir, está bien balanceado, sin piezas excesivas y con duración que nos permite apreciar los constantes cambios sin que la rola se vuelva repetitiva o sofocante. Riffs elaborados, combinaciones más complejas entre las dos guitarras y el bajo, un sonido muy intenso y potente, pero sin olvidarse de lo melódico, y una batería de metralla, potentísima y con Lars en su mejor momento. Un minuto del Master es más nutritivo que el St. Anger entero. Es oscuro, pero tiene ganchos sin sonar comercial. Es decir, incluso el tema principal, que es una joya y tiene riffs pegajosos, difícilmente aparece en MTV y estaciones de radio comerciales, a diferencia de rolas del Black Album, donde la tendencia comercial es ligeramente más evidente. Aquí todo tiene un nivel muy parejo, en el sentido de que todas las rolas valen la pena, aunque hay algunas joyas en las que se volaron la barda. Muchas de estas son ya clásicos del Metal, y fueron temas que influyeron muchísimo en la dirección que debía tomar el Trash. No es un disco propiamente revolucionario, creo que ese mote lo merece más el Kill Em All, pero si sentó nuevos parámetros para futuros discos. También demostró que el Trash y el Metal en general no están peleados con el éxito comercial. Metallica comenzaría a despegar en serio tras el lanzamiento del Master of Puppets, sacando el género del anonimato. Aun no a un nivel masivo, como el Black Album, pero si tuvo una poderosa onda expansiva que los llevó a ellos y a otras bandas aun público mucho más amplio.

Entre los mitos urbanos está el de que Dave Mustaine les ayudó con algunos riffs, pero no lo acreditaron. Por supuesto, no tengo manera de corroborar esto, pero Dave hubiera sido muy estúpido de volver a cometer el mismo error, o no?

 

El disco arranca con “Battery, en la que inician con unas guitarras suaves y de sonido limpio, con cierto aire español. Una buena combinación de rasgueos con un arreglos armónicos a 2 o 3 guitarras de Kirk, que al :35 se convierte en el poderosísimo riff principal de la canción, transformando la intro en una brutal aplanadora. Al 1:05 cambian la figura a una más rápida y destructiva, que es la que domina durante los versos, con guitarras oxidadas, y una combinación impresionante de la sección rítmica, acoplándose de manera magistral para llevar ese vertiginoso ritmo mientras Lars agrega remates y arreglos, multiplicándose y llevándose la rola. Al 2:45 nos quedamos un instante con un Power Chord en un falso final, pero regresan con un cambio de ritmo para un solo que inicia muy melódico, entretejido con Ulrich haciendo virtualmente un redoble por toda la batería, para después impulsar a Hammet en la parte explosiva del solo. La guitarra se prende en llamas con una velocidad y precisión apabullante. Luego tenemos un asombroso despliegue de doble bombo. Sin duda Lars está en su mejor nivel. Cliff pasa un poco desapercibido por el volumen, pero también va a toda máquina con una velocidad casi imposible. James por su parte suena rabioso, con una potencia increíble, dominando por fin ese sello propio, cantando con la garganta en un tono rasposo que es dificilísimo de mantener. La letra habla sobre la manera en que la ira y el odio pueden llegar a dominarlo a uno hasta perder el control: "Smashing through the boundaries, Lunacy has found me, Cannot stop the battery". El título también sirve de tributo indirecto para el club Old Waldorf, que estaba localizado en el #444 de la Calle Battery. Jeff Pollack lo fundó en 1976 y hasta 1980 pasaron por ahí varias bandas que se volverían míticas en la escena del metal, hasta que fue cerrado en 1983. Tremenda canción, que nos muestran a Metallica ya en otro nivel, haciendo multipartes y engranando a la perfección los cambios de ritmo, hilvanando muy bien la estructura, y demostrando un salto en nivel instrumental respecto al disco previo. Y sobra decir, este es uno de los mejores trabajos de batería de Ulrich en toda su vida. El primer clásico del álbum.

Seguimos con la pista titular del disco. “Master of Puppets” es de las mejores canciones de Metal que he escuchado. No, permítanme decirlo: Es la MEJOR canción de Metal que he escuchado hasta la fecha. Una canción multiparte que raya en el Prog, con una violencia inusitada, uno de los mejores requintos de Kirk Hammet, letras melódicas y pegajosas, letras abrasivas, y una sección rítmica descomunal. Qué más se puede pedir? Inicia con una intro espectacular y ya icónica. El crash de Lars espejeado por Cliff, a lo que se le suma el abrasivo riff a dos guitarras con destiempos y esa escala descendente que ya es parte de la cultura popular, seas metalero o no: “TUM duhmmm duhhmm DUUUUUUUUUUM!” Luego la guitarra y batería entran de lleno con un beat poderoso y al :50 Kirk hace un acento agudo para entrar en el ritmo trash de los versos. Hetfield suena descomunal, mostrando su madurez vocal y dominando ese difícil tono. Casi te avienta del asiento cuando empieza a cantar. Y lo curioso es que a pesar de la potencia con que lo hace, sigue sonando pegajoso y con un montón de ganchos. Hay algo de malignidad en la melodía, pero es inevitable gritar con él cada “Master, Master!!!”. Cuando la canción amenaza con volverse abrumadora de tanta potencia, hacen un giro de 180° al 3:30, bajando la intensidad casi a 0. James inicia con un delicado arpegio lleno de delay, y Kirk inicia uno de los pasajes instrumentales más memorables, con ese tritono característico que tras un par de vueltas revienta en un solo perfecto, emotivo, intenso y cargado de energía. Pareciera que está haciendo llorar su guitarra. Poco a poco la canción va subiendo, James agrega distorsión y al 4:45 Lars y Cliff empiezan a crear tensión con un ritmo entrecortado. De pronto la canción es una aplanadora del fin del mundo, y estamos de nuevo cantando ese pegajoso estribillo más pausado: “Master, Master… laughter, laughter…” tras lo cual Kirk se discute con un espídico solo. Y si anteriormente parece que la guitarra llora, aquí parece que carcajea. Más riffs haciendo escalas y Lars haciendo un solo de batería mientras regresamos a los versos. Siguen intercalando secciones de manera impresionante, haciendo que la canción fluya a pesar de su potencia y duración, hasta cerrar con una secuencia de guitarras al revés y risas macabras y sobrecogedoras. Cliff no se lleva los reflectores, queda un poco oculto por los grandes riffs de guitarra, pero también hace una gran labor, sin puntear los tonos, sino haciendo complejos arreglos y recorriendo todo el brazo del bajo con sus adornos. La letra es de destacar. Es una dura crítica a los que caen en la adicción de las drogas, particularmente la cocaína. Toda la letra es de gran nivel, pero hay versos que destacan, como “Master of Puppets, i’m pulling your strings, twisting your mind and smashig your dreams” o "Taste me you will see, More is all you need, Dedicated to how I'm killing you!" o “Chop your Breakfast on a mirror”, donde dejan clara la intención lírica si alguien aún tenía dudas. En fin, 8:35 de perfección pura y violenta, sin desperdicio alguno, y con un nivel instrumental impecable. “Master of Puppets”, además de ser quizá la canción más icónica de Metallica, logró un montón de premios de medios especializados en Metal e incluso de Rock en general. Una joya.

Luego tenemos “The Thing That Should Not Be”, que sin ser mala, me parece la más prescindible del disco. Arranca con un inicio oscuro, pero suave y lento, con el bajo de Cliff retumbando. Luego viene un riff muy potente y atascado de distorsión, pero la canción termina siendo la menos elaborada del álbum. El riff es demoledor, pero después de un rato se comienza a hacer cansino. Además Hetfield espejea por momentos la melodía vocal con la guitarra, haciendo la rola aún más espesa. Hammet hace un solo  ácido al 3:40, que ciertamente no es su mejor trabajo. Líricamente tampoco me impresiona, ya que retoman parte de la mitología de H.P. Lovecraft, su Necronomicon y Cutulhu, que siendo sinceros, nunca me ha fascinado. Creo que con “The Call of Ktulhu” era suficiente para rendir su tributo. Esto hace que musical y líricamente sea la canción que más desencaja con el resto del álbum. Lo más destacado a mi gusto es Burton, que hace un buen papel, sobre todo cuando hace esas escalas ascendentes justo antes de que la canción explote en los fragmentos trash.

Afortunadamente sigue “Sanitarium” otra de las ya clásicas de Metallica. Se podría decir que esta es “la balada” del disco, a falta de una más tranquila, aunque la parte lenta dura apenas la mitad de la canción. Nuevamente, la composición es de primer nivel, elevando lentamente la potencia, de manera casi desapercibida. Arranca con unos juegos armónicos que dan paso a un arpegio muy místico y melancólico, lleno de eco, al que se le unen unas ráfagas de platillos antes de entrar en un ritmo lento y adormecido. Al:45 Kirk se une a la intro con un solo de medio minuto, de gran manufactura, y que también sirve para adentrarnos a esa atmósfera oscura y melancólica. La canción está inspirada en la película One Flew Over the Cuckoo’s Nest, más conocida en Latinoamérica como Atrapado Sin Salida, con la mejor actuación de Jack Nicholson en su vida. Y como la película, la letra trata de una institución mental que en lugar de curar, va alienando más y más a los internos, de manera que si no estaban locos, terminan estándolo, en una metáfora de la sociedad. Aquí se nota el crecimiento de James como letrista: “Welcome to where time stands still, No one leaves and no one will” o “They keep me locked up in this cage, Can't they see it's why my brain says rage” al 1:45, tras lo cual termina esta sección y la rola cobra más intensidad para el estribillo. El estallido es breve, ya que al 2:10 regresamos al medio tiempo para otro breve solo de Kirk, que con ayuda de Hetfield, logran ese espectacular tritono. Regresamos al siguiente verso: “Build my fear of what's out there, Cannot breathe the open air, Whisper things into my brain, Assuring me that I'm insane…” y la rola comienza a ganar nuevamente velocidad con un nuevo estribillo (imposible no gritar ese “Saaaa-ni-tarium, let me be”), tras lo cual la canción se acelera con un nuevo riff entrando a una sección trashera, con Lars desbocado,  Cliff haciendo espectaculares figuras y Kirk haciendo un gran despliegue de riffs y preparando la metralla para el solo principal al 4:30. No soy fan de cuando los guitarristas ametrallan notas a lo loco, haciendo 45,000 notas por minuto, pero aquí Kirk no lo hace a lo loco, lo hace rapidísimo y con un gran sentido melódico, haciendo otro de sus requintos más memorables, ya convertida la canción en una aplanadora. La coda son riffs y más riffs a partir del 4:45, con cambios de ritmo y una poderosa demostración instrumental, en la que prácticamente los 4 están haciendo solos a un tiempo y sobresaliendo Lars con el doble pedal de su batería.

Continuamos con “Disposable Heroes” con una de las entradas más rápidas y crudas del disco, con Ulrich nuevamente haciendo gala del doble bombo y las guitarras combinándose en ese tono ácido tan peculiar. Luego bajan el tiempo, y Cliff hace un bajeo monumental, agresivo y a toda máquina, atacando la rola de una forma vertiginosa. En un minuto y medio recorremos 4 o 5 riffs de gran calidad y apenas es la intro!!! Insisto en que a estas alturas, esta canción vale más que todo el St. Anger. La letra empieza hasta el 1:35, con James sonando nuevamente enfurecido. No es una melodía tan memorable como las otras, pero funciona con el propósito de la canción. La violencia de la misma va de la mano con la letra, que hace referencia a la guerra, y como los políticos los usan de carne de cañón en los frentes: “Soldier boy, made of clay, now, an empty Shell, Twenty one, only son but he served us well”, atacando esa doble cara estadounidense en que los chicos tienen cierta edad en que ya pueden ser reclutados para matar, pero son demasiado jóvenes para comprar legalmente una cerveza. La letra es crudísima y va muy de la mano con la violencia de la rola, con un estribillo tan contundente como cierto: “Back to the front, you will do what I say, when I say, Back to the front, you will die when I say, you must die” y continua el siguiente verso con “Barking of machine gun fire, does nothing to me now, Sounding of the clock that ticks, get used to it somehow”. Está estructurada de manera que ciertas estrofas están desde la perspectiva del joven soldado, y los siguientes dos y los coros desde la perspectiva del comandante, general o político que considera al joven un “héroe desechable” para su conquista.  El mensaje de la canción está más vigente que nunca, sobre todo con la polémica de Irak. Lo que no se mantuvo fue la postura de Metallica, que apoyaron abiertamente a Bush y sus políticas  intervencionistas. Como sea, la rola es buena, pero me parece que el guitarreo es ligeramente excesivo, aunque el solo del 4:25 es increíble. Lo que si destaca es la sección rítmica, con Cliff y Lars agigantados y llevando un ritmo a velocidad de la luz mientras e las arreglan para despegarse y hacer arreglos, fills y escalas magníficas. En referencia a esta canción, se alcanza a ver un casco y una chapa de identificación en la portada, que también se puede interpretar como el cementerio donde están los jóvenes caídos.

Y ya que estamos entrados en críticas, seguimos con “Leeper Mesiah”, ligeramente más lenta, pero con aún más potencia, riffs más logrados y con la religión como blanco esta vez. A estas alturas ya resulta redundante hablar de riffs, pero nuevamente muestran un catálogo bastante nutrido, desde el arreglo fortísimo de bajo con que arrancan después de la cuenta de Cliff, luego el riff principal y más destructivo al :20, seguido de un largo Power Chord y otro arreglo oscuro y entrecortado, para después el riff más rápido que conforma los versos. Burton es quien va guiando en esta gran intro y en el resto de la rola, logrando protagonismo por sobre las guitarras. James arranca con es crítica despiadada sobre la iglesia y su manera de manuipular para ganar adepto$$$, prometiéndoles salvación a cambio de dinero: “Spineless from the start, sucked into the part, circus comes to town, you play the lead clown”. Trash puro, cambios de tiempo, intercalando de manera sofisticada cada parte. La batería nuevamente en su mejor nivel y con un gran despliegue del doble bombo. Al 3:15 tenemos una gran sección instrumental con una guitarra no muy rápida, pero sí muy vigorosa, y al minuto 4 viene ahora sí el sólo espídico, mostrando la mejor técnica de Hammet. El coro tiene poca melodía, como el resto de la canción, pero ese verso queda para la historia: “Send me money, send me green, Heaven you will meet, Make a contribution, and you'll get a better seat”. Qué pasó con este Metallica contestatario, rabioso, antimainstream y que aparentemente se ponía de lado de los débiles?

El penúltimo track es “Orión”, el tema instrumental de este tercer disco de Metallica. Es una verdadera joya. Cada instrumento tiene la modulación perfecta, y aunque también está acreditada a Hetfield y Ulrich, es de todos sabido que es una pieza en su mayoría de Cliff Burton, su propio réquiem, su canto del cisne... La canción inicia con un magnífico bajo distorsionado, con un aire majestuoso y épico en esas notas sostenidas del principio. La canción va en un lento fade in, agregándose las guitarras con una armonicidad sorprendente en el riff principal. Al 1:43 Cliff hace un magnífico arreglo, más lento, con las guitarras haciendo un gran telón de fondo, y luego regresan a esa figura poderosa y cósmica. Cerca del minuto 3 entra un gran solo de guitarra, muy melódico y expresivo, sin perder técnica. La canción se va alentando y haciendo más pesada y parece que termina con un gong al minuto 4. Pero cuando todo se apaga viene un solo de bajo limpio, sin efectos, mientras las guitarras se agregan con tritonos lentos y adoloridos, haciendo progresiones sobre la figura con que inicia. El bajo sigue destacando  anquen no se suponga que sea la figura principal de esta sección.  Al 6:15 entra una segunda fase del requinto, únicamente Kirk, con su estilo peculiar, hasta estallar en un ritmo más machacón y rápido cerca del 7:00, regresando la distorsión al bajo. El cierre es con ese poderoso riff principal, que suena a poder puro, con el que se va desvaneciendo en un fade out para contrastar con el inicio. Una joya, a la que no le sobra ni falta una nota, a la que hicieron bien en o agregar letras ya que no le faltan para tener expresividad. Ciertamente tiene un aire cósmico y el nombre le sienta bien. El segundo mejor momento del disco después de “Master of Puppets”, mostrando la tremenda creatividad y nivel que pasaban, tanto individual como colectivamente. Como curiosidad, este sería el tema con el que despedirían a Cliff Burton en su funeral, poco tiempo después.

El disco cierra con “Damage Inc.” Que inicia con unos efectos raros de wha en el bajo, no sé si al revés o mezclados con algún otro pedal. Luego el bajo crepitante, las guitarras machaconas tras el ritmo marcial, un redoble descomunal y ya estamos en un torbellino de riffs monstruosos y sin piedad. Es el tema más rápido del disco, en donde Lars tiene el protagonismo con una batería implacable de principio a fin. Kirk hace los solos más rápidos que le haya oído, aunque esta vez sacrifica melodía y memorabilidad. James atropella  las letras por la velocidad con que canta, pero es básicamente un tema medio anarquista que llama a despertar de la conformidad. Al final lanza las líneas "Fuck it all with fucking no regrets, Never happy endings on these dark sets!" La canción es un tanto desordenada y cruda,  no es de mis favoritas, pero sin duda es un poderosísimo despliegue de Trash en su máximo esplendor.

 

En fin, un disco descomunal, perfecto, e influyentísimo no solo para la escena metalera, sino que trascendió las fronteras del género. Quizá no en su momento, pero cuando Metallica la rompió en los 90’s, este disco fue parada obligada. La banda alcanzó aquí su clímax individual y colectivo, y con Newsteed ya jamás lograrían el mismo virtuosismo ya que, sin ser mal bajista, está a años luz de Burton. Y bueno, ya es de todos sabido el trágico accidente durante la gira del Master en el que se mató Cliff Burton, aunque esto lo veremos más a detalle en el …And Justice For All.

El Master of Puppets marcaría un antes y un después en el Trash, haciendo las canciones más complejas, elevando enormidades los estándares del nivel instrumental y demostrando que no se trataba de hacer las cosas lo más rápido y ruidoso posible, sino que había que agregarle algo más. El que después Metallica haya traicionado todo lo que enarbolaron musical y líricamente en este disco no lo demerita en absoluto. Me queda la disyuntiva de la etiqueta. Lo iba a agregar como icónico, pero creo que eso le queda mejor al Black Album, ya que sin ser el mejor, es el más representativo de Metallica fuera de los círculos del Metal. Así que me voy por la opción de clasificarlo como un Must Have, uno de los mejores discos de la historia, y una escucha obligada, seas metalero o no.

 

 

Por Corvan 

 

Letras de El Traductor de Rock   

 

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