MURMUR (R.E.M., 1983) 

Artista: R.E.M. (C)

Fecha de Grabación: Ene – Feb ‘83

Fecha de Lanzamiento: 12 de Abril de 1983, USA

Discográfica: I.R.S.

Productor: Don Dixon & Mitch Easter

Calificación: 9

                       

Era: Alternativo I: Los Años Underground 80's

Subgénero: Alternativo 

Mejor Canción: Radio Free Europe o Catapult

Canciones: 1) Radio Free Europe; 2) Pilgrimage; 3) Laughing; 4) Talk About The Passion; 5) Moral Kiosk; 6) Perfect Circle; 7) Catapult; 8) Sitting Still; 9) 9-9; 10) Shaking Through; 11) We Walk; 12) West of the Fields. BONUS TRACKS: 13) There She Goes Again; 14) 9-9 (Live); 15) Gardening At Night (Live); 16) Catapult (Live).

 

Qué es lo que hace este álbum tan bueno?  Francamente no lo sé. Es uno de los grandes misterios del universo. En serio. Para empezar, no parece en absoluto un debut. La banda suena totalmente cohesionada, se complementan a la perfección. Aunque no hay ningún virtuoso a la redonda (difícilmente Buck puede considerarse un tremendo guitarrista aunque tenga un estilo muy peculiar y efectivo, y lo mismo aplica para Stipe en el aspecto vocal), la banda se las arregla para meterle una chispa colectiva que raya en lo genial. Sin conocerlos, uno diría que es su cuarto o quinto disco de estudio. Y esto sucede cuando el grupo tiene un largo recorrido en vivo previo a su debut, combinado precisamente con ese toque genial que poseen solo unos cuantos elegidos.

Otra cuestión es la producción. Aquí no hay trucos. Es la banda casi como si tocara en vivo (de hecho, en los bonus tracks en vivo suenan más producidos!), sin sintetizadores, ni oberdubs, ni fastidiosos coros femeninos. Ni las guitarras ni las baterías tienen ese excesivo eco que caracterizaba la época, apenas los suficientes. Por lo mismo, es un disco que se mantiene tremendamente fresco y atemporal. Uno tiene que hacer un verdadero esfuerzo para darse cuenta que es de los 80’s, y en dado caso, uno pensaría que es de finales de la década, no de principios. Quizá decir que parece que se lanzó ayer sería exagerado, pero realmente las canciones necesitarían cambios mínimos para sonar actualizadas, y eso es una virtud tanto de la banda como de los productores. Con un debut como éste, era difícil que R.E.M. pasara desapercibido. Incluso el New York Times lo incluyó en su lista de mejores discos del ’83 y aún hoy en día, debe estar entre los 4 o 5 mejores de la banda.

 

Después de firmar con I.R.S., la disquera metió al grupo al estudio para grabar su primer LP, asignándoles a Stephen Hague en la producción. El problema es que Haghe era un perfeccionista tiránico que de inmediato chocó con la banda, la cual quería un sonido más “en vivo” que el que pretendía el productor. Hague los obligaba a múltiples tomas hasta agotarlos, a pesar de que la banda parecía contenta con las tomas iniciales. La gota que derramó el vaso fue cuando tomó algunas canciones y les agregó sintetizadores sin siquiera consultarlo con ellos. Los chicos pidieron audiencia con los ejecutivos de I.R.S. y les pidieron a Mitch Easter como productor, con quien ya habían trabajado en el E.P. Chronic Town. Los ejecutivos aceptaron una sesión para ver qué tal les iba, con la condición de que Don Dixon sería coproductor y tendría la última palabra sobre si Easter seguiría o no tras esa sesión. La banda viajó a los estudios Charlotte de Carolina del Norte, y grabaron de una sentada “Pilmgrimage”. El resultado fue más que satisfactorio y la dupla productora continuó con las grabaciones las siguientes 6 semanas.

La experiencia con Hague les sirvió para saber exactamente lo que no querían: sonar fechados usando todos esos elementos de moda new waveros. O sea que eliminaron por completo cualquier vestigio de sintetizadores, o los solos de guitarra que por ese entonces no eran mas que una fantochada por el nivel técnico que usualmente mostraban los guitarristas. Bill además se aferró en evitar el eco en los tums, y su batería fue grabada en una cabina especial para tener ese toque más seco. Para esas fechas, esa técnica era anticuada, pero hay que reconocer que es parte de lo que hace este disco algo atemporal y especial.

El resultado fue excelente. La banda supo reflejar su experiencia y energía en vivo. No se siente en absoluto un debut, como ya había dicho. Y ciertamente hay algunos elementos Post Punk, pero parece haber más influencia de la Velvet (quizá por ello el tributo) en la excelente manufactura melódica y sencillez, o de los Byrds en el brillo arpegiado de las guitarras, que de Television o los Talking Heads.

Los 44 minutos están llenos de guitarras brillantes que cascadean notas, melodías contagiosas, una base rítmica efectiva y simple, y canciones buenas, bien estructuradas, con ganchos emocionales, y en general relajantes y disfrutables. Eso y el tremendo desempeño vocal de Michael Stipe. Debemos reconocerlo, Stipe no estará nunca encabezando listas de los mejores vocalistas de la historia. Pero su estilo es único, ligeramente nasal, llena de ganchos, inventiva, capaz de melodías infecciosas, una manera de cantar que a veces apenas se entiende, pero de una forma enigmática y emocional, que invariablemente gusta y resulta empática. Stipe se roba el show por esa forma única e inigualable de cantar, no necesariamente el fraseo, sino la pronunciación y vocalización, que en cierta forma, hace que además toda la instrumentación funcione y termine de cuadrar. Será por ello que titularon así el disco?

El Murmur, pues sería la carta de presentación de la banda. Y aunque después mostrarían una evolución o mayor madurez musical, básicamente en el debut tenemos ya todos los ingredientes que hicieron grande a R.E.M.

Y como tal también me es necesario resaltar algo, que se extendería no solo en este disco. R.E.M. es capaz de hacer grandes canciones, buenas canciones, y casi nada de relleno. De hecho aquí no hay nada que se pueda considerar tal. Al escucharlas, las rolas brillan, lucen, suenan maravillosas. Pero los tracks “menores”, por así decirlo, terminan y se difuminan. Algunos mantienen una atmósfera tan parecida, que al terminar se vuelven algo brumosos, y sería imposible para mi tararear “Sitting Still” o “9-9” después de que terminan, aunque no encuentro absolutamente nada malo en ellas mientras las estoy escuchando. Y no me pasa sólo con este disco. Soy el único loco inadaptado al que le ocurre esto?  

 

El disco arranca con “Radio Free Europe, un tema muy dinámico y rápido, liderado por el incisivo bajeo de Mills, punteando durante los versos siguiendo la moda newavera, pero despegándose después haciendo formidables escalas y líneas en puentes y coros. Este fue de los primeros temas que compusieron y de hecho salió como sencillo en 1981 bajo el modesto sello independiente Hib-Tone. Para el disco la regrabaron. Inicia con algunos ruidos de fondo que se grabaron accidentalmente, luego Berry marca el tiempo y arranca con ese ritmo rápido y fluido que no cambia en toda la canción. Buck va creando destellos con la guitarra, rasgueos aquí, arpegios raudos allá, y dándole ese brillo extraño al a canción. Stipes es quien hace que la instrumentación cuaje con esa manera enigmática de cantar. Las letras apenas se entienden. Bueno, de hecho, no se entienden. Aquí viene la anécdota que definiría el estilo vocal de Michael Stipe: Cuando estaban armando la canción, les salió una tocada y decidieron interpretarla en vivo. El detalle es que aún no tenía letra. Así que Stipe masculló cualquier cosa, y lo hizo de la forma más inteligible posible para evitar que el público se diera cuenta de las sandeces que estaba cantando. Si uno busca la letra para leerla, y tratar de entenderla, uno termina deseando no haberlo hecho, ya que acabas más confundido que antes. En una entrevista en 1988 negaría que las letras del Murmur fueran indescifrables… Excepto por “Radio Free Europe” (menos mal, ahora las dema´s me quedan claras como el agua). Pero creo que es parte del encanto de R.E.M. Es una canción muy simple, de las que más coquetean con el pop, pero muy bien armada, dinámica, con cambios de ritmo (ese  puente al 2:45 es magnífico, con el bajo profundísimo), y con Stipe cantando una magnífica melodía que nos pone a cantar el coro aunque no tengamos idea de qué diablos estamos diciendo.

Sigue “Pilgrimage”, la primer rola que grabaron en la sesión de prueba con la dupla productora. Es una canción mucho más compleja, con versos oscuros, llevados de nuevo por el riff de Mills, una batería en destiempos de Berry y Michael susurrando. Durante los versos se siente un aura amenazante, una tensión creciente. Pero los coros explotan en una cálida melodía, con guitarras acústicas, coros y todo que ver: “The pilgrimage has gained momentum, Take a turn, take a turn”. Después del segundo estribillo, al 2:15, hacen otro colosal cambio de ritmo, casi militar, con las voces más llenas de eco, para luego regresar a los versos pausados. Realmente el manejo de tiempos es maestral. La canción es compleja sin sonar abrumadora. Se siente seria, pero luego estalla en suaves tonos mayores más optimistas, acentuándose en la coda, y la voz de Stipe logra manejar estos cambios emocionales de la forma más natural del mundo. En ello consiste su genio. La letra sigue siendo críptica, pero al menos maneja algunas imágenes abstractas de mejor manera que “Radio Free”.

“Laughing” inicia con una enigmática intro con el peculiar sonido del bajo Rickenbacker de Mills. Las guitarras de Buck crean una suave capa acústica, con las notas lloviznando al más puro estilo de Roger McGuinn. La melodía es estupenda, risueña, haciendo honor al título, pero con una ligera nota agridulce que no sé cómo se las ingenia para agregar Stipe. Berry va llevando el ritmo con desenfado, agregando fills y redobles de vez en cuando mientras el bajo de repente se despega de los punteos de los versos para recorrer el brazo y hacer escalas muy buenas, que le dan ese dinamismo y orden a la rola. La letra no sé si es anecdótica o basada en algo real, pero me parece igualmente hermética, y es casi imposible saber que palabras usa en el coro ya que todas suenan igual.

Continuamos con “Talk About The Passion”, que continua con ese gentil tono acústico. Las rolas van fluyendo y se sienten cómodas, agradables al oído, sin resultar tampoco facilotas. Creo que ésa es la gran virtud de R.E.M. Peter esta vez mezcla guitarras acústicas con tintineos eléctricos, y por momentos suenan cuerdas al fondo, que no estoy seguro si efectivamente es un cuarteto o un sintetizador. Nuevamente efectivos cambios de ritmo para no hacer la canción monótona, como el puente al 1:15, donde se nota la guitarra eléctrica y el tamboreo más oscuro. Al 1:40 tenemos lo más cercano a un requinto en este disco, con una magnífica secuencia de acordes de Buck para de inmediato regresar al arpegio de la Intro. La letra, aunque sigue siendo un tanto críptica, esta vez al menos se nota que es una crítica al hambre en el mundo, no sólo en África, sino en general, en países desarrollados. Es como preguntarse cómo se dan golpes de pecho y hablan de la pasión de Cristo y no hacen nada por los que están frente a ustedes muriendo de hambre?

Luego llega “Moral Kiosk” con un aire ligeramente más rocker, aunque difícilmente R.E.M. tiene algo que pueda considerarse un pateatraseros. Es más movida y los licks y arreglos de guitarra tienen un poco más de distorsión, sin sonar agresivos. Se siente más bien una atmósfera festiva, con tamboreos, palmas, los coros del resto del grupo, el alegre estribillo… Al 1:55 la batería se queda sosteniendo un momento la canción hasta que regresan a la carga. Son estos detalles, los pequeños cambios apenas perceptibles los que hacen que estas canciones aparentemente simples trasciendan y tengan esa chispa tan difícil de igualar.

Enseguida está “Perfect Circle”, otro de los puntos fuertes del disco. Es la canción más distinta del álbum, la única verdadera balada. Un respiro de quietud con el piano tomando el liderazgo esta vez, haciendo una preciosa melodía que se complementa con la emotividad de Michael, que ni siquiera parece esforzarse para cantar de forma conmovedora y mística. Por cierto, el sonido peculiar del pianito es porque se trata de un Piano Honky Tonk, que usualmente se usa más en el Country o Ragtime, pero aquí encaja a la perfección. La sección rítmica suena tímida, por el tipo de canción, pero cuando entra en ritmo, es notable el efecto circular y envolvente de la batería, sobre todo si la escuchan con audífonos. Aquí tiene ligeramente más eco, pero me encanta como suena. La letra es “opaca a propósito” según la misma banda, y para los distintos miembros tenía significados totalmente distintos. Insisto en que podría estar leyendo un párrafo de Mein Kampf, el chiste es la maldita emotividad con que la canta. Aunque las composiciones están acreditadas a los 4 miembros, R.E.M. reincorporó este precioso tema a sus conciertos, manera de tributo, tras la salida de Berry en el ’97, ya que era mayormente de su autoría.

“Catapult” es de los mejores del disco. Es relativamente compleja, arrancando de nuevo con una intro de bajo con un gran juego de batería con algo tribal y siniestro. Las intros de R.E.M. no son bombásticas ni pretenciosas ni incendiarias, pero suelen dejar muy buen sabor de boca. Cuando entramos en ritmo, vienen los arpegios cristalinos que se alternan con un punteo sofocado. Me encanta la primer línea, de las pocas entendibles, jeje: “We were little boys, we were little girls”… que le da un aire muy nostálgico que me recuerda a Arcade Fire, aunque en el resto de la letra me sigo perdiendo. El coro es muy luminoso con esas escalas de acordes agudos en los estribillos, en los que Michael grita “Catapult” y la banda le responde y así. La atmósfera en general me parece que recoge esa mezcla de melancolía, tristeza y alegría por la niñez perdida “Did we miss anything?”.

Luego llega “Sitting Still”, con un bajeo punteado y esos arpegios característicos. La melodía es buena, y Michael canta esta vez con un tono ligeramente rasposo que no le habíamos oído en las rolas previas. El fraseo en los puentes es mucho más rápido y prepara esos “AhhAAAAhaaa I can hear” de los estribillos. Es buena, me gusta bastante, es alegre y con ganchos, pero es de las que parecen un tanto formulaicas  y se desvancecen después de haberlas oído.

“9-9” es muy rara. Los complejos cambios de ritmo y esa lejana aura reggae me recuerdan mucho a The Police. La batería juega con contrapuntos, el bajeo profundísimo y con gran volumen, la guitarra que hace arpegios en escalas descendentes y menores, mucho más rápido que el resto del álbum. Hacia la mitad, Stipe literalmente se queda murmurando sabrá Dios qué, mientras hacen una especie de puente instrumental cuasiprogresivo. Hay algo oscuro y amenazante en esta canción, y se sale del aura tranquila del resto del disco y en general del estilo inicial de R.E.M. Es buena, pero igual que “Sitting Still”, no podría tararear la melodía 3 segundos después de que acaba.

“Shaking Through” es mucho más pegajosa,  con esa simpleza pop maravillosa. Un beat rápido que engancha de inmediato. El dulce vaivén del bajo, la guitarra chisporroteando constantemente. Incluso hay un piano al fondo. Y la melodía… Oh Dios, esa melodía es para morirse. Stipes extiende el “Shaking through, opportune” del estribillo como por 15 segundos cada vez, de una manera majestuosa. Hacia el final, aumentan un tono para la coda, no sin antes un pequeño puente al 3:20 en que bajan la intensidad. Cuando termina la rola, la pista continúa un poco y se escuchan unos segundos de una especie de improvisación jazzy muy rara.

Luego llega “We Walk”, que parece una mezcla entre balada de inicios de los 60’s y canción infantil, mezcladas e interpretadas por los Byrds. Es simplísima, una baladita con vaivenes muy monos. Muchos la consideran la pieza débil del disco, pero a mi me parece que tiene ese appeal imposible de definir. Lo único que no me cuadra es ése como tosco portazo que suena hacia el final y que me parece fuera de lugar. Pero es muy mona, y le viene a dar un tono inocente, más infantil y ligero al Murmur.

El disco original cierra con “West of the Fields”, en la que además del grupo, Neil Bogan comparte créditos como autor. Ésta es otra de las que parecen ligeramente fechadas y con cierta influencia Post Punk. Pero hacen buen manejo de los cambios de ritmo, y nuevamente ese diálogo entre Stipe y el resto del grupo en el coro (Long (long!) Long (long!) hacen que funcione, aunque es otra de las que considero ligeramente flojas.

 

En la reedición en CD, tenemos algunos bonus tracks:

Primero el cover a Velvet Underground de “There She Goes Again”, que bueno, respeta mucho al original. Destacan más las guitarras acústicas y el tamboreo evidentemente más técnico de Berry que el de Mo Tucker. Dejan claro que VU los influenció muchísimo en esa forma simplista pero de calidad para componer canciones. Hacia el final podemos oír otro “requinto” de acordes de Peter.

Y para finalizar tenemos 3 versiones en vivo de “9-9”, “Gardening At Night” (que venía en el EP Chronic Town) y “Catapult”. Fueron grabaciones hechas en Abril del ’84, supongo que para registra la energía del grupo en ésa época, y se siente la atmósfera de lugares más pequeños en los que tocaban entonces. Las rolas tienen mucho más eco y se sienten de hecho más fechadas que las versiones de estudio, con un sonido más a la The Police. Pero están impecablemente ejecutadas, con bastante energía.

 

En fin. Después de oírlo e incluso después de reseñarlo sigo sin saber qué es lo que hace este disco tan especial. Pero lo es. Quizá porque es tan simple. Pero sin sonar estúpido, y sobre todo, sin tratar a los oyentes de estúpidos. La combinación instrumental es excelente, y el armado de las canciones impecable. La banda muestra desde su debut (que no lo parece) una gran madurez compositiva. De alguna forma no suenan TAN lejanos a otras bandas de su generación, pero a la vez no suenan tan fechados. Y sobre todo, Michael Stipe roba cámara con esa aura de misterio que agrega a todas las rolas, las magníficas melodías y la emotividad con que canta. Es cierto que es dificilísimo descifrar qué diablos está cantando, incluso con las letras en la mano, pero queda claro que deja el alma en cada canción. Quizá esa es la verdadera magia de R.E.M.

Un debut muy bueno. Quizá no sea el mejor disco de la banda, pero está entre los mejores, y si no conoces a R.E.M. a nivel discos y te has quedado con el montón de rolas que se radiaban, creo que es la mejor opción para empezar a descubrirlos más a detalle.

 

 

 Por Corvan

 

 

 

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