NADA PERSONAL (Soda Stereo, 1985)

Artista: Soda Stereo (C+)
Fecha de Grabación: Sep 1985
Fecha de Lanzamiento: Noviembre 21 de 1985, ARG
Discográfica: CBS Discos (EMI)
Productor: Soda Stereo
Calificación: 7 

 

 

Era: 80's Rock en Ñ Clásico

Subgénero: 80's Rock en Ñ Clásico  

Mejor Canción: Cuando Pase el Temblor

Canciones: 1) Nada Personal; 2) Si No Fuera Por…; 3) Cuando Pase El Temblor; 4) Danza Rota; 5) El Cuerpo del Delito; 6) Juegos de Seducción; 7) Estoy Azulado; 8) Observándonos (Satélites); 9) Imágenes Retro; 10) Ecos.

 

Soda Stereo da un gran paso adelante con este álbum respecto a su disco debut. Sin que sea aun una obra redonda, perfectamente acabada, Cerati y compañía ya muestran un acercamiento hacia el estilo que los caracterizaría. Ojo, el disco aún tiene tremendas influencias de New Wave, y en general su diseño es de música bailable y popera, pero se notan destellos que los diferencian de los grupos del montón, y logran colocar tres temas que se volvieron enormes clásicos: “Nada Personal”, “Juegos de Seducción” y “Cuando Pase el Temblor”. “Imágenes Retro” no es un clásico, pero aún siendo ocheterísima, destaca del resto del material.

Las letras de este disco comienzan a hacerse más oníricas y surrealistas, alejándose un poco de los temas comunes y superficiales, buscando además algunos juegos de palabras que no salen muy bien librados en este material, pero que servirán para la maestría lírica a la que llegaría Gustavo posteriormente.

Musicalmente, hay notables avances en las armonías más complejas y elaboradas y también en la ejecución de instrumentos, particularmente de Zeta, que muestra una gran velocidad y un dominio del slapeo, que aunque suena un tanto exagerado en el disco, va muy de la mano a la tendencia del bajo por la época.

El trío, después del gran éxito que lograron con su debut, se colocó como una de las bandas líderes de Buenos Aires, iniciando su rivalidad con los Redondos. Soda era prácticamente amo y señor del circuito de clubes Bonaerenses y entonces, de la mano de una nueva agencia representante, iniciaron su conquista del resto de Argentina, dando a conocer su disco debut en diversos teatros y festivales, destacando el del estadio Chateau, a inicios de 1985, en Córdoba. Este concierto fue un éxito arrasador para Soda, lo que le representó dar el brinco de banda capitalina a una banda que ya se daba a conocer con pasos firmes en el resto de su país. Para mediados de 1985, hicieron varias presentaciones el en teatro Astros de Buenos Aires, en las que mostraron un adelanto del material en el que habían estado trabajando durante la gira. Algunos de los temas seguían la misma línea del debut, pero otros resaltaron al ser trabajos más complejos y maduros. Para ésta época, Fabián Von Quintero ya era un invitado constante en los teclados, y aunque nunca fue oficialmente un miembro de la banda, fue determinante en el sonido de muchos de los discos.

Así, en medio de la cada vez más creciente popularidad, la banda se metió a los estudios Motebio en Septiembre. Muchos de los temas ya se habían pulido en vivo y no les llevó tanto tiempo el proceso de grabación, en el que se produjeron ellos mismos y encargaron la mezcla de sonido a Mariano López. El disco fue como si de repente le inyectaran turbozina a un auto que ya iba encarrerado. El hecho de que no fuera un cambio radical con respecto a la primer disco, sino un cambio sutil, aún de corte juvenil y bailable, no demasiado comprometido, pero ya con algunas muestras de evolución, búsqueda de nuevos sonidos, más trabajo en la estructura de canciones, sobre todo los temas en rojo, elevaron al disco a un nivel superior a su antecesor, llegando a vender más de 120 mil copias. Es pues, un trabajo que no representó un cambio radical que los alejara de sus recién adquiridos fans, sino un movimiento inteligente, un proceso de maduración lento que no llegaría a su cenit sino hasta el “Doble Vida” de 1988. Pero este disco lanzado en Noviembre del ’85 y el “Signos” del ’86 tienen ya esa búsqueda de perfección, donde lentamente se van dejando atrás los temas simples de discoteca, por los temas clásicos y gigantes de Soda. El mismo Gustavo señala que este disco fue en el que aprendió por primera vez a hacer canciones.

A inicios de 1986, Soda Stereo se enfrascó en una gira por todo el país para promocionar el “Nada Personal”. En Abril lograron llenar 4 veces el estadio “Obras Sanitarias” de Córdoba, y participaron además en Mar Del Plata y Pinamar, logrando que el disco duplicara ventas tras estos shows. Soda además se comenzaba a convertir en una banda de estadios, más que de clubes, ya que no daban capacidad a la demanda. Su espectáculo en vivo crecía cada vez más, con un gran despliegue de potencia en el escenario, llevándolos incluso a Viña del Mar, aún en la gira de este disco, lo cual sería una de sus primeras experiencias internacionales y en la cual causaron histeria colectiva.

A esas alturas era claro que Soda era la mayor banda no sólo de Buenos Aires, sino de toda la Argentina, por sobre grupos como Virus. La siguiente meta era más ambiciosa, pero mostrando prudencia y sin quererse comer el mundo de un bocado, grabaron primero en Junio su segundo video, “Cuando Pase el Temblor” sobre las ruinas de Pucurá de Tilcara, con el cual lograron aún mayor presencia en el resto de Latinoamérica. Así, con esta punta de lanza, iniciaron lo que nadie antes había intentado: Conquistar Latinoamérica. Soda fue la primer banda latinoamericana que ameritaría el intento, y que por su calidad y su inteligente penetración en los demás países, lo logró con relativa facilidad. La gira, aún con este disco, los llevó por Colombia, Perú y Chile a fines del ’86, logrando un éxito arrasador, y dejando la mesa puesta para la Sodamanía que iniciaría con su siguiente álbum, “Signos”.

 

El disco abre con “Nada Personal”, quizá la canción más madura y lograda de todas las de corte bailable en el repertorio del trío. La rola inicia con un riff punteado y efectos de bajo con notas alargadas por un efecto experimental de Bosio, mientras Charly simplemente marca el ritmo con el bombo. Después se agrega un sintetizador agudo del Von, que irá haciendo esos característicos arreglos a lo largo de la rola, mientras que a la par, la batería toma un ritmo más marcado. Cerati empieza con el guitarreo marcado casi hasta el minuto 1, dándole más frescura a la canción. Gustavo juega con los ritmos de su guitarra mientras hace rapidísimos cambios de pisadas, dando un efecto de mucha velocidad y técnica, aunque es más maña que nada. Líricamente me gusta mucho, es como una continuación, mezcla y mejora de las líneas de “Jet Set” y “Sobredosis de TV” del disco anterior, pero logrando un mejor resultado. Aparentemente no se deslinda de los temas simples, pero Gustavo da un leve giro al filtrar una crítica al mundo plástico de la televisión y los medios electrónicos, lo que lleva a una pérdida de humanismo y significado en las relaciones. Quizá nunca se imaginó que en nuestros días la letra cobraría más vigencia. El “Oh-oh-oh” de los coros es un gancho simple y delicioso.

Después viene “Si No Fuera Por…” donde Zeta Bosio hace el riff inicial y que llevará la mayor parte de la canción. Esta es una canción más ligera, también bailable y muy rítmica, recordando mucho a lo que hacía The Police. Cerati disfraza las letras, dando una impresión de ser preguntas sin ton ni son, pero hace algunas preguntas interesantes entremezcladas que le dan un poco mas de trasfondo a ese disfraz de canción de “ligue”. La estructura de la canción es simple, un círculo de 4 tonos que se repiten constantemente, salvo un puente al minuto 2, pero el grupo se las arregla para meter distintos arreglos que sacan a flote la canción y la hacen fluída y entretenida sin que tampoco sea una de las más destacadas.

Después viene la mejor canción de Soda hasta ese momento: “Cuando Pase el Temblor”, un rolonón que bien pudo estar en cualquiera de los discos de 10 y figurar entre los temas destacados. Cerati siempre ha mostrado más predilección por los temas andinos que por los tangos, y esta es una muestra, retomando algunos ritmos e instrumentación que recuerda más a Atahualpa que a Gardel. En sí es una extraña mezcla de Carnavalito y reggae con matices de New Wave. No estoy seguro de si se usó Kena o el sonido aflautado se logró con teclados, pero ello también influye mucho a lograr un sonido prehispánico y remoto. La letra es sublime, una de las más crípticas y con más interpretaciones de las escritas por Cerati. De entrada el “Temblor” se ha interpretado como el orgasmo, pero diferentes versos de la canción hacen pensar más en el onanismo que en el sexo. No me parece que haya habido un escándalo ni nada parecido por lo mismo que el mensaje es demasiado críptico y ambiguo, pero de entrada parece ser la razón principal de la canción y Gustavo no se ha molestado en desmentirlo. Otra referencia es a la caída de la dictadura argentina, y posteriormente la chilena. Los ritmos y las frases “Cuando Pase el Temblor” y “Hasta Que Pase el Temblor” hacen pensar que “Aún no termina” lo cual da la idea de que se refiere a la dictadura de Pinochet que continuaba en Chile. Otra referencia fue el terremoto de ese año en México, pero este ocurrió en septiembre, cuando Soda ya estaba finalizando el proceso de grabación, por lo que personalmente creo que fue una coincidencia. Como sea, cada país tuvo sus razones para dar significado y adueñarse de la canción, por lo que este fue por mucho tiempo un himno majestuoso en las presentaciones en vivo. Además tuvo un video muy bien hecho que sirvió para que el grupo lograra presencia en todo Sudamérica antes de iniciar la gira con la que consolidaría la conquista.

La cuarta canción es “Danza Rota”, con la que regresamos a los temas bailables. Inicia con un teclado muy atmosférico que da la sensación de que será una balada, pero la canción inicia un ritmo frenético, con una gran demostración del guitarreo de Gustavo. Por ese entonces sus dotes en la guitarra se enfocaban más al ritmo, arpegio y a un cambio de acorde en cada tono, luciendo veloz y creando un “falso requinto”, pero sin demasiada técnica en el requinto puro, en el cual se desarrollaría más tarde.

Después llega “El Cuerpo Del Delito” donde hacen un juego de palabras un tanto inocente y burdo. Los teclados son indispensables de nueva cuenta. El bajo de Bosio destaca, haciendo un constante slapeo. No es mala canción, y el intento de jugar con las letras se agradece, pero el resultado total suena muy fechado y estancado en los 80’s, sin mayor intención que complacer a su público de las discotecas.

Afortunadamente llega la otra canción grande del álbum, “Juegos de Seducción”, donde ahora sí Gustavo hace un requinto más en forma para la intro (sin ser apantallante) y que se repetirá en la sección media. Es una rola mucho más trabajada en estructura, con constantes cambios y juegos de ritmos. Las letras también representan una gran mejora y es una de las canciones donde dejan de hablar del amor de una manera ligera y juvenil, con tintes ingenuos, para entrar a un terreno más erótico, en el cual después se volverán maestros y donde confluirán la mayoría de los temas cifrados. La atmósfera de la canción va muy de la mano con la letra, logrando una ambientación de tensión sexual por momentos, descarada y juguetona en otros, y con los ganchos inteligentes que hacen de este un corte redondo y que mantiene su vigencia.

Después viene “Estoy Azulado”. La intro de sax de Gonzalo Palacios es soberbia y magistral, sin embargo después cambia a un ritmo bailable. No empieza mal, a pesar de una melodía vocal que se va haciendo cada vez más débil. Podría ser un buen tema para bailar en 1985, pero a partir del 2:30 se cae la canción, con el fraseo cada vez más lento y olvidable de Cerati, cayéndose con ese puente desabrido y carente de sustancia al minuto 3. Después viene un solo de sax que recupera un poco la canción, pero el juego idiota de palabras de “Azulado” con “A su Lado” ya no dejará de repetirse. Dicho juego suena realmente infantil y patético y echa a perder la canción a partir de la segunda mitad por lo forzado que suena. La canción fue un éxito, pero entre que el ritmo es ochenterísimo y la letra suena absurda hoy día, la canción termina por quedar como la más débil del disco. Lo destacable sin duda es el buen trabajo de sax.

Continuamos con “Observándonos (Satélites)”, donde hay que seguir a Bosio desde el inicio. El juego de palabras y el tema astral tiene mejores resultados que el corte anterior. Una canción frenética, que no da tiempo a nada y que no resulta ofensiva pero tampoco sobresale.

“Imágenes Retro” es una muy buena canción a pesar de ser tan ochentera. Tiene una intro bien lograda a base del guitarreo marca Cerati que comentábamos y una buena melodía vocal. La batería de Charly es sobresaliente, llevando un ritmo rapidísimo en los contras y metiendo constantes variaciones sin cambiar el tiempo, siempre incansable. Los teclados resultan un buen gancho, así como la encantadora melodía vocal, sobre todo en los coros, en la parte de “TElarañas, TElarañaaaaaaaaas” que es imposible no cantar. En la gira del 2007 me tocó escuchar esta canción en vivo, y no hay manera de que pierda ese sabor ultraochenterísimo a pesar de los retoques, pero tampoco pierde su encanto, y fue impresionante e inesperado de cierta manera escuchar al estadio entero cantándola. Ahora que la analizo no es tan sorprendente. A pesar de lo fechado, es una muy buena canción que no sé por qué no llegó a estatus de clásica.

Finalmente, “Ecos” se encarga de cerrar el disco. La canción tiene por momentos matices muy floydianos, o por lo menos a algunas canciones de los últimos discos de Floyd, con esa guitarra llena de delay y los arreglos y arpegios vibrantes. Charly y Zeta hacen un papel muy destacado aquí, haciendo una rola con tiempos que suben y bajan, y que no deja de tener un aire un tanto experimental y sofisticado, maduro también para la época, aunque la letra se queda un poco atrás respecto a la gran musicalización. Un buen cierre sin duda.

 

En fin, este es un disco que tiene muy buenos momentos, pero es de transición. A Soda Stereo aún le falta madurar para llegar a su cúspide creativa y musical, pero este es sin duda un muy buen avance respecto al debut. En general la música suena fechada, con muchos de los clichés de los 80’s y la mayor parte de los temas son piezas promedio de pop bailable, pero hay 4 o 5 canciones que destacan sobremanera y que le dan mucha mayor solidez que el resto de material de la época.

 

 

Por Corvan 

 

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