NEON BIBLE (Arcade Fire, 2007)

Artista: Arcade Fire (C)
Fecha de Grabación: 2006
Fecha de Lanzamiento: 3 de Marzo del 2007, CAN
Discográfica: Merge Records
Productor: Arcade Fire
Calificación:
9

 

 

Era: Indie (2001-???)

Subgénero: Indie Folk/ Indie Art (2001-???)

Mejor Canción:  Uff! Todas las de rojo

Canciones: 1) Black Mirror; 2) Keep The Car Running; 3) Neon Bible; 4) Intervention; 5) Black Wave/Bad Vibrations; 6) Ocean of Noise; 7) The Well and the Lighthouse; 8) (Antichrist Television Blues); 9) Windowsill; 10) No Cars Go; 11) My Body Is a Cage.

 

Arcade Fire es un grupo gigantesco, en el sentido literal y figurado. No sólo por la cantidad de músicos que incorporan, sino por la calidad musical que han mantenido en sus tres entregas hasta el momento. Desde el primer disco causaron un terremoto musical, una empatía automática por parte de todos los melómanos, y elogios por parte de la crítica. Yo a la fecha no conozco a nadie que pueda lanzar una crítica negativa, sustentable y objetiva, a lo que hacen estos genios. El único grupo que me viene a la mente que haya logrado algo similar en los últimos tiempos es Radiohead.

Con el Funeral regresaron el Art Rock a las grandes ligas, pero a pesar de que es quizá el mejor disco de toda la década, no acaparó reflectores. Al menos no de inmediato. La grandeza del disco comenzó a circular de boca en boca, y la banda comenzó a darse a conocer en festivales, pero aún lejos de los medios. No fue hasta el 2007, cuando salió en Noen Bible con sencillos más radiables como “Intervention” o “Black Mirror”, que Arcade Fire se volvió un fenómeno fuera de los círculos undergound, el Neon Bible acaparó elogios a diestra y siniestra, y esto nos llevó a mirar atrás y encontrarnos con el Funeral.

Quizá por ello la gente tiene más metido en la memoria los sonidos del Neon Bible. Fue en la mayoría de los casos, nuestro primer contacto con Arcade Fire. Con este segundo disco la banda se mantiene en un plan grande, variando ligeramente, sin repetirse, pero manteniendo ese espíritu magnificente del Funeral, con un sonido que podría encajar en el “Rock Barroco”, pero que contiene también muchos toques modernistas y de avanzada que lo hacen algo único. Con el Neon Bible, Win Butler y compañía demostraron que el Funeral no había sido un chispazo de genialidad, sino el nivel real de la banda, y continuaron con ese sendero de un rock inteligentísimo, profundo, rico en sonidos y atmósferas, con lírica siempre más oscura y honda de lo que aparenta, y en general, un trabajo exquisito, conmovedor y cautivante.

Ahora, en la mayoría de los casos me encuentro con que la crítica prefiere darle el 10 al Neon Bible y un 9 al Funeral. Por supuesto que es cuestión de opiniones y las respeto, pero se estarán preguntando porqué rayos le estoy dando un 9 al Neon Bible, siendo tan exquisito, no? Hay varias cuestiones. Una es que, por cuestión de “el que pega primero pega más fuerte”, creo que éste disco, al ser el primero en llegarle a muchos, causó un mayor impacto que afectó la apreciación. Otro es que, a pesar de que posiblemente tenga canciones individuales más grandes que el Funeral, tiene un par de piezas que no alcanzan el nivel del resto; hablo de “Bad Vibrations”, de Régine, el cual me parece muy débil en melodía e instrumentación y nunca me ha parecido que encaje en el mood del disco. “My Body is A Cage” es otro tema que me parece débil, al menos en la primera parte, con una intención más efectista, y no es del todo mala después e la explosión, ni siquiera la marco en azul, pero aún así creo que es menor al promedio y además elimina el tremendo cierre que hubiera sido “No Cars Go”. Así que a pesar de que tiene temas quizá más grandes en lo individual que el debut, también hay algunos leves tropiezos que no tiene el Funeral, y no estoy seguro si funciona igual de bien en lo colectivo.

Otra cuestión es la producción. Después del Funeral, la banda pensó que sería cool tener un lugar fijo para ensayos y grabaciones. Y bueno, que mejor que una vieja iglesia abandonada en las afueras de Quebec para grabar ahí un disco que critica la religión? Así compraron la Petit Église y la convirtieron en su base de operaciones. Y ya que tenía un órgano de tubos, literalmente un órgano de iglesia con el montón de tubos metálicos, pues cómo desaprovechar la oportunidad de incorporar sonidos eclesiásticos. La idea es buena, y el resultado en general es notable, pero el sonido de la iglesia en ocasiones no beneficia al de la banda. En ocasiones muchos instrumentos suenan amorfos y sin la profundidad y claridad del Funeral, y cuando tienes más de 15 músicos, eso no es bueno. Y el órgano en ocasiones suena excesivo. Particularmente en el último tema aplasta todo a su paso, enterrando el resto de los instrumentos bajo su peso. Estos son los detalles que me impiden darle el 10 y dejarlo con un 9, ya que en mi humilde opinión, no tiene la perfección que alcanzan con el Funeral ni la que retomarían con The Suburbs.

Pero estas son quejas menores. Los puntos negativos son mínimos a comparación de las fortalezas y virtudes de este disco. Hay que ser idiota para no reconocer en este álbum una obra genial, arriesgada, climática, y que obligó en su momento al mundo a voltear a Canadá y preguntarse, “De donde diablos salieron estos tipos?”. Si bien los discos de Arcade Fire no son obras conceptuales en un sentido estricto, sí giran todos en un tema que va guiando al disco. En el Funeral el tema es la muerte, la pérdida, y es un álbum mucho más introspectivo. Muchos tildaron la temática un tanto “egoísta” al ser inspirada por la muerte de algunos familiares y amigos del grupo, pero, válgame, la muerte no es algo exclusivo a Arcade Fire. Todos tenemos gente que ha muerto a nuestro alrededor, y en ese aspecto me parece una obra universal y épica. Creo que nadie había tocado el tema de la manera tan profunda y hermosa como lo hicieron ellos, y me sigue pareciendo conmovedor el resultado. Pues bien, si el Funeral fue una mirada introspectiva a decir de muchos, el Neon Bible es una mirada al exterior, con la misma profundidad, con la misma crudeza de fondo y poesía en forma, y con el mismo nivel de inteligencia que el debut. Sólo que a la gente le fue más fácil identificarse con éste grito de guerra que con el lamento fúnebre.

Aquí la banda mira hacia afuera en lugar de hacia adentro, busca abarcar al mundo entero en ese grito de enojo y desesperación de Butler, quien suena molesto, paranoico, casi resignado contra las estructuras que toca, desde el gobierno, la iglesia, el poder militar, la industria, la clase política… El disco logra empatía y resonancia porque el mensaje parece ser precisamente que todo es inútil desde una perspectiva personal. Somos insignificantes como individuos, impotentes antes las instituciones que dirigen este mundo y que deciden qué es cierto y que no, qué es bueno y que no. Es una especie de rendición personal de Butler con la que es muy fácil coincidir. Desde 1990, tras la falsa alegría superficial ochentera, creo que todos nos sentimos así, pero ni Cobain había podido expresarlo de esta manera… No somos nada, absolutamente NADA. Butler se rinde a cambiar la religión, a cambiar la sociedad,  a cambiar el gobierno, porque se da cuenta que es una estupidez y una sola persona no puede cambiar 6,000 años de estar en un círculo vicioso cada vez más perfecto en su corrupción. Incluso contra sí mismo. Butler se pregunta que tanto absorbemos ideas, tal vez inconscientemente, cuando vemos TV, por ejemplo, de forma que nos perdemos como individuos. La lírica de este disco está cargada de una filosofía fascinante que no resulta tan obvia.

El twist consiste en que no es una bandera blanca, no es una rendición incondicional. Es un grito contra esas instituciones, acusándolas, pero a la vez es un llamado al mundo, a las personas que se reflejan en él, a no pelear contra una maquinaria indestructible por el momento, como se conminó en los 60’s y 70’s, pero sí a cambiar el mundo propio, la persona misma, hacerte consciente de qué eres, qué piensas, qué crees, a buscar la felicidad y trascendencia en los lugares correctos, no en la fama, como en (Antichrist Television Blues). Quizá el ataque más fuerte sea a la religión, con versos como “Heaven is only in my head”, o en el conmovedor verso “Tell me Lord, am I the Antichist?” (esta simple línea es increíble!), porque la esperanza no está en el más allá, sino aquí. Y en medida en que nos liberemos de esos 2,000 años de prejuicios que nos han atado, en medida en que más y más gente se de cuenta de sí misma, esa maquinaría imbatible caerá por su propio peso. No importa qué tan resignado suene Butler en este disco, es el grito de guerra más grande, astuto y fascinante que he escuchado en mi vida.

 

El disco inicia con “Black Mirror”, una joya fría y oscura, con una simplicidad mágica, dos tonos que conforman la figura principal y un pianito haciendo escalas muy monas en esa especie de coro cuando Win canta el título. El resto son adornos magistrales de violines tensionantes como de película de terror, los coros de fondo de Régine, los cambios de ritmo en francés, los puentes cuando entra toda la sección de cuerdas al 2:25 para ese crescendo fascinante, que alcanza un mágico clímax en la coda, con Chassagne cantando de manera casi tierna mientras todos los instrumentos hacen un cierre espectacular con con sonidos de bombas que reflejan los últimos versos. Lo increíble es la simplicidad de la estructura. Como ya dije, son prácticamente dos tonos en toda la rola y la banda se las ingenia para meterle una cantidad de adornos y ganchos musicales que nos atrapan desde el inicio. El crescendo es tan sutil que inicia únicamente un piano y termina una sinfonía entera de aires colosales. La letra en magnífica “The black mirror knows no reflection, It knows not pride or vanity, It cares not about your dreams, It cares not for your pyramid schemes”. Se basa en la leyenda de un espejo mitológico que refleja el futuro y el corazón de quien lo mira, y en este caso Win lo levanta hacia el mundo y el espejo se torna negro en un reflejo de lo que se ha convertido la humanidad. Maravillosa la cantidad de alegorías, terminando con el sonido de las bombas que Win le pide que le muestre.

Sigue “Keep The Car Running”, una canción más luminosa musicalmente, con una figura simple, pero en la que confluyen todos los instrumentos para hacer una canción vertiginosa, con arreglos de arpas, guitarras, bajo crujiente, y pianos formando ese vaivén que conforma el esqueleto. Simple pero con una vestidura majestuosa. La letra también es bastante más de lo que aparenta. Win se nos pone paranoico con un hombre cuyas pesadillas lo asfixian, miedos internos que terminan consumiéndolo en vida. La metáfora es la pesada losa que tiene la sociedad sobre nosotros y que nos hace perder incluso nuestros sueños. “They know my name cause I told it to them”. Incluso en una línea dice "si no regreso de mis sueños, no pienses que te dejé sola”. Al final es incapaz de vivir su vida, y tiene literalmente el coche prendido para salir corriendo a la primer oportunidad. Una gran canción, que contrasta la luminosidad musical con el pesimismo lírico, pero que es absolutamente pegajosa y funciona en todos los sentidos.

Continuamos con “Neon Bible”, con un banjo haciendo una figura cíclica e hipnótica, mientras Win hace una voz grave y confidencial, la instrumentación es minimalista y no hacen esas explosiones sónicas como de ángeles rockeando, sino que se mantienen con una tensión leve. La letra es incisiva a cual más, y se podría hacer una maestría entera para analizarla. Basada en el libro de John Kennedy Toole. Tendría que copiar toda la letra, pero destacan versos como “Not much chance for survival, If the Neon Bible is right” y “Take the poison of your age”, una ácida crítica que bien aplica a la religión o al sistema entero que nos han envenenado y nos atraen con sus luces de neón, como polillas al foco que las ha de quemar. Win recita con un tono bajísimo y casi desolado que justifica el minimalismo musical, con Régine uniéndose en el susurro durante el título. No tiene acaso madera de single, pero es la pieza clave de todo el disco.

La calma se rompe con el trancazo de las notas del órgano de tubos con que abre “Intervention”, una obra poderosísima. El órgano sin duda acapara los reflectores inundando con una luz majestuosa, solemne, casi arrogante. Se agrega un suave guitarreo acústico y un teclado haciendo unas dulcísimas notas cristalinas. Win nos ataca con líneas brutales como “Working for the Church while your family dies, You take what they give you and you keep it inside, Every spark of friendship and love will die without a home…” habla sobre un soldado que regresa a casa consumido por la Guerra y sin poder reincorporarse al lugar al en que alguna vez vivió. Con las heridas de la Guerra, nunca deja de sentirse soldado… “I can taste your fear” “and the bone shall never heal” y una de las críticas más fuertes y honestas que he oído a la maquinaria militar estadounidense: But they're gonna get the money back somehow, And when you finally disappear,  We'll just say you were never here”. Aún en la época en que Irak estaba repleta de soldados gringos, es una crítica acidísima, pero cierta. Y yéndonos más allá, aplica a todas las corporaciones para las que no somos mas que peones para conseguir sus fine$, aun a costa de  perder nuestras identidades. No somos nadie para ellos. La canción nuevamente se maneja en un crescendo, más que nada por la intensidad con que canta Win, sonando cada vez más desesperado, y luego agregándose Régine en los coros y terminando en una explosión sónica con los violines dominando de manera conmovedora.

Sigue “Black Waves/Bad Vibrations”, donde Régine canta la voz principal en su peculiar tono agudo. Me gusta la letra, pero no me gusta la atmósfera música, con unos teclados angustiantes que parecen atrapados en los ochentas, una melodía blanda y que dan en combinación una aura encerrada, fechada, y que no me parece que cuadre con el resto del disco. Las letras de Chassagne me gustan: “Run from the memory”, pero en general la primera mitad de este track correspondiente a “Bad Vibrations” me parece lo más flojo que le he oído a Arcade Fire, muy fuera de su estilo. Al 1:30 se queda un tintineo y cambia radicalmente la canción tornándose “Black Waves” que toma tintes apocalípticos con el bajo dominando el tema con un punteo salvaje, las guitarras distorsionados creando una marejada sónica mientras Win advierte “Stop now before it's too late” y Régine hace unos coros excelsos al fondo. Me gusta más cuando hace estos arreglos que visten dramáticamente las canciones con su voz de terciopelo que cuando toma el liderazgo vocal. En fin, la segunda parte mejora mucho, narrando esa ola negra que ha de terminar con el mundo: "Nothing lasts forever,  That's the way it's gotta be, There's a great black wave in the middle of the sea, For me… For you.”

La ola con que termina el track anterior se liga al principio de “Ocean of Noise”, una canción más atmosférica pero igualmente con un aura oscura y casi malévola. Las guitarras hacen un arpegio melancólico y el bajo de Tim Kingsbury sigue con un efecto crujiente y denso. Los violines vienen creando adornos aterciopelados y expansivos, mientras el piano acentúa el drama con notas lentas. La melodía vocal es exquisita, también con ciertos vaivenes hipnóticos y van preparando la canción para el sublime puente instrumental al minuto 3, donde el piano y la mandolina se combinan para un efecto fuera de este mundo, con una coda maravillosa cálida que culmina con una sección de metales que me suena vagamente a un mariachi. Jaja, pero encaja todo a la perfección para otra canción sublime con un clímax hacia el final y un Groove que te deja sin sabe qué ha pasado. La letra hace referencia a esa incapacidad de comunicarnos en un mundo inundado por el ruido y la violencia. Hemos aprendido a mentir tan bien que incluso nosotros nos creemos nuestras mentiras y esa es otra forma de violencia: “You've got your reasons, And me I've got mine, But all the reasons I gave, Were just lies to buy myself some time”. No es impresionante este tipo?

“The Well and the Lighthouse”  sigue un ritmo más desenfadado con beat casi bailable y una instrumentación extrañamente alegre. Un esqueleto simple pero poderoso de la sección rítmica recuerda un poco el post punk y los sonidos de Interpol, pero luego comienzan a tejer esa vestimenta sinfónica y demuestran que están, no un paso, sino un kilómetro más adelante. Al 2:20 hacen un cambio de ritmo, más pausado, que sirve para que el xilófono luzca. En general todo, Arcade Fire hace piruetas musicales agregando una variedad de recursos deliciosa. Líricamente es complejísima, haciendo metáforas sobre un crimen del que no hay escapatoria, aprovecha pare recetarse líneas como “Heaven is only in my head!” y “She said, "You fool, now that you know your end is near, You always fall for what you desire or what you fear!". Básicamente se refiere a que no podemos escapar de nosotros mismos. A pesar de lo que diga esa moral subjetiva, existe una conciencia ética que impera…

Luego tenemos (Antichrist Television Blues), una joya donde la banda se conjuga alrededor de un riff acústico de guitarra, un bajeo machacón que no se nota demasiado pero va guiando la canción y esas explosiones de la guitarra eléctrica que suenan como elefante. Jeje. Pero la letra es la que de nuevo resulta aplastante. Esta habla de cómo nos perdemos nosotros mismos en el caos del mundo. Un hombre ha perdido su propio yo y es despedazado porque no quiere vivir trabajando en un edificio burocrático del centro, y todas sus esperanzas de felicidad se centran en que su hija de 13 años se convierta en una estrella de televisión. Durante la larga perorata, con un fraseo endiablado y rabioso de 5 minutos, aprovecha para meter líneas como “Cause I just gotta know if I'm wasting my time!”, o “You know God loves the sensitive ones” para cerrar de forma dramática con “I'm through being cute, I'm through being nice, O tell me, Lord, am I the Antichrist?!” Yo conocí a Arcade Fire por esta canción, y me sigue poniendo la piel chinita como la primera vez que la oí. Es una verdadera obra maestra, muy del estilo de Bruce Springsteen con el protagonismo del fraseo y las largas narraciones, pero mejorada años luz con la combinación instrumental, que es simplemente indescriptible. El coro que logra Regine al 3:30 es monumental, llevando la canción a un clímax inesperado, par cerrar de golpe y porrazo cuando más metidos en la rola estamos.

Continuamos con “Windowsill”, otra pieza catártica, con un inicio minimalista en la que Win refleja sus miedos a la rutina que lo aplasta, las herencias, los miedos externos: “I Don't wanna live with my father's debt,  You can't forgive what you can't forget, I Don't wanna live in my father's house no more”. El punteo de la guitarra, haciendo apenas dos tonos, logra esa sensación claustrofóbica, pero no abrumadora. Poco a poco se van agregando más instrumentos y el tema se vuelve más cálido, hasta que entra en ritmo al minuto 2. Después de esa especie de coro donde sube la intensidad, regresan al minimalismo y Win se pregunta: “MTV, what have you done to me?” para terminar con otro orgasmo musical mientras se repite “I Don't wanna see it at my windowsill” haciendo esta alegoría de “fobia a las ventanas” como toda la distorsión que el mundo ha puesto en nuestra cabeza y que nos ha hecho perder nuestro yo. Uff! La banda entera parece unirse al coro en el final.

Sigue “No Cars Go”, con un aire más Indie rocker al principio. Un buen beat y el bajeo frenético. Acordeones, violines, la banda gritando a coro un “Hey!”.. no les encanta? Y apenas es la intro. La canción entra en forma hasta el minuto, con Win y Régine cantando a dúo. La letra es mínima, pero es una especie de simbolismo sobre el escape a la realidad, o quizá una alegoría a la inocencia y fantasía infantil, un lugar donde no hay carros ni aviones: “Between the click of the light and the start of the dream”. Este tema lo tenían desde el 2003, pero decidieron rescatarlo para agregarlo al álbum, y por ello la primera parte es tan rara y más tendiente al Indie. Pero es notable cómo encaja con el resto del disco, al menos la segunda parte de la rola, donde esta vez el collage sinfónico opaca las letras y se combina para hacer un viaje épico y fantasioso, que deja una sensación de haber encontrado por fin en esa inocencia de la niñez, el mundo que debería ser, sin las complicaciones y errores que hemos heredado generación tras generación y al cual aportamos para volverlo aún más complejo, injusto, absurdo. Un viaje impresionante que realmente no necesitaba más letra de la que tiene.

Cerramos con “My Body Is A Cage”, con una línea melódica inquietante de Butler, que inicia prácticamente a capella. No es mala, pero se termina volviendo muy repetitiva. Luego comienza tímidamente el órgano de tubos que estalla al 2:10 con mayor volumen de órgano y la batería que hace unos redobles marciales, más un coro impresionante. Todo tiene un aura muy solemne, eclesiástica, mientras Win reconoce que la primer limitante es él mismo, su cuerpo es una jaula. Y aprovecha para lanzar agudísimas críticas a este tiempo donde el individuo es sacrificado por el colectivo. No me desagrada, pero es un tanto efectista y al final el órgano se vuelve demasiado estruendoso, aplastando todo como mastodonte, y no en un buen sentido. Además la línea de Win se vuelve también repetitiva y cansina, y usa un tono de voz que me hace comprender por fin a aquéllos que lo acusan de ser muy chillante. En otras canciones esa voz queda bien, pero aquí si llega a cansar. Con todo y la espléndida letra  y algunos detalles me gustan lo suficiente como para no marcarla en azul, pero musicalmente me parece una metida de pata y rompe el ensueño que hubiera sido “No Cars Go “ como final.

 

En fin, el mensaje real del disco no es obvio, por supuesto, y esto permitió que algunas de las primeras fechas promocionales del disco fueran, de hecho, en iglesias, para poder utilizar el sonido de los órganos de tubos. No les encanta? Musicalmente es una joya. La instrumentación  refleja a la perfección la lírica, se combinan para un resultado majestuoso y que sin duda llama la atención: Mandolinas, acordeones, órganos, más los instrumentos tradicionales se combinan para atmósferas oscuras, y que invariablemente alcanzan un clímax musical para realzar el mensaje. Grandes riffs, melodías vocales pegajosas y llenas de ganchos, y una atmósfera que en general, suena tan oscura como el Funeral, creando a veces una sensación claustrofóbica. Debo tomar una frase prestada que no recuerdo a quién le leí: “El Neon Bible no es sobre oscuridad, es sobre ausencia de luz.” Sólo tiene un par de detalles, que no siendo exigentes podríamos haber perdonado... Pero la perfección del Funeral y el Suburbs me impide simplemente ponerlos al mismo nivel.

Con este disco queda claro que Arcade Fire va a marcar la pauta a seguir en esta generación. No son la banda a alcanzar porque difícilmente cualquier grupo Indie alcanzará tal perfección, pero si serán la figura guía, el punto obligado de comparación. Lo mejor de todo, es que a la misma banda parece importarle más bien poco haberse convertido en eso: la mejor banda actual de Rock sobre la faz de la tierra.

Eso sólo es muestra de la coherencia que guardan con sus letras. Bien por ellos!

 

 

Por Corvan

 

Letras de El Traductor de Rock    

 

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