NIRVANA

“My heart is broke
But I have some glue
help me inhale
And mend it with you”

 

 

 

“D+”

Década Principal:

90's 

Eras Principales:

Grunge (1989-???)

Miembros Clave:

Curt Cobain, Guitarra y Voz

Dave Grohl, Batería

Chris Novoselic, bajo

Canciones Clave:

Smells Like Teen Spirit, Heart Shaped Box, Lithium, Come As You Are, All Apologies, Rape Me, Polly, Dumb, In Bloom, Pennyroyal Tea, Aneurysm, Something In the Way, About A Girl, The Man Who Sold The World

Ufff!!! No sé si hay manera de hablar de Nirvana sin enlodarme hasta el cuello. Nirvana es de esos grupos que odias o amas, y no hay manera de quedar bien ni con sus fans ni con sus detractores. La verdad es que pensé en saltármelos, no caer en complicaciones y seguir con discos y bandas que no ocasionaran tantos problemas. Simple y sencillamente como Bob Dylan, quien no me gusta como músico, pero a quien respeto toneladas como poeta, y por ello creo que no puedo reseñar su trabajo objetivamente.

Algo así me pasa con Nirvana. Pero si quiero hacer un compendio de las bandas más influyentes del rock supongo que debo ser capaz de enfrentarme a esta complicadísimo y contrastante grupo sin caer en complacencias. Es parte de lo que me dejó pensando un correo reciente, y mi idea no es caer en la comodidad de decir que Nirvana son lo máximo, los gurús absolutos de una generación por un lado, o en el esnobismo de decir que sólo es para adolescentes llenos de acné con camisas de franela, con autoestima de -10 y potencialmente suicidas por otro.

Creo que se puede usar el sarcasmo con cierta medida con algunas bandas, pero con Nirvana no, o se corre el riesgo de herir susceptibilidades, y yo ni los odio ni considero que hayan hecho un daño a la música, ni los idolatro ni pienso que su música cambió la historia o rescató el rock. Así que la única manera de hablar de ellos es siendo totalmente honesto y directo, sin dobles sentidos, burlas ni ironías, y es lo que pretendo hacer en esta Intro.

 

Para empezar, ya comentaba que por lo general a Nirvana o se le ama o se le odia. Es raro encontrar tonos grises en los comentarios hacia ellos. El punto que me parece fundamental es el mood o estado de ánimo que genera su música. Sin duda es un estado de ánimo negro, depresivo, agresivo, salvaje, melancólico. Hay gente que se puede identificar con ese estado de ánimo que genera la distorsión, las letras, los riffs y gritos del trío. Hay quien escucha esta música y puede decir, “yo siento lo mismo”, o “yo entiendo” o mejor aún “alguien me entiende, alguien dice lo que me pasa” o “yo me sentí así alguna vez”. Quizá no de manera literal, quizá pueden sentir apenas una empatía, pero la música y letra de Nirvana les mueve algo en el interior. Esos son los fans y los que le dan una muy alta valoración a la banda, y realmente no les importa si tocan bien o mal, las partes negativas en el aspecto musical quedan de lado porque lo que les importa es la conexión que han sentido con la música. Y eso es muy válido. Si lo es para los fans de Bob Dylan a quienes no les importa la voz nasal ni las melodías repetitivas y débiles, tenemos que reconocer que es igual de válido para los fans de Nirvana. Y tengo gente muy cercana a la que le encanta Nirvana.

 

En la otra esquina está gente que no siente esa conexión con la música y letra, y se juzga a la banda únicamente por el aspecto musical y por una lírica que a ellos no les dice nada, absolutamente nada. Sin embargo eso no significa que sean una banda de pacotilla que solo toca tres acordes y grita lo más posible. Al menos no siempre; Sólo digo que están sobrevalorados e infravalorados al mismo tiempo y en demasía. No soy precisamente un fan de Nirvana, y creo que ya lo habrán notado los que me han leído desde inicio. Me es tremendamente difícil escuchar sus discos completos sin acabar con dolor de cabeza (excepto el unplugged), y hay varias canciones, sobre todo ahora que he estado escuchando el Bleach para reseñarlo, que me dejan totalmente de malas por un buen rato (le digo a Hiz que me dejan con ganas de agarrar una escopeta y… y… y… pero esos son los sarcasmos en que no quiero caer). A mi no me generan pues, esa conexión, y hace unos días estuve tentado a hacer la reseña destrozando por completo el disco y la banda, el mito de Nirvana. Es muy fácil tomar una postura y decir que eran un trío de losers junkies con aspecto de leñadores, que el guitarrista tocaba su instrumento precisamente con la gracia con que se toca un hacha, que gritaba como torturado de la inquisición o algo así. Pero creo que dada su influencia en los 90’s (y debemos aceptar que junto a Radiohead fueron la banda más influyente de la década), es justo y necesario hacer una revisión y valoración justa. No voy a decir que son unos dioses, pero en este caso, dado que son un factor cultural y social y generacional, hay muchos puntos a tomar en cuenta además del estrictamente musical y que generalmente no vemos.

 

Desmenuzando el fenómeno Nirvana lo primero que salta a la vista es que no eran unos virtuosos. Si acaso Dave Grohl es quien tiene mayor dominio de su instrumento, quien de alguna manera daba pausas, matizaba y fabricaba las explosiones con un mayor sentido. Por supuesto que no está en este primer disco y se nota. Ya con su incorporación a la banda se encargará de nivelar la energía y furia de Cobain, pero tampoco es un virtuoso, y sus grandes momentos en batería creo que están más con los Foo Fighters que aquí. Chris Novaselic es un bajista cumplidor, muy energético, capaz de algunos arreglos mientras Kurt intenta hacer requintos, pero sin ser malo, tampoco es demasiado creativo ni la octava maravilla al bajo. Las limitaciones musicales brincan al llegar a Cobain. No es un Jerry Cantrell ni tiene su magia y expresividad en la guitarra. Es muy básico, más cercano al punk que al Hard Rock setentero al que se asoman muchos otros guitarristas del grunge. Incluso él se inició como baterista, sus ídolos eran los Beatles y particularmente Ringo, y en sus primeras bandas hacían covers de Creedence y Bowie. Así que tenemos las influencias de la banda a grupos clásicos, a los cuales le podemos sumar Black Sabbath y Motorhead. El mismo Curt lo repitió infinidad de veces, la fama nunca estuvo en su agenda, y a pesar de ser un lugar común en muchos rockeros, a Cobain sí se la creo. Lo que Cobain deseaba era un sonido más armónico, quizá más acústico, más de la mano a lo que hacían estos ídolos clásicos, pero sus propias limitaciones como músico le impidieron hacer salvo algunas canciones en que la distorsión, los gritos y el coraje no son protagonistas, como "About A Girl", “Lithium”, “Rape Me”, “Dumb”, “Polly”. Y aún algunas otras rolas con más potencia que me gustan y que puedo escuchar sin problemas, como “Heart Shaped Box”, o hasta la archifamosa “Smells Like Teen Spirit”. La verdad estas canciones tienen buenos momentos a la guitarra, ganchos muy efectivos y presentan algunas armonías más complejas, pero estas canciones eran su punto más alto como guitarrista, éstos eran sus límites y no siempre podía hacer buenas melodías, no siempre podía salirse de 3 o 4 tonos, ni de requintos muy básicos. Y aún siendo sus puntos fuertes, estas canciones las toca cualquier adolescente que esté iniciándose en la guitarra. Kurt deseaba algo semejante al sonido que logró en el Unplugged, algo parecido a lo que Courtney hacía con Hole, pero él mismo decía que ya estaba agarrado de las pelotas por los fans y la disquera. Quienes dicen que Cobain era un zombie en la guitarra, deben poner atención a estas canciones para darse cuenta de que al menos había algo, una chispa melódica y más pop que no logró salir a flote en el resto de sus canciones mas planas y sin un solo gancho.

Por otro lado están los otros ídolos underground de Kurt, Los Melvins, Mudhoney (a quienes no he escuchado), R.E.M., The Pixies, Sonic Youth, que aún eran desconocidos. Estas últimas bandas serían famosas en la escena alternativa hasta después, gracias precisamente a Nirvana. Recordemos que los 80’s estuvo dominada totalmente por el Pop, el New Wave y el Synth, con los sonidos más comerciales desde que el Rock vio la luz en los 50’s. Kurt Cobain no deseaba convertirse en el ícono generacional en que se convirtió, sino hacer música ruidosa, dentro de sus límites, tocar en bares, divertirse, ser un desconocido que tocaba música no comercializable como estos ídolos suyos. Por eso ni siquiera se molestaba por hacer armonías decentes, su música no iba dirigida a gente de MTV que en 1989 glorificaba a Madonna y se asustaba con tal distorsión; su música iba dirigida a un círculo muy pequeño de gente en los clubes de Seattle. Inteligentemente dijo: Si no puedo hacer lo que Bowie, Fogerty o Lennon, voy a hacer música subterránea porque me siento cómodo con ello y ES lo que PUEDO hacer. Punto. Nunca le interesó el dinero que ganó, la casa la escogió su esposa; seguía vistiendo sus camisas de franela y calzando Converse imponiendo así, sin querer, una nueva moda. Y pasó sus últimos días viviendo como antes de la fama, en moteles de cuarta, despertando en callejones y con apenas unos cuantos dólares en el bolsillo, lo suficiente para conseguirse droga.

Es triste pero cierto. Todo lo que hizo Cobain lo hizo de manera involuntaria, y con disculpa de sus fans, fue el “burro que tocó la flauta” porque no deseaba dar a conocer un género, no deseaba imponer una moda, no deseaba enterrar los ‘80s y mucho menos convertirse en un ícono generacional y un “ejemplo” a seguir, y me da la impresión de que ni siquiera disfrutaba tocar la música que tocaba. Si a eso le aunamos la tremenda ira y frustración que ya sentía desde antes de formar Nirvana y que sin duda se trasluce en sus letras, lo inquietante no es que se haya suicidado, sino que no lo haya hecho antes, y lo digo con todo respeto. Pero con disculpa de sus detractores, al tocar esa “flauta” abrió sin querer la caja de Pandora, generando un cambio musical y generacional que nunca hubiera sospechado él mismo, y que era absolutamente necesario para la música. Jamás pensó que alguien más se iba a identificar con su música y canciones, y sin embargo mucha gente de Seattle lo hizo. Cuando grabaron su primer disco, muchas de las canciones ni siquiera tenían letra, y fueron terminadas en el camino al estudio, por lo que no pueden ser realmente tomadas en serio. Ellos mismos no las tomaron en serio, pero mucha gente sí lo hizo. Con este álbum, que les costó unos $600 dólares (y suena como tal), lograron sobrevivir de la música y continuar con su estilo de vida, y quizá de seguir así se habría sentido relativamente feliz y nunca habría tenido su encuentro con la escopeta. Pero con el Nevermind cometieron el error de darle la producción a Andy Wallace, quien hizo más digerible el sonido, y de pronto comenzó a sonar en una estación de radio aquí y allá, luego MTV puso un video, y a más muchachos angustiados les gustó y de pronto era un boom impresionante, vendiendo millones de copias y desbancando al Dangerous de Michael Jackson del primer lugar. Y con este irónico simbolismo, lograron otra cosa que nunca se propusieron: dar por enterrada la vanalidad de los 80’s y masificar el rock alternativo y el grunge, abriendo las puertas a infinidad de bandas que apenas surgían, y sacando a la luz a las bandas de los 80’s que los habían influenciado y que hasta entonces eran totalmente underground, por lo que tuvieron una influencia hacia atrás y hacia adelante. Hay quien dice que Nirvana vendió el underground. Cierto en parte. Ellos hicieron la música, pero nunca fue su propósito armarla en grande como lo hicieron. Fueron MTV y las discográficas quienes se dieron cuenta del tremendo negocio que significaba la angustia adolescente y quienes hicieron de un producto subterráneo algo de moda.

 

Por otro lado, sus letras fueron en mayor medida el gancho con el que llegó a esa generación adolescente, angustiada, perdida, que no deseaban seguir escuchando a los New Kids On the Block o a Cindy Lauper, o al Glam rock de bandas más preocupadas por el rimel y la cantidad de spray en su pelo que en la calidad de su música, pero que era lo único que sonaba en la radio de 1989. Chicos sin identidad, sin ídolos verdaderos, que necesitaban cualquier cosa, cualquier pretexto que los motivara a rebelarse, y la música de Nirvana es una especie de rebelión, se sale de la música políticamente correcta e inofensiva que complacía a los padres en los 80’s. Sin embargo, yo no puedo tomar muy en serio letras como: “I feel stupid / and contagious / Here we are now / Entertain us / A mulatto / An albino / A mosquito / My libido…” Entiendo que haya quien se identifique con la rabia, con todo el coraje que expresaba Cobain, pero yo simplemente no lo hago, y me parecen hasta cierto punto incluso ingenuas. El hecho de titular su máximo himno como un desodorante para adolescentes y no darse cuenta hasta mucho después habla de esto. Lo que no me queda duda es de la honestidad y sinceridad de la rabia e impotencia que traslucen las letras, la actitud y la voz de Cobain. Tal vez desde Lennon, haya sido el compositor más salvajemente sincero y brutal para consigo mismo, y muchos jóvenes pudieron captar esa transparencia y verse reflejados en un espejo.

Yo no comparto sus letras, y me parece muy limitado como guitarrista, pero cuando deja de gritar y se pone a cantar en serio, Kurt puede ser un excelente vocalista, con un rango amplio, expresivo, y con ese tono medio desgarrado que es tan dificilísimo de lograr, por lo cual infinidad de vocalistas grungeros prefirieron seguir la escuela vocal de Eddie Vedder. Pero cuando grita realmente hace sangrar los oídos.

Resumiendo, podía hacer algunas buenas canciones, podía cantar bien, y cuando lo hacía, pocos contemporáneos lo superaban. El problema no es que no quisiera hacer siempre buenas canciones, buenas letras o cantar en lugar de gritar, sino que no siempre podía por sus propias limitaciones. Kurt no era el genio absoluto que sus fans proclaman. Muchas de las cosas que hizo fueron de manera involuntaria, y ello lo condujo al suicidio al no encontrar ninguna otra salida. Y tampoco era un completo idiota, como muchos de sus detractores gritan. Queriendo o no, logró darle un giro de 180° a las tendencias musicales y abrirle las puertas a infinidad de bandas como Pearl Jam, Stone Temple Pilots y Alice In Chains que redefinirían el Grunge y lo elevarían a su verdadera altura musical, o rescatar bandas anteriores como los Pixies o Sonic Youth que habían sido olvidados injustamente. Yo no me identifico con sus canciones, y pecando de honesto, no me gusta la inmensa mayoría de su catálogo, pero creo que tiene cosas más que rescatables en un puñado de canciones más trabajadas y producidas, y que jugó un papel importante en la historia musical, por lo que no deben ser hechos menos ni ninguneados. En pocas palabras: ni sobrevalorarlos como músicos ni infravalorarlos como íconos, sólo darles su lugar.

 

 

Por Corvan 

 

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