NO CODE (Pearl Jam, 1996)

Artista: Pearl Jam (C)
Fecha de Grabación:  Jul ‘95 – May ‘96
Fecha de Lanzamiento: 27 de Agosto de 1996, USA
Discográfica: Epic
Productor: Brendan O’Brien & Pearl Jam
Calificación: 8.5

                           

Era: Grunge (1989-???)

Subgénero: Grunge (1989-1997)

Mejor Canción: Off He Goes o Sometimes

Canciones: 1) Sometimes; 2) Hail, Hail; 3) Who You Are; 4) In My Tree; 5) Smile; 6) Off He Goes; 7) Habit; 8) Red Mosquito; 9) Lukin’; 10) Present Tense; 11) Mankind; 12) I’m Open; 13) Around The Bend.

Con Pearl Jam  pasa que nadie se pone de acuerdo sobre cuál es su mejor disco. Eso ocurre porque el grupo se reinventaba a cada entrega y daba giros radicales en cuanto a sonidos y actitud, sin perder su esencia, claro está. Por ello tienen para todos gustos y sabores, y se ha convertido no sólo en una banda muy diversa, que fue no sólo capaz de sobrevivir la muerte del Grunge, género en el que surgió, sino que se convirtió en una banda Alternativa de culto, una leyenda viviente. Y creo que ese status se lo empezó a ganar con el No Code.
Ya todos saben que mi disco favorito es el Ten, debido a su mayor cuidado en texturas y atmósferas y por la fuerte influencia del Hard Rock setentero. Pero no puedo debatirle a alguien que me diga que prefiere el VS, más crudo y violento; o el Vitalogy, más oscuro, pero también más melódico, o este álbum, más calmo e introspectivo, ya con una fuerte inclinación hacia sonidos Alternativos. Incluso hay quien se va por discos posteriores y podrá dar razones válidas, con la potencia Garage del Yield... Pearl Jam es definitivamente una de las bandas más subjetivas de los últimos tiempos.

El No Code fue una etapa de transición para el grupo, que estaba obligado a emigrar del Grunge a sonidos más amplios. Además, en cierta forma, este disco fue el que los comenzó a convertir en una banda de culto. Ya vimos todos los problemas en que estaban metidos tras el lanzamiento del Vitalogy. El impacto más grande fue quizá la salida de Dave Abbruzzese de la batería, y su remplazo con Jack Irons, es RHCP, quien trabaja aquí por primera vez en un disco completo como batería del grupo. Además seguían con el pleito con Ticket Master, que les impedía tocar en la mayoría de lugares típicos, y les dejaba pocos espacios, reducidos y con una distribución de boletaje que era complicada para los fans. Y sin videos… La banda se había colocado como una de las puntas de lanza de los 90’s, pero se estaba alejando del público. Es decir, del masivo. Ninguna canción se radió con tanta fuerza como los sencillos del Ten o VS, y la gente comenzó a perderles la pista. Sus fans, sin embargo, continuaron fieles.

La banda se metió al estudio en Julio del ’95, de la mano de Brendan O’Brien, con quien habían estado muy a gusto en los dos discos previos. Nuevamente no tenían plan definido, a tal grado que el bajista Jeff Ament diría que no se dio cuenta de que estaban grabando disco como hasta el tercer día! La cuestión es que había muchas tensiones entre la banda y no fueron sesiones fáciles. Mike McReady diría que esperaba que Jeff anunciara su salida en cualquier momento. Jeff diría que estaba encabronado con todos, pero que lo hubiera molestado más salir y dejar las cosas a medias. Ament era de los que deseaba resolver el asunto con TM para poder volver a los grandes tours, y además no estaba del todo conforme con la nueva dirección sónica que le estaba dando Vedder al grupo. La banda en ese momento estaba en una tensionante gira, en lugares relativamente chicos, que a veces no se llenaban por los problemas de distribución, y Jeff culpaba a esto también a Eddie. Esto además hizo que las sesiones fueran esporádicas y en distintos estudios de las ciudades por las que iban pasando. Algunas rolas salieron muy apresuradas y el grupo estaba cansado.
Creo que esto se refleja en el disco. Definitivamente no es malo, es un disco muy diverso, con canciones y letras más introspectivas, de búsqueda interna, instrumentación mucho más calmada, ya más tendiente hacia el Alternativo, aunque con sus respectivas y necesarias dosis de potencia y adrenalina. Hay Garage, hay baladas, World Beat, toques orientales.... La banda está empujando por sacudirse esa etiqueta, esa barrera llamada Grunge que habían exprimido hasta la última gota, sabiendo que tratar de seguir en ello sería un suicidio, y se nota en las letras, en donde Vedder se sacude el enojo para tratar temas más personales.
No creo que en su momento el No Code haya sido muy apreciado. Es decir, lo es para los fans de hueso colorado, y muchos de ellos incluso lo consideran el mejor del grupo. Pero para el resto del planeta, fans y crítica, me parece que no supieron apreciar el cambio de dirección en su momento, además de que no fue tan publicitado y radiado. La prueba es que básicamente en todos los discos de Pearl Jam, hay al menos un trancazo comercial que se volvió clásico. Todos menos éste. A mi me parece que al menos “Off He Goes” merecería este status en cuanto a calidad, pero por las situaciones que atravesaba la banda, no hubo aquí un obvio trancazo comercial.

El No Code, es pues un disco muy distinto a los previos. Introspectivo, espiritual, con el quinteto en plena búsqueda de una identidad que pudieran llamar propia, fuera de eso que habían ayudado a crear llamado Grunge. Era un viraje crucial, ya que de seguir en la misma tónica, la banda hubiera desaparecido, y creo que en eso coincidieron a posteriori todos los integrantes.
Por otro lado, no hay rellenos, es variado en estilos y modos, retoman en muchos temas el cuidado meticuloso de las atmósferas, y aunque los temas lentos e introspectivos predominan y son los mejores, creo que sin las rolas más pesadas y potentes el disco se hubiera caído, por lo que el balance también es bueno. Ahora, aunque no hay rellenos zarrapastrosos como “Bugs” y “Stupid Mop” del Vitalogy, hay varios temas flojitos, muy promedios, que denotan algo de la apatía por la que atravesaba la banda, y aunque tiene temas muy buenos, no creo que le lleguen al nivel de los mejores de los 3 discos anteriores. 

El disco inicia con “Sometimes”. Alguna vez leí que el tema era una especie de “antiabridor”, jeje. Es decir, es muy tranquila, demasiado. Generalmente uno espera que la banda arranque con todo, al menos con alguna de las canciones con más potencial de enganchar al público. “Sometimes” es un tema muy raro, con una guitarra punteada jugueteando los tonos, la otra haciendo armónicos en un adulce combinación, y el bajeo elástico de Ament completando el efecto sedante y letárgico. Me recuerda mucho los temas más atmosféricos del final del Ten. La batería de Irons es discreta, y Eddie canta muy bien, en un tono muy personal, y siendo responsable de ese crescendo en la parte media, pero realmente nunca llega a explotar. La letra es quizá lo más raro. Lejos de la angustia existencial grungera, esta vez Vedder se nos pone espiritual y filosófico, hablando del papel que le toca interpretar a cada quien en este mundo: “Seek my part... devote myself, my small self... like a book amongst the many on a shelf”. La canción cierra con la misma atmósfera lenta y cadente, con el bajeo como una tibia marea. Es muy simple y muy corta, pero me encanta la atmósfera que logran y la manera en que Stone Gossard y Mike McReady entrelazan sus guitarras, como si al fin hubiera descifrado cómo complementarse a la perfección. Ciertamente la hubiera dejado para más adelante, pero como tema individual, tiene un algo que me encanta.

“Hail Hail” se va al otro extremo, con una explosión sónica y un riff muy guitarrero, potente, con una gran secuencia de acordes. Como nota, en este disco los riffs serán de este estilo, más toscos y con cierta tendencia al garaje. Son buenos, pero a años luz de las formidables y cuidadas secuencias del Ten o el VS. Un beat rítmico, Jeff haciendo esas figuras en la intro, y luego Eddie cantando de manera apresurada, atropellando un poco las palabras y con un fraseo cortante, haciendo que la letra sea apenas entendible, sin una melodía fija. Las guitarras rugen y se van alternando en esa escala conformada por los versos. No hay un estribillo en sí. Al 1:45 viene algo parecido a un solo, que es más bien un circulito de guitarra que se mantiene mientras la rola baja de intensidad y Vedder canta después el puente: “I sometimes realice, I could only be as good as you'll let me, are you woman enough to be my man?” En una de las letras de amor más raras que he oído en mi vida. No sólo porque la fuerte instrumentación no se presta, sino por las extrañas y confusas metáforas. En fin, nuevamente se dan extraordinarias combinaciones de las guitarras y Irons esta vez luce un poco más.

“Who You Are” es experimental. El inicio, con ese tamboreo primitivo es muy Wordl Beat, me recuerda enormidades las experimentaciones de Brian Jones con los Master Musicians of Jajouka. Vedder entra haciendo más un mantra que un verso, de manera hipnótica, con las guitarras espejeando en agudos la contagiosa melodía. Al segundo verso se unen coros tribales, y suena como si estuvieran todos reunidos alrededor de una hoguera bajo la medianoche de Marruecos. El Bajo entra hasta el 1:20 sólo para acentuar las percusiones. Una especie de requinto psicodélico al 1:40, en el que Vedder toca un sitar eléctrico. Luego palmas, más coros, y la canción va en crescendo, con escalas de bajo, guitarrazos, maracas, crótalos, y una instrumentación riquísima que le mete un gran sabor a la rola. Letra nuevamente trascendentalista: Quienes somos? Somos quien decidimos ser. Parece estúpido y obvio, pero no lo es. La canción no deja de ser experimental, pero deja un muy buen sabor de boca. Mención aparte para Jack Irons, que aprovecha para lucirse con el complejo patrón de batería. Siempre he pensado que este tipo de sonidos era el que buscaba Jones para los Rolling Stones a fines del ’67.

“In My Tree” parece ser una continuación de “Who You Are” por el marcado tamboreo (mucho más rápido) y por el mismo tono confidencial en que canta Vedder. Ament va también punteando tonos a toda marcha, para crear en conjunto una sensación vertiginosa. Al :40 entran  guitarras como ráfagas y luego van marcando los tiempos igual que el bajo. La voz aumenta una octava para que Vedder alcance esos tonos altos en esa especie de precoro o puente. Luego la sección caótica, con eco como si estuviera en una cueva y en el que las voces se enciman en un efecto fantasmal. La secuencia de acordes cambia y suena un poco más violenta. Luego regresamos al patrón original y Ament se despega del punteo para hacer arreglos de bajo sobresalientes. La letra es rara. Es sobre dejar de lado eso que creemos que sabemos para poder apreciar las cosas verdaderamente importantes del mundo… como las hojas de un árbol: “I remember when, yeah, I swore I knew everything, oh yeah, let's say knowledge is a tree, yeah” Muy Zen, con un estilo diametralmente opuesto a los primeros álbums. En fin, logran un notable manejo de intensidad, y sin dejar de lado esa sensación experimental.

Seguimos con “Smile”, más grungera y cadente, con una armónica haciendo melancólicos arreglos. Las guitarras suenan sucias, más grungeras, logrando un gran contraste con el sonido limpio la armónica. La letra es simple, demasiado simple: “don't it make you smile? when the sun don't shine? (shine at all)”, con coros pegajosos “I miss you alreadyyyyyyyyy”. Lo mejor quizá sea el brillante requinto en el que nuevamente se entretejen ambas guitarras. Al 2:50 hay un cambio a un tono que me recuerda mucho a Oasis, jeje. La canción es linda, con buen trabajo de guitarra, pero demasiado simple. Quizá porque la escribió Jeff en su totalidad.

“Off He Goes” es por mucho, mi tema favorito del disco, y en general está en mi top ten de la banda. Pearl Jam jugando a Bob Dylan! Un tema acústico hermosísimo, con un delicado trabajo de guitarra acústica, en que mezclan los rasgueos acústicos con juegos de armónicos para crear una atmósfera vagamente country, melancólica, épica. La letra es sobre “un tipo” que Eddie conocía, siempre algo acelerado, moviéndose a un ritmo distinto al resto del mundo, quedando mal con amigos: “its like his thoughts are too big for his size, he's been taken... where, i don't know? off he goes with his perfectly unkept hope, and there he goes...” La canción es simple, muy simple, sostenida solamente por los arreglos de guitarra y por la maravillosa manera de cantar de Vedder, con una melodía formidable, una verdadera polaroid introspectiva de una belleza que deja sin aliento. Sin requintos, sin distorsión, sin explosiones, dejando de lado la fórmula verso-estribillo-verso para acercarse a ese tono desgarbado y anecdótico de Dylan. En el 2000, Vedder aceptaría que “el amigo” era él mismo, y presentó la canción en concierto como “Esto es sobre lo difícil que es ser amigo de un imbécil” mientras se señalaba a sí mismo.

“Habit” es la canción más ruidosa del disco, y rompe esa especie de magia que había creado el track anterior. Es de hecho Garage Rock, con apenas 3 o 4 tonos, y Vedder regresando al viejo hábito de desgañitarse la garganta. La banda juega a los parones y arrancones un rato. Hacia el final el estribillo se vuelve repetitivo, y es demasiado larga, pero el solo a dos guitarras con que cierra es bueno. Suena un poco fuera de lugar en este disco,  y los rockers definitivamente no son lo mejor del No Code, pero al menos sirven para ir marcando quiebres y subir la adrenalina de vez en cuando.

No les suena la entrada de “Red Mosquito” endiabladamente parecida a la estructura de “I am Mine”??? Al menos creo que es la misma secuencia de acordes. Pero bueno, ésta es más potente, y tiene ese fuzz para emular el mosquito que es casi igual de molesto. Las partes lentas y acústicas son buenas, más oscuras, elevan la tensión y luego las explosiones sónicas, con ese cuasirequinto que hace McReady con un viejo Zippo a través de las cuerdas de la guitarra para lograr el efecto. La interpretación vocal de Eddie es muy buena, aunque la letra es simplona, haciendo todas las métaforas (co cof –clichés-cof cof) posibles sobre una noche de insomnio en compañía de un mosquito.

“Lukin’” es terrible. Si ya tenemos temas dylanianos y brianjonesianos, aquí tenemos a Pearl Jam jugando a sonar a lo peor de Nirvana. No sé si sea realmente un tributo a, pero Eddie canta como si quisiera vomitar las amígdalas, usan dos o tres tonos con toda la distorsión posible, a toda la velocidad posible y con una letra inteligible, que intenta ser anecdótica pero no lleva a ninguna parte. Un bajón terrible, que aunque se apenas dura un minuto exacto, afea bastante el disco.

Afortunadamente sigue “Present Tense” para resarcir ese hueco en el que había caído el disco. La canción inicia muy calmada. Arpegios y arreglos lentísimos, nuevamente jugando con cierta semejanza atmosférica del Ten. Vedder canta en tono casi dolorido. Viene un puente en donde suben ligeramente la intensidad, pero luego regresan al tono relajante. Los tres primeros minutos son lentos, y hasta un tanto monótonos. Luego Eddie sube el coro una octava y se puede sentir que la rola va a estallar, con las guitarras creando distintas texturas al fondo. Irons marca el ritmo, Jeff se incorpora, empiezan a crear tensión, y cerca del minuto 4 la rola revienta de manera magistral, con todos los instrumentos combinándose para un clímax muy a la The Who. Líricamente Vedder regresa a la interiorización y espiritualidad, al mencionar que no vale la pena recordar el pasado ni preocuparse por el futuro, ya que lo único que vale es el presente: “you're the only one who can't forgive yourself, oh, makes much more sense to live in the present tense, have you ideas on how this life ends?” Al 4:40 se apagan los demás instrumentos y queda la guitarra de Gossard haciendo unos bellos armónicos como aleteos de mariposa, y regresa la banda para un cierre delicado como el principio.

“Mankind” fue escrita en su totalidad por Stone Gossard, y es él mismo quien la canta (supongo que Eddie se negó a hacerlo él mismo, por pundonor). Es pegajosísima, con líneas de los versos que se te embarran como chicles, y ni qué decir de los coros. Quizá eso es lo raro. No suena a Pearl Jam. Suena demasiado pop. Siempre he pensado que le quedaría mejor a una banda de la oleada del Brit Rock de entonces, como Supergrass, que a Pearl Jam. La letra es nefasta, y en resumen, creo que es la rola menos Pearljamiana del grupo.

Luego está “I am Open”, otro tema atmosférico, donde Eddie recita la primera parte en vez de cantar, y el “estribillo” no es más que el titulo cantado una y otra vez, aunque con mayor melodía. Los tonos bajos predominan, con cierto aire oscuro, experimental, pero que luego revienta en tonos mayores. Sonidos espaciales de la guitarra, aunque a mí siempre me ha parecido más como un viaje marino, escuchando el canto de ballenas. Es un track raro, pero en el buen sentido, y se agradecen mucho más que temas fáciles como “Mankind”.

Cerramos con “Around The Bend”, otro temita acústico, muy relax, con tintes bossa nova. Me creen cuando les decía que este es un disco variado? Jajaja. La canción es deliciosa, cálida, apacible, con un delicado arreglo de guitarras, y una melodía vocal cadenciosa, que arrulla. De hecho Gossard diría que la compusieron basándose en una canción que le cantaba a su hija de dos años para dormirla, y esto es suficiente para pintarme la sonrisa de oreja a oreja con la lagrimita de Remy en los ojos. Es realmente una ternura de canción , y me encanta esa especie de requinto-slide que termina en un juguetón arreglo de piano, muy latino. No es la mejor canción de la banda, ni siquiera del disco, pero es sincera, y los que tengan hijos entenderán cuando pongan atención a la letra. Un buen cierre, muy relax y elegante.


En fin, el No Code trae varias canciones muy fuertes. No me refiero a las potentes, sino en la mayoría de los casos, a las más tranquilas. La banda experimenta con nuevos géneros y ritmos, con nuevas temáticas, y el mismo Vedder está buscando una nueva identidad vocal a pesar de que fue de los mejores del Grunge. Aquí trata de no gritar tanto, y evita por completo el tono “rasposo”. El disco hubiera sido al menos del tamaño del Ten si se hubiera mantenido como al arranque, pero después de la mitad cae en un bache feo y después de “Off He Goes” nos muestran dos de las peores rolas de todo el catálogo del grupo. Con todo, el No Code es un disco bastante maduro, sólido y recomendable. Un viraje que era necesario para la banda. Cada canción es un mundo independiente, una fotografía personal de lo que pasaba al interior del grupo y de cada integrante. Quizá por ello la portada. Y quizá por ello el nombre, No Code, como diciendo: Si fracasamos en este intento, no nos resuciten. Todos lo sabemos, no fracasaron, y gracias a este disco, la banda se expandió, salió  fortalecida, y sigue hasta la fecha...

 

 

Por Corvan 

 

 

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