OCTOBER (U2, 1981)

Artista: U2 (C+)
Fecha de Grabación: Jul – Ago ‘81
Fecha de Lanzamiento: Octubre 12, 1981. IRL
Discográfica: Island
Productor: Steve Lillywhite
Calificación: 7

 

Era: New Wave (1976-???)

Subgénero: New Wave (1976-1990)

Mejor Canción: Rejoice o Tomorrow.

Canciones: 1) Gloria; 2) I Fall Down; 3) I Threw A Brick Through A Window; 4) Rejoice; 5) Fire; 6) Tomorrow; 7) October; 8) With A Shout (Jerusalem); 9) Stranger In A Strange Land; 10) Scarlet; 11) Is That All?

 

Es curioso que después de que U2 se quisiera comer al mundo con la tremenda furia de su disco debut, Boy, esa actitud casi Punk se difuminó de la noche a la mañana. De pronto, en esta segunda entrega, la banda dio un giro de 180º hacia un álbum de temática cristiana, tratando de convencer al mundo entero de que Jesús ES LA salvación. Es decir, no es un disco “Cristiano” exactamente, no es tanto que te quieran enjaretar la religión con calzador, aunque casi te cuente como ida a misa si lo escuchas, sino que está cargado de bastante más espiritualidad y la banda estaba convencida de que debía de compartir ese especie de fervor que habían encontrado por esas fechas en un grupo religioso llamado “Shalom Fellowship”.

Es decir… Acabo de tener una fuerte revelación con el Cristianismo (sólo Clayton parece que no se involucró demasiado), pero soy un naciente Rockstar. La historia ha demostrado sin lugar a dudas que ser Rockstar va de la mano con actitudes pecaminosas, como pactos satánicos, misas negras, orgías y bacanales, bufette de drogas y eso… Cómo sigo con mi idea de ser Rockstar y ser buen cristiano al mismo tiempo? Bueno, elimina la ira y la autodestrución, y usa el rock para llevar un mensaje de amor y espiritualidad y salvación y todo eso. No importa lo que hagas en tu vida privada! Vuélvete trillonario pero despotrica contra el capitalismo!!! Sermonea!!!!!! Bueno, me siguen con la ironía, no? Jajaja.

La verdad es que a Bono le robaron el cuaderno de letras casi a punto de meterse al estudio a grabar este segundo disco. Tenían ya la mayor parte del October escrito durante el tour del Boy, pero en Portland se perdieron todas las letras. Bono tuvo que improvisar, escribir la mayoría de camino al estudio o de plano frente al micrófono. Por eso, me parece, el problema no es tanto que este sea un disco de temática Cristiana o Religiosa, ya lo han hecho el mismo Bob Dylan o Arlo Guthrie o Kansas con mucho mejores resultados, sino que parece que a fin de cuentas fue el pretexto para meterle cualquier cosa a la letra, porque no querían desperdiciar 50 libras la hora de estudio. Algunas letras no coinciden con la musicalización, parecen incluso contradictorias, y la misma comunidad cristiana se queja de que es una lírica poco profunda “Rejoiiiiiiiiiiiice!!!” gritado infinitas veces, por ejemplo, o clichés como “Only in you I’m complete”. En otras canciones, el mensaje es muy blando, confuso, uno se queda preguntando que quiso decir realmente Bono, que se pierde en su fervor religioso. La cuestión es que no puedes salir bien librado cambiando tu postura tan radicalmente. Por supuesto que la comunidad cristiana no lo va a tomar en serio si él mismo no logra direccionar o aterrizar el mensaje… y la comunidad rockera… ehrr… pues no puedes esperar que escuche un disco cristiano después de que planteaste una postura pseudopunk en tu debut y que se conviertan a tu Fe de inmediato, extasiados por la luz que no veían hasta oír el “October” de U2. NO! Date por bien servido si no te toman por ridículo, poser, neomesiánico y demás. En fin, es el enorme riesgo que Bono y U2 tomaron, y aún no se quitan este estigma, pero en realidad, desde entonces nunca han dejado de filtrar cierto nivel sermoneador en sus canciones, con mayor o menor éxito. Tampoco se les puede culpar, levantar la voz es bastante más de lo que muchos políticos han hecho en sus inútiles vidas.

Lo importante es lo musical. Y en ese aspecto también hay cosas que decir. En cierto modo es una continuación del Boy. Ya he dicho que básicamente todos los discos posteriores retoman parte de ese sonido del debut. El disco fue más apresurado y hubo más tensión en el estudio por el mismo problema de las letras, y de repente se nota esa tensión, que no necesariamente es buena, como en la mitad de “I Threw A Brick…”. La buena nueva es que The Edge sigue experimentando con su caja de pedales, cargando cada vez más efectos, más delay y más eco, de manera que de repente un acorde parece un movimiento sinfónico gigantesco. Creo que es quien más crece; sigue sonando bombástico en la elaboración de riffs y es responsable de las texturas y atmósferas de las canciones. Además se anima a tocar el piano en algunos temas. La producción también ayuda. Esta vez Lillywhite es más cuidadoso, los sonidos están más separados y definidos, y la sección rítmica suena poderosa, (por ejemplo en “Rejoice”) bastante más poderosa que en el Boy. Esto hace que en ocasiones las canciones suenen magnificentes y opulentas, a pesar de que las melodías desmejoran bastante y sean realmente muy poco memorables. Después de escuchar el disco entero, es casi imposible tararear más de 2 o 3 canciones. Se podría decir que también es por culpa de la pérdida de las letras, pero ya es un defecto que habían mostrado en el debut.

 

El disco abre con “Gloria”, que no tiene nada que ver con las de los Morrisons. La rola tiene un falso principio, con un beat de batería complejo en medio tiempo y la guitarra arpegiada, que entran lentamente. Apenas nos estamos acomodando a la melodía cuando Larry Mullen Jr. se desboca con los platillos y Bono grita un “2, 3, 4!!!!!” (les suena el truco?) para arrancar con un ritmo rápido y un riff bastante más complejo. El coro es, en contraste, más tranquilo y contemplativo, en latín, extraído del “Gloria in Excelsis Deo”. La canción tiene buenos cambios de ritmo, es potente, y la banda atina a bajar la intensidad para no asfixiarla, y a partir de esos bajones, crear tensión para ir conduciendo a un nuevo estallido. Adam Clayton luce fenomenal desde el principio, tocando con púa la mitad de la rola, luego tocando con las yemas antes y durante el solo de Slide de guitarra, a partir del 1:45, y finalmente, haciendo un buen solo slapeado al 2:50. Buen inicio, sin importar si estás de acuerdo o no con las letras, la rola es muy buena.

Sigue “I Fall Down”, con una intro a piano muy cute, uno de los nuevos trucos de The Edge. La canción tiene como base una guitarra acústica muy agradable, el bajeo punteado siempre eficiente, una batería dinámica y llena de platillazos. Aquí se nota la producción con voces sobrepuestas de fondo del mismo Bono, y algunos sintetizadores etéreos. Al acercarse al :45 se genera tensión para una explosión y cuando parece que va a estallar un coro colosal, se queda en un atisbo. La explosión viene hasta el 1:25 con el verdadero coro, que tampoco es descomunal, sino apenas suficiente. Todos tienen un papel aceptable, la canción resulta buena a secas, y la terminan justo antes de que las constantes repeticiones del “I fall down” del estribillo no saquen de nuestras casillas.

“I Threw A Brick Through A Window” empieza bien, con esas percusiones como tribales o antiguas, los arreglos rimbombantes de The Edge con un riff complejo y filoso, y un bajeo oscuro. La canción va lenta, como acechando, Bono sube la tensión para el puente de “He’s my brother…”, y tras unos redobles empiezan de nuevo, guardando la explosión, fabricando lentamente la tensión. Nuevamente Clayton se lleva las palmas, sin tanta faramalla va llevando a sus compañeros con punteos efectivos. Desgraciadamente al 2:25 la canción se vuelve un jam innecesario. Redobles por aquí, un intento de solo (2 o 3 notas) de The Edge. Bono sermonea con el “No one in blinder than he who will not see” y cuando parece que por fin van a hacer explotar la canción, nada. Siguen igual, sólo que con más volumen. Sólo Clayton logra hacer el aumento de intensidad por segundos. Luego más redobles y ya. Nos quedamos así, esperando ilusamente que alguien reviente una canción mientras Larry le da la vuelta a toda su batería llena de eco para terminar.

Afortunadamente con “Rejoice” las cosas se recomponen y comienzan a tambor batiente desde el principio. Un riff punzante, lleno de fuzz y delay, mientras la sección rítmica va a toda marcha. Bono también inicia con un fraseo incendiario. The Edge irá insertando guitarrazos sucios entre los versos, mientras la canción va creciendo a cada instante. La batería es monumental. Los coros parecen bajar ligeramente la intensidad, sin dejar que se caiga la energía. Después de ellos la rola queda suspendida un instante sólo por la batería, luego la guitarra chilla y entra de nuevo el riff principal. Hacia el minuto 2 Larry se avienta un gran redoble mientras The Edge hace sus trucos. La canción parece acelerarse y tranquilizarse al mismo tiempo. Finalmente al 2:45 viene la explosión volcánica que esperábamos desde la rola anterior para una coda increíble, potentísima, llena de texturas, y con Bono gritando a todo pulmón el título de la rola, lo cual contrasta con la intención de regocijar a la gente. Más que regocijado, uno queda pasmado ante la potencia. Pero bueno, incluso le podemos perdonar versos como “I'll can't change the world, But I can change the world in me”. Magnífica, U2 en su mejor nivel.

“Fire”, que no tiene nada que ver con Hendrix, es otro tema promedio. La melodía es muy blanda y poco memorable. Mullen Jr. destaca metiendo distintos tiempos y llenando la canción con su batería. Pero The Edge despliega una cantidad de recursos formidables con su caja de pedales, al grado que nos deja con su guitarra crujiendo como lata de sardinas vacía. De verdad, que pudo ser un instrumental sin problema. Es un deleite presenciar cómo The Edge hace su ilusionismo con las 6 cuerdas y su cajita de trucos. No es Hendrix, no hace “magia real” pero es un técnico, un ilusionista que realmente impresiona con su dominio de la guitarra y pedales, lo cual también tiene gran mérito. Y esa es de las más grandes pruebas. Bono, Cállate!!!

Luego está “Tomorrow”, con una rica intro de gaitas (The Edge?). La canción es bastante más atmosférica, con Bono cantando casi a capella al principio, luego una guitarra acústica muy suave se suma a la instrumentación irlandesa. Al 2:40 se asoma una guitarra eléctrica, y no tardan en aparecer un gran bajeo punteado y la batería casi apocalíptica. Bueno, otro crescendo! La cuestión es que funciona, y desde ese inicio casi íntimo hasta la coda con el doble solo a gaitas y guitarra con wah, la rola es majestuosa y sobrecogedora, resultando en una de las mejores del disco.

“October” es una canción prácticamente a piano, casi instrumental. Muy íntima, minimalista, un estilo casi irreconocible para U2, pero que sirve de respiro para un disco con muchos crescendos. La figura del piano tocado por The Edge es delicada y bien construida, cálida e introspectiva. La letra consiste en apenas unas líneas, y la canción entera apenas dura más allá de los 2 minutos. Pero francamente prefiero este tipo de atmósferas, que transmite el sentimiento con poca instrumentación y sin una letra excesiva. Directos y efectivos. Creo que esta rola dice más eficazmente todo lo que Bono se esfuerza en decir en el resto del álbum, en vano, sin las palabras correctas.

Desgraciadamente a partir de aquí el disco da un bajón considerable. “With A Shout (Jerusalem)” inicia con un tamborileo rapidísimo y muy raro. The Edge se esfuerza por rescatar la rola, pero la verdad es que todo luce descuadrado y fuera de lugar, la guitarra en un tiempo, el bajo en otro, y Bono haciendo melodías débiles y gritando “Jerusalem!!!” al límite de su rango, pero sin idea ni dirección. Parce que cada quien hubiera grabado una canción por separado y luego se hubieran empecinado en juntarlas para una sola rola. La letra, mejor ni ponerle atención… Si acaso algunos arreglos de bajo me gustan, pero por lo demás es un verdadero caos de casi 4 minutos.

“Stranger In A Strange Land” sigue en el mismo tenor. Muchos ímpetus pero pocas ideas y poca organización. LA canción tiene un riff rápido y rafagueante de guitarra y platillos, y luego un oscuro riff de bajo, que es hasta donde vale la pena, pero a partir de ahí los versos son absolutamente olvidables. Eventualmente regresan a esa intro, pero francamente parece no encajar y ser más bien una sesión de lectura religiosa con el grupo improvisando al fondo y Bono gritando como si estuviera en el mismísimo muro de los lamentos.

“Scarlet” mejora un poco. La intro en un fade in con la guitarra zumbando suavemente y el tamboreo es típicamente iutuesco. El ambiente es más soñador y etéreo, reforzado por el lindo pianito. La batería suena casi marcial y se queda sola por momentos. Cuando parece que nos vamos a quedar con los tums, Bono vuelve a lanzar su “Rejoice”, que es la única palabra de la canción, cargada de eco. No es la gran cosa, pero es cálida y tiene más sentido y propósito que las dos anteriores.

El disco cierra con “Is That All?”, otra canción sin idea, con exceso de energía, pero nada de dirección. Bono repite hasta el hartazgo el título. La guitarra tiene algunos arreglos buenos, pero no logran hacer que la canción funcione. La batería mantiene un ritmo demasiado rápido y de pronto se calla, lo cual termina por ser extenuante. Un cierre débil, no por que falte vigor y fuerza, sino porque la canción carece de recursos y a final de cuentas deja en evidencia que muchas de las canciones son repetitivas y usan exactamente el mismo truco: un par de palabras que se repiten sin fin, una batería desbocada con abruptos cambios de ritmo, poca melodía, y un The Edge que no puede por sí mismo a pesar de su notable esfuerzo.

 

En general no se puede decir que es un disco malo, me parece cometieron el error de radicalizar su postura y por ello no se les tomó tan en serio. Ultimadamente trato de no ser muy fijado en las letras y no considerarlas mucho para la calificación (a menos que sea para bien). Tampoco es el caso, y no le bajo puntos al disco ni a la banda por ello, pero hay que hacer notar que Bono siempre intenta por todos los medios posibles que pongas atención a sus letras, y es imposible ignorarlas del todo. Un álbum ambicioso, pero poco direccionado y quizá desorganizado por el problema de las letras, pero ese no es pretexto. Me parece que hay un consenso universal en que el disco no es feo, pero nadie lo pone por encima del Boy o el War en esta primer etapa iutuera. Creo que el hecho de que no haya realmente ningún clásico dice mucho.

Pero vale la pena como curiosidad. Y quizá hasta te cuente por la misa del domingo!

 

 

Por Corvan 

 

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