ODESSEY AND ORACLE (The Zombies, 1968)

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Artista: The Zombies (D+)

Fecha de Grabación: Jun – Nov del ‘67

Fecha de Lanzamiento: 19 de Abril de 1968, UK

Discográfica: CBS

Productor: The Zombies

Calificación: 10 (MUST HAVE)

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: Art Rock

Mejor Canción: Time Of The Season, seguida por A Rose for Emily y Butcher’s Tale.

Canciones: 1) Care Of Cell 44; 2) A Rose For Emily; 3) Maybe After He's Gone; 4) Beechwood Park; 5) Brief Candles; 6) Hung Up On A Dream; 7) Changes; 8) I Want Her She Wants Me; 9) This Will Be Our Year; 10) Butchers Tale (Western Front 1914); 11) Friends Of Mine; 12) Time Of The Season.


Insisto en que los Zombies debieron ser la banda con peor suerte del mundo mundial. Su disco debut, y en particular su sencillo “She’s Not There” la habían roto en 1964 en ambos lados del Atlántico, con esa mezcla de Rock, R&B y Jazz que encantó a los fans y a la crítica. George Harrison diría que se convirtió en su canción favorita de 1964 y hasta Elvis Presley la tenía en su rockola en Graceland.


Los Zombies parecían tener todo a modo para conquistar el mundo. Qué diablos pasó que quedaron borrados de la Invasión Inglesa? El siguiente single de la banda, “Tell Her No”, alcanzaría a colarse al top ten de USA, pero en Inglaterra no llegaría muy alto. Y después de que el LP Begin Here tuviera un éxito mediano, Decca los fue relegando y aplazando los planes para el segundo disco, mandando a los Zombies al olvido. Sin apoyo promocional de la disquera, sus siguientes singles apenas chartearon, y para 1966, la banda prácticamente había sido olvidada.


Pero el mismo destino que los tenía al borde de la disolución quiso que no quedaran como una banda One Hit Wonder, y en cambio decidió que el mundo los recordara por uno de los mejores LP’s de toda la década de los 60’s… no sin su dosis de ironía, pero mejor que morir en la ignominia total, no? Bueno, y donde fue donde encontraron ese destino? En Filipinas, ni más ni menos.


La banda estaba sin trabajo cuando su manager les informó que podían tener 10 fechas en las Filipinas. Bandas como los Searchers ya lo habían hecho, y les pagarían todos los gastos, incluyendo avión, hotel, comida, transporte del equipo… El trato era por 100 libras por noche. “Para cada uno?” – preguntó Chris White. No… eran 100 libras entre todos, incluyendo la tajada del 20% del manager. Eso dejaba 18 libras a cada uno por noche. Se vieron forzados a aceptar, ya que no tenían otra manera de hacer dinero.


Su avión llegó a Manila a las 2 am hora local, y para su sorpresa, había una multitud entera en el aeropuerto. “Habrá alguna celebridad por aquí, estarán esperando a los Beatles?” Nop. Eran ellos a quienes esperaban. Los chicos creían que iban a tocar en el bar de algún hotel o algo así, pero no sabían que tenían 4 sencillos de éxito en el país!


Fueron llevados al Coliseo Aranaeta en las afueras de Manila, que entonces debía ser una de las mayores arenas del mundo, tocando para unas 30,000 personas por noche. Los Zombies tuvieron una pequeña dosis de Beatlemanía: 4 sencillos en los primeros lugares, estadios llenos noche tras noche, y prácticamente no podían salir del hotel por las fans, por lo que sus planes de asolearse en la playa e ir a curiosear se fueron al traste. El detalle es que era por 18 libras por noche. Alguien se estaba haciendo inmensamente rico, pero definitivamente no eran ellos.


Intentaron negociar que les pagaran más dinero, ya que evidentemente no era justo. Por lo que les dijeron, el Araneta había pagado sus deudas de 3 años con los conciertos que habían tocado ahí. Así que pidieron 1000 libras por noche, pero entonces la mafia filipina los comenzó a amenazar. Al terminar sus compromisos en el Araneta, pensaron en seguir tocando en Filipinas por su cuenta, y consiguieron algunos lugares. El primero, llamado Golden Mile, se quemó misteriosamente el día siguiente de su concierto. Esa noche estaban preparándose en los camerinos para su segunda presentación independiente cuando el dueño del lugar los corrió alegando que lo habían amenazado, y con el precedente del Golden Mile, no quería correr riesgos.


Así que regresaron a Inglaterra. Al menos habían recobrado la confianza de que podían seguir tocando. Sin embargo, la suerte seguía sin sonreírles. Pronto se quedaron sin manager, Decca les rescindió el contrato, y no tenían un centavo. De alguna forma se las arreglaron para grabar otro sencillo, un cover de Little Anthony and the Imperials llamado “Going Out Of My Head”, que tuvo una terrible producción, y fue otro fracaso en las listas.


A punto de desbandarse, los 5 chicos parecieron pensar lo mismo al mismo tiempo. Bueno, básicamente Rod y Chris, pero convencieron al resto, que ya estaban pensando qué iban a hacer de sus vidas: Querían hacer un último LP, y producirlo ellos mismos para que sonara exactamente como querían. Milagrosamente, consiguieron un contrato con CBS, con total libertad creativa, e incluso les permitieron autoproducirse. La mala noticia es que sólo les dieron 1,000 libras de presupuesto para grabar su LP.


Y así inició el Odessey and Oracle, el disco con el nombre más apropiado ever. Como si todo lo que les había salido mal empezara a revertir, Ken Jones, el productor del primer álbum, les consiguió tiempo en estudio, para grabar lo que sabían era su última obra juntos. Y no cualquier estudio: Nada más y nada menos que los Abbey Road! Empezaron a trabajar el 1º de Junio del ’67, en la sala 2, que acababan de desocupar los Beatles tras grabar su Sgt. Peppers. En la sala de al lado, Pink Floyd aún trabajaba en su Piper At The Gates of Dawn, y los Pretty Things grababan la primer Ópera Rock de la historia, el S.F. Sorrow.


Eso tuvo sus ventajas. Los Zombies usaron un montón de cosas que los Beatles se habían dado el lujo de dejar tiradas en el estudio. John Lennon había dejado su melotrón, que acababa de usar en “Being for the Benefit of Mr. Kite”. Argent en su vida había visto siquiera uno, pero no tardó en encontrarle el modo. Había también un montón de instrumentos de percusiones arrinconados. Más tarde, Colin aceptaría que de no haber estado todo eso ahí, el resultado del disco hubiera sido diferente. Ah! Y algo más de los Beatles que utilizaron en su provecho fue su ingeniero de sonido, Geoff Emerick. A decir de Hugh Grundy, el hecho de haber usado el estudio después de los Beatles los motivó aún más. Era como un aura. Y al escuchar el Sgt. Peppers, los sonidos los influenciaron, aunque Rod diría que hubo también mucha influencia del Pet Sounds. Más que copiarlos o tratar de imitarlos, estos discos los llevaron a probar nuevos sonidos. El detalle, claro es que tenían un presupuesto mucho muy limitado en comparación a los Beatles y a los Beach Boys. Las 1,000 libras alcanzaron apenas para la mezcla en mono, y Rod y Chris tendrían que desembolsar otro tanto para la mezcla en stereo que les exigió CBS.


Abbey Road era además el estudio más caro del mundo, así que tuvieron que grabar todo a velocidad de la luz, en sesiones de 3 horas por día, de 10 am a 1 pm, en un estudio donde los tiempos estaban milimétricamente cronometrados. A la 1 en punto llegaba un tipo, abría la puerta sin importar que estuvieran a media toma, y gritaba para que salieran. El staff, invariablemente apagaba todo y salía a almorzar. Sabiendo eso, la banda había ensayado y tenía el disco completamente armado con 12 temas propios antes de Junio, por lo que no tuvieron tanto problema, salvo el saber que no tenían margen de error ni se podían dar el lujo de tener descartes. A mediados de Julio, cuando el estudio se ocupó, se movieron a los Olympic Studios para grabar 3 temas, y cuando la sala volvió a estar disponible, a mediados de Agosto, regresaron a grabar los últimos 3 tracks, incluyendo “Time of the Season”.


El disco es una chulada. 12 pequeñas joyas pop donde se mezcla el rock, el jazz, soul, con una pizca de barroquismo que une todo. Las canciones son fáciles de digerir, pero a la vez con un sonido único que las distingue de sus contemporáneos. Los coros son magistrales, estos chicos no le piden nada a los Beach Boys, (Chequen las armonías que hacen en “Care Of Cell 44”) sobre todo considerando las limitaciones de tiempo que tuvieron para hacer overdubs. El piano de Rod Argent es la guía en todas las piezas, marcando la pauta con los diferentes instrumentos, siempre dando ese aire clásico y barroco. La voz de Colin Blunstone es una de las más bellas y delicadas del Rock, añadiendo a esa peculiar fragilidad de las canciones. Chris White nunca será considerado uno de los grandes bajistas de la historia, pero aquí muestra un avance monumental respecto al disco debut, haciendo líneas saltarinas que recuerdan lejanamente el estilo de Macca en esta época, además de esa línea de antología en el cierre del disco. Paul Atkinson tampoco es un virtuoso, pero hace arreglos acertados, agregando los matices psicodélicos. Y la batería Hugh Grundy es igualmente efectiva, metiendo los sonidos jazzies. En conjunto, la banda hace una combinación increíble, en la que sacan jugo a las fortalezas individuales para crear sonidos irrepetibles. En sí, el disco podría emparentarse más al Pet Sounds que al Sgt. Peppers. Son piezas de pop ligeras, de una belleza exquisita, con un aire de ensueño, temas en su mayoría alegres, vibrantes, con un aura clásica, otoñal y a la vez psicodélica. No alcanza los niveles bombásticos de la obra maestra de los californianos, por su puesto, pero me pregunto que habrían hecho los Beach Boys con 1,000 libras… Recordemos que los Zombies no tenían para pagar músicos de sesión, por lo que básicamente el melotrón hace las partes de orquesta, y todos los instrumentos y voces fueron grabados con solo 4 canales!


Líricamente, es sencillo, siguiendo la línea de las bandas de la Invasión Inglesa de hablar de amor y desamor. No hay realmente nada rebuscado, pero hay pequeños twists en cada canción que las vuelven atípicas, como en “Care of Cell 44”, que habla de su chica… que está en prisión. Lo más complejo es quizá “Butcher’s Tale” que habla desde la perspectiva de un soldado de la Primera Guerra Mundial. Ésta aparente simpleza musical y lírica vuelve el disco algo engañoso. Por momentos suena a un disco de 1966, y por ahí me explico por qué en su momento pasó desapercibido. Para 1968 la generación hippie quería escuchar sobre la guerra o el amor libre, solos desquiciados a la Clapton o Hendrix, teclados estroboscópicos a la Manzarek… El Odessey And Oracle es muy sencillo para los estándares de 1968, pero resume a la perfección el aura del Verano del Amor (que es cuando debió haber sido lanzado), y poniendo atención a los detalles y a las melodías uno se da cuenta que es muchísimo más complejo de lo que aparenta. No es de extrañar que se haya vuelto una obra de culto con el paso del tiempo. Por cierto, a pesar de que por años aseguraron que el “Odessey” era por “Ode”, el título en sí fue un error de imprenta. Se supone que se iba a llamar Odyssey And Oracle, pero cuando se dieron cuenta del error, ya era muy tarde.



El disco arranca con “Care Of Cell 44”, escrita por Argent. Es una preciosa balada con base piano, con una melodía vocal para derretirse. Al inicio básicamente es el piano, la batería, y la delicada voz de Colin. Posteriormente se agrega el bajo, que entra punteando y luego comienza a juguetear entre tonos, más el meolotrón para crear un telón de efecto orquestado al fondo. Los versos son pegajosísimos, dulces, con cierta carga de nostalgia. Para el puente, se quedan un instante en silencio, para luego hacer armonías celestiales a la Beach Boys “Mhhh bop Mhhh Mhhhh bop bop” y lanzarse después al estribillo, brillante. La letra inicia como cualquier canción de amor, un chico escribiéndole a su novia: “Good morning to you, I hope you're feeling better baby”. El twist viene al final de la segunda estrofa, cuando Colin lanza “And then you can tell me 'bout your prison stay...”. va narrando los lugares y cosas que les gustaba visitar y hacer. Hay una línea casi trágica: “And we'll get to know each other for a second time”. En realidad toda la canción tiene algo de drama cuando se asimila la intensión del título. Colin diría que era su favorita del disco y era la que creía que sería un hit. Se lanzó como single a fines del ’67 y al fracasar, precipitó la ruptura de la banda.


Sigue “A Rose for Emily”, escrita también por Argent. Más minimalista, básicamente piano y voz. Colin hace un gran performance, muy emocional, yendo de tonos bajos a altos, casi al falsetto, con una gran naturalidad. Notable también lo que hace el resto de la banda en los estribillos. A pesar de su simpleza instrumental, agregan unas armonías celestiales, creando la sensación de más instrumentos, y dando aún más melancolía al tema. La canción salió una noche en que Rod se dio cuenta que se les acababa el tiempo y no tenían suficientes canciones, así que escribió una nota para recordar al día siguiente: “levantarme, desayunar a las 9 am y escribir una canción a las 10.” Y básicamente fue lo que hizo, basándose en un cuento de William Faulkner del mismo título. La letra no tiene nada que ver con el cuento, pero el título le pareció muy evocativo y de ahí surgió todo. Es otra historia cruel, de una chica llamada Emily, que tiene rosales en su jardín, y ve las parejas regalándose rosas, pero nunca nadie viene a darle una. Al final, se hace vieja, sus rosales se desvanecen, muere, y ni siquiera en su tumba le llega una flor. Un tema triste, donde la metáfora es simple pero funciona, y que es de mis favoritos del disco. Para mi es de una belleza que reúne esa aura de “Waterloo Sunset” con la tristeza de “Eleanor Rigby”. Un tema simplísimo, pero muy subestimado.


Luego tenemos “Maybe After He's Gone”, escrita por Chris. La guitarra de Atkinson es más dominante aquí, con unos pulsos folksys amargos. Colin canta en tonos bajos, casi en un susurro, pero nuevamente es notable su manejo melódico cuando prácticamente no debiera haber. Grundy va metiendo redobles aquí y allá que acentúan el drama. La letra contrasta, retomando las historias de amor simple: “She told me she loved me, With words as soft as morning rain.” Para el estribillo, entra toda la banda con el piano dando pinceladas de color, coros en armonía, y unos juegos de tonos increíbles. Historia de amor simple? No precisamente. No es un twist tan efectivo como en el primer track, pero nos da idea de un triángulo: “Maybe after he's gone, She'll come back, Love me again”. La canción se difumina con las texturas de las voces. Por cierto, ya casi para terminarse, se pierde un fragmento de los coros, dando un efecto un poco extraño. Esto fue un error de la mezcla final. No es de los grandes temas del disco, pero aún así está llena de detalles geniales.


“Beechwood Park”, también de Chris, es una canción adormilada, con un ritmo lento y perezoso, la guitarra cargada de tremolo y un órgano de fondo, mientras la batería jazzy va llevando esa aura modorra. Colin describe ese lugar con gran melancolía. Era un lugar, de hecho, cercano a donde vivía White, de forma que es una especie de “Penny Lane”. La canción es lenta, pero chequen lo que hace la guitarra de Paul. Cuando parece que la canción será tremendamente monótona, el estribillo revienta y contrasta de manera luminosa con la gran melodía:


Oh roads in my mind

Take me back in my mind

And I can't forget you

Won't forget you

Won't forget those days

And Beechwood Park...


Como dato, alguna vez Chris White volvería al lugar, y una mesera de un bar le reclamaría “perfecto, por tu culpa seremos recordados por una canción de rock.” Y por si fuera poco, una escuela local del mismo nombre trataría de cobrarle regalías. Háganme el favor!


Continuamos con “Brief Candles”, otro tema de Chris, en el que alterna el lead vocal con Colin. Arranca sólo a voz y un piano goteando notas, mientras Chis canta con voz taciturna, con una bella y suave melodía. Para el estribillo, Collin toma el lead vocal, entra el resto de la banda con bastante colorido y haciendo armonías. La fórmula se repite, y en cada verso, White narra la historia de 3 personas distintas sentadas en un bar, bebiendo solos. Quién no ha hecho eso, imaginar la historia detrás de extraños que vemos? El título lo tomó de una obra de Aldous Huxley, aunque no tiene nada que ver con la historia. Al 1:55 tenemos un puente instrumental, donde de nuevo tenemos una gran combinación de voces y la presencia del melotrón orquestando. Un tema simple y bastante evocativo.


“Hung Up On A Dream” Cierra la primer cara del acetato. Un tema de Argent, donde curiosamente la guitarra lleva un rol protagónico, con los excelentes arreglos y el solo de Atkinson. Sé que digo esto en cada canción, pero los juegos melódicos que tienen los temas, en particular los temas de Rod, son increíbles. Y lo que hace Blunstone es fascinante, con las inflexiones y el tono exacto en su voz, llenando de ganchos cada resquicio. El tema es simplemente precioso, y líricamente uno de los que se salen del patrón de amor o soledad que suelen tocar. Rod aclararía recientemente que habla sobre la vibra del Verano del Amor, la Guerra de Vietnam, los movimientos de protesta que estaban levantando y todos los cambios que se vivieron en la juventud durante 1967. Pareciera una canción muy inocente y tierna, pero si leemos con atención las letras, habla con una mayor madurez que la mayoría de sus contemporáneos. Sabiendo que había una fuerza en esa generación que no se había visto jamás y que había mucho optimismo, también parece saber cómo es el sistema y anticipar el fracaso de la generación hippie:


Everything was just a dream

A dream unusual of its kind

That gave me peace and blew my mind

And now I'm hung up on a dream


Así pues, es un tema hippidélico, pero desde una postura mucho más realista que el “California Dreamin’”. Colin diría que fue uno de los que le costaron más trabajo retomar cuando se reunieron en los dosmiles porque las letras estaban muy fechadas, pero fue de las que más coreó la gente en el primer concierto y a partir de ahí sería más fácil.


“Changes” fue la última canción en grabarse. Es un tema extraño, con cambios de tiempo y tono, y prácticamente a capella. Comienza con una linda figura de melotrón con efecto de flauta, para después dejar a la banda haciendo el verso sin instrumento alguno, solamente las voces en increíble armonía, haciendo una mezcla de Beach Boys con los cantos gregorianos de los Yardbirds, con apenas algunas percusiones de instrumentos extraños que encontraron en el estudio. Se sienten influencias orientales, y es un tema algo experimental. La banda tuvo que apresurarse, ya que era el último día de grabación, e hicieron los overdubs vocales básicamente hasta el último segundo. El efecto con audífonos es alucinante, escuchando el piano de un lado, la voz líder del otro, y luego los coros entrando majestuosamente. No es la mejor del disco y al final el estribillo se vuelve repetitivo, pero no deja de tener cosas muy interesantes.


Enseguida llega “I Want Her She Wants Me”, un temita pop simple, algo más rápido y alegre. Aquí domina el clavicordio, que hubiera sido imposible si los Beatles no lo hubieran dejado olvidado en el estudio. Aquí Argent es quien lleva el lead vocal, sin ser un cambio demasiado brusco respecto a la voz de Colin. La canción tiene un aura despreocupada y primaveral en los versos, cambiando a tonos menores en el estribillo. La canción fue escrita por Rod orignalmente para los Mindbenders. Esa época en que no tenían dinero y sacaban algo escribiendo para otras bandas. La cuestión es que nunca les gustó el arreglo que dicha banda hizo al tema y decidieron grabarla como debía ser, haciendo una pequeña joya pop.


Continuamos con “This Will Be Our Year”, con otra melodía para derretirse. Un ritmo casi vals, y una letra adorable que hizo que se convirtiera en una pieza que muchas parejas bailaban en sus bodas. Con apenas poco más de 2 minutos, se las ingenian para hacer una pieza memorable, donde destaca una trompeta muy beatlesca que va dando matices barrocos.


“Butchers Tale (Western Front 1914)” es la pieza más extraña de los Zombies. Diría “experimental”, pero realmente es sólo la voz y un armonio, más algunos efectos de fondo al inicio. La canción es de White y él lleva el lead vocal toda la rola, haciendo un conmovedor relato con una carga lírica brutal. La canción habla de su tío materno, que a los 16 años fue reclutado para la Primera Guerra Mundial. Regresó un tiempo a casa, pero tuvo que regresar a la Gran Guerra, donde murió durante la batalla del Somme. Chris leyó un libro sobre esa batalla y quedó horrorizado al darse cuenta que 60,000 soldados murieron tan sólo el primer día de la batalla. Le llegó de golpe la idea de que todos esos soldados, igual que su tío, tenían una familia… eso se conjugó con el recuerdo de haber trabajado como repartidor de un carnicero cuando era niño. La canción originalmente decía en el título “Western Front 1916”, que es cuando fue la batalla del Somme, pero los ejecutivos de CBS decidieron unilateralmente cambiarla a 1914 porque es cuando inició la Guerra. Chris compuso la canción en un viejo órgano y se la mostró a Rod, quien quedó encantado. La había escrito para Colin, pero Rod sugirió que su voz más frágil sentaba mejor. La letra es simplemente increíble y conmovedora, sobre todo la parte en que canta “And I can't stop shaking, My hands won't stop shaking...” No es Dylan, pero logra tocar fibras, convirtiéndose en un himno antibélico, que muchos consideraron que era sobre Vietnam.


“Friends Of Mine” rompe este momento de seriedad, siendo un tema mucho más movido, alegre y ligero. Originalmente era una balada lenta, pero no lograban que funcionara, hasta que alguien sugirió subirle el tiempo. La guitarra está más presente, con un ritmo machacón en los versos y luego algunos arpegios muy monos. El estribillo lo sentían muy plano, por lo que agregaron nombres de parejas de amigos. Este fue otro de los singles que no pegó inicialmente y que desanimó por completo a la banda.


La cereza del pastel es “Time Of The Season”. Uno puede no haber escuchado nunca un disco de los Zombies, pero no se puede considerar un amante del Rock si jamás escuchó “She’s Not There” y esta joya, que deben estar entre las mejores piezas de los 60’s. Todo funciona. Un bajeo simple, similar a “Stand By Me”, pero con mayor oscuridad. La voz satinada de Blunstone, la batería con destiempos, el aplauso que alguien hace justo en el espacio donde la batería calla, ese “ahhh” lleno de frescura, las escalas de piano entre cada línea vocal… las armonías del puente creando tensión para reventar en el estribillo, casi a capella. Rod Argent luce un papel discreto, hasta el 1:20, cuando hace un espectacular solo de teclado, cargado de jazz y con un feel psicodélico simplemente exquisito. Hacia el final hace otro solo, distinto y con overdubs, que se alarga durante la coda hasta que la canción se difumina con el hipnótico bajeo. Fue una canción que grabaron muy rápido. Argent la terminó de escribir por la mañana y la estaban grabando el mismo día en la tarde. El hecho de que Colin no estuviera familiarizado con las melodías (que son espectaculares, pero a estas alturas ya es redundante), hizo que hubiera un altercado entre él y Rod. Argent insistía en mostrarle como cantarla, sin anticiparse en algunas sílabas, hasta que Colin se hartó y le gritó: ““Look, if you’re so fucking good, you go and sing it!”, a lo que Rod respondió “You’re the fucking singer, you come and sing it!”. Al final, las cosas se calmaron y Colin cantó la canción como Rod la había planeado: “It’s the time of the season for lovinggggg!”. Rod la escribió por una confusión. De niño escuchaba discos en un viejo gramófono con el que no se escuchaban bien los discos. Le gustaba mucho una canción de Smokey Robinson, “Tack of my Tears”, y por años creyó que decía “It’s the time of the season to trace the tracks of my tears,” en lugar de “If you look closer it’s easier to trace the tracks of my tears.” Cuando descubrió que no se llamaba “Time of the Season” se desilusionó y prometió que alguna vez escribiría una canción con ese título. Y vaya pedazo de canción! Lo más curioso es que nunca la vieron con potencial comercial o como un posible single. Al Kooper se enamoraría de esta rola y sería la responsable de que el disco entero alcanzara el éxito en USA… 2 años después. Como sea, es una de mis rolas favoritas ever, y es un deleite tocar esa cadenciosa línea de bajo.



Por qué digo que el Odessey And Oracle no pudo tener un mejor título? Porque fue una odisea crearlo. Los 5 chicos sangraron para grabar estos 12 temas, usaron recursos limitadísimos y sobre todo, hicieron un tremendo despliegue creativo. Y por otro lado, fue una especie de Oráculo de la fama que conseguirían. No inmediatamente. El disco se fue retrasando porque CBS les pidió una versión stereo, por la que tuvieron que conseguir otras 1,000 libras. Pero les llevó tiempo, y se terminó publicando en Abril del ’68. Habían lanzado algunos sencillos para preparar el terreno, pero no pegaron. El disco pasó desapercibido y los Zombies se separaron y siguieron distintos caminos. Argent y White formaron Argent y firmaron contrato con otra disquera, y parecía que ahí terminaría todo. Sin embargo, Al Kooper, ejecutivo de la filial americana de CBS, quedó enamorado del disco y lo relanzó en USA en 1969, junto con 3 sencillos. “Time of The Season” lentamente se propagó, primero en Boise, Idaho, y de repente explotó en todo el país, convirtiéndose en un éxito masivo. Lo irónico es que para cuando esto pasó, Argent y White estaban atados por contrato en otra disquera y no había manera de rearmar la banda. Peor aún, con el tiempo, mientras el disco se volvía una pieza de culto, surgieron varios Zombies “piratas”, tratando de aprovecharse el éxito del grupo. Paul Weller, Tom Petty, Dave Grohl lo mencionarían como una gran influencia para formarse como músicos, mientras que Brian Wilson y Carlos Santana, entre otros, lo listan entre sus discos favoritos. El Odessey And Oracle generalmente está entre los 100 mejores discos de la mayoría de las listas. No sería sino hasta 2008, para celebrar su 40 aniversario, que la banda se reunió con su formación original (salvo Atkinson, quien murió en 2004), y lo que sería una sola aparición, se convirtió en giras y el reconocimiento que el grupo mereció muchos años atrás. De verdad que les recomiendo escucharlos en vivo, interpretando el disco. Colin mantiene la misma frescura en la voz y es realmente prodigioso escucharlos (y verlos) tocar un álbum tan complejo como si no hubiera pasado el tiempo…

En fin. Un disco mágico, bellísimo, en el que a cada escucha salen nuevos detalles, y que ha ido tomando su verdadero reconocimiento. Es una cátedra de melodías y ganchos, y estoy seguro que debió poner verdes a los mismísimos McCartney, Wilson y Davies. Y no, no me arrepiento en lo más mínimo en darle una calificación más alta que al Peppers. Una reliquia, uno de los discos que más amo, y un Must Have!



Por Corvan


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