PARANOID (Black Sabbath, 1970)

Artista: Black Sabbath (C+)
Fecha de Grabación: Jun 1970
Fecha de Lanzamiento: 18 de Septiembre de 1970, UK
Discográfica: Vertigo Records
Productor: Rodger Bain
Calificación: 10 (MUST HAVE)

 

 

Era: Metal (1970-???)

Categoría: Metal (1970-???)

Mejor Canción: Iron Man, o War Pigs

Canciones: 1) War Pigs; 2) Paranoid; 3) Planet Caravan; 4) Iron Man; 5) Electric Funeral; 6) Hand Of Doom; 7) Rat Salad; 8) Fairies Wear Boots.

 

El llamado Magnum Opus de Black Sabbath. Y con justa razón. Si el disco debut fue impresionante, éste le dijo “quítate que ahí te voy”. Si le preguntas a un fan promedio del metal cuál es el disco de metal más famoso de los 70’s, la respuesta casi siempre será “Paranoid”. De hecho, como ya comentábamos, Black Sabbath debe ser considerado el verdadero padre del Metal (Judas Priest vendría algunos años después a endurecer el sonido), y es éste disco el que más influencia e importancia tendría en el desarrollo del género. El álbum contiene algunos de los himnos más representativos del género: “War Pigs (originalmente “Walpurgis”, dicha versión está en The OZZman Cometh), “Iron Man” y el trancazo “Paranoid”. Esta vez la batería, el bajo, y la densa y distorsionada guitarra, son más pesados que el debut, parecen haber dominado el sonido que pretendían, y logran una perfecta cacofonía que es imposible de sacar de la mente una vez que la escuchas. Para mucha gente, incluso, este es el mejor disco de Sabbath… Yo no me atrevo a tanto, ya que a veces, dependiendo del clima, el majestuoso y potente Master Of Reality le disputa ese puesto en mi lista personal. Lo que sí es que debe estar entre los discos más importantes de inicios de los 70’s, con una potencia, perfección e influencias apenas comparables con los Led Zeppelins I y IV (que por cierto su reseña ya se está cocinando)

Otro acierto respecto al debut es que corrigieron ese error de extender las rolas a la blues hero. Tony Iommy y Geezer Butler quizá no estén en la misma liga que Eric Clapton y Jack Bruce, tienen cualidades y técnicas distintas, y por ello algunas canciones del debut se sienten ligeramente largas y excesivas; pero por otro lado Cream jamás hizo nada realmente TAN poderoso como Paranoid. La banda se dio cuenta de cuáles eran sus puntos débiles y sus puntos fuertes y lograron aprovecharlos al máximo en esta entrega: casi todas las canciones son relativamente cortas, sin experimentos de 10 minutos, y Iommi se enfoca más en los riffs que en los solos.

Tras el éxito del disco debut, la banda regresó al estudio en Junio, casi repitiendo la maratónica sesión, ya que si bien el primero lo grabaron en 2 días, éste fue grabado en unos 5 (más del doble, gritaran algunos) lo cual sigue siendo un tiempo record. Las sesiones fueron entre el 16 y el 21 de Junio del ’70 en los estudios Regent e Island de Londres. Como curiosidad, la banda no tenía suficientes temas al momento de encerrarse a grabar. Ozzy, Geezer y Bill salieron del estudio por unas cervezas y Tony se quedó palomeando, cuando casualmente se encontró con el riff de “Paranoid”. Casualmente, ajá! No ser pueden negar las influencias de uno de los riffs de “Dazed & Confused” de Zeppelin. El caso es que le pareció tan maravilloso que temía perderlo si lo dejaba de tocar, así que lo repitió una y otra vez hasta que sus amigos regresaron, y para no olvidarlo, lo grabaron de inmediato términándola en 25 minutos, con Ozzy agregando cualquier letra, hasta que posteriormente quedó una definitiva. Algo parecido le pasaría a Deep Purple con “Smoke On The Water”.

El resultado final es soberbio, y el disco sigue funcionando hoy en día e inspirando a muchos metaleros que empiezan a hacer sus pininos. Además, para ser un disco de Metal, tiene bastante variedad. Para algunos ese sonido “doom” denso, lento y distorsionado puede ser repetitivo, pero si analizamos a fondo, hay una baladita con tintes jazzerones, un solo de batería, pedales de Wah, grabaciones aceleradas, un número muy rápido para los estándares de Sabbath, voces distorsionadas sin caer en el cliché diabólico posterior, y letras simples, a veces estúpidas, tanto que rayan en lo genial. La banda pues, suena pesada, pero inteligente Y divertida a la vez, cosa que pocos discos de Metal pueden presumir aún hoy en día.

El disco originalmente se iba a llamar “War Pigs”, pero la disquera frenó el intento por miedo a causar descontento entre quienes apoyaban la guerra de Vietnam, en su clímax por aquéllos días. Así el disco terminó llamándose Paranoid, para desconcierto de la banda, que aún creía que la rola de último minuto era demasiado débil como para ser un sencillo exitoso. Aún así mantuvieron el concepto original de la tapa, con un tipo con una especie de armadura, escudo y espada saltando de detrás de un árbol, que era su “concepto” de un Cerdo de Guerra, y que según un mito urbano, es un joven Bill Clinton.

El disco inicia con “War Pigs”, uno de los más encarnizados himnos antibélicos jamás hechos, como ya mencionábamos, dedicada a Vietnam. Originalmente era una descripción de un rito de brujas llamado “Walpurgis”, pero durante las sesiones de grabación le cambiaron la letra y el título. Los riffs son enormes, tremendos, se van al cerebro sin oportunidad de escapar, y tienen esa oscuridad reminiscente de “The Wizard” del debut. La canción inicia con una especie de vals-doom, con el bajo extendiendo las notas de la guitarra y dándole más profundidad y oscuridad al sonido. El ambiente se enrarece con unas sirenas de alarma con aire apocalíptico. Luego Ozzy comienza partes en acapella que son rematados con la guitarra de Iommi y algunos redobles de Ward. En esta primera parte la letra es bastante idiota a pesar de su buena intención, y parece tener rezagos de la letra original de "Walpurgis". Esto hasta que al 1:45 la batería y la guitarra se entablan en un diálogo asesino, hacen cambios de riffs y y de ritmo para que entre de nuevo Ozzy, esta vez con mejores letras: “Politicians hide themselves away, They only started the war, Why should they go out to fight? They leave thier role to the poor, yeah…” Bueno, no es Masters of War de Dylan, pero al menos lo intentan. En los últimos versos Ozzy revela sus deseos para esos Cerdos de Guerra: "Day of judgement, God is calling, On their knees the war pigs crawling, Begging mercies for their sins, Satan, laughing, spreads his wings”. Uno no puede sino esbozar una sonrisa al escucharla… Esto es al 5:25, y a partir de aquí la banda hace una impresionante coda instrumental de más de 2 minutos, derrochando maestría y potencia en cada uno de los instrumentos. La canción puede ser un poco larga para algunos, pero a mi me parece que funciona. Ward tiene un papel destacadísimo, Iommi demuestra que lo suyo es más la construcción de riffs y solos más simples a partir de los mismos, que complejos solos a la Clapton. De verdad logran mantener la atención y hacer esta larga coda en algo interesante, con ganchos e incluso divertida, y justo cuando el sonido intoxicante comienza a sonar demasiado repetitivo, al 7:40, aceleran enormidades el tiempo de grabación para un final sorprendente e inesperado.

Sigue “Paranoid”, probablemente la canción más conocida de Black Sabbath a nivel global, y curiosamente una de las más veloces en cuanto a tiempo para los estándares de Black Sabbath. La canción inicia con ese poderoso riff que se asemeja muchísimo al de la parte media de “Dazed & Confused”. La voz de Ozzy suena cargada de eco, pero ahora sí mucho más desarrollada que en el debut, alcanzando sin problema registros altos y cantando con este tono entre nasal y pulmonar que tanto lo caracteriza. Tony hace arreglos espectaculares entre cada línea y entre cada estrofa, mientras Geezer va haciendo un bajeo desbocado que le da ese ritmo vertiginoso a toda la canción, aunque los guitarrazos de Iommi sean esporádicos. El solo al 1:23, con no sé cuantos tipos de distorsión, es magnífico, cargado de energía, con la velocidad perfecta y durando el tiempo exacto para no perderse en la intensidad de la rola. En menos de 3 minutos logran conjugar arreglos muy simples, pero de manera efectiva, rayando en lo perfecto para hacer una canción redonda que se convertiría en su máximo himno. Las letras son un tanto estúpidas, y es de los detalles que son tan bobos en Sabbath, que rayan en lo genial. Creo que a fin de cuentas cobran un nuevo sentido, si las tomamos desde la perspectiva de un tipo que nació en tal pobreza que a veces sus padres no tenían para vestirlo, y que a los 20 años ya era rico y frontman de una de las bandas más importantes e influyentes de inicios de los 70’s. Por otro lado, la inestabilidad mental de Ozzy no surgió precisamente para su reality show de MTV. Enorme rola. Creo que está sobreestimada un poco, pero eso no quita que sea gigantesca.

Continuamos con “Planet Caravan”, que es la primer balada, con una atmósfera muy relax, con la voz cargada de un efecto como entre acuático, espacial y lleno de eco a través de una bocina Leslie, que logra darle a Ozzy el tono perfecto. Una guitarra acústica va dando algunos tonos aquí y allá, mientras Ward se olvida de las baquetas y hace unas percusiones muy raras, no sé si bongos, pero suenan más bien como cocos y junto con la línea de bajo ayudan a dar esa atmósfera somnolienta. Al 2:30 Iommi empieza un solo delicioso, cadente, con bastante carga de jazz, para sorpresa de todos hasta que se va difuminando en un lentísimo fade out. Una canción rara, parece que hubiera sido grabada bajo el agua por los efectos, pero me parece un cambio válido, me gusta el experimento, Sabbath baja el ritmo, pero sin dejar de sonar a un sueño del fin del mundo.

Después llega “Iron Man” otro de los temas emblemáticos de la banda, de los más conocidos y radiados junto con “Paranoid”. Este riff SÍ que es totalmente de Iommi, y por ello me gusta más y me parece más sobresaliente que el del título del álbum. Más cadente, demoledor, con más clase, y con el tono de distorsión exacto para hacerlo inmortal. Ozzy también tiene un papel destacado, nuevamente distorsionando la voz a un tono “metálico” al inicio junto con los power chords de la intro que dan ese ambiente de acabóse. La letra es de Geezer, pero Ozzy la Ozzificó, adueñándosela por completo de manera que parece increíble que no la haya escrito él. El título de la rola fue idea suya, pero para evitar problemas legales con el super héroe (que por cierto la película reciente incluyó esta rola como tema principal), Butler inventó la historia de un hombre que viaja al futuro y ve el fin del mundo, por lo que regresa al pasado-presente para prevenir a la humanidad y evitar la catástrofe, con el inconveniente de que un campo magnético lo “metaliza”, dejándolo mudo. La gente no le hace caso y se burla de él, lo cual desata la ira del “Iron Man” que en venganza, causa la hecatombe que había visto en su viaje al futuro y que había venido a impedir. Como en varias canciones del álbum, la línea vocal sigue a la guitarra, pero Ozzy logra trasferirle su personalidad y crear un ambiente dantesco junto con la soberbia musicalización. La batería de Ward es de 10, mostrando esa técnica de inssertar redobles, cambios de tiempo y baquetazos a diestra y siniestra, que le dan vida a toda la canción a pesar de no cambiar el tiempo. Bill no lleva realmente el tiempo con la batería, sino que hace un despliegue enorme de artillería en casi toda la canción, y aún se da tiempo de lucirse con una especie de solo al 4:40, para el último y soberbio solo de Iommi para un final cataclísmico. Señoras y señores, a mi gusto esta es la mejor rola de Black Sabbath.

Sigue “Electric Funeral”, donde Iommi presenta otro buen riff cargado de pedales de fuzz y wha, causando un efecto como debajo del agua, parecido al que usara Pete Townshend en “Goin’ Mobile”. El riff es hiriente, lento, cadente. La canción se acelera para los puentes al 1:50, con Ward haciendo un acelerado tamboreo a la “Interestellar Overdrive” y que después da pie a una sección aceleradísima donde Geezer se lleva las palmas con el enorme bajeo. Butler no es Jack Bruce, aunque sigue su escuela al seguir aparentemente el riff de guitarra, pero dando ligeros cambios y variaciones que le dan un tono independiente y amenazante. En esta parte Ozzy de nuevo demuestra que está en madurez vocal al alcanzar tonos muy altos, que contrastan con los tonos bajos que repiten el título de la rola antes de volver al riff inicial y luego terminar difuminándose. Este es un tema aún más negro y pesimista en atmósfera, y la letra narra un final postapocalíptico después de una guerra nuclear, que también era un temor global en esos días. La rola, por cierto, tiene cierto parecido con “Pictures Of A City” de King Crimson, con el detalle de que el álbum “In The Wake of Poseidon” aún no había sido lanzado al momento en que se grabó la rola.

Después llega “Hand Of The Doom”, con un riff menos elaborado, pero igualmente asesino, y donde otra vez Geezer destaca con el sonido profundo de su bajo. La canción está llena de cambios de tiempo, distintos riffs tanto de guitarra como de bajo, que se van alternando el rol principal, además de una batería para levantarle un monumento a Ward. Sin embargo es ligeramente larga con casi 7 minutos. Los incontables cambios, sin embargo, logran funcionar y hacerla vertiginosa. Además es de las primeras rolas en que Sabbath hace alusión directa alas drogas, específicamente ala heroína. Y a pesar de que muchos la considera una canción A FAVOR de las drogas, solo basta ponerle atención para darse cuenta de que es totalmente lo contrario. Estos versos son enormes, y creo que es la primera rola en que se acusa a la Guerra de Vietnam de la epidemia de heroinomanía que asolaba Estados Unidos: "First it was the bomb, Vietnam napalm, Disillusioning, you push the needle in…”, y si quedan dudas: “Oh you, you know you must be blind, To do something like this, To take the sleep that you don't know, You're giving Death a kiss”. Lo cual resulta tristemente irónico viniendo del mismímimo Ozzy Osbourne. En fin, ligeramente larga, pero aún así es una gran rola.

Enseguida está “Rat Salad”, que es quizá el track más criticado del disco. Y es que no es más que la versión de Black Sabbath de “Toad” y “Moby Dick” para el lucimiento de la batería. Incluso llevan la misma estructura: Riff inicial, que en este caso es bueno, pero no mostruoso como en el caso de Zeppelin o Cream, luego de un par de vueltas, un solo corto de bataca, luego más riff, luego el solo largo de batería, que tras algunos redobles bestiales regresa al riff inicial con el resto de la banda para terminar después de otra vuelta. La diferencia es que aquí Ward no se vuelve loco haciendo un solo de 5 minutos o más, como Bonham y Baker, sino que se toma apenas un minuto para hacer un excelente despliegue de su técnica. Así, esta es heredera de “Toad” y “Moby Dick”, pero a diferencia de éstas, no resulta excesiva.

El disco cierra con “Fairies Wear Boots” con otro riff muy cool, y donde esta vez el bajo no va enlazado a la línea de la guitarra de la intro. La canción tiene energía, pero sobre todo, los arreglos de guitarra tienen muy buena carga de blues por momentos, y los cambios de tiempo logran funcionar. La banda muestra su mayor compenetración como músicos, y Bill esta vez incluso se da el lujo de llevar el tiempo intercalando sus redobles. La letra es muy divertida, y aún hay quien se pregunta si es anti-droga o pro-droga, ya que… quién se imagina a unas hadas usando botas?? La cuestión es que una vez Geezer iba caminando adelantado a sus compañeros y fue asaltado por una banda de skin heads. No fue lastimado seriamente, pero recibió algunos golpes antes de que sus compañeros se dieran cuenta y se metieran al pleito a rescatarlo de los asaltantes. Resulta que los skin heads llevaban todos botas, por lo que decidieron hacerles una canción llamándolos “hadas” en mofa y en venganza. La canción tiene una energía impresionante, pero también es ligeramente larga y en ocasiones tantos solos no llevan a ninguna parte. Creo que acortándola un poco y haciendo unas letras menos bobas, hubiera sido otro hitazo del disco, pero insisto, no es mala.

 

De hecho, no hay una sola canción mala en este álbum, y por ello es tan grande, por ello ha influido y sigue influyendo en decenas de bandas metaleras y por ello sentó las bases de lo que sería el género. Black Sabbath sigue utilizando la misma fórmula del debut, cosas simples, no son realmente rebuscados, pero son bastante inteligentes como para acomodar cada cosa en su lugar. Y con el plus de que en este disco logran un equilibrio exacto, en cuanto a sonido, intensidad… todo está en cantidad perfecta y de la manera perfecta. Por cierto, el álbum continuó alimentando el mito urbano de que la banda era satánica, pero, Alguno de ustedes notó alguna referencia seria al satanismo?

En fin, Black Sabbath muestra en este disco y en el siguiente, el Master of Reality, su cúspide como banda. Jamás sonarán igual de frescos y potentes… Entiendo a quienes prefieren lo “verdaderamente heavy”, pero para mi esta es la mejor clase de metal que puede haber. El Paranoid es de esos discos míticos que cambiaron la historia del Rock, para bien o para mal. Un Must Have y un 10 irrefutable!

 

 

Por Corvan   

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