PARKLIFE (Blur, 1994)

Artista: Blur (C)
Fecha de Grabación: Ago’93 –Ene ‘94
Fecha de Lanzamiento: 7 de Julio de 1994, UK
Discográfica: Food
Productor: Stephen Street

Artista: Blur (C)

Fecha de Grabación: Ago’93 –Ene ‘94

Fecha de Lanzamiento: 7 de Julio de 1994, UK

Discográfica: Food

Productor: Stephen Street

Calificación: 99.5 

 

 

Era: Brit Rock (1991-???)

Subgénero: Brit Rock (1991-1998) 

Mejor Canción: Girls & Boys o To The End

Canciones: 1) Girls And Boys; 2) Tracy Jacks; 3) End Of A Century; 4) Parklife; 5) Bank Holiday; 6) Badhead; 7) The Debt Collector; 8) Far Out; 9) To The End; 10) London Loves; 11) Trouble In The Message Centre; 12) Clover Over Dover; 13) Magic America; 14) Jubilee; 15) This Is A Low; 16) Lot 105.

 

Muchos consideran The Great Escape como la obra maestra de Blur. No sólo eso, sino que gran parte de la critica acusa al Parklife de ser un disco muy inflado y sobrevalorado… Yo, por más que le di sus escuchadas a los discos de la etapa madura de Blur, me sigue pareciendo claro como el agua que el Parklife y el 13 son las joyas de su discografía, un par de discos muy completos (y muy distintos) que los confirman como una de las bandas más grandes y creativas de los 90’s.

El Parklife nos muestra a Blur en plena madurez, en su etapa más creativa y británica, por así decirlo. Si bien ya habían comenzado su transición a ser una banda con un sonido anglocentrista con el Modern Life Is Rubbish, alcanzan total dominio del estilo con este disco, y con él contagiarían al resto del movimiento del Brit Rock que estalló ese mismo año, logrando trascender las islas británicas y alcanzando por fin el éxito en Estados Unidos, en pleno auge del Grunge. Recordemos que Curt acababa de darse un tiro en Seattle, por lo que este disco sería el que comenzaría a cambiar el balance de los géneros dominantes, del Grunge norteamericano al Brit Rock, abriéndole las puertas a bandas como Suede, Pulp, Elastika y… sí, incluso a sus archirivales Oasis.

El álbum es una mezcla enorme de sonidos, pero se siente esa aura inglesa en cada nota. No se puede caer en el simplismo de decir que es un disco influenciado por los Beatles o lo Kinks. O al menos no solamente por ellos. Aquí se percibe la mano de Duran Duran, David Bowie, Francoise Hardy, los Sex Pistols, Madness, y The Stone Roses. Blur se expande con un sonido que alcanza a tocar géneros como el disco, el music hall, balada francesa, punk, pop, psicodelia, rockers… todo hilado con un fino toque de Brit Rock que da una sensación de unidad al disco que no posee en The Great Escape. Las canciones aquí suenan variadas, no hay un género dominante, pero aún así el disco se siente cohesionado, con una dirección, las rolas forman parte de un todo y eso le da una personalidad muy fuerte al disco, algo que no ocurrirá tan evidentemente con las próximas dos entregas de la banda.

 

Después del lanzamiento del Modern Life Is Rubbish, Damon tuvo una explosión creativa enorme. Le salían rolas hasta debajo de las mangas y Blur se metía a grabar demos de a 2 o 3 casi cada semana. Debido a que aún estaban golpeados económicamente por la estafa de su exmanager y por la gira americana que intentaron después para evitar la quiebra. El Rubish les había traído cierta tranquilidad, pero aún no salían totalmente del bache, así que se metieron al estudio apenas 3 meses de salido el anterior álbum para empezar a pulir esos demos mágicos que Albar escribía a raudales. Del montón de productores con que habían trabajado en el Rubbish, fue Stephen Street con el que se sintieron más a gusto y con el que les pareció que su sonido quedó mejor, por lo que esta vez lo escogieron como productor único y comenzaron las grabaciones en Maison Rouge Studios.

De esta manera, Blur tuvo una gigantesca cantidad de canciones para escoger. Y lo hicieron bien. El Parklife es una joya que refleja de manera divertida, y con sonidos maduros, el estilo de vida de los jóvenes británicos de los 90’s. Es una crónica impresionante de la confusión de género y los problemas sexuales, los excesos del alcohol que enfrentaban millones de jóvenes ingleses por esa época, la tensión que reinaba en el ambiente por el fin del milenio, el renacimiento de Londres como punto central británico después de algunos años de decadencia… En sí, el disco es una celebración a la vida, refleja algunas dudas existenciales, pero en general es optimista y festivo. Además de que hace un repaso y tributo a toda la música británica desde los 60’s hasta los 80’s, dándole un toque moderno y actual, y eso, créanme, no es fácil.

Tras elegir las canciones que conformarían el material, el proceso de regrabación fue relativamente rápido. Originalmente el disco se iba a llamar London, aunque de último momento los chicos decidieron titularlo como una de las canciones. La portada muestra un par de galgos a toda velocidad.

Tras su lanzamiento, en Julio del ’94, evidentemente se convirtió en un gran hit, no sólo en Reino Unido, donde Blur ya era una banda mas o menos conocida, sino en Estados Unidos, para sorpresa incluso de la misma banda. Se colocó en el top 15 el resto del año. La prensa y los fans británicos ansiaban una nueva banda que se convirtiera en verdadero líder y figura, y Blur supo lanzar el disco correcto en ele momento correcto. El disco, con todos los temas sólidos, sin relleno, y con los 4 singles siendo realmente superlativos, otros 10 grandes temas que pudieron ser sencillos de cualquier otra banda del momento y pequeñas miniaturas que terminan de redondear el disco. Blur se convirtió en la figura guía de las bandas inglesas y redefinió la manera de hacer la música, ya que aunque Blur los superaría en ventas, fue una banda demasiado egoísta e incapaz de reinventarse como para aglutinar al resto del movimiento en torno a ellos. El Parklife se convirtió en multiplatino y ganó montón de premios durante el resto del ’94 y parte del ’95, opacando por completo el debut de Oasis, que también se lanzó por esas fechas. En Julio del ‘95, Damon declaró a una revista de Rock: “La noche de los Brit Awards fue un suplicio para mi; tenia ganas de decirle al jurado que dejaran algo para los Oasis”. La rivalidad ya venía de atrás, pero este comentario atizó el odio mutuo y generó la guerra entre ambas bandas en 1995. la batalla de los singles la ganaría Blur, la de los discos Oasis. La verdaderamente importante, la que le da su sitio histórico a cada banda con el tiempo y con su discografía entera, marcaría a Blur como claros vencedores.

En fin, el hecho de que sea o no el mejor álbum de Blur puede ser controversial. Señal, de que la calidad de los discos del grupo tienen un nivel parejísimo. Lo que no está a discusión es que este fue el disco británico con más influencia en la primera mitad de los 90’s.

 

El disco abre de manera colosal, sin dar respiro, con un ataque directo a los sentidos por parte de “Girls & Boys”. Una canción absolutamente brillante, desde esa intro con sintetizador con un aire muy cool a cargo de Damon. El bajeo de Alex James es magnífico, complejo, juguetón, te pone a brincar y es el que le da ala canción esos tintes del sonido disco setentero. Un riff de bajo magnífico. Albarn empieza con los versos groovies con una melodía pegajosa y agridulce. Al segundo verso Coxon agrega su poderosa guitarra para darle aún más punch a la canción, que estalla finalmente en los coros. Éstos siguen los mismos círculos de tonos de los versos, pero la melodía vocal se acelera para que Albarn encaje esos deliciosos ganchos al alargar las últimas vocales, o hacer los “Ah ah ah AHHHHA HAAAAA” en falsette en los puentes. La mezcla es sublime, algo de teclados New Wave, bajo retro, batería con un beat disco agradable hasta bailable, guitarras potentes que de repente dan una sensación aérea al recorrer todo el brazo, ganchos vocales por doquier… todo funciona! Al 3:13 Dave Rowntree se queda solo manteniendo la canción a pura batería para que después se reincorpore el resto de la banda. Una canción con una personalidad impresionante, de una gran carga sexual, como es su intensión. La letra es excelente, hablando sobre el estado de la juventud británica en los 90’s, con esos pegajosos coros: “Girls who are boys, Who like boys to be girls, Who do boys like they're girls, Who do girls like they're boys… Always should be someone you really looooooooooove”. En los versos aprovechan para meter algo de crítica por el desempleo: “Avoiding all work, Because there's none available”. La letra viene a redondear esa carga de sex appeal de la música, pero agregando un toque de crítica amenazante que redondea la guitarra de Coxon. Gran canción. No por nada se convirtió en uno de los himnos definitivos de la década, y en el sencillo que abrió la puerta al éxito del disco y a todo el movimiento del Brit Rock.

Luego está “Tracy Jacks”, con un riff combinado de guitarra y bajo, cadente y muy agradable. La canción es más relajada y rítmica, armada con Graham y el Damon doblado cantando el título y el mismo Albarn agregando un verso narrandol as vicisitudes de este londinense clasemediero que juega golf mediocremente y está hasta la madre de la rutina, hasta que tira su casa, literalmente. Para los estribillos cambian el ritmo a uno marcial, con la batería galopando, la voz bajando la intensidad como si estuviera confiando un secreto: “Everyday he got closer, he knwe in his heart he was over”. Un retrato de la clase trabajadora inglesa, aunque ligeramente larga.

Después llega “End Of the Century”, otra joyita, empezando con un raro teclado y un guitarreo acústico acompañando la voz la primer vuelta. Si a alguien le quedaba alguna duda de que Albar es un genio con las melodías vocales, no tiene mas que oír esta canción haciendo varías líneas memorables, dulces, al más puro estilo de McCartney. No sólo eso, sino que agregan complejas armonías en los coros, sumando voces a la principal y además haciendo delicados “AHHHHahhhhh’s” al fondo intercalados con “uuuhhUHHHH” que contrastan al ser unos crecientes y otros descendentes, jugando un papel mas o menos paralelo al que tendría un cuarteto de cuerdas. Vocalmente es magnífica. Musicalmente también incluyendo un pequeño solo de trompeta al 1:30, muy beatlesco, combinado el guitarreo suave con algunos licks más potentes y marcados de guitarra. La letra habla sobre un amor rutinario, el temor de estarse acercando a los 30’s, a la soledad y al fin de siglo: “End of the century Ahhhhhhhhhhh, is No-thing-spe ciaaal” Gran canción, muy menospreciada, pero que a mi gusto es la prueba más clara de la gran madurez que han alcanzado como compositores y como banda.

Viene ahora “Parklife” que titula al disco y que se volvería en otro trancazo como sencillo entre los jóvenes británicos. La canción tiene un aire desenfadado, en el que el actor Phil Daniels va narrando con un caótico acento Hockney una divertidísima sátira de los suburbios ingleses. El riff es machacón, con apenas 2 o 3 tonos, pero se las ingenian para armar toda la rola con eso. A cada línea de Daniels la banda remata con un “Parklife!”, y luego se agrega un lúdico sax que hace un ambiente todavía más divertido. Los coros son pegajosísimos, y es imposible noc Antar con ellos el encantador “Aaaaaaaaaaaall the people, so many people…”. A partir de los 2 minutos la guitarra cobra un poco más de protagonismo. Por cierto, que la batería de Rowntree es colosal, sin ser virtuoso, se las ingenia para darle ese aire de desenfado e ir llevando los cambios de ritmo sin que la canción se vuelva cansada. Buena canción, y es fácil entender porque los jóvenes británicos la convirtieron en su himno ese verano, y también porqué los hermanos Gallagher la odiaban tanto. Jajajaja!

“Bank Holiday” es una canción pseudo punk, de un ritmo aceleradísimo, con un riff machacón. Los versos son curiosos, con Damon y Graham contestándose a toda velocidad. Las guitarras suenan sucias, con solos desordenados, con parones y arrincones en la parte media. Lo más notable sea la batería de Dave, que difícilmente puede ir más rápido. Es tal vez el punto más débil del disco, pero es también una parodia punk y es bastante corta (menos de 2 minutos), por lo que no la encuentro particularmente ofensiva.

Luego tenemos “Badhead”, una adorable balada que de nuevo trae toda la carga de clase media inglesa en ella. Una intro con metales, un riff arpegiado y brillante, teclados dulces… Damon hace otra melodía sofisticada, suave, genialmente pegajosa y cargada de ganchos, a la que se le agregan o las guitarras o los sintetizadores para adornar gentilmente. Coxon suena grande, sin solos apocalípticos, pero va creando adornos muy buenos, discretos, pero que construyen la canción de gran manera.

“The Debt Collector” es un pequeño instrumental con metales, clarinete, cascabeles y un organito de fondo. No sé si alguien puede odiar estos experimentos, que dan cuenta del aire lúdico y creativo de Blur. Más británico imposible; me recuerda además los carruseles de la infancia, y ese como vaivén musical acentúa la sensación circular de ir subiendo y bajando. Invariablemente me hace sonreír.

Después llega “Far Out”, un track psicodélico que recuerda en el ambiente estrambótico y enrarecido a Syd Barret y su locura. Incluso en la manera en que canta parece rendirle tributo al fundador de Floyd. Una canción un tanto experimental, pero que alcanza a funcionar al ser de apenas minuto y medio. Además la manera en que termina con ese “SUN-Sun-sun” como resorte que se pierde, es simplemente genial.

Viene otro plato fuerte. “To The End” es una de mis favoritas de Blur. Un homenaje a la chanson francaise, una canción tejida delicadamente, con atmósferas majestuosas y conmovedoras. Parece que hubieran dicho, “Si vamos a hacer baladas las vamos a hacer de manera diferente”. Y así parece una canción sacada de los 60’s, inspirada en Jane Birkin. De hecho, Lætitia Sadier, de Stereolab hace una voz de fondo con palabras en francés. El tamboreo es hipnótico, la orquesta crean una atmósfera casi sexual, aterciopelada, mientras que un vibráfono da un toque acuoso y elegante. La letra es quizá de las mejores de Damon, dedicada a su querida Justine Frischmann. Una canción de amor verdaderamente enorme, que da nota del amor después del amor, el verdadero, el que va hasta el final, y de la que no me atrevo asacar un verso, ya que todos son enormes. Alguna vez se la dediqué a mi hoy esposa, y me sigue pareciendo una de las canciones de amor más sinceras y conmovedoras. Definitivamente “To The End” es una de las joyitas ocultas en la discografía de Blur a la que casi nadie parece hacerle mucho caso. A mi me parece tan detallada, tan bien construida, que de no ser por la diametralmente opuesta “Girls & Boys”, sería mi favorita del disco.

Enseguida tenemos “London Loves” con tintes menos serios. La rola está impregnada de un aire ochenteno, desde ese tono de la guitarra, el bajeo, no sé. Es divertida, con sintetizadores agudísimos y un coro que no deja de ser pegajoso, con Damon cantando el título en falsette. Al 1:45 hjau un solo de guitarra que suena oxidado y casi al azar. No es un punto fuerte del álbum, pero es curiosa, rara en el buen sentido, y no resulta ofensiva.

Continuamos con “Trouble In The Message Centre”, un rocker algo extraño, con la voz demasiado grave y siniestra para lo que nos tiene acostumbrados. Los sintetizadores yel bajeo punteado de nuevo nos remite a los 80’s, al sonido de Duran Duran, aunque en los coros la canción se vuelve más potente, encajan buenas armonías vocales y la guitarra por instantes se torna poderosa, como en el solo al 2:10, que más bien son guitarrazos a la Townshend.

“Clover Over Dover” inicia con grabaciones de gaviotas y un hermosísimo clavicordio al que se le agrega una guitarra subiendo en armónicos. El riff combinado de teclado y guitarra es delicado, nostálgico. Tiene algo de los sonidos de mitad de los 60’s un poco psicodélica, pero ala vez con una sensación agridulce, triste. A mitad de canción Graham se vuelve a ponera jugar con los armónicos para después armar la coda con un riff descendente intercalado con los agudos “A-ha”. Buena canción.

“Magic America” es otra canción rara, una parodia al sueño americano. Sintetizadores extraños, y una guitarra que por momentos parece que no encaja. La melodía vocal de los versos esta vez me parece blanda, pero en los coros se recupera. No es mala, pero no me parece particularmente remarcable ni con la suficiente fuerza para que sea tan larga. Quizá con apenas 2 minutos estaría mejor.

Luego está “Jubilee”, con ambiente más festivo, que alcanza a contagiar. De inicio parece nuevamente Copn alguna influencia punk por el beat, pero luego queda claro que hay más incfluencia de los Kinks que de los Pistols. Teclados boogie, metales, coros que crean una muralla de sonido. Todo parece una fiesta mientras narran la historia de un jubilado amargado con un hijo de 17 años que no tiene empleo.

“This is a Low” es otra obra maestra, una obra a la soledad con paisajes majestuosos. Desde el inicio le agregan un aura melancólica a las guitarras acústicas y a los remates previos a los coros. Albar se vuelve a mostrar como un genio de las melodías, mientras que Graham no hace solos incendiarios, más bien lentos y estratosféricos, pero de nuevo con un trabajo en guitarra impresionante, sobre todo en los adornos a lo largo y ancho de la rola. Los coros son estallidos de color, sin perder la nota melancólica, cargados de eco, creando una colosal muralla de sonido que me hace imaginar una gigantesca ola aproximándose a la costa que describen al inicio. Otro clásico de la banda, y aunque nos alió como sencillo, después dirían que este debió ser single en lugar de “End Of The Century”

El cierre es la inofensiva “Lot 105” con un tecladito muy groovy un una batería electrónica marcando el tiempo. A la mitad se le unen Coxon y James. Y para el :50 se aceleran y todos empiezan a hacer La’s y me los imagino muy borrachos bebiendo cerveza en una taberna. Una simple broma que es otra muestra del ingenio del grupo.

 

Gran álbum. Lleno de ganchos y que confirma a Albarn-Coxon como una de las mejores duplas musicales de los 90’s, quizá aun menospreciados, uno como cantante (sí, tiene voz nasal, pero que melodista!) y otro como guitarrista (no todo son solos, hace riffs espectaculares y pegajosos, y los arreglos menores que hace también son magníficos). En este disco el grupo está en perfecto equilibrio, sin broncas de egos y sin que nadie domine. La buena vibra se transmite. Hay ciertamente rolas menores, pero no me parece que ninguna sola sea mala. Y hay al menos 6 canciones tremendas y de un nivel muy superior, clásicos imperdibles de gran calidad y un detallado finísimo.

En fin, el hecho de que sea o no el mejor álbum de Blur puede ser controversial. Señal, de que la calidad de los discos del grupo tienen un nivel parejísimo. Lo que no está a discusión es que este fue el disco británico con más influencia en la primera mitad de los 90’s. Un disco absolutamente recomendable. 

 

 

Por Corvan   

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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