PASTMASTERS VOL II ( The Beatles, 1988)

Artista: The Beatles (A)

Fecha de Grabación: 1962-1970

Fecha de Lanzamiento: 7 de Marzo de 1988, UK

Discográfica: Apple

Productor: George Martin

Calificación: 10 (MUST HAVE)

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: La Psicodelia

Mejor Canción: Hey Jude o Revolution, o Don’t Let Me Down, o cualquiera de las de rojo!


Canciones: 1) Day Tripper; 2) We Can Work It Out; 3) Paperback Writer; 4) Rain; 5) Lady Madonna; 6) The Inner Light; 7) Hey Jude; 8) Revolution; 9) Get Back; 10) Don't Let Me Down; 11) The Ballad Of John And Yoko; 12) Old Brown Shoe; 13) Across The Universe; 14) Let It Be; 15) You Know My Name (Look Up The Number).


Porqué reseño este par de discos y no otros compilatorios, como el Red and Blue Albums de 1973? La cuestión es que los álbums Rojo y Azul de los Beatles, son acetatos dobles que compilaban 54 de los mejores temas de la discografía, la mayoría de los cuales ya habían visto la luz en discos de estudio. Sin duda, estos LP´s son excelentes recopilatorios, pero aún dejaban piezas sueltas: singles y lados B que por mucho tiempo fueron imposibles de encontrar si no era en su formato original. En 1987, Apple relanzó toda la discografía de los Beatles en CD, y este problema se hizo evidente. De esta forma, en 1988, y en lo que creo, fue el mejor acierto musical de Apple tras la disolución del grupo, se lanzó el Past Masters Vol I, que abarca desde 1962 a 1965, y el Vol II que abarca desde Dic del ’65 hasta 1970. Aunque considerado generalmente como un álbum doble, se vendió como 2 discos separados, con las tapas en colores inversos.

Los discos, pues, no son meros “compilatorios”, sino que abarcaban los temas que nunca estuvieron en LP´s, y que básicamente no podías tener si no habías comprado dichos singles, durante la época activa del cuarteto. Para esto, se consideró el relanzamiento de la discografía un año antes, en el que el Magical Mystery Tour dejó por fin de der un EP para completarse con los temas de la película y singles del a época, conformando así el soberbio y psicodélico LP que siempre debió ser, por lo que no hay temas de este periodo, ahora que aparecían en álbum. El hecho de que estén acomodados en orden cronológico (igual que los Red y Blue), nos da además la oportunidad de ver su evolución musical con el paso del tiempo. Algo que un chico de 12 años, que no entendía cómo el grupo que tocaba “Please Plase Me” y “Blue Jay Way” podía ser el mismo, terminaría agradeciendo enormidades.

El VOL II mantiene la misma dinámica del VOL I, pero con un mood distinto. Para empezar, tenemos el primer single Doble A que marcó época, en el que no se podía decir que ninguna de las dos canciones fuera inferior a otra y por ello, técnicamente, no hubo Lado B. Hablamos de “Day Tripper” y “We Can Work It Out” – que marcan la evolución de la etapa temprana a la etapa madura de los Beatles. Tenemos otros temas icónicos como “Paperback Writter” y su lado B, “Rain” completando esta etapa. La era “Post Peppers” está representada apenas por un par de temas, “Lady Madonna” y “The Inner Light”, que son relativamente débiles respecto al espectacular periodo creativo que vivía la banda, pero justificado por el hecho ya mencionado de que el Magical Mystery Tour por fin se completó como LP un año antes. El disco retoma un gran nivel con “Hey Jude” y “Revolution”, que perfectamente pudo ser otro Doble A, y que sería el single de mayor éxito del cuarteto a nivel mundial con justificada razón. “Don´t Let Me Down”, “Old Brown Shoe” y “The Ballad of John & Yoko” cierran los temas inéditos del ocaso de la banda. Pero tenemos además algunas versiones alternas de temas ya conocidos, como “Get Back”, “Across The Universe” y “Let It Be”, editadas en single en versiones distintas a las del álbum. “You Know My Name”, lado B del single Let It Be, es la única pieza que desentona en el VOL II, al ser uno de esos jams/bromas de John cuyo mayor mérito es tener a Brian Jones de los Stones tocando el sax.

El Mood del segundo disco es distinto porque ya no se da esa sensación de continuidad del disco I, sino que podemos apreciar de manera más marcada las distintas etapas de la banda. También hay temas ligeramente promedio, pero en general, el Vol II suena más espectacular por el gran nivel que habían alcanzado, y es mucho más variado en cuanto a géneros. Cierto, pierde un poco en cuanto a cohesión, pero en general muestra a la banda en plena forma, y termina convirtiéndose en uno de los discos esenciales del cuarteto. Por qué inicia en 1965? Bueno, se supone que éste disco cubre la etapa de madurez de la banda, y “Day Tripper/We Can Work It Wout” fueron grabados en las sesiones del Rubber Soul, que se puede considerar transicional, pero ya un disco maduro. Y en segundo, supongo porque hubiera sido cargarle ya demasiadas canciones al Vol I.



Arrancamos con ese monumental riff de “Day Tripper”, y aquí debo coincidir con Starostin en que, no siendo una banda que se preocupara demasiado por riffs, éste es quizá el mejor que hicieron, el más representativo y covereado por infinidad de Guitar Heros, empezando por Hendrix, ya fuera la canción completa, o la parte del riff en otras canciones. El tema es de mayormente de John, aunque Paul colaboró con algunas líneas. De hecho, es Paul quien canta los primeros versos, de manera gritada, quizá porque estaban demasiado altos para Lennon? John hace armonías y George se incorpora para magistral puente. Aquí hay que señalar que el riff es complejo, y Paul lo espejea con el bajo mientras canta, algo de un endiablado grado de dificultad. John toma el lead vocal del estribillo, cantando en falsette, y hacen un falso final, además de un “ahhh Ahhhh AHHH” al estilo de “Twist & Shout” antes de regresar al riff. La letra nunca fue aclarada del todo. Se supone que hace referencia a los hippies de fin de semana de San Francisco. John y George acababan de probar el LSD y esta es quizá una de las primeras referencias a las drogas, aunque nunca lo confirmó John. La canción es simplemente espectacular, y aunque fue grabada en las sesiones del Rubber Soul, 3 días después de “Drive My Car”, de inmediato se dieron cuenta que sería un single.


“We Can Work It Out”, aparecería junto a “Day Tripper”, en un inédito Doble A. La canción es mayormente de Paul, pero John escribió la parte del puente, por lo que es de esas pocas verdaderas colaboraciones 50/50, y cada quien canta su parte, aunque la idea inicial surgió de Paul. La letra es personal, y habla sobre los problemas que enfrentaba con Jane Asher, quien se metió a la Compañía Old Vic de Teatro en 1965, y eso causó conflicto con Paul porque se verían aún menos. Los versos de McCartney están llenos de optimismo, y contrastan con los de John, “Life is very short, and there's no time, For fussing and fighting, my friend”, con una nota más amarga, y musicalmente en tonos menores, descendientes y en desaceleración. John es quien toca el armonio, dándole un ligero toque de Chanson Francaise, y hace además la guitarra acústica. George simplemente tocó el pandero aquí. Lennon quería que “Day Tripper” fuera el Lado A, pero el resto veía más potencial comercial a “We Can Work It Out”. Al final, se lanzaría como Doble A, pero el tema de Paul llegaría más alto en la radio.


Entramos ya a 1966 con “Paperback Writter” de Paul. La compuso porque una tía suya lo criticó por hacer puras canciones de amor y le sugirió que escribirá de otros temas. Se quedó con la idea, y esa tarde, en el estudio, vio a Ringo leyendo una “Paperback”, o novela de tapa blanda barata. Así, hizo la letra desde la perspectiva de un escritor que hace una carta a una editorial rogando por que le den una oportunidad para ser publicado. El tema, además, muestra la etapa de competencia que tenían con los Beach Boys. Las voces están en overdubs, intentando hacer armonías más complejas como los californianos, y John además pidió que subieran el sonido del bajo, en el que por cierto, Paul comienza a hacer su despliegue de “bajeo saltarín”, con líneas cada vez más complejas. Las 4 cuerdas, pues, tienen un sonido mucho más dominante. La canción se supone que es cómica, es una sátira a los que deseaban desesperadamente ser escritores, como Edward Lear del Daily Mirror, de quien toman el nombre para el narrador de la canción. John y George no paraban de reír y bromear durante las sesiones del 13 y 14 de Abril del ’66. En la segunda estrofa, cerca del minuto, si ponen atención, notarán que cantan “”Frére Jacques”, que es una canción tradicional francesa, y entran tarde para la tercera, al 1:21. Quizá decidieron dejar este error, uno de los más evidentes en su discografía, por el aire desenfadado del tema. Esta sería la última canción que tocaron en su último concierto en USA.


Su lado B fue “Rain”, y si me lo preguntan, debió ser al revés. Quizá no quisieron arriesgar demasiado por el tono experimental de “Rain”, pero lo cierto es que es una joya que daba inicio formalmente al periodo psicodélico de la banda. Fue grabado al inicio de las sesiones del Revolver, pero el single se lanzó 2 meses antes, dando una muestra del sonido al que había girado la banda. Aunque la estructura es muy simple, con arpegios brillantes a cargo de George (con una SG que estrenó), el tema en sí es bastante complejo, y muestra también la idea de los Beatles y Martin de usar el estudio de grabación como un instrumento más. La línea de bajo de Paul es monumental, y afortunadamente, de nuevo el sonido lo hace sobresalir, brincando espectacularmente entre dos tonos. Ringo suena brutal con los riffs, sobre todo cuando relanza la canción tras los estribillos, recorriendo toda la batería. Él diría que este es su mejor trabajo con los Beatles. La melodía es hipnótica, lenta pero brillante, y George y Paul hacen una gran labor en los coros. El estribillo es magnífico, alargando ese “RaiiIIIiiiIIn”, que queda como en suspenso, hasta que Ringo entra de nuevo y rematan con el “I don’t mind”. Por cierto, la letra de John surgió en Melbourne. Cuando aterrizaron en Australia para finalizar el tour mundial, no dejaba de llover a cántaros, complicándoles la logística y los conciertos. John diría que nunca había visto llover así en su vida, por lo que es una crítica a los londinenses que se quejaban del clima británico. Sin embargo, evidentemente tiene también matices psicodélicos. Para estas alturas él y George ya estaban clavados en el LSD, y las notas tratan de dar ese tono fluorescente. La parte de las voces al revés, fue un total accidente. Geoff Emerick, ingeniero de sonido, estaba trabajando con las pistas para dar con el tono exacto que quería John para su voz, y por error puso el master vocal en reversa. Quedó fascinado con el efecto y los mostró a los chicos al día siguiente. Lo regrabaron más lento y en un tono más grave, para acelerarlo en reversa y dar con ese tono tan exótico. Se regrabarían con esta técnica las líneas “When the sun shines” el “Rain” del estribillo, y el “If the rain comes, they run and hide their heads”. Como curiosidad, los Beatles grabarían promocionales de estos temas, pero para el de “Rain”, grabado en el invernadero Cheswick House, donde se les puede ver con lentes y pelo ligeramente más largo, también se puede ver a Paul con un diente roto, resultado de un accidente que tuvo días antes y que fue el que desencadenaría el rumor de su muerte.


Brincamos hasta 1968 con “Lady Madonna”, un tema que McCartney escribió cuando estaba tratando de escribir un woogie boogie al estilo de Fats Domino. La canción es en base de piano, tocado de manera muy rítmico, muy al estilo de las cantinas del viejo oeste. Paul toca tanto el pianito como ese bajeo en escalas ascendentes y ascendentes, y canta de manera afectada, imitando al viejo Fats. La letra inició siendo una referencia a la Virgen María, pero fue avanzando hasta convertirse en un lúdico reconocimiento a las madres solteras que hacen malabares para sobrevivir y sacar adelante a sus hijos. En la rola, va recorriendo las vicisitudes que tiene que vivir durante cada día de la semana, pero se salta el Sábado. En una entrevista posterior, reconocería que no se dio cuenta hasta años después, y que quizá es el día que se toma la madre para ella misma. El tema es muy movido y melódico, con un solo del saxofonista Ronnie Scott, que se echa encima toda la coda. No hay tantas armonías, pero George y Paul hacen unos coritos muy curiosos para el puente, que a mi siempre me han parecido como cacareos, y me descomponen un poco el tema.


Su lado B fue “The Inner Light”, otra de las rolas hindús de George. Sin embargo, si me preguntan, de todas sus obras de instrumentación oriental (“Love You To” y “Within You, Without You”), creo que es el más logrado, con mejor melodía, el que más riqueza saca de los instrumentos exóticos, y el que tiene una letra más accesible. Ésta se basa en textos taoístas: “Arrive without, traveling, See all without looking, Do all without doing”, resumiendo la meditación transcendental. John y Paul se limitan a hacer coros de fondo. Harrison grabó la base en enero del ’68, en la India, cuando preparaba su Wonderwall Music, con un montón de músicos hindús y con instrumentos que ni siquiera intentaré nombrar. En Febrero se agregaron las voces de John y Paul en Abbey Road antes de que el grupo entero viajara a Rishikesh. Como nota curiosa, este single refleja esa transición de los sonidos psicodélicos de 1967 en el Lado B, a un rock más de raíz, que comenzaría a dominar el ’68 en el lado A, y que de alguna forma, presagiaba el sonido del White Album, tras su regreso de la India.


Qué se puede decir de “Hey Jude” que no se haya dicho ya? Un tema monumental de Paul, por su emotividad y estructura, que se ha encargado de ir encumbrando como un himno al colocarla como base inquebrantable de sus conciertos. Inicia con la voz de Paul, cantando el título un instante antes de que entre el piano para la primera vuelta. Luego entra el pandero y una guitarra rítmica para la segunda estrofa, mientras John y George hacen esos celestiales coros al fondo. Ringo recorre todos sus tums antes de entrar al puente, ya con el bajo sobrepuesto. La canción es una joya, con una melodía exquisita, pegajosa, y cargada de ganchos. Al final de cada puente, Paul canta unos “Nara ná na´s”, junto con unas notas de piano para introducir la siguiente estrofa. La letra, ya todos sabemos que está dedicada a Julian, hijo de John y Cynthia, que estaba sufriendo dl divorcio de sus padres. Paul iba a casa de Cynthia a verlos, y se le ocurrió la canción a manera de consuelo, por lo que originalmente se llamaría “Hey Jules”, pero finalmente se decidió por el título final para no sonar tan obvio y porque sonaba mejor. Julian se enteraría que la canción era para él años después, y reconocería con emoción que recuerda más momentos jugando con Paul que con su padre. “Se preocupaba mucho por nosotros, en esas fechas todo mundo nos dio la espalda. Recuerdo la tarde que me cantó la canción. Tengo más fotos con Paul que con mi padre…” La letra pues, es hacia otra persona, que pasa momentos difíciles por una ruptura, en el que le aconseja a superar el momento y levantarse: “Hey Jude, don’t take it bad, Take a sad song, and make it Better”. En la estructura de la canción, va repitiendo frases con ligeras variaciones, lo que la hace más memorable. John pensaría que estaba dedicada para él, sin saber por mucho tiempo que era para su hijo. También se llegó a decir que era para el mismo Paul, esto porque McCartney se lo dijo a Lennon, quizá porque temía revelarle la verdadera naturaleza del tema, por lo que John diría en entrevistas que Paul intentaba aún superar lo de Jane Asher. Esto es un poco bobo considerando que ya iba muy en serio con Linda Eastman. El caso es que resultó ser una canción increíble, y, como se ha visto, universal. Sirve de consuelo y motivación en cualquier momento para cualquiera, y el nombre suena como “you”, por lo que da la impresión de estar dirigida a cualquiera. El instrumento principal es el mismo Paul. Es un recorrido de poco más de 7 minutos por todo su rango vocal, desde ese inicio confesional y elegante, volviéndose más emocional conforme avanza ese lento y majestuoso crescendo, hasta terminar en la locura total durante la coda, capaz de hacer temblar estadios enteros hoy en día. La misma, es una cosa simplísima: “Naaaa nara narananá, narananá, Hey Juuuude”, con la orquesta incorporándose, junto a los demás Beatles, y un coro de más de 100 personas, convirtiendo ese simple mantra, en un poderoso himno, casi del mismo nivel del “All you need is love”. Es una canción que debe estar sí o sí en el top ten de la banda, y que muchas veces ocupó incluso el primer puesto en mi lista. Duraría 9 semanas encabezando el Top Ten a ambos lados del Atlántico, sería la canción más larga en su momento en ocupar dicho puesto, y cortaría una sequía de varios meses en que los Beatles no habían logrado encabezar las listas. Como nota personal, es la primer canción de los Beatles que aprendió a cantar mi hijo, apenas a los 2 años. Obviamente no entendía lo que decía, pero balbuceaba claramente la primer estrofa, y es uno de los más gratos recuerdos que tengo.


Lo complementa “Revolution” de John, en lo que pudo ser otro Doble A sin problema. Ya habíamos escuchado la versión del White Album, mucho más orgánica y acústica, en un formato bluesero más lento y con metales, que le restaba la intensidad a la letra. Aquí John mantiene la misma letra, pero haciendo caso a George Martin de que el tema era muy lento para un single, lo regrabaron entre el 10 y el 12 de Julio del ’68. Esta versión es un pateatraseros en comparación, manteniendo la misma letra transgresora, pero con un mood más incisivo, intoxicante y acorde. John le carga un mundo de fuzz, con un sonido cortante y potente desde la primer nota, que termina con un furioso grito. Pareciera que pensó “Decían que era muy suave, pues la voy a volver endemoniadamente pesada”, sobrecargando el canal. La letra, bueno, es quizá la más política que publicaría con los Beatles. Brian Epstein les tenía prohibido hablar de temas políticos tras los incidentes de 1966, pero después de su muerte, y ante el turbulento 1968, John no se pudo quedar callado. La letra es genial, y contrario a lo que pudiera sugerir el título, no alienta a un levantamiento social, sino a pensar en una verdadera Revolución, pacífica, más pensada. Nicky Hopkins colaboraría con un exquisito solo de piano al 1:55, donde matizan atinadamente los jadeos que tanto desentonan en la versión del LP. Además John Suena verdaderamente encabronado, sobre todo en los “Alright’s” de la coda. Después se retractaría de la línea sobre Mao, pero en sí la pieza es enorme, con una gran potencia instrumental, y reflejando muy bien el lado político de Lennon.


“Get Back” es otro de los temas del Vol II que ya habíamos escuchado en LP, pero que aquí aparece en una versión distinta. Mientras que con los Revolutions las diferencias son abismales y básicamente solo se identifican por la letra, aquí los cambios son mucho más sutiles. La versión es muy parecida a la de estudio, pero aquí tiene mucho más eco y tras el falso final al 2:30, se escucha a Paul recitando “Get back Loretta, Your mommy's waiting for you, Wearing her high-heel shoes, And her low-neck sweater, Get back home, Loretta”. John toca la guitarra líder y el requinto, mientras que George hace sólo la rítmica. En la versión del Let It Be, Phil Spector haría una mezcla con la cinta máster (grabada el 28 de Enero de 1969) que es este single, y la toma del 27 de Enero, también de estudio, más el comentario de John al finalizar la toma de la azotea, lo que da la impresión que es una versión distinta, aunque es básicamente la misma. Si me preguntan, prefiero ésta versión del single, producido por Martin.


El Lado B es “Don’t Let Me Down”, y en mi opinión, de nuevo fallaron en el orden. Mientras que en el VOL I casi todos los Lados A son de John, en el VOL II, la mayoría son de Paul, no siempre atinadamente. “Don’t Let Me Down” es una de las mejores y más sentidas canciones de todo el catálogo del cuarteto. Lennon hace una de sus más emotivas interpretaciones, rompiéndose el alma y los pulmones durante los estribillos, y cantando de manera casi confesional durante los versos. Paul luce espectacular, siendo la figura principal con ese bajo saltarín y preciso que hace muy difícil imitarlo. Billy Preston también se lleva las palmas con un teclado sublime, que añade toques elegantes y dan mucha personalidad. Mientras que George, hace unas estupendas figuras con las escalas descendientes en contrapunto en los versos (“ooh she do me, yes she does”), además de esa épica intro, que te hace vibrar en cuanto la escuchas. La letra es increíble, con John acercándose al nivel del Plastic Ono. Paul diría que Lennon básicamente estaba mostrando un nivel de vulnerabilidad inusual, y le rogaba a Yoko que no lo fuera a decepcionar como creía que habían hecho todos los que lo querían. Aquí muestra vestigios del “Primal Scream” que usaría en su primer disco solista (serio). Esta toma fue grabada el 28 de Enero del ’69, y la tocarían en el mítico concierto de la azotea dos días después.


“The Ballad Of John And Yoko” fue escrita por… Bueno, tengo que decirlo? Lo curioso de este tema es que entre John y Paul tocan todos los instrumentos. Fue grabada el 14 de Abril del ’69, cuando George estaba de vacaciones, y Ringo estaba rodando la película The Magic Christian. John la tocó en casa de Paul esa mañana y decidieron que no debían esperar por los demás para grabarla esa misma tarde. Lennon toca las guitarras, con todo y requinto, más las percusiones. McCartney toca el bajo, batería, maracas, piano y hace armonías. Paul sabía que la gente estaba atacando a John por su relación con Yoko, y todas las ondas de encamarse y las protestas y eso, por lo que insistió en que era un gran tema y le dio todo su apoyo, en un intento de compañerismo. La canción narra de hecho, toda la historia de su relación con Yoko, condenada por la opinión pública desde su origen. Es muy personal, y cuenta detalles de cómo Peter Brown, otro de los personajes del círculo interno de los Beatles, desde el lado legal, aunque no de tanta confianza como Nei Aspinall o Mal Evans, le recomendó casarse en Gibraltar, para evitar el pandemónium que había sido la boda de Paul con Linda unas semanas antes. Y luego los tristemente famosos Bed Ins en Amsterdam, y el Bagism, y las entrevistas en plena luna de miel, y la grabación de “Give Peace a Chance” en la cama y todo eso. Lo cierto es que el estribillo es muy duro, pero reflejaba cómo se sentía John:


“Christ you know it ain't easy

You know how hard it can be

The way things are going

They're going to crucify me”


La canción tiene buen ritmo, no hay duda, pero se vuelve algo repetitiva, y le faltan recursos que hubiera aportado el otro par. Por cierto, Harrison y Starr no se lo tomaron nada bien, pero a fin de cuentas, Paul los convenció de lanzarlo como lado A, porque John tenía rato quejándose de que Macca los acaparaba todos de un tiempo acá. El lanzamiento lo apaciguó un poco y cesó en sus amagos de dejar la banda, al menos un tiempo. Lo más extraño de todo, es que el single llegó al #1 en Inglaterra, siendo el último sencillo del grupo en lograrlo.


Su lado B es “Old Brown Shoe”, una canción de George, que a mi gusto, es superior al A, lo cual habla muy bien de Harrison en todos sentidos. George la comenzó a escribir en piano, haciendo la secuencia de acordes, aunque no dominaba muy bien el instrumento. La canción tiene un ritmazo, y no hay un instrumento que domine. George toca ese estupendo slide y el órgano Hammond… y oh sorpresa! es él mismo quien hace el magistral bajeo. Tiempo después diría que hizo el bajeo de una manera lunática, pero la verdad es que está increíble, y a una velocidad tremenda, sentando la base de toda la canción. Paul tocó el piano, que sobresale al inicio. Ringo hace la batería, y John quedaría relegado a respaldo vocal, quizá en represalia por “The Ballad”. El solo al 1:35 es de enorme manufactura, corto, pero comparado por muchos con el estilo de Clapton en la época. La canción fue grabada durante las sesiones del Abbey Road, pero John diría después que él insistió en utilizarlo como lado B del single. Una de las canciones más subestimadas del catálogo del cuarteto.


Sigue “Across The Universe”, que conocemos más en su versión del Let It Be. John escribió la canción a inicios de 1968, después de discutir con Cynthia. Estaba enojado en su cama, y se le apareció la frase “Pools of sorrow, waves of joy” que se le quedó dando vueltas en la cabeza. Se fue al sillón de mimbre donde se crearon varias de las mejores canciones de la historia y decidió escribir una canción filosófica, en lugar de una de ira. Sin embargo, el “Nothing’s gonna change my world” era una especie de cachetada en guante blanco a su aún esposa. Serían el último tema en grabar, entre el 4 y 8 de Febrero de 1968, antes de enfrascarse en su aventura por la India. La versión final no le convenció, y se descartó para el White Album, por lo que se enlató. En 1969, la rola fue donada para un disco para recaudar fondos para el World Wildlife Fund. A esta versión, con cítara y grabaciones al revés, se le añadieron sonidos de pájaros, y se aceleró un poco, aumentándola medio tono. La versión del álbum, producida por Spector, usaría los masters originales, le agregaría un coro y orquesta. John se mostraría descontento con ambas versiones por los cambios hechos sin su consentimiento. En lo personal, y como excepción, creo que la versión del disco es superior, con todo y los coros de Spector. Esta versión, pues, ni siquiera salió como single, sino en el álbum del WWF, siendo una verdadera rareza. Como dato, en 2008, la NASA transmitió “Across The Universe” hacia la estrella Polaris. Lo que no sé es cuál de las dos versiones emitieron.


“Let It Be” fue el último sencillo en ser lanzado por los Beatles, como punta de lanza del LP del mismo nombre, el 6 de Marzo de 1970. Ya todos sabemos que Paul la escribió sobre su madre, y no sobre la virgen. No ahondaré en esos detalles. Ésta versión fue grabada el 6 de Marzo del ’70, como parte de las sesiones del Get Back. Producida por Martin, no difiere demasiado a la del álbum, ya que también incluye orquestas, aunque a un volumen menor, y el teclado de Billy Preston. Sin embargo, aquí tenemos la única colaboración de Linda McCartney en una canción de los Beatles. Y claro, la mayor diferencia es el solo de George, que pierde mucho respecto a ese orgásmico requinto en el LP. Lo que casi no se sabe, es que la idea original era poner en esta versión ambos solos, sonando a un tiempo. Por ello Harrison parece no esforzarse demasiado aquí, e inicia en tonos más graves, para crear contraste, pero perdiendo fuerza emocional. Parece que el resultado final al sobreponerlos no fue lo que esperaba, y quedó el solo grabado el día 6.


El disco cierra de manera floja con “You Know My Name (Look Up The Number)”, lado B de “Let It Be”, y quizá el tema más raro en aparecer como single de los Beatles. La rola se había grabado desde 1967, tras la grabación del Sgt. Peppers, cuando la banda se reunía a palomear en estudio sin presión de algún disco. John llegó un día con una idea para una canción. Cuando Paul le preguntó por la letra, le mostró simplemente un papel que decía “You Know My Name (Look Up The Number)”, tomado del slogan del directorio telefónico de Londres "You have their name? Look up their number". Así que la canción es un jam de más de 4 minutos repitiendo esta frase de las formas más variadas. Brian Jones estaba de visita ese día y le preguntaron si quería tocar algo. Por esas fechas estaba tratando de dominar el sax, por lo que vio uno en una esquina y no dudó, haciendo la parte más destacable de la canción. Originalmente se iba a lanzar como single con la aún más bizarra “What’s The New Mary Jane?” pero se desechó la idea (gracias al cielo). La canción se archivó, hasta que, teniendo que lanzar “Let It Be” como single y siendo ya imposible reunir a los 4 en estudio en 1970, la usaron como último recurso. Hay quienes dicen que es un tema Avant Garde, que muestra influencia de Frank Zappa… la verdad es que es un mero jam, una broma lennoniana que quizá ni siquiera estaba considerada a ser publicada, y como tal desentona con el nivel de las demás canciones. Pero insisto, el mérito de los Past Masters no es ser perfectos, sino mostrarnos esas versiones que de otro modo, jamás hubiéramos escuchado.



En fin. En conjunto, el disco es un increíble repaso por la etapa de madurez del grupo, con algunos de sus más emblemáticos temas, y donde incluso los más promedio, suenan endiabladamente sólidos. Aunque igual que el Vol I, tenemos temas ya conocidos de los LP’s, las versiones difieren lo suficiente para volverlas, al menos, interesantes. Aquí el mood es distinto, no tan cohesivo como el primer disco, sino que podemos ver de forma más notoria las distintas etapas por las que iban atravesando, desde el exquisito pop Rubber Soul, la psicodelia del Revolver, brincando a la transición del Sgt Peppers al White Album, los temas que tocarían en la Azotea, y el subsiguiente resquebrajamiento. Es pues un disco entrañable, un must have para los fans de hueso colorado. Los discos, ya como unidad, son quizá la mejor manera de empezar a descubrir a los Beatles, antes de sumergirse disco por disco, aunque claro, uno no puede predecir cómo será tocado por la magia de los Fab Four. Faltarían aún piezas indispensables, rarezas, tomas alternas, pero en general, es material que realmente no vio la luz y no estaba destinado a hacerlo. Los discos completan de gran manera las canciones que hacían falta en el catálogo básico de los Beatles. 7 años después, para los completistas, se lanzaría una colección con esas rarezas en los 3 enormes volúmenes llamados Anthologies, pero esas es ya otra historia…



Por Corvan