PRESENCE (Led Zeppelin, 1976)

Artista: Led Zeppelin (B)
Fecha de Grabación: Nov  ‘75
Fecha de Lanzamiento: 31 de Marzo de 1976, UK
Discográfica: Swan Song
Productor: Jimmy Page
Calificación: 7 

                         

Categoría: Blues, Hard Rock, y Raíces (1968-1975)

Mejor Canción: Achilles Last Stand

Canciones: 1) Achilles' Last Stand; 2) For Your Life; 3) Royal Orleans; 4) Nobody's Fault But Mine; 5) Candy Store Rock; 6) Hots On For Nowhere; 7) Tea For One

 

Este debe ser el peor disco de estudio de Zeppelin. Bueno, está el Coda, pero no creo que nadie en el mundo, ni siquiera los mismos Zeppelins, tomen al Coda como algo más que descartes en memoria de Bonzo. Aún así, hay quien despedaza el Presence y lo considera un álbum atroz, cuando de 7 canciones tenemos al menos 3 de muy buen nivel. Hay que reconocer que incluso en su peor momento, Led Zeppelin era capaz de meter una o dos rolas pateatraseros y que te pueden tumbar del asiento. Muchas bandas en buen momento ya quisieran tener una rola así por disco.

El Presence es un disco muy raro. Por un lado sigue algo del estilo del Physical Grafitty. La base con que están conformadas las canciones bien pudieron usarse para incluirse en el disco doble. Pero hay un ligero cambio en el terminado de las canciones. El Presence es el primer álbum de Led Zeppelin que no tiene teclados en absoluto, y en el que prácticamente no hay guitarras acústicas, y por lo mismo no hay una balada folk de las que tanto les gustaba incluir en los discos previos. Sólo hay una pista de guitarreo acústico en “Royal Orleans”, pero se pierde en la mezcla. Los arreglos son mínimos, no hay orquestaciones, ni instrumentos exóticos. No hay experimentación con los géneros. Parece que lo hubieran grabado con harto enfado y en apenas 17 días!

Hey!!! De hecho, lo grabaron con bastante hueva y en 17 días!! Sí, incluyendo la mezcla y postproducción!!! Creo que se nota desde la primer escucha. Es el disco con menos actitud de Zeppelin. Todos los demás contagian emociones, tienen actitud, dicen algo como conjunto. Aquí simplemente hacen un disco tratando e regresar al rock más básico, con Jimmy Page dominando por completo en el aspecto creativo y sobresaliendo con sus potentes guitarras.

Para entender el porqué es un disco tan débil, por así decirlo, hay que irnos al trasfondo de lo que estaba ocurriendo con el grupo. Después de la exhaustiva gira del Physical Grafitti, Led Zeppelin se había colocado como el mayor espectáculo de Rock sobre la faz de la tierra, superando incluso a los Rolling Stones y a The Who, que comenzaban su caída. El disco doble había obtenido elogios tanto de la crítica como de los fans, y Zeppelin era ya sin duda el mayor monstruo a mitad de la década. Sin embargo dicha gira los dejó exhaustos y dejó secuelas. Ni siquiera habían terminado el Tour, con unas fechas pendientes en USA, cuando en Agosto, Robert Plant y su esposa Maureen sufrieron un aparatoso accidente automovilístico durante unas rápidas vacaciones en Rodas, Grecia. Los dos sufrieron lesiones serias, y Plant salió con varias fracturas. Como anécdota, dice Rob que estando en el modesto hospital al que lo llevaron en primera instancia, (tenía que quitarse las cucarachas de la cama, según él), estaba separado de las demás camas por una cortina, por lo que no veía a sus compañeros de cuarto, ni ellos a él. Una tarde escuchó que el tipo que estaba en la cama contigua tarareaba “The Ocean”, sin saber que Plant estaba a un lado suyo. Rob dejó escapar una lágrima de felicidad, uno de los pocos buenos momentos en esas difíciles circunstancias. Plant salió en silla de ruedas e inició su convalecencia. Una transfusión salvó la vida de Maureen quien se llevó la peor parte. El resto del Tour se tuvo que cancelar y Plant se fue a la Isla de Jersey, en Malibú, a recuperarse. Ahí comenzó a escribir algunas letras nuevas.

Sin embargo, en Noviembre, Page insistió en que debían reunirse para grabar el siguiente disco y viajó a California para reunirse con Robert, quien aún no se recuperaba y seguía en silla de ruedas. Jimmy encontró un estudio disponible, el Hollywood SIR Studio, donde los alcanzaron Bonham y Jonesy, para comenzar los ensayos. Bonham a estas alturas tenía ya serios problemas de alcoholismo. Como no se sintieron a gusto en los estudios de Hollywood, Page encontró que los Musical Studios en Munich estaban disponibles por un par de semanas, antes de que los Rolling Stones entraran a las grabaciones de su infame Black & Blue. Como dato, ambas bandas mantenían su exilio de tierras británicas por problemas con los impuestos, por lo que de momento les era imposible grabar en Londres. Así cruzaron el Atlántico hasta Alemania, teniendo que dejar Robert a su esposa. En realidad el único que quería grabar un disco era Page, y creo que se nota. Plant no estaba en forma, tuvo que grabar en silla de ruedas, lo cual lo limitaba vocalmente. No es una disculpa, pero si se escucha en un nivel bajísimo en todo el disco, él mismo lo llegó a reconocer, y que incluso se llegó a preguntar si el Rock valía la pena ese sacrificio. Además de extrañar a su familia, dice que sentía claustrofobia en el estudio de grabación, que estaba en un sótano, y era incómodo para bajar en silla de ruedas. Además a esas alturas, no tenía la certeza de que podría volver a caminar. Considerando esto, es notable que haya podido cantar, siquiera!!! Bonzo tampoco está en su mejor momento, ya bajo la constante influencia del alcohol, se nota un poco más lento y menos imaginativo. John Paul Jones hace un papel destacado en el bajo. No es el Zep II, pero se logra compaginar muy bien con Page en la creación de Riffs y en el armado de las rolas. Jimmy por su lado, comenzó a irse de juerga con Keith Richards, quien ya estaba por ahí haciendo fila y probando los posibles sustitutos de Mick Taylor, que acababa de largar a los Stones. En estas salidas, Page se enganchó con la heroína. El Presence tiene un dominio absoluto de las guitarras, suena potente, crudo, pero también menos imaginativo. Los riffs son más simples, a veces incluso repetitivos, y ya no hay tanta experimentación por parte de Jimmy. 

La grabación completa, con todo y las mezclas, les tomó 18 días. Los Rolling Stones estaban sorprendidos por el tiempo récord, y pensaron que no lo lograrían. Page diría que se aventaban sesiones maratónicas. Una vez que tuvieron el armado, Jimmy hizo todos los overdubs de las guitarras de todas las pistas en unas 24 horas, cuando había calculado 3 días sólo para “Achilles”. Para las mezclas, tenía que cachetear al ingeniero de sonido, Keith Harwood, para que no se durmiera, haciéndolas durante unos tres días seguidos. Como lo terminaron un día antes del Día de Gracias, originalmente se iba a llamar “Thanksgiving” pero lo descartaron por no encajar con la potencia del sonido.

La portada es muy rara. Una familia sentada en la mesa en torno a una figura negra, que se supone es una “Presencia”, o un algo que se supone se percibe en el álbum. Algo parecido a los monolitos de la Odisea Espacial de Kubrick. La portada y el arte del disco se llevó no se cuantos premios siendo que me parece uno de los más sosos de Zeppelin, jeje.

 

El disco arranca con “Achilles’ Last Stand”, una potentísima sinfonía de guitarras. Pareciera que después de “Custard Pie” del Physical Grafitty, se hubieran decidido a regresar a esa sana costumbre de abrir el álbum con una rola épica para tumbarnos la mandíbula. La canción empieza con unos arpegios a destiempo con carga de ecos y fuzz. Tras unas vueltas, al :18 suena un tarolazo y arranca esta espídica obra de arte, con un riff ácido y potente. Bonzo está desbocado, haciendo su mejor trabajo del disco, pegándole durísimo al batería, y se dice que tuvieron que cambiar los parches 2 o 3 veces. Hace unos remates rapidísimos, un performance de batería verdaderamente catedrático y mastodóntico. Jones hace un punteo impresionante, que no sé aún cómo logra mantener esa velocidad durante más de 10 minutos. Suena como un caballo galopando a toda velocidad. Y las guitarras son una verdadera sinfonía. Supongo que ESTO es lo que intentaba Page con “The Song Remains The Same”, sólo que aquí sí le funciona. Son al menos una docena de guitarras sobrepuestas haciendo un verdadero ejército sónico, logrando diferentes arreglos y texturas, y creando una obra verdaderamente impresionante, que no baja un solo instante, y con un catálogo creativo que se entiende el porqué otras canciones del disco suenan repetitivas. Usó todos los recursos posibles aquí!!!! Desde el arpegio con que inicia, las impresionantes ráfagas del riff principal, al fondo power chords en tonos más graves… Al 1:50 tenemos un puente con agresivos y rápidos cambios para inmediatamente irnos a una escala con 4 o 5 guitarras en  distintos tonos hasta reventar de nuevo en el riff principal. Chequen a Bonham en este regreso. Seguimos de nuevo con los versos. Al 2:50 tenemos el primer requinto con 2 guitarras, apenas un par de vueltas y muy básico. Otro verso y al 3:30 regresamos a ese puente asesino mientras Plant aúlla como fantasma y en seguida nos vamos a un solo estratosférico, con la mejor forma de Page, haciendo llorar a su guitarra mientras Jones martillea con el bajo en una combinación apabullante. Al 4:10 el ritmo se apaga y quedan solo Page dialogando con metrallas de Bonzo, hasta que regresan al ritmo y repiten el truco para el cierre del requinto en su primera parte. Luego no sé cuantas guitarras repinten las escalas ascendentes, y el solo se cierra para retornar a los versos.  Page seguirá sorprendiéndonos con arreglos, figuras circulares, y una clase maestra de guitarra de 10 minutos. Al 7:30 comienza la coda con esa sección en que Plan canta “AhhAAAahh- AAAahhh” y comenzar el cierre con el “I know the way, know the way, know the way, know the way…” entre lo que parecen ser una docena de ángeles requinteando al mismo tiempo. Finalmente cerramos al 9:45 con los mismos arpegios circulares con que iniciamos, de manera que si ponemos la rola en repeat, no se notará el cierre y el final. Plant por su parte hace maravillas, con una interpretación vocal muy fuerte, sólida, alcanzando tonos muy altos y usando todos sus recursos para que los 10 minutos no cansen. Es decir, se administra muy bien, y los gemidos y aullidos que usualmente me son tan molestos, esta vez están dosificados de manera que ten mantienen enganchado durante toda la rola. Para estar cantando en una silla de ruedas y con 4 costillas rotas, es algo impresionante. Líricamente también es buena. Fue de las que Rob comenzó a escribir en la isla de Jersey, y se iba a llamar “Wheelchair”, pero luego dio un giro más mitológico y se iba a titular “Atlantes Last Stand”, y finalmente quisieron irse más de lado de la literatura griega y quedó en Achilles’. A pesar de ser letra fantástica, esta vez está mucho mejor manejada, y me recuerda algo al buen trabajo lírico de “Immigrant Song”. En fin, todo se combinó para una de las canciones más majestuosas y potentes de Zeppelin, y tal vez la canción definitiva de guitarra de Page. Él mismo ha dicho que es su mejor creación. El disco bien vale la pena por esta sola rola. En serio.

Sigue “For Your Life”, un blues rock potente, con un riff qe inicia con un tono sostenido y luego acelerando un poco. Nada complejo, pero funciona. Page y Jones se espejean para darle profundidad y textura al riff, que suena sucio como debe. Al minuto 2 tenemos un pequeño puente con cambio te tono. Plant parece que apenas llega al grito que hace, y aquí es cuando uno empieza a sospechar que algo anda mal con él. Luego hay otro cambio, en el que bajo y guitarra se combinan para una escala descendente al 2:30. En general es notable como se acoplan en los mismos tonos. Bonzo suena como adormilado y después Plant seguirá gritando y haciendo sus excesos vocales, pero insisto en que se nota al límite. La letra habla sobre un amigo adicto a la cocaína, en una referencia sobre cómo esta droga estaba arruinando toda la escena artística de L.A., aunque no se descartan referencias internas de la banda, (cof-cof, Page, cof-cof). Al 2:50 hay un solo, pero parece más bien otro riff, y con un remate que se parece a la risa del Pájaro Loco. En fin, un buen Blues Rock a secas. No es particularmente impresionante, pero tiene algunas buenas combinaciones y suena potente.

“Royal Orleáns” es un funk-rocker muy genérico, con un riff potente pero desabrido. La banda intenta nuevamente jugar con el Funk, pero ya está visto que no se les da. La canción tiene cierto aire juguetón, y es en realidad su intención, una burla a John Paul Jones. Lo mejor quizá sea la historia detrás. Resulta que estaban en la gira del ‘70 y les tocaba dar concierto en Nueva Orleáns, hospedándose en el hotel que titula la rola. Bueno, resulta que John Paul Jones, el Zeppelin serio y maduro, se ligó una chica en el bar del hotel, y se la llevó al cuarto. El detallito es que era un trasvesti. Afortunadamente no llegó a averiguarlo en ese momento, porque se quedaron dormidos fumando marihuana y sin querer prendieron fuego a la habitación. Desde entonces no pararon de burlarse del incidente. La cuestión es que cuando estaban palomenado este funk en estudio, aun sin letra, John Paul dijo que le pusieran cualquier cosa, porque las letras eran lo menos importante de las canciones de Zeppelin (Ven? No sólo yo lo digo!!). Page y Plant se miraron con complicidad y en una hora le metieron la letra en burla eterna a Jonesy, que no pudo sino sonreír. Oh Dios! Cuando hablamos más de las letras de Zeppelin que de la música, es porque verdaderamente es horrible. Bueno, lo es. Si ya había un “The Crunge” esto era absolutamente innecesario. Pero sí, al menos la letra es divertida!

Luego está “Nobody's Fault But Mine”. Este es otro de los “préstamos” de Zeppelin, ya que es un blues antiguo, cuyos primeros registros datan de 1924, y que varios músicos coverearon a fines de los 60’s. Bueno, no se la pensaron en registrarla como composición propia por los arreglos que le hicieron. Se supone que le cambiaron un poco la letra para hacer referencia al uso de la heroína por parte de Page, y la intro a triple guitarra intenta emular la sensación agridulce del heroinómano. En fin, tiene buenas combinaciones, con algunos buenos riffs. Bonham regresa a un buen nivel y le da a la batería como si se le fuera la vida en ello. Jones también luce espectacular, rellenando cualquier posible hueco que dejen las guitarras. Parones y arrancones, cambios de ritmo y un buen requinto al 4:40. Plant otra vez luce sobrado, y esos “Ahahahaaaa” llegan a enfadar, pero hace un buen solo de armónica, y ese momento en que canta “n-n-n-n-n-n-n-nobody’s fault but mine” me encanta. Con todo y me parece una buena canción a secas, pero algo repetitiva y predecible, y los 6 minutos me parecen demasiado. Generalmente la ponen en los recopilatorios y se le da status de clásico, pero yo no la pondría en mi top 20 de la banda.

Enseguida tenemos “Candy Rock Store”. En serio? Led Zeppelin tratando de hacer Rockabilly a la Elvis en los 50’s? Really???????? El resultado es tan horripilante como se pudiera suponer. Un riff espantoso, Plant cantando en un tono medio nefasto y con quizá la peor letra misógina de todo el catalogo de Zep. Horrible, repetitiva, e incluso se atreven a alargarla por más de 4 minutos. Estos jams de estudio jamás deben ser lanzados como material serio. Jamás!

“Hots On For Nowhere” sigue en la misma tónica. Un riff genérico y carente de inspiración, que se repite hasta el infinito. Plant incluso canta “Laralalalás”. Bonzo parece ser el único preocupado por hacer algo decente, pero al parecer estaba demasiado borracho como para rescatar la canción él solo. La letra habla sobre el coraje y frustración que sentía hacia Jimmy Page y Peter Grant en esos momentos, ya que prefería estar con su familia que grabando un maldito disco de Rock. Y bueno, otros 4:40 minutos desperdiciados.

El disco cierra con “Tea For One”. Tengo opiniones encontradas sobre esta. Es de todos conocido que Zeppelin se robaba canciones sin remordimiento alguno, le metía una o dos frases distintas a algún viejo blues y alegaban que instrumentalmente las habían cambiado lo suficiente como para acreditarlas a Plant/Page. Rara vez tuvieron problemas legales. La cuestión es que con esta canción se vuelan la barda. Es un plagio burdo, desconsiderado, descarado, con alevosía y ventaja, ni más ni menos que a… Plant/Page!!!!! Quien no identifique “Tea For One” como un remake de “Since I’ve Been Living You” es porque está sordo. Escuchen el minuto 7, cuando Robert canta “It’s been like a lifetime…” Les suena? Sólo falta el colosal riff. Pero bueno, salvo por este detalle, la canción es hermosa. Un blues lento, atmosférico, y esta vez con mucho mejores letras. “Tea For One” habla sobre lo endiabladamente solo que se sentía Plant, sentado en su hotel bebiendo “Té para uno” y deseando con toda el alma estar en casa. Al menos es sincera. Pero vocalmente tampoco le llega a los talones a “Since”. Ni la guitarra. Aunque hay Buenos momentos, Page da la sensación de Deja Vu todo el tiempo, y no hay musicalmente nada que supere la “original”. No me malentiendan. La canción me gusta enormidades. La primera vez que la oí, fue con mi esposa, y pensamos que era una especie de versión en vivo de “Since I’ve Been Living You”. Yo aún no conocía el Presence, o no le había puesto mucha atención. Recuerdo que nos conmovío enormidades. Pero luego me di cuenta que era una rola distinta. Es decir, si no existiera “Since I’ve Been Loving You”, que ya he dicho y reitero que es mi rola favorita de Led Zeppelin, esta sería una de las grandes gemas de su discografía.  Pero existe, y eso hace que “Tea For One”, a pesar de su hermosura y delicadeza, y evidentemente mayor sinceridad, resulte, ehrrr, innecesaria.

 

En fin. No es un disco tan horrible como muchos dicen. Tiene al menos 3 buenas canciones, y de ellas una es uno de los momentos más gloriosos en la historia de la Guitarra Eléctrica. Desgraciadamente las demás dejan mucho que desear, siendo repetitivas y carentes de recursos en el mejor de los casos. Es un reflejo de la actitud cansada y los problemas internos de la banda. Pero no es justificación, para el ’79 las cosas se tornarían más trágicas, y supieron reflejarlo mejor en el Through The Out Door. Además fue grabado con una prisa inusitada, y las rolas más débiles suenan como jams mal hechos en el estudio. Con todo y todo, los que dicen que este disco jamás debió ser, necesitan ponerse los audífonos, cerrar los ojos y escuchar “Achilles’ Last Stand” y “Tea For One” a todo volumen. Estas dos joyas hacen que el álbum valga la pena. Led Zeppelin, en sus peores momentos, eran capaces de esto. 

 

 

Por Corvan 

 

 

Letras de El Traductor de Rock  

 

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