RAM (Paul McCartney, 1971)

Artista: Paul McCartney (C)

Fecha de Grabación: Oct ‘70 - Mar‘71

Fecha de Lanzamiento: 17 de Mayo de 1971, UK

Discográfica: Apple

Productor: Paul & Linda McCartney

Calificación: 10 (MUST HAVE)

              

Era: La Gran Transición (1970-1980+)

Subgénero: La Gran Transición

Mejor Canción: Too Many People o Monkberry Moon Delight si tomamos en cuenta lo ardilla de la primera

Canciones: 1) Too Many People; 2) 3 Legs; 3) Ram On; 4) Dear Boy; 5) Uncle Albert/Admiral Halsey; 6) Smile Away; 7) Heart Of The Country; 8) Monkberry Moon Delight; 9) Eat At Home; 10) Long Haired Lady; 11) Ram On (reprise); 12) The Back Seat Of My Car.

OMG, el Ram? Pero Corvan, si no estaba planeado para este año!!! Bueno… Sorpresa! Cierto, no estaba presupuestado, pero empecé a trabajar en otro álbum (ya saben cuál) y me di cuenta que no tenía sentido si no seguía cierto orden cronológico. Además, lo habían pedido bastante.

Así que henos aquí, en 1971, con el mundo cambiando, bajo el dominio de unos Stones, unos Zep o unos The Who, mientras que el hueco que habían dejado los Beatles intentaba ser llenado por los primeros trabajos solistas, que fueron tremendamente competitivos. El mundo aún veía con cierto dolor como Paul y John se tiraban zancadillas en entrevistas o en cartas a periódicos, esfumando cada vez más la posibilidad de una reunión. Por ello entiendo que la crítica destrozara por completo el Ram, segundo disco solista de Paul. A mí mismo me costó bastante tiempo encontrarle el gusto. Pero después de todo, si había dos culpables de la disolución de los Beatles, al menos a los ojos de los fans, eran Paul y Yoko, y aquí Paul fue el primero en iniciar la guerra musical con John, y eso fue algo casi imperdonable en su momento. Paul tuvo eras enteras para resarcirse y volverse a ganar el corazón de la gente, incluyéndome. Yoko aún no lo logra, pero esa es otra historia. La cuestión es que este disco ha ido creciendo con el paso de los años y las reseñas asesinas que recibió en su momento han ido mejorando bastante, hasta colocarlo como la pequeña joya que es.

Es curioso que cuando se piensa en el Ram, generalmente se le asocia como el disco en el que Paul inició ataques a John y en menor medida a George y a Ringo a través de sus canciones. Hasta el momento, sus debuts se habían mantenido sin estas broncas. Y digo que es curioso, porque ese hecho demeritó durante muchos años el gran nivel melódico del Ram, mientras que al Imagine se le perdonó la feroz respuesta de John, y tácitamente de George. En una lástima que ambos trabajos estén empañados por el rencor, pero los dos son tremendamente emotivos, emocionales, y ese coraje es dirigido por Paul y por John para hacer piezas excepcionales, de la misma forma que años después se dedicarían temas de arrepentimiento y perdón.

Consciente de los costalazos que le había propinado la crítica por la pésima producción de su disco debut, Paul decidió invertirle un poco más a éste. Sólo un poco, aun no alcanza el nivel de perfeccionismo que alcanzaría con Wings, pero al menos ya no está grabado en un baño. En Octubre del ’70 voló a Nueva York con Linda para empezar las grabaciones de su segundo disco de estudio. Ahí reclutaría a Dave Spinozza y a Hugh McCracken  para tocar la guitarra y a Denny Seiwell en batería, tras darse cuenta que hacer lo que hacía Ringo no era tan fácil como parecía. El mismo Paul tocaría guitarras, bajo y otros instrumentos, asumiendo la producción y coacreditando a Linda, lo cual le trajo broncas legales con ejecutivos de Northern Songs, que demandaron alegando que los créditos eran por cuestión de incrementar regalías. Lo cual era cierto. La verdad es que Paul esperaba tener una aliada musical como John tenía en Yoko, pero Linda difícilmente podía tocar algunas figuras simples de teclado y hacer algunas armonías vocales. Al final, en un juicio un año después, al parecer Linda pudo comprobar que tenía algunos dotes musicales para componer, y terminaron en un arreglo fuera de la corte.

La improvisada banda estuvo grabando las primeras tomas hasta que la familia McCartney regresó a su cortijo de Mull of Kentyre a pasar la Navidad del ’70. Al regresar, Paul venía lleno de ideas. Consiguió a la Filarmónica de Nueva York y grabó “Uncle Albert/Admiral Halsey", "Long Haired Lady" y "The Back Seat of My Car”, además de “Another Day” que no entraría en el disco pero sería single. En esas fechas, Paul grabó un montón de demos que no entrarían en el Ram, pero que reutilizaría después para singles, lados B o para álbums con Wings, o que de plano, nunca vieron la luz. Se supone que estas sesiones dieron vida a más de 30 canciones, de las cuales solo 12 (11 si contamos que una es reprise), entrarían en el Ram.

La idea del título le vino un día que conducía a Liverpool. Ram – carnero -  era una imagen fuerte, dinámica, que podía tumbar una puerta de una embestida. Y así salió esa icónica portada que Lennon parodiaría sosteniendo un cerdo en la parte trasera del Imagine. El disco es ligero. Incluso las partes en donde ataca, lo hace de manera sutil, sin lanzarse a la yugular, como lo haría John con “How Do You Sleep?” De hecho, las agresiones son tan sutiles que son apenas perceptibles. Incluso “Dear boy”, que en palabras de Paul, estaba dedicada el ex de Linda, fue asumida como una cachetada a John, no sólo por la prensa, sino por el mismo Lennon. Paul minimizaría los ataques: “I remember there was one little reference to John in the whole thing. He'd been doing a lot of preaching, and it got up my nose a little bit. I wrote 'Too many people preaching practices' I think is the line. I mean, that was a little dig at John and Yoko. There wasn't anything else on it that was about them. Oh, there was 'Yoko took your lucky break and broke it in two.' Terminaría quitando el nombre de Yoko, pero a final de cuentas el daño estaba hecho. Años después, John también minimizaría la rabia de su respuesta, diciendo que era un juego entre él y Paul.

El disco en sí es alegre, muy melódico, con Paul hablando de la vida de campo y de familia, lleno de melodías fascinantes, ganchos por todos lados y esa magia que sólo él tiene. Es por momentos muy sencillo, apenas más producido que el McCartney, pero a la siguiente escucha puede sonar bombástico y majestuoso, con Paul acercándose, o pretendiendo acercarse a los sonidos psicodélicos del ’67 o del ’69 con su exbanda. Creo que musicalmente es el que mejor describe a Paul, es McCartney, es su expresión más pura, aún sin la fastuosidad de los Wings con quien también lograría trabajos notables. Pero aquí es simplemente él, acompañado de un par de músicos, simple y minimalista por momentos, complejo y con multipartes en otras, pero siempre con la melodía como figura principal. Esto es lo más natural que podemos tener de Paul, sin que suene a que está grabando un demo en las montañas de Rishikesh. Sin demeritar su disco debut, creo que logra más balance y es lo más McCartneyesco que le escucharemos jamás. El hecho de que me parezca mejor que el debut no tiene nada que ver con la producción, sino con la gran manufactura de las canciones. Paul es uno de los mejores compositores de la historia del Rock, y aquí estaba en un gran momento creativo. La producción aquí tampoco es la óptima, pero ya no tiene ningún relleno feo, y en cambio tenemos al menos 3 o 4 temas que se volverían clasicazos. La mayoría de los temas tiene suficiente fuerza para, de haber tenido el trato del resto, haber entrado en el MMT, White Album o Yellow Submarine sin desentonar, o “Too Many People” entre los rockers del Let It Be. Incluso “Uncle Albert/Admiral Halsey” pudo sonar mejor que “Maxwell’s” en el Abbey Road…Y eso es ya mucho decir.

 

El disco arranca con “Too Many People”. Debo decirlo, he adorado esta canción desde que la escuché por primera vez en alguno de los programas de radio sabatinos dedicados enteramente a los Beatles y trabajos en solitario. Una melodía que es un parque de diversiones, Paul haciendo un despliegue vocal increíble, alternando su voz más dulce con su más furioso grito de guerra, ganchos y más ganchos. Todo funciona a la perfección en este berrinche de apenas 4 minutos de Paul. Inicia con ese grito agudísimo y casi ininteligible, entrecortado. “Piss off, cake”, dice, jugando con los sonidos de “Piece of cake” que canta en el coro. Luego el rasgueo suave y cálido con que inicia, los redobles marciales, el riff grave y tremolado, hasta el :25 cuando nos vamos directo al estribillo, que tiene una especie de función inversa al verso. Los estribillos son una joya, una canción de estadios aún mucho antes de que se animara a intentar regresar a un escenario siquiera, pegajoso y poderoso a la vez, jugando con los coros que hace Linda. Es imposible no cantar al menos el título. En los versos Paul hace una voz casi angelical, de niño que no mata una mosca, para descargar directo: “That was your first mistake, You took your lucky break and broke it in two…”. La batería es muy juguetona, y pareciera que la instrucción a Denny Seiwell fue la de sonar lo más Ringuesco posible. Spinozza, también hace una gran labor en la guitarra, sin mucha pirotecnia, pero con un riff de 5 notas que luego sube una octava y que es imposible sacarte de la cabeza. La rola va ganando en tensión, al minuto 2 tenemos un buen sólo, desenfadado, a la vez elegante. Se empiezan a desaforar en el estribillo con platillazos y Paul sonando más furioso. Power Chords, más distorsión, y al minuto 3 tenemos un nuevo solo, más impetuoso, que se va desbocando hasta crear un precioso caos y reventar en un arreglo acústico con cambio de tiempo. Es raro escuchar a Paul tan descontrolado, pero es una delicia cuando hace cosas como esta, alocarse un poco, o dejar que sus músicos lo hagan. Musicalmente es una joya. Líricamente también… desgraciadamente es cierto. A pesar de que Paul intentara minimizarla, es un ataque de principio a fin a John. Pero curiosamente, utiliza recursos muy lennonianos. Ese juego de palabras con que arranca es algo que pudiéramos esperar de John, no de Paul, y le sale a la perfección. Pero los pinchazos que lanza no se pueden negar: “Too many people going underground” en referencia a los álbumes experimentales de John y Yoko, “Too many people paying parking fines” por un incidente de una grúa que se llevó el Rolls Royce de John, “Too many hungry people losing weight”, por la extrema delgadez de Lennon por la heroína. Pero las líneas que iban más directas y que al parecer más escocieron en su blanco fueron “Too many people preaching practices, don't let 'em tell you what you wanna be”. Es un pedazo de canción, simple y majestuosa a la vez, una cátedra de melodía y ganchos. Aún después de conocer su intensión, me sigue pareciendo uno de los mejores temas de Paul, al grado de que sin duda la consideraría en mi top ten de Macca. Por otro lado, esto es lo más agresivo que jamás veremos a Paul. Es realmente tan malo? Estaba mintiendo? No, desgraciadamente, no.

“3 Legs” es bastante más modesta, un tema que combina un tributo al Delta Blues con esas melodías sacarosas y pegajosas. Si George hizo “For You Blues” y John “Yer Blues”, porqué Paul no podía hacer algo así? Intenta sonar como los viejos bluesmen, incluso impostando el acento y sonando con algo de lowfi al inicio. Luego se le agrega eco y suena más melódico en el estribillo, que dice “A dog is here, A dog is there, My dog he got three legs, But he can't run” que Harrison tomaría como una burla a los 3 Beatles que no estuvieron de acuerdo en que su suegro cuidara su fortuna de las garras de Allen Klein. En el segundo verso también lanza un dardo bastante directo: “When I thought you was my friend, But you let me down, ho, Put my heart around the bend”. Es un tema sencillo, pero bien logrado, a mi gusto, con un muy buen trabajo de guitarra. No sólo sus excompañeros habían hecho algo así, sino que los Stones estaban en ese momento en una etapa bluesera y todo mundo los alababa. No suena a copia de ninguna, ni a blues genérico, sino que le da su propio toque. Sin ser una joya, me parece bastante interesante, y vuelve a usar una lírica más lennoniana, usando juegos de palabras para disfrazar un poco la intensión.

“Ram On” inicia con unas escalas de piano muy dramáticas, a la Rachmaninoff, para difuminarse y arrancar con una modesta pieza con ukulele. Sólo eso, un tambor, unas palmas y un piano eléctrico que aparece, además de los coros de Linda. Un tema minimalista, con apenas dos líneas, pero de una belleza abrumadora. Es increíble como Paul logra que algo tan simple, logre ser tan dinámico y envolvente, usando recursos casi básicos, como silbidos, para enganchar. No es tampoco una obra de arte, pero me parece que usualmente se menosprecia demasiado.

Seguimos con “Dear Boy”, un tema que escribió en las vacaciones navideñas en Mull of Kentyre. Es cierto es algo sacarosa. Bueno, podría causar un coma diabético. Pero de nueva cuenta, Paul hace un gran despliegue melódico, y esta vez hace overdubs con Linda y su banda para hacer armonías celestiales, resultando notable la compleja mezcla que logran. Piano, guitarra, y un tamboreo son la única vestimenta. La letra habla sobre lo afortunado que era de tener a Linda, dedicándosela al exesposo de ella, Joseph Melville, que nunca supo valorar lo que tenía: “I guess you’ll never knew, dear boy, what you have found”. Lennon se puso un saco que no estaba diseñado para él y diría que también ésta rola era un ataque. Ciertamente es una canción sencilla, y quizá lejana al estatus de tema clásico, pero es de notable belleza.

Luego llega “Uncle Albert/Admiral Halsey”, otra joya de su discografía, que le significaría el primer #1 en USA como solista. El tema es totalmente beatlesco, del estilo de los medleys del Abbey Road, uniendo varios fragmentos de temas que por separado no brillan tanto, pero que unidos cobran una gran fuerza. Inicia con la sección de “Uncle Albert”, una bella balada, letárgica, onírica, llena de efectos como lluvia y rayos y crujidos (grillos?). La melodía es dulce, como canción de cuna, mientras Paul se disculpa: “We're so sorry, Uncle Albert, We're so sorry if we caused you any pain”. Los efectos son muy atinados, cuando menciona “I believe i'm gonna rain” comienza una gentil lluvia con efectos de rayos. Luego hace un fraseo extraño mientras suena lejano, como si estuviera llamando por teléfono al tío “We're so sorry, Uncle Albert, But we haven't done a bloody thing all day.” Se supone que se está inspirada en su tío y que es una especie de disculpa de su generación a aquélla que estuvo en la Segunda Guerra, por no haber hecho gran cosa de sus vidas. Al 2:10 comienza la transición orquestada hacia “Admiral Halsey” que arranca con una trompeta muy del estilo de “Penny Lane”, canto de pájaros, y las excelentes armonías de Linda cantando el estribillo, que es imposible no seguir. “Haaaaands across the water, heaaaaaaaaaads across the sky”. La guitarra acústica es sencilla pero con arreglos efectivos, sobre todo en esas escalas ascendentes. Paul canta con su más marcado acento inglés, con efectos y parafernalia que recurdan vagamente “Yellow Submarine”. Un estribillo más y entramos a la sección gitana al 3:25, más rápida, cantada por Linda en falsetto: “Live a little, be a gypsy, get around, Get your feet up off the ground, Live a little, get around”, seguida por un pequeño solo de corno inglés para regresar a la figura de “Admiral Halsey”, y al 4:20 irnos con la coda nuevamente a un ritmo más rápido, con un Uhmmm muy melódico que se va difuminando entre chirridos de dos guitarras. Admiral Halsey fue un héroe de la Segunda Guerra. En la canción aparece llamando a Paul a que se levante de su letargo y tome acción, pero Paul prefiere “a cup of tea and butter pie”. Es pues, un personaje como “Mean Mr Mustard”, pero los conspiracionistas alegan que el Admiral Halsey de la Segunda Guerra dijo tras recibir la rendición nipona: “Tras la Guerra, el idioma japonés sólo deberá ser hablado en el infierno”. Y bueno, ya sabemos de dónde venía la esposa de John… Como sea, el tema es encantador, con fragmentos que en sí no dan mucho, pero unidos, crean una magnífica suite. No sólo le significaría su primer #1 en USA, sino que además Paul ganaría el Grammy por los formidables arreglos de la canción. Difícilmente la toca en vivo, pero es una de las más reconocibles y queridas de su enorme repertorio.

Enseguida llega “Smile Away”, un rockanrolito muy divertido. Paul canta o recita los versos con su voz de “Lady Madonna”, mientras que los estribillos los hace con su voz gritada. La letra no tiene gran sentido, es realmente Paul payaseando con un rocker dinámico y con excelentes armonías. Éstas por cierto, recuerdan vagamente las de “Revolution”, así como el fuzz de la guitarra. La letra es de lo más boba: “I met a friend of mine and he did say: man, I can smell your feet a mile away." Sin embargo, tienen una energía contagiosa, va en un lento crescendo, con un buen solo al 2:55, tras el cual la banda se aloca y arma una verdadera fiesta. Si, es muy simple, pero quién sino Macca puede hacer este tipo de magia con tal simpleza?

“Heart Of The Country” es un precioso tema acústico, muy campirano, recordando vagamente el mood de “Rocky Racoon”. Nada que reprochar a la melodía. Paul canta con su voz de niño bueno, tararea, hace duetos con la guitarra, con el bajo, y nos va narrando como la vida de campo, con sus altos pastos, caballos, borregos y gente simple, lo ha hipnotizado y va a largar todo para irse a vivir allá. Un tributo a Mull of Kentyre, supongo, pero que también deja entrever algo del hartazgo que tenía tras la ruptura con los Beatles y sus ganas de encontrar paz lejos de todo.

Después tenemos “Monkberry Moon Delight”, que es eso, una pequeña delicia nocturna sin sentido. El tema tiene aires psicodélicos, con un piano marcado llevando el liderazgo y guitarras agregando algo de drama. Paul canta con su voz gritada, más afectada y teatral que de costumbre. Linda y su hija Heather hacen coros, y los chicos de las guitarras hacen una tercera capa, respondiendo algunas líneas. La letra no tiene demasiado sentido: “So I sat in the attic, a piano up my nose, And the wind played a dreadful cantata”. A partir de ahi, agrega líneas dispersas que parecieran intentar competir con “I’m The Walrus”: “Ketchup, Soup and puree, Don't get left behind”. El extravagante título es por una malteada que Linda se inventó para sus hijos para la hora de la cena. Es todo lo simple y compleja que se pueda querer. La melodía es para morirse, adictiva, y aún hoy en día levanta estadios enteros con el estribillo. Las armonías impecables. Es divertida, rara, adictiva, terminando con Paul volviéndose loco, y ya comenté que me gusta cuando hace eso. Otra de mis grandes debilidades de McCartney desde que me acuerdo.

"Eat At Home” es un tributo a Buddy Holly, y supongo, inspirada en Heather, la hijastra de Paul, aunque no faltó el enfermo que dijo que era sobre sexo. Es un rockanrolito muy sencillo, con apenas un par de líneas. Tiene un buen trabajo de guitarras, una punteada, otra haciendo licks y requinteando. Bastante inofensiva, y Paul y Linda se las ingenien para que no suene cansina a pesar de ser repetitiva. De hecho, lo único bueno que llegó a decir John del Ram fue sobre esta canción, admitiendo que le gustaba.

Enseguida llega “Long Haired Lady”, una balada de amor que tiene ese aire rústico y campirano. De entrada puede resultar algo chocante, pero al menos en mi caso, fue mejorando enormidades con las escuchas. Otra vez es una cátedra de ganchos, desde ese “Well, well, well, well, well” que revienta para que Linda le responda con algún verso. Esta es la única pieza en que Linda tiene una especie de coliderazgo vocal en lugar de simplemente hacer coros, aunque son unas cuantas líneas las que tiene. Paul va haciendo cambios a diestra y siniestra, dando una sensación de unidad a toda la pieza, sin que se sienta una multiparte. Me encanta ese puente al :45 “Who's the lady that makes that brief occasional laughter?”, con las guitarras cristalinas. Los estribillos son lentos, con las guitarras llenas de tremo, mientras recita el título de la rola, con un poco de orquestación de fondo. Al 2:20 tenemos otro puente instrumental con un buen arreglo de guitarra, mientras Linda comienza ese atisbo de coda “Ah, love is long, love is long, love is long”, antes de regresar a los versos de nuevo y comenzar la coda en forma al minuto 4. Los siguientes 2 minutos son un maravilloso crescendo con ese mantra hipnótico. Me recuerda vagamente a la de “Starship Trooper” de Yes, con apenas 3 tonos, pero creando una secuencia mágica, cada vez más majestuosa, y que redimensiona por completo la primera parte de la pieza, cerrando con una orquesta completa.  

Lo que sigue es un reprise de “Ram On” (Ramón, le dice mi esposa), retomando el ukulele y esas melodías celestiales por menos de un minuto, apenas una vuelta, para terminar con un arreglo distinto en el ukulele y otra melodía, que suena algo improvisada y se difumina de pronto, pero en el que se alcanza a notar un vestigio de lo que será “Big Barn Bed” del Red Rose Speedway.

El álbum cierra con “Back Seat Of My Car”, otra preciosa balada, con melodía y armonías de ensueño muy beachboyescas. De hecho era un intento de tributo a los californianos. Esta canción nació desde las sesiones del Get Back/Let It Be, pero los demás la desecharon. Aún no tenía la estupenda coda y la consideraron algo melosa. Paul la elevó enormidades con ese magnificente “Oh-oh, we believe that we can't be wrong”, que suena espectacular y glorioso, elevando enormidades el nivel de la rola. John se tomaría esa línea a mal, para variar, como un ataque a él y a Yoko. El único detalle es que le sobra ese último medio minuto, en el que esta vez se aloca para mal. Aún así, un enorme cierre de un gran disco

 

En fin, el Ram es un disco que necesitó de mucho tiempo para obtener su verdadera apreciación. Es una obra de arte pop, que muestra al Paul más transparente posible, el más honesto y sincero. Por momentos bobo, por momentos feliz, por momentos estúpidamente enamorado, y en otros, sí, enojado. Logra alternar momentos casi minimalistas, con explosiones rockeras u orquestadas. Es uno de los mejores discos en cuestión de melodías y ganchos. Y Linda hace su parte armonizando y haciendo coros. Aceptémoslo, no tenía esa chispa creativa de Yoko, pero tenía mucho mejor voz, y aquí Paul le enseña a utilizarla de gran manera, contribuyendo a esa aura fresa del disco.

Parece además, hecho sin demasiado esfuerzo. En su momento, sería rechazado, pero afortunadamente podemos ahora escucharlo con oídos frescos y disfrutarlo. Y por otro lado, si lo pensamos bien, gracias al Ram, el Imagine terminó siendo lo que fue, o al menos, la contraportada y un par de canciones…

Para mí, un Must Have y el disco por el que se debe empezar a explorar la carrera solista de McCartney, ya que no hoy otro que suene tan… tan Paul!

 

 

 

Por Corvan

 

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