THE DOORS (Riders on the Storm Tour, 2007)

Oct 24, 2007

Auditorio Telmex, Guadalajara. México.

 

 

 

El teatro está prácticamente lleno cuando el sonido anuncia la tercera llamada. El Teatro Metropolitano, también conocido (horrorosamente) como Auditorio Telmex, es un edificio moderno, mucho más amplio que el Teatro Diana pero con la ventaja de tener mucha mejor acústica. Esta vez los arquitectos e ingenieros no solo pensaron en una imagen vanguardista, sino también en el propósito original del recinto, y por ello en tan poco tiempo este espacio ha acaparado las principales presentaciones musicales de la ciudad y pinta para seguir haciéndolo. La desventaja? Que no se puede fumar ni brincar, y que el ambiente cerrado termina intimidando a una audiencia que es apabullada por la solemnidad del recinto. El lugar está hecho para las presentaciones de las mejores bandas de rock, pero le falta la atmósfera que dan los conciertos al aire libre: Dos tipos a mi lado no habían dado ni dos fumadas a sus cigarros (de nicotina) cuando dos o tres gorilas ya estaban con lamparitas encima de él amenazando con darle una madriza si no lo apagaba ipso facto.

Sinceramente llegué con pocas expectativas al concierto. Jamás esperé encontrarme con alguien que llenara los zapatos de Jim, lo cual fue un punto a mi favor. Después de todo, Morrison es uno (si no el mejor) de los más grandes vocalistas en la historia del rock. Ya lo mencioné en la introducción de los Doors. Por otro lado, si Morrison viviera, dudo mucho que sus años le hubiesen permitido la potencia y sinceridad con que Brett Scallions interpretó sus canciones. Consciente de que la posición de Jim en sus mejores tiempos es irremplazable y que Densmore tampoco estaría (posiblemente resentido, o artrítico, o en feliz retiro con los nietos, quién sabe), pagué mi boleto básicamente para ver a Ray Manzarek, el genio creativo de la banda. La noche me tenía muchas sorpresas: unas buenas y otras malas.

Tras la tercera llamada las luces se apagan y una neblina llena el escenario. El concierto arrancaba con media hora de retraso (aunque no fue sorpresa) y yo francamente estaba ilusionado con escuchar a Mark Farner abriendo la noche con los mejores temas de Grand Funk Railroad. Primera sorpresa: Farner sólo abrió el concierto en Monterrey, por lo que mi plan de escuchar los mejores temas de dos bandas legendarias se fue al traste. Al menos no habría que esperar a los Doors en medio de silbidos y gritos de ¡Morrison, Morrison! de la gente que no hubiera sabido a quien tenía enfrente.

Tras apagarse las luces, el ya trilladísimo tema de Carmina Burana resuena en los altavoces. La gente estalla en aplausos mientras la banda apenas se acomoda en medio de la nube artificial. Surge una voz (Presumiblemente de Scallions) con la única presentación posible: “Ladies and gentleman, from Los Ángeles California, THE DOOOOOORS!” y Robbie Kriegger, ese discreto y subestimadísimo guitarrista, inicia el enorme riff de “Love me Two Times”. El Público se despega de sus asientos para sólo sentarse tibiamente ante los problemas técnicos, ya que Ray no se oye absolutamente nada. Como la canción ya está iniciada, Robbie y Brett improvisan rápidamente un blues “Waiting for Ray’s Keyboard, mientras los técnicos de sonido se vuelven locos corriendo de un lado a otro y el humo se disipa del escenario eliminando el factor sorpresa. Finalmente, cuando la gente ya se aburre con Brett mientras Morrison ya estaría encarcelado por masturbarse en público (intento no hacer comparaciones, pero no puedo), los teclados resuenan en el auditorio y vuelven todos a la escala original de Love Me Two Times. Ray saluda (su micro también se escucha por fin) con esa voz grave, idéntica a la que le escuchamos en el “Alive She Cried” o “Live at the Aquarius”. Otra sorpresa: Manzarek, el máximo genio del teclado en el rock, aparece en escena con un solo sintetizador, lo que significa que el tipo ese que-hasta-entonces-no-supe-qué-diablos-hacía resulta ser el bajista. Me dejo llevar por la canción. Después de todo, estoy escuchando nada más y nada menos que a los Doors! La rola conserva su esencia, pero algo esta mal. El teclado!!! Oh my God!!! EL TECLADO NO SUENA NI POR ERROR AL HAMMOND!!! Esto no lo expliqué en la introducción de los Doors por no obviar, pero déjenme ahondar ahora: El teclado de los Doors se caracterizó originalmente por su singular sonido, que raras veces cambiaba. Era un sonido agudo, circense, apto para crear atmósferas psicodélicas, SECO, que se llamó erróneamente “sonido Hammond”, por ser este tipo de órgano el más semejante. Incluso mucha gente pensó o piensa que se creaba con un auténtico órgano Hammond, aunque después se confirmó que no. Pues bien, el sonido de Ray sonaba a todo menos a un Hammond. Demasiado delay (eco), más agudo… no sé. Sinceramente me parece que el sintetizador de Alex (el tecladista de mi banda) que tanto critico, suena mucho más fiel al sonido doorsesco, que el que Ray interpreta hoy. Las canciones pierden pues mucho de su esencia con este cambio en el sonido. Robbie parece aún un poco desconcentrado por las fallas de sonido del principio y su solo no luce mucho, se siente flojo y pesado. La voz de Brett es un tanto peculiar. Se asemeja un tanto en el tono grave y oscuro de Jim, pero es mucho más chiclosa, sin la furia del Rey Lagarto. En serio que intento, pero es imposible evitar comparaciones! Por otro lado, cuando la gente está más prendida, Robbie y Ray comienzan a responderse en un diálogo guitarra teclado. Brincan, saludan al público, se nota que se divierten y ese humor se transmite a las butacas tras el comienzo tenso.

Comienzan inmediatamente Break On Through. La voz de Scallions se nota aún fría por momentos, y aunque aumenta su pasión mientras la interpreta, se extraña esa claridad cristalina de Jim. Alargan la canción a placer. Un detalle que me encanta es la parte en que Brett y Ray comienzan a intrcalarse en la voz en la parte de “Gotta Get High” tal como la versión en vivo del “Absolutely Live”. Finalmente Brett recita “Dead Rats, Dead Cats” y me quedo con la idea de que esa parte se la debieron dejar a Manzarek. Ahora que lo pienso, Ray tenía y sigue teniendo un vocerrón capaz incluso de opacar a Jim, aunque ciertamente mucho menos educada. Un medio del paroxismo total y de tanto solo, Ray comienza a lanzar frases contra Bush. Kriegger en esta canción se sigue sintiendo lento, pero conserva perfectamente el estilo a diferencia de Ray y sigue siendo catártico en sus requintos, elevando y decreciendo el clima de la canción a su antojo y de manera magistral. La canción dura 10 minutos y al terminar el público se entrega. Hasta ese momento, después de la rara entrada y de la adrenalina inicial, me doy cuenta de que el escenario está prácticamente desierto salvo los instrumentos, los músicos y dos o tres foquitos que se prenden eventualmente… ¿Dónde están las malditas pantallas en que se supone iban a hacer el tributo audiovisual a Jim?

En fin. Ray se encarga de manufacturar lentamente una nueva intro para Strange Days. Es el mejor momento del bataco hasta el momento, y a la larga, de toda la noche. Esa batería apocalíptica con que inicia es simplemente espectacular teniendo la calidad del sonido del lugar. Al terminar la rola poor fin saludan al público con un “Welcome to the Show, Guadalajara!" Robbie incluso se acerca al micrófono y canta un “Guadalahara Guadalaharaaaa con bastante gracia. Lo cierto es que aún sin el carisma de su exlíder, los miembros originales saben ganarse a la gente.

El show continúa con Waiting for the Sun. Robbie al pasar de los minutos sigue creciendo, mostrando que no se dejo envejecer en una mecedora y con la guitarra empolvándose. Ray intenta modernizar la armonía del teclado, nuevamente sin gran éxito. Kriegger levanta la canción con esos como relámpagos y slides ácidos, pausando, llevando la batuta. Con Densmore tan revolucionado, Robbie es ya quien se echa al grupo a los hombros y su figura se agiganta a cada nota.

Surgen los primeros acordes de When The Music’s Over. Casi se cae el teatro. Hasta este momento me doy cuenta realmente de que estoy escuchando a los Doors, o al menos a dos de ellos. Gente que cambió el sonido, que significó el parteaguas de una era, que estuvo en medio de toda esa revolución musical, una de las bandas más poderosas! Ray canta en el coro. Hasta el momento es el mejor momento de Scallions, que se nota más confiado, con la garganta a punto por fin. Quiten el eco al teclado!!! Ray y Robbie consiguen una comunión como en sus mejores días. Es un monstruo y una delicia de canción, definitivamente una de mis favoritas, y me da tremenda alegría que no la hayan echado a perder. Brett nunca tendrá el mismo carisma de Jim, dudo que ningún vocal lo vuelva a tener, pero al menos sabe mover a la gente, bajar la voz, lanzar gritos de la nada cuando es necesario, cambiar del canto al recital con éxito y mantener los tiempos. Por otro lado, como conjunto, se ha perdido mucho de esa creación de tensión musical de la que hablaba en la introducción de la banda; Y en mucha medida esto es debido a que el baterista es un cavernícola que funcionaría mucho mejor con Pantera o Sepultura. Falta el toque sublime de Densmore, esa arquitectura con que va construyendo los vaivenes. Donde está la delicadeza del Jazz? Aún así alcanzan a crear la atmósfera adecuada y me atrevo a asegurar que es la mejor canción de toda la noche. Incluso hay un vestigio de Hammond! El auditorio explota con la parte de “Persian Nigh Babe!” y Brett sigue mostrando que calentó por fin la voz. Al menos unos 20 minutos sublimes y majestuosos. El teatro entero no puede sino levantarse en una ovación unánime, de pie, con aplausos en lugar de brincos y empujones, como hubiera debido ser cuando los conciertos eran conciertos. Ray conmovido da un “gracias” en español y Robbie afina como en el Aquarius.

Después del tremendo orgasmo colectivo, comienzan con Peace Frog. Suben el ritmo de la noche y el bajista se luce con arreglos y slapeos. El batería hace un papel bueno, llevando esta vez muy bien la canción mientras Robbie está como recién salido del estudio en plenos 60’s. Scallions cada minuto me simpatiza más y más, logrando mayor cadencia y cohesón, manteniendo un estilo propio, sin intentar imitar a nadie, lo cual hay que agradecerle mucho a estas alturas. Llegan a la última parte, donde la canción baja de intensidad, se dulcifica, por decirlo de alguna forma. El teclado sigue sin destacar. Caray, al venir nunca pensé que extrañaría más a Ray que a Jim…

Tras la canción comienzan a payasear. Ray presenta al “Mountruo” Scallion, al chupacabras (ni me quiero acordar del nombre del bajista), al Coyote Kriegger. Robbie presenta a su vez a Ray. Más ovaciones. Sigue sin haber una pista del tributo en video a Jim. Las pantallas que creí que iban a salir siguen sin hacerlo y me convenzo de que no lo harán. Al final terminé agradeciéndolo.

Prosiguen con Moonlight Drive, toda una clásica de presentaciones en vivo. Se remiten a tocar bajo nota sin que haya nada en pro o en contra que decir. Luego la guitarra hace el típico riff de Wild Child. Robbie sigue demostrando su firma, sigue siendo lo mejor del concierto por mucho y hasta se anima a hacer segundas voces. Enseguida, una de las canciones que esperaba con ansias pero de las cuales no tenía muchas esperanzas de oír: The Soft Parade, con todo y la previa introducción de “Petition the Lord With Prayer”. Suena muy extraña sin clavicordio al principio, pero cuando la canción prende, es otro de los grandes momentos del bajista. Me encantan las multipartes! Todas suenan distintas, pero alcanzan a funcionar. Viene la parte de “The best Part of the Trip”, cuando los Jim´s se empiezan a multiplicar con la voces de Brett, Ray, Robbie, el bataco, el bajista y todos los que atestamos el lugar. Cuando menos me doy cuenta, hay otro percusionista… básicamente hay dos baterías en escena y no alcanzan para cubrir a Densmore. Todos ayudan en las voces durante la parte final, pero aún faltan 8 0 9 Jims cantando al mismo tiempo, sobreponiéndose unos a otros, recitando, cantando, haciendo segundas…. Pero qué espectáculo tan grande!!! Esta simple canción, junto con When the Music’s, valieron el boleto.

Ray anuncia un solo de guitarra flamenca y dice que es el único músico al que conoce en persona que puede hacer tal cosa. Se nota que no conoció a Jimmi Page. Como sea, Kriegger se discute con un solo en guitarra acústica de unos 7 u 8 minutos, todos de gran calidad. Esto disipa mi duda sobre quién habían contratado para hacer la intro con todo y la prte de “recuerdos de la Alahambra” para recrear Spanish Caravan. Robbie se basta solo!! Todo un espectáculo.

Continúan con Love Her Madly, otra de mis eternas favoritas. Magnífica, pero el sonido elegido por Ray para el teclado del puente y su solo dejan mucho qué desear. Por otro lado, el bajista muestra por fin para qué fue contratado y se discute con una vertiginosidad prodigiosa. Justo antes de terminar, cambian el ritmo a Reggae o Calipso y nuevamente regresan al rock original de la rola.

Le sigue Alabama Song. Sinceramente, nunca pensé que causara la más grande entrega del público. Todos y cada uno de los asistentes cantan y se levantan de sus asientos: "Oh Show me, the way to the next whiskey bar..." Me sorprende sobremanera porque no es ni de sus más conocidas, ni una de sus mejores canciones. A fin de cuentas fue una de las que más respetó el sonido original. Mientras la interpreta, Ray no encuentra qué hacer con su mano izquierda y termina moviéndola de izquierda a derecha, invitando y obligando a la gente a hacer lo mismo. Definitivamente, salvo unos cambios al principio, es la más fiel al sonido sonido original entre todas las que interpretarán en Guadalajara.

Otra que ansiaba y no creí escuchar es The Changelling. El Wha! Ese Wha Wha de Robbie con su Gibson SG es tremendo y el cambio de todo es perfecto. La canción suena bastante bien, sobre todo al final, pero no puedo evitar preguntarme: ¿De que nido de grungeros sacaron a ese baterista? El vocal se va quedando sin aire; después del gran momento a mitad del concierto, ya empieza a oírse cansado y batalla más por llegar a tonos altos o al sostenerlos mucho tiempo. La rola termina con el riff de Sunshine for Your Love. Wow! Cierto que tuvo errores, pero me doy cuenta de que ya estoy algo afónico y que es una de las que más he disfrutado. Ray la define como Funkie (nunca había pensado en ello, pero no está del todo errado) y le dedica la siguiente canción a Jim.

C’mon, c’mon, cmon now touch me babe...! Excelente interpretación, incluso se acuerdan de como crear algo de tensión musical, eso en lo que 40 años antes eran maestros. La coda de Kriegger es brutal y a cada momento me lo paso mejor. Siguen con LA Woman. Esto es algo que tengo que escuchar. Ese es uno de los bajeos más difíciles de interpretar. Como ya había comentado, en la versión original es Jerry Scheff quien la interpreta para cumplirle un reto a Manzarek. Pues bien, el bajeo de esta canción es rapidísimo, intenso, requiere de mucha precisión… Nop. El bajo no lleva ese ritmo intenso de ferrocarril desenfrenado. Ya decía yo que no es posible mantenerlo en vivo. Ray anda medio perdido. Después de un buen rato de elevar la música a grandes alturas, ahora está haciendo un solo que parece de la Sonora Santanera. Viene la parte lenta y el publico delira con el “Mr. Mojo Rising”. El solo de Robbie es exacto, una calcomanía de la de estudio. Por donde se vea, esta canción es poderosa desde que fue escrita; ni siquiera la batería ni un bajo a medio gas la logran descomponer del todo. Unos 15 minutos de adrenalina en un crescendo en el que siguen sin elevar los tiempos sutilmente, pero con una energía que se contagia y logra que la canción funcione muy bien.

Después del final apocalíptico de LA Woman, cuando el público está todo de pie y a punto de arrancar los asientos de puro placer, el escenario se apaga y se ven las cinco siluetas salir del mismo. Se hacen del rogar con el primer encore y el tradicional grito de “Culero” que suena tanto en los conciertos en México (No sé si en el resto de Latinoamérica también), no se hace esperar. Aprovecho para darme una escapada al baño y al regresar la gente sigue gritando y otra vez está a punto de arrancar los asientos, pero esta vez de furia. Yo estoy a punto de sentarme en el mío cuando suena el primer relámpago y el auditorio lanza un “Ahhhhhhh” al unísono. Comienza el riff del bajo típico. Claro, no se podían ir sin tocar Riders on the Storm… Los tonos bajos y poco forzados le quedan bien a Scallions y la rola se va armando poco a poco con esa cadencia y los rayos ue no dejan de sonar. Por cierto, al fin me doy cuenta para qué eran esas lámparitas que estaban distribuidas en el escenario: Ajá, para simular los truenos, jeje. Bueno, Robbie se sigue agigantando y se avienta un solo de aproximadamente 7 minutos. Blues puro, improvisación sin salirse de la atmósfera. Manzarek intenta responder con los teclados haciendo Jazz, lo cual rompe un poco la idea general de la canción: ¿Dónde está el toque sicodélico, Ray? Al final del solo de teclado, se alcanza a recuperar y cierra bien. Luego suena esa hermosa escala descendente para el falso final… Las arañitas de Robbie, el tremo en la guitarra… El final es idéntico al que llevamos grabado en la cabeza.

Tum! La batería suena y desde ese golpe seco de tarola sé lo que viene. Light My Fire! Ray ahora si se entrega. La dedicaron a Jim antes de iniciar, y como no lo iban a hacer, si es la más representativa de la banda. Lo que me da un poco de tristeza es que en toda la noche nadie, absolutamente nadie, se ha acordado de mencionar a John Densmore. Como sea, Ray esta vez sí se está entregando. A medio solo se vuelve loco: Ya está tocando con los codos, con la frente, literalmente está tocando con las patas y finalmente se acuesta bajo el teclado y toca elevando los brazos, sin ver qué hace. Musicalmente el resultado es horripilante, pero la gente está fascinada y le aplaude cada ocurrencia. Cuando se sienta de nuevo en su banquito, la gente está otra vez de pie: Una ovación al Viejo Manzarek. Ahora es el turno de Robbie. Al menos las primeras 20 notas en el solo de guitarra no cambian. Siempre discreto pero efectivo. Apenas se mueve de su lugar. No brinca, no hace aspavientos a la Townshend, no es escandaloso; simplemente hace lo que mejor sabe: rockear al más alto nivel. Hoy se ha superado, se ha llevado todo el concierto. Ya lo había dicho, Kriegger en cualquier banda común sería la figura a seguir. Y sin Jim ni John, y con un Ray medio senil, no podía sino destacar, llevarse las palmas, y hacer que la noche fuera totalmente memorable. Señoras y señores, eh aquí uno de los guitarristas más menospreciados en la escena del rock de gran altura. Cuidado: Robbie hace unas notas de Eleanor Rigby, de los Beatles. Nop; no son unas notas: Está tocando Eleanor a medio solo de Light My Fire y el efecto es francamente inolvidable. Ahora juguetea con la guitarra, hace un solo speed a cual metalero ochentero y finalmente regresa a la secuencia. Hay un solo de bajo. Al menos el tipo sabe slapear. Falta la lenta construcción para conducir al orgasmo, y falta también el poema del cementerio. No importa! Pasan directo a la parte del “Ah Ah Ah Ahhhhhhh” y luego de nuevo a la compleja armonía de la intro. Brett, que no sé dónde andaba perdido, interpreta nuevamente los versos luciendo cansancio.

Tras el final (del concierto, no la canción, que ciertamente quedaron a deber), la gente aplaude como nunca. Los músicos agradecen, insisten en que se la han pasado muy bien, en que todo esto es por Jim (y John, Gademe?), y se retiran. La gente está tan embobada con el final tan explosivo que ni se queja cuando s encienden las luces y resuena una versión muy bizarra de charlestone de Alabama Song. Incluso se retiran lentamente del auditorio sin reclamar que solo haya habido un encore. Por eso insisto en que los teatros no son buen lugar para este tipo de eventos. En cualquier otro lado hubiéramos hecho salir a Robbie al menos unas 8 veces.

En fin. Ray me decepcionó en muchos aspectos, pero Robbie lo compensó con creces. A pesar de todas las críticas que pueda hacer, a pesar de que solo vi una cuarta parte de los Doors en plena forma, ha valido la pena. Al salir, Luis, uno de los amigos con los que iba, y una amiga suya muy agradable, lucen muy entusiasmados y me él preguntó que cuánto le daba al concierto. Francamente no puedo darle más de un 6 de calificación. La verdad es que faltaron muchos detalles. Luis se queda con la boca abierta me dice que él le daría un 9.5. Ojo. Aún sigo sin voz de tanto cantar, aún recuerdo y la circulación se me acelera. Después de todo, ver a los Doors no es cosa de todos los días. Esta es una de mis bandas favoritas y la noche la recordaré toda mi vida como una de las más memorables. Es decir, he disfrutado como loco, tal como el resto del auditorio. Pero no por eso voy a dejar de ser objetivo. Hubo carencias, faltaron espíritus. Más que extrañar a Jim, extrañé a John, y sobre todo a Ray, que estaba ahí enfrente. No me malinterpreten. No desprecio a Jim como vocal, pero Brett Scallions supo, si no llenar el hueco de la imponente voz y personalidad de Jim, al menos si hacer un papel decente, granjeándose la simpatía del público Y con un estilo propio.

Ladies and Gentleman, el rock ha muerto! Pero hasta sus estertores son deliciosos…

 

 

Por Corvan  

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