SGT PEPPER'S LONELY HEARTS CLUB BAND (The Beatles, 1967)

Artista: Beatles (A)
Fecha de Grabación: Dec ’66 – Abr ‘67
Fecha de Lanzamiento: 1ro de Junio del 1967, UK
Discográfica: EMI/Parlophone
Productor: George Martin
Calificación: 
9 (DISCO ICÓNICO)

                   

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: La Psicodelia

Mejor Canción: A Day In The Life

Canciones: 1) Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band; 2) With A Little Help From My Friends; 3) Lucy In The Sky With Diamonds; 4) Getting Better; 5) Fixing A Hole; 6) She's Leaving Home; 7) Being For The Benefit Of Mr. Kite; 8) Within You Without You; 9) When I'm Sixty-Four; 10) Lovely Rita; 11) Good Morning Good Morning; 12) Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band (reprise); 13) A Day In The Life.

 

Ah, llegamos por fin al disco por muchos proclamado como “El más grande de la historia”. Esas son palabras mayores, que se usan indistintamente para cualquier disco con una producción espectacular, llámese Sgt. Peppers, Dark Side of the Moon, Led Zeppelin IV, OK Computer, A Nigh In The Opera, <Inserte el nombre de su disco sobreproducido favorito aquí>… Yo no creo que este sea el mejor disco de la historia. Es más, yo no creo que este sea el mejor disco de los Beatles. Para no ir más lejos, no creo siquiera que sea el mejor disco que lanzaron los Beatles en 1967. Así de plano.

Hay varias cuestiones que quisiera aclarar antes de iniciar. Como podrán ver, no es mi disco favorito de los Fab Four, y por lo mismo difícilmente podré coincidir con la Rolling Stone y todos esos críticos de guante y  pipa que cacarean que es el mejor de la historia. Para cuestiones aclaratorias, yo soy un simple fan y melómano, y esta es mi mera opinión. Alguna vez un lector, no sin cierto afán de molestar, me dijo que yo no era absolutamente nadie para “romper mitos”, y al menos en esa parte estuve totalmente de acuerdo con él. Yo no trabajo en el History Channel con los Mith Busters ni soy nadie para romperlos, soy un tipo dando mi opinión, y no puedo ni es mi intención ir en contra de ese inconsciente colectivo universal que parece coincidir en llamar al Sgt Peppers Lonely Hearts Club Band “el mejor disco jamás hecho en la Historia del Rock”. Si alguna vez menciono o mencioné “Romper Mitos” es más para conmigo, el cambiar ese paradigma que nos inculcan los medios de que esto es mejor que aquello y así. Para dar una opinión necesito estar convencido de ella, y si al romper esos mitos en MI cabeza, se rompen también en ustedes, ya dependerá de cada quien. Esta es una opinión personal, no pretende ser una verdad absoluta y universal.

Aclarado esto, quiero retomar esa eterna discusión con la frase de Lennon apenas un año antes de lanzamiento del Peppers. “(Los Beatles) somos más populares que Jesús”. Eso dijo, en traducción textual de "Christianity will go. It will vanish and shrink ... We're more popular than Jesus now—I don't know which will go first, rock and roll or Christianity”. Fríamente era la pura verdad en 1966 y creo que sigue siendo una dura verdad para muchos hoy en día. Si los religiosos tenían material para indignarse, era contra ellos mismos por permitirse esa situación. La cuestión es cómo se pueden malinterpretar unas palabras, tomárselo a personal y hacer literalmente piras incendiarias por unos comentarios que a fin de cuentas resultaron ciertos. John nunca dijo “somos mejores, o más grandes, o más importantes que Jesús”. Dijo: “Somos más Populares” y esto fue suficiente para desencadenar golpes de pecho a diestra y siniestra. Esto desembocaría en el hartazgo absoluto de los 4, y aunado a la desastrosa gira asiática del ’66, en la decisión unánime (incluso de Paul, que fue el más reticente) de que los Beatles ya no girarían más y se concentrarían en hacer discos de estudio, ya que no tenía caso tocar en estadios si no se podían escuchar ellos mismos. Las chicas no iban a oírlos, iban a verlos, y no veían sentido en seguir de ese modo.

Así, se tomaron un par de meses de vacaciones (las primeras en unos 6 años) y cada quien se metió a sus proyectos personales. George se fue a la India a seguir depurando su técnica de sitar con Ravi Shankar. Paul se dedicó a componer el Soundtrack instrumental de la película The Family Way, en el primerísimo proyecto en solitario de un Beatle. John se fue a España a actuar en la película How I Won The War (una joyita divertidísima con ese típico humor británico), dirigida por Richard Lester, quien ya lo había dirigido en las dos películas de los Beatles. Ah, eso y conoció a cierto personaje desagradabilísimo en la galería Indica. Ringo… Ringo sólo pasó tiempo con Maureen y el pequeño Zack, que posiblemente haya sido el tiempo mejor aprovechado de los 4. Cuando regresaron en Diciembre del ’66, sin haberse puesto de acuerdo, se percataron que todos habían dejado ese look juvenil con melena fresita para dejarse todos sus respectivos mostachos, lo que les daba una imagen más madura y seria. Su modo de componer e interpretar también había dado un giro radical.

Todos traían ideas frescas para las sesiones de grabación, pero la idea general del Sgt. Peppers se le puede acreditar a Paul. La idea se le ocurrió en Noviembre, mientras volaba de Kenia de regreso a Londres con Jane Asher. Se quedó pensando en la tremenda carga que significaba ser un Beatle y que preferiría pertenecer a una de las incipientes bandas de San Francisco, con look hippie y nombre largos y estrafalarios; Mal Evans, quien volava con la pareja le sugirió “Dr. Pepper” como broma, pero Paul quería algo más rimbombante, y la sugerencia terminó en “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”. Cuando se reunieron en Diciembre del ’66, Paul traía la idea y un par de canciones, la que titula el disco y “With a Little Help From My Friends”. La idea no cuajó de inmediato. Las sesiones del Pepper’s iniciaron con la grabación de 2 temas que no se lanzarían en el disco: “Strawberry Fields Forever” de John y “Penny Lane” de Paul. Los sonidos iniciales no eran muy distintos que el de la primer etapa de los Beatles, y acaso recordaban algo del Revolver. Creo que es de lo poco rescatable de los Anthology’s, que podemos ver la evolución de un tema en 2 o 3 tomas distintas, y en este caso el de “Strawberry Fields” fue notable. Paul había trabajado muy de la mano de George Martin para las orquestaciones del soundtrack de Family Way, por lo que estaba decidido a incluir mayores orquestaciones en la música. El mismo Martin cada vez iba tomando más peso en los acabados de las canciones y a partir de ese Diciembre su papel sería fundamental, apoyado en un principio por Paul, pero luego respaldado por John y el resto al escuchar los resultados en ese par de canciones. Las dos rolas fueron lanzadas como sencillo en Febrero del ’67, llamando poderosamente la atención por el cambio de sonido y callando bocas a aquéllos que decían que sin giras, los Beatles estarían acabados. Pero la prueba de fuego era hacer un LP. En este lapso todos estaban reacios a la idea de Paul y propusieron un disco con temas anecdóticos de su infancia, que tentativamente se llamaría Dr. Pepper. Pero como en USA había un refresco con ese nombre, el título se desechó, descartaron incluir los temas del single en el álbum y comenzaron a trabajar de lleno en la idea de McCartney, comenzando con “When I’m Sixty Four”.

Ahora, no voy a caer tampoco en la estupidez de decir que este es un disco malo o irrelevante. Digo que musicalmente es un paso atrás respecto a lo que lograron con Revolver, pero no me puedo ni imaginar el impacto que debió haber sido el escuchar el Sgt. Peppers por primera vez en 1967. No se puede negar que es un disco revolucionario en todos los sentidos imaginables. Tardé mucho en entenderlo, pero ahora logro captar esa frase que leí diciendo “El Pepper’s fue la crucifixión del Rock, siempre marcará un antes y un después.” El mérito del Sgt. Peppers y la razón por la que lo encumbran tanto es por el cataclismo que causó en tantos aspectos. Desde los 7 meses que duró su grabación, que en su momento fue el más largo para un solo álbum, el monto de producción, que de no haber sido por los Beatles, hubiera sido prohibitivo para casi cualquier otra banda, el ser el primerísimo de la historia en hacer algo tan simple y que hoy damos por sentado, como lo es poner las letras de las canciones en el interior de la caja… Entrando en cuestiones musicales, quizá no fue el primero en agregar orquestaciones, los mismos Beatles ya lo habían hecho antes, por no decir de los Stones, o los Beach Boys en el Pet Sounds (que por cierto, también parte de el pique que traían llevó a Paul a buscar ir más lejos que el Pet Sounds y generó la pseudoidea de disco pseudoconceptual), sino que fue el primero en combinar un requinto sobre orquesta o una sección de vientos al mismo tiempo. Sobre la idea de disco conceptual, hoy parece un chiste, hay que aceptarlo. Pero hasta 1966 los grupos se enfocaban más en los sencillos, y si les pegaban varios, los juntaban y lanzaban un LP, generalmente con temas sueltos y sin nada que ver unos con otros. La idea de un disco como unidad se dio por el pique entre Beatles y Beach Boys, es decir, un disco SIN rellenos y que funcionara por sí mismo, con una identidad propia. El Peppers no es una Ópera Rock por supuesto. No es un S.F. Sorrow ni un Tommy, sino que tiene una idea muy simple de presentar en la primer canción el inicio de un show que se supone se va llevando acabo durante el transcurso del disco. Algunos temas ayudan bastante. No hace mucho para iniciar con esa introducción circense, seguir con Billy Shears cantando “With a Little Help From My Friends”, luego imaginarnos un espectáculo de luces y fuentes de colores con “Lucy In The Sky With Diamonds”, el show de Magia con “Getting Better”, un sketch de payasos con “Fixing a Hole”, unas bailarinas recreando el drama y la belleza de “She’s Leaving Home”, el presentador con sombrero de copa recitando la letra de “Mr. Kite” con todo y Henry el caballo, un fakir haciendo encantamientos de serpientes en “Within You Without You”, otro show cómico a la Chaplin en “When I’m Sixty Four”, las trapecistas en “Lovely Rita”, el telón cayendo tras el “Reprise”, y bueno, ustedes me entienden. Pero la verdad es que hay que tener mucha imaginación o mucho ácido encima para ver este concepto completo, que no era propiamente la idea real. El disco tiene un inicio y una despedida del espectáculo durante el cual supuestamente toca la banda de corazones solitarios del sargento pimienta, pero en medio las rolas no tenían absolutamente nada que ver, eran temas sueltos, por lo que la idea de un disco conceptual hoy en día suena tremendamente débil. Insisto, hoy en día. En su momento entiendo que haya causado un shock masivo. Otra cuestión es que todo mundo lo relacionó como un disco que rendía tributo a las drogas. La influencia del LSD en los sonidos es innegable, pero curiosamente todas esas frases en casi todas las rolas que se malinterpretaron como una referencia directa, no tenían nada que ver. Los “I get high with a little help from my friends”, las iniciales de “Lucy In The Sky With Diamonds”, las alegorías a la heroína en “Fixing a Hole” y en “Henry The Horse” o en los “10,000 holes in Blackburn Lancarshire”… Todo eso fueron casualidades que la gente interpretó como un disco que además giraba en torno a las drogas, y de las duras. Nada más lejos de la realidad.

Pero la verdadera revolución que causó este disco fue en el estudio. George Martin y el ingeniero de sonido Geoff Emerick tuvieron que inventarse técnicas de grabación nuevas (que también hoy son comunes) para poder estar a la par de la creatividad del cuarteto. Voces a través del amplificador Leslie, el uso del Fuzzbox, la orquesta multiplicada por 4 en los crescendos de “A Day In The Life”, grabaciones al revés, la técnica que usaron para “Mr. Kite” de tomar las cintas, cortarlas en pedazos y pegarlas al azar para los sonidos y texturas de fondo, y sobre todo la técnica de reducción de pistas. En Inglaterra el Multitrack de 8 pistas llegó hasta finales del ’67, por lo que George Martin grababa las canciones en la consola de 4 pistas, las mezclaba en una sola y luego volvía a grabar en la consola de 4 pistas, añadiendo lo ya grabado en un canal y agregando cosas nuevas, por lo que virtualmente tenían un multitrack de 16 canales. Los aportes a las técnicas de grabación fueron absolutamente revolucionarios, y fue esto lo que cambio realmente la manera de grabar a partir de 1967, haciendo posible trucos que antes eran inimaginables.

La portada también tiene su mérito. Jamás una portada de disco había sido tan compleja. En su afán de retratar a la banda del título, hicieron una representación-collage con trajes militares diseñados por el mexicano Manuel Cuevas, con imágenes al fondo de 70 famosos, incluyendo escritores, religiosos,  estrellas de cine, músicos, una referencia a los Rolling Stones en el muñeco de la derecha, y el arreglo floral con el nombre de la banda (el real, no el ficticio). El costo de la simple carátula fue 100 veces mayor que el promedio de los discos de Rock de la época, y fijó nuevos estándares en el diseño de portadas a partir de entonces. En fin, no por nada se convirtió en una de las más icónicas de la historia.

 

El álbum inicia con los murmullos de la gente y los sonidos de la orquesta afinando. Luego el beat tan peculiar y esa guitarra chirriante con todo el sello de Harrison, pero que a la vez suena tan distinto a lo que George había hecho antes. "Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band" es un rocker muy bien hecho, que logra su intención de sumergirnos en el espectáculo que inicia y en la presentación de la banda (con un solo de trompetas al :40) y el cantante Billy Shears (al final, trancisionando a la siguiente canción). Todo funciona a la perfección, esa intro de George que tiene algo ácido y corrosivo, más las guitarras, con más fuzz que nunca, aunque pasan algo desapercibidas por las orquestaciones. Los coros son pegajosísimos, con una armonía vocal espectacular, liderada por John. La gente se emociona y comienza a aplaudir, y hacia el final Paul presenta a Billy Shears y la gente estalla en júbilo, redondeando a la perfección esa atmósfera entre circense y militar. La transición a la siguiente canción es espectacular, con un overdub de no sé cuantas voces cantando el nombre del cantante ficticio y subiendo el tono para dejar todo listo a la entrada de Ringo. “Sgt. Peppers” no es definitivamente la mejor canción de los Beatles, pero la construcción de atmósfera es impecable, y funciona a la perfección sirviendo de pilar para todo el resto del disco.

De inmediato tenemos “With A Little Help From My Friends”, que es sin duda mi canción favorita cantada por Ringo. La rola fue escrita por Paul en su mayoría, con leves aportaciones de John, y desde un principio pensada para ser cantada por Starr. El tema es delicioso, Ringo canta con ese tono grave y desenfadado, pero de la manera más encantadora del mundo, y con una melodía vocal exquisita, mientras George Martin lleva el tiempo con un teclado Hammond punteando tonos. El bajeo es notable, con una línea brincolina e impredecible que será el sello de Paul durante esta etapa psicodélica. La guitarra no es estelar, pero en las pocas aportaciones brilla con ganas. Incluso Ringo se anima a un esbozo de redoble al :40. Las armonías vocales en los puentes son maravillosas, con John, George y Paul cantando el “Do you need anybody?” y Ringo contestando “I need somebody to love”, y las letras en general tienen un optimismo desbordante y contagioso. Nuevamente todo engrana de manera mágica para hacer un tema entrañable. No hay solos espectaculares, no es una pieza prog, es una canción sencillota pero de gran manufactura, y es imposible no sonreír al escucharla. Joe Cocker y Jimmy Page harían maravillas con ella poco después, pero con todo y que hicieron una versión mucho más potente y bluesera, el encanto de la versión original de este disco es innegable.

Sigue “Lucy In The Sky With Diamonds”, que todo mundo estaba seguro que era una referencia al LSD por las iniciales y el contenido caleidoscópico. Pero no era más que un dibujo de Julian Lennon, sobre una compañerita de kínder llamada Lucy. John tomó ese dibujo como inspiración para escribirle una canción a su hijo. La canción es magnífica, con una intro arpegiada con efectos alucinógenos. Paul agrega una escala de bajo que se va volviendo cada vez más compleja. Los versos están en un tiempo de ¾, y se aceleran para el puente (“celophan flowers of yellow and green”), para preparar el estallido con 3 tarolazos de Ringo, que sirven a la perfección para volver al tiempo convencional de 4/4 en los coros. Por cierto, en los estribillos, John y Paul entretejen de manera sublime sus voces, para la tercer repetición del título Paul domina con segundas y rematan con ese “AhhhhhhhhhhhHHHhhhh” en perfecta armonía. Una canción que es todo colorido, todos los instrumentos contribuyendo a esa aura etérea, pero a la vez poderosa. Por cierto, poco se menciona que Harrison incorpora nuevamente el sitar, pero si se escucha con atención se puede identificar, sobre todo en la coda. Una de las canciones básicas de los Beatles. Generalmente me es difícil concebir “Sgt. Peppers” sin ligarse con “With A Little Help”, e incluso podría agregar “Lucy”. Lo cierto es que las tres funcionan de manera independiente, y conforman un arranque fuertísimo del disco, pero cuando las escucho por separado como que me deja la sensación de extrañeza, de que falta algo. No sé si sólo soy yo, jeje.

Tras este comienzo enorme el disco comienza a aflojar. Las canciones no son malas, y posiblemente serían protagónicas en cualquier disco de cualquier otra banda, pero no están al mismo nivel de las composiciones del Revolver, por ejemplo. La producción les beneficia muchísimo, pero las canciones desnudas no me parecen de lo mejor de los Beatles. “Getting Better” es un claro ejemplo. El título lo tomaron de una frase que repetía Jimi Nicols, el baterista que suplió un tiempo a Ringo cuando lo operaron y no pudo completar una gira. La canción es muy simple, con un piano eléctrico incisivo y las melodías de Paul, siempre pegajosas, pero aquí ya rayando lo meloso. La canción es simple rayando lo ingenuo. El bajeo es innecesariamente complejo. Pero las armonías vocales son increíbles y rescatan la canción. Los overdubs que lograron con las técnicas de Martin les permitieron multiplicare y hacer arreglos tremendos, evidentemente con la intención de opacar a los Beach Boys. En fin, no es una canción mala, pero nunca me ha llenado el ojo, ni me parece de las que aparecería jamás en una buena compilación de los Beatles. Es como una “Penny Lane” pero sin la misma genialidad.

Con “Fixing A Hole” me pasa lo mismo. Nunca me ha enganchado. El clavicordio es un poco chocante, y se mezcla mucho con los platillos de Ringo. Muchas veces se ha dicho del supuesto significado filosófico de las letras, o si habla sobre drogas, o chalalá. El mismo Paul reconoció que es literalmente sobre reparar hoyos en el techo de su casa en Escocia. La guitarra de George es quizá lo que más me gusta, con mucha imaginación, y un solo estroboscópico al 1:15. Pero incluso la melodía vocal me parece blanda. No es mala, insisto, pero no me parece que sea el mejor nivel de los Beatles.

Continuamos con “She’s Leaving Home”, donde recuperan el tremendo nivel para crear una atmósfera de ensueño. Las arpas con las que inician, la excelente melodía vocal de Paul, que conmueve con esa historia de fuga e ingratitud, la delicada orquestación… Es una balada hermosa, donde ninguno de los integrantes de la banda toca un instrumento. Ya lo habían hecho con “Eleanor Rugby”, pero en este caso John se incorpora en el coro para hacer la línea correspondiente a la madre. La canción es en su mayoría de Paul, pero Lennon colaboró un poco. Se inspiraron en una noticia de periódico que informaba de una chica de 17 años, Melanie Coe, que había desaparecido de su casa, y en la nota sus padres se preguntaban porqué se había ido si en casa tenía todo. La canción es hermosa, con una gran nostalgia y una atmósfera increíble gracias al genio de George Martin como arreglista.

Desgraciadamente el mood cambia al extremo opuesto con “Being For The Benefit of Mr. Kite”. La canción tiene una Ambientación circense que jamás me ha gustado. No es porque no me gusten los circos, sino porque es en extremo bizarra, con los instrumentos exagerados, órgano, armónica, órganos Hammond y Lawrey, marimbas… todo suena muy estridente y demasiado psicodélico a mi gusto. Martin tomó las cintas de las orquestaciones y las pegaron mas o menos al azar para los sonidos de fondo, y eso también crea cierta sensación de caos y desorganización. Es cierto, te mete de lleno en el ambiente de circo, y en ese aspecto su intención funciona a la perfección, pero jamás me ha gustado. Jamás. Me parece una de las canciones más chocantes de Lennon en toda su vida.

Sigue “Within You Without You”, un tema de George, donde relegó por completo a los demás para mostrar sus conocimientos de música hindú, junto con un grupo de músicos expertos. No sería la primera vez, Paul ya lo había hecho en “Yesterday”. En esta canción hay puros instrumentos exóticos: Sitar, tambura, swarmandal, tabla, dilruba… originalmente duraba 30 minutos, pero evidentemente se recortó a unos 5. El tema es hermoso, con una melodía hipnótica, letras que reflejan también toda la profunda filosofía hindú que George había digerido hasta entonces. Todo refleja una gran paz y suena a un amanecer lleno de rocío a la orilla del Ganges. Hay solos de algunos instrumentos y la canción se alarga un poco, pero afortunadamente no como estaba planeada originalmente. Está mejor lograda que “Love You To” del Revolver, reflejando un estilo más filosófico y calmado. “Only A Northern Song” fue grabada también en estas sesiones, pero descartada del disco e incluida posteriormente en el Yellow Submarine en el ’68. La experiencia con la música hindú le dio confianza necesaria a George como para hacer un disco entero de esta música a fines de año, el Wonderwall Music, donde también logra excelentes temas experimentales de lo que sería el primer disco de World Music, pero aquí está el germen de todo.

Luego tenemos “When I’m Sixty Four”, una linda canción de Paul que de hecho había escrito cuando tenía 16. La canción la tocaban cuando se quedaban sin luz o se descomponían los amplificadores. Parte en broma, parte en serio, la canción salió a la luz cuando comenzaron a hacer temas anecdóticos. La rola es curiosísima, con el clarinete dominando y dando un toque original y divertido durante toda la canción, entretejiéndose con la empalagosa melodía vocal. La letra habla sobre un chico declarándole su amor eterno a una chica. Y cuando digo eterno es literalmente, hablándole de crecer, tener nietos, darse de comer en la boca y cumplir 64 años juntos. George Martin dice que posiblemente Paul recordó la canción porque ese año su padre cumplió 64, que era la edad marcada para el retiro por la ley británica, es decir, para ellos era la edad en que uno se vuelve anciano. La canción tiene su encanto, es divertida, y reconozco que también se la llegué a dedicar a mi esposa, pero tampoco es de las de primer nivel ni de las que encontraremos en las colecciones de hits.

Enseguida llega “Lovely Rita”, también de Paul. Tiene un buen bajeo, excelentes armonías vocales que arman entre Paul y John y esa extrañísima melodía, igualmente adictiva, pero un tanto extraña para las que normalmente hace McCartney. Al :40, cuando canta “and the bag across her shoulder”, John hace ruidos extraños raspando papel con un peine. Al 1:10 tenemos un redoble de Ringo que da pie a un encantador solo de piano de George Martin. El tema fue inspirado por una oficial de tránsito que le puso una multa a McCartney por estacionarse mal fuera de Abbey Road. La canción es linda, pero un tanto rara, sobre todo tras el cambio de tono al 2:10 cuando inicia esa como coda en que John suspira al micrófono, gime y hay un como solo de órgano eléctrico con efecto etéreo. Ese final siempre me ha parecido como el preámbulo de “Revolution #9”. Nuevamente un tema bueno a secas, pero que no brilla a plenitud.

Continuamos con “Good Morning, Good Morning” de John. Inspirada en una caja de Corn Flakes. Qué podíamos esperar? Este siempre me ha parecido otro relleno y nunca me ha gustado. Es como oír a los Beatles con Tambora. La melodía vocal es débil, no hay intensidad (Salvo tal vez en el solo de George, que no encaja). Los vientos tampoco me parecen muy creativos que digamos. Lo más interesante son tal vez los constantes cambios de tiempo, mezclando por primera vez 4/4, ¾ y 5/4 en una misma canción. Hacia el final se escucha un collage de animales de granja, con grabaciones que Martin tenía de sus días como productor de comedia, y así nos vamos con sonidos de gallos, gatos, perros, gorriones, caballos…  Un tema más bien débil para el conjunto.

El “Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band (reprise)” es básicamente el tema inicial con un tiempo acelerado y las letras modificadas para significa el cierre del Show. El tema es aún más rockero que el primero, con guitarras más pesadas y con mayor presencia. Apenas dura 1:18, y sirve a la perfección para cerrar el supuesto espectáculo, con las grabaciones de la gente aplaudiendo mientras la banda se despide. De hecho fue el último tema en grabarse. Curiosamente, no se puede ligar al primer track ya que están en un tono distinto, la primera en Sol y ésta en Fa.

El espectáculo termina, pero el disco sigue, con quizá la mejor canción de todo el catálogo de los Beatles. “A Day In The Life” es una pieza inmortal, de colección, que no importa cuántas veces la escuche, siempre es capaz de sorprenderme con un nuevo detalle. Este es el primer tema compuesto en secciones distintas a manera de suite. No es propiamente una suite progresiva, pero sin duda sentaría el precedente de lo que todo el movimiento Prog estaría haciendo un par de años más tarde. La canción es impresionante y conmovedora, desde el gentil guitarreo acústico con que inicia, el piano que da unas notas apenas para dar un poco de drama. El bajeo esta vez es discreto y solemne, acorde al tema. John empieza con una voz melacólica y cargada de eco, ligeramente rasposa, con ese mítico “I read the news today, oh boy” y comienza narrando el accidente fatal de Tara Browne, amigo de los Beatles. Browne era el símbolo del Swingin’ London, un joven con mucha chispa, que andaba por todos lados, conocía a todo mundo y movía los hilos de ese Londres contracultural de la primera mitad de los 60’s. El 18 de Diciembre del ’66, Tara viajaba en su Lotus Elan a toda velocidad, con su novia Suki Potier. Posiblemente iba drogado, y se pasó un alto a 170 kilómetros por hora en la intersección de Reddcliffe Square con Reddcliffe Gardens, estampándose con un camión. Salió malherido del accidente y murió al otro día. Suki salió apenas con heridas leves. Los Rolling Stones también eran íntimos amigos de Tara, particularmente Brian Jones, quien cayó en una fuerte depresión tras la muerte de su amigo. “Ruby Tuesday” en parte también fue dedicada a él. Curiosamente Jones terminaría saliendo con Suki después de que Anita Pallenberg lo traicionó con Keith Richards. Y ya que estamos con los Stones, Mick Jagger fue a los estudios de Abbey Road cuando oyó que estaban grabando algo dedicado a su amigo Tara. De paso quería echarle un oído al nuevo disco de los Beatles, y quedó impresionado con lo que escuchó. Apenas estaban iniciando los primeros bocetos del Satanic Majesties, pero de inmediato se dio cuenta que tendrían que manejarlo a manera de broma psicodélica o de otra forma corrían el riesgo de quedar en ridículo. En esta visita invitó a los Beatles a la fiesta que daría Keith en la que terminaron haciéndoles una redada, pero sólo George participó. Volviendo a la canción, es desgarrador cuando John canta “Well I just had to laugh, I saw the photograph…” y trata no sin cierta ironía la manera en que la gente se apeñuscó a ver el accidente y el trato de los medios a la nota. La segunda estrofa también la toma de un periódico, haciendo referencia a cuando el ejército inglés ganó la guerra. No es sobre la Segunda Guerra Mundial, sino una crítica a la película “How I Won The War” en la que actuó unos meses antes, pero de alguna forma se interpretó como su primer letra antibélica. Luego viene esa frase “I’d love to turn you on” y el espectacular crescendo con la orquesta elevándose de manera dramática durante 23 tiempos, que siempre me ha parecido como un exquisito tsunami sónico. Tras la explosión y el quiebre queda un piano marcando el tiempo, suena el despertador y entra la parte de Paul, una canción absolutamente distinta que encaja de manera milagrosa. Ésta habla de la rutina de los días de escuela de McCartney: “Wake up, fall out of bed, drag a comb accross my head…” hasta esa parte en que se sube al camión y dice “Found my way upstairs and had a smoke, and Somebody spoke and I went into a dream”. Esto y los “I’d love to turn you on” se interpretaron como referencias directas a las drogas. Después de la curiosita sección de Paul, que hay que reconocerlo, redondea la perfección de la obra, sigue el espectacular puente vocal de John con unos “AhhAAHHHHahhhaAHHAHah” etéreos que se van difuminando con una majestuosa sección de vientos. Luego regresamos a la estructura principal con John cantando nuevamente de manera melancólica  sobre otra nota de periódico “I read the news today oh boy, Four thousand holes in Blackburn, Lancashire” para nuevamente el crescendo con la orquesta, de manera dramática, elevando la tensión cada vez másl al punto máximo, hasta esa nota poderosa de toda la orquesta con el piano dominando hasta que se difumina. De hecho, son tres pianos atacados al mismo tiempo tocados por Lennon, MacCartney y Mal Evans en un Mi Mayor, durando su difuminación unos 40 segundos, para lo cual agregaron unas voces de fondo sosteniendo la nota. Después, cuando apenas nos estamos recuperando del impacto viene un collage de voces inteligibles que van dando vuelta a las bocinas en un efecto alucinógeno. Paul originalmente quería una orquesta de 90 elementos, pero era imposible grabarlos a todos al mismo tiempo, por lo que se grabó una orquesta de 40 piezas a las que se les pidió usar máscaras o pelucas o narices de payaso. La toma fue improvisada, pagándoseles a todos un total de 367 libras, y al final sobrepusieron varias de las tomas para crear el efecto de ese magnífico crescendo o “Tsunami Sónico”. La canción es impresionante, y como comentaba, cada que uno la escucha uno descubre cosas nuevas. La letra, con esa intención o no, refleja como en un solo día de la vida puedes ser tocado por cosas tan triviales como despertar o peinarte, hasta por la muerte, la guerra o notas tan banales como agujeros en la casa de los Lores. Una de las genialidades de John, en las que Paul tuvo una colaboración plena como en los viejos tiempos, y que sin duda trascenderá la historia como una de las canciones más grandes de la historia del Rock. Generalmente me es imposible mencionar mi canción favorita de los Beatles, casi siempre tengo que decir una 5 o 6 que van variando. Pero entre esas 5 o 6 casi siempre está “A Day In The Life”, y si a punta de pistola me tuviera que decidir por una sola canción de todo el catálogo de los Beatles, sería ésta, sin dudar.

 

En fin. Un gran disco que no necesita esta reseña ni mayor presentación. Quienes no lo conocen simplemente aún no saben nada de Rock. Aún así tiene sus fallas, no es un álbum perfecto y no sé si sea el más grande de la historia. A lo que iba con la anécdota de John Lennon diciendo que los Beatles son más populares que Jesús es que lo mismo puede aplicar al Sgt. Pepper’s Lenely Hearts Club Band. Quizá no es el más grande, ni el mejor, pero es el más popular, el más revolucionario y el que más impacto tuvo tanto en la cultura, la sociedad, los fans, la crítica y en otros músicos. Ese puesto no se la va a quitar nadie.

No le puedo dar la calificación perfecta, pues musicalmente me parece que tiene algunos temas un tanto promedio y al menos un par que pueden considerarse relleno o no (no les discutiré si a ustedes les gusta “Mr. Kite” y “Morning”, pero que siguen siendo muy débiles respecto al nivel que muestran cuando están a tope, como en el Revolver o el Magical Mystery Tour, que a mi me sigue pareciendo superior como disco completo. Con todo y todo, como ya dije, este es un disco infaltable.

 

 

Por Corvan   

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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